Capitulo 10: Reviviendo

Katerina despertó en el suelo, pensando que todo había sido un horrible sueño, miró a su alrededor y notó que había sangre. . .se asustó, se tocó el cuello, y tenía la cuerda atada, todo había sido real. ¿Ella no había muerto, porque?

¿Qué le pasaba?, tenía mucha sed, sentía una necesidad de sangre terrible, cuando veía la sangre del suelo su cabeza le decía TOMALA!, pero ella en su corazón sentía que no podía, eran los cuerpos muertos de su familia. . .

¿Estaba realmente muerta, o era un...vampiro?

Katerina se quitó la soga, corrió a las escaleras, y cayó por ellas tropezándose con la sangre. . . Llegó abajo cubierta de sangre, se miró las palmas de las manos y estaba llena de esa sangre roja y oscura que deseaba tomar, nunca había visto tanta, y había sentido la necesitad de beberla.

Una voz en su cabeza le decía ¡BEBELA! Y su instinto de vampiro la obligo a hacerlo. Puso su dedo índice en su boca, probando con su lengua un poco, hasta que la sangre llegó a su garganta y sintió una saciedad, entonces tomó la sangre de sus manos, y corrió por las escaleras a tomar la del suelo. Cuando llegó al cuarto donde estaba su familia muerta, vio el cuerpo de su hermano lleno de sangre y no pudo evitarlo, lo mordió, bebiendo cada gota de sangre que le quedaba.

Katerina llena de sangre comenzó a llorar, desesperada por ver en lo que se había convertido, un monstruo, un vampiro igual que Klaus.

Sin sentimientos, sin poder controlarse ante la sangre, sin poder morirse en paz como lo deseaba tanto.

Se levantó con su vestido ensangrentado, y tomó un dibujo de su familia, lo guardó dentro de su vestido y corrió fuera de la casa, escapando lejos.

Al salir se topó con una muchacha, joven y bonita, con ojos color miel, y cabello rojizo. . .la muchacha se quedó mirándola, viendo la sangre que llevaba encima. Asustada corrió y se cayó, cortándose en la pierna.

Katerina estaba huyendo y el olor a la sangre la atrajo a atacar a la joven, tomando su sangre y dejándola morir. Ella ya no era la misma, había cambiado para siempre. . .

Ya no tenía sentimientos, había perdido toda su humanidad.