- Así que te convertiste en una sacerdotisa de la luz-dijo Kikyo viendo directamente sus alas.
-¿sacerdotisa de la luz?-pregunto Inuyasha confundido.
-Creo que Kagome podrá explicarles mejor-dijo Kikyo caminando hacia ella.
-Si -dijo Kagome intentando ocultar sus alas.
-No las ocultes, son hermosas-dijo Kikyo mirándola tiernamente.
-Gracias-dijo Kagome algo sorprendida- Yo soy una sacerdotisa da la luz…tal vez la única que queda en este mundo.
-¿la ultima?-pregunto Shippo saltando al hombro de Miroku.
-Si, ya que nosotras tenemos tanto poder muchas clases de demonios vienen por nosotras para robar nuestro poder-concluyo Kagome.
-¿Su poder están grande?-pregunto Miroku con una gran curiosidad.
-Somos capaces de crear vida con nuestro poder, además de controlar la naturaleza a nuestro antojo.-dijo Kagome con seriedad- en fin es un poco extraño que todavía un monstruo no ha venido a absorber mi poder.
De pronto un remolino de viento apareció ante todos.
-Maldito lobo-dijo Inuyasha tratando de levantarse.
-¡Kagome! qué bueno que estés vuelto-dijo Koga sosteniendo las manos de Kagome.
-¡Koga! Es un placer volverte a ver-dijo Kagome abrazándolo amigablemente.
-Kagome… ¿Por qué tienes alas?-pregunto Koga ya que las alas no permitían que Koga correspondiera el abrazo
-Pues… es una larga historia-dijo ella con una gota en la cabeza.
-Maldito lobo ya vete de aquí- dijo Inuyasha atacándolo con sus garras de acero.
-Veo que te sientes mejor Inuyasha-dijo Kagome con una cara malévola.-acaso… ¿quieres que use una palabra mágica?- a lo que Inuyasha solo pudo poner una cara de terror.
-Maldito perro pulgoso como te atreves a separarme de mi Kagome-dijo Koga dándole una patada a Inuyasha.
-¿Tu Kagome? ¿Quién te dijo que Kagome era tuya?-dijo Inuyasha dándole un puñetazo en la barbilla.
-Inuyasha y Koga deténganse-decía Kagome preocupada.
-Todo vuelve hacer como antes-dijo Shippo suspirando.
-Eso parece Shippo-dijo Miroku mientras observaba la escena.
-¿así era antes?-pregunto Yue mirando sorprendido la escena.
-Disculpe pero no sabemos quien es-dijo Miroku mirando a Yue.
-Perdón por no presentarme-dijo Yue haciendo una reverencia- Mi nombre es Yue, soy algo así como un mitad ángel-dijo cordialmente.
-Perdona mi atrevimiento pero… ¿que relación tienes con Kagome?-pregunto Sango.
-Soy su novio-dijo Yue muy tranquilamente.
-¡SU NOVIO!-dijeron todos muy sorprendidos. Pero los más sorprendidos de todos eran Inuyasha y Koga que aunque estuvieran peleando pudieron escuchar muy bien lo que dijo Yue.
-Kagome, ¿eso es verdad?-pregunto Koga a gritos.
-Si, solo que no pude decirles-dijo Kagome con la cabeza baja y algo sonrojada.
Nadie sabia que decir todos estaban con la boca abierta y en silencio. Especialmente Inuyasha que se había quedado pasmado.
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Muy lejos de ahí en otro mundo una mujer se encontraba sirviendo té a un hombre.
-Maestro Sukishiro, ¿cree que Kagome estará bien?-pregunto Sora algo preocupada.
-No te preocupes, ella sabe cuidarse sola.-dijo el maestro tomando un poco de té.
-Espero que ellos se encuentren bien- dijo Sora.
-Sora, tranquila- decía el maestro muy concentrado en su té- Tal vez muera alguien pero no es nada-dijo el maestro con cara triste.
-Morir… ¿Quién va a morir?-pregunto Sora muy alterada.
-Tranquila es broma.-decía el maestro con una gran sonrisa.
-¡Usted y sus bromas de mal gusto!- dijo Sora saliendo de ese lugar.
-Puedo ver el futuro y eso es lo que veo-pensó el maestro- Es triste cuando una vida se pierde.
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Momentos después de la sorpresa que les dio Kagome, el joven lobo se despidió de ella y se fue.
-Sango quería preguntarte si… ¿no recuerdas nada de cuando eras un vampiro?- pregunto Kagome.
-En realidad no recuerdo nada-dijo Sango agachando la cabeza.
-Es una lastima-dijo Kagome con un tono medio triste
-que frió hace-dijo Miroku.
-Es cierto esta nieve en verano es muy extraño-dijo Shippo.
-Esta nieve es gracias a la ausencia de un espíritu-Decía Kikyo mirando los copos de nieve.
-Así es.- dijo Kagome- Sin ese espíritu la tierra esta condenada a una era de hielo eterna.
-Eso quiere decir que en su época también esta nevando Señorita Kagome- dijo Miroku algo preocupado.
-así es-dijo Kagome confirmándolo.
-Y entonces, ¿que haremos?-pregunto Inuyasha.
-Lo primero que tenemos que hacer es buscar el lugar donde vivía aquel espíritu-dijo Kagome muy seria.
-Entonces que esperamos, ¡vamos!-dijo Inuyasha muy animadamente.
-No es tan fácil para los humanos-dijo Kikyo- se congelaran antes de llegar al lugar.
-Yue, tu puedes ayudarnos en eso- dijo Kagome mirándolo.
-Claro que si- dijo Yue dándole un abrazo a Kagome.- por ti haría cualquier cosa.
-En cierta forma me dan envidia esos dos-dijo el monje Miroku- ¡Sango! vamos tu y yo también.
-Aléjese de mi pervertido-dijo Sango dándole con el hiraikotsu.
-Inuyasha… ¿no te molesta esa escena?-le susurro Shippo.
-¿Por qué me molestaría enano? - dijo Inuyasha mandando lejos a Shippo. Después de un momento Yue les dio a todos unas especies de bolitas azules para que se las comieran y el frío no les afectara.
-Bien es hora de marcharnos- dijo Kagome para después sacar sus alas al igual que Yue.
-Aun no puedo creer que Kagome tenga alas-dijo Sango montando a Kirara junto con el monje Miroku.
-Si, es muy difícil de creer-dijo el monje observando la delicadeza de las alas.
-Yo creo que se ve hermosa-dijo Shippo mientras se ponía en el hombro de Inuyasha- ¿Tu que crees Inuyasha?-Dijo Shippo mientras Kagome miraba atentamente esperando una respuesta.
-Pues… yo creo que…-trataba de decir Inuyasha quien ya estaba un poco sonrojado.
-Ya Shippo deja de molestar a Inuyasha-dijo Kagome.-tenemos que irnos no podemos perder tiempo- dijo esto para pronto comenzar a volar al igual que Yue mientras Sango, Miroku y Shippo se montaron en Kirara eh inuyasha llevaba a Kikyo en su espalda.
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En otro lugar, Naraku se encontraba en su castillo viendo hacia donde se dirigía el grupo de Inuyasha.
-Ya veo… así que se dirigen al hogar del espíritu.-dijo Naraku.
-¿hago algo al respecto?-pregunto Kanna.
-no…-dijo Naraku- lo mejor de esta tormenta de nieve es que todo esta oscuro y todos aquellos que se ocultan entre las sombras pueden salir-dijo Naraku muy sonriente.
-Entiendo-dijo Kanna muy tranquila.
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Inuyasha y los demás se encontraban en camino hacia el hogar de aquel espíritu. Sango comenzó a recordar algunas cosas de cuando era una vampiresa.
-Sango, ¿te encuentras bien?-pregunto Miroku, al verla muy nerviosa e inquieta. De pronto ella se desmayo y se callo del lomo de Kirara.
-¡Sango!-gritaron Miroku y Shippo al verla caer.
-¡Sango!-dijo Kagome al darse cuenta de lo que estaba pasando.
-¡no creo poder alcanzarla!-dijo Inuyasha quien iba corriendo por tierra con Kikyo, en su espalda.
-¡Kirara vamos!-dijo Miroku para tratar de atrapar a sango.
-te tengo-dijo Yue agarrando a Sango y cargándola gentilmente al estilo nupcial.
-Gracias al cielo-dijo Kagome suspirando de alivio.
-Gracias a Dios-dijo Miroku con una gran felicidad al ver que Sango estaba sana y salva.
-Presiento…-dijo Yue para volar hacia donde estaba Miroku entregarle a Sango y volar directamente hacia donde estaba Kagome.
-¿Lo sentiste?-pregunto Kagome un poco preocupada.
-Si, miles de demonios se acercan-dijo Yue.
-¿demonios? yo no siento nada-dijo Miroku quien escucho la conversación.
-Están un poco lejos pero vienen por nosotros- dijo Yue mirando hacia el horizonte.
-¡Inuyasha!- dijo Kagome mientras bajaba a avisarle a Inuyasha- Miles de demonios se acercan hacia nosotros es mejor ir rápido al hogar del espíritu.
-Yo puedo derrotarlos con mi colmillo de acero-dijo Inuyasha muy confiado.
-Lo dudo estos son muchos demonios-dijo Yue quien apareció de repente- Es mejor que tu y Kagome vallan al hogar del espíritu, los demás nos quedaremos aquí.
-¿estás seguro? -pregunto Kagome algo preocupada.
-Estaré bien-dijo Yue abrazando a Kagome con todas sus fuerzas- Cuidare a tus amigos ahora váyanse.
-De acuerdo-dijo Kagome- ¡cambio de aspecto!- dijo Kagome para luego mostrar su otro aspecto.
-Kagome… no sabia que tu…- trato de decir Inuyasha pero Kagome lo agarro por las dos manos y lo elevo en el cielo.
-Adiós Kagome- pensó Yue mientras veía a Inuyasha y Kagome alejarse- Sacerdotisa Kikyo, ¿esta dispuesta en ayudarme en esta batalla?
-Será todo un placer joven Yue-dijo Kikyo preparando su arco.
- ¿y usted su excelencia?- pregunto Yue a Miroku.
- Daré lo mejor de mí- dijo el monje Miroku depositando a Sango en el suelo y preparándose para la batalla
- Yo cuidare de Sango junto con Kirara- dijo Shippo muy valientemente.
-De acuerdo ya vienen- dijo Yue viendo unas nubes oscuras en el cielo- Prepárense esto tardara un rato.
-¡SI!- dijeron todos.
