Los personajes son de Sthepanie Meyer, la historia es sacada de algun lugar raro de mi mente.

Gracias a Ale74, Guest, jasmin-cullen, janalez, lupita-jely-C, Cullen-21-Gladys sus reviews son muy importantes para mi... y confieso que algunos me hacen reir como loca frente a la pc xp

Nos leemos abajo!


Capítulo 9

Bella POV

Estaba feliz, tenía a mis amigos de vuelta y me había prometido a mí misma no volver a dejarlos jamás, me sentía completa de nuevo mientras los escuchaba hablar y reír, ellos tenían la capacidad de hacerme olvidar todo lo que alguna vez viví y concentrarme solo en el presente, en el mañana.

Edward estaba sentado a mi lado cuando empezaron a dolerme las heridas que me había hecho Rose, me había olvidado de ellas hasta que vi la sangre que manaba de mi brazo y manchaba mi camisa, pensé en Diego y supe que se asustaría mucho si me viera de esa manera. Edward se levantó y tomo mi mano levantándome del sofá, lo mire a los ojos con una ceja arqueada y el solo señalo mis heridas, asentí cuando empezó a jalar suavemente de mi brazo para que lo acompañara.

- Quiero conocer a tu hijo –me dijo Rose con una sonrisa.

- Y yo a los tuyos, Carlisle no me mando ninguna foto de ellos cuando se la pedí.

- Deberías dejar de decir lo que Carlisle hizo –Suspiro Jasper- Me dan ganas de ir y patearlo.

Me reí sin poder evitarlo cuando salimos de la sala y empezamos a caminar por la casa, su mano era cálida contra la mía, enviaba pequeñas descargas eléctricas por mi cuerpo de una manera en que jamás había sentido. Llegamos a un baño, era espacioso todo hecho de mármol blanco, me quede allí de pie con la ducha frente a mí y su puerta de vidrio, Edward me soltó para alcanzar el botiquín de primeros auxilios, me contuve de suspirar al sentir el frio aire en el lugar donde había estado su mano.

- ¿Me podrías decir que fue todo lo que paso hoy?

Yo no sabía qué hacer, Edward era parte de la familia de Emmett ya que se había casado con Irina, aun me sorprendía el saberlo y me revelaba muchas cosas, Irina era una mujer influenciable que hacia todo lo que su hermana Tanya le decía, aun no entendía el porqué le había dicho a ella que Edward le era infiel pero eso los había lastimado a ambos.

Edward tomo el botiquín y al abrirlo saco alcohol y algodón, se paró frente a mí y puso su mano en mi barbilla para que girara el rostro y lo mirara a los ojos, su rostro estaba muy cerca del mío, sus manos eran cálidas y tiernas mientras limpiaba mi rostro.

- ¿Me vas a contar? –me pregunto suavemente, su aliento golpeando mi rostro, cerré los ojos y suspire.

- Supongo que debo explicarte un par de cosas. Conocí a Rosalie y a Jasper cuando tenía siete años, ellos al ser mayores que yo estaban en una clase avanzada pero cuando unos niños me molestaron ellos me defendieron y nos hicimos los mejores amigos. Luego conocimos a Emmett, era nuevo en la ciudad, tenía nueve años cuando él se acercó a mí y me dijo que era muy pequeña –me reí un poco, porque era irónico lo mucho que me parecía a mi hijo- crecimos juntos, ellos estuvieron allí cuando mi mama… murió, y luego mientras crecía, yo solo les hablaba a ellos, solo los tenia a ellos hasta que se fueron a la universidad y me dejaron, yo planeaba acompañarlos apenas me graduara pero ocurrieron… cosas… que me lo impidieron, me fui de aquí sin decirles, sin siquiera pensar en ellos. Debes entender que la relación que teníamos nosotros iba más allá de la amistad, yo los amo con todo mi corazón. –Hice una mueca de dolor cuando empezó a limpiar mi brazo.

- ¿Por qué te fuiste? –me pregunto Edward vendando mi brazo.

- Eso es algo muy doloroso que solo ellos tres debían saber.

- ¿Por qué no puedes decirme? -cuando abrí mis ojos y me encontré con su mirada era intimidatoria, esa mirada que me incitaba a confiar en él.

- Porque no dejare que me vuelvas a hacer daño –murmure sin poder evitarlo.

- Lo siento tanto Bella, estaba tan enojado ese día –tomo mis manos y las apretó suavemente.

- Todos los días cuando me ven junto a mi hijo la gente tiene esa mirada, la que dice que soy de lo peor al ser madre soltera, pero a mí no me importa porque amo a mi hijo y no me arrepiento de haberlo tenido, pero tú que estabas ganándote mi confianza me lastimaste.

- ¿Qué puedo hacer para remediarlo?

- No lo sé –Respondí honestamente.

- El vecino del que hablabas con Rose… ¿Es el padre de Diego?

- Si –mire hacia el techo para escapar de su mirada esmeralda que estaba empezando a causar estragos en mi mente.

- No puedo dejar de disculparme por las cosas que te dije.

- No importa, le he contado a Diego cada cosa que viví con su padre, cada segundo que pasamos juntos. Él lo sabe todo, cada pequeña cosa y sabe que es mi motivo para seguir viviendo. No necesito nada más.

- Me dijiste que siempre cumples tus promesas –lo mire ya que había una inflexión en su voz que me llamo la atención, estaba nervioso- ¿le prometiste que lo amarías siempre?

Me quede congelada por su pregunta, era algo en lo que jamás había pensado, puse mis manos en el lavamanos dándole la espalda y mirando mi reflejo en el espejo.

- No, le prometí que viviría pero jamás le prometí amor eterno. Él lo hizo, el me lo decía cada vez que podía… -cerré los ojos cuando el dolor lleno mi corazón- ¿Por qué no lo hice? El me lo dio todo, cada cosa que podía darme y yo no pude con un simple siempre.

- No es simple –murmuro Edward detrás de mí- no cuando se trata del primer amor.

- ¿Se lo prometiste tu a Irina? –Le pregunte mirando su reflejo en el espejo y el dolor que mostro su rostro.

- Si, pero no duro para siempre, y no me explico que fue lo que hice mal para que ella me odiara.

- No fue tu culpa, fue Tanya –la sorpresa de su rostro mientras me miraba era en cierta forma divertida, me encogí de hombros ante su pregunta no expresada- te lo dije, crecí con Emmett, era obvio que conociera a sus primas las Denali.

- Aun así, es mentira que el amor dura para siempre –había tanta amargura en su voz que algo dentro de mí me impulso a consolarlo, tome su mano apretándola suavemente.

- No es verdad, el amor de mi madre por mi padre es del que dura para siempre –respire profundamente cuando las lágrimas llenaron mis ojos- si tan solo se hubiera casado con el…

- ¿Qué quieres decir?

No sabía porque quería contárselo, quería decirle algo que nadie más sabia, quería confesarle el motivo del odio que sentía Charlie por mí.

- Mis abuelos obligaron a mi mama a que se casara con Charlie pero ella estaba enamorada de Phil, no tuvo opción, y cuando se caso fue la persona más desdichada… Phil la amaba tanto que decidió ser su amante, encontrarse todos los días a escondidas y amarse porque ninguno de los dos sabía cuándo sería la última vez…

- Entonces, ¿qué paso?

Me gire para mirarlo a los ojos para saber cómo reaccionaría a mis palabras.

- Cuando tenía doce años Charlie se enteró y los mato –Abrió los ojos y su boca hizo una pequeña "o"- el encubrió todo para que cuando investigaran todo culpara a Phil, según lo que dijo la policía el entro a mi casa y mato a mi madre antes de suicidarse… Pero nadie sabía que yo estaba allí cuando ocurrió, que yo lo vi todo –Respire profundamente- hay noches en que sueño que mi madre se levanta de la cama, con su ropa llena de sangre y esos extraños agujeros que deformaban su rostro, se acerca a mí y me dice lo mucho que me odia por no haber dicho nada… pero yo no quería morir –me reí irónicamente- hubiera sido mucho más sencillo todo si Charlie me hubiera matado también.

- No digas eso –gruño Edward sujetando mis brazos y sacudiéndome- la muerte jamás es la solución.

- Lo fue para ellos, al igual que Romeo y Julieta, un amor que es más fuerte que la muerte.

- ¿Hubieras muerto junto al padre de Diego? –sus ojos ardían con una emoción desconocida, su rostro hermoso estaba cerca y el calor de sus manos quemaba mis brazos, la sinceridad en su voz fue suficiente para hacerme responder al instante.

- Si –el cerro los ojos como si le dolieran mis palabras- fue quien me salvo del dolor, mi mundo entero, era como una droga para mí: no podía vivir sin él, no quería vivir sin él.

Me rei ante la ironia, odiaba a Charlie por ser un drogadicto y yo habia caido en la misma enfermisa necesidad. Edward me miraba fijamente, sus ojos quemando mi rostro, el reproche y la incertidumbre gravada en cada gesto que hacia, por un momento solo quise ser Bella Swan, la niña de 12 años que adoraba a su madre y que cuando estaba triste con solo ver su sonrisa se alegraba... pero no podia, ahora tenia un pasado y un futuro.

- ¿Entonces porque no lo hiciste? -Me pregunto Edward sacandome de mis oscuros pensamientos.

- Me dio algo que cuidar, algo por lo cual vivir –lo mire fijamente a los ojos- Benjamín me dio a Diego.

Nos quedamos así cerca por unos segundos y cuando me iba a separar él no me dejo, tomo mi rostro entre sus manos y me beso, era un beso como ningún otro, nadie me había besado de esa manera, como si quisiera devorarme, descargas eléctricas recorrían mi cuerpo mientras levantaba mis brazos para rodear su cuello y acercarlo más a mí, el sabor de sus labios era decadente, tentador, prohibido. Sus manos soltaron mi rostro y bajaron por mi cuerpo hasta llegar a mi cintura y pegarme por completo a su cuerpo, el calor que desprendía de él quemaba mi piel a través de la ropa, una necesidad imperiosa de quedarme así durante toda la vida se instaló en mi corazón, sabía que era una mala idea dejarlo entrar, lo sabía, pero no había vuelta atrás desde el momento en que lo vi como mi pequeño experimento de ciencias.

Nos separamos cuando nos quedamos sin aliento, él puso su frente contra la mía dando pequeños besos en mis labios, el olor de su perfume llenaba mis pulmones mientras respiraba entrecortadamente, abrí los ojos sin saber el momento en que los había cerrado para perderme en esos ojos esmeraldas que brillaban con deseo.

- ¿Por qué lo hiciste? –susurre mostrándole mi confusión, queriendo respuestas.

- Porque quiero encontrar a alguien que me ame de la manera en que lo amaste, porque quiero que ese alguien seas tú, porque estoy cansado de luchar contra esa atracción que siento por ti cada vez que te miro.

- No debemos hacer esto, nuestros hijos…

- Se llevan de maravilla –me interrumpió con una enorme sonrisa- dame una oportunidad, solo una, confía en mí.

- No suelo relacionarme con los padres de mis estudiantes.

- Gracias a Dios, tendría que golpear a muchos que intentaran siquiera tocarte.

Me reí sin poder evitarlo, era divertido tratar de imaginar a Edward golpeando a Mike.

- Esta bien –la emoción brillo en sus ojos- detente, solo un momento –le advertí cuando presentí que me abrazaría- no seré el reemplazo de Irina, ni siquiera intentaras ver a ella en mí y no me engañaras, promételo.

- Lo prometo –el asintió y paso su mano por mi brazo vendado- prométeme lo mismo, no quiero vivir bajo la sombra de ese tal Benjamín, no seré el reemplazo de nadie.

- Lo prometo –le sonreí cuando se acercó para besarme de nuevo- pero no les digamos nada a los chicos, no hasta después de un tiempo.

- Estoy de acuerdo, no quiero ser amenazado por ninguno de ellos todavía.

Nos reímos y él se acercó para mordisquear mis labios, me sorprendía la diferencia, en donde Benjamín era tierno, dulce y delicado Edward era apasionante, juguetón y divertido. Me gustaba mucho esa diferencia, me gustaba mucho Edward pero sobre todo me gustaba la idea de que intentaríamos tener una relación… Solo esperaba que los demás entendieran.


Bueeeeeno, en la ultima parte me dio una envidia Bella que puede tener esos super besos apacionados jajajajajaja

Hare una pequeña aclaracion, Edward odia a Tanya asi que es poco probable que sea la mujer de la oficina, asi que sigan adivinando hasta que se descubra muahahahaha

¿Que les parecio el cap? ¿Odian a Charlie tanto como yo (y eso que es un producto de mi mente)? ¿Les gusto? Dejen un review

Besos!