LA REINA BAILARINA:

KRISTEN POV:

Ya casi era la hora, eran exactamente las 8, y aún ni sabía que me iba a poner, estaba tan indecisa. Estuve cerca de una hora frente al espejo probándome ropa. Este comportamiento era tan extraño en mí, no era una chica que le importara mucho la moda, como decía siempre: "Al diablo con la moda, lo que importa es el estilo" Pero con Robert todo era diferente, quería verte hermosa y sensual para él.

Me decidí por un short abombado negro, y una blusa color piel con negro, y de mangas tres cuartos, me gustaba la combinación, se iba muy bien, chic…escúchenme ¡Dios! Yo hablando de moda y de lo chic que se veía mi ropa. Sin duda Rob sacaba mi parte más femenina a la luz.

Deje mi cabello suelto, me gustaba como era, no había necesidad de hacerle muchos arreglos para que se viera bien; me maquillé ligeramente, una sombra ploma, base, un poco de rubor y un lápiz labial muy suave.

Me volví a ver al espejo, y me gustó lo que vi. "Tranquila Kristen, estas linda, piensa en positivo, estás linda"

Miré mi reloj: 9 en punto; ya era hora.

Salí del cuarto de hotel, y fui a la recepción, en el camino inhalaba y exhalaba muchas veces, intentando calmar mis nervios. Tenía que tranquilizarme, no podía ver a Rob así.

"Tranquila Kris, a Robert no le vas a parecer atractiva si estás así de nerviosa, relájate"

Respiré una última vez y salí a mi encuentro con Rob. Ya estaba esperándome en uno de los sofás de la recepción.

Al ver que me aproximaba, se paró y me quedó mirando, mas bien comiéndome con la miraba. Posaba sus ojos en mí de arriba abajo; tengo que admitir que me excito un poco que me mirara de esa manera.

-Kristen estás hermosa, simplemente hermosa.- su sonrisa cálida, y su mirada anonadada me decían que sin duda había escogido el vestuario adecuado.

-Gracias.- dije, bajando la mirada y sonrojándome un poco.- tú también estás muy guapo Rob.- guiñé un ojo, ante su expresión de sorpresa.

-Sí, pero no tan bien como tú.

-No digas eso, estás guapísimo.- y era cierto, llevaba un jean negro, una correa blanca, un polo blanco, se había puesto encima una camisa roja, y una casaca de cuero negra; y claro, su típico gorro negro.

-¿Realmente lo crees?-preguntó repentinamente serio.

-Claro.

Sonrió, con esa linda sonrisa torcida pícara que amaba.

-Bueno, mejor vámonos de una vez para aprovechar mejor la noche.

-Vamos.- repetí con una sonrisa.

Tomamos un taxi hasta la disco, que estaba no tan lejos como había pensado; si bien el camino fue corto, fue algo difícil concentrarme ya que todo el tiempo Rob se dedicó a observar mis piernas cruzadas y al descubierto por el short. Me ponía peligrosamente demasiado que me mirar así. Era como saber que a ese hombre le excitaba el simple hecho de que usara un short.

Al llegar, la disco estaba repleta de personas; fuimos como pudimos hasta la barra, que era el lugar más vacio de todo el lugar.

-¿Quieres algo? Si quieres yo te pido el trago, se que aún no puedes tomar legalmente aquí.- dijo chistoso.

-Quiero un mojito.- amaba los mojitos, siempre solía tomarlos con mis amigas.

-Deme dos mojitos.- rápidamente le alcanzaron los tragos, se veían deliciosos.- por los ensayos.

-Por los ensayos.-chocamos nuestros vasos, y tomé mi trago de golpe. Robert me imitó.- Quiero otro.-la expresión de Rob era para matarse de risa. Lo que menos esperaba era que me emborrachara.- ¿Qué? ¿Creías que los ingleses eran los únicos que disfrutaban el trago?

Se río de mi expresión y pidió 2 más. No se exactamente cuantos tragos tomamos, pero cuando yo, creo, estaba por el octavo mojito, él ya se había pedido un vaso de cerveza.

Estaba emocionada, tal vez era por el trago, pero solo quería bailar, habíamos estado cerca de una hora en la barra, y ya quería bailar.

-Vamos a bailar.- dije sonriendo y acercándome a Rob, fui como si lo fuera a abrazar.-Vamos, quiero bailar contigo.- dije muy cerca de su boca, lo jalé del brazo, y lo arrastré hasta la pista. Como dije, el sitio estaba repleto, y nadie se percataba de lo que hacías o no hacías.

Sonaba "Sexy Silk" de Jessica Cornish; nos posicionamos hasta el medio de la pista y empezamos a movernos.

Estaba frente a él, agarrándome de sus hombros, y contorneando mi delgado cuerpo; Robert también se movía sensualmente, agarrándome de la cintura.

Pero fue al término del primer coro, cuando decidí que quería más, así que me voltee, dejando mi espalda y mi trasero a merced de mi sexy compañero de reparto.

Movía mi trasero de un lado a otro, al igual que mi pecho, el cual movía en círculos. Rob me atrapó fuertemente de la cintura, apretándome hacia él. Sentía su aliento en mi oído.

Para el último coro, yo había perdido toda la cordura, movía todo lo que podía, Robert parecía estar en las mismas, porque me presionaba fuertemente hacia su erección, y gruñía cerca a mi oído. Ya no podía más, yo había ido a buscar al lobo, y el lobo había salido con todo. Me excitaba oír esos sonidos de mi compañero.

Cuando termino la canción me giré hacia él, me miraba con una expresión desorbitada, llena de excitación y deseo. Robert me deseaba tanto como yo a él.

-Ven conmigo.- me jaló hacia el segundo piso de la discoteca, pero en nuestro camino, vimos a una pareja, el chico le lamía una especie de trago del estómago. Me quedé mirándolos, no pude evitar pensar en que quería que Robert me hiciera lo mismo.

-¿Qué es eso?-pregunté curiosa.

-Es un juego.- dijo uno de los trabajadores de la discoteca.- simplemente la chica se echa y le echamos un trago, y su acompañante le chupa el trago del estómago. ¿Quisieran probar?- Robert me miraba como esperando una señal de aprobación.

-Claro, será interesante.- dije algo fuera de mí, los tragos me habían tenido que hacer daño porque sana y en mi juicio nunca hubiera aceptado hacer eso.

-Claro que será interesante.- dijo lascivamente el chico que hasta hace poco le lamía el trago a la chica que había visto

-¿Puede ser en un sitio más privado?-preguntó enojado Robert, crispando los puños.

-Por supuesto.- respondió comprensivamente el trabajador.

Nos llevó hasta un VIP, era una parte privada en la discoteca, una especie de cuarto, dejo el trago en la mesa, y se fue.

-¿Y bien? ¿Estás segura de esto Kristen? ¿Realmente quieres hacer esto?-preguntó nervioso, mirándome fijamente a los ojos.

-Estoy segura.- respondí sensualmente, y sin decir más me recosté en el suelo acochado del VIP, y le hice una seña para que empezara.

Rob se acercó lentamente, levantó la blusa que llevaba dejando mi ombligo al descubierto, miraba mi pálida piel, sin saber muy bien que hacer.

-Vamos, hazlo.- cerré mis ojos, esperando.

De pronto sentí algo frío, se sentía bien, el frío contrastaba contra mi piel ardiente. Pero no se comparaba con el placer de sentir la lengua de Robert lamiendo mi estómago.

Abrí los ojos, y la escena aún era mejor, se encontraba entre mis piernas, veía una mata de pelo lamiendo con devoción.

Era tan sensual verlo así, ver como rozaba mi parte más sensible, mientras pasaba su lengua, era subliminal. No pude evitar gemir, Robert al instante levantó la mirad, me sonrió pícaramente y siguió lamiendo.

Estuvo un rato lamiendo hasta que ya no hubo nada más que chupar. Me miró con una expresión rara, y de la nada, se tiró encima de mí, y empezó a besarme. Sabía a cerveza, mojitos, pero a él, sabía a Robert. Lo besé con pasión, recorriendo sus brazos y su espalda, había demasiada ropa entre nosotros, pareció pensar lo mismo porque se quito la camisa roja que llevaba, para luego quitarse el polo, para mostrarme su formada figura, ganada en el ejercicio que le obligaban a hacer para el rol de Edward.

Ambos gemíamos, luchábamos por más roces. Rob metió sus manos bajo mi blusa, y toqueteó mis pechos bajo el sujetador.

-Oh, Kristen, eres tan deliciosa, tu piel es tan suave.- yo solo gemía, y acariciaba vehemente su espalda.

Pero fue en el momento en que Robert hizo el ademán de desabrocharme el short, cuando supe que habíamos llegado demasiado lejos.

-Rob, Rob, para, por favor, para.- dije seria por primera vez en la noche, empujándolo.

- ¿Qué paso?- preguntó confuso.

-Yo…solo…solo no puedo seguir con esto.