Capítulo 10: Tomando un trago
A la mañana siguiente Harry se encontraba aún meditando. La noche anterior había sentido el enfado de Voldemort, pero por primera vez sus defensas habían conseguido bloquearlo y no había visto nada de nada; aunque se imaginaba la causa de ese enfado: John.
Aunque ya había meditado la noche anterior el tiempo suficiente como para no estar cansado, le relajaba hacerlo y le ayudaba a poner en orden sus pensamientos y sus emociones bajo control. Muchas cosas habían pasado el día anterior: Hermione, el ED, Dumbledore, el ataque mortífago, su nombramiento como guardián, la muerte de John… Muchos recuerdos que él revivió en su cabeza una y otra vez toda la noche, hasta que consiguió asumirlo y verlo todo de una forma más objetiva.
Esto no cambiaba sus planes, sólo le hacía estar más seguro que antes sobre no querer seguir entrenando al ED. Le dolía la traición de sus amigos, que a Ron le importara mucho más la fama que su amistad, o que Hermione prefiriera su búsqueda del poder. Y por culpa de lo que él sentía por ella, era eso lo que más le dolía. Eso y también estaba algo celoso de cómo miraba a Ron y lo defendía a pesar del trato de él hacia ella.
La única que lo había defendido y de la que no sabía qué esperar era Luna. En Hogwarts tendría que tener una charla con ella en privado. Quizás si ella estaba realmente de su parte podría explicarle todo; y aunque en parte él pensaba que sólo lo hacía para ganarse su confianza, otra parte de su cabeza le decía que ella estaba siendo sincera.
En cuanto a los documentos aún no les había echado un vistazo. Había estado muy ocupado reflexionando en todo lo ocurrido y la verdad es que si los hubiera visto no habría podido estar lo concentrado suficiente para prestarles la atención necesaria.
Poco después se levantó y fue a darse una ducha (por suerte al ser domingo tanto su primo como sus tíos dormían hasta tarde y no tendría problemas con ellos). Poco después de terminar llegó Remus.
Sin que nadie se enterara y en silencio fueron al cuarto de Harry y se metieron en el baúl.
- Es tal y como lo recuerdo –dijo Remus mirando a su alrededor- ¿Estás seguro de que aquí no pueden detectar tu magia?
- Seguro, aunque creo que un día de estos se va a acabar el tiempo que Sirius me dijo que duraría. Pero me ha servido para practicar bastante.
- Se nota. Bueno, te tengo noticias. Dumbledore lo que quería era saber sobre Gabriel.
- ¿Para qué?
- Quiere que se una a la Orden.
Harry se sorprendió ante eso. No se lo esperaba.
- ¿Qué le dijiste?
- Obviamente que tendría que preguntarle. Pero yo ya me había inventado una historia sobre quién era él. Hijo de un viejo amigo mío que vivía en Estados Unidos pero que murió hace dos años. Ahora mismo está de vacaciones por aquí en casa de un familiar muggle.
- Buena historia. ¿Qué les dijiste sobre el ataque?
- Más o menos la verdad. Que estaba paseando con Gabriel por el callejón cuando se produjo el ataque y decidí que lo mejor sería ir a junto de los del ED. No mencioné nada sobre qué hiciste magia sin varita y cualquier cosa que le hiciera sospechar.
- Bien. ¿Te preguntó algo más?
- No, pero justo al llegar pude escuchar la razón por la que no quería que te informara del ataque.
Y Remus le explicó lo que escuchó.
- Entiendo –dijo Harry tras unos momentos de silencio.
- ¿No… no estás enfadado? –preguntó Remus con algo de asombro ante la falta de reacción de Harry.
- No. Desde que me enviaron la carta en la que me daban los puestos de prefecto y capitán ya tenía la sospecha de que me quería mantener ocupado. Ya me esperaba algo así. Sólo estoy… decepcionado.
Remus vio esa decepción en los ojos de Harry, y sintió aún más rencor por Dumbledore. ¿Por qué hacía aquello?
- Pero si piensa que va a controlarme, se equivoca –dijo Harry-. Nadie va a ocupar mi tiempo. Y no tengo la menor intención de cursar Pociones con Snape.
- Pero… ¿no es eso lo que querías? –preguntó Remus-. Así puedes ser auror…
- Remus, con Snape no he aprendido nada en los últimos años. Él se ha centrado en amargar la existencia y entorpecer el aprendizaje de cualquiera que no fuera Slytherin. Aún más en mi caso por el odio que siente hacia mi padre. Y no se da cuenta de que yo no soy él, de que yo no lo conocí ni sé de él más de lo que me dijisteis los demás. No –continuó Harry, que parecía estar desahogándose y soltando todo de una vez-. Si he sacado buenas notas en mi TIMO de Pociones ha sido gracias a lo que me ha enseñado Hermione.
- Eh… ¿Estás seguro de lo que dices? ¿Tan mal profesor es?
- Sí. Me gustaría mucho que alguien pudiera ponerle en sus casillas. Dumbledore podría, pero lo defiende de todo el mundo.
- Pero aún así necesitas Pociones para ser auror…
- No te preocupes, Remus. Ya no tengo tan claro que quiera ser un auror. Por lo que he visto el año pasado los aurores no piensan por ellos mismos, siguen a ciegas las órdenes de otros sin cuestionarlas. Y el Ministerio es corrupto. No me interesa trabajar para alguien así.
- ¿Te refieres a Fudge?
- No, no solo Fudge. Hay muchos dentro del Ministerio con los ideales de Voldemort, aunque no sean partidarios suyos. Por ejemplo, por lo que escuché ayer Lucius Malfoy fue puesto en libertad no por el Ministro, si no por otros altos cargos. Me niego a que me controle gente así.
- ¿Y qué quieres estudiar entonces?
- La verdad Remus, no lo sé. Por ahora me preocuparé de lo más importante: aprender lo necesario para sobrevivir a esta guerra. Después ya me preocuparé del futuro cuando esté seguro de que voy a tener uno.
- Hablas con una madurez admirable –dijo Remus con evidente asombro-. Pocos son aquellos, incluso entre los adultos que demuestren tanta sabiduría en sus palabras.
- En esta vida aún me queda mucho por madurar y muchas lecciones que aprender, Remus. Pero las desgracias que he vivido me han enseñado muchas lecciones y desde la muerte de Sirius he empezado a ver la vida de otra manera.
La mención de la muerte de Sirius creó en ambos un pequeño silencio durante el cual ambos pensaban en él, hasta que Harry lo rompió.
- Estudiaré Pociones por mi cuenta, y luego me presentaré a los EXTASIS. Según sé no hay ninguna norma que me impida presentarme al examen de una asignatura a la que no he asistido, siempre que me matricule al examen con una anterioridad de dos meses como mínimo; y eso se hace enviando una lechuza al Ministerio, Snape no puede hacer nada por impedirlo, por lo que no debería tener problemas.
- ¿Cómo sabes eso?
- Creo que lo mencionaba de pasada en alguno de los folletos del ministerio. De todas maneras me informaré cuando llegue a Hogwarts.
- Si eso es posible, entonces creo que haces bien. Cuanto menos tiempo estés con Snape, mejor.
Al acabar de hablar Remus se dirigió a la cámara de duelo y mientras sacaba su varita y se ponía en posición de ataque dijo:
- Y ahora Harry, vamos a tener un duelo para demostrarme que has aprovechado el tiempo este verano.
Harry se sorprendió un poco ante esta petición del licántropo, pero se acercó y se colocó en su posición enfrente a Remus.
- ¿Estás seguro Remus?
- ¿Acaso tienes miedo, Potter? –respondió éste con una sonrisa en la cara.
Harry devolvió la sonrisa y exclamó:
- ¡Desmaius!
…
Media hora más tarde se encontraban los dos acostados en el suelo y respirando trabajosamente.
- ¡Dios! –dijo Remus entre suspiros- Me ha costado… mucho… uf… vencerte…
- La verdad es… que yo… tampoco recuerdo… un duelo… que me costara tanto… y al mismo tiempo… aguantara tanto –respondió Harry también entrecortadamente.
- ¿Por… qué lo dices?
- Porque hasta ahora no he participado en muchos duelos, Remus –dijo Harry una vez que hubo recuperado algo de aliento-. En todos estos años he aprendido hechizos de ataque y defensa, pero apenas los he empleado. Sólo contra algún que otro Slytherin, y eran bastante fáciles de despachar con un par de maldiciones. En general se me da bastante bien.
- Ya veo… ¿Y por qué lo de aguantar tanto?
- Porque en Junio contra los mortífagos me cansé muy rápido, y si no llego a tener ayuda habría sucumbido rápidamente…
- Seguramente ahora tienes mucha más resistencia por ese entrenamiento físico que has hecho. Te ha hecho capaz de aguantar mucho rato, y eras capaz de esquivar la mayoría de mis hechizos. ¡Qué agilidad! Estoy sorprendido.
- … sí, es probable que sea por eso. Y por cierto, ¿desde cuándo me llamas Potter?
- Cada vez que tu padre, tu madre, Sirius y yo nos enfrentábamos solíamos provocarnos de alguna manera. A tu padre cada vez que le decías la frase: "¿Tienes miedo, Potter?" respondía lanzando un flipendo mientras respondía con un comentario mordaz –Remus miró hacia arriba, rememorando el pasado.
- Pues yo no soy como él.
- No, eres más como tu madre –respondió Remus con una sonrisa nostálgica-. Al decirle "¿Tienes miedo, Evans?" ella respondía sonriendo y con un desmaius, al igual que hiciste tú. De hecho incluso utilizaste su misma mirada de desafío. Por un momento creí que me había atacado tu madre…
- ¿Ella hacía eso? –preguntó Harry algo sorprendido.
- Sí.
Se quedaron un rato en silencio, hasta que Remus preguntó.
- ¿Ya has leído los documentos que te dio John?
- No, aún no. He tenido muchas cosas en la cabeza y no me hubiera concentrado. Lo haré más tarde o mañana.
- Hablando de documentos, finalmente he conseguido acabar de traducir los que me dio Sirius.
- ¡¿Qué?! –exclamó Harry incorporándose un poco- ¿Y por qué no me lo dijiste antes?
- Porque no me acordé… Mira.
Remus también se incorporó y con la varita hizo aparecer una carpeta llena de papeles. La abrió y sacó un par de ellos.
- La mayor parte, como ya te dije, habla de una persona y de un lugar. Pero casi al final de todo resaltan estos versos, que son los que más me ha costado traducir:
"Aquel quiera Akuda Lylian solo
Que encontrar, debe; llamarlo ha
Un buscarlo Berengar tiene, de
Maestro en con y llegar".
- Parece un acertijo –dijo Harry.
- Sí, pero por desgracia a mí siempre se me han dado fatal los acertijos. Lo único que se me ha ocurrido es que el lugar en el que se encuentra es Akuda.
- ¿Akuda?
- Sí, Akuda. Y eso tiene algo de sentido. He mirado en varios sitios y Akuda es el nombre de una montaña en África.
- ¿Cómo que en África?
- Sí. Podría referirse al lugar que describen en el resto del documento, pero aún así me extraña.
- ¿Qué te extraña?
- Hay algunos números que no entiendo qué hacen ahí. Y también pone que en ese lugar de Inglaterra es a donde va todos los años en la misma fecha, y por eso se le puede encontrar allí.
- ¿Cómo que en ese lugar de Inglaterra? –preguntó Harry también extrañado.
- Eso es lo que me choca. Y por más que he mirado no he encontrado nada con el nombre de Akuda.
- ¿Y sabes a qué día se refiere?
- A... hoy –dijo Remus algo más bajo.
- ¡¡¡¿HOY?!!!
- Sí, concretamente menciona esta noche. Lo siento Harry, pero he hecho todo lo que he podido. Mira que he buscado pero no he encontrado en Inglaterra ninguna montaña, lago, colina, depresión o bosque con el nombre de Akuda.
- No pasa nada, Remus –respondió Harry algo desilusionado, pero como no pensaba rendirse dijo:-. ¿Cuáles son los números que dices que no les encuentras sentido?
- Estos –dijo Remus dándoles otra hoja-. Lo único que me pareció que podían ser eran coordenadas, pero son muy pocos para eso…
Ambos se callaron y Harry se puso a mirar los números: 513-0000.
De repente se le ocurrió algo.
- Oye Remus, ¿y si fueran coordenadas incompletas?
- ¿Incompletas? –preguntó Remus extrañado por la pregunta- ¿A qué te refieres?
- ¿Y si las coordenadas fueran estas? –dijo Harry apuntando en el papel 51º3X'XX'' y 00º00'YY''.
- Podría ser… ¿por qué piensas eso?
- Porque así estaría como delimitando una zona pequeña, y en esa zona habría que buscar algún sitio que se llame Akuda.
- Pero ya te dije que no he encontrado nada que tenga el nombre de Akuda.
- Quizás es que no buscaras lo adecuado. ¿Y si es el nombre de una plaza, o un local?
- … no pensé en eso –dijo Remus-. Es posible que tengas razón. Muy bien, dentro de un rato me iré y buscaré esa zona. Con un poco de suerte por la tarde-noche podremos ir allí.
- No lo creo Remus. Debo ir yo solo.
- ¿Qué? Eso es una estupidez –dijo Remus alzando la voz.
- Fíjate en el acertijo, creo que lo he descifrado. No es muy difícil –Harry cogió la hoja donde Remus había apuntado el acertijo y escribió debajo:
"Aquel que un maestro quiera encontrar,
Buscarlo en Akuda debe;
Berengar con Lylian llamarlo tiene,
Y solo ha de llegar".
- "Aquel que un maestro quiera encontrar, buscarlo en Akuda debe; Berengar con Lylian llamarlo tiene y solo ha de llegar" –leyó Remus en voz alta-. Sí, así parece tener más sentido…
- Por eso debo ir solo.
- Pero es muy peligroso. No sabes lo que puede suceder allí, y en caso de peligro al estar tú solo solamente con los polvos no te llega para defenderte, y no puedes hacer magia con varita sin que te detecten.
- Lo sé. Por eso necesito tu ayuda.
- ¿Para qué? –preguntó Remus algo temeroso de la idea de Harry.
- Pues…
…
Esa misma tarde Dumbledore estaba en su despacho cuando de repente empezó a sonar una de sus alarmas. Rápidamente fue a comprobar de qué se trataba, y se preocupó cuando vio que se trataba de Harry.
Cogió uno de los muchos instrumentos que tenía por allí, pero éste tenía algo de especial. Dumbledore les daba a todos los alumnos al principio de cada año esos polvos en las bebidas para poder rastrearlos, pero en el caso de Harry había querido asegurarse. En tercero, en una de las ocasiones que había estado en la enfermería Dumbledore le colocó a la varita de Harry un encantamiento especial. Si Harry usaba su varita, el hechizo activaba el instrumento que acababa de coger y escribía en él el nombre del conjuro que Harry estaba utilizando y el lugar (claro, lo que Dumbledore no sabía es que ese hechizo no funcionaba dentro de lugares protegidos fuertemente, como Grimmauld Place o el baúl de Harry).
Al ver que el hechizo que Harry estaba utilizando no era más que un simple lumus y que Harry permanecía en Privet Drive se tranquilizó. No había motivo para preocuparse. Era una regla no escrita la de que el lumus era el único hechizo que el Ministerio permitía hacer a los estudiantes fuera del colegio.
De repente apareció la cabeza de un Kingsley por su chimenea.
- Hola Albus. ¿Puedo hablar contigo?
- Claro Kingsley. ¿Qué sucede?
- Ojoloco ha decidido realizar esta noche el plan del que estuvimos hablando en la última reunión.
- ¿Lo ha preparado todo?
- Sí. Entre él y… ¿Qué es ese ruido?
- ¿Qué? Nada importante –dijo Dumbledore silenciando la alarma, la cual no había dejado de sonar.
- Pues como iba diciendo, entre él y Remus han creado un poco apurados un buen plan de acción.
- ¿Por qué? ¿Qué ha sucedido para que lo haya adelantado a hoy? –preguntó Dumbledore ya que confiaba en Ojoloco y sabía que si lo hacía sin avisarle casi ni comentarlo con él era por alguna razón.
- Uno de sus contactos le ha dado algún tipo de información que le obligó a adelantarlo para dentro de una hora. Me ha dicho que te diga que tiene la situación controlada y mañana te pondrá al tanto de todo.
- Bien, que me avisen si es necesaria mi ayuda.
- De acuerdo. Buenas noches Albus.
- Buenas noches.
La cabeza de Kingsley desapareció, dejando a Dumbledore inmerso en sus pensamientos. Y la pregunta de por qué Harry estaba haciendo un lumus no estaba entre ellos.
…
Unos instantes antes…
- ¿Estás preparado? –preguntó Harry.
- Sí –respondió Remus.
- Bien. Pues empecemos. 3, 2, 1… ¡YA…!
Unos instantes más tarde…
- Ya sabes el plan. Espera un rato y después vete.
- Vale. Vendré mañana por la tarde para comprobar que todo ha salido bien. Buena suerte.
Dicho esto uno de ellos salió por la puerta mientras el otro se quedó allí, esperando. Cuando pasó media hora, el que se había quedado se levantó y también se fue…
…
Una figura estaba sentada bajo la sombra de un árbol, descansando tranquilamente con un libro en las manos, aunque la lectura hacía rato que había quedado olvidada; pues aquella persona estaba inmersa en sus pensamientos, con los ojos cerrados. Repentinamente sonrió.
- Es la hora de preparar la función…
El hombre se levantó y se estiró un poco sus extremidades para desentumecerlas del largo rato que llevaba allí sentado. Cogió sus cosas y justo antes de desaparecer dijo para sí:
- Tengo el presentimiento de que este año será entretenido…
…
Un reloj cercano a por donde un pelirrojo iba caminando empezó a sonar, indicando que ya eran las 21:00. Habían pasado unas 3 horas desde que había hablado con Remus y esperaba que el plan resultase.
Harry estaba acabando de explorar la zona cuando de repente se fijó en un pequeño grupo de personas que por su aspecto cualquiera se mantendría alejado de ellas. Vio como en una esquina bajaron unas escaleras hacia alguna parte. Al acercarse Harry un poco pudo ver al final de las escaleras una puerta sobre la que había un letrero que justamente ponía "Bar Akuda".
Harry sonrió y murmuró sarcásticamente: ¿Por qué me da que es aquí un buen lugar para encontrar a Mundungus? Por desgracia tengo el presentimiento de que este es el lugar que busco…
Sin pensárselo más, entró en el local, sin darse cuenta de que un hombre que iba hacia ese mismo bar se había quedado mirándole, y cuando Harry entró el hombre se escondió en una esquina, donde se subió la manga y se puso la varita sobre la marca tenebrosa que tenía en el brazo.
…
- ¿Crees que funcionará? –preguntó Tonks.
- Lo dudo –respondió Ojoloco-. Voldemort no es tan idiota como para dejarse engañar así.
- ¿Entonces por qué seguimos adelante con el plan?
- Porque tampoco puede arriesgarse a dejar pasar la oportunidad. Seguramente enviará algún mortífago a comprobarlo. Y eso es lo que necesitamos. Nuestro informante dice que es hoy cuando Voldemort mandará a sus mortífagos a Exmoor.
- ¿Exmoor? ¿El parque nacional? ¿Qué hay en Exmoor?
- No lo sabemos, pero si a él le interesa, no es bueno. Ayer ya le dejamos sin bastantes mortífagos. No creo que tenga suficientes como para enviar aquí una buena avanzadilla y otra allí. Así que los miembros de la Orden que han ido a Exmoor podrán enterarse de lo que busca Voldemort e incluso cogerlo ellos antes y llevárselo a Dumbledore.
- ¿Cómo que no tiene suficientes mortífagos? Si sabemos que cuenta con bastantes seguidores.
- Sí, pero muchos de ellos no le sirven para ataques y acción directa.
- ¿Cómo que no?
- Vamos Tonks, piensa. Yo si fuera él tendría algunos como espías, otros para recados especiales o en zonas de vigilancia. También alguno que se encargue de buscar nuevos miembros. También para diplomacia con otras especies…
- Vale, vale, ya entendí el punto. ¿Dumbledore sabe de todo esto?
- No, no hubo tiempo de comunicárselo. Esta información la conseguimos hace unas horas, y hemos estado ocupados preparando todo.
Un poco más lejos de donde estaban los de la Orden escondidos se encontraba Remus, dentro de aquel bosque. La única iluminación que había era la proveniente de la varita.
De repente, tal como estaba previsto aparecieron unos cuantos mortífagos. Remus sonrió y empezó a defenderse de los ataques. Poco después vinieron los de la Orden tomando a los mortífagos por sorpresa. Por desgracia también había algunas criaturas oscuras.
Él sólo esperaba que esta distracción matara a los tres pájaros de un tiro, aunque el resto de la Orden solo creyera que se trataban de dos: 1- Dividir a los mortífagos para que no tuvieran éxito en Exmoor. 2- Reducir temporalmente el número de partidarios de Voldemort. 3- Que Harry tuviera vía libre para hacer magia en caso de necesitarlo. Y algo le decía que la iba a necesitar…
…
Como Harry pensaba, ese era un bar de no muy buena reputación. La música llenaba el antro, no demasiado alta pero sí lo suficiente para que aquellos que hablaran en voz baja no fueran escuchados. Al entrar vio mucha gente que por el aspecto se diría que eran conocidos de Mundungus. Entre la multitud se podía distinguir tres tipos de clientela: En la zona de la barra o en alguna mesa cercana había gente bebiendo, jugando a las cartas y a los dados y charlando. En una zona más apartada y oscura estaba otro grupito, casi todos con los rostros parcialmente cubiertos, y haciendo tratos entre sí.
Por último Harry se fijó en un pequeño grupo de personas sentadas en una mesa algo apartada, pero al contrario que el resto estos estaban en completo silencio. Lo único que hacían era beber un trago de vez en cuando. En definitiva, este sitio le recordaba a Cabeza de Puerco, o por lo menos a cómo sería si tuviera clientela.
- Busco a Berengar –le preguntó Harry al tabernero en voz baja después de acercarse a la barra.
- Lo siento. No me suena ese nombre –le respondió y siguió a lo suyo.
Harry no estaba seguro de lo que tenía que hacer ahora. ¿A qué se referiría el acertijo con lo de "Berengar con Lylian llamarlo tiene"? Seguramente estaría relacionado de alguna manera con los polvos de Lylian. ¿Pero qué tenía que hacer?
Fue a una esquina oscura, y desde allí empezó a observar a la clientela. Pero por más que miraba no veía a nadie que pudiera relacionar con la persona que estaba buscando.
Un poco más tarde se le ocurrió algo. ¿Y si tenía que llamarlo o buscarlo utilizando los polvos de Lylian? Con cuidado y procurando que nadie le viera sacó de uno de los bolsillos una pizca de polvos, y aprovechando que había un camarero por esa zona fue a junto de él.
- Busco a Berengar –dijo Harry mientras le echaba los polvos hacia el pecho. La iluminación no era muy buena y por lo tanto nadie observó esto.
El camarero señaló unos segundos en una dirección; pero después volvió a lo suyo sin darse cuenta de nada de lo que había pasado. Harry miró en la dirección señalada. Lo único que había en esa dirección era una mesa donde estaba un borracho durmiendo.
Se acercó a él y pudo verlo mejor. Era un hombre con las túnicas muy viejas y gastadas. Su pelo era largo y gris. Sus ojos estaban cubiertos por una venda, cosa que le sorprendió (¿Otro ciego?). La mano del hombre sujetaba una botella casi vacía de algún licor que Harry no reconoció. La postura en la que se encontraba indicaba casi sin lugar a dudas que estaba durmiendo.
Harry sacó otra pizca de polvos y se los echó al borracho al mismo tiempo que susurraba "Berengar". Entonces el borracho se despertó.
- ¿Eh? He pagado por esta mesa, así que piérdete.
- ¿Eres… eres Berengar? –preguntó Harry.
Al oír ese nombre el borracho se tensó y se sentó bien.
- ¿Quién lo pregunta?
Harry no sabía qué responder. ¿Y si esto era una trampa? No podía arriesgarse. Entonces recordó la carta de Sirius.
- El portador de los polvos de Lylian –respondió.
- Demuéstramelo –dijo el hombre alargando una mano.
Harry dudó, pero cogió algunos polvos y se los puso en la mano. El hombre los palpó durante unos segundos y después los tiró contra la botella, que se llenó al instante.
- ¿Cómo… cómo has hecho eso? –preguntó Harry algo asombrado.
- Te auto-denominas portador… -dijo mientras llenaba un vaso con aquel licor- Pero no sabes nada acerca de lo que portas.
Cogió el vaso y vació su contenido de un trago.
- ¿Qué quieres?
- Tu ayuda para luchar contra Voldemort.
- ¿Para qué? –respondió llenando otra vez el vaso-. Su ejército es grande y cada día crece más.
- Por eso mismo, necesitamos contar con toda la gente dispuesta a luchar.
- Bah –resopló el hombre-. Luchar contra el Señor Oscuro sólo te llevará a la muerte, muchacho.
- ¿¡¡Y no prefieres morir de pie que borracho en algún bar!!? –exclamó Harry frustrado y lo bastante alto como para que le escuchara la mitad del bar.
- No lo sé, pero…
Harry no pudo seguir escuchando porque alguien lo había empujado y casi se cae al suelo. Se dio la vuelta y se sorprendió al ver a cinco hombres delante de él. Justamente los que habían estado en aquella mesa en silencio.
- Esos polvos son muy interesantes, muchacho. Dámelos –dijo uno.
- Sí, y nada de juegos –dijo otro sacando un cuchillo de quien sabe dónde.
- Eh… no puedo permitir eso –dijo Harry mientras retrocedía un poco.
- Mala respuesta, ahora tendremos que darte una lección y coger lo que queramos de ti cuando estés inconsciente –dijo el que estaba más cerca mientras los otros rodeaban a Harry.
Cuando estuvo rodeado, el que había hablado intentó darle un puñetazo, pero Harry lo esquivó fácilmente moviendo el cuerpo lo justo.
- Hm, has fallado –dijo como si nada con una pequeña sonrisa maliciosa.
El comentario enfadó al otro y lo volvió a intentar, aunque con idéntico resultado.
- Has vuelto a fallar.
El que estaba detrás de Harry intentó también pegarle, pero Harry se apartó y le dio al que tenía delante, dejándolo K.O.
Fue entonces cuando comenzó el desmadre. Los cuatro que quedaban intentaban pegarle, pero Harry, que había cerrado los ojos, simplemente los esquivaba y como estaban en un espacio cerrado se daban entre ellos.
El resto de la clientela había decidido darse el piro. Ninguno de ellos quería problemas, por lo que el bar quedó prácticamente vacío. Sólo quedaban algunos curiosos presenciando la pelea, como el ciego, que desde su mesa se había subido la venda que le cubría los ojos para ver mejor el espectáculo (mira tú por dónde).
Cuando ya solo quedaba uno, el tipo intentó clavarle el cuchillo en el estómago a Harry, pero él lo esquivó y el cuchillo se clavó en una mesa.
- La próxima vez no te metas donde no te llaman –dijo Harry mientras cogía una botella de la mesa y se la rompía en la cabeza, dejándolo inconsciente.
Al escuchar un pequeño aplauso Harry se giró para ver a Berengar con la venda subida y aplaudiéndole.
- ¡Bravo! Hace mucho tiempo que no me entretenía tanto.
- ¿No es que eras ciego?
- ¿Yo? Nunca dije eso –respondió el otro-. Te han entrenado bien… -dijo con una pequeña sonrisa en la cara.
- ¿Entonces qué, me ayudarás?
- Tienes potencial para la lucha física –empezó a hablar más bien para sí e ignorando a Harry-, ¿pero cómo te desenvuelves con respecto a la magia?
Como si el destino lo hubiera escuchado y decidido hacer algo para que el hombre pudiera saberlo, la puerta del bar se abrió provocando que Harry se girara y viera como entraban seis hombres encapuchados y con máscaras, delatándose a sí mismos como mortífagos. El primero de ellos, al verlo les dijo a los otros lo suficientemente alto como para que Harry escuchara:
- ¡Allí! Ese es el pelirrojo que el señor Oscuro está buscando.
Harry cogió la varita que estaba guardada en su bota y se levantó dispuesto a enfrentar a los mortífagos. Aunque sabía que las cosas estaban un poquito feas para él.
- ¡Ah! ¿Me buscabais? Habérmelo dicho, hombre. No os teníais que haber molestado en esta calurosa bienvenida –dijo Harry con un tono burlesco-. Con mandarme un e-mail llegaba.
- ¿Un qué? –preguntó uno de ellos confundido.
- Ah, claro. Se me olvidaba lo ignorantes que sois los magos.
- Basta de charlas. Ven con nosotros por las buenas o atente a las consecuencias.
- Déjame que lo piense… -Harry puso su mano en la barbilla como si se lo estuviera pensando, pero antes de que los mortífagos pudieran reaccionar exclamó:- ¡Petrificus totalus! –y le dio a uno de ellos.
- Ya veo qué prefieres por las malas… ¡EVERTE STATUM!
Como prometí, Julio llegó, y yo publico.
Al principio el capítulo iba a ser más largo, pero decidí que quedaba bien cortarlo aquí.
En cuanto a la escena de lucha muggle, me he inspirado en la película de dragon ball evolution, donde goku esquiva a los otros todo el rato. Imaginaros algo así si la habeis visto, y si no, pues imaginaros que sólo esquiva y los otros se pegan entre sí sin querer.
En el próximo capítulo habrá más acción, y pasará algo muy importante para la trama de la historia...
Gracias por leer y si os ha gustado comentadme.
