Unbroken

Sinopsis: Lila había cumplido su propósito; los amigos de Marinette le habían dado la espalda a su compañera, ahora ella se encontraba sola, o esa era lo que pensaba; Adrien jamás creyó en la mentira de Lila y ahora estaba dispuesto a no dejar sola a Marinette… pero… jamás pensó que la azabache aceptaría en cambiarse a otra escuela. Nuevas amistades, nuevos comienzos y nuevas aventuras harán que el alma de la heroína sea inquebrantable.

Hola mis ladies y mis lords.

Después de tanto tiempo en vela he terminado al fin el capítulo, la verdad esto de trabajar hasta muy tarde y escribir el fic ha sido cansado y estresante a la vez, pero a la vez ha sido de mucha ayuda la imaginación en el trabajo que he avanzado otro capítulo más, aún no sé cuando lo vaya a terminar pero si les aseguro que esta muy emocionante.

En fin, cambiando de tema; sólo quiero avisarles que en este capítulo saldrá un personaje bastante querido y conocido por ustedes, a la vez que este personaje será también alguien importante para el fic. Les recomiendo que tengan algo a la mano para evitar los gritos de emoción.

Quisiera hablar sobre el episodio "Silencer" pero eso lo hablaré hasta el final del capítulo, no les quito mas de su tiempo por leer su lectura así que...

Disfrutenlo ;D


Actos

Torre Eiffel

Cuando la noche llegó Marinette ya se había transformado en su alter-ego, sabía que tarde o temprano su compañero no tardaría para estar con ella, a la vez que preguntaría por el paradero de Rena Rouge y de la nueva heroína del zorro, la chica esperaba en la zona más alta de la torre esperando a su compañero mientras que su vista se perdía en la estrellada noche. El clima de la noche era agradable, la brisa fresca revoloteaba las coletas de la heroína mientras disfrutaba del viento.

– Es una hermosa noche que está haciendo hoy, ¿No lo crees mi Lady? – dijo Chat Noir a espaldas de ella.

– Efectivamente, Chat Noir. – dijo ella sin voltearse.

Chat Noir se sentó a su lado mostrando una enorme sonrisa en su rostro, a la vez que columpiaba sus piernas como un niño pequeño.

– Otra batalla exitosa, ¿No lo crees? – preguntó el felino héroe.

– Así es. – suspiró la heroína.

– Lamento en no haber sido de mucha ayuda. – la mirada azulina de la joven se posó en la de su compañero, las orejas que formaban parte del disfraz estaba agachadas sobre su cabeza simulando tristeza.

– Has sido de mucha Chat, más de lo que tú piensas. Y es un agrado de tenerte a mi lado Chat Noir. – la mirada esmeralda del héroe se dilato mostrando un brillo de emoción en ellos, una pequeña sonrisa se había asomado en sus labios mientras que un leve rubor decoró sus mejillas.

– Mi Lady haces que me corazón se regocije y haces más enamorarme de ti con tus palabras. – dijo Chat Noir haciendo que Ladybug lo mirara incrédula para luego soltar una risa.

– Gato mañoso.

– Por cierto. En la batalla contra Écarlate es una suerte que hayas reclutado a Rena Rouge. – la sonrisa de Ladybug se apagó a la vez que ésta desapareció, Chat Noir al notar esto en la heroína le preguntó. – ¿Pasa algo mi Lady? ¿Dije algo malo?

Ladybug ladeó simplemente. Miró a su compañero y dijo.

– No has dicho nada malo.

– ¿Y entonces? ¿Por qué has puesto esa expresión?

– Chat… hay algo… hay algo que debo decirte respecto a Rena Rouge.

– ¿Qué es? – ella relamió sus labios secos y al tomar aire dijo.

– La chica con quien acudí a darle el prodigio del zorro no era Rena Rouge, sino que fue otra. – confesó la heroína, el héroe del traje de gato de cuero la miró incrédulo.

– ¿Y eso? ¿Qué sucedió?

– No es sencillo hablar de esto Chat Noir, al menos no para mí.

– Mi Lady, si tienes algo que te incomoda y no quieres decírmelo estas en todo tu derecho. No voy a forzarte a que me lo digas. – Chat Noir tomó la mano de su compañera a la vez que la apretó cuidadosamente. – Yo siempre estaré ahí para lo que necesites mi Lady, estaré ahí para escucharte y apoyarte.

El corazón de la azabache latió con fuerza mientras se perdía en la mirada sincera y cálida de su compañero; tomó una enorme bocanada de aire y comenzó a hablar.

– Como bien sabes Chat, yo conozco la identidad de Rena Rouge. Lamentablemente debo decir que… Rena Rouge ya no seguirá siendo parte de nuestro equipo.

– ¿Cómo dices? – la cara de Chat Noir era casi un poema.

– Lo que escuchaste. Rena Rouge ya no seguirá siendo más la portadora del zorro. Se acabó.

– ¿Y eso por qué? ¿Acaso ella ha hecho algo malo?

La pregunta de su compañero hizo que su corazón se estrujara contra su pecho al recordar las cosas que Alya le ha hecho pasar.

– Sólo digamos que ella ha decidido forjar su propio camino. – a Chat Noir se le rompió el corazón después de escuchar el tono débil y triste de su Lady en su voz.

– Sea cual sea tu decisión Ladybug, yo siempre te apoyaré en lo que sea. – el chico abrazó a la chica mientras que ella correspondió a su abrazo. – ¿Quién es la nueva portadora del zorro?

– Su nombre es Vulpix.

– ¿Vulpix? ¿Qué acaso ese nombre no es de…?

– ¿De un podemos? Sí, lo es.

– Qué original. – Ladybug rió por lo que dijo su compañero, mientras que ambos miraban con tranquilidad la hermosa ciudad. – ¿Y es de confianza? ¿Podemos confiar en ella?

– Lo es.

Ninguno de los dos dijo nada en los próximos cinco minutos, sólo se quedaron ahí abrazados disfrutando de la compañía del otro. Cuando dieron las doce de la noche los dos decidieron en retirarse cada quien a su casa, pues tenían que descansar para su día de escuela, después de ver a su Lady retirarse Chat Noir decidió en visitar a la casa de Marinette y saber cómo se encontraba.

La portadora de la mariquita había llegado a su casa y deshizo su transformación. Tikki vio a su amiga tensa y cansada, había sido un día bastante cansado. Las dos estuvieron a punto de entrar a la habitación cuando una voz familiar llamó la atención de la azabache.

– Buenas noches, Marinette.

– Chat Noir, ¿Qué haces aquí? – preguntó Marinette fingiendo sorpresa.

– Hoy estuve de patrullaje junto con Ladybug, y como ya hemos terminado nuestro trabajo y no quise ir a casa decidí en visitar a mi fan número uno. – comenzó a decir el héroe de París mientras le guiñaba juguetonamente el ojo a la azabache, quien por supuesto soltó una risa divertida. – ¿Cómo te encuentras Marinette?

– Me he encontrado bien. ¿Qué hay de ti Chat?

– Estoy completamente bien.

– ¿Cómo estuvo la pelea con el akuma? – preguntó con curiosidad, aunque ella sabía perfectamente bien lo que había sucedido en el enfrentamiento.

– Por dónde empezar.

– ¿Te parece bien que me cuentes lo sucedido acompañado de unos pastelillos? – el rostro de Chat Noir se ilumino.

– Purr supuesto, Purrincesa.

Los dos jóvenes entraron a la habitación, mientras que Marinette iba a la planta baja a buscar los pastelillos; Chat se quedó recostado en el chaise-longue, fue en un momento cuando su vista se enfocó en la pizarra de la pared contraria de la habitación, ya que algo captó su atención. El héroe se levantó de ahí y comenzó a caminar hacia la pizarra; ahí mismo vio un collage de fotos de los nuevos amigos de Marinette junto con ella, también habían tres hojas la cuales eran una lista de música, y entre otras cosas. Lo que al héroe de París le llamó más la atención era la gran felicidad que mostraba Marinette en las fotos.

– ¿Qué es lo que haces gato mañoso? – la voz de Marinette lo había sobresaltado.

– Así que estos son tus nuevos amigos. – dijo el chico mientras señalaba el collage.

– Sí.

– Se ven que son amistosos. – Chat Noir se acercó hacia la chica mientras dejaba la bandeja en el suelo donde ella y su compañero suelen disfrutar cómodamente.

– Y lo son. – sonrió ella. – Son buenos chicos. Algunos están locos pero son buenos chicos.

– Se nota. – sonrió él. Chat dirigió nuevamente su vista en el collage una sonrisa ladina apareció en sus labios y en un tono sorprendido dijo. – Y más aún se nota que te has hecho amiga de aquella chica.

– ¿De quién?

– De ella. De la chica a quien Hawkmoth akumatizó, no me acuerdo de su nombre pero sé que se llamaba "Riposte".

– Es Kagami.

La sonrisa de Chat Noir se amplió mientras miraba con admiración y ternura a la chica.

– Háblame de tu día. ¿Qué hiciste?

– Esa sería mi línea gato mañoso. – dijo Marinette. – Pero me ha ido bien, mucha tarea, me han enseñado muchas cosas fascinantes en el taller de costura, mis amigos han estado ahí a subirme el ánimo. ¿Qué hay de ti?

– ¿De mí? – se encogió de hombros el héroe. – No hay mucho que hablar de mí, Princesa.

– ¿Cómo de que no? ¿Qué hay de la pelea contra el akuma? ¿Acaso eso no cuenta?

– Sólo puedo contarte mi punto de vista Marinette, lo demás sería aparte.

– No importa, quiero escuchar.

El corazón de Chat Noir se aceleró mientras que sus mejillas comenzaron a adquirir un tono rojizo.

– Cómo tú lo ordenes, Princesa.

El héroe de París contó cada detalle de su pelea contra Écarlate mientras que Marinette lo escuchaba atentamente, si hubiera sido un fin de semana ambos chicos disfrutarían de una entretenida platica, habían dado las tres de la mañana cuando ambos chicos se habían despedido. Dentro de tres horas ella debía levantarse para irse a la escuela pero debía admitir que aquella plática con el superhéroe la hizo sentir bien.

La mañana llego, otro día más de clases y de trabajo.

Al llegar al colegio Marinette se dirigió hacia su salón mientras escuchaba las risas de sus amigos desde el pasillo, cuando la franco-china entró al salón recibió un cálido y animado saludo por parte de sus compañeros.

– Buenos días, Mari.

– Buenos días, chicos. – saludo dela misma manera la chica a sus amigos, dejo sus cosas en su pupitre sin soltar una caja de tamaño mediano color crema. – Mi papá hizo galletas recién horneadas y traje algunas para ustedes.

Las caras de Alba, Jennifer y Dominique se iluminaron cuando escucharon la palabra "galletas" al mismo tiempo cuando Marinette abrió la tapa de la caja haciendo que el aroma de las galletas recién horneadas inundara las fosas nasales de todos los chicos.

– Adelante tomen las que quieran. – invitó la Dupain-Cheng.

Los tres mencionados chicos no lo dudaron ni por un segundo y tomaron cada quien su porción de galletas; entre tanto Kagami, Minerva y Orestes los miraron con desaprobación, pero al ver el buen gesto de su amiga en ofrecer las galletas de su panadería no tuvieron otra opción que sentirse tentados por el suculento sabor y olor de esas delicias.

Cada quien tomó una y la probo mientras que sus facciones cambiaron rápidamente, en especial a Kagami; la chica esbozó una pequeña sonrisa agradable mientras sentía en su boca una explosión de sabores.

Marinette comenzó a recibir halagadoras palabras por parte de sus amigos, en ese momento Alba comenzó a hablar a su amiga sobre algunos postres latinoamericanos, al igual que sus demás compañeros también lo hicieron. La franco-china prestaba con atención cada conversación de sus amigos, ella también recomendaba a sus amigos algunos bocadillos dulces de su panadería que eran muy populares en ser vendidos. La conversación terminó cuando la campana sonó indicando que las horas de clases ya iban a comenzar.

Colegio François-Dupont

Si pensaron que en el colegio donde antiguamente Marinette estudiaba volvería a la normalidad, están muy equivocados, más en particular en el grupo de Adrien. A no tener a Marinette como su presidenta las cosas se estaban saliendo de control que esto hacia que entre todos los estudiantes del salón se pusieran en contra por cosas insignificantes. Al principio ellos pensaron que al no tener a alguien que fuera presidente de su salón las cosas serían más sencillas e innecesarias, pero, al parecer todo había sido en vano.

Cuando Madame Bustier entró a su salón pensó que tal vez ya sería la hora de escoger a un representante del salón y poner las cosas en orden como era debido; la joven mujer se sentía un poco triste y dolida en reemplazar a la que alguna vez había sido su alumna favorita, claro que ella no podía comparar a nadie con Marinette, pero, Caline le tenía un gran apreció a esa bondadosa y dulce chica que nunca paso por su cabeza que ella se iría muy pronto de su salón y de su escuela. Con gran pesar decidió hacer lo correcto: en elegir a un candidato para ser el presidente de su salón.

– Silencio, por favor. – llamó Madame Bustier a sus alumnos, quienes inmediatamente la obedecieron. – Chicos, dada a las circunstancias que he estado viendo con el paso de las semanas en este salón, he decidido que ya es tiempo de elegir a un candidato para el presidente de esta clase.

– Profesora Bustier, yo me ofrezco para el puesto de presidenta. Después de todo tengo mucha potencial en la política y que mejor que me escojan a mí por supuesto. – se ofreció así misma Chloe con sus aires de grandeza. Pero su burbuja de felicidad explotó cuando los comentarios de sus compañeros la interrumpieron.

– Sigue soñando Chloe.

– Apuesto a que no moverás ni un dedo y se lo dejaras todo a Sabrina.

– Yo propongo que elijemos a otra persona.

– Ridículo, esto totalmente ridículo. – masculló Chloe. – Son sólo una bola de envidiosos.

Así nunca vamos a llegar a un fin. – pensó Madame Bustier

– Yo elijo a Lila para presidenta. – dijo Alya, lo cual esto hizo sorprender tanto a la italiana como a la hija del alcalde.

– Yo también elijo a Lila.

– Y yo.

– Yo también.

Mientras que los estudiantes comenzaban a elegir a Lila para ser la nueva presidenta de la clase; la italiana empezaba a sentir interés por el poder y así comenzar a idear cualquier plan para manipular a su antojo a sus compañeros.

– ¿Yo? ¿Presidenta de la clase? – jadeó llena de sorpresa. – No podría hacerlo. Digo no soy digna para serlo. – fingió inocencia la chica, pero dentro de ella sólo crecía la ambición, el orgullo y la avaricia.

Estaba hambrienta por el poder.

Si había algo que Lila le encantaba disfrutar, además de la mentira, era el poder. Después de todo ella era la sobrina de un importante político italiano por parte de su padre, aunque no sabía nada de política sí sabía de algo: la manipulación.

– Tonterías chica, tu misma has dicho que fuiste anteriormente presidenta de tu antigua escuela. – comentó Alya.

– Bueno eso fue diferente. Pero. Según tengo entendido que… Marinette fue… su presidenta de la clase. – fingió la italiana con una voz afligida. – Aun me siento culpable de lo que sucedió con ella. Si yo no la hubiera molestado con ser mi amiga… tal vez… esto… no estaría pasando.

Adrien al escuchar esas falsas palabras de la boca de Lila sentía unas ganas de vomitar con extrema exageración. Le repugnaba esa falsa chica, aunque él estuviera alejado de ella le asfixiaba estar en el mismo lugar.

– No pienses más en eso Lila. – dijo Alix desde su asiento. – Marinette ya está aquí para representar más nuestra clase, y si así lo fuera; si ella siguiera continuando siendo la presidenta yo no tardaría en cambiarla por ti.

Aquel comentario había sido una cuchilla para Adrien y Madame Bustier.

– Profesora Bustier, damos por concluido que Lila Rossi sea nuestra candidata para ser nuestra presidenta. – comentó la pelirrosada.

– Hola. ¿Qué hay de mí? ¿Acaso yo tampoco cuento? – habló Chloe pero había sido ignorada por sus compañeros.

– Bien entonces tenemos un debate. Lila Rossi y Chloe Bourgeois serán las candidatas para el puesto de presidenta de la clase. – confirmó Caline. – Todos pueden escribir el nombre de sus compañeras a partir de ahora, a excepción de las candidatas, y dejarlos aquí en el escritorio. – indicó la mujer.

Todos los alumnos comenzaron a escribir los nombres de las candidatas, mientras tanto Lila y Chloe se dedicaban miradas retadoras, amenazantes y competitivas.

Dos candidatas.

Un debate.

Un puesto.

Un ganador.

Después de cinco minutos Madame Bustier terminaba de contar los votos, aclaro su garganta y miró a su grupo con una tranquila y amplia sonrisa.

– Bueno, chicos, por el conteo de votos me da el gusto de anunciar que Lila Rossi será nuestra nueva presidenta de clases. – anunció Caline, mientras que sus estudiantes dejaron escapar un grito de emoción.

Las felicitaciones no faltaron haciendo que el ego de la italiana se elevara por los aires, pero todo eso no duro mucho cuando un grito se escuchó en el salón.

– ¡Profesora Bustier exijo un reconteo de votos! – demandó Chloe, pero la profesora sólo le dedicó una sonrisa de lastima.

– Sólo tienes dos votos, Chloe, no creo que un reconteo sea necesario. – comentó Madame Bustier.

– ¿Qué? ¡Esto es ridículo, totalmente ridículo! – gruñó la hija del alcalde cruzándose de brazos y bufando decepcionada.

– ¿Y puedes culparnos por eso Chloe? – se burló Alya.

– Sí, Lila es mejor que tú. – disparó Alix en el ego de la rubia, los comentarios de sus demás compañeros no se hicieron esperar hacia la Bourgeois haciendo que ella apretara su mandíbula con rabia mientras intentaba ignorar las crueles palabras de sus compañeros.

– Chicos paren por favor, no quiero causar más problemas. Pero este debate es justo y gané, Chloe. Espero que tú tampoco estés molesta conmigo por esto. – comentó Lila con un fingimiento de inocencia y ternura. – Lo único que quiero evitar en este momento es hacer otro enemigo justo lo hice con Marinette. Sólo quiero dar lo mejor de mí para hacer de sus vidas tan fáciles como sea posible aquí.

– ¿Ves Chloe? A eso le llamo verdadero liderazgo. – dijo nuevamente la Cesaire, imitando aquella sonrisa de satisfacción que Chloe cada vez hacia cuando algo salía bien, la Bourgeois apretó más sus brazos cruzados a la vez que hizo un puchero.

– Todos ustedes son tan tontos. Como sea ni siquiera quería sus votos. – dijo la portadora de la abeja, miró fruncidamente a Lila mientras que ella agradecía a sus compañeros y a su maestra por sus felicitaciones.

Chloe visualizó a la italiana y vio algo en ella que nadie más observó.

Poder, triunfo y orgullo.

Pero todo aquello estaba combinado con algo más. Algo más…

Oscuro.

Colegio Privado Notre Dame Épade Sacrée

La hora del almuerzo llegó y todos los estudiantes disfrutaban de ese momento de convivencia con sus amigos ya sea platicando, bromeando o haciendo relajo.

En una de las mesas se encontraba el círculo de amigos de Marinette, ellos platicaban animadamente y haciendo planes para juntarse el sábado, a excepción de Kagami quien estaba muy atenta a su teléfono y escribiendo algo en él, nadie le prestó atención a excepción de Alba. La latina vio algo en la mirada marrón de la japonesa que la hizo sentir curiosa, pero como la chica era reservada al igual que su amiga decidió no meterse en su vida aunque la curiosidad la mataba.

Kagami había terminado de escribir, y dejó a un lado su teléfono y enfocarse a sus amigos. Cuando ella observó y escuchó a los chicos y los planes del sábado, la japonesa vio que su amiga latina la observaba atentamente. La Tsurugi vio como la Muñes movía sus labios preguntándole: "¿Está todo bien?", por lo que ella simplemente asintió.

– Bien, entonces queda decidido; el sábado iremos al cine y luego al barrio latino al local "La Catrina" a escuchar música y bailar. – dijo emocionado Dominique mientras que sus ojos se iluminaban.

– ¡Oh, qué emoción! Ya quiero que se pase rápido la semana, no podría esperar a ir a "La Catrina". – comentó Jennifer eufórica.

De pronto a lo lejos toda la escuela escuchó una explosión que hizo alarmar a los alumnos y a sobresaltarlos en sus lugares.

En las bocinas se había escuchado un comunicado de que todo alumno debía ir al gimnasio para mantenerlos seguros hasta que las cosas se tranquilizaran a la vez que se comunicaran con sus padres para que los recogiera. Los alumnos salieron de la cafetería tratando de controlar la calma mientras se dirigían hacia el gimnasio, Marinette cuidadosamente de no ser observada se escondió en uno de los salones para así transformase.

Una vez que ella se había transformado rápidamente ella se dirigió hacia donde se encontraba el akuma.

La heroína saltaba de edificio por edificio en busca de la victima de Hawkmoth y minutos después apareció su compañero a un lado de ella.

– Hola mi Lady. Hoy hace un hermoso día para combatir contra el mal, ¿No lo crees?

– Si tú lo dices chaton. – sonrió divertida.

Ambos héroes habían encontrado al akuma, lo más curioso era que ese akuma era fácil de vencer ya que no obedecía a las órdenes de Hawkmoth porque no era más que el mismísimo pequeño August; esta vez su akumatización era porque quería un globo de Chat Noir. Los dos héroes habían entregado al infante a su madre sano y salvo.

– No fue tan difícil como pensé. – dijo Chat Noir quien miraba divertido a su compañera.

– En eso tienes razón. ¿Quién pensaría que Hawkmoth akumatizaría de nuevo a August? – rió divertida la heroína.

De pronto los pitidos de sus prodigios sonaron nuevamente, anunciando que dentro de muy poco sus transformaciones terminarían en cualquier momento.

– Bueno gatito, es hora de irnos.

– ¿Estás segura mi Lady? ¿No quieres quedarte un poco más y saber quién se encuentra detrás de está mascara de este galán? – bromeó Chat Noir quien robó una risa divertida por parte de su compañera.

– Ni de chiste.

Ambos se despidieron y regresaron cada quien a sus respectivos refugios, Marinette había regresado a su escuela y noto que nadie se encontraba en ella, es más ni en el gimnasio nadie estaba, rápidamente tuvo que ir a su salón a tomar sus cosas pero estas no estaban por ningún lado. Tomó su teléfono y vio que tenía bastantes llamadas pérdidas tanto de sus amigos como de sus padres, en algunos de esos mensajes se le había informado que sus cosas las habían llevado a su casa. Con el alma en la boca la chica tuvo que esperarse en el baño de chicas a que Tikki terminara de comer una galleta de chispas de chocolate, una vez que la kwami estaba recargada de energías la franco-china nuevamente se transformó, y como si nada había regresado a una cuadra de su casa. Cuando ella rompió su transformación y llegó dentro de su hogar sus padres la recibieron con los brazos abiertos y aliviados de saber que su hija se encontraba sana y salva.

– Marinette, ¿Dónde estabas? – preguntó Sabine entre tranquila y angustiada.

– Tus amigos se comunicaron y nos dijeron que no te encontraban por ningún lado. – comentó Tom.

– Yo… m-me escondí. – balbuceó la chica.

– ¿Te escondiste? – la chica asintió.

– S-Sí me escondí. Pensé que el akuma sería poderoso… y…

– Oh mi niña. – Sabine se le encogió después de ver a su hija con la cabeza agachada, la mujer no tardo en abrazar a su unigénita en un abrazo sobreprotector. – Mi pobre Marinette.

– Siento mucho en no haberme comunicado con ustedes y por haberlos preocupado.

– Está bien. Nosotros te perdonamos. – dijo Tom quien también abrazó a su hija. – Pero a quien también debes de llamar es a tus amigos. Ellos no han dejado de llamarnos y de llamarte, deberías hablar con ellos y decirles que estás bien y que estás en casa.

– Tienes razón papá. Voy a llamar a mis amigos. Iré a mi habitación.

Marinette les dio a cada uno de ellos un beso en la mejilla, luego subió a la segunda planta donde ahí mismo comenzó a comunicarse con sus amigos mediante por WhatsApp. Las video-llamadas que realizo la franco-china a sus amigos hizo que todos ellos se tranquilizaran por ella, más en especial por Alba y Kagami, después de comunicarse con ellos la chica soltó un respiro largo y tranquilo.

Tikki, quien había salido de la bolsa de su amiga, se dirigió hacia a ella y le preguntó.

– ¿Cómo se encuentran tus amigos Marinette?

– Están bien, ya están más aliviados.

– Es bueno de escuchar. Se nota mucho que ellos se preocupan por ti. – Marinette sonrió y asintió.

– Sí.

En otro lugar

Eran la 1:30 de la tarde cuando Kagami salió de su casa, la chica iba directamente a sus clases de violín por órdenes de su madre, odiaba tanto esas clases pero no podía desobedecer a su madre. La mirada marrón de la japonesa miraba con aburrición los edificios a través de la ventana polarizada. Soltó un suspiro de aburrimiento.

En ese momento Kagami escuchó el timbre de mensaje de su celular.

Desinteresada y aburrida sacó el celular del bolsillo de su short rojo, cuando ella vio el mensaje de la pantalla del aparato inmediatamente su mirada marrón se dilato de la sorpresa, a la vez que sentía como su corazón latía con mayor fuerza y sus mejillas adquirieron un cierto tono rosado. Con su dedo desbloqueo la pantalla de su celular y leyó a continuación el mensaje.

– Hitoshi, necesito que me lleves al Shakespeare and Company Café. – anunció Kagami al chofer de la familia.

– Como usted ordene Señorita Tsurugi. La llevaré después de sus clases de violín.

– Creo que habrá un cambio de planes Hitoshi. En vez de ir a mis clases quiero que me lleves al Shakespeare and Company Café inmediatamente. – volvió a ordenar la japonesa.

– Lamento contradecirla, Señorita Tsurugi, pero su madre me ordeno que la llevaría directamente a sus clases de violín y debo acatar esa orden. – dijo Hitoshi.

Kagami le molesto aquello, pero, luego esbozo una sonrisa bastante zorruna.

– Ayer me pareció raro escuchar gritar al gato persa de mi abuela fue como un grito de angustia. – el tono burlón de Kagami hizo estremecer al chofer y a su vez hizo que el pobre sudara frío cuando ella le mostro una fotografía desde su celular a él mismo pisando accidentalmente la cola de un gato persa mientras que éste saltaba y se le erizaba el pelaje. – Como ves tengo prueba necesarias no sé qué pensaría mi abuela si la viera. – sonrió con burla pura.

Hitoshi al estar contra la espada y la pared no tuvo de otra más que obedecer las órdenes de la hija de sus patrones.

– ¿Qué quiere ir al Shakespeare and Company Café? Con mucho gusto la llevo ahora mismo Señorita Tsurugi.

Rió internamente la japonesa, tal vez el chantaje no era lo suyo pero al juntarse con Alba aprendió muchas cosas que ella jamás en su vida haría.

Y el chantaje era una de ellas.

Shakespeare and Company Café

Dentro del local se podía oler el delicioso aroma dulce de los pastelillos, del café, del té y de las hojas de los libros.

En una de las mesas de aquella cafetería se encontraba un joven de mirada tranquila y con un aura equilibrada y desinteresada. Su mirada no dejaba de observar la puerta y la ventana del local. El joven suspiro tranquilo mientras golpeaba la mesa delicadamente con un lápiz que traía a la mano, y a su vez un cuaderno de partitura color negro y su celular.

El chico mantuvo sus ojos cerrados por unos segundos mientras escuchaba atentamente su entorno.

De pronto, por fin lo escucho.

Aquella extraña y fuerte melodía de determinación y honor.

– Lamento la demora. ¿Te hice esperar? – el chico abrió sus ojos y sonrió tranquila y despreocupadamente.

– No lo hiciste. Apenas llegue. – confirmó él.

Justo enfrente de él se encontraba Kagami, vestía unos shorts rojos, unas medias negras, una blusa blanca sin mangas y con un listón delgado color negro decorando la parte del cuello de la blusa, y unos tenis rojos.

La chica retiró la silla y tomó asiento en ella, quedando frente a frente del chico.

– Y qué era eso de lo que querías hablarme, Luka.

– ¿Quieres algo de tomar? Yo invito.

La chica frunció un poco el ceño no le gustaba que le cambiaran el tema, pero si había algo que sus padres y sus abuelos le enseñaron era que no debía rechazar una invitación.

Después de pedir sus bebidas Kagami volvió a preguntarle al chico de mirada turquesa la misma pregunta.

– Ahora sí, dime, ¿Qué era aquella que querías decirme Luka?

– ¿Has notado algo extraño en Marinette? – la chica alzó una ceja, bastante confundida.

Según Kagami tenía entendido era que Luka no sabía que Marinette se había cambiado de escuela. Al menos que su hermana o la misma Marinette le haya comunicado su cambio de escuela.

– No. ¿Por qué la pregunta?

– Bueno, tengo entendido que tú y ella están en la misma clase de esgrima. Es por eso que te hago esa pregunta. – Luka se sintió extraño en ese momento, la melodía que escuchaba en el corazón de la japonesa había cambiado rápidamente; si él tuviera a la mano su guitarra y tocara esa melodía seguramente este le revelaría aquello que ocultaba la chica.

– No he notado nada extraño en ella. – dijo con tranquilidad la chica. Y era verdad. Ella no vio ningún cambio en su compañera de clase. – ¿Acaso tu sí?

– Para serte sincero no la he visto desde hace semanas. – el tono de voz de Luka se escuchaba afligida y preocupada, cosa que para la japonesa le había incomodado. – Ni tampoco la he visto fuera de la escuela, espero que ella este bien. – aquello ultimo lo dijo en un susurro.

La chica apretó con fuerza sus manos en su short mientras trataba de ignorar aquella molestia en su pecho. Pero aquella tensión que sentía desapareció cuando vio en la pantalla de su celular un mensaje de Adrien.

Luka solo vio la fotografía del Agreste menor pero no el mensaje que decía.

– ¿Sucedió algo?

– Al parecer las clases de esgrima no se cancelaron después de todo. Qué bueno que siempre cargo mí equipo de esgrima conmigo. – declaró Kagami.

– Y hablando de la esgrima. ¿Ya venciste a Adrien? – preguntó Luka mientras sonreía divertidamente.

– Estoy en eso. Debo decir que ambos somos buenos en la esgrima, pero, si Adrien fuera así de bueno en la esgrima no tendría ninguna dificultad de enfocarse en su objetivo. – aclaró la japonesa.

– ¿Y tú? ¿Cuál es tu objetivo Kagami? – la chica casi se atraganta con su té por aquella pregunta del Couffaine.

– ¿Mi objetivo? – Luka asintió, sentía curiosidad por saber cuál era el objetivo de Kagami. – Simple. Ser la mejor esgrimista como lo fue mi bisabuelo, mi abuelo y mi madre, y llevar el honor en la familia Tsurugi.

– ¿Estás segura de eso?

– ¿A qué viene esa pregunta?

– Como decirlo. – suspiró Luka mientras trataba de buscar las palabras correctas para no malentender las cosas con la chica. – No soy bueno con las palabras, pero, tratare de hacerlo bien. Algo dentro de ti dice todo lo contrario Kagami. La melodía de tu corazón suena diferente a lo que dice tu boca, la melodía que ahora estoy escuchando dice que tu objetivo no es ser aquello que deseas en verdad sino otra.

Kagami sintió un vuelco en su ser a la vez que éste se aceleraba con mayor frecuencia cada vez que escuchaba la voz tranquila y dócil del músico.

– ¿Y qué es aquello lo que deseo? – preguntó en un tono bajo y confundido.

– Eso debes descubrirlo tú misma Kagami. Aunque debo decir que la melodía que escucho de tu corazón es bella y misteriosa.

Un sonrojo se apodero de las mejillas de la chica.

Cualquiera quien vería la escena uno diría que esos dos eran pareja.

Cuando Kagami iba a decir algo el timbre de mensaje del celular del Couffaine la interrumpió.

Luka atendió el teléfono y vio el mensaje, era de Juleka, una expresión de disgusto y de preocupación apareció en el rostro del chico. La Tsurugi al ver el semblante del muchacho la confundió. El Couffaine soltó un suspiró frustrado dejando de nuevo su celular en la mesa.

No es mi asunto. No es mi asunto. Definitivamente no es tu asunto Kagami. – se auto-controló asi misma la japonesa por no preguntarle lo que le ocurría a Luka.

– Te estarás preguntando lo qué me pasa, ¿No es así? – la chica se sobresaltó fijando su mirada con la de él.

– No es mi incumbencia meterme en los asuntos de los demás. – cuando iba a tomar su té escuchó al músico reír.

– Tal vez tus palabras dicen una cosa pero me temo que tu corazón dice otra.

– ¿Cómo?

– No tienes que ser ruda contigo misma Kagami, no tiene nada malo de ser curioso; es algo normal en un humano sentir curiosidad. – confesó Luka haciendo latir ferozmente el corazón de la chica. – Dices que vas a tener clases de esgrima, ¿No es así?

– Así es, ¿Qué hay con eso?

– Juleka me envió un mensaje, o más bien son fotos en donde dice que Marinette la "insulta" a ella y a sus amigos, es más, verifique el perfil de Marinette y vi cosas desagradables que dice ella de sus compañeros de clase. – explicó el Couffaine mientras le entregaba su celular a Kagami para que ella viese el mensaje de Juleka.

Kagami estaba en shock que casi se quedaba sin habla. Cuando ella reviso el celular de Luka y vio las fotografías de la conversación de Marinette con Juleka no podía creerlo, pero, de pronto ella noto algo raro en esas conversaciones. Era la fotografía. La chica frunció el ceño y dejo el celular del músico en la mesa para tomar el suyo propio y verificar en él la cuenta de estado de su compañera.

Luka se sintió extrañado por la actitud de la chica, él veía como ella checaba su celular y la de él al mismo tiempo; la expresión de la chica rápidamente cambio, su mirada marrón ahora mostraba acidez y molestia.

– ¿Kagami está todo bien? – preguntó preocupado Luka.

– Esta cuenta es falsa. – dijo de golpe la japonesa.

– ¿Qué dices?

– La cuenta. Está cuenta es falsa. – dijo de nuevo la esgrimista. – Escucha sé que no me creerás, pero lo que te diré es totalmente cierto. Marinette nunca sería capaz de insultar a sus amigos aun sabiendo que ellos les dieron la espalda, además ella ha dejado de seguir a sus antiguos compañeros y bloqueado de sus redes sociales.

– Por fin escucho a alguien que piensa lo mismo que yo. – dijo aliviado Luka sorprendiendo a Kagami. – Te creo absolutamente en lo que dices, Kagami. Aunque no conozca de fondo a Marinette sé que ella sería incapaz de hacer este tipo de cosas hacia sus amigos y más sobretodo a mi hermana. He tratado de comunicarme con ella pero no contesta mis llamadas, e incluso, hasta mis mensajes por Messenger no me ha respondido.

– También hay que debes saber de esta cuenta. – Kagami le entregó el celular al chico mientras que ella le mostraba la cuenta original de Marinette desde su celular. – Observa bien. ¿Ves alguna diferencia entre estas dos cuentas?

– Las fotos y la fecha de creación.

– Correcto. – asintió la esgrimista. – Pero también olvidas algo. La ortografía.

– ¿La ortografía? – alzó una ceja Luka.

– Por si no lo sabes, la ortografía es algo importante en la sociedad; pero lamentablemente se ha perdido una cuarta parte de ella debido a por las redes sociales que quieren hacer la ortografía más simple. Esta es la cuenta original de Marinette. – señaló Kagami su celular. – La ortografía de Marinette se ve limpia y correcta, a la vez que pone emojicons cuando termina una publicación dependiendo de su estado. Entre tanto la cuenta que tienes en tu celular es la falsa, ya que como veras la ortografía de ésta es simplona y con fallas de uso de la escritura, como verás; en la cuenta original de Marinette no usa repetitivamente las mismas palabras ya que ella le da un uso diferente, es decir, que ella usa los sinónimos y los antónimos. Entre tanto la cuenta falsa se está utilizando repetidamente la misma palabra.

El corazón de Luka se agito a la vez que una adrenalina recorrió por todo su cuerpo.

Aunque la explicación de Kagami era impresionante y a la vez fácil de entender, él sólo se enfocó en la melodía que el corazón de la chica le transmitía al decirle todo eso; era como tambores que daban cuando se iniciaba un himno de batalla y de justicia.

– Entonces eso quiere decir que…

– Sí. Alguien hizo una cuenta falsa de Marinette para hacerse pasar por ella y dejarla quedar mal.

– ¿Por qué? ¿Quién quiere hacerle daño a Marinette?

– Tengo una persona en mente, pero, no puedo acusarla como la culpable sin tener pruebas que la delaten.

– ¿Quién es? – preguntó Luka impaciente.

Kagami suspiro pesadamente.

Observó por ambos todos lados para que nadie estuviera cerca de ella y de Luka.

– Te diré el nombre, pero tienes que prometerme que todo esto que estamos no se lo dirás a nadie.

El Couffaine apretó sus labios. Prometerle eso a Kagami sería un puñal para él y una traición hacia su hermana. Luka no era ese tipo de chicos que guardaban secretos hacia su familia ni siquiera a su propia hermana, siempre pondría primero a su familia ante todo… pero… sólo sería por esta excepción. Desde que Juleka y Marinette habían roto su amistad, Luka siempre había sido testigo en como su hermana y sus amigas hablaban mal de ella a sus espaldas; era casi ver a un escuadrón anti-Marinette.

– Lo prometo.

– Una vez que te diga el nombre, ya no habrá marcha atrás. – dijo con extrema seriedad la Tsurugi, pero el músico se mantuvo firme. – La persona quien creo que está detrás de todo esto es… Lila Rossi.

– ¿Lila Rossi?

– Tal vez no la conozcas…

– La conozco. Bueno, en parte, no sé cómo sea ella en su persona pero mi hermana me ha hablado de su amiga. Pero. ¿Por qué crees que ella quiere hacer quedar mal a Marinette?

Kagami suspiro, agarró la taza de té y lo observó atentamente.

– Como dije anteriormente. Es una suposición mía. – la chica bebió su té mientras recordaba aquel día en que Marinette le había contado a ella y a sus amigos sobre Lila y de sus artimañas que le hizo pasar en el colegio.

– ¿Qué te hace creer que esta Lila Rossi haya querido hacer una cuenta falsa de Marinette?

– No lo sé. Pero. Si no tenemos ninguna prueba que sea ella no podemos culparla de los hechos.

– Buen punto. – susurró Luka. – Kagami.

Ninguno de los dos hablo por un minuto. Un minuto que para ambos se le hizo eterno.

– Dime.

– Hoy tienes a las 3:00 de la tarde tus clases de esgrima, ¿Cierto? – Kagami asintió. – Y Adrien estará ahí también.

– Sí. ¿A qué quieres llegar Luka? – la chica no desvió su vista con la del músico.

– Adrien está en el grupo de mi hermana. Tal vez si hablas con él puedas encontrar información sobre Lila si ha visto algo raro en ella.

– ¿Qué hay de tu hermana? – preguntó Kagami mientras que Luka la miró confundido.

– ¿Qué hay con ella?

– Mencionaste que ella es amiga de Lila Rossi y que ella te ha contado sobre su amiga.

– Cierto. No he entablado mucha conversación con Jules sobre Lila, pero, tengo poca información de ella. Según lo que me ha contado mi hermana es que Lila ha conocido a personas famosas e incluso ha viajado por todo el mundo.

Kagami no dijo nada pero si asentía a todo lo que le decía el Couffaine.

Los dos chicos platicaban tan amenamente que hasta para ambos se les había olvidado el tiempo, no fue obstante cuando la alarma del celular de la japonesa sonó a los 2:30 de la tarde. Algo dentro de Kagami quería quedarse más tiempo conversando con Luka, pero, ausentarse de otra clase sería meterse en problemas con su madre. Se despidieron dejando al pendiente la conversación.

Colegio Françoise-Dupont

Cuando Kagami llegó a la escuela se dirigió a los vestidores a ponerse el uniforme de esgrima.

Estaba concentrada en sus pensamientos sobre la conversación de Luka. Preguntarle a Adrien sobre Lila y su comportamiento, eso ya sería bastante tonto. En qué momento se le había ocurrido en mencionar a esa chica y sobre la cuenta que pensaba que hizo ella.

En qué lio se había metido.

– Bien hecho Kagami Tsurugi. – se molestó consigo misma la chica antes de salir de los vestidores.

– ¡Kagami! – la chica dirigió su vista hacia la persona quien le grito.

– Adrien. – el Agreste se le acerco con una sonrisa en el rostro.

– Me he enterado que el ataque del akuma fue cerca de tu escuela, ¿Estaban bien tú y Marinette? – preguntó el rubio preocupado.

– Ambas estuvimos bien. – dijo ella con afirmación.

– Que bueno. – suspiró aliviado Adrien.

Adrien está en el grupo de mi hermana. Tal vez si hablas con él puedas encontrar información sobre Lila si ha visto algo raro en ella. – el recuerdo de Luka llegó a la mente de la chica, la japonesa se debatía si en preguntarle o no a su compañero sobre la italiana.

Justo cuando la Tsurugi iba a decir algo Monsieur D'Argencourt comenzó a avisar que las clases ya darían comienzo.

Para Kagami las dos horas de entrenamiento en la clase de esgrima había sido, por primera vez en su vida, la mayor tortura. No tuvo ningún problema en esquivar los ataques del Agreste cuando la veía tensa o distraída, pero, aquellos pensamientos sobre la conversación que tuvo con el Couffaine casi iba a que el rubio tomara la ventaja de ser el vencedor de ese día.

Cuando la clase había terminado, la Tsurugi invitó al Agreste a tomar asiento.

En un principio Adrien pensó que Kagami iba a hablarle sobre Marinette y de como ella se encontraba en su nuevo ambiente. Pero todo había sido una falsa ilusión cuando escuchó a su compañera de esgrima decir lo siguiente.

– Me he enterado sobre otra cuenta de Marinette. – a Adrien casi se le iba el alma, a la vez, que su sangre se le helaba del espanto. – En esta dice tantas cosas indescriptibles y groseras hacia tus compañeros, y quiero saber si…

En ese momento el Agreste la interrumpió.

– Kagami… veas lo que veas, o lo que escuchas, nada de esto es cierto. Esa cuenta es…

– Falsa. Lo sé. – ella lo interrumpió. – Es por eso que quiero hablar de esto contigo. Sé que suena delicado pero es necesario hablarlo antes de que otra persona lo sepa y lo difunda.

El rubio dejó escapar un suspiro lleno de alivio.

– ¿Cómo fue que te enteraste? – preguntó.

– Dejaremos eso a un lado. Lo que importa ahora es que Marinette debe enterarse lo que está pasando.

– No. – dijo alarmado Adrien. – Marinette no debe enterarse de esto.

– Adrien. Esto es importante. Y si no hacemos algo o al menos se lo digamos a Marinette probablemente sea tarde para ella.

– Lo sé, pero si ella se entera o si alguien se lo dice probablemente ella…

– Adrien. Sé que estás preocupado por ella e intentas protegerla, pero si no hacemos lo correcto en decirle a Marinette sobre lo que está pasando la cosa saldrá peor y eso hará que ella este a un punto de quiebre emocional y sea una atracción para Hawkmoth. ¿Acaso quieres eso para ella?

Lo que había dicho Kagami había sido un golpe a la realidad para Adrien, lo sabía desde un principio pero aquel instinto de protección que tenía como Chat Noir lo había impedido. Muy dentro de él no quería que su amiga sufriera más de lo que ya estaba pero su compañera de esgrima le había abierto los ojos a la realidad que estaba ocasionando.

– No. – había sido su respuesta. – No quiero que eso le ocurra a Marinette… pero… tampoco quiero verla sufrir ni verla triste.

– Sé a lo que te refieres Adrien, pero le harás más daño a Marinette si le ocultas la verdad. – ella colocó una mano sobre el hombro de su compañero. – Además, te recuerdo que tú mismo me dijiste que cuidara de Marinette, bien, ahora lo estoy haciendo.

Adrien se mordió el labio, estaba nervioso mientras sentía como su alma le gritaba que lo hiciera.

– De acuerdo, hagámoslo.

– Bien. – sonrió satisfecha la Tsurugi. – Adrien, también hay algo que debo decirte. Algo muy serio y delicado.

– ¿Y qué es?

Es ahora o nunca. – pensó la chica. – ¿Qué sabes de Lila Rossi?

– ¿De Lila? Es una chica de mi salón. ¿Por qué la pregunta? – preguntó confundido.

La chica se puso seria. Demasiado seria que hizo preocupar al modelo.

– ¿Kagami? ¿Pasa algo?

– Escúchame bien con atención Adrien, no es de incumbencia hablar de los asuntos personales de otras personas, así que iré directamente al grano. – el chico tragó grueso, jamás había visto actuar de esta manera a la chica más seria de lo normal. – Quiero saber todo acerca de Lila Rossi.

– Pues… por donde comenzar.

– Por el principio de todo. – habló con más claridad y seriedad.

Adrien por su primera vez se había sentido intimidado y preocupado por la japonesa.

Pero todo esto que hacia Kagami Tsurugi era por el bien de sus dos amigos, más en especial por Marinette. Si nadie iba a ayudarla entonces ella lo haría.

Cuando Adrien terminó de contarle a Kagami de Lila, la japonesa sólo se quedó viéndolo atenta mientras que su rostro no mostraba ni una pisca de emoción.

– Entonces eso es todo lo que sabes de ella. – musitó Kagami.

– Sí. – afirmó el modelo. – Pero, ¿Por qué quieres saber de Lila, Kagami?

Ella se encogió de hombros y sonrió con simplicidad.

– Sólo quería saberlo.

– Kagami, si hay algo que no me cuadra bien es que las personas me escondan algo que no sepa. Y sé que escondes algo.

Aquello había estremecido a la chica a la vez que la había dejado sorprendida.

Vaya, y yo pensando que Adrien era demasiado ingenuo para esto, pero veo que me equivoque. – pensó ella antes de hablar. – Bien, me atrapaste. Lo que te voy a decir Adrien tal vez sea algo delicado y difícil de entender, pero, digamos que es solamente una suposición.

– Entiendo, ¿Y qué es?

Kagami sabía en el gran lio que estaba por cometer, pero, algo muy dentro le decía que debía hacerlo aun sabiendo que tal vez podría perder su amistad con el chico.


Y hasta aquí concluimos con el capítulo.

Oh, vaya... al parecer Kagami siente que Lila Rossi está detrás de la cuenta falsa, pero tal como ella dijo no puede culparla sin pruebas, y al fin ella le dio a entender a Adrien que ocultarle la verdad a Marinette está mal.

¿Qué sucederá ahora?

¿Adrien también estará de acuerdo con Kagami que Lila es la causante de la cuenta falsa?

¿Marinette sabrá la verdad acerca de la cuenta falsa?

¿Qué artimañas hará Lila ahora que es la presidenta de la clase?

¿Quién de aquí grito por la aparición de Luka?

¿Estará él también convencido que Lila es una mala persona?

Todo esto y más en el siguiente capítulo.

Debo darles unas tristes noticias chicos.

El día 15 de abril de 2019, fue y sigue siendo un día triste para París.

Se ha informado que la hermosa catedral de Notre Dame se ha incendiando, aun no se sabe con exactitud como se ha provocado el incendio. Es un gran dolor y perdida tanto para los parisinos como para todas las personas del mundo al saber que un monumento histórico fuera destruido, 800 años de antigüedad hecho en ruinas. Es difícil de creerlo, lo sé, al principio pensé que todo era una broma... pero... no fue así. Lo vi claramente en las noticias y fue muy impactante para mí, ya que mi sueño siempre ha sido ir a París y ver Notre Dame.

Sólo quiero decir que no pierdan las esperanzas, aun cuando hay momentos de tristezas habrán momentos de felicidad.

Para nuestros hermanos parisinos, no están solos; lloraremos con ustedes y rezaremos por ustedes.

#PRAYFORPARIS

Quiero decirles mi opinión sobre Silencer.

Silencer: ok iré directamente al grano. Me gusto y a la vez no me gusto el episodio: me gusto "Silencer" por el gran trabajo que hicieron el equipo de Thomas, la calidad del diseño fue espectacular... pero... no me gusto mucho que digamos porque no hubo mucha historia, a lo que quiero decir es que senti que el episodio fue demasiado rápido, la akumatización de Luka no fue como uno se lo esperaba (como recordarán yo mencione una teoría acerca de su akumatización) y a decir verdad no me llamo mucho la atención el diseño de villano (a excepción de sus poderes eso si me gusto), también hubo una cosa que no me agrado del capítulo y fue que no tomaron mucho de cuenta a Adrien; como algunos recordarán él también formó parte de la banda y eso se me hizo bastante raro que no lo incluyeran, si hubieran puesto una escena en donde Marinette le enviará un mensaje o le llamara a Adrien para estar en el video musical y éste le diría que no podría asistir por culpa de Gabriel (recordemos que él nunca deja a su hijo ir a ningún lado) sería más conveninciero el capítulo y tendría mucho más sentido el por qué vimos a Adrien en su habitación tocando el piano. En fiiiiiiiin, sé que Thomas Astruc movió otra vez el tapete del fandom por la escenas del LUKANETTE y a decir verdad me puse algo incomoda por aquel momento de la confesión; OJO, no estoy diciendo que lo odio o que lo amo, pero yo siempre he visto a Luka y a Marinette como amigos o como hermanos, no como pareja, y la verdad lo siento mucho para los fanáticos del LUKANETTE pero esa es mi manera de ver y de pensar de ellos dos.

¿Qué piensan ustedes sobre el episodio "Silencer"?

¿Piensan qué fue genial o que le falto algo?

Hagánmelo saber por favor.

Espero que les haya gustado el capítulo, nos leemos muy pronto.

Que tengan un hermoso día, tarde o noche.

Atte.: Queen-Werempire.