CAP 10
PUERTA 306
Videl estaba furiosa, como se había atrevido a presentarse de aquella manera. Después de la movida que había tenido con Ino la noche anterior, lo último que le faltaba es que sospechase de Gohan. Si se llegaba a enterar que con quien había estado las últimas semanas era Gohan y no la amiga que se había inventado, estaba lista. Ino se pondría echo una furia y la castigaría severamente.
- Acaso no piensas contestar- decía Vide furiosa- te dejé bien claro que me dejases en paz. Que se supone que estas haciendo?.
- Venir a buscarte- contesta tranquilamente.
- Estas loco.
- No me dijiste que tuvieses un chulo.
Videl no contestó. Se levantó echa una furia, y se marchó de aquel restaurante seguida de Gohan.
- Lárgate, no quiero que me sigas.
-No te sigo, simplemente voy en la misma dirección.
La paciencia de Videl se estaba agotando. Todo aquello era demasiado peligroso. Si Ino descubría el engaño estaba muerta. Y para colmo, Gohan parecía de lo mas tranquilo, no expresaba ningún tipo de vacilación o duda y eso la perturbaba. Se le veía mas seguro que nunca, como si su ida no fuese un impedimento para volver a llevársela. Pero que lo intentase si era hombre, pues cada vez que él se la llevase, ella se escaparía de nuevo. No se podía permitir el lujo de pasar por el mismo infierno cada vez que Gohan entrase en su vida. Demasiadas lágrimas le habían costado el poder olvidarlo y aceptar aquella realidad que le había tocado vivir, que no estaba dispuesta a echarlo todo por la borda solo por que él tuviese mala conciencia. Se había confiado una ve, pero no cometería semejante error dos veces. Ella era una puta, esa era la realidad. Era una drogadicta, esa era la realidad. Ella pertenecía a Ino, esa era la asquerosa realidad. Y Gohan no podría salvarla de sus pecados.
Videl apresuró el paso con la absurda esperanza de despistarlo, pero en el momento que cruzó una esquina chocó con alguien.
- Hay lo siento!- decía una mujer algo alterada porque toda su compra estaba en el suelo.
- Tranquila mama, deja que yo te ayude- dijo Gohan agachándose tranquilamente para recoger los paquetes que habían en el suelo.
Videl, que todavía estaba en el suelo se quedó helada. Alzó su mirada y pudo ver que la mujer con la que había chocado era Chichi.
- Videl?- preguntó la madre de Gohan- pequeña, eres tu?
Aquello fue demasiado para Videl. Se levantó corriendo sin decir nada y se fue a su casa, que se hallaba dos portales mas debajo de aquella calle. No se podía creer que se hubiese encontrado cara a cara con la madre de Gohan. No estaba preparada para semejante encuentro. Subió corriendo las escaleras que la conducían al segundo piso del edificio, y se encerró con llave en su casa. El corazón le latía fuertemente. Aquella mujer, que en un tiempo amó como a una madre, no la podía mirar a los ojos. No era digna del amor que ella le procesaba. Su vida era una mierda, todo lo que tocaba lo destruía, lo mejor era que todo el mundo se olvidase de una vez por todas de su miserable existencia y continuasen con sus vidas, de igual forma ella intentaba sobrellevar la suya.
Gohan , que siguió con la mirada hacia donde se dirigía Videl, sonrió satisfecho. Por fin sabía donde vivía ella.
- Videl!- gritó Chichi al ver que salía huyendo.
-Déjala mama- dice Gohan- Han sido demasiadas las emociones que ha sufrido estos días.
- Estos días?- pregunta Chichi- has estado con ella?
- Si.- dice algo nervioso por estar hablando de nuevo con su madre después de tanto tiempo.
- Ven, vamos allí- le dice señalándole un bar cercano- tomemos un café, y explícame todo lo sucedido.
Gohan no se negó. Era su madre. De manera que fueron a aquel bar y Gohan le explicó lo sucedido desde que la encontrase hasta ese preciso instante. Claro está que omitió algunos hechos sucedidos entre ellos demasiado íntimos.
Chichi no podía creerse que aquella chiquilla estuviese tan mal. No solo estaba ejerciendo la prostitución, como se imaginaba, sino que se había lanzado a la droga. Debía estar pasándolo fatal para no haber salido de ese mundo cuando tubo la oportunidad que Gohan le brindaba. Además, todo parecía indicar que tenía un chulo que la vigilaba de cerca y seguramente la tenía amenazada. ¿ Como una mujer tan valiente, decidida y fuerte podía someterse a la voluntad de un hombre tan asqueroso? Se preguntaba Chichi. La única respuesta que se le ocurría era que ella estuviese atemorizada y con su autoestima por los suelos. Dicen que si a una persona, por valiente y segura de si misma, le vas diciendo que no es nada, que no vale nada, llega un momento que acaba por creérselo. Estaba convencida que a esa niña, que la consideraba la hija que nunca tubo, le había ocurrido lo mismo.
Por primera vez en mucho tiempo, Chichi se sintió orgullosa de su hijo. Durante todos esos años no había dejado ni un solo segundo de buscarla, y por fin logró encontrarla. Incluso se la llevó por la fuerza he izo todo lo que estuvo en su mano para sacarla de aquello.
- Gohan, perdóname hijo- dijo ella muy tranquila.
- No tengo nada que perdonarte. Simplemente actuaste como tenías que hacerlo mama. El que te enfadases con migo por lo sucedido era lo mínimo que me merecía.
- Eso es cierto- decía Chichi.- Pero tan solo eras un crío. Debí apoyarte en su momento, para que tu búsqueda durante estos años te hubiese sido más fácil.
- Eso no importa ya. Lo importante es que la he encontrado.
- Si, y estoy muy orgullosa de ti- decía su madre- pero ahora que vas ha hacer?
- No lo se, al menos he ya se donde vive y trabaja. Pero dudo que tal y como han ido hoy las cosas quiera escucharme.- explica Gohan.
- Y ese tal Ino, sabe quien eres en realidad?
- No, le dije que me llamaba Marc, y que era un hombre de negocios con mucho dinero. Creo que eso le gustó.
- Contéstame a una cosa, y se sincero, por favor.
- Dime mama.
- En el tiempo que habéis estado juntos, os habéis acostado?
- Si- dice Gohan después de dudar si contestar o no- pero fue porque ambos lo deseamos, y fue hermoso.
- Me alegra escuchar eso. Hijo, tu padre lo sabe, verdad?
- Si mama, y lamento que te lo haya ocultado, pero le pedí que no te dijese nada. cuando estaba Videl en el hospital no sabía que hacer y lo llamé.
- No te preocupes, es típico de tu padre el llevarse los secretos a la tumba. Me alegro que en esos momentos no estuvieses solo. Lo único que lamento, es haber sido tan cabezota y no haber podido ser yo la que estuviese con tigo- decía Chichi apenada.
- No sufras por eso, mama. Ya as visto que se encuentra perfectamente.
- Si, pero no puedes permitir que esta noche regrese de nuevo a ese club.
- Lo se, de momento esta noche voy ha aceptar la invitación de Ino y voy a pasar toda la noche con ella.
- y mañana?- decía Chichi
- Tambien, iré cada noche si es necesario, no permitiré que otro hombre la toque.
- Eres un buen hombre.- afirmaba Chichi orgullosa de su hijo.- solo espero que ella lo sepa ver. Toma.- le dice sacando algo de dinero de su cartera- se que no es mucho, pero si quieres pasar todas las noches necearías con ella, desgraciadamente vas a necesitar dinero. Si necesitas más solo has de decírmelo.
- Pero mama no puedo …
-Cógelo- le interrumpe- es lo mínimo que puedo hacer por ti. Pero te pido una cosa a cambio.
- El que.
- Que cuando se vaya con tigo la traigas a casa. Dile que la queremos a pesar de todo. Que todos somos humanos, y en ocasiones la vida nos lleva por caminos que no podemos comprender. Pero cunando una puerta se cierra se abre una ventana- hace una pausa- y estoy convencida que esa ventana eres tu, hijo mío.
Aquella conversación que tubo con su madre le ayudó a renovar fuerzas. Por fin había echo las paces con una de las dos mujeres mas importantes de su vida. Sabía que el dinero en su casa no era algo que sobrase, y que lo que le había dado apenas cubría lo que costaba una noche con Videl, pero aquel gesto por parte de su madre era algo que no olvidaría mientras viviese.
Ya eran més de la una de la madrugada, Gohan entró en el club, con la esperanza de que Videl no estuviese con ningún cliente.
- Vaya! Menuda supresa!- Exclama un hombre desde el interior de la barra del local- Pero si es Marc. Seas bienvenido a mi casa.
- Muchas gracias- dice fingiendo amabilidad.
- Veo que Videl te ha contado.
- Si, me contó a que se dedicaba cuando te fuiste.- explica Gohan
- Y por lo que veo a ti no te ha escandalizado.
- Que va!- se ríe Gohan.- Como te dije, soy un hombre de negocios y apenas tengo tiempo para las relaciones sentimentales.
- Un lobo solitario- afirma Ino
- Exacto, y me pareció genial que Videl se dedicase a esto. Cuando éramos jóvenes siempre la consideré una chica muy hermosa. Y claro, ahora es toda una mujer y con experiencia.
- Y que más puede desear un hombre- decía alegremente Ino ofreciéndole una copa.- de manera que si estas aquí, es porque vas ha aceptar la invitación que te ofrecí.
- Por supuesto. No se le presenta a un hombre la oportunidad de estar con una bella dama todos los días.
- Bella dama!- se mofaba Ino- Me caes bien. Aquí eres bien recibido. Pero esta noche invita la casa. Videl se encuentra arriba, tercer piso puerta 306. Y disfruta de la velada.
- Muchas gracias- se despide Gohan con una sonrisa.
Aquella breve conversación que mantuvo con aquel individuo le produjo nauseas. ¿Por que tenía que pasar por todo aquello?. Lo único que tenía que hacer era mover un dedo y destruirlo de la faz de la tierra. Pero no podía iniciar una nueva vida con Videl, con una muerte a sus espaldas. Tenía que hacer las cosas bien, por mas bilis que tuviese que tragar. De todos modos ahora no quería pensar en eso. Pues por segunda vez ascendía aquellas escaleras que le conducían a hacia la única mujer de su vida. Las pruebas que ambos estaban pasando eran demasiado duras para dos jóvenes con toda la vida por delante. Pero Gohan estaba dispuesto a superar cualquier prueba o barrera que se le presentase. Pues Videl valía la pena de aquello y más.
De nuevo todo se repetía. El mismo pasillo y la misma puerta por cruzar. La puerta 306. La única diferencia era que ahora sabía con certeza quien era la mujer que había tras ésta. Sily para los clientes, Videl para él.
Abrió la puerta con un enorme deseo de poder verla. Y éste fue recompensado. Ella estaba sentada en la cama de espaldas a él. En esta ocasión llevaba un conjunto blanco como el marfil, que se confundía con su piel blanca. Ella se giró lentamente y se lo quedó mirando directamente a los ojos. Gohan quedó maravillado de lo hermosa que estaba. Su atuendo resaltaba con aquellos labios pintados de color rojo pasión y llevaba una hermosa garantilla de puntilla a juego con su vestimenta que adornaba aquel cuello de cisne.
- Porque será que no me sorprende en absoluto que estés aquí?
- Ino me invitó, recuerdas.
- Cierto.- dijo levantándose- Y supongo que no as desaprovechado la ocasión.
- Solo un necio dejaría pasar la oportunidad de estar en tu presencia.
- Dime, llegara el día en que dejes de seguirme?- pregunta Videl acercándose lentamente hacia él.
- Jamás. Allá donde tu estés, yo iré- dice hipnotizado ante aquel movimiento de caderas que Videl le brindaba.
- Pues tendré que esconderme de nuevo.- sonríe mientras le rodea el cuello con sus brazos.
- Pues yo tendré que encontrarte de nuevo.- Dice Gohan agarrándola de la cintura.
No existieron más palabras. Los dos se fundieron en un profundo beso. Sus lenguas se buscaron con desesperación. Por más que Videl se negase ha aceptar aquel hombre, su cuerpo reclamaba cada parte de él. Necesitaba estar una vez más entre sus brazos. Necesitaba hallar la paz que él le brindaba. Si no podía hacerlo como mujer, al menos deseaba hacerlo como una prostituta.
El amor, la pasión y el deseo fue desatado en ambos. Gohan la llevó a la cama sin pensarlo demasiado, y la depositó en esta como si se tratase de la cosa más importante y frágil que existiese en el mundo. A Videl le encantaban aquellos pequeños detalles que tenía con ella, porque por más que lo cegase la pasión siempre pensaba en ella. Se desnudaron mutuamente, con risitas de por medio. Igual que dos chiquillos que hacen el amor por primera vez. Gohan la admiraba desde arriba completamente desnuda, exceptuando aquella gargantilla. No se cansaría jamás de contemplarla.
- Eres hermosa.
Le dijo besando su hombro mientras su mano alzaba aquellos perfectos y firmes muslos hasta encontrar aquel trasero que tanto lo enloquecía.
- Te amo. -Susurraba Gohan mientras ascendía con sus besos hasta llegar al cuello.
Videl no podía pensar. Él estaba sobre ella, dominando en todo momento la situación. Haciéndola sentir una mujer. Tan ensimismada se encontraba que no se percató que Gohan se había detenido.
- Videl, que es esto?
Videl abrió los ojos y vio como Gohan sostenía en su mano la gargantilla que cubría su cuello. Como no se había dado cuenta que Gohan se lo había quitado. En el cuello de Videl estaba la marca que Ino le había dejado la noche anterior cuando la agarró fuertemente del cuello.
- No es nada, - Dijo rápidamente tapándose con ambas manos el cuello- es una alergia que me ha salido por llevar un jersey de lana. Ya sabes que les tengo alergia- mintió Videl.
- Esto no es fruto de ninguna alergia.- Dice Gohan retirándole las manos- Se perfectamente que esa marca es de alguien que ha tratado de ahogarte. Quien a sido. Ino?
Videl no sabía que decir, solo se maldecía a si misma por haber sido tan descuidada.
- A sido él, verdad!- gritaba Gohan furioso.- ese mal nacido!- Dijo saliendo de la cama dispuesto a ir al encuentro de ese tío y destrozarlo con sus propias manos.
- no por favor!- se abalanzó Videl hacia Gohan abrazándolo por la espalda.- No vayas- dice sabiendo perfectamente sus intenciones. - Fue culpa mía.
- Por que lo defiendes?
Ella no contestó. Durante unos minutos se quedaron ambos de pie en medio de la habitación, con sus cuerpos desnudos completamente pegados. Videl lo abrazaba con fuerza desde atrás, pero Gohan estaba completamente estático esperando una respuesta que sabía de antemano no obtendría.
Un poco más tranquilo, posó sus manos encima de las de ella, que se cruzaban en la mitad de su estomago.
- ¿Que pasó?- quería saber Gohan
- Cuando llegue, fui a trabajar.- dijo haciendo una pausa al notar como todo el cuerpo de Gohan se tensaba- Pero no pude- se adelantó ante la posible reacción que este pudiese tener- de manera que me fui a casa dejando a aquel cliente solo.
- Y Ino se enteró y se enfadó- dice Gohan imaginándose la situación.
- Si. Yo estaba en casa, y él apareció. Estaba furioso, no solo porque me había marchado en medio de un servicio, si no por haber desaparecido sin decir nada cunado ..
-Cuando te fuiste con migo- termina Gohan por ella.
- Si.
Gohan se sintió culpable por ello. Videl había tenido problemas con aquel impresentable por que él se la avía llevado sin preguntarse siquiera si aquello le traería consecuencias. Se giró y abrazó a Videl.
- Y que mas pasó.
De nuevo se hizo el silencio, pero se alarmó al notar su torso húmedo, fruto de las lágrimas que Videl derramaba en el.
- Tranquila- le susurraba al oído mientras acariciaba su espalda.- cuéntamelo cuando estés preparada.
- Ino estaba realmente furioso.- decía entre lagrimas- lo siento! Gohan, lo siento muchísimo!- decía una y otra vez- yo no quise, de verdad no quería.
- que es lo que no querías?- pregunta aterrorizado de escuchar la respuesta.
- Fui suya. Gohan, anoche fui suya- se lamentaba Videl
- Te obligó?
- No, estaba furioso y enfadado. No tenía otra opción y le dejé hacer.
- Entones estabas coaccionada, es lo mimos que si te hubiese obligado.- decía furioso.- maldito, ahora verá.
- Te lo pido por favor, no vayas. Quédate con migo.- le suplicaba Videl reforzando el abrazo- quédate esta noche y hazme olvidar. Por favor.
Gohan no pudo negarse. No podía irse y dejarla en ese estado. El momento de saldar cuentas con Ino llegaría. Pero por aquella noche trataría de olvidarlo y se centraría en Videl. Aquella mujer que necesitaba que él la cuidase. De manera que le hizo el amor toda la noche. Intentando borrar de su cuerpo, mente y corazón con cara caricia y con cada beso el daño que le habían hecho. Intentando demostrarle que podía hallar en las caricias de un hombre dulzura, delicadeza y seguridad.
Continuara ………
Los personajes no me pertenecen, son obra y creación de Akira Toriyama
