Hola a todos de nuevo!
2 Noticias interesantes: la primera es que he acabado exámenes. La segunda es que ya tengo el guión de la historia completo, así que espero escribir más rápido ahora :D.
Este capítulo cuenta la historia de R.A.B, pero ligeramente modificada. Enga, un saludo a todos, gracias por leerme, y por favor, escribidme Reviews.
Volgrand
Harry despertó cuando los primeros rayos del sol se colaban entre las gruesas y polvorientas cortinas de los ventanales. Le dolía la espalda y el cuello, problemas de dormir sobre el duro suelo. El fuego que conjuró Hermione en la chimenea la noche pasada estaba ya casi apagado, y sólo quedaban unos pocos rescoldos ardiendo entre las cenizas.
Miró a sus dos amigos. Tenían cada uno una mano alargada hacia el otro, como si se hubiesen dormido con las manos entrelazadas.
Harry saltó de su saco de dormir y se vistió en silencio. Aburrido, y deseando distraer su mente, decidió visitar el piso de arriba.
El piso superior era tétrico y oscuro, tanto o más que el resto de la casa. Instintivamente, sus pasos le dirigieron al cuarto de su padrino, Sirius Black. La habitación estaba adornada con símbolos de Griffindor por todas partes, como queriendo remarcar lo diferente que él era al resto de su familia. También había pegadas a las paredes, como una muestra de rebeldía adolescente, fotos de chicas muggles en ropa interior o bikini (evidentemente era muggles porque las fotos no se movían). Estaba claro que los padres de Sirius no habían podido vencer su conjuro para pegarlos a la pared.
- ¿Harry? - le llamó hermione-
- Estoy aquí arriba.
Hermione tardó poco en subir, todavía en pijama.
- Supuse que estarías aquí. Ron sigue durmiendo.
- Dormilón como siempre. - contestó sonriendo-
- ¿Encontraste algo?-
- No, la verdad es que no. Sólo un par de fotos de Sirius cuando era joven.
Harry parecía un poco melancólico, recordando a su fallecido padrino.
- Anda -dijo hermione- vamos a desayunar.
Cuando se dirigieron a las escaleras, pasaron junto a la puerta del hermano de Sirius. Los dos amigos se pararon a la vez, cuando vieron un cartel en ella que decía:
Prohibido pasar sin la autorización de
Régulos Arcturus Black.
Harry y Hermione se miraron durante un instante.
- ¡R.A.B!
- ¡RON SUBE AQUÍ EN SEGUIDA! -gritaron al unísono.
Tras un grito por el susto, sonidos de carrera, un golpe, y varias maldiciones, Ron subió las escaleras empuñando su varita, y frotándose la dolorida frente.
- ¿¡QUÉ!?
- ¡mira!
Ron miró el cartel, y comprendió al instante.
- ¡R.A.B.! Vamos a investigar.
Tras un conjuro Alohomora, abrieron la puerta. La habitación era todo lo contrario a la de Sirius: si éste quería demostrar lo disconforme que estaba con la familia Black, la habitación de Régulus expresaba otra cosa. Estandartes verdes y dorados de Slytherin colgaban por todas las paredes, remarcando lo orgulloso que se sentía de su herrencia Slytherin.
- Registrémosla completamente. El horcrux podría estar por aquí.
Pero, tras varias horas de escrupulosa búsqueda, dieron por concluido que no estaba allí.
- ¡Maldita sea! -maldijo Harry con frustración. Hermione, más serena, dijo lo más inteligente que se había dicho esa mañana.
- Anda, vamos a desayunar, que aquí no está.
Tras servirse el desayuno (poco más que unas tostadas con mantequilla y un poco de té), siguieron hablando del tema.
- ¿Se os ocurre dónde puede haberlo escondido?
- Ni idea Ron – respondió sombríamente Harry, todavía desmoronado por la falta de pistas.
- Tampoco se me ocurre... - comenzó Hermione- Si el hermano de Sirius escondió el verdadero relicario, debió protegerlo muy bien. ¿Recordáis cuando vinimos aquí la última vez? El reloj que tiraba rayos, las túnicas que trataron de estrangular a Ron... Eso serían el tipo de cosas con las que imagino que protegería el relicario.....
Hermione dejó de hablar, pensativa.
- ...si lo hubiese ocultado aquí.
Los dos amigos la miraron expectantes.
- ¡Había un relicario!
- ¿QUÉ?
- ¡En la estantería del recibidor! -se levantó y corrió a comprobarlo.
En la estantería no había relicario alguno. Solamente adornos polvorientos. Pero el hueco en el que debería estar, estaba vacío.
- Entonces, ¿alguien se lo ha llevado?
- Sí, pero, ¿quien?
- Yo ya me lo imagino – dijo Harry un tanto enfadado- ¿quien ha tenido libre acceso a ésta casa desde hace años?
- Tu elfo.....
- ¡KREACHER! -gritó harry, llamando al elfo doméstico.
Se escuchó un sonoro Crack, y Kreacher apareció en el centro de la cocina. Vestía con unos harapos sucios y malolientes, y miraba al trío con desdén.
- Amo -dijo haciendo una profunda reverencia, mientras murmuraba por lo bajo – Al fin os habéis dignado a venir, acompañado por Weasley, el traidor a la sangre, y la sangre sucia....
- Te prohíbo a partir de ahora que los llames así.
- Sí amo.
- Kreacher, voy a hacerte una pregunta y quiero que respondas la verdad. ¿Está claro? -ordenó Harry con determinación.
Kreacher asintió.
- Hace dos años, en aquella estantería, había un relicario dorado. ¿Sabes donde está?
Pasaron unos segundos antes de que el viejo elfo respondiera.
- ¿Donde está?
- Ido -dijo tras una larga pausa.
- ¿Ido?¿Qué quieres decir? -preguntó Ron
Krecher hizo una teatral reverencia, mientras mascullaba entre sus rodillas los insultos que tenía prohibido pronunciar.
- Kreacher lo ocultó.
- ¿Por qué lo ocultaste, kreacher?
Éste hizo una larga pausa, respirando entrecortadamente.
- Le dijeron a Kreacher que lo ocultara.
- ¿Quien te lo dijo? ¿POR QUÉ?
- ¡Kreacher no puede decir! -el viejo elfo parecía a punto de echarse a llorar.
- ¡TE ORDENO QUE ME LO DIGAS!
- Kre... kreacher prometió....
- ¡No me importa!¡Cuéntamelo!
- ¡EL AMO REGULUS!
Tras éstas palabras se hizo un silencio incomodo en la sala, que fue roto por el grito de Kreacher al abalanzarse sobre un atizador para autocastigarse. Ron fue más rápido que él, lo placó y aplastó contra el suelo. Harry le ordenó.
- ¡Te ordeno que te estés quieto!
Cuando Ron notó que el elfo dejaba de forcejear, lo liberó de la presa. Kreacher quedó tumbdo en el suelo, lloriqueando, con un moco verde sobresaliéndole de la nariz.
- Cuéntanos qué ocurrió. - dijo Harry con autoridad. Estaba dispuesto a llegar al final de la historia. El elfo tomó aire varias veces antes de comenzar.
- El amo Sirius abandonó el hogar de la señora Black, ¡e hizo un favor a todos! Con sus modales sólo lograba hacer daño a la familia. Pero el amo Regulus era diferente. Él comprendía lo que suponía la pureza de la sangre, no como el traidor a la sangre weas.....
- ¡Te prohibí que los insultaras!
Pero para cuando Harry dijo eso, el elfo ya estaba golpeándose la cabeza contra el suelo. Cuando lograron hacerle pagar, Kreacher lloriqueaba, y una brillante mancha azulada crecía en su cabeza. Era una escena realmente lamentable.
- Y el amo Sirius... entró a formar parte de los mortífagos, a servir al señor oscuro. ¡Era un honor tan grande! - añadió melancólicamente – Durante años lo sirvió fielmente.
- ¿Y qué ocurrió entonces?
- Un día el amo regulus vino a ver a Kreacher a la cocina. Y me dijo que.... me dijo... ¡Que el señor oscuro requería un elfo doméstico! Y el amo Regulus había ofrecido voluntariamente a Kreacher. ¡Kreacher se sentía tan feliz! Obedeciendo a sus amos, y sirviendo al señor oscuro, los haría felices. El amo Regulus ordenó a Kreacher que obedeciera al señor oscuro, y después volviera a casa.
El señor Oscuro llevó a Kreacher a una cueva, cerca del mar.
Harry palideció. Conocía esa cueva.
- En la cueva había una barca.... y un lago, con una isla en el centro
Recordaba aquella barca. Verde, encantada, para llevar a un mago y a su víctima hasta el centro de la isla.
- En la isla había un jarrón lleno de poción. El señor oscuro ordenó a Kreacher que bebiera. Y Kreacher sintió algo terrible... el interior de kreacher ardía. Pe... pedía auxilio, llamaba a la Señora Black, pe... pero el señor oscuro... hizo a kreacher terminar la poción
Kreacher dijo esto hipando entre lágrimas
- Sigue kreacher – dijo Harry. No se sorprendió al notar que estaba susurrando.
- Y cuando el jarrón estuvo vacío... el señor echó dentro un relicario.... dorado... y rellenó el jarrón con más poción. Entonces subió a la barca y se fue, dejando atrás a Kreacher.
Los tres amigos imaginaron la escena. Los ojos rojos de Voldemort alejándose en la oscuridad, observando a la víctima de su trampa con diversión.
- Kreacher tenía que beber... Kreacher cogió agua del lago... y manos, manos mu-muertas agarraron a Kreacher y lo llevaron al bajo el agua.
- ¿Cómo escapaste? - increpó Harry. Kreacher no pareció entender la pregunta.
- Dijeron a Kreacher que regresara a casa....
- ¿Pero cómo lo hiciste?
- ¿No es evidente, Harry? ¡Se desapareció!
- Pero en esa cueva no puedes desaparecerte, Dumbledore y yo lo intentamos.
- Harry, la magia de los elfos es distinta a la de los magos. A fin de cuentas, ellos pueden aparecerse y desaparecerse dentro de Hogwarts, ¿verdad? Supongo que Voldemort no tuvo en cuenta las capacidades de los elfos. Los considera demasiado inferiores.
Harry asintió.
- Kreacher, continúa.
El elfo superó los hipidos, y continuó.
- El amo regulus preguntó a kreacher lo ocurrió, y él se lo contó. Y se preocupó mucho por Kreacher. U... Una noche volvió a buscar a Kreacher, y le pidió que lo llevara a la cueva. El amo Regulus parecía cambiado, preocupado... pa... parecía que... había perdido esperanza.
El elfo tomó una pausa, como recordando lo que ocurría. Se pasó la mano por la nariz y sorbió ruidosamente antes de continuar.
- Kreacher lo llevó a la cueva.... llegaron al centro de la isla... y el amo Regulus sacó un relicario igual al que había en el jarrón. O... ordenó a Kreacher que cuando el jarrón estuviera vacía, sacara el verdadero y metiera la co... copia dentro. Y que cuando tuviera la copia, la ocultara y la destruyera. Y que no contara a nadie lo sucedido.
Hermione suspiró y se llevó una mano a la boca. Había comprendido lo que ocurrió.
- El amo Regulus se bebió toda la po..poción... aunque kreacher le-le pi...pidió que no lo hiciera. Kreacher cambió los relicarios.... y el amo regulus se arrastró hacia el agua y be-bebió... y ma-manos mu-muertas lo co-cogieron y lo llevaron al fon-fondo del lago.... ¡Y KREACHER REGRESÓ!
Kreacher se tiró al suelo y se puso a llorar con pena. Ninguno de los tres amigos dijeron nada durante un rato. Hermione se limpió las lágrimas de los ojos.
- Kreacher... cuando estés mejor.... por favor, siéntate y continúa.
Pasaron largos minutos, hasta que el elfo se calmó.
- Kreacher intentó destruir el objeto... ¡Pero nada funcionaba! Kreacher lo intentaba, fallaba, se castigaba, y lo volvía a intentar. Kreacher estaba seguro que metiéndose dentro del relicario podría destruirlo... ¡Pero no sabía como! Kreacher intentó todo lo que conocía, ¡pero no funcionaba!
El elfo volvía a llorar.
- ¡FRACASÉ! ¡Fallé al amo Regulus! La señora Black estaba triste, porque el amo Regulus había desaparecido. ¡Y kreacher no podía contarle nada porque lo había prometido!
- Kreacher.... ¿donde escondiste el relicario?
- ¡No os lo puedo dar! Prometí ocultarlo hasta destruirlo.
- Kreacher, nosotros queremos destruirlo -empezó hermione-. Queremos asegurarnos de que Regulus no murió en vano.
El elfo pareció dudar.
- Kreacher, por favor, danos el relicario.
Kreacher, alzó una mano, murmuró algo, y una brillante luz se formó sobre ella. Cuando se disipó, el auténtico relicario colgaba entre sus dedos. Se lo alargó a Harry, quien lo tomó.
- Gracias kreacher. - en ese momento tuvo una idea -Quiero regalarte algo. Éste – dijo sacando el falso relicario – es el relicario que Regulus dejó en el jarrón. Quiero que te lo quedes.
- Ahí te has pasado, amigo – le dijo Ron, mientras el Elfo doméstico se deshacía en lágrimas de emoción, al poder por fin conservar esa reliquia de la familia black.
