Hola... aqui pongo la segunda parte del epilogo... disfrutenla y si quieren dejen reviews, gracias por leer mi historia. Olvidé decirles, hay una tercera parte pero como estoy a pocos dias de volver a iniciar la escuela pues tendran que tener paciencia digo si es que les interesa mi historia sino, me da igual... pero yo la subo para quienes les interesa.

Celestia se alejó de nuevo en dirección hacia el lugar que se había convertido en su "refugio" de alguna manera. Pues lo único que había hecho en todo ese tiempo era buscar un hechizo para siquiera enviar a ese monstruo hacia algún lugar lejano y despoblado como las tierras congeladas donde se encontraba aquel maravilloso imperio que según las leyendas era el que producía aquel "camino de arco iris" y si lo seguías, encontrarías un sitio aparentemente desolado.

Habitado solo por la blanca y espesa nieve, pero si tenias fe podrías cruzar aquel poderoso escudo de ilusión que protegía esas tierras y encontrar un sitio maravilloso donde reinaba la paz y la armonía, desde luego Celestia no cría en esas historias pues seria un viaje demasiado peligroso para cualquier poni.

A pesar de que buscaba diariamente, cada minuto del día e incluso algunas noches también, leyendo un libro tras otro, no encontraba nada que le pudiera servir pues al parecer solo eran hechizos para crear, no para destruir o causar algún daño a cualquier poni. Inclusive, existía un hechizo con el cual podría hacer que Discord cayera desmayado y no volviera a despertar jamas, pero seguiría vivo y además sus sueños seria felices pues era un efecto del hechizo. Sin posibilidades a la vista solo siguió buscando, quedando solo dos libros por leer, pronto terminaría de leer todos los libros de la biblioteca y no podría evitarlo. Empezó a sentirse frustrada, ese plebeyo terminaría quedándose en el castillo que le pertenecía y también tendría el corazón de Luna y... ¡tendrían... hijos!. La sola idea le revolvía el estomago, pero seguía sin encontrar nada útil.

-Oh, pobre Celestia, tan indignada por ese intruso que no puedes echar por el significado que tiene para tu madre. Realmente ¿quieres deshacerte de él, cierto?.- se escuchó una voz en el interior de la mente de la princesa del sol, pero a pesar de haberse sorprendido al principio, continuó escuchando atentamente sin decir nada.

-¿Quien eres?... ¿porque tienes interés en mis problemas?, ¿piensas ayudarme?, o quizás...- preguntó con cautela Celestia a aquella voz misteriosa, pero por alguna razón tenia el presentimiento de que sea quien fuere aquel ser, la ayudaría en su plan, asi que espero pacientemente su respuesta.

-Yo... yo soy, el representante de la mismísima diosa de la tierra, Gaia y ella me ha enviado a darte la llave que podrás usar para deshacerte de ese amor prohibido y... tendrás a tú hermanita solo para ti y podrás hacer lo que quieras con ella. Pero antes debemos cerrar un trato, mira en ese pedestal.- dijo aquella voz con su tono seductor, diciendo lo que Celestia quería escuchar y convenciéndola con cada palabra hasta tenerla en sus garras.

-Un... ¿un trato?, ¿que clase de trato?.- preguntó Celestia con cautela, al parecer aquel malévolo espíritu no la había convencido lo suficiente y frustrado decidió intentar algo diferente para lograr que ella firmara sin saber ni de que se trataba.

-solo un simple trato... vamos, confía en mi y te daré los medios para vengarte de esa aberración que infesta tu casa. Imagina ¿como serán los hijos que tengan esas dos criaturas tan dispares... y lo peor es que... seras su tía. ¿en verdad quieres que eso pase?.- dijó intentando nublar su juicio dirigiéndolo en la dirección que él deseaba y al parecer esta vez si había funcionado.

-N... no... yo... no permitiré que ese amor se consume, ni que se unan en cuerpo y alma. Eso es algo imperdonable... ellos merecen morir.- dijo Celestia con ese destello de furia en sus ojos que había adquirido desde hace mucho tiempo, y que apenas hoy se manifestaba tal cual era. Ese sentimiento de furia por haber tenido todo este tiempo a un plebeyo como hermano, pues su padre siempre le enseño a ser orgullosa y a valorar su posición real, pero nunca le enseñó a tener humildad y eso hizo que simplemente viera a sus súbditos como criaturas inferiores y tener por hermano al hijo de una plebeya, le hacia hervir la sangre.

Celestia se acercó al pedestal lentamente viendo lo que parecia ser un pergamino enrollado con un sello que jamas habia visto, parecia un pentagrama pero con otras cosas añadidas. Ella no estaba totalmente segura de si debia firmar, ya que no conocia ese sello, jamas lo habia visto y sabia bien que ese no era el simbolo de la diosa de la tierra ni de otra diosa de las que habia estudiado tanto en sus largas lecturas en la biblioteca.

Aún así, ella jamas permitiria que esos dos permanecieran juntos y dejandose llevar por ese odio siguió su camino y se detuvo frente al pedestal. Usando su magia desenrolló el pergamino y lo que vió la dejo aún más confundida, simbolos... simbolos raros que no conocía, como si fueran cuñas en distintas posiciones. No conocía ese lenguaje y ahora tenia más desconfianza de ese trato.

-No puedo leer lo que dice este contrato... no puedo firmar si no se lo que dice...- dijó Celestia cautelosa mientras se alejaba un poco de aquel documento, no sabia porqué pero le daba un poco de miedo estar mirando esas extrañas letras.

-Lo lamento, esta escritura es ancestral, solo así puedes hacer un trato con la diosa, pero puedo hacer que tu mente comprenda este lenguaje, eso sino te importa que tome posesión de tu mente mientras te transmito un poco de mi conocimiento.- dijó aquel malevolo ser con la misma lavia, tratando de enganchar a una inexperta Celestia que no tenia idea de que tenia planeado hacer con ella.

-E... esta bien, no puedo hacer nada por mi misma asi que... adelante, ayudame a separarlos por favor.- dijó Celestia aceptando que aquel ser entrara en su mente pero ya sin desconfianza pues sabia muy bien que sola jamas podria lograr su cometido.

-Muy bien... entonces... preparate, voy a entrar... en ti.- dijo aquel malevolo ser con la voz algo distorsionada por la emoción de que podria controlar ese cuerpo cuando quisiera, pues sino tenia el permiso del ser al que controlaba, no podria someterlo para hacer lo que quisiera y menos al haber dividido sus fuerzas en tres seres diatintos solo por precaución. Sin demora la semilla que habia plantado dentro de Celestia empezó a crecer y a cubrir toda su mente. Al final habia tomado el lugar de la princesa del dia y su cuerpo.

Aquel ser malevolo ahora tenia control total, y sin pensarlo, se acerco al pergamino y tomando la pluma con su magia, se hizo un pequeño corte en uno de sus cascos con la punta de la pluma. La pluma lentamente se empezo a llenar de sangre hasta la punta. Celestia habia quedado resagada a un pequeño espacio dentro de su mente mientras una "ventana" le mostraba todo lo que estaba sucediendo. Al final solo veia por medio de esa "ventana" como su pata firmaba con su propia sangre en el pergamino, y la sangre se coagulaba instantaneamente quedando negra y el papel del pergamino completamente rojo.

Cuando todo terminó Celestia recobro el control de su cuerpo y sintió como aquel ente salia de su cuerpo. Ante ella el papel ahora tenia letras totalmente comprensibles para ella, en resumen decía que cedia su mente y su cuerpo a la voluntad de aquel ser del cual aun sentia su presencia aún rondando por los estantes llenos de libros antiguos. Pero habia una clausula la cual al terminar de servir a los planes de aquella criatura sera libre para seguir con su vida pues aunque la princesa del sol no lo supiera, aquel malevolo ser no estaba interesada en poseerla.

-Bien... ya hiciste que firmara... ¿para que me quieres?.- preguntó Celestia en tono neutro pues no podria protestar ahora que todo estaba hecho y ahora era sirviente de un ser de quien no sabía absolutamente nada. Bien podria ser un simple demonio inferior que la estaba usando para sus sucios propositos y ella accedió... no podia ser posible.

-Tranquila... no te necesitare mucho... yo también quiero vengarme de Discord... ese malnacido, le dí la vida y ahora se revela contra mi... es inaudito, así que buscamos lo mismo... no te preocupes.- dijó aquel espiritu maldito con una ira tal que provocó escalofrios en la joven princesa, pero no de miedo sino de emoción pues pensaba que era la unica que detestaba a ese engendro que nisiquiera era su hermano, pero que todos lo querían como si lo fuera.

-No me preocupo ya que sea como sea ya me hiciste firmar aún contra mi voluntad... eres un maldito demonio, pero nos necesitamos mutuamente para acabar con esto de una vez.- dijó Celestia con gran tranquilidad y escapandosele incluso una pequeña risilla de emoción para sorpresa del malevolo ser que no se lo esperaba.

Despues de algunas horas viendo dormir placidamente a su amada Luna, Discord sentía su cuerpo completamente entumido y hubiera deseado seguir así al lado de su amada pero necesitaba hablar con su madre sobre aquel asunto, pues quizas irse no sea la mejor opcion aunque conociendola, les permitiría vivir donde desearan y hasta les mandaría construir un hogar apropiado, aún no sabian que hacer pues serían igual de felices en una humilde chosa contruida por el propio Discord que un imponente castillo construido por los subditos de sus padres.

Con suavidad y gentileza levitó con su magia a su hermanita y la llevó a su cama, la cubrió del frio con una manta y beso tiernamente su frente. Salió de la habitación con cuidado de no despertarla pues aunque ella no lo dijera, se veía cansada y por eso se habia rendido al sueño sintiendose segura en los brazos de su amado Discord.

Tomó camino hacia el salon del trono pensando en alternativas que no implicaran el irse, aunque Luna dijera lo contrario, Discord sabia que habria situaciones que no podrian sobrellevar facilmente y seria bueno que tuviera el consejo y consuelo de su madre porque lo que menos quería era verla sufrir por cosas sin sentido.

Aún así no estaba seguro de si podria sobrellevar todas las situaciones que se llegaran a presentar, a pesar de que no deseaba lastimarla eso no queria decir que podria soportar la presion de la vida diaria y más si pensaban vivir una vida modesta, alejada de todo lujo, eso seria dificil y estresante. Finalmente llego a las puertas del salón y dos guardias unicornios las abrieron para él con su magia mientras un pegaso lo nombraba. En el trono solo se encontraba su padre resolviendo problemas de sus subditos como siempre y solo lo miró despectivamente por unos momentos y continuó con sus labores reales. Esa mirada lo había lastimado y le recordaba que ese no era su lugar. Solo se retiró del lugar lo más pronto posible y se dirigió lo más rapido que pudo a la alcoba de su madre.

Encontró a su madre descansando tranquilamente en su cama mientras leía uno de sus libros favoritos, una tragica historia de amor llamada "el poni que enloqueció de amor", en algun momento el también intentó leerla pero le pareció tan extraño que simplemente dejo de leer aquel libro y prefirió estudiar cuantos hechizos pudiera para aprender más.

-Hola madre... ¿podriamos hablar un momento?.- dijó Discord luego de tocar cortesmente la puerta entreabierta.

-Claro hijo, ¿que sucede?.- preguntó la reina Sunshine cerrando su libro y dejandolo en una fina mesa de noche hecha de marmol blanco con incrustaciones de gemas preciosas que estaba junto a su cama y fijando toda su atención en Discord.

-Pues veras... es que hay un problema y no sé como solucionarlo... es sobre Celestia y...- Discord comenzó a explicarle todo lo sucedido a su madre y todas inquietudes, sobre todo lo de marcharse a otro sitio para vivir tranquilos y felices por el resto de su vida, alejarse de Celestia y el rey Moonlight, pero también aunque la reina le hubiera ocultado la verdad, la había llegado a querer casi como a su madre biologica pues siempre podía contar con su cariño y su sabio consejo.

-Comprendo... ella no tenia porque decirte eso... pero se ha vuelto como su padre... casi nunca esta conmigo y eso me preocupa... aún así si quieres irte, lo entenderé, de hecho pensaba construir un castillo de verano en la cima de una hermosa montaña que casualmente esta justo frente al jardin de flores donde estuvieron tú y Luna, ¿te gustaría ir a vivir allí cuando lo terminen de construir?, tú y Luna por supuesto.- le propuso la reina a Discord, quién al escuchar esas palabras, una sonrisa surcó su rostro pues eran las palabras que deseaba escuchar. Una vida tranquila y llena de amor.

-Eso me parece... perfecto madre, es lo que más deseo. ¿Cuando empezara la construcción de este castillo?.- preguntó emocionado imaginando una romantica escena en un bello atardecer mientras él y Luna se besaban con pasión. En verdad algo maravilloso.

-Mañana mismo hijo, pero deberas permanecer aqui hasta que quede terminado y puedas mudarte junto con Luna.- respondió la reina sonriendole a Discord con complicidad pues no quería que siguiera sintiendo que no era bienvenido, aún así no podia cambiar la forma de pensar de su esposo y de su hija, así que era mejor que se apartaran a donde pudieran vivir felices por el resto de sus vidas inmortales.

Discord sonrió inmensamente feliz de lo que estaba haciendo la reina por mantener su felicidad y la de su hija, en verdad eran ciertos todos los rumores que hablaban de la gran bondad de la reina y de todas las cosas bondadosas que habia hecho por sus subditos, pero nunca había necesitado un favor tan importante como el que ahora le pedía a su madre.

Ambos se quedaron platicando un largo rato sobre sus vidas, deberes reales y otras cosas cotidianas que vivian en su dia a dia, su relación era estrecha y cuando hablaban ellos dos solos parecía que sus problemas desaparecían, el estres de gobernar el reino, los problemas con el rey y con Celestia no eran nada, por eso en parte era que no deseaba irse del castillo Everfree.

Despues de haber terminado de charlar, Discord se dirigió de nuevo hacia su alcoba, deseaba contarle a su hermanita lo que le habia propuesto su madre y queria conocer su opinion pues solo por ella estaba dispuesto a alejarse del lugar al que ha llamado hogar desde que era pequeño.

En la habitación de ambos Luna miraba atenta el atardecer, aquellos colores calidos reflejaban solo una idea en su mente... un hogar feliz, con niños corriendo de aqui hacia alla, ella embarazada y Discord jugando con esos pequeños, sus hijos... era extraño pero ese era su más grande anhelo. Quizas porque su madre le habló de lo maravilloso que era tener hijos, compartir experiencias con ellos, aunque no le habia mencionado lo mucho que dolia el dar a luz a un potrillo o potrilla, pero aunque se lo dijó, le recalco que valia la pena pasar por aquel sufrimiento.

Sin hacer el mas minimo ruido Discord se acercó por detras de su amada Luna y susurro suavemente a su oido para no asustarla, pues parecia estar disfrutando aquel atardecer tan hermoso que se veía a traves de la ventana.

-Hermoso atardecer verdad... las nubes parecen de oro.- dijó Discord como el murmullo del viento, tan tenue que ni siquiera inmutó a Luna quien percibió aquellas palabras con un tenue "si" pero en ningun momento volteó a ver al propiertario de aquella voz pues aún estaba inmersa en sus pensamientos y fantasias.

Discord sonrió con ternura pues la esbelta figura de luna en contraste con los dorados rayos del atardecer le daban un contraste unico, casi mistico que dejó a Discord embelesado contemplandola por un buen rato hasta que decidió que ya era hora de sacarla de su trance, asi que suavemente se acercó a su mejilla y plantó en ella un calido beso que si bien la habia sacado de su trance ahora ella miraba al osado que la habia sacado de sus fantasias, pero no con una mirada enojo ni nada parecido, sino con una mirada tierna combinada con una pequeña sonrisa que dejó desarmado a Discord por completo.

La mirada de Luna reflejaba suavemente los ultimos rayos del sol del atardecer y sus ojos parecian hechos de un dorado calido, algo simple pero muy hermoso a los ojos de su hermano mayor, no podía pronunciar una sola palabra, solo permaneció ahí con la boca ligeramente abierta y esa mirada de tonto que no podia evitar al ver algo tan hermoso, hasta que por fin las palabras de Luna lo devolvieron a la realidad.

-¿Que pasa hermano, te sientes bien?.- preguntó Luna con cierta inocencia pues ni ella misma se daba cuenta de lo hermosa que era ante los ojos de Discord y pensaba que quizas él no se sentía bien, pero su hermano mayor salió de su trance y sus mejillas se tiñeron de un tenue rojo mientras su expresión demostraba que estaba apenado.

-Lo siento amor... es que te veías tan hermosa con el atardecer haciendote contraste y tus ojos al mirarme que... me quede inmovil al ver lo bella que eres.- respondió Discord aún sonrojado pero ya no era el unico pues con sus palabras las mejillas de luna tambien pero por su pelaje no se notaba, aun así su expresión lo decía todo.

-No digas eso que me apenas cariño... si me ves hermosa es porque me amas... seguro nadie más piensa eso.- dijo timidamente Luna ya que la pena siempre la volvia timida, aunque fuera un cumplido tan hermoso como ese.

-Siempre lo eh creido y siempre lo creeré mi amor... tu eres la mas hermosa poni del mundo.- dijo cariñosamente Discord acercandose a Luna y frotando su nariz con la de ella se miraron a los ojos por largo tiempo, su amor era tan fuerte que cuando estaban juntos no querian saber del mundo y cuando estaban en sus respectivas ocupaciones separados fisicamente sus pensamientos estaban unidos al igual que sus sentimientos, era amor puro y verdadero.

-¿A donde fuiste cariño?... cuando desperté ya no te encontré.- preguntó Luna al separarse uno del otro ya que deseaba despertar en el regazo de su amado Discord pero en vez de eso se encontró en su cama, sola.

-Fui a hablar con nuestra madre, veras... ella... me dijo que si queriamos podiamos vivir en el nuevo castillo que construirán en la cima de una montaña que queda justo frente a nuestro hermoso campo de flores y queria saber ¿tú que opinas?, ¿quieres ir a vivir ahi cuando quede totalmente construido?.- le explicó Discord a Luna quien mientras escuchaba palabra por palabra su sonrisa iba creciendo cada vez más y más denotando lo mucho que le hacia feliz escuchar eso.

-Yo estoy de acuerdo cariño, vayamos a ese nuevo castillo y así nadie más nos dira nada, de nuestra vida juntos de nuestro amor y de nuestro futuro, no quiero que mi hermana vuelva a decirme algo como lo de aquella vez... me dolió.- aceptó Luna felizmente aunque recordando lo que le habia dicho su hermana la hizo entristecerse un poco pues era su propia sangre y estaba sugiriendole que abandonara a quien amaba con todo su corazón, eso ya era demasiado como para soportarlo.

Discord rapidamente se acercó y abrazó a Luna intentando consolarla pues no le gustaba verla triste y así se quedaron un buen rato abrazados en un fuerte e inseparable abrazo que ni el odio, ni la envidia, ni el rencor podrian separar o al menos eso pensaban ellos.

Mientras en la biblioteca Celestia organizaba sus idea tratando de idear un plan perfecto, sin errores, sin fallos pero sabia bien que podria haber problemas, pero llegado el momento pensaba que podria solucionarlos así que lo primero era encontrar alguna forma de separarlos, un hechizo borra memorias permanent... pero tendria que usarlos en sus padres tambien y eso podria ser un problema además no habia nada como lo que ella quería en aquella biblioteca.

-¡Maldición!... aqui no hay nada... solo pateticos hechizos de bondad y prosperidad... que desperdicio.- gritó Celestia furiosa arrojando el libro al suelo pues no tenia nada que le sirviera para sus planes y eso la frustraba.

-Te diré un secreto jovencita... uno que seguro te ayudará en tus planes... escucha atentamente.- le comentó Discord revelandole la localización exacta del lugar donde Sunshine guardaba los libros cuya magia representaba un riesgo para todo poni pero que sabia bien le ayudaría a llevar a cabo sus planes.

-Perfecto... con esos hechizos podre acabar con esto de una buena vez.- una sonrisa de astucia se dibujó en el rostro de la princesa del sol quien en ese momento iria a robar los libros de magia que su madre escondía.

Celestia sin perder tiempo salió de su alcoba y como si fuera lo mas natural del mundo caminó hacia los aposentos de su madre, pues nadie la detendría a preguntarle a donde se dirigia, y si alguno de esos "ponis inferiores" tenia ese descaro lo mandaba al calabozo hasta que se volviera viejo, pues solo estaban para proteger a la familia real con su vida si era necesario y no para hacer preguntas estupidas.

Así, rapidamente llegó a su destino y entró lentamente mirando por todos lados buscando la más minima señal de su madre, pero nada, ella no se encontraba ahí y eso le dió la oportunidad perfecta, se dirigió hasta su cama y justo como le habia dicho aquel ser con el que se había aliado ahora. En el muro cercano habia una extensión de la pared con forma cuadrada, no parecia tener proposito evidente pero ahora era claro, un escondite secreto.

El cuerno de Celestia empezó a brillar intensamente buscando rastros de magia por todo el lugar hasta encontrar que una sección bastante grande de uno de los lados de la pared que quedaba justo frente a la cama irradiaba rastros de magia, asi que sin demora su cuerno brilló más intensamente y anuló la magia de esa parte haciendo desaparecer la ilusión dejando al descubierto joyas extrañas, dijes con simbolos extraños que nunca habia visto y libros de pasta roja o negra con un extraño simbolo que nunca antes había visto.

Estaba a punto de tomar todos esos libros de una vez cuando escucha el sonido de cascos acercandose hacia el lugar pero Celestia estaba demasiado absorta en su labor como para darse cuenta, hasta que la voz de aquella criatura la hizo entrar en razon,

-Oye... alguien se acerca, date prisa y escondete...- le advirtio el ente a Celestia haciendo que ella pusiera atención y se apresurara a dejar todo como lo habia encontrado para evitar sospechas.

En cuestión de segundos Celestia revirtió el hechizo y dejo todo a la normalidadd y a los libros les cambió la imagen de la portada magicamente haciendolos pasar por libros que había en la biblioteca, finalmente solo vió entrar tranquilamente a la reina, su madre quien la saludó cariñosamente.

-Hola hija, ¿que haces aqui?... ¿necesitas hablar conmigo de alguna cosa?.- preguntó su madre con un tono algo sereno, pues tal vez su hija queria hablarle de algo delicado y por ello se mostró receptiva y comprensiva con Celestia.

-Yo... solo... pensaba... ¿que... que hechizos me recomiendas?, pues ya eh aprendido muchos de ti madre pero quiero seguir aprendiendo más y mejorando mis habilidades... y... bueno solo eso.- dijo Celestia algo indecisa pues era lo unico que se le habia ocurrido para decir pues todo habia pasado muy rapido.

-Pu... pues hay un libro en la biblioteca llamado "conjuros de magia avanzada nivel 2", puedes comenzar con ese libro si quieres seguir mejorando... ¿eso era todo lo que querias decirme?.- preguntó la reina algo desilucionada pues pensaba que de nuevo su hija queria volver a estar cerca de ella.

-¿Enserio?... muy bien entonces creo que lo agregaré a la lista de lecturas, gracias por tu consejo madre, estaré en la biblioteca, hasta luego madre.- dijo Celestia antes de irse con paso tranquilo pero temiendo que su madre preguntara por aquellos libros que llevaba sobre su lomo.

-Hasta luego hija mia...- respondió su madre viendo a su hija salir del lugar en dirección a la biblioteca, pero aún así, no dejaba de sentirse algo deprimida por la actitud de su hija, antes era tan apegada a ella pero ahora... casi creía que era otra Celestia.

Celestia se acercaba a cada paso con emoción en su rostro por haber conseguido lo que quería y así llegó a su destino y cerrando la puerta con un pesado pestillo que creó con su magia, atrancando la puerta para que nadie la interrumpiera y solo abrió los libros y empezó a leer dos libros al mismo tiempo buscando los hechizos adecuados para continuar con su plan.

Así buscando y leyendo los libros por largo tiempo encontro un hechizo para sellar a un ser vivo en un astro del cielo, otro para causarle un paro cardiaco a otro poni y uno más para convertir a cualquier poni en piedra, los dos primeros le parecian muy buenos, perfectos para ponerle fin a esa relación de una vez por todas. El tercero solo le resultó interesante y decidió memorizarlo solo para usarlo de vez en cuando.

-Perfecto... ahora solo debo practicar y esperar...- dijo con una malevola sonrisa mientras seguia repasando el como hacer los hechizos.