Capitulo 10: Estoy enamorada

Esperé ansiosa el día siguiente para verlo en la escuela.

Al llegar no lo vi, me desilusione y me puse un poco triste, pero Ángela durante todo el día intento levantarme el ánimo.

–¡Oye! Él sabe que tienes que estudiar para una mejor vida –dijo Ángela sonriendo pícaramente.

–Si es verdad – susurre comprendiendo que quizás Edward no quería atosigarme.

Quizás me esperaría fuera a la salida o quizás no podía venir por trabajo… Igual me quede esperando a la salida como una tonta a que apareciera.

Esperaba que él no se desilusionara con mi beso, con el beso de una inexperta…. Yo ya estaba perdidamente enamorada de él.

A la salida, mi amiga Jessica se ofreció a llevarme a casa y acepté con gusto ya que no vi a Edward por allí.

Al llegar me recosté pensando en él, lo único que quería era verlo y sentir de nuevo sus labios fríos.

Mientras pensaba en él, el timbre de la casa sonó… mi mente se puso en blanco por un segundo y luego volví a recostarme para recordar el maravilloso beso que me había regalado Edward. Volvieron a insistir tocando el timbre, bajé las escaleras algo apresurada, quizás era una emergencia….

–¿Quién es?– dije apoyándome sobre la puerta.

–Soy Edward –susurro una voz del otro lado.

Abrí la puerta de mi casa ansiosa y lo deje pasar.

–¡Hola!– dije abrazándolo entusiasmada de verlo.

–Hola, pensé en venir, sabía que me necesitabas –exclamo seguro.

–¡Si es verdad! Me leíste la mente… Estaba pensándote –dije y me sonroje.

–Solo trato de hacer lo mejor para ti– dijo acariciándome la mejilla.

–Yo estoy….– susurre nerviosa y me quede sin habla.

Él abrió sus grandes ojos aun mas y me miro fijamente… y susurro en tono de pregunta…

–¿Tu qué?

–Yo siento cosas por ti Edward –confesé.

–Yo también Bella. Aunque no debería estar pasando esto...

–¿Por qué no?

–Somos muy distintos, somos de distintos mundos, de distintas dimensiones… Es imposible lo nuestro – susurro nervioso y poso su mano a mi cintura.

–Estamos en el mismo planeta y en la misma dimensión. Podemos hacer lo que queramos si lo deseamos– dije sonriéndole.

–Es mucho más complejo que eso. Aunque no puedo evitar sentir esto por ti.

–¿Que es lo que sientes por mi?

–Yo también te amo– dijo mirándome a los ojos con sinceridad en su rostro.

Reí por un segundo nerviosa sin palabras y luego me disculpe por mi risa nerviosa.

-Yo también creo que te amo… –exclame tapando mi rostro rojo como un tomate.

–Lo sé, puedo sentirlo en ti, y eso hace que me sea más difícil dejarte.

–Entonces no me dejes nunca– concluí.