Capitulo 10

- ¿Qué… tu haces aquí?- pregunto con desconcierto, pero enojado acercándose hasta la parejita. Miro furioso a Sakuno que se veía sorprendida. ¿Cómo había permitido la entrada de este al apartamento? Después se dirigió a Momoshiro, que se encontraba el entrecejo fruncido, dejando sobre la mesa el vaso con agua que Sakuno le había ofrecido, alistándose para una pelea. ¿Cómo se atrevía? ¿Qué acaso no sabia que este era su apartamento y que el no estaba bienvenido? Porque si bien recordaba… el en ningún momento le mostro alguna señal de que entre ellos la amistad se había resuelto.

- Ah… yo… em… lo invite, es que pues… estaba…- Sakuno se levanto con la cara roja de la vergüenza y maldiciendo su torpeza.

Obviamente, entre ellos la amistad se había arruinado y ya no estaban en términos de verse… y en gran parte era su culpa a pesar de la insistencia de Momo de que no era así. No puedo ser amigo de alguien así. Le había dicho Momo con una sonrisa, con una ternura que antes no había existido y que nunca comprendió. Se dijo estúpida por haberlo invitado, por haber insistido a pesar de que Momo le advirtió que no era correcto. Sin embargo, se sentía sola y quería un alivio de toda la carga del día. Y Ryoma estaba durmiendo… así que… tal vez… por un ratiro…

- Tu lo invitaste…- dijo incrédulo, los ojos abiertos y formando una sonrisa sarcástica. – Ah, que bien…- continuo dando unos aplausos, felicitando su estupidez. – Que bien… jaja…- terminando con esto, quito la sonrisa de su boca y se mostro aun mas furioso… si es que eso era posible. – Y… ¿con que permiso? No, no, no… ¿CON QUE ATREVIMIENTO?- termino gritando, prácticamente con su temperamento fuera de control… hace tiempo que no sabia controlarlo y ahora estaba que echaba chispas.

¿Por qué? … ¿Qué le pasaba? No tenia que estar tan enojado. Al contrario, tenia que estar liberado y en paz por haber puesto a Tomoka en su lugar por primera vez desde hace un tiempo. Pero… al ver a Sakuno con Momo, sabiendo que este obviamente todavía la amaba (se le notaba por la forma en que la miraba, por la forma en que hablaba de ella y por como la defendía… el simplemente… Estas celoso… una vocecilla vino a su mente y la saco de ahí, la escondió donde no la pudiera escuchar.

No. De esa voz se encargaría luego. – Perdón…- dijo Sakuno, roja de la vergüenza porque en parte era verdad, este no era su apartamento.

- Oye, no le hables así Echizen.- dijo Momo, levantándose de su silla, listo para cualquier cosa, aunque… pues… mirando a Ryoma en su silla de ruedas, era difícil que este hiciese algo. Y mucho mas difícil que el se tirara sobre el a golpearlo, pues este estaba indefenso y pues había que reconocer, que seria mal de su parte atacarlo en su estado.

- ¿O que? ¿Me vas a golpear? ¿En MI casa?- se siguió acercando, moviendo sus ruedas hacia ellos. – Fuera…- mascullo entre dientes con su mirada asesina sobre Momoshiro.

- Ry—

- ¡FUERA!- grito, enfurecido, señalando la puerta y Momoshiro, sin decir nada, se despidió de Sakuno con un beso en la mejilla, cosa que no le hizo muy bien al temperamento de Ryoma pues demostraba que estaba en muy buenos términos… y se dirigió hacia la puerta después de mirarlo con resignación. No se podía hacer nada con el. Si antes estaba mal, ahora estaba peor… herido por el accidento, con el orgullo abajo por sentirse un inútil.

Después que se fue, Ryoma miro a Sakuno que rápidamente se acerco, inclinándose un poco para disculparse. – Perd—

- Eres bien atrevida. Esta casa noes tuya. Recuerda tu posición.- regaño y con unas pequeñas maniobras, le dio la vuelta a su silla y siguió hasta su habitación, donde se encerró, con un fuerte golpe en la puerta.

- No quise meterte en problemas, Sakuno…- le dijo Momoshiro por teléfono a la muchacha que se encontraba un poco nerviosa por todo el asunto. Pobre. No debió haber aceptado la invitación de la muchacha.

- Es mi culpa… yo siempre meto las patas…- dijo triste, apretando los puños. También estaba un poco frustrada por la forma en que siempre que trataba de buscar una forma de no enfadar a Echizen y evitar así que este se enojara, ocurría exactamente lo contrario.

- Ya… el no debería de gritarte así.

- Pero en parte tiene toda la razón en enfadarse. Es su casa y yo te invite así no más.

- Yo no debí aceptar la invitación.

- Tal vez pero…

- Sakuno, ya…- sonrió un poco, con afecto, sabiendo lo terca que podía ser a veces y trato de cambiar el tema. – Respecto a Tomoka… estoy feliz, pero…

- Ya hablamos de esto y se tu opinión.- dijo tratando de poner fin al asunto. No quería escuchar las advertencias de su amigo. No quería escuchar como el le decía que era raro todo el asunto, que el hecho de que quisiera volver a ser su amiga después de tanto tiempo y justo ahora que estaba cuidado a Ryoma… que estaban cercas… Ja… cerca ni un poco… No. Le daría el beneficio de la duda.

- Solo te pido…- dijo después de dejar ir un suspiro de resignación. Tenía miedo por ella, de que fuese herida de nuevo y Tomoka… otra vez en sus vidas, justo ahora… si antes, cuando Ryoma y Sakuno no estaban en contacto, ella hubiese venido… lo hubiese interpretado como algo normal. No le hubiese extraño pues todos se arrepienten en algún momento. - …que no confíes ciegamente en ella. Recuerda…

- Si…- interrumpió, sintiendo en su pecho el típico dolor de la traición. De la humillación que sintió en aquel momento. Pero estaba tan desesperada por llenar ese vacio, por recuperar todo, por hacerlo bien… por eso haría todo lo posible, aunque una vocecilla… en su mente, le advertía.

Después de eso, se dijeron sus despedidas y colgaron el teléfono.

Sakuno se encontraba en la cocina, preparando la comida para Ryoma, cuando alguien toco la puerta. Miro dicho objeto con algo de confusión, sabiendo que Ryoma prácticamente no tenía a nadie. Y no podía ser Momoshiro por lo sucedido más temprano en el día.

Tal vez había olvidado algo…

Abrió la puerta y sus ojos se abrieron como platos al ver la figura delgada y esbelta de su ex amiga. La modelo le sonrió, contenta de verla, y se lanzo sobre ella para abrazarla. Como siempre hacia… Sakuno respondió rodeándola con sus brazos de una forma confundida.

- ¡Hola, Sakuno!- exclamo la muchacha alegremente y Sakuno cerro los ojos, sonriendo feliz. Hace tiempo que no sentía la poca felicidad que le otorgaba su amiga.

- Hola…- se separaron. – Eh… siéntate, estoy cocinando…- la llevo hasta la sala, sonriendo mientras lo hacia.

- Ay gracias… Hmm… huele riquísimo.- dijo Tomoka, amable y cruzando las piernas una vez sentada, pues tenia una mini falda, dejando a un lado su cartera y colocando sus manos, entrelazadas, sobre su falda. – Em… ¿y Ryoma…?- pregunto con una sonrisa sarcástica, aunque obviamente, fingiendo inocencia pues no podía hacerle ver sus planes de molestarla. Sabia que la pregunta iba a tocar un punto y que dicha pregunta iba a dolerle a la joven.

- Eh… en su cuarto…- contesto algo impactada por la pregunta. Era obvio que todavía podía existir algo entre ellos. O que por lo menos alguno de los dos estuviese interesado en el otro. Un romance no se olvida tan fácil… por lo menos, en su caso… aun ella…

La tonta seguía enamorada de el. Se le notaba clarito en la cara. Por la forma en que sus ojos se entristecían… pero esta vez, Tomoka tenía la ventaja. Había sido ella la que se quedo con Ryoma (o por lo menos, así lo entendió Ryoma) y Sakuno no tenia derecho a decir nada pues… en parte Tomoka tenia mas derecho que la ingenua.

- Bueno… voy a momento a saludarlo…- anuncio, con toda la intención de tardarse y sin siquiera tocar, para la sorpresa de Sakuno que sabia que Ryoma valoraba su privacidad, se adentro a la habitación.

Ryoma, con el pecho desnudo y con unas sudaderas, se encontraba concentrado tratando de darle movilización a sus piernas, algo que no se le estaba dando bien, cuando sintió a alguien entrar a su habitación. Pensó que era Sakuno, que había entrado sin siquiera tocar. Sintió su sangre hervir, recordando el incidente de hace rato. ¿Qué se creía?... ¿Qué podía hacer lo que le viniera en gana? Aun estaba molesto con la muchacha, por haber traído a Momoshiro…

Estas celoso…

- ¿Qué haces aquí?... ¿Y como te atreves a no to…?- la figura se tiro sobre el, abrazándolo por la espalda.

Sus palabras murieron en su boca. ¿Qué…? Se congelo, olvidándose por completo de que estaba tratando de darse una terapia para recuperar su caminar rápidamente.

Su corazón comenzó a latir rápidamente y se acelero aun mas, cuando las manos lo rodearon por completo, acariciando su pecho desnudo, como anhelando y deseando.

De la boca de la joven, sintió un suspiro en su oído. Un suspiro tan inesperado que disparo un escalofrío por su espalda.

¿Que estaba pasando? Sakuno… ¿lo estaba abrazando…? Casi se deja llevar. Casi, casi olvida a la maldita que lo había alejado de Sakuno…

NO. Tenia que controlarse. No podía ceder, tenia que cumplir el trato. No quería… no podía ponerla en peligro y volteo la cabeza, fingiendo enojo y asco. - ¿Qué—

Pero no era Sakuno. Era Tomoka que se irguió, mirándolo con una diversión perversa. Que rico había sido ese abrazo… ese acercamiento… aun este chico podía volverla loca. – Hola, mi amor.

- To…moka…- susurro con una mezcla de emociones. Por un lado, sintió algo de decepción porque no era quien pensaba. Estúpido por haberlo pensado. Enojo contra Tomoka porque siempre lo estaba. Asco por la forma en que lo había tocado. - ¿Qué… haces aquí?- pregunto estrujándose los ojos buscando liberar la tensión que se había formado en sus músculos.

- Vengo a decirte… no…- comenzó para después interrumpirse mientras se tiraba sobre su cama, acariciando sus piernas con la intención de seducirlo. Para eso era la minifalda. Pero Ryoma ni siquiera la veía como mujer, por lo que el ni siquiera bajo la mirada para admirar sus piernas perfectas. Frunció el entrecejo, frustrada por su intento fallido de seducirlo… nada funcionaba. Nunca. - …Quiero advertirte que si te atreves a retarme de nuevo…

- Si. Ya se… no soy estúpido como tu, Tomoka… yo se lo que vas a hacer, así que ya basta.- dijo, cansado del chantaje.

Tomoka lo miro enfadada, pero también con miedo. Ryoma no parecía ya tan intimidado. Parecía cansado. NO. No podía estar así, tenía que ser como antes… con miedo, con toda la intención de obedecerla. – Bueno… tenía que asegurarme de que no se te estaba olvidando el trato que tenemos, amor.- esa palabrita era una amenaza. Ryoma lo sabía y dejo ir un suspiro de cansancio.

- Si, si…- murmuro mientras se deslizaba en su silla hasta su camisa que yacía sobre la cama.

Sintió como unos brazos lo abrazaban, deslizándose por su espalda hasta su pecho, entrelazándose en un abrazo apretado y resistió el deseo de empujarla. Que importaba. Que hiciera lo que le diera la gana. Había que dejarla ser feliz por el momento… para que se lo olvidara el disgusto de hace rato.

En ese momento, desde la puerta, Sakuno toco dos veces y después entro, sin esperar una respuesta pues no se imaginaba la vista que tendría después. – La comida esta…- se quedo callado tan pronto vio la escena. Tomoka inclinada sobre Ryoma, abrazándolo. El de espaldas a ella, con el pecho desnudo, quieto, permitiéndolo. Sin ningún problema… ¿todavía se amaban?... ¿todavía habría algo?

Hay algo entre ellos. - …lista.- termino débilmente, sintiendo como la garganta se le cerraba de la enorme tristeza que la invadió. Los vio de nuevo, jóvenes, traicionándola. Pero no podía decir nada. Sabia de su relación y así mismo había decidido perdonar a Tomoka, sabiendo que ella podía estar enamorada de el. Y también Ryoma… aunque no sean nada ahora, aun… por ese abrazo sabia que existían residuos. – P-Perdón…- y cerro la puerta, sin darse cuenta de que Ryoma había volteado la cabeza, abriendo la boca para decir algo.

Sin embargo, Tomoka intervino colocando sobre su boca un dedo y con el dedo de su otra mano, colocándola sobre sus labios, susurro: - Shh… deja que piense lo que le de la gana…- sonrió.

Ryoma se zafo de sus brazos, derrotado. No podía hacer nada… mientras se ponía la camisa, se dijo que era mejor así… que no debía de importarlo… es mas, Sakuno tenia a Momoshiro y parecía que estaban en buenos términos…

Tomoka ya se había ido, después de decirle a Ryoma unas cuantas palabras de amor que el chico no respondió. En su lugar, miro hacia otro lado, aparentemente molesto y con los brazos cruzados, como si estuviese esperando que se largara. Esto era raro para la castaña pues parecían tan acurrucados en aquel momento… tal vez pelearon.

Y debía de dejar de pensar en eso. No le incumbía. – Gracias por la comida.- le dijo Tomoka sonriendo y se tiro sobre ella a abrazarla. A pesar de que no tenía ganas de abrazarla, respondió el gesto débilmente.

Después de irse, Ryoma se dirigió a su cuarto, listo para irse al baño a tratar de luchar por si solo con el baño. Sin embargo, Sakuno lo acompaño. – No tienes…

- Es mi trabajo…- dijo Sakuno, aunque por su voz, noto que estaba nerviosa. Recordaba la primera vez, cuando se dio cuenta de que no podía hacerlo solo porque no estaba acostumbrado y que necesitaría ayuda. Ella se ofreció y después de un tiempo en el que trataron de formar una rutina, finalmente ella lo desvistió hasta su ropa interior y lo dejo solo para que el se bañara por su cuenta.

- Yo puedo…

- Aun esta recién operado.- le dijo y sin permiso, lo llevo hasta el baño.

- ¡Oye, no hagas nada sin permiso!- regaño aunque algo resignado porque pues... era verdad. Necesitaba la ayuda.

Sakuno abrió las cortinas de la bañera, prendió la ducha con agua caliente y mientras se llenaba la bañera con agua, se arrodillo frente a Ryoma.

Frente a el, a su altura, Ryoma se quedo mirándola, sin ninguna expresión, dándose cuenta de que estaba sonrojada y apretando los labios, como si estuviese luchando por controlar su vergüenza. Casi sonríe por lo bonita que se veía.

¿Bonita? Casi se da en la cabeza por la estupidez en la que estaba pensando. Entonces se percato de que estaba nervioso y de que su cuerpo entero lo estaba traicionando. Su corazón parecía querer salir de su pecho, su estomago ya casi no lo sentía por el cosquilleo que se desataba y mientras Sakuno, que compartía sus emociones, acercaba sus manos a la camisa, Ryoma se dio cuenta de que había que detenerla.

En ese momento, pudo haberle dicho… gritado, que el podía hacerlo solo, que no era inútil, pero no lo hizo. Callo la boca y se quedo mirándola intensamente mientras ella levantaba su camisa, confundida pues había esperado algún regaño, que la detuviera, pero el solo se dejo.

Ryoma decidió dejarse… por hoy… pensaba, quería pensar que entre ellos las cosas seguían bien, o por lo menos, quería que hubiese una cordialidad entre ellos. Se inclino hacia el frente, despegándose del espaldar, alzando sus brazos para que ella pudiese sacarle la camisa y Sakuno casi se queda sin aire al verlo sin nada. La primera vez casi le da un ataque respiratorio y no sabía como se había controlado.

Esta vez, después de tanto tiempo sin verlo así, era como experimentar la misma emoción por primera vez. Cálmate, Sakuno… pensaba mientras dejaba la camisa a un lado y trataba de ignorar la mirada de Ryoma, que no era la misma… era diferente, como si estuviese buscando algo, como si estuviese tratando de encontrar en sus ojos algo.

- Em… ahora el pantalón…- dijo débilmente, esperando que el hiciese un esfuerzo por protestar, o algo… pero Ryoma solo se dejo caer sobre el espaldar de su silla, esperando. Que bello se ve… ¡Ok, había que controlarse! Había que dejar de mirar su pecho…

Ok… con esfuerzo miro los pantalones, sintiendo que estaba comenzando a temblar. Tenía que hacer esto, aparentemente, así que tomo los pantalones y con esfuerzo, fue quitándoselos para después dejarlo en bóxers.

Ahora si estaba al borde de un ataque. Ryoma no estaba diciendo nada como las otras veces. Estaba sumiso. No parecía el mismo gruñón, irrespetuoso y malvado de siempre. ¿Qué le pasa…?

Se acerco a la bañera para cambiar el agua a fría y ponerla a una temperatura cómoda. Recordó las recomendaciones del doctor, que mientras pudiera, le diera una especie de terapia básica… para que mantuviera la circulación o un masaje. Así que, mientras Ryoma la miraba luchar con su mente y con los nervios… ella acerco sus manos a uno de sus muslos, el izquierdo… lo cual lo sorprendió y finalmente hablo: - ¿Qué…?

- El doctor me dijo que hiciera esto…- interrumpió rápidamente, con la mano sobre el muslo y la otra en la pierna. Entonces comenzó a flexionarla lentamente, tratando de hacerlo con toda la gentileza posible.

Ryoma sentía como su corazón estaba a punto de salir disparado por su pecho y como respiraba rápido ante el toque de la muchacha. Lo sentía, el toque, el roce de sus manos… eso era buen indicio, pero no en este momento, cuando estaba perdiendo el control de sus emociones. Con tantas ganas de agarrar a esa muchacha y…

No. No lo haría. Se quito el pensamiento y se sorprendió cuando, una vez Sakuno cerró la llave de la ducha y termino con la pequeña terapia en su otra pierna… la diestra, esta comenzó a masajear sus piernas… con cuidado, sabiendo que no podía ser muy brusca pues podía causarle algún dolor.

- El doctor me dijo…- se excuso y miro a Ryoma, que estaba paralizado, con las manos prácticamente incrustadas en la silla. Los ojos abiertos la miraban y casi suelta una risa. - ¿Cómo se siente?- le pregunto, sonriendo ante su cara, que aparentemente demostraba que le gustaba y no sabia como reaccionar. Siguió tocando desde el pie, concentrándose ahí y poco a poco, fue subiendo inocentemente… cumpliendo su trabajo, satisfecha de que estaba haciendo algo bueno.

- Ah…- Ryoma gimió sin poder evitarlo, por la deliciosa sensación que estaba sintiendo e intensificada por la persona que lo estaba haciendo. – Sakuno…- susurro con voz ronca y la muchacha sintió un escalofrío recorrer por su espalda al escuchar su voz… ¿sensual?

- ¿Si…?- pregunto, con inocencia, esta vez un poco nerviosa… no sabia que… maldita sea… de que lo estaba descontrolando, de que si seguía, iba a olvidarse del trato…

Al diablo con ese trato… No. Debía de mantenerlo, no tenia forma de protegerla. No ahora y mucho menos como estaba… estaba en una silla, sin poder caminar… - Para…- le ordeno débilmente y ella dejo ir sus piernas rápidamente. Ryoma no supo si debía de lamentar el hecho de haberla parado o agradecer que esto se hubiera terminado.

Sakuno estaba pensando que lo estaba haciendo bien, pero aparentemente, había metido las patas de nuevo. – Ayúdame a meterme en la bañera.- pidió.

Con esa orden, la joven rápidamente lo acerco a la bañera, tomo sus piernas primero y las coloco dentro. La sensación de agua tibia y rica lo hizo sentir bien. Con un poco de esfuerzo, Ryoma se dejo cargar por la espalda, con los brazos de Sakuno debajo de los suyos, y con delicadeza, Sakuno lo dejo hundirse dentro del agua.

- Gracias. Te llamo cuando termine.- dijo suavemente, tratando de no mirarla a los ojos, un poco avergonzado por la forma en que casi se deja llevar.

- Ok…- contesto confundida, se volteo y salió del baño.

Que me pasa… pensó tirándose agua en la cara para aclarar sus pensamientos. Sin embargo, la imagen de Sakuno y Momoshiro volvió a su mente… y sintió la ira volver.

Si… ese sentimiento lo conocía… y a ese sentimiento se iba a aferrar para evitar que pasara algo así de nuevo.

Continuara…

Bueno. Espero que les haya gustado… Uuuy, que intenso… jaja xD Si, ya mismo vienen mas cosas. Tal vez un lemon o un lime… no se… algo cercano, me imagino que se imaginaran por la forma en que Ryoma reacciono. Jajajaja… bueno, me corrigen, me critican, me dicen cosas bonitas… lo que sea xD

¿Qué pasara después? Muajaja… ni siquiera yo se que pasara después o-o Bueno… lo que sea…

Por que el capitulo rápido? No se si ma~ana este en mi casita, asi que lo dejo hoy...

Review (me imagine que no iban a haber tantos… pero eso no me detendrá jaja xD si hay por lo menos alguien interesado… por esa simple persona escribiré hasta que me dure la inspiración)

viicky2009: Leí la canción y si se parece a la situación de Ryoma xD espero que te guste el capi… tu review me dan ganas de seguir :P