Capítulo tres: El ADN no miente (II).
La mañana llegó demasiado pronto según Dante, que le costaba despertarse, más aún si se había pasado la noche desvelado. El desayuno fue silencioso, bueno todo lo silencioso que puede ser con dos chicos de 14 años yendo arriba y debajo de un minúsculo apartamento. Al acabar de desayunar, Dante como siempre lavó los cacharros. Peter se había dado cuenta que Tommy estaba peleado con todo lo que fuese trabajo físico, en cambio Dante tenía problemas para estarse quieto y para concentrarse en algo más de 5 minutos. También se sorprendió que no tuviera que pelear mucho con ellos por las tareas de casa. Los chicos asombrosamente parecían estar muy acostumbrados a la máxima esa de "lo que ensucias, lo limpias". Peter recordaba las peloteras que tenían sus padres con sus hermanas para que hicieran las tareas de casa, él en cambio estaba también acostumbrado a limpiar lo que ensuciaba, por lo que nunca tuvo problemas con sus padres con eso. El capitán y él solo se las veían por motivos de estudios o de la hora de volver a casa.
Los chicos como acostumbraban a hacer cuando no había clase, se tiraron en el sofá y se pudieron a ver o dibujos animados o videoclips. Peter estuvo un rato hablando con su hermana Caroline, iba a provechar ese fin de semana para hacer todos los cambios en el apartamento y necesitaba que los niños y él estuvieran fuera. Peter ya había hablado con su padre y le había dicho que llegado el momento los niños y él pasarían una noche o un par en el apartamento que había sobre la tienda del boticario donde vivía ahora su padre. Lo cierto es que al principio pensó en ir a casa de sus padres adoptivos, pero Kwai Chang Caine ya le había dicho un par de veces que le gustaría pasar más tiempo con sus nietos. Y Peter no quería que su padre pensara que no quería dejarles a los niños, sobre todo cuando habían pasado ya alguna tarde con Annie y las chicas.
- Chicos, moved el culo (dijo agarrando el control remoto de la tele y apagándolo)
- Ey estábamos viendo eso (dijeron los dos a la vez).
- Caroline va a venir en un rato y van a empezar con la restructuración. Agarrad ropa para un par de días, nos quiere fuera de aquí.
- Peter, deberías esperar a la vista para hacer obras o comprar muebles.
- Dante ¿Qué dije de llamarme por mi nombre?
- ¿En serio? (dijo Dante arqueando una ceja).
- Dante, déjalo anda, no te cuesta nada llamarlo así, al fin y al cabo, es solo una palabra.
- De acuerdo, papá (dijo con mucho sarcasmo y con cara de asco) ¿No crees que deberías esperar a la vista con el juez para hacer obras o comprar muebles?
- Hijo, es mi apartamento y yo decido cuando hago cambios en él. Ahora id a coger un par de mudas para el fin de semana.
- ¿A dónde vamos? (preguntó Tommy para evitar que su hermano y Peter se enzarzasen en otra estúpida batalla por demostrar quien tenía más cojones).
- A casa de vuestro abuelo Kwai Chang Caine.
- ¿El falso chino? (preguntó Dante que no acababa de creérselo).
- Dante, si vuelves a llamarlo así estarás escupiendo jabón hasta los 40 años ¿Entendiste?
- Pero es verdad, va de chino, pero no lo es.
- Te informo que tu abuelo nació en China. Y en vuestras venas también corre sangre china. Así que mejor hablas con un poquito más de respeto ¿Eh?
- Sí, lo que tú digas "papá" (dijo Dante poniendo una mueca y dejando a Peter con la palabra en la boca).
- No se lo tengas en cuenta, ya sabes que Dante no es del tipo madrugador.
- Tommy, este fin de semana quiero que nos dediquemos a conocernos más. Quiero saber más de vosotros, de vuestra infancia, de cómo era la vida con Amanda…
- Peee…papá (corrigió rápida). Esto…ni Dante ni yo somos muy de ese rollo de compartir sentimientos.
- Tommy, soy vuestro padre, me he perdido vuestros primeros 14 años de vida, y voy a ciegas en esto de la paternidad, me resultaría más fácil si os conociera un poco mejor.
- Sí, si yo entiendo tus motivos, pero (a Tommy le estaba costando mucho decirle a Peter de una forma educada que se metiera en sus asuntos) no hay mucho que contar (dijo mintiendo descaradamente pero era la única salida que encontraba por ahora).
- Bueno, contadme lo que sea. Tenemos todo el fin de semana, yo también os contaré todo lo que querías saber de mi (lo cierto es que aunque sonara horrible Tommy no le interesaba la vida de Peter lo más mínimo. Ya sabía que era poli y que fue separado de su padre de pequeño y posteriormente adoptado por un poli y su familia. Tommy no necesitaba saber nada más, lo cierto es que hasta eso era ya mucha más información de la que había pedido).
- mejor voy a hacer la bolsa, antes que llegué el bombonci…(Peter lo fulminó con la mirada)…antes que llegué Caroline.
- Tía Caroline (le aclaró Peter).
- Si, tía Caroline (repitió esperando que con eso fuera suficiente).
- Ve, no metáis muchas cosas en la mochila, solo estaremos dos día y dos noches.
- ¡No somos chicas! No necesitamos una maleta para pasar un fin de semana fuera (dijo ofendido Tommy y se fue para la habitación).
- Pues con esos desplantes cualquiera diría (dijo Peter para sí mismo después de oír el portazo de su habitación).
Los chicos no salieron de las habitaciones hasta que oyeron el interfono. Era Caroline y venía acompañada de su marido, de 4 tipos más, de Kelly y otra chica más de la edad de Caroline más o menos. Peter se quedó un rato más hablando con sus hermanas hasta que al cabo de un rato Caroline lo echó de su propio apartamento. Peter de camino a casa de su padre paró en un supermercado para comprar comida para el fin de semana. Sabía que tipo de comida tenía su padre en casa y sabía que ni a los niños ni a él, les iba a gustar mucho. Además tenía que comprar bebidas, Dante era como un camello, se pasaba el día bebiendo.
Kwai Chang Caine por su parte se había preparado bien para la primera visita de sus nietos y de su hijo- Peter no se había quedado a dormir allí más que cuando fue herido, y solo porque no tenía fuerzas para irse a su apartamento. Así que estaba decidido que sus nietos y su hijo se sintiera tan bien que repitieran la experiencia a menudo. Cuando vio a Peter y a los chicos cargados con bolsas del supermercado se sintió un poco dolido, pero después entendió que seguramente a los niños les gustaran otras cosas a parte del arroz y las verduras salteadas. Si se parecían algo a su padre, lo más seguro es que les encantarán los burritos, los hot dogs, las hamburguesas, las pizzas y demás comida basura. Aunque esa no era una dieta para chicos de su edad que aún están creciendo, Kwai Chang Caine podía entender que una hamburguesa con patatas fritas de vez en cuando no era para tanto.
Al llegar solo saludaron Tommy y Peter, Dante excusándose en que iba muy cargado y quería dejar las bolsas en la cocina, pasó sin ni saludar. Kwai Chang Caine ya se había dado cuenta que de los dos niños, el de complexión más atlética era también el más maleducado. No solo su vocabulario era peor que el de un estibador, sino que parecía mostrar un gran desprecio a todo lo que le rodeaba. El más tímido, no es que tuviera un vocabulario mucho más refinado, pero parecía tener mejor maneras y al menos sabía morderse la lengua y guardarse las opiniones para sí mismo. Kwai Chang Caine miraba a esos dos niños e intentaba imaginar a Peter a su misma edad. ¿Cómo era su hijo con 14 años? Por conversaciones que había oído de Annie, el capitán o de Caroline y Kelly, sabía que Peter al llegar a la casa de los Blaisdell estaba rebotado con el mundo. Era todo cinismo y desconfianza. A Kwai Chang Caine se le hacía difícil imaginar a su hijo así, el Peter que el recordaba en el tempo era un niño cariñoso, lleno de ganas de aprender y descubrir cosas nuevas y que se preocupaba de todo el mundo. Pero el incendio y el creer que su padre había muerto debió ser un impacto muy grande en la vida de Peter que con 12 años, solo era aún un niño.
Los chicos casi entran en pánico cuando descubrieron que Kwai Chang Caine no tenía televisión en casa, ni siquiera radio, solo un viejo gramófono. Tanto Tommy como Dante pensaron que aquello era una especie de castigo por haberse saltado la escuela. Así que se sentaron en unos cojines contra la pared y se pusieron a jugar con un jueguecito de esos estilo gameboy. Que Tommy sabiamente había metido en su mochila, por si acaso. Dante no era mucho de ese juego, pero no había otra alternativa así que "una partida tú- una partida yo" estuvieron entretenidos un buen rato. Hasta que Kwai Chang Caine se le acabó la paciencia con los niños y con su hijo (que había pasado casi des de que llegaran hablando por teléfono con su hermanas o con su compañero) y confiscó jueguecito y teléfono. Entonces se encontraron los 4 Caine cara a cara sin ninguna distracción, así que no había otro remedio, tendrían que hablarse.
