Estoy de vuelta :D XD seguro eso a nadie le importa jajajaja XD, pero en fin… importándoles o no :P para molestar o no molestar… sigo viva owo

Como siempre, los personajes de esta historia no me pertenecen, son todos propiedad de Nintendo.

Sin más los dejo con el fic…


LA LEYENDA DE ZELDA: "Sangre de campeón"


En el capítulo anterior…

El guerrero hyliano, emergió desde lo profundo del río y buscó desesperado a su pareja, uno de los lizalfos osó con tratar de atraparlo, pero él esquivó su ataque dentro del agua y tomando a la bestia del cuerno le enterró su arma directo en el cráneo. No tenía tiempo para eso.

Rápidamente el líquido negruzco baño el agua y la criatura sin vida se hundió como peso muerto siendo succionado por el agua.

— ¿Dónde estás? —Se preguntó con frustración, cuando logro divisar al lizalfo blanco nadando con rapidez impulsado por la misma corriente.

Fue entonces que lo supo… sabía que esa criatura seguía tras la princesa.


.-.-.-. Capítulo 7: La noche más larga .-.-.-.


Y finalmente pudo divisarla en medio de aquella horrenda oscuridad, justo al centro del remolino de agua que se formaba al frente su figura femenina difusa pero clara a la vez, flotando en el agua, siendo arrastrada hasta lo profundo por la fuerza del agua, y tras ella, como una bala plateada iba el implacable cazador, el mismo que resplandecía en medio de las sombras con un tétrico brillo carmesí, siendo reflejado en la parte superior de sus escamas lustrosas y brillantes.

No lo permitiría, no dejaría que la alcanzara.

Se impulsó hacia adelante y girando como si fuera un torpedo avanzó atravesando las masas de agua hasta llegar al remolino que formaba la fuerte corriente.

El lizalfo estaba casi sobre ella, y comenzaba a estirar sus patas delanteras y abrir sus fauces esperando sacar una buena tajada de su siguiente movimiento, la tenía a sólo un par de metros, avanzando sin voluntad arrastrada por la corriente.

Link se lanzó contra el lizalfo, golpeando con todo su cuerpo al monstruo un segundo antes de que este pudiera tocar a la inconsciente princesa.

La bestia se agitó en medio de un remolino de burbujas, y sin piedad enterró sus garras en la espalda del hyliano, quien ahogó un quejido mientras con otra patada se quitaba al escurridizo monstruo de encima, no sin antes dar una estocada atravesando su mandíbula, dejando que el filo de su arma saliera por uno de los movedizos ojos del lizalfo. Su sangre y la de la criatura se mezclaron y en medio de toda la confusión Link abandonó su espada en la cabeza del monstruo y redirigió sus movimientos con un solo objetivo.

Debía alcanzar a Zelda.

Movió sus manos delante de él para alejar los oscuros manchones de sangre que se movilizaban en el agua dibujando sombras espesas y entre el vertiginoso agitar del agua y aquella abrumante oscuridad volvió a encontrarla. Ignorando la herida de su espalda avanzó, sin pensar en el destino del lizalfo que había dejado atrás.

En ese momento su corazón pendía de un fino hilo que se estrechaba cada vez más al ver como el cuerpo de su amada era arrastrado por la fuerza del río. Pero aquella opresora sensación lo acompaño hasta que finalmente sus manos alcanzaron las de ella y de un jalón trajo su cuerpo hasta el suyo.

Debía sacarla del agua, eso era lo único que sabía.

Pero mientras el guerrero se mantenía en tan importante proeza, el monstruo que había dejado atrás volvió a recuperar movilidad y agitando su único ojo, busco entre las sombras la venganza. Su cola se enrosco y luego se extendió al momento que decidió impulsarse para alcanzar a la pareja que ahora ascendía en busca de aire.

Sidon, a la distancia alcanzó a divisar como el monstruo aún con el hocico cerrado por la espada iba en busca de Link y la princesa. Evidentemente el guerrero no lo había notado y no lo haría, porque en ese momento su preocupación estaba en otra parte, no en un combate que para él había finalizado.

Con una rapidez inigualable, Sidon interceptó a la bestia albina y usando su arma zora termino la batalla que Link había comenzado. Respirando aliviado al ver como los chicos alcanzaban finalmente la superficie y Link arrastraba a la muchacha hasta la orilla más cercana.


Habían salido del agua y sobre ellos aún resplandecía el oscuro mensaje que traía consigo esa luna bañada de sangre.

Respiró agitado, tratando de recuperar el aire que por un segundo creyó no sería suficiente para alcanzarla. Pero ella estaba allí justo bajo su cuerpo, en tierra firme, en aquel paramo desconocido.

Para él había sido una verdadera eternidad, aquella pesadilla en la que se habían visto envueltos en un abrir y cerrar de ojos. Aquellos minutos que pasaron antes de conseguir alcanzarla, ver como aquellas criaturas infames perseguían a la princesa y él estando tan lejos. De pronto la culpa volvió a acecharlo, pero quiso disimular su malestar sonriendo, esperando que ella no lo notara.

— Estuvo cerca —murmuró esperando que en cualquier segundo ella le sonriera de vuelta y soltara alguna pesadez, respecto de lo mucho que se había tardado.

Pero aquello nunca ocurrió.

Entonces aquel aire que había reunido se le fue de golpe y temblando sujeto el cuerpo de la muchacha aún inconsciente entre sus brazos.

— ¿Zelda? —La llamó nuevamente temblando con más fuerza.

Ella seguía sin responder.

Sidon emergió del agua y fue al encuentro de sus amigos, encontrándose con una escena extraña.

— ¡Zelda! —Chilló el chico agitando el cuerpo de la joven entre sus brazos buscando alguna reacción— ¡Zelda, por favor… responde!

— Oh… no —murmuró el príncipe de los zoras mientras se acercaba a la pareja.

Con desespero Link agitaba el cuerpo de la chica inútilmente, cuando Sidon lo detuvo apoyando una de sus manos en el hombro del hyliano.

— Link… no parece estar respirando… —susurró muy suave, tratando de ser "delicado".

— ¡Lo hará! ¡Sé que lo hará!

Volvió a mirarla, sintiendo esa fuerte opresión en el pecho, sabiendo que si ella no volvía a él no podría seguir, no podía imaginarse un mundo sin ella. No podría soportar perderla, no después de todo lo que habían vivido juntos, no después de todo lo que le había costado alcanzarla.

— ¡Zelda! —volvió a exclamar abrazándola con una fuerza un poco desmedida.

Y aquel inesperado apretón consiguió de golpe hacer que el diafragma de la princesa se contrajera.

Entonces pudo sentir un suave quejido, y poco después las manos de ella se aferraron a sus brazos, mientras ella escupía el agua tosiendo, sintiendo como el aire volvía reanudar las funciones en su interior. Por un segundo creyó estar en otra parte, en un lugar lejano y oscuro, tan oscuro como las profundidades de esas aguas que la devoraban junto a la mirada hipnotizante de ese único y brillante ojo que giraba incontrolado buscando su fin.

— Princesa —dijo suavemente Sidon limpiándose el rastro de una lagrimita que amenazaba con caer. Estaba feliz de que estuviera de vuelta y ni siquiera podía imaginarse la dicha que significaba para el joven guerrero el hecho de que ella estuviera viva.

— Por todas las Diosas Zel… —volvió a estrecharla con fuerza, al fin podía volver a respirar— no me asustes así.

— Mipha… —susurró la princesa aferrándose con más fuerza al chico, necesita soltar aquello que tenía en el pecho— Mipha… Mipha está atrapada… su alma aún está con Vah Ruta.

— ¿Qué? —Link la separó ligeramente de él, para poder observar su rostro.

Por un segundo pensó que la chica había perdido el sentido y que estaba divagando cosas.

— Eso no puede ser —Sidon se hincó junto a los chicos— Link liberó el alma de mi hermana cuando derroto a la ira de Ganon.

— Ganon no ha desaparecido —Les explicó rápidamente— él y las iras están tomando fuerza, Vah Ruta nos ha estado advirtiendo todo este tiempo. Hemos hecho oídos sordos, el día que fuimos a la fuente una pequeña parte de Ganon que residía en mi escapó, ahora es libre y comienza a ganar fuerza, la luna carmesí es una señal más de que el mal vuelve a tomar fuerza en esta era…

— No puede ser posible.

— Lo es Link… aquello que no queríamos ver está pasando, aquí y ahora.

El fuerte barrito de Vah Ruta volvió a colmar el silencio de esa noche oscura, haciendo que los pensamientos de los tres jóvenes volvieran a ella.

— Entonces Mipha…

— Probablemente los campeones han vuelto para retener el poder oscuro de Ganon. Nos están dando tiempo.

— ¿Cuánto tiempo?

Zelda bajo la mirada y suspiró largamente, para luego aclarar su garganta. Aún podía sentir esa rasposa sensación al respirar.

— No lo sé…

Estaban lejos de la protección del reino, y con la luna roja adornando el cielo, tenían claro que en cada rincón del reino se habían levantado monstruos que habían caído en la anterior batalla.

Quizás hasta que amaneciera, la opción más sensata sería mantenerse juntos y acampar en las cercanías.

Después de todo… sería una larga noche.


— ¿Te duele? —Preguntó suavemente mientras limpiaba la herida más grande y profunda que tenía, atravesaba casi toda la espalda de forma perpendicular cruzando el entramado de cicatrices pasadas.

El fogón a su lado mantenía viva esa llama de esperanza en medio de esta noche oscura y sombría, cargada de lamentos y de fuertes murmullos de aquellos que se habían levantado de la tierra con renovadas fuerzas. Estaban rodeados de tranques y trincheras repletas de bestias sedientas de sangre, que buscaban venganza.

Link contuvo un quejido, a pesar de que princesa limpiaba la herida con un devoto cuidado, la carne desgarrada le ardía con cada mínimo roce y de forma tan punzante como una daga parecía palpitar reaccionando a la inminente infección que provocarían las garras del monstruo que lo había azotado en un descuido.

— Estoy bien —mintió no queriendo que ella no se preocupara.

Las cejas de la chica se arquearon y su boca evidencio una mueca de congoja, a pesar de todo, ella seguía siendo un estorbo para Link, aún con parte de sus poderes despertados, con una habilidad mágica en potencia y con un enorme potencial para convertirse en una gran hechicera, hoy seguía siendo una inútil, no tenía la habilidad para curar al muchacho, no poseía los conocimientos que necesitaba para poder defenderse sola y por ello... seguía siendo sólo la deficiente princesa de Hyrule, la chica que no había conseguido despertar el poder a tiempo para derrotar en su momento a la gran calamidad, la misma que ahora parecía volver a recuperar fuerzas queriendo recuperar su poderío, y todo nuevamente por su error, por ese sello deficiente que había hecho sobre la bestia.

Link sonrió con ternura al ver el diligente trabajo que ella hacía, limpiaba la herida y le daba una vuelta al brebaje que estaba siendo preparado sobre el fogón junto a ellos.

— La poción está casi lista —le dijo tras dar un último giro al cucharon con el que mezclaba los ingredientes.

— Ey —apoyo una de sus manos sobre la de ella e indagó en sus ojos notando ese tonito extraño con el que le hablaba y aún más esa expresión que dibujaba en sus facciones aquello que sentía— ¿Qué pasa? —Preguntó sonriéndole— en verdad estoy bien, no duele tanto como parece.

Link tenía solo puesta la parte inferior del traje zora, mientras que Zelda se había perdido la protección de cabeza por lo que ahora podía verse el inicio del trenzado con el que mantenía sujeto todo su cabello, aún húmedo.

— Perdón —agregó muy bajito apretando los labios, tratando de contener aquellos sentimientos que en definitiva no podía ocultar— en verdad lo siento tanto —sus cejas se arquearon y su mirada se clavó en el suelo— si tan sólo... si tan sólo... fuera más fuerte.

De pronto comprendió a donde quería llegar y que era lo que la estaba afectando, y como parte de un arrebato la jaló aprisionándola entre sus brazos.

— La fuerza no se mide en músculos y hazañas —le susurró, apoyando una de sus manos en su cabellera trenzada para acariciarla suavemente—. Aunque no puedas verlo, eres increíblemente fuerte.

— Es que yo... —su voz se quebró y sus brazos rodearon el torso desnudo del hyliano, procurando que su agarré no rozara aquella latente herida en la espalda de él—. No quiero que te sigan lastimando por mi culpa... no quiero que nadie más siga sufriendo por culpa de mis errores.

— Fue mi error... mi descuido —la abrazó con más fuerza tratando de contener su dolor, buscando darle un consuelo—. Me lo advertiste, y no quise escuchar. Ganon aún busca su libertad y no podemos permitir que escape... no podemos dejar que vuelva a destruir lo que han tardado años en levantar.

Ella se separó ligeramente y limpiando sus lágrimas con el dorso de su mano derecha le sonrió.

— Conseguiré ese poder que necesitamos para acabar con esta pesadilla —le prometió con una seguridad que inclusive Link pudo leer en esa determinada mirada—. No volveré a fallar.

No podía seguir lamentándose por lo que no había hecho, el pasado seguiría persiguiéndola por siempre, pero... tras este nuevo despertar podía buscar enmendar sus errores pasados y alcanzar junto a la ayuda de Link, aquella fuerza que necesitaba para seguir luchando.

Link acarició con dulzura la mejilla ligeramente enrojecida de ella y sintiendo como su corazón comenzaba a palpitar con ímpetu, acercó lentamente su rostro al de la muchacha, dejando que sus frentes se tocaran.

Zelda volvió a clavar su brillante mirada en los ojos de él, y sonriendo con un dejo de timidez conociendo la inminente acción del muchacho, entre abrió sus labios e inclinó ligeramente su rostro, dejando que el avance pausado de Link alcanzará su boca en un roce trémulo, mientras su mano bajaba lentamente desde su mejilla hasta el cuello de ella, en una caricia que indudablemente la hizo estremecer.

— Todo estará bien —le aseguro sintiendo como esa sensación electrizante al tenerla cerca lo recorría por dentro, mientras sus labios se rozaban suave y tímidamente.

Ella suspiró muy bajito y Link contuvo aquel impulso salvaje que se salía de control cada vez que estaban solos y la tenía así de cerca, prontamente el dolor en su espalda desapareció y sólo tuvo cabeza para verse inmerso en ese dulce beso, perdiéndose en aquel contacto húmedo e incitante.

— Al parecer alguien ya se siente mejor.

La voz del príncipe rompió el encanto del momento y avergonzados se separaron con los rostros encendidos, sabiéndose descubiertos.

— Llegas en mal momento, Sidon —-se quejó lamentando la intromisión del zora.

— No me digas —sonrió con un dejo de malicia, viendo como el rubio lo fulminaba con la mirada. En verdad le hacía gracia ver el enfado en la cara de él.

— ¿Qué tal se ve todo? —Preguntó Zelda interrumpiendo la breve contienda de miradas de los muchachos.

— Nada bien, la verdad —suspiró cansado y sujeto con firmeza la lanza que cargaba— la luna carmesí ha traído de vuelta a todos los monstruos, el reino zora vuelve a estar rodeado de aquellas criaturas infames, no hay forma de volver a la ciudadela evitando enfrentamientos... estamos atrapados.

— Busquemos refugio hasta que amanezca —sugirió Zelda, sabiendo que al menos una noche de descanso podría apalear medianamente los daños del combate anterior—. En la oscuridad será más peligroso enfrentarnos a los monstruos, además Link está herido —extrajo del pequeño caldero el brebaje que había estado cocinando, y extendiendo el cucharon con el líquido burbujeante se lo acercó al hyliano—. Ni creas que me había olvidado —sonrió divertida al ver la cara de asco que hacia el chico al ver la pócima, sabía perfectamente que entre sus ingredientes no sólo incluía plantas medicinales—. Oh vamos, Link... ¿Qué tan malo puede ser? —Sonrió animada y se acercó otro poco colocando su otra mano a unos centímetros bajo el cucharon por si de derramaba algo del contenido.

Terminó rindiéndose ante la sonrisa de su princesa, y se acercó un poco al cucharon, viendo como ella soplaba el contenido. Entonces le dedicó una rápida mirada a Sidon que hasta ese momento había estado mirando cada uno de los movimientos de los chicos y les sonreía pícaramente. Sonrojado, desvió la mirada y le arrebato el cucharon a la princesa.

— Puedo sólo —dijo tan rojo como un tomate.

"Estúpido Sidon" pensó molesto de saber que este podría haber sido un perfecto y romántico instante junto a Zelda, pero lamentablemente ya no estaban solos y aún debía cuidar su imagen, sino seguro esto sería una nueva razón para que el príncipe zora se mofara de él más adelante.

Zelda parpadeó un par de veces antes la repentina acción del paladín, pero suspiro aliviada viendo como él bebía lentamente la poción para no quemarse.

— Deberíamos acampar aquí —sugirió Sidon aguantándose la risa al notar que Link trataba de no hacer arcadas al beber la poción—. Digo... seguro el campeón Hyliano le hará bien algo de descanso.

— Ya te quiero ver tomando esto —le dijo amenazantemente percibiendo la mofa en las palabras del zora.

— De hecho... creo que Sidon también debería beber —Insistió Zelda volviendo a recuperar el cucharon ya vacío para llenarlo, e incorporándose se lo acerco al príncipe.

— ¡¿Qué?! —El horror se reflejó claramente en su expresivo rostro y retrocediendo dos pasos trato de alejarse de la amenaza de la princesa y ese fatídico cucharon— ¡Yo estoy perfectamente!

— ¿En serio? —La joven princesa se acercó más y con su mano libre apoyó suavemente su mano sobre una zona en el costado de Sidon donde se veían algo maltratadas las escamas.

Sidon dio un respingo por el dolor y se aguantó un quejido para no parecer una nena, y sonrojado admitió que no había salido ileso de la batalla.

— Bien... bien... ustedes ganan —suspiró resignado aceptando el famoso cucharon comunitario— ¡A su salud! —Levantó la cuchara y luego la llego rápidamente a su boca zampándose de un sólo trago todo el brebaje y poco después su cara paso del suave rosa al verde, justo antes de tirar el cucharon y voltearse arqueando su espalda y tratando de no vomitar mientras hacia una sonora arcada— ¡Es asqueroso!

Link y Zelda soltaron a reír divertidos al ver la escena, Sidon era tan expresivo y espontáneo que muchas veces los sorprendía con su naturalidad para decir las cosas.

Y al parecer, nuevamente todo se mantendría en esa calma... una calma que los tres sabían no era más que una burda mentira, porque las criaturas que los rodeaban seguirían a su acecho y probablemente tendrían que hacer turnos durante la noche para no ser sorprendidos.

Pero al menos estaban vivos, habían sobrevivido a la "emboscada" y aún con las pocas armas que tenían, con nuevos e inciertos pensamientos y con aquel extraño malestar en su interior, todos observaron como hipnotizados el crepitar del fuego, el burbujeante brebaje y como aquel vapor se elevaba y se desviaba guiado por aquella fresca brisa fresca, cargada de chillidos amenazantes.


La noche avanzó implacablemente, por más que hicieron turnos para vigilar, ninguno de los tres muchachos pudo pegar un ojo durante esa velada.

Zelda trataba de controlar aquel evidente temor que había despertado en ella después de la persecución de los lizalfos, se sentía observada, podía ver en cada rincón, en cada sombra, entre los arbustos; las siluetas camufladas de las bestias no desaparecían, sentía que estaban allí en silencio... agazapados esperando el momento en que ellos se relajaran para saltar sobre ellos y devorarlos. Inclusive al cerrar los ojos podía oler aquel fétido aroma a carne podrida que caracterizaba a los reptiles, aquel indescriptible aroma le había quedado grabado en la cien. De pronto hasta se imaginaba sintiendo aquella baba ácida escurrir sobre su hombro quemando su piel, pero al agitar la cabeza volvía a retomar su estado de conciencia, descubriendo que inclusive mientras mantenía sus ojos abiertos su mente la obligaba a perderse en sueños y alucinaciones, que en ese minuto, eran demasiado reales para ella.

Se sentía cansada, agotada, pero más que nada... agobiada por aquella realidad que volvía a golpearlos de llano. Pero no quería que Link y Sidon notarán su preocupación, ni sus miedos. En verdad, no deseaba seguir siendo una carga.

Link no tenía pensado dormir, no con la amenaza que significaba estar en medio de una arbolada oscura con una luna carmesí adornando el cielo.

Estaba preocupado, porque a pesar de que la muchacha se esforzaba por sonreírle de tanto en tanto y de disimular su evidente cansancio, se percató de que ella, como él y Sidon, no dormiría. Y creía saber el porque, después de todo él también era acechado por oscuros pensamientos.

En ese momento deseo tener las palabras adecuadas para calmarla, para que su sola presencia fuera suficiente para otorgarle protección y asilo a sus dudas y temores, para alejar sus pesadillas. Pero... no podía. No tenía palabras de consuelo, porque a pesar de todo también se sentía devastado, tanto física como moralmente.

La batalla con el centaleón ya había sido todo un desafío, y a pesar de que ni él ni Sidon habían quedado con heridas de gravedad, el monstruo los había golpeado más de una vez, no era su integridad física la que se veía quebrantada. De pronto se sentía inseguro de poder protegerla a ella, no se perdonaría jamás si algo llegaba a pasarle, pero por más que lo intentaba, no lo conseguía… no lo había conseguido. La princesa había estado al borde de la vida y la muerte por sus descuidos, y eso… eso no podía perdonárselo.

Suspiró.

Estaba cansado, y no sabía exactamente cuanto tiempo había pasado, pero por alguna razón esta noche se le estaba haciendo verdaderamente eterna.

Se levantó, y aun esbozando una sonrisa, se acercó a la muchacha, hincándose frente a ella.

— Todo estará bien —le dijo tratando de convencerse a sí mismo que eso realmente seria así— Estamos juntos en esto.

Sujetó una de las manos de la muchacha, percibiendo el ligero temblor de aquel contacto.

Sidon observó la escena en silencio, estaba de pie apoyando la espalda en un árbol cercano.

— Bueno… es mi turno de vigilar —agregó el chico separándose muy a su pesar de ella.

Zelda asintió con un pequeño movimiento de cabeza y lo vio ponerse de pie nuevamente para acercarse al príncipe zora.

— Descansa un poco —agregó dándole dos palmaditas en el brazo.

— Creo que es inútil, Link… ninguno de os tres dormirá esta noche.

— Sí… ya lo sé.

Sin más cambiaron de lugar y Sidon fue a sentarse frente a la princesa en completo silencio.

Cuando finalmente los primeros rayitos de luz comenzaron a atravesar el follaje de los árboles, los tres muchachos tomaron las pocas cosas que cargaban, dejando el fogón apagado y el tiesto en su lugar. Probablemente aquel lugar podría ayudarle a otro aventurero algún día como a ellos los había ayudado esa noche.

Avanzaron tratando de esquivar las trincheras más grandes, pero aun haciendo el intento se cruzaron con varios lizalfos solitarios y dos grupos pequeños de bokobling, hasta finalmente llegar a la entrada de la ciudadela. Probablemente ya era medio día y la guardia que vigilaba el primer puente saludo extrañada al príncipe quien venía "llegando" de alguna excursión no programada.

Habían empezado su recorrido a eso de las cuatro de la mañana, por lo que ya llevaban más de ocho horas de caminata. Verdaderamente se habían alejado demasiado de la ciudadela.

— ¿Y bien? —Preguntó Link deteniéndose antes de cruzar el puente— ¿Cuál es el plan?

— Pienso que deberíamos abastecernos de algunos víveres y hacer un viaje a la meseta de los Albores, creo que en el santuario de la vida podremos encontrar la llave para liberar a Vah Ruta.

— ¿Qué harás tú Sidon?

— Me quedaré y lucharé, ahora que los monstruos han vuelto a la vida tendremos mucho trabajo si queremos mantener el reino tranquilo.

No había más que decir.

Link extendió su brazo y estrecho la mano del príncipe con una amplia sonrisa, lo extrañaría a pesar de todo, y en verdad esperaba que cuando consiguieran regresar no fuera demasiado tarde, de verdad deseaba encontrar las respuestas que buscaban y liberar nuevamente a las bestias divinas antes de que Ganon se volviera más fuerte.

Zelda se unió a los chicos y apoyo una de sus manos sobre las que ellos aún mantenían estrechadas. Y con una sonrisa silenciosa pareció expresar aquel mismo sentimiento que en ese momento los tres compartían.

Se volverían a ver… aquello era una promesa.

Continuará…


Me disculpo por lo tarde x-x, salí un poco tarde del trabajo y no alcancé a subir esto antes ^^UU, pero como lo había prometido, aquí si que va el siguiente capítulo de esta historia X3

Pronto estaré actualizando nuevamente XD me quedan varios capítulos de varios fics que tengo guardados sin subir y mejor los subo antes de que se me pierda el famoso pendrive de nuevo XDDDD!

¡Saludos! :D