"Pensamientos"
—Dialogos
Capitulo X
Sombras
— Seremos claros, sera mejor que no hagan nada que nos meta en problemas — miraba fijamente a las tres personas arrodilladas ante ella, pero era evidente que esas palabras se dirigían a uno en específico.
Silencio, no tenían permiso de hablar, ambas mujeres podían decir lo que quisiesen y ellos no deberían emitir sonido alguno.
— Me parece egoísta que digan eso — la única mujer del trío levanto su cabeza y encaró a las otras dos, mas mayores, mas imponentes, pero para la castaña solo eran unas señoras que no lograrían hacerle sentir amenazada, solo eran la viva imagen de la hipocresia— nosotros que hacemos esto sin queja y ustedes que se regocijan de su perfecta imagen, esos chicos no pueden ser ignorantes por siempre, en algún momento sabrán lo cruel que es darse cuenta de la realidad — poniéndose en pie, sin titubear, mientras sus compañeros le observan desde el suelo sorprendidos — asi que no me pidan quedarme callada, no me obliguen no hacer nada — poco a poco fue avenzando, pero un inmenso dolor le obligó a detenerse.
La mujer pelinegra había hecho una pose de manos y la mantenía, mientras que la castaña frente a ella sentia los latidos de su corazón mas fuertes que nunca, paralizando su cuerpo.
Pese a eso, seguia acercándose, con pasos pequeños,asustando levemente a la mujer y sorprendiendo a los otros miembros en la sala, incluyendo sus compañeros. En un suspiro el dolor se había incrementado, sus órganos dolian y podía sentir como si se apretaran, pero siguió avanzado, no fue hasta que sintió todo su chakra liberarse de golpe, quemándola por dentro al no poder soportar toda esa cantidad, que se detuvo. El dolor iba creciendo mas y mas, cayendo de rodillas al piso apoyándose de este con los brazos, detrás de ella su compañero cerro los puños a sabiendas de que sería peor intervenir, no solo para el, si no para ella, manteniebdo su rostro gijo en el sucio suelo. Su otro compañero por el contrario parecía no inmutarse y mantenía su rostro calmo, mirando perdido el cuerpo de la chica en el piso a unos metros de el.
De pronto un grito salio de sus labios, desgarrando sus oidos , entonces, entonces supo que el dolor que ella sentia era inaguantable, por que ella,que había sentido, vivido, sufrido muchas cosas, grito, fuerte y claro, desgarrandose la garganta mientras finas lágrimas decendian de sus ojos, casi imperceptibles y un hilillo de sangre salia de su boca.
Se retorcía levemente en el piso arañandose inconsientemente los brazos en un desesperado intento de quitar la irritacion inexistente que sentia, sus emociones se revolvian causandole una severa migraña, en cualquier momento su cabeza explotaria y unas profundas nauseas se adueñaron de ella, poco a poco fue tosiendo, provocando que un pequeño charco de sangre se expandirse en el suelo. No importaba cuantas veces experimentara aquello, nunca podría acostumbrarse.
Cerro fuertemente sus puños, miles de pensamientos lo embargaron, pero todos eran de odio, dolor, impotencia. Importándole poco, estuvo a punto de levantarse, pero la persona a su lado se adelanto.
La causante del dolor en la muchacha, al verlo de pie, dio una pequeña sonrisa y a nada estubo de intensificar la tortura, pero se quedo inmóvil, todos en la habitación supieron lo que sucedió: Kawaki, el mejor en genjutsu de la aldea había hecho gala de sus habilidades. La castaña se desplomó en el suelo, pero antes de caer, el ojiverde ya se habia levantado y la tenia en brazos, respiraba con dificultad y sus ojos no enfocaban nada en especial, estaban vacios, parecian muertos.
— Esta aldea … esta tan podrida, engañando a su gente, usando a otros para lavarse las manos, si tan solo… si tan solo la gente supiera la clase de basura que tienen de lideres y todo lo que han hecho . – El semirubio miraba fijamente a la mujer detrás de la mesa
— Iba a atacarla, solo se defendió — la voz vieja de un hombre se escuchó a su espalda.
— ¿atacar? — sonrio con sorna, manteniendo el rostro gacho, pero aun asi su sonrisa era perceptible causando un leve escalofrío en el viejo — ahora algo tan simple como expresarse se considera como un ataque, pero, ¿que gano diciendo esto? ustedes a quienes no les importa mas que su reputación, no los traicionaremos si es lo que quieren escuchar, pero, solo recuerden, algún dia ellos a quienes quieren proteger vivirán lo mismo que nosotros.
— ¡¿TE ATREVES A AMENAZARME?! — El anciano dio un fuerte golpe a la mesa. — HAZLO — miro severamente a la mujer de ojos verdes, pidiéndole, exigiéndole hacer los sellos correspondientes por su insolencia.
— Alto — levantándose, con Tsuki en brazos, Dai detuvo las acciones de la mujer quien había alzado ambas manos para dar inicio a otro espectáculo — yo me hare responsable de esto. Tomala. — Con cuidado le paso al Senju la ojicafe.
Con gran dificultad la chica trato de tomar al pelicafe por su manga, pero no podía mover los brazos como queria, las palabras no salian de su garganta y su cuerpo estaba sudado, su respiración era pesada y preocupaba al pelinegro.
El joven ignoro a su compañera y se acerco poco a poco al frente de la mesa.
Los demás miembros del consejo miraban la escena, algunos no estaban de acuerdo con lo que sucedió, pero, no había mucho que pudiesen hacer, no tenían por que defenderlos, despues de todo eran solo un arma y por tanto no importaba lo que les pasase, aunque no estuviesen de acuerdo.
— No es necesario, sólo liberenla —los ojos azules de una mujer brillaron en la oscuridad junto junto a su voz, deteniendo a todos en su lugar, y asi lo hizo, el ojinegro detuvo el genjutsu. — Retirense.
Ambos desaparecieron, en lo que la pelinegra recobraba la conciencia.
— ¿Donde están? — miraba hacia todas las direcciones, todavía mareada y confundida.
— Se fueron
— Esta vez se excedieron, entiendo que quisiesen demostrar su autoridad, pero no era necesario eso. — La ojiazul hablaba a un par de sillas de las dos anteriores.
— ¿Eso? Ja, ¿tanto te reusas a aceptarlo como para decirlo?, es una simple reprimenda. Sin la violencia no hay resultados, no importa si quieres usar otros métodos, si no saben quien es el que manda, tarde o temprano te atacaran, el miedo, el dolor, todo ello es necesario. — La mujer pelinegra sonreía de medio lado sosteniendo su cabeza en un intento de detener el dolor de cabeza y las extrñas imagenes que veia.
Aquel chico era realmente de temer.
~•~
— Recuestala, llama a Tsunade-sama, dile que es urgente — una vez su amiga estuvo recostada sobre el sofá se acercó hasta ella y se agachó a su altura, su blusa tenia manchas de sangre y algunos arañazos se empezaban a marcar en sus brazos.
El pelinegro salio con gran rapidez en busca de la ninja médico, al mismo tiempo la castaña volvía en si despues de que minutos atras se hubiese desmayado.
— Lo siento, al parecer nunca puedo ser util — miraba con una sonrisa torcida el rostro de Tsuki.
— Ya haces mucho, me lo merecía de todos modos — sus ojos estaban fijos en el techo, como si este fuese la cosa mas interesante,sus palabras salian arrastrada y eran poco audibles.
Un espeso silencio se formó en el lugar, pero fue cortado al escucharse el sonido de la puerta cerrando.
La rubia se acerco con rapidez, juntando sus palmas sobre el abdomen de la muchacha, sacando a los otros dos de la habitación. Tomo a la muchacha y la dirigió al baño, podía notar que caminar se le hacia difícil y varias veces estuvo a punto de desplomarse.
Despues de ayudarle con el baño y darle una muda de ropa, realizó de manera mas concisa el chequeo.
" Su red de chakra, un poco mas y no tendría reparación "
—¿Como esta?— Tsuki, te he pedido que no hagas tonterías que te pongan en riesgo, sabes lo delicado que esta tu sistema de chakra aun cuando ya te recuperaste en su mayoria sigues en observación, estuvo cerca, pero te prohíbo usar ninjutsu. En cuanto a lo demas, esta bien, no hay nada que nos preocupe, un largo descanso para que te recuperes y listo, ya cure tus heridas, detuve la leve hemorragia,en cuanto a las marcas de los brazos te recomiendo usar una crema— dio un largo suspiro, podría ir a quejarse con esas personas, pero al final, no conseguiría nada.Abrió la puerta dejando que los otros dos se acercasen — Subanla a su habitación, ire a decirle a Kakashi, y no — sus ojos cafes se centraron en la muchacha herida — no ocultare nada, tiene que saber, necesito que alguien vigile que no intentes salir.
Unos minutos después de que la mujer se despidiera y desapareciese por el pasillo, el ruido volvio a impregnar la habitación. – Voy a mi cuarto — se levantó, pero en el último momento sus pies temblaron y tuvo que sostenerse del sofá.
— Yo te ayudo — coloco su brazo en la cadera de la otra y la obligó a pasar un brazo por su cuello, sabia que una vez estuviese totalmente consiente no se dejaria llevar, asi que apoyarla era mejor. — Kawaki, compra algo para comer.
Dio un ligero asentimiento de cabeza, visualizando fijamente a sus compañeros— cuidado, no se te vaya a escapar.
El castaño solto una risa junto a la Hatake y hablaron casi al mismo tiempo— Que lo intente.— Seria pan comido
Se quedo viendo como ambos subían las escaleras y desaparecían en el pasillo. Dio un hondo suspiro, tal vez el no recibió el castigo mereciente, pero, estaba seguro que el Consejo aprovecharía cualquier oportunidad para cobrarselo.
~•~
La recostó sobre la cama y corrió las cortinas, dejando que los rayos de la tarde llenasen el cuarto.
— Lo siento — se sento en la cama, no muy lejos de ella, mientras miraba la vela tirada en el piso, la disculpa no era por lo sucedido y ella lo sabía.
— No tienes por que, no hiciste nada — tenia un brazo cubriendo sus ojos y el otro en su abdomen.
"Precisamente por eso"
— Te sigue doliendo, no tienes que ocultarlo — odiaba que ella reprimiese sus emociones, sentia que era su culpa por no haber hecho nada para evitar que esa parte de ella se formara años atras.
—No me duele— para cualquiera sonaría convincente, pero no para él o Kawaki, tantos años juntos les hacía mas facil conocer sus mentiras, incluso las de alguien como Tsuki que era una experta en ese tema.
—Sabes que es mentira, no tienes por que ser fuerte, si quieres llorar puedes hacerlo
— Fingir no es malo— Llorar es bueno
Ninguno se miraba, viendo en direcciones contrarias en espera de su compañero. Dai tomo la vela y la llevó hasta la mesilla. — ¿Una pesadilla?
— Hmm — retiro su brazo del rostro, volteando hasta tomarse con la espalda del otro— ¿de que hablas?
— La vela, dudo que la hayas tirado asi que supongo que se cayo, mas bien se te cayó. Eso también me explicaría por que fuiste a entrenar tan temprano, aunque solo estoy suponiendo — sonrio a la nada y observo las blancas cortinas.
— Solo un sueño, nada fuera de lo normal. — Se sento en la cama jugando con la sabana.
— Crei que ya no las tenias— volteo su cuerpo hasta quedar de espaldas a la ventana y las piernas cruzadas sobre la cama.
— Yo igual, aunque me hace algo feliz tenerlas...asi no olvido sus rostros. — Una sonrisa nostálgica se colocó en los rosados labios, mientras sus ojos se perdían en la sabana.
— Ya veo
Tras un par de minutos la puerta se abrio pasando de entre ella el miembro faltante con un par de bolsas blancas.
— Traje ramen — alzo ambas bolsas mostrando una sonrisa de ojos cerrados.
El pelinegro se acerco a la mesa de baja altura junto a la ventana y dejo las bolsas, mientras sus compañeros se acercaban hasta sentarse en el piso. El castaño ayudaba a la Hatake a sentarse en tanto Kawaki sacaba las cosas.
— Listo — observaba su obra maestra, como si acomodar las cajillas del ramen y el refresco lo fueran.
— A comer — de manera sincronizada tomaron la comida y los palillos, degustando del platillo.
— Lo compre en ichiraku — una pequeña sonrisa se dibujo en su rostro al observar la manera en que comían sus amigos — pero eso es lo de menos, ¿de que hablaban?
— De nada en especial.
— Las pesadillas de Hime regresaron — como respuesta recibió una mirada asesina por parte de la mencionada.
Para muchos podría parecer alguien que no le importan otros, pero no era asi, claro que no, Kawaki Senju era una persona que se preocupaba genuinamente por sus amigos, su familia, por tanto, era muy probable que se preocupase de mas por ellos, y era exactamente eso lo que la ojicafe esperaba y evitaba.
— Ya te lo he dicho muchas veces, pero, tienes que cuidar tu salud, las pesadillas te ponen nerviosa, espera — alzo su palma y la coloco frente al rostro de Tsuki, impidiendo que hable — no te dejan dormir y ademas con todo lo que paso no necesitas alterarte, si necesitas tomar esas pastillas, esta bien para mi.
— Tampoco es como que haya pedido tu permiso – sonrio de medio lado, he intento levantar su brazo para golpearle, pero un dolor en su abdomen le hizo retraer su acción.
— Si bueno, pasando a otra cosa, me encontre a Kakashi-sama, estaba llendo a hablar con el Consejo, estaba realmente furioso.
— Espero no se meta en problemas, pese a todo esas personas son de cuidado — llevo su vaso a los labios para despues seguir con el tema— si te soy honesto no creo que le hagan nada, es una persona astuta abre como actuar, pero, ese par esta dispuesto a todo por mantener la paz en la aldea, y si alguien, no importa quién sea, intenta cambiar sus métodos..
— No dudaran en eliminarle.
Despues de dejar el tema de lado se concentraron en charlar sobre vanalidades, planes y sueños mientras el sol ya se encontraba casi opacado por la oscuridad.
~•~
Corría sobre los tejados, parando abruptamente hasta casi perder el equilibrio y caer, estaba sobre el techo de la casa conjunto a la suya. Dio un brinco y aterrizó en el patio, subio los pequeños escalones y abrió la puerta quitándose con pereza los zapatos.
— Ya llegue
Al escuchar el ruido la mujer pelinegra dejo lo que estuviese haciendo y asomo su cabeza por la entrada de la cocina.
— Bienvenido — con pasos delicados y una voz gentil se encaminó a la entrada hasta quedar frente a su hijo.
— Onii-san — la menor de los Uzumaki bajo casi corriendo los escalones, tenia las mejillas levemente rosadas por la carrera y sus ojos tenían un brillo de felicidad.
— Hima — revolvió los negros cabellos de su hermanita causando un leve puchero en su rostro.
— Onii-san deja eso
— Perdón, perdón— Boruto sube a limpiarte ya casi esta la cena — Hinata le dio una última sonrisa a sus hijos y regreso a la cocina — Hima ven a ayudarme.
La pequeña corrió hasta su madre e inicio una pequeña platica, mientras tanto el rubio subía con cansancio las escaleras, su nueva sensei no se tocaba el corazón en los entrenamientos, de no ser por Mirai habrían agotado hasta la última gota de chakra.
Solto un pesado suspiro en tanto entraba a su habitación, dejo sus cosas en el piso y se arrojo a su cama, estaba tan cansado que lo ultima que quería hacer era guardar sus cosas.
Tal vez dormir un rato no haría mal, era una pacifica tarde despues de todo.
