Capítulo 10: Sol menor.

Se volvió a perfilar los ojos antes de mirarse por última vez en el espejo, analizándose y agradándole aquello que se reflejaba. Sus ojos de normal eran grandes pero con aquel perfilado parecía que todavía lo fueran un poco más.

Se relamió los labios antes de dejar el lápiz en su estuche de maquillaje para luego ajustarse los moños, haciendo tiempo sin querer. Quizá retrasando el momento… No sabía qué iba a decir ni cómo iba a enfrentarle una vez entrara en la tienda de discos.

Ayer por la tarde se fue de casa de Kylo una vez éste salió de la cocina. Le vio alterado y decidió despedirse y no alargar más su presencia, dejándoles intimidad. Ella ya no pintaba nada allí con ellos, no tenía tanta confianza como para estar presente durante la charla que tendrían con Kylo después de aquella llamada. Fue entonces cuando se despidió de él que bajó la mirada hacia sus manos, Kylo volvía a tener los nudillos en carne viva.

Y Rey intentó por todos los medios que él no se diera cuenta de que los había visto… Pero sabía de sobra que se había percatado. Kylo no era de esas personas que pasaba las cosas por alto, que no prestaba atención a los detalles. Y eso provocó que Rey cambiara su opinión sobre él, modificándola totalmente de su primera impresión en la barra del bar cuando discutieron a gritos la primera vez.

Tomó aire, las gafas de sol, cerró la puerta con llave y salió a la calle con un paso animado. Intentando calcular las palabras que decirle o al menos evitar el tema de los nudillos… Frenó sus pensamientos a la vez que se detenía en un semáforo. Empezó a recapacitar sus nervios y suspiró… Quizá Kylo se encontrara ayer tan perdido en su cabeza tras aquella llamada que no reparó en que Rey se marchó de allí para dejarles solos. Volvió a suspirar y a alzar la vista.

Cruzó el paso de cebra, giró la esquina. Pasando por la calle que daba de lleno a la tienda y no tardó en divisar el letrero. Sonrió por inercia y entró en la Starkiller Records. Abrió las puertas y Kylo estaba atendiendo a una chica que había comprado dos vinilos. Él alzó los ojos y observó a Rey con un porte serio pero, por primera vez, no amenazante. O molesto. Sino una seriedad típica de una persona que está trabajando.

Ella avanzó por la tienda, dirigiéndose a los estantes centrales, esta vez los que estaban cerca de la caja. Empezó a hojear, avanzando por los discos para hacer tiempo.

-Gracias por su compra, que tenga un buen día.- Aquel mantra, salido de la boca de Kylo, sacó a Rey de su inspección y alzó la cabeza hacia la caja registradora ¿Había escuchado bien? Y entonces allí estaba… Kylo sonrió. Sonrió a la chica y esta se marchó devolviéndole la sonrisa.

Rey se congeló allí mismo. No sólo por la sinceridad de aquella sonrisa y lo bien que lucía en él pese a tener un aspecto poco agradable a la vista por aquella cicatriz aún latente y fresca, sino porque había guardado aquellas pautas. Grabó las indicaciones que Rey le echó en cara no haberle dedicado tras su primera compra en la Starkiller Records. Y lo mejor de todo es que no parecía ser la primera vez que las dijera. La chica salió de la tienda y, una vez las campanitas cesaron indicando que se había marchado, Kylo volteó hacia Rey y la pilló mirándole descaradamente. El vocalista mantuvo un porte serio, pero este no impidió que Rey le apartara la mirada.

-¿Cuántos puntos me das por esa actuación?- Rey parpadeó saliendo del trance con aquella pullita inesperada.- ¿He aprobado o debo seguir haciendo prácticas? –Rey se quedó de piedra pero zarandeó la cabeza y respondió rápidamente, cambiando a un tono serio y poco sorprendido.

-¡Vaya! Cuánto lo siento… -Dijo ella recuperando la compostura y siguiéndole el juego, Kylo alzó una ceja mientras ella volvía la mirada a los discos, reiniciando el chequeo de esa misma estantería por segunda vez.- Pero me temo que ha vuelto a suspender.

-¿Seguro? –Rey asintió sin mirarle.- Tu cara no ha dicho lo mismo.- Alzó la vista y a Kylo le temblaron las comisuras, aguantando una risotada… Y si hubiera osado a reírse Rey le habría lanzado los discos, abriéndole de nuevo la herida que ahora adornaba su rostro.- ¿Vienes a por los discos?- Dijo, cruzándose de brazos y adelantándose sobre el mostrador. Rey fue hacia la caja.

-Pues sí. Vengo a por los discos.- Él asintió y sacó la bolsa de debajo del mostrador.- ¿Cuánto era? –Él se mordió una esquina del labio mientras hacía el recuento mentalmente.

-Treinta-y-dos esta vez.- Rey asintió y sacó varios billetes que le tendió por encima del mostrador. Kylo los tomó y redactó el tiquete mientras le devolvía el cambio.- He visto que no sólo has pillado discos de industrial…- Ella arqueó una ceja mientras sonreía.- Tienes varios de electrónica. Concretamente hardcore.- Ella asintió tras sonreír.

-Sí, así es.

-¿Conoces a Tatooine Dune? –Rey alzó los ojos y se pasó la lengua por los labios. Haciendo memoria pero ni de cerca le sonaba el grupo. Se mordió el carrillo por dentro y negó con la cabeza. Kylo tamborileó la mesa con la mano.- ¿Tienes prisa?

-¿Por?

-¿Quieres escucharlos?- Rey se alzó de hombros con una sonrisa todavía más visible que la anterior y Kylo regresó al ordenador del mostrador. Tecleando.- A mí me gustan bastante.

-¡Venga ya! ¿Te gusta el hardcore?- Él se pasó la lengua por el carrillo mientras asentía con una sonrisa, buscando el grupo por el ordenador.

-Yo escucho de todo.- Encontró la carpeta donde tenía guardadas las canciones del grupo pero primero volteó hacia ella.- Desde happy-hardcore hasta hip hop en jawés.- Rey rió con sorpresa tras dar un suave golpe en el canto de la mesa con los dedos.

-¿No hay algún estilo que no te guste?- Él buscó la canción mientras pensaba con todas sus fuerzas. Entonces asintió con la cabeza.

-Cualquier canción cantada en gungan. –Rey ladeó la cabeza hacia ambos lados, sopesando la respuesta.

-El gungan es difícil de aguantar.

-Qué me vas a contar.- Rey sonrió y entonces él dio con una canción.- Escucha con atención.

Le dio al enter y Rey bajó los ojos, intentando concentrar toda su atención en sus oídos. Bajó los párpados mientras sentía la mirada de Kylo posarse sobre ella como una pluma. Ligera, impaciente y cosquilleando en su piel pese a no tocarla.

Las notas de un organillo llenaron el local y Rey empezó a zarandear la cabeza al ritmo de la música cuando los bombos del fondo empezaron a marcar un ritmo muy propio del hardcore. Una voz aguda empezó a sonar, entonando una vocal a modo de coro. Y entró el sampler que estaría repitiéndose toda la canción.

Miró a Kylo por el rabillo del ojo y volteó a verle cuando se percató de que la estaba mirando, observando sus reacciones y con una comisura levemente arqueada. Sabía que le gustaba la canción y Rey se lo terminó de confirmar cuando asintió con la cabeza.

-Es pegadiza.

-Ni te lo imaginas.-Le dijo, entonces bajó la mirada antes de encararla otra vez.- ¿Te gusta?

-Sí.- dijo con seguridad y Kylo la miró, creyéndolo y sonriendo.- Me gustan mucho. Los buscaré por la HoloRed ¿Tienen cosas subidas ahí, no?- Él asintió y Rey sonrió como respuesta.- ¿Conoces a Forceless?- Kylo asintió tras hacer una mueca amarga.

-Sí, pero solo tienen tres temas conocidos.

-¿Y? ¿Has escuchado el resto?- Kylo rió.

-¿Acaso tienen más a parte de Insomnia?- Rey rió ante la pullita y se cruzó de brazos.

-Yoda is a DJ, por ejemplo.- Kylo alzó las cejas, sorprendido.- Y Salva Fett.

-Obicame Wan, esa la he escuchado en directo.- A Rey se le bajó la sonrisita.- Tranquila, no te pierdes mucho…

-Da igual, le has visto y puedes decirlo.- Él negó con la cabeza.

-En serio que no te pierdes nada si no vas a una sesión de ellos.- Se puso la mano en el pecho.- Te lo juro. Son muy sosos los dos.

Rey puso el codo en la mesa y siguió hablando con Kylo. Parecía que los martes no tenía casi apenas clientela y algo le decía que la chica de antes había sido una excepción, de esas que confirman la regla. La conversación pasó del techno a música en distintos registros lingüísticos, cosa que fascinó a Rey. En más de una ocasión sacó el teléfono para apuntar los nombres de los grupos que Kylo le pasaba y él hizo lo mismo con un papelito, aunque fuera en contadas ocasiones. Tenía bastante registro musical, uno enorme, y Rey empezó a sentirse cohibida ante todo lo que él almacenaba en su cabeza. Sólo un poco, pero empezó a sentirlo. Y no le había pasado nunca, de normal ella era siempre la "experta" en música.

Y le fascinaba que Kylo tomara nota de cosas que ella le decía, de grupos que le recomendaba junto a las canciones. Y aquel gesto era lo que impedía a Rey cohibirse totalmente, sentía que Kylo también tenía la sensación de estar frente a alguien que sí entendiera del tema, y quizá aquello era importante dadas las circunstancias en las que él se movía; el maldito mundo de la música. Pero daba lo mismo, a ella le gustaba porque supuso él también tuvo que cambiar su opinión respecto a Rey. Respecto a lo que ella sabía y almacenaba en su cabecita alocada peinada con aquellos tres moños tan particulares.

Entonces las campanitas sonaron, anunciando la llegada de algún cliente. Rey volteó y Kylo alzó la vista, ambos fastidiados por tener que cortar el momento por un cliente, pero se destensaron al ver que era Hux quien entraba. Llevaba una carta en la mano y una sonrisa de anticipación que a Rey le pareció encantadora pero a Kylo le estremeció desmesuradamente.

-¡Tienes una cartita!- Dijo Hux con un tono cantarín mientras agitaba el papel por la esquina. Kylo tomó aire, intentando calmarse, mientras Hux ahora se acercaba a Rey a saludarla.- ¿Qué tal todo, Rey? Ayer lo pasé genial.- Ella sonrió y asintió, haciendo ademán de decir algo pero Hux parecía estar controlado por sus ansiosos nervios y alborotadas emociones, propias de alguien que sigue con el síndrome de abstinencia tabaquera. Dejó la carta sobre el mostrador tras golpear la madera y acercarse el taburete de detrás de la caja.- ¡Ábrela! ¡Ábrela y léela!- Kylo agarró la carta y miró a Hux para luego virar los ojos a Rey. Volvió la vista a Hux, quién sonreía.

-¿Es la carta de un fan?- Habló ella al ver todos los corazoncitos rositas que adornaban el papelito. Kylo miró a Hux para dejar la vista clavada en él durante un buen rato. El pelirrojo asintió.

-Ya lo creo que sí.

-No voy a leer esto delante de…- Hux le interrumpió.

-¡¿En qué categoría crees que estará esta?!- Dijo, adelantándose sobre la mesa y hablándole, olvidando por un segundo que Rey estaba allí delante.- Yo creo que es de las cartas pastelosas y pesadas.- Kylo carraspeó la garganta.- ¡Abre ya ese paquete, tengo veinte minutos de descanso y necesito diez para llegar al curro!

-¡¿Al curro!? ¡¿Hoy no comíamos juntos!?- Hux volvió a interrumpir.

-¡¿Quieres leer la carta?!

-Bueno…- Habló Rey, atrayendo la atención de ambos.- Yo creo que mejor me voy… Así os dejo con esa cartita.

Sonrió intentando aparentar la mayor naturalidad posible, pero fingiéndola. Odiaba sentirse como un florero, odiaba sentir que sobraba. Era una sensación que tenía siempre persiguiéndola como su sombra; sobraba en todas partes. Sobró para sus padres, sobró para muchas familias que intentaron adoptarla, sobró incluso para su familia adoptiva y tantos otros amigos… A veces, incluso pensaba que sobraba para Finn y Poe. Y ahora sabía que sobraba allí. Y le molestaba porque quería seguir hablando con Kylo, seguir descubriendo grupos y ver que empatizaba con alguien musicalmente… Pero tal vez en otra ocasión sería mejor. No había que forzar las cosas… Pero entonces la mano de Hux, sujetando su muñeca, frenó su salida.

-No, no, no, no.- Dijo, negando con la cabeza. Kylo tenía ganas de estamparle contra la pared, no quería leer la carta con Rey delante y parecía que Hux estaba en contra de esa voluntad.

Por Revan, no quería por nada del mundo leer aquello con Rey delante. Sólo la Fuerza sabía lo que había allí escrito y los corazones que había dibujados por el papel le indicaban que no sería algo sosegado… Tampoco quería que Rey se llevara una mala imagen de ellos dos burlándose o haciendo gracietas con lo que una fan les hubiera escrito de forma empalagosa. Conocía a Hux, y conocía la versión de Hux que intentaba dejar de fumar. Eran distintos pero el ser unos bocazas e insensibles era una característica que seguían compartiendo.

-¿No?- Rió ella.- ¿Por qué quieres que me quede?

-Porque estoy harto de que la gente piense que no sufrimos ¿Sabes?- Kylo rodó los ojos.- Yo a veces me siento acosado.

-Cállate, Hux. Hazle un favor al planeta.- Kylo volteó la carta, leyendo el remitente. Aquel mensaje venía de Shili. Tragó saliva, recordó el caos que se formó en el concierto que dieron en Shili donde necesitaron a doce personas para escoltarles hasta la puerta del hotel.- Hostias…

-¿Hostias?- Dijo Hux, volteando.- ¿¡Ya la has abierto?! ¡¿Esta también lleva una foto!?

-¿Te mandan fotos?- Dijo Rey. Kylo asintió con una cara amarga.

-Recibimos correspondencia los tres… Pero es que la de Kylo es la mejor.- Dijo, dando un golpe a la mesa.- A él le mandan fotos, bombones, dibujos y relatos de toda clase…

-Vaya…

-Pero al final hacemos criba y nos quedamos con lo mejor. Lo más destacable.- Kylo alzó la vista, vaticinando que Hux estaba hablando demasiado.- Y lo mejor lo dividimos en tres categorías… -Alzó la mano y empezó a enumerar con los dedos a medida que hablaba.- Las Sexuales, Las Empalagosas y Las Emotivas.

-Las emotivas son mis favoritas.- Confesó Kylo, palpando el sobre. Notaba dos folios doblados por la mitad pero ninguna foto. Respiró con tranquilidad.- Hay cartas muy buenas en ese sector. Son las que releo de normal, hay algunas que… Te ponen los pelos de punta.

-Doy fe. Yo he llorado con algunas.- Confesó Hux. Rey sonrió con ternura. Entonces el pelirrojo volteó.-Lee la carta, venga, se me termina el descanso.- Kylo alzó los ojos y le observó para luego mirar a Rey y finalmente regresar los ojos a Hux.

-Voy a leer un poco primero…- Abrió el sobre y Rey contuvo el aire, emocionada por aquello. No sabía cómo podían ser las cartas que recibía alguien con cierto nivel de fama.

Kylo empezó a leer rápidamente, con una expresión neutra al principio. Se mordió el labio y apretó la mandíbula. Hux no perdía detalle de su cara, adelantándose sobre la mesa sin apenas darse cuenta. Entonces hizo un aspaviento mientras boqueaba, nervioso.

-¡Oh, por todos los destructores imperiales!- Rey le miró y Hux siguió alucinando con todas las emociones que estaba visualizando en la cara de Kylo, descifrándole cada gesto como si fueran jeroglíficos.- Qué carita se le ha puesto.- Kylo seguía sin alzar los ojos de la carta.- Es una sexual, es de las sexuales.- Kylo tardó en responder. Pero finalmente asintió con pesadez.- Por Yoda, tienes que leerme eso.

-¡¿Pero por qué!?- Gritó Rey con una sonrisa.- ¿Te pone cachondo o algo lo que hay ahí escrito?- Kylo estalló a carcajada mientras Hux miraba a Rey con sorpresa por aquel atrevimiento.

-Yo también lo he pensado a veces…- Dijo Kylo, mirando a Hux e intentando controlar su risa. El pelirrojo rodó los ojos.

-No negaré que muchas de esas cartas me dan ideas y… -Kylo alzó la mano.

-¡Cállate, Hux! Me da igual, no me interesa.- El pelirrojo se llevó la uña a la boca. Ya llevaba varias de ellas destrozadas a manos de sus nervios.- Venga… Voy a leer esto.- Observó a Rey antes de bajar los ojos.- Intenta no traumatizarte demasiado.

-¡Venga ya! ¡¿Sí!?- Dijo ella. Hux zarandeó la mano, haciendo un sonidito para hacer callar a Rey, chistándola. Kylo carraspeó, no había terminado el primer párrafo en su lectura personal y ya había leído varias cosas para sí mismo que se iba a arrepentir de hacerle saber a Rey.

-Hola, Kylo. Soy Ahsoka, de Shili, te llevé una camiseta que lancé al escenario durante el concierto del ShiliFest y no sé si recogisteis al final. Espero que sí porque me costó mucho de hacer.- Kylo frenó el discurso y miró a Rey.- Sí, la recogí y la tengo guardada.

-Dale, dale.- Le dijo Hux, ansioso.

-Me encantáis como grupo. Soy muy fan de los tres y me parece que hacéis una música excelente pero te escribo a ti, en especial, porque tengo una proposición que hacerte ya que me tienes bastante preocupada y quiero ayudarte como sea.- Kylo hizo una pausa y apretó los labios antes de tomar aire y seguir.- No te conozco de nada pero tengo el pálpito de que eres un buenazo y en el fondo un tierno de narices porque esa actitud agresiva en el escenario puede engañar al resto, pero no a mí. Sé que eres un trocito de pan y por ello no creo que merezcas nada malo por lo que puedas estar pasando; He visto las entrevistas en la HoloRed, sobre todo la última que hicisteis para el Coruscant Metal Magazine donde dices que estás pasando por un mal momento.-Rey se tornó seria y dejó de prestar atención a lo que siguió. Parpadeó, observándole con atención.- Eso, sumado a que hace como que seis meses que lo dejaste con Aurra Sing (que, para mi gusto, canta como el culo y no pegabais ni con cola el uno con el otro.)- Hux rió nasalmente.

-Vaya que sí.

-Cállate.- Dijo Kylo. Volvió a aclararse la garganta.- No debes estar nada bien y me da que tienes bastante tensión acumulada. Y lo sé porque no ha salido en ningún sitio que estés con alguna chica, a menos que ya te estés relajando con alguna fan y lo lleves a escondidas…-Hux le miró fijamente y Kylo rodó los ojos cuando sintió la mirada del pelirrojo sobre él, clavándose como un cuchillo.- No me estoy…- Le cortó.

-¿Te estás acostando con alguna fan y no nos dices nada?

-¡No, Hux! Desde el primer disco que dejé de hacer esas gilipolleces, lo sabes.- Rey sentía que había pasado a un segundo plano, pero eran totalmente imaginaciones suyas pues a Kylo no le hacía ninguna gracia que ella se enterara de todo eso ¡¿Cómo podía Hux, con sus paranoias, permitir que alguien de fuera del grupo estuviera presenciando todo aquello?! Si Rey tuviera malas intenciones ya habría salido a llamar a la prensa…

-¡Sigue leyendo! ¡Sigue leyendo!- Le incitó el pelirrojo. Kylo suspiró.

-El caso es que te juro que siento que empatizo contigo a niveles que superan una conexión extrasensorial con la Fuerza. Y sé que seríamos muy compatibles en un ambiente más allá de una relación amistosa.- Kylo se detuvo, nerviosísimo. Alzó los ojos a Hux, quién le miraba con impaciencia.

-¿Qué? Dale, sigue.

-No pienso leer lo que sigue delante de Rey…

-Tranquilo, que ella ya está curada de espanto.- Habló Hux por ella y Rey alzó las manos. Estuvo a punto de marcharse si no fuera porque quería ver qué narices era tan fuerte que Kylo no era capaz de leer delante de ella. Ahsoka tenía razón y toda esa actitud de chungo ocultaba en verdad a un trocito de pan sin maldad ni rabia… Eso o que Kylo era bueno actuando.

-Para ponerte un poco en ambiente, he de confesarte que sé lo que dice Aurra Sing de ti en un registro más personal.- Kylo se mordió el labio.- En las entrevistas no paraba de decir que estaba MUY contenta de estar contigo y sé por qué lo dice. Todo en ti es enorme, no me fastidies, Kylo. Pero sea lo que sea lo que tienes entre las piernas, te aseguro que soy capaz de metérmelo entero por la garganta y sin despeinarme.- Kylo tosió, tapándose la boca con el puño.- Yo, personalmente, no te diré que no a nada nunca. Estoy abierta a todo lo que puedas ofrecerme y te aseguro que lo que yo te ofrezco no es poco. Soy muy activa pese a mi pequeño tamaño.- Kylo volteó el papel pero no había nada escrito por detrás así que pasó a la siguiente carta.- Tengo fantasías contigo, no pocas la verdad. Porque puede que seas un trozo de pan pero tienes una cara de amo y dominante que tampoco te la quita nadie. Joder, Kylo, dime que tienes un cuarto de juegos en tu casa y que estoy invitada a jugar contigo porque me muero de ganas. Me muero de ganas por ser tu sumisa, me porto bastante mal y estoy sin riendas ahora mismo. Y necesito que alguien me las ponga…

-Hostia puta…- Hux se empezó a morder el pulgar, negando con la cabeza.- Hostia puta, Kylo.-El moreno tomó aire después de lanzarle una mirada de odio a Hux, había cogido carrerilla para leer todo de golpe pero le había interrumpido. Volvió a enfundarse fuerzas.

-No dejo de pensar en esas manos tan grandes que tienes agarrándome del cuello mientras me empotras salvajemente contra tu cama. Y si al final resulta que tampoco te va el BDSM no me importa hacer sexo vainilla. De ti no me importa nada que no te guste hacer porque puedo adaptarme, porque sé que puedo hacerte vibrar con el mejor orgasmo que hayas tenido en tu vida. Y si me lo propongo puedo hacer que te empalmes todas las veces que quieras para seguir relajándote hasta que ya no te queden más tensiones que las que yo te pueda dar. Y esas también te las destensaría.- Se mordió el labio con lo que seguía y tomó aire antes de alzar la mirada a Hux, quién sonreía de ver a Kylo tan nervioso por aquello, lo estaba disfrutando en exceso pese a ser consciente de que Kylo se la iba a cobrar tarde o temprano. El vocalista tomó aire y volvió para leer el final.- Me atrases muchísimo. Me pareces guapísimo y, como secreto personal, te diré que, aparte de tus manos, tengo especial debilidad por tu nariz.- Se detuvo, leyendo para sí lo que seguía. Creó un momento de tensión antes de tomar aire y leer con mucho esfuerzo las últimas líneas.- Sé que la odias porque dices que no te termina de gustar pero te aseguro desde ya que una nariz grande puede dar mucho juego en las partes íntimas de una chica. Y esto te lo regalo como consejo de sexualidad femenina.- Se llevó el pulgar a la boca y Rey dejó de mirarle la nariz para fijarse ahora en las vendas nuevas que cubrían sus nudillos.- No espero una respuesta… Pero al menos sí espero que te haya entretenido con mi carta y te quedes con ganas de verme pronto. Un beso enorme con lengua incluida. Postdata…- A continuación citó un número de teléfono, supuestamente de Ahsoka. Alzó los ojos y volvió a doblar los papeles. Hux largó un silbido de sorpresa y Kylo achicó los ojos.- ¿Ya estás contento?- Kylo hizo ademán de arrugar la carta pero Hux le detuvo.

-¡No la tires! ¡¿Pero qué te pasa!?- Rey se sorprendió ante el gesto de Hux.

-¿Qué qué me pasa? ¿Qué te pasa a ti?- El pelirrojo parecía que no entendía aquella reacción, como si estuviera totalmente descontextualizada.- Hux, esta no es digna de almacenar…

-¡¿Pero cómo que no!? ¡Si es una maravilla! ¡Además, Phasma no la ha leído!

-¿¡Pero por qué tenemos que traumatizar a Phasma leyendo esto!?- Hux negó con la cabeza.- Esta carta no me la quedo.

-Encima que te da consejazos sexuales vas a tirar esa carta a la basura. Eres un desagradecido de mierda.- Le pinchó y Kylo gruñó internamente.- No sé cómo puedes tener más fans que Phasma o yo, te doblamos en cuanto a amabilidad…

-¿Amabilidad, tú?- Entonces pareció caer en algo y zarandeó la cabeza.- ¡Espera! ¡¿Consejazos?!- Abrió los ojos hasta tal punto en que casi se le salen las córneas del sitio. Hux asintió.- Mira, me da igual lo que pienses. –Se enderezó y guardó los papeles dentro del sobre.- Esto voy a tirarlo y la camiseta también.

-¡Pero no hagas eso, imbécil!- Le recriminó Hux. Kylo arqueó una ceja.

-Déjame en paz. No quiero saber nada. Esto no ha pasado.- Alzó la carta, sujetándola con dos dedos.- No. Ha. Pasado.- Habló a golpes a la vez que Hux arrugaba el ceño con cada uno de ellos. Kylo señaló a Hux.- No ha pasado.

-Que sí, vale. No ha pasado.

-Lo digo en serio.- Parecía estar al borde de un ataque.- Lo digo muy en serio.

-A ver…- Habló ella. Kylo y Hux voltearon hacia la chica, quién miraba directamente a Kylo, obviando a Hux.- No creo que sea lo peor que hayas leído, sinceramente.- Hux apoyó aquello negando con la cabeza tras recordar. Pero Kylo estaba estático, observándola y viéndola esforzarse por encontrar las palabras.- Ahsoka no te ha dicho nada con mala intención y creo que lo ha hecho más para que te echaras unas risas que para que te lo tomaras en serio… No sé si me explico.- Hux se sujetó la cabeza con la mano, apoyando el codo en su rodilla mientras Kylo seguía neutro. Ella le vio tragar saliva y prosiguió.- No se estaba burlando de ti, sólo pretendía sacarte una sonrisa o sencillamente que te dieras unos minutos de desconexión total, quizá intentando ponerte a tono pero es lo de menos.- Alzó las manos, como intentando gesticular con ellas. Las movió varias veces antes de hablar.- Lo que importa es que le importas y te aprecia, quiere que desconectes un poco de todo lo que te pasa.- Sonrió, recordando fragmentos de la carta y se llevó una mano a la nuca tras achicar un ojo en un gesto de terror contenido por lo que iba a decir.- A mí me ha gustado y me ha caído simpática la chica. Esos fans que hacen lo que sea por verte bien y que sigas trabajando son los que merecen la pena.- Hux hizo un aspaviento con las manos, dejándolas caer luego sobre su rodilla.

-Estoy de acuerdo con Rey. –Volteó hacia Kylo, quien desvió los ojos levemente hacia Hux para luego volver a Rey. Zarandeó la cabeza y volvió a mirar a Hux para luego estallar.

-Me importa un bledo con quién estés tú, precisamente tú, de acuerdo ¿Sabes?- El pelirrojo le hizo un aspaviento con la mano, restando importancia a aquella frase.- Esta me la voy a guardar, Hux. Vaya que si me la voy a guardar…

-¿Entonces conservas la carta?- Dijo, tergiversando sus palabras, pues sabía de sobra que lo que iba a guardarse Kylo era el momento para vengarse más adelante. El moreno frunció el ceño y le miró con intención de atravesarle la cabeza con la mirada. Entonces el pelirrojo bajó los ojos hacia el reloj y saltó de la silla tras lanzar un juramento.- ¡Qué tarde se me ha hecho!- Kylo parpadeó.- Me tengo que ir, Kylo. Hablamos luego por la HoloRed.

-¡Espera, espera, espera!- Le gritó el vocalista al ver que Hux se despedía de Rey con la mano y se encaminaba hacia la puerta. La abrió y observó desde allí a Kylo, quién todavía sujetaba la carta con la mano.- ¿Entonces voy a comer solo?- Hux se alzó de hombros y observó a la chica.

-Puedes comer con Rey si ella no tiene nada que hacer.- Lo dejó caer. Él lo dejó caer, con aquella facilidad de soltar las cosas sin que parecieran importantes hasta que se analizaba la frase. Y justo empezaban a analizar aquello cuando tomó aire, hizo un gesto con la cabeza para despedirse y salió de allí tras largar un "Nos vemos" demasiado agudo para su tono de voz habitual.

La incomodidad creció en la tienda igual que crecía una porción de pan de Jakku tras mojarla con agua. Kylo apretó la mandíbula mientras seguía sujetando aquel papel en la mano. Odiaba a Hux enormemente y esa forma que tenía de llegar, alborotarlo todo con su personalidad para luego largarse. Evitando las consecuencias. No apartó la mirada de la puerta, mientras respiraba con furia. No se había dado cuenta pero estaba de pie, del impulso se había levantado de la silla, como si ese gesto fuera a detener al pelirrojo… Y recordó que no estaba solo. Que Rey estaba allí. Y por primera vez maldijo tener la piel tan blanca como para dejar en evidencia que estaba ruborizado.

Ella dejó de mirar la puerta para dirigirle la mirada a Kylo, quién parecía que acababa de padecer un cortocircuito y estaba reiniciando todo su sistema. Se mordió el pulgar y tamborileó los dedos sobre la mesa antes de comprobar la hora, no tardaría en ser la hora de comer y debía decidir algo. No iba a negar que la idea de comer con Kylo y seguir hablando de música le atraía. Le atraía mucho… Pero no sabía si Kylo estaba en una posición semejante. Y tampoco parecía que fuera a decir nada hasta que Rey le sacara de aquel trance en el que se acababa de sumergir. Tosió y Kylo parpadeó, aterrizando forzosamente en la tienda de discos y en su realidad. Volteó para sentarse sin apartar la mirada del frente, jugando a intentar desencajarse la mandíbula en un ademán nervioso que Rey no pasó por alto. Entonces le señaló la carta antes de hablar.

-¿Cuarto de juegos?- Le notó dejar de respirar y Rey prosiguió, intentando que no le diera tiempo a pensar en nada.- ¿Tienes videoconsolas en casa? –Kylo parpadeó varias veces antes de mirarla, pidiendo más explicaciones.- Tienes cara de tener más de una playstation en tu humilde morada gris…

-¿Podéis dejar TODOS de decir de qué tengo cara?- Rey notó un forzoso tono cómico en sus palabras, pero hablaba más ese "algo-personal" que parecía haber despertado en él. Rey le miró, arrepintiéndose de hablar antes de bajar los ojos. Y Kylo apretó el puño para luego cerrar los suyos con pesadez. Arrepentido de no haber usado un tono más suave, tamborileó la carta y fue a decir algo pero se retractó.

Allí volvió el silencio y con él la oportunidad de salir de allí para Rey. Apretó la bolsa donde llevaba los CDs para luego cambiar el peso de su cuerpo, en forma de ademán previo a una despedida. Y fue a despedirse cuando Kylo habló, sorprendiéndola.

-¿Tienes algo que hacer?- Alzó los ojos, mirándola a ras de sus cejas.- ¿O quieres… venirte a comer conmigo?- Ella le miró y sonrió con calidez.

-No, no tengo nada que hacer… Pensaba comer sola en casa.- Kylo le aguantó el contacto y Rey se relamió los labios.- ¿Conoces algún sitio?

-Sí, conozco un sitio por aquí cerca.- Dijo, algo más relajado. Entonces retrocedió, buscando la papelera. Rey no le quitó el ojo de encima.- Aunque luego tengo que ir a por Hux y Phasma, me los llevo a la discográfica porque hay que empezar a preparar la maquetación de algo que…- Se frenó en seco, dando otra vuelta ¿Dónde estaba la maldita papelera? Se mordió el labio, en realidad le facilitaba mucho el decirle todo aquello a Rey sin mirarla tan siquiera. Y entonces dio con la basurita e hizo ademán de tirar la carta pero cometió el error de alzar los ojos hacia ella. Y Rey ladeó una comisura mientras le miraba, pidiéndole que no lo hiciera.

-¿Vas a tirarla? –Dijo con penita. Parecía que no pero le había escuchado todo el plan, y estaba de acuerdo en todas las propuestas pues estar sola en casa no le hacía ningún bien. Pero no quería que tirara la carta… Tuvieron otro intercambio de miradas y Kylo suspiró. Entonces se apoyó sobre la mesa, mirándola.

-¿Por qué?- Habló pero sin agresividad. Rey parpadeó antes de morderse el labio por dentro.- ¿Por qué no quieres que la tire? Dame una buena razón.

-Porque luego te arrepentirás.- Él rebufó, alzando los ojos y dudando de aquello.- Guárdala. Y te sacará una sonrisa en más de una ocasión.

-No me hace gracia sentirme tan bajo los ojos de la gente ¿Sabes?- Dijo, recargándose sobre la mesa, haciendo que Rey retrocediera ante aquella aproximación. Aunque solo reculó un poco.- No me hace gracia que la gente me tenga tan controlado cuando apenas doy información para que me controlen ¿Qué soy yo? ¿De verdad importa tanto con quien follo o dejo de follar?- Rey se alzó de hombros.

-Importa que hagas música. Y si de ello depende tu vida personal quizá para Ahsoka sí que importe.- Kylo le mantuvo la mirada y Rey bajó la suya.- En fin… Yo no debería…

-La guardaré.-Sentenció sin mirarla. Rey levantó la vista, observándole con sorpresa mientras Kylo seguía recargada y sujetando la carta entre los dedos, observando a un punto infinito de la tienda. Asintió mientras se acababa de morder el labio por dentro.- La guardaré, no te preocupes.- La miró fugazmente antes de levantarse y tomar aire. Movió el cursor del ordenador y prestó atención a la hora. En cinco minutos debía cerrar la tienda, observó a Rey quién le miraba con una expresión relajada.- ¿Vas a pillar algún disco más o nos vamos ya?- Ella sonrió y asintió.

-Nos vamos ya.

Kylo apagó las luces de la tienda mientras antes de ir a la trastienda a por la chaqueta. Llevaba la bomber que le dejó a Rey la noche que salieron y ella sonrió al recordarlo. Con el paso de los días empezaba a guardar aquel recuerdo como algo divertido en vez de algo vergonzoso, y era una sensación agradable. Abrió la puerta y salió, esperando a Kylo mientras observaba la calle de lado a lado. Él cerró la puerta con llave y bajó la persiana sin apenas despeinarse. Su altura le permitía llegar con total facilidad. Bajó la reja de un zarpazo y luego colocó el enganche que la sujetaba al suelo. Observó a Rey y le hizo un gesto para que le siguiera.

-¿Vamos en coche?- Preguntó ella. Kylo negó con la cabeza.

-No, vamos andando. Está aquí cerca.- Dijo, bajando la vista para mirarla.- Es un bar que sirven comida yaviniana.- Rey puso una mueca que Kylo no llegó a ver.- Con suerte quizá me han guardado unas sobras para Asajj…

-¿Asajj está solita en casa?- Él asintió y Rey desvió la mirada al suelo. Le sabía mal que la perrita estuviera sola tanto tiempo. Fue a decir algo pero Kylo habló primero.

-¿Luego te acerco al trabajo?- Ella le miró y frunció el ceño, pero Kylo esperaba una respuesta que Rey supo que no intuía por su cuenta.

-Los martes no trabajo, tengo libre.- Él alzó las cejas y asintió.

-Cierto, se me había olvidado.

Anduvieron por las calles hasta llegar al sitio. Hacía esquina en una de las calles más centrales del barrio. Un local completamente acristalado con un toque familiar y hogareño que a Rey encandiló desde el primer segundo que lo vio. Disponía de mesas dentro y fuera del local, Kylo decidió tomar asiento fuera y Rey se sentó frente a él. No tardó en tomar una carta y empezar a hojear el menú. Reconocía los paltos yavinianos gracias a Poe y, aunque en su opinión él los hacía mejor que nadie, no le haría el feo a Kylo de no darse el gusto y comer un buen filete con patatas y salsa yaviniana. Sus ojos vagaron por la carta hasta llegar a ese punto, observó el precio y se tranquilizó al ver que el sitio no era para nada caro. Pediría una cerveza para beber, le apetecía mucho todo aquello, se le hacía la boca agua solo de pensar en la salsa rebañando la carne. Se mordió el labio para luego doblar la carta de nuevo y mirar a Kylo, quien buscaba con los ojos a alguien que les atendiera. Alzó la mano sin hacer un gesto muy excesivo y un camarero salió a atenderles.

-Ponme una cerveza agárica.- Empezó él. Rey se adelantó sobre la mesa, mostrando los dos dedos antes de hablar.

-Que sean dos, por favor.- El camarero asintió y volvió a mirar a Kylo, quién volteó hacia Rey.

-¿Tienes claro lo que vas a pedir?- Ella asintió con la cabeza.- Yo quiero lo de siempre.- Se recostó en la silla y el camarero asintió, entonces miró a Rey.

-Para mí un filete de pez reptador, con salsa yaviniana y patatas rústicas.- El camarero asintió tras sonreír y dio media vuelta para marcharse. Rey pasó de mirar la puerta por la que había desaparecido el camarero para observar a Kylo, quién tenía una leve sonrisa dibujada en su cara.- ¿Qué pasa?

-Nada, has elegido bien.- Rey sonrió y se cruzó de piernas mientras le mantenía la mirada.- Algo me dice que eso ya lo has probado antes.

-Ese algo te informa bien.- Habló tras su sonrisa y Rey decidió explayarse.- Poe es de Yavin. De Yavin 4 concretamente.- Kylo la escuchaba con atención, resultando ser algo que Rey apreciaba mucho. Por tanto, siguió hablando.- Muchas veces he cenado en su casa y Poe prepara filetes de pez reptador. Lo que me tiene un poco preocupada es la salsa.- Kylo frunció levemente el ceño y Rey rió tras hacer un gesto con la mano, indicándole que no se preocupara.- Es que él lo hace casero. Poe es muy de preparar las cosas él, de hacerlo todo él básicamente. Y no creo que sepan igual de bien las dos.

-Aquí las salsas también las hacen ellos, no te creas. Son yavinianos, les encanta hacerlo todo ellos mismos.- Les defendió Kylo, ahora Rey era quién escuchaba con interés.- A mí tampoco me gustan las cosas "preparadas".

-No he dicho en ningún momento que no me gusten.

-No, es cierto. No lo has dicho.- Ella alzó una comisura.- Pero estaba implícito. Si no, no estarías preocupada.- Ella bajó la mirada, sonriendo. Entonces le camarero apareció con las cervezas y las dejó sobre la mesa. Kylo tomó la suya y dio un trago.- Así que Poe es yaviniano.- Rey asintió con la cabeza mientras daba un trago a su cerveza. Se relamió el bigotillo, quitándose la espuma con la lengua y tragando antes de hablar.

-Sí. Yaviniano y orgulloso de ello.- Dijo ella riendo, citando las palabras de Poe e intentando calcar su tonito altruista. Suspiró mientras ponía la vista perdida, echándoles de menos en ese instante.

-¿Están de vacaciones? –Ella asintió con la cabeza. Kylo rodó la cerveza sobre la mesa sin despegarla de la superficie, haciendo chirriar el cristal en un sonido leve.- ¿Cuándo los tendrás de vuelta?

-El miércoles que viene.- Kylo asintió.- He notado su ausencia casi tanto como si hubiera perdido el brazo.- Comentó en un tono de humor que escondía una verdad amarga. Verdad que no pasó desapercibida para Kylo.

-Tranquila. En breves volverás a tenerlos por aquí.- Ella sonrió para luego asentir mientras volvía a sujetar su cerveza. Él empezó a puntearse el canto del pulgar con la uña, intentando sacar algún tema de conversación. Decidió tirar por lo seguro y por algo que antes se había quedado a medias.- No pensé que fueras una melómana.- Ella sonrió y bebió antes de enfrentarle.

-Di mejor que en realidad tenías otra imagen de mí.- Él apretó los labios antes de asentir levemente con la cabeza.

-Pues más o menos parecida a la que tenías tú de mí. –Ella se relamió el lamio antes de asentir también con la cabeza.- Bastante parecida.

-La imagen de un gilipollas.

-La imagen de una becaria barata.- Rey frunció el ceño y él sonrió victorioso. Dejó la cerveza para apoyarse ahora sobre la mesa.- ¿De dónde viene todo ese interés por la música? Quiero decir, he visto los discos que compras. Y no son moco de pavo, no son discos que compra cualquiera...- Ella se alzó de hombros ante aquellos halagos indirectos. Se llevó una mano a la boca, mordiendo con insistencia un padrastro en su dedo meñique. Tomando fuerzas para hablar del orfanato, aunque solo fuera un poco por encima.

-En el orfanato había una pequeña biblioteca con una sala todavía más pequeña, una sala que tenía un tocadiscos y estanterías con vinilos. No iba nadie, a nadie le interesaba eso. Los otros preferían jugar o pintar. Y a mí me encantaba poner los discos y verlos girar mientras sonaban.- Hablaba con un tono que evocaba a nostalgia, tono que Kylo reconoció a la legua. Pero era un matiz amargo, no era una nostalgia de las agradables. Una nostalgia simpática que se recuerde con frecuencia intentando revivir el momento rememorado. No. Era una nostalgia áspera y que escocía recordar.- Jugaba a que controlaba lo que iba a salir por los altavoces. Levantaba la aguja, cambiaba la velocidad… Eso era una putada a veces ¿Sabes?- Kylo alzó las comisuras.

-Pones una canción rápida y luego, cuando la escuchas en su ritmo normal, se te hace lenta.

-Lentísima.- Habló ella.- Hay canciones lentas que deberían ser rápidas.- Él asintió con decisión.

-Apoyo la moción. –Dijo, bebiendo y desviando la mirada hacia la puerta del local. Esperando encontrar al camarero saliendo con sus pedidos aunque, teniendo en cuenta la hora que era, tardarían un poco en servirles.

Rey bebió pero no llegó a tragar el líquido. No esperaba verle. No esperaba encontrar su cabeza rapada detrás de Kylo, subiendo por la calle con la vista clavada al suelo. Un incendio se propagó en su interior y estalló en sudor a la vez que dejó de escuchar todo. Incluso Kylo le dijo algo, pero ella no prestó atención. No podía. Todo se había silenciado. Y debía actuar. Dejó la cerveza sobre la mesa a la vez que se levantaba con velocidad. Y le dijo algo a Kylo. Algo como "Tengo que ir al baño" pero de una forma que ni ella misma se entendió. No podía apenas hablar. No podía pensar, ni gesticular ni mucho menos vocalizar.

Entró en el local, sofocada hasta el punto de estar al borde de la hiperventilación. Se llevó la mano a la cabeza mientras volteaba, observando la cristalera y la calle a través de ella. Vio a Kylo con una mueca de susto en su cara, observando hacia el interior a través de las ventanas. Sin levantarse del sitio. Pero entonces Maul pasó por delante y ella se enclaustró en el baño. Cerrando la puerta con el pestillo y sentándose sobre la tapa del váter.

Sacó el teléfono de su bolsillo y apretó la carcasa de plástico, casi a punto de resquebrajarla en su mano. Ejerciendo una fuerza de la cual no era para nada consciente, pero ¿Acaso era consciente de algo en ese momento? Temía que Maul la hubiera visto entrar. Y entonces temió más por su futuro, por los siguientes días. Maul rondaba su barrio, buscándola. Y ella sentía que ya no saldría a la calle tranquila porque podría encontrarle. Podría encontrarle de frente o, peor aún, no ser consciente de que él la había visto salir de su casa. Dándole así la indicación de dónde vivía. Y, por tanto, brindándole la oportunidad de estar esperándola una noche en su portal.

Empezó a sollozar inconscientemente mientras respiraba con sonoridad a través de la garganta, perdiéndose en sus nervios. Maul no era capaz de matarla, o eso quería pensar... Zarandeó la cabeza, apartándose del extremo, temiendo por verse envuelta en una situación de aquel calibre. De haber dejado entrar en su vida a alguien capaz de hacerle algo así.

Siguió descontrolando su respiración sin saberlo. No sabía si Maul sería capaz de llegar a ese extremo, pero lo que sí sabía es que él no paraba hasta conseguir lo que quería; Volver con ella. Y si para ello tenía que amenazarla, acosarla o cualquier otra cosa era probable que lo hiciera.

Apretó más la carcasa, apretó también su puño clavándose las uñas en las palmas. Temblando, perdida y fuera de control. Se le nublaba la vista y empezaba a sentir que todo se volvía negro hasta que escuchó una voz familiar al otro lado.

-¿Rey? ¿Rey?... –Ella pareció salir de su trance. Alzó la cara y dejó de respirar. Escuchó un resoplido.- Joder, no me fastidies que se ha ido.- Entonces ella abrió la puerta del cubículo en el que se encontraba y Kylo volteó asustado ante aquella reacción.- Joder, qué susto. Creí que te habías caído por el… -Y se percató de la expresión de puro horror que lucía Rey. Una expresión que se le contagió y más cuando la vio hiperventilando. Se adelantó un poco.- ¿Pasa algo? –Ella parecía estar fuera de sí, con la vista perdida. Como si reaccionar a su voz fuera lo último que hubiera hecho, gastando con esa acción toda la cordura que le quedaba. Y cuando sintió la mano de Kylo sujetarle el hombro desnudo parpadeó. Mirándole, encontrando aquellos ojos marrones y su cara con el surco de aquella herida que empezaba a cicatrizar en su cara.- ¿Rey, estás bien?

Y no pudo más. No pudo contenerlo más y sabía que se arrepentiría, que se arrepentiría de confiar en él y cargarle otro peso más a su espalda. Pero es que… Sencillamente ella ya no podía soportarlo más. Tragó saliva mientras apretaba el puño otra vez.

-¿R-recuerdas mi teléfono, el que rompí?- Kylo parpadeó, haciendo memoria, hasta que asintió en silencio. Observándola. Ella volvió a hiperventilar.- Me están acosando, Kylo.- Él achicó los ojos debido al fruncimiento de ceño que causó aquella frase.- Mi ex novio. Ha venido desde Dathomir para buscarme. –Él se quedó estático, escuchándola. Con una expresión neutra, dándole espacio para que Rey hablara, parecía que lo necesitaba. Y más teniendo en cuenta que había alguien capaz de pegarse un viaje tan extremo de Dathomir hasta aquel barrio de Tatooine sólo para acosarla.- Quiere volver conmigo. O sea, rompí el teléfono porque me llamaba. Estuvo mandándome mensajes sin parar. No paró de hacerlo, de llamarme. Ahora me busca por mi barrio, le he visto, estoy segura de que era él.- El llanto hipado en el que había entrado le impedía hablar en un mismo tono de voz, provocando que Rey tuviera que entrecortarse al hablar, dejando palabras a medio terminar.- Está aquí. Y no se irá, no se irá hasta que me vea y hable conmigo y no sé… No sé que va… Yo… - Kylo apretó la mandíbula mientras la miraba hasta que decidió desviar los ojos hacia la puerta por donde había entrado a los lavabos.- Está rondando el barrio. –Volteó hacia ella.- Me está buscando. Me está buscando, Kylo. Me está buscando. –Ella tenía la vista perdida, casi tanto como lo estaba ella en aquel manto de horror que la había cubierto.

-¿Quieres que entremos dentro?- Ella encontró una senda con su voz y le miró directamente.- ¿Quieres que entremos a comer dentro del local? Nos sentamos en una esquina, lejos de las ventanas.- Rey tragó saliva y con ella el sollozo. Bajó la mirada antes de sorber la nariz y asentir. Kylo se enderezó, había adoptado una postura encorvada con tal de quedar a la altura de Rey sin darse cuenta. Apartó la mano de ella y le dejó espacio para que la chica saliera delante. Pero en el momento en el que Rey abrió la puerta, retrocedió con horror, cerrándola y temblando. Temblando como si estuviera sufriendo una réplica sísmica del terremoto emocional anteriormente experimentado dentro del cubículo. Y Kylo se asustó ante su reacción pero no tardó en atar cabos. Rey no podía hablar, boqueaba. Se había puesto pálida.

-¿Le has visto?- Rey asintió mientras seguía apoyando la espalda en la pared. Intentando atravesarla inútilmente.- ¿Está sentado en el local?- Volvió a asentir.- ¿Dentro?- Nuevamente asintió a la vez que boqueaba, intentando atrapar el aire que empezaba a echar en falta. Kylo se mordió el labio y se acercó a ella. La tomó por el brazo y la condujo al cubículo, sentándola en la tapa del váter de las chicas y quedando él en cuclillas frente a ella.- Dame el teléfono.- Pidió y ella se lo ofreció. Kylo tecleó su número y lo guardó en la agenda de Rey. Entonces se llamó a sí mismo y guardó el número de la chica.- Te he dado mi teléfono por si quieres llamarme o por si Maul entra al baño o por lo que sea.- Intentó explicarse pero sólo sentía que le estaba enfundando más pánico a la chica, quién asentía a cada palabra.- ¿Quieres que nos vayamos? –Entonces Rey puso una mueca amarga.

No, no, no… No, le estaba amargando el día a Kylo. Ella, como siempre. Un problema más. Ya lo era para Finn y Poe desde su perspectiva, ahora también para Kylo. Se sujetó los brazos, abrazándose mientras bajaba la mirada. Presa de su propio pánico y avergonzada por causar todo aquello sin poder remediarlo. Kylo puso la mano sobre la de Rey y su calor corporal fue otro aterrizaje forzoso en tierra para ella, quién alzó la mirada.

-¿Quieres que nos vayamos?

-Pero… La comida…

-Puedo pedir que nos la pongan para llevar.- Ella asintió, calmada ante aquello y Kylo se relajó al ver que Rey se había destensado un poco.- Pido la comida para llevar y nos vamos donde quieras. Nos vamos a un parque, nos vamos a una calle, nos vamos…- Ella negaba con la cabeza y a Kylo se le acababan las ideas, empezando a aflojar y a rebajar el nivel de su voz a medida que se le acababan los lugares públicos.- O te llevo a tu casa y…

-¿Podemos ir a la tuya?- Él retrocedió un poco, sorprendido por aquello. Se alzó de hombros a la vez que ladeaba la cabeza para luego asentir con la misma.

-Sí, podemos ir a mi casa.- Ella asintió pero se tensó de nuevo cuando Kylo apartó la mano de la suya.- Vale. Vamos a hacer esto. Vas a quedarte aquí en el baño.- Ella asintió con la cabeza.- Yo voy a pedir la comida para llevar, nos la van a envolver y tú te vas a deshacer esos moños que te haces siempre.- Rey llevó una mano por inercia a su cabeza, palpándose su peinado característico.- Y podemos hacer dos cosas.- Ella le observó, atenta.- Una; traigo el coche, aparco aquí delante y nos vamos directos. O, una vez tengan la comida; vamos andando hasta el coche que está aparcado cerca de la tienda.- Rey sopesó su respuesta. Quería pedirle la primera opción para evitar que Maul les viera, evitando así que la mierda salpicara a Kylo si Maul le asociaba a ella. Pero no quería causarle más molestias de las que ya se estaba tomando. Al ver que Rey no decidía nada, Kylo habló.- ¿Traigo el coche? –Ella le miró para luego bajar los ojos y asentir con pesadez y remordimiento. Él sonrió de medio lado y llevó una mano a su espalda, acariciándola.- Tranquila. Tienes mi teléfono ¿Vale?

-Vale.

-¿Cómo es Maul? –Le preguntó. Ella sorbió otra vez.

-Tiene la cabeza rapada. Tatuajes, muchos tatuajes. En brazos, piernas… Incluso en la cara.- Kylo asintió a cada dato que Rey daba.- Lleva piercings. –Él volvió a asentir.- Tiene los ojos marrón claro. Muy claro, casi parecen rojos o amarillos.

-¿Es muy alto? –Ella negó con la cabeza.

-No tanto como tú.- Aquello hizo que las comisuras de Kylo temblaran hasta formar una suave risa. Risa que se le contagió a Rey, largando una exhalación tras la misma.

-Voy a salir y te escribo para decirte donde está.- Rey asintió.- Y volveré a por ti aquí, al baño, para irnos ¿De acuerdo?

-De acuerdo.- Kylo se levantó.

-Vuelvo antes de que puedas decir "Tarta de arándano". –Dijo entre risas, haciendo referencia a una película. Y aquello hizo que Rey se despejara y respondiera ante el estímulo, reconociéndola.

-"Tárta de arándano".- Habló, entonando y Kylo volteó a verla.- Porg Fiction. Un clásico.- Kylo sonrió.

-Vuelvo en seguida "Honey Bunny".- Le sonrió una última vez y Rey cerró la puerta de su cubículo.

Rey alzó las piernas, abrazándose las rodillas y sujetando el teléfono frente a ella. Abrió la aplicación de mensajería gratuita y la actualizó para luego buscar el teléfono de Kylo pero no le encontraba buscando por la K. Se quedó pensativa y empezó a chequear su lista de contactos, que estaba bastante vacía desde el cambio de teléfono. Y entonces lo vio.

-Oh…- Dijo ante la sorpresa. Y sonrió.

Sonrió al ver que se había guardado con el nombre de "Energúmeno", haciendo honor a su primer encuentro. Rey rió mediante una exhalación otra vez, sorbió su nariz a la vez que abría el chat. Kylo se conectó y apareció como que estaba escribiendo.

-Está dentro, en una de las mesas que hay en la cristalera.

-Ok.

Respondió Rey, luego se mordió el labio mientras se daba un golpe en la frente con el teléfono. No había nada más escueto, asqueroso y borde. Kylo volvió a aparecer como que estaba escribiendo.

-Aparcaré el coche frente al local, en doble fila. Deshazte los moños y ponte las gafas de sol que llevas en la cabeza.

Rey alzó los ojos de la pantalla y se palpó justo en la cabellera. Desencajó la mandíbula una vez sus dedos tocaron las gafas de Finn que se habría puesto aquella mañana sin darse cuenta. Se sintió estúpida pero aliviada de ver que tenía algo con lo que ocultarse. Así que hizo caso del consejo de Kylo y empezó a deshacerse los moños uno a uno mientras intentaba calmarse, los nervios no iban a llevarla a ninguna parte… Pero es que perdía el control cuando se trataba de Maul, esta vez en un sentido negativo.

Bloqueó la pantalla del teléfono y se masajeó el cuero cabelludo con los dedos, destensando la zona. De llevar los moños tan prietos aquella vez sentía que se había hecho un lifting casero sin apenas darse cuenta. Y al destensar la zona sintió que ella también lo hacía. Y cerró los ojos, sintiéndose segura en manos de Kylo.

Había pensado una escapatoria para la situación, de forma rápida y sin agobios. Entonces frenó el masaje, sin agobios. Justo lo que él también evitaba; que le agobiaran. Miró al suelo, justo donde él se había puesto de cuclillas, como si pudiera verle a través del recuerdo. Iba a agradecerle eternamente lo que había hecho hoy por ella.

Entonces el teléfono vibró en su pierna y desbloqueó la pantalla. Tenía un mensaje de Kylo.

-Aparcado. Entro ya.

Y para cuando terminó de leer el mensaje, alguien entró en el baño de chicas.

-Soy yo.- Habló y ella se apresuró en abrir la puerta y salir a su encuentro, sin importarle lo desesperada que pudiera parecerle. Kylo sonrió, llevaba una bolsa blanca. La comida. Entonces ella alzó los ojos y Kylo le hizo un gesto con la cabeza pero, antes de que Rey saliera, él se colocó a su lado, a su izquierda, y salieron.

Rey se percató de que él le estaba cubriendo, alejándola o más bien ocultándola de la perspectiva de Maul. Y salieron del local después de que Kylo se despidiera con un gesto. Y subieron al coche sin demorar más el momento.

Kylo arrancó y salió de allí a toda prisa y observando a Rey de reojo, quien sujetaba la bolsa con la comida mientras ponía la vista al frente. Sorbió una vez más y él llevó ambos ojos al frente.

La chica empezó a puntearse los dedos con las uñas, levantándose la piel y arrancándola de puro nervio. Sintiéndose culpable, provocando que sorbiera otra vez. Y Kylo se alarmó pero no dio señales exteriores.

-Me han dado sobras para Asajj.- Dijo, dejando caer aquello como si antes no hubiera pasado nada. Rey seguía anclada al frente.- Va a ponerse súper contenta.- La chica bajó la cabeza hacia su teléfono y jugueteó con las texturas de la carcasa, haciéndolas sonar cada vez que las rasgaba con la uña.

-¿Con que "energúmeno", eh? –Kylo sonrió y Rey alzó sus comisuras.

-Tenía que encontrar la forma de distraerte mientras esperabas a que te mandara el primer mensaje.- Ella volteó a verle. Él se alzó de hombros.- ¿Qué? No se me olvidará nunca esa palabra.- Rey rió al fin y Kylo se quedó un poco más tranquilo.

-¿No la habías escuchado nunca?

-Sí. Pero hasta que tú me la dijiste no me esforcé en saber qué narices significaba exactamente.- Volteó un poco a verla a la vez que cambiaba de marcha.- "Persona poseída por el demonio." O, quizá la más adecuada, "Persona colérica y que al enfadarse se suele expresar mediante la violencia."- Ella desvió la mirada hacia el retrovisor de su esquina.

-No dije ninguna mentira.- Él rió otra vez.

-No, la verdad es que no.- Largó un suspiro.- Iba a guardarme con el de "Cara amargada", pero eso sí que es una mentira como una catedral.- Ella rió de nuevo.

-Lo suyo sería "Cara Marcada".- Kylo volteó a mirarla con falsa ofensa.

-Vaya, ya veo que aunque estés afectada no bajas la guardia.- Rey sonrió mientras volvía la vista a sus rodillas. Escogiendo las palabras exactas pero fallando en cada búsqueda. Así que optó por hablar sin filtro.

-Gracias.- Él no se inmutó ante aquel agradecimiento.- Va en serio, gracias. No sé qué hubiera hecho sin…

-No termines esa tontería de frase.- Cortó su charla mientras volteaba a verla y pilló a Rey mirándole.- No digas que "No sabría qué hubiera hecho sin ti" cuando el otro día me quitaste de encima a un pavo que me sacaba a mí una cabeza y, por tanto, tres a ti.- Ella desvió la mirada y arrugó la comisura derecha, alzando el pómulo.

Se hizo el silencio en el coche durante el resto del trayecto hasta llegar a la casa de Kylo. No se atrevieron a decir nada más. Rey estaba agradecida, muy agradecida por aquello y Kylo parecía estar ansioso por llegar a casa y darle a Asajj las sobras que le habían dado en aquel restaurante. Así que se relajó intentando inculcarse a sí misma la idea de regresar a casa de Kylo para que este atendiera a la perrita, que iba a pasar bastante tiempo sola.

Salieron del vehículo y Kylo abrió la puerta, provocando que Asajj ladrara de alegría al otro lado. Él impidió que saliera y entró primero para luego dejar que Rey pasara sin que Asajj se le echara encima para saludar.

Se adentraron en la cocina y Rey empezó a preparar la comida, disponiéndola en platos, mientras Kylo vertía las sobras de Asajj en su bol correspondiente a la vez que le acariciaba la cabecita.

-¿Dónde tienes los vasos?- Preguntó Rey, estaba poniendo la mesa.

-En el armario que hay al lado de la vitro. –Dijo, señalándole el sitio y Rey continuó preparando las cosas para dejarlas listas.

Kylo dejó comer a Asajj tranquila y se acercó a la mesa, sólo faltaban los cubiertos y observó a Rey abrir cajones de espaldas a él.

"Ese no. Ese tampoco. Ese otro tampoco…"Pensaba a la vez que la veía abrir y cerrar cajones diversos, buscando los cubiertos. Totalmente abstraída y le hizo sonreír un poco. No iba a darse por vencida y tampoco parecía tener la intención de preguntarle como había hecho con los vasos. A saber cuántos cajones harían falta para hacer desistir a Rey de su misión o cuántos habrían sido los intentos realizados hasta el punto de rendirse y preguntar por los vasos. Finalmente abrió el compartimento correcto y Kylo notó cómo se destensaba de golpe y hacía un gesto con el puño, victoriosa. Él tomó asiento mientras Rey se daba la vuelta para disponer de los cubiertos. Se sentó frente a él y le pasó un tenedor y un cuchillo.

-Gracias.- Dijo él, Rey sonrió y respondió con un "de nada" que le sonó más gris de lo que pretendía. Ella miró su plato, sin ganas de comer demasiado. Maul le había cerrado el apetito. Entonces recordó que no había pagado nada y que quizá Kylo habría cargado con los gastos.

-¿Cuánto te debo?- Él alzó la vista antes de llevarse una pinchada a la boca. Negó rápidamente con la cabeza y Rey frunció el ceño.- No, dime cuánto te debo, por favor.

-Nada. –Ella rodó los ojos.- Me conocen en ese sitio. Me han invitado.- Rey arqueó una ceja. No se lo creía.- No me debes nada.

-Dime cuánto te debo, en serio.- Él rodó los ojos mientras masticaba y Rey se recargó en la silla, mirándole fijamente.- Si no me lo dices a la próxima te invitaré yo a comer.

-Bien. –Sonrió mientras se cortaba otro trozo.- No tengo problema. –Ella hizo un mohín y regresó la vista al plato.

Volvió otro silencio. Uno de esos que se hacían pesados pese a quebrarse por el sonido de la vajilla y el metal chocando y cortando la comida. Rey no levantaba la mirada del plato y Kylo no hacía otra cosa que mirarla de reojo con preocupación.

Ya había vivido algo así anteriormente, con Phasma. Cuando uno de sus exs se personó en el hotel donde residían durante una de las giras más importantes y que más fama les dio. Y veía en Rey los mismos síntomas post-traumáticos que vio en Phasma. Y supo de inmediato que estaría pensando en él, en ese maldito tiparraco que parecía haber nublado su día de golpe. Se mordió el labio y escogió las palabras antes de decirlas.

-¿Sabes? –Captó su atención al vuelo. Rey alzó los ojos del plato.- No dejo de pensar en la carta de Ahsoka.- Dejó el tenedor en el plato.- No tengo un cuarto de juegos… No al menos en ese sentido.- Las comisuras de Rey temblaron sin llegar a alzarse y formar una sonrisa.

-¿Tienes un cuarto con una playstation y millones de videojuegos?- Él negó con la cabeza.

-No, tengo algo mil veces mejor.- Vaya que estaba captando su atención. Pero de lleno. Ella subió una mano a la mesa y golpeó suavemente con el dedo la superficie. Kylo bajó la mirada.- Si te terminas el plato, te lo enseño.- Rey bajó la mirada a su filete y tomó los cubiertos para comer con ganas.

-Déjame adivinar qué es.- Kylo hizo un gesto con la cabeza y la mente de Rey empezó a carburar preguntas mientras ella masticaba.- Es algo que me va a gustar. –Él asintió.- Y, si lo tienes en tu casa, es porque también te gusta a ti… -Él volvió a asentir.- ¿Seguro que no son videojuegos?

-¿Te gustan los videojuegos?- Ella asintió con la cabeza, llevándose otra pinchada a la boca. Kylo desvió los ojos.- A mí no me gustan tanto. Phasma es la fanática. Hux y yo somos unos paquetes, sobre todo Hux. Yo todavía me sé defender. –Rey rió internamente.

-Yo soy bastante buena. –Kylo se terminó su plato.

-Pues a ver si algún día quedas con Phasma y le haces la competencia. Está buscando un rival digno.- Rey asintió con firmeza.

-Yo puedo serlo.- Se llevó otra pinchada del plato a la boca, terminándolo. Mientras masticaba apartó la pieza de cerámica con el dorso de la mano mientras le observaba. Kylo sonrió y ella tragó.- Ya está.

Él hizo un gesto mientras cogía los platos para dejarlos en el fregadero y Rey le siguió. Cruzaron el pasillo, pasando por delante de la habitación de Kylo. Él sujetó el pomo de la puerta que había al lado de aquella que conducía a su habitación y la observó.

-¿Preparada?- Ella asintió. Kylo abrió la puerta y Rey se quedó de piedra sólo con ver la primera estantería.

Parpadeó varias veces, adentrándose. Y al lado de esa estantería les seguían dos más. Alzándose desde el suelo hasta el techo. Repletas, llenas hasta arriba, de discos. Singles, maxi singles, extended players, long players, promos… Rey se acercó y se llevó una mano a la boca, cubriéndola para no dejarla entre abierta y al aire. Kylo tenía las estanterías perfectamente clasificadas por géneros, ordenados por orden alfabético al igual que los grupos dentro de cada género. Y los discos estaban clasificados por fecha de lanzamiento. Empezó a leer nombres y a perder el norte… Allí Kylo tenía auténticas y verdaderas joyas. Joyas que ella creía perdidas, joyas descatalogadas, piezas limitadas, piezas comunes pero de primeras ediciones…

-Oh, por la Fuerza Bendita.- Habló. Kylo se apoyaba al marco de la puerta, observándola con una sonrisa enorme.

Toda la pared central estaba ocupada por estanterías repletas, el cuartito rectangular estaba dedicado a la música en general. Quizá el espacio de relajación de Kylo. Una butaca blanca junto a la ventana situada a la derecha de la puerta, al final del cuarto, y un equipo de música se lo confirmaron. Y, pegado a la puerta donde ella se encontraba, había un escritorio con un ordenador al que había conectados varios discos duros.

Un sintetizador descansaba sobre la pared, junto al sillón y un pequeño estuche negro de forma curva ¿Aquello era un violín? Sintió las manos de Kylo posarse sobre sus hombros y empujarla, conduciéndola hasta el sillón y sentándola.

-Voy a ponerte un grupo con el que vas a alucinar jawas de colores.- Habló él a sus espaldas.- No te gires.

-Vale.

Rey se mantuvo allí, observando por la ventana el paisaje que se alzaba frente a la casa de Kylo; un enorme descampado cerrado al final por las montañas. Tenía una belleza curiosa, extraña y difícil de percibir a simple vista. Era como si aquella habitación lo hiciera todo bonito. Entonces sintió algo ponerse sobre su cabeza, abrazándole las orejas. Eran unos auriculares de almohadilla y Rey los sostuvo por los lados, escuchando el traqueteo del cable conectándose al otro lado.

Luego silencio y finalmente unas notas que recordaban al color morado sonaron, envolviéndola. Rey bajó la vista y se recargó en el asiento… Entonces le notó a su lado, su presencia. Acercándose al auricular, intentando escuchar desde fuera sin llevarlo puesto como ella. El asiento que Rey ocupaba era bajito y Kylo sólo necesitó agazaparse para quedar a su altura. Su aroma le golpeó la nariz de lleno mientras aquella canción sonaba en sus oídos. Kylo empezó a mover la cabeza a medida que la canción cogía fuerza y Rey cerró los ojos, dejándose llevar por aquel momento. Sintiendo cómo la música tenía un efecto balsámico en ella.

Y se sorprendió de que así fuera, sobre todo teniendo en cuenta la calma y el estilo de aquella canción. Tan retro, tan distinta a lo que ella solía utilizar para apaciguar sus demonios más internos. Demonios que salían de su jaula cada vez que cierto zabrak aparecía en su vida o en sus pensamientos. Cada vez que Maul asaltaba sus sentidos con su sola presencia o mención. Y, como si Kylo lo hiciera a propósito, la canción subió de volumen. Acallando sus pensamientos y sólo dejando paso al momento. A aquel sintetizador que sonaba de forma nostálgica mientras la colonia de Kylo impregnaba su pituitaria. Y se quedó tan, tan sensibilizada que incluso era capaz de sentir cómo la respiración de él le acariciaba el hombro debido a su proximidad intentando escuchar la canción.

Rey rodó los ojos y le observó, tenía los ojos cerrados y movía la cabeza al compás de la batería retro que sonaba de fondo. Y sin querer se quedó mirando a la nada pero en dirección a él. Y cuando parpadeó se dio de bruces contra sus ojos marrones, observándola.

Kylo llevó su gran mano a la cara de Rey y le tapó los ojos, haciendo que la chica fuera consciente del tamaño de aquella mano por primera vez, mientras él le alzaba ahora un poco la almohadilla del auricular.

-Si cierras los ojos es mejor.- Ella sonrió y bajó los párpados mientras él le apartaba la mano y volvía a colocarle el auricular. Colocándose de nuevo cerca de ella. Intentando escuchar a través del sonido que se escapaba de la almohadilla.

Y de repente no hubo Maul, sus nervios se relajaron con aquellos sonidos tan nostálgicos, combinados con el tono cálido de aquella habitación.

No, Ahsoka, Kylo no tenía un cuarto de juegos perversos como Christian Grievous, no. Kylo tenía un maldito paraíso, un jodido templo dedicado a la música en aquella casita situada en el barrio de Hosnian Prime. Y Rey no lo pensó en aquel momento pero sin duda un día, algún día, recordaría ese instante de paz absoluta como lo que había sido: Kylo mostrándole un pedazo de su vida, dejándole entrar en ella.