- Etiqueta-


Cada año se celebraba en Central una gala aniversario para celebrar el régimen militar de Amestris, una aburrida fiesta que solo servía para que los militares se paseasen ante el Fuhter Bradley pavoneando sus galones y medallas y como no al coronel Mustang le encantaba, siempre encontraba la manera de hacer contactos y dar la nota para que todo el mundo se fijase en él.

Este año en cambio, y según los rumores que se oían por el cuartel, la señora Bradley se había encargado de preparar la gala, cambiando los sobrios salones del cuartel por la sala principal del Palacio de la Música , no habría aburridos discursos, ni entrega de medallas y la velada estaría amenizada por la sinfónica de Amestris. La invitación permitía llevar acompañante y exigía etiqueta, lo que significaba nada de uniformes militares... con lo difícil que resultaba encontrar un vestido bonito con la espalda cubierta, suspiró frustrada entrando en la octava boutique de la mañana. Odiaba desperdiciar su escaso tiempo libre en este tipo de menesteres.

...

- Gracias por invitarme – dijo Rebecca mientras terminaba de arreglar su pelo.

- Vas a disfrutarla más que nadie – contestó atenta a como su amiga terminaba de recoger los mechones de su cabello en un bonito peinado.

Cuando terminó de peinarla empezó con su propio cabello, dejando que una cascada de ondas castañas cayera por su espalda. El vestido de Rebecca era espectacular, se ataba al cuello y no tenía espalda y era de un bonito color vino, el suyo era negro, sin mangas, cuello cisne y se ajustaba a su figura como un guante.

- Vamos a dar que hablar esta noche – comentó su amiga sonriendo mientras se ponían los abrigos.- Mas de uno de va a desmayar cuando vea la apertura de tu falda.

La agarró del brazo y se dirigieron a la fiesta riendo como niñas. Llegaron quince minutos tarde, aun así no había mucha gente, junto a la mesa de las bebidas vieron que el mayor Armstrong y segundo teniente Havoc charlaban animadamente. Se acercaron a ellos que las saludaron con entusiasmo.

- Teniente Riza Hawkeye, segunda teniente Rebecca Catelina, permítanme decirles que son las mujeres mas guapas de la fiesta – comentó el Mayor que llevaba un traje de chaqueta azul y una camisa de chorreras.

- Muchas Gracias Mayor, usted también está muy guapo – dijo Rebecca agradecida. - ¿Has venido solo Jean?

- Si, Solaris no ha querido acompañarme – resopló con tristeza. - Pero tú y yo podemos divertirnos está noche ¿Que me dices Becca?

- Que ni en tus mejores sueños – replicó mientras se quitaba el abrigo y se lo entregaba a él.- En está fiesta hay demasiados hombres poderosos e interesantes como para perder mi tiempo contigo.

Se marchó meneando las caderas ante la cara de estupor de Jean que no pudo contener un suspiró resignado.

- Te lo mereces Havoc – dijo ella cruzando los brazos sobre el pecho. - Por idiota.

- ¿ Y tú que me dices? - preguntó pasando un brazo alrededor de ella y sonriendo con descaro.

- Que voy armada – comentó con toda la tranquilidad del mundo.

- Entendido – dijo retirando su brazo con preocupación. - Ey ¿Ese no es Fuery?

Por la puerta entró el susodicho del brazo de una preciosa y menuda muchacha de cabello pelirrojo y la cara llena de pecas. Se pararon a saludar a María Ross y enseguida los perdieron entre la multitud.

- Hasta Fuery tiene una cita, no me lo puedo creer – comentó Havoc llenando una copa de vino.- Creo que está noche solo voy a beber.

- ¿ Aun no ha llegado el Coronel? - preguntó tratando de localizarlo con la mirada. - Le encanta esta fiesta.

- No y tengo ganas de saber quien es su acompañante, me dijo que era una mujer de las que ya no quedan- comentó Havoc con la vista atenta a la puerta. - Hablando del Rey de roma...

En ese momento Roy Mustang entró en la sala del brazo de Madame Christmas que sonreía orgullosa, se acercaron a ellos disfrutando de todas las miradas y comentarios que levantaban a su paso, desde luego que el coronel sabía como convertirse en el centro de atención. Siempre había creído que el problema con los esmóquines era que o encajaba con uno o podía resultar ridículo llevarlo puesto, pero él sabía lucirlo como nadie.

- Riza querida, estas preciosa – dijo nada mas verla colocando las manos en sus brazos.

- Usted también Madame - replicó con una sonrisa.

Se saludaron con educación y tras unos minutos de charla y como no quería pasearse sola Madame Christmas arrastró a Havoc por la sala en busca de caras conocidas.

- Me permite el abrigo Teniente – dijo colocándose tras ella. - Hace calor en la sala.

- Por su puesto Coronel – contestó deslizándolo por sus hombros mientras él se lo quitaba, la miró con una sonrisa en los labios pero no dijo nada y colgó el abrigo en una de las sillas.

- Voy a presentar mis respetos al Fuhter Bradley – dijo con tranquilidad mientras se alejaba de ella. - Disfrute de la fiesta, Teniente.

Llenó una copa de champange y se dedicó a observar el espectáculo que se abría ante sus ojos, la gente parecía entretenerse, hablaban en corrillos y disfrutaban de la música en directo. Eran muchos lo que deseaban estar allí, incluso los cadetes se peleaban por poder trabajar esa noche para poder rodearse de los altos cargos del ejercito, ella sin embargo nunca había sido muy amante de este tipo de eventos, le resultaban estresantes, no creía que fuesen seguros, cualquiera podría atentar contra ellos, todos los altos cargos del ejercito estaban allí, a pesar de que había soldados armados, de que las calles habían sido cortadas, no terminaba de fiarse, sin contar de que sabía con toda seguridad que sus mayores enemigos estaban dentro del propio ejercito.

Un cadete se aproximó y se cuadró frente a ella.

- Teniente Hawkeye, tengo una orden del Coronel Mustang para usted – dijo con semblante serio.

- Dígame Soldado.

- Le ordena que se presente en la habitación contigua de inmediato.

Agradeció el aviso y salió con discreción del lugar. El pasillo estaba desierto ya que la orquesta estaba en plena actuación. A la derecha observó que había una puerta entre abierta, agarró la manilla y pasó al interior.

- Cierre la puerta Teniente – dijo con autoridad cuando entró en la habitación.

- ¿Ocurre algo Coronel? - preguntó cerrando la puerta tras ella.

- Me preguntó a que se debe saltarse las normas de vestimenta del ejercito de esa manera, no es propio de usted Teniente – sonrió con maldad y se quitó la chaqueta dejándola sobre la mesa en la que estaba apoyándose.

- ¿No le parece apropiado mi vestido señor? ¿Voy a recibir una amonestación? - le devolvió la sonrisa mientras se acercaba a él siendo consciente de cada paso que daba.

- ¿Apropiado? - la agarró de la cintura cuando estuvo frente a él y de un rápido movimiento la sentó sobre la mesa. - Está apertura lateral sobrepasa por varios centímetros las normas que dicta el protocolo.

Se mordió los labios al sentir las manos firmes y callosas del coronel recorriendo su pantorrilla y su muslo con delicadeza, sin dejar de mirarla dejó caer sus braguitas al suelo y sonrió, ella rodeó con el brazo su cintura y lo atrajo hacía ella.

- Voy a castigarle Teniente – susurró en su oído mientras metía la mano entre sus piernas y comenzaba a acariciarla.

Ahogo un gemido al sentir sus dedos tocándola, siempre había sabido como hacerlo, como volverla loca. Clavó las uñas en su espalda, respirando cada vez mas agitada, se inclinó para besarla detrás de la oreja y ella dejó escapar un jadeo agónico.

- Sssh- colocó su mano libre sobre su mejilla y sonriendo apoyó su cabeza contra su hombro sin dejar de acariciarla.

No podía dejar de gemir contra su oído y él parecía estar disfrutándolo también, pronunció su nombre en un ruego casi agónico y él pareció entenderla sin palabras ya que se desabrochó los pantalones y los dejó caer al suelo. Se separó de ella, le subió el vestido hasta la cintura y abriendo su piernas con cuidado se colocó entre ellas, agarró su cara con ambas manos y se fundieron en un largo y húmedo beso que la hizo estremecer.

- Coronel, por favor – rogó pasando los brazos por su espalda y acercándolo a ella.

Él recorrió su silueta con mimo y se agarró a su cintura con fuerza adentrándose en ella sin dudarlo. Comenzó a moverse despacio apoyado en ella y jadeando contra su oído.

- Dios, te quiero tanto – susurró sin aliento agarrándose a él.

- Tú lo susurras – dijo entre gemidos sujetándola con firmeza mientras aumentaba el ritmo de sus movimientos. - Pero te prometo que llegara un día en que yo lo grite frente a todo el mundo.

- Si... - era incapaz de continuar, procurando contener las ganas de ponerse a gritar.- Si te atreves a hacer eso... yo... te disparare.

Él dejó escapar una carcajada, se abrazó a ella e incapaz de contenerse comenzó a moverse como un animal salvaje, devorándola, manejándola a su antojo, se agarró a él, ordenando que no parara, consiguiendo que él se volviera mas loco aún. Colocó las manos en sus muslos, facilitando que ella pudiera moverse y se enganchó a sus piernas, ahogándose entre jadeos.

Terminó rendido entre su brazos, respirando con fuerza, tratando de recuperar el aliento, enredó con los dedos en su pelo mientras trataba de recuperar el aliento ella también. La abrazó besando su pelo y apoyó la cabeza en su hombro.

- Tenemos que volver – murmuró cruzando los brazos a su espalda.

- Allí fuera no puedo abrazarte – respondió con amargura apretándola contra él.

- Lo se – le pasó las manos por la cara, secando el sudor de su frente y apoyó la cabeza en su pecho, se quedaron así, sin decir una palabra durante minutos.

...

Salieron del pequeño baño que había en la habitación tras terminar de recomponer su aspecto y volvieron a la mesa sin soltar sus manos, alargando el momento todo lo que podían. Se agachó a recoger su ropa interior que seguía tirada en el suelo mientras él se ponía la chaqueta.

- Espera – dijo cogiendo su mano. - Estas las guardo yo.

Las metió en el bolsillo de su traje y sujetándola con un brazo la besó de nuevo.

- Espera cinco minutos y vuelve a la sala- besó el puente de su nariz y sonrió con malicia. - Ya se me ocurrirá algo para distraer a todo el mundo y no se den cuenta siquiera de que no estabas allí.


¡hola de nuevo!

Aquí os dejo otra historia y esta vez un poco erótico- festiva. jajajajaja. Espero que os haya gustado. Nos leemos en la siguiente.

FlynnChan y ValSmile ya no se como agradeceros por vuestras reviews! sois un amor!

Muchas gracias a todas por leerme un abrazo enorme.