Hola!!!
Si yo se que me tarde demasiado y le pido perdón.
Solo quiero agradecerles sus reviews y que me sigan leyendo.
Ademas, agradecer a Becky, besos amiga.
Ahora si.
POV BELLA
Camine realmente lento rumbo a casa. Debía pensar cuidadosamente las cosas que le diría a Edward esa noche. Mi corazón se llenaba de alegría al pensar que por fin iba a poder estar con él, aunque aun temía un poco a su reacción, quería tener la certeza de las palabras de Estefanía: "El sabe que te ama, tal vez no recuerde las razones, los momentos, los porque, pero él te ama, eso jamás lo ha olvidado….." Si sus palabras eran ciertas, no importaba nada más, aunque él no pudiera recordar nada yo lo amaría y crearíamos nuevos recuerdos juntos, recuerdos felices, recuerdos que podríamos escribir con la eternidad por delante.
Cuando entre a la mansión, nadie me recibió.
Subí las escaleras pesadamente y cuando por fin entre a mi habitación, Alice me esperaba.
-¿Estas mejor?- pregunto cuándo cerré la puerta.
-Si- ella se levanto y se acerco a mí para abrazarme.
-Todo saldrá bien- me aseguró.
-¿Lo has visto?- pregunté esperanzada de que mi futuro tuviera un giro para bien.
-No- dijo alejándose de mí, pude imaginarme como decayó mi semblante en el momento que entendí su respuesta- No puedo ver nada relacionado con el, quizás es por el don de Leonard, pero aun así yo se que todo saldrá bien- dijo mostrándome una sonrisa de ánimo.
-¿Y los demás?- pregunté cuando recordé que no había nadie más en casa.
-Salieron. Yo me he quedado para poder contarte algunas cosas- dijo sentándose en el suelo y haciendo ademan de que me sentase con ella.
Mientras relataba como los Vulturies habían sido los culpables de separarme de Edward sentí una gran ira contra ellos. De por sí ya los odiaba con todas mis fuerzas ahora las aborrecía mucho mas. Luego, cuando me conto que habría probabilidad de que los destruyesen, me alegre de que por fin esos demonios pagaran por todo el dolor, la angustia, la miseria que había pasado y estaba más que segura que no había sido la única que se alegrase por ello. Sabia cuantos deseaban su destrucción, por arrebatarles a aquellos que mas amaban.
Cuando Alice termino me dijo que iría a reunirse con Jasper, él y el resto de la familia habían ido en busca de información confiable sobre esta situación. Si todo eso era realmente cierto, en el momento en que pasara nuestro "mundo" se volvería un caos y quien sabe que pasaría en ese caos. Debíamos estar listos para defender nuestro territorio en caso que vampiros nómadas aprovecharan la situación para matar indiscriminadamente, no podíamos permitir una masacre.
Cuando Alice se fue, intente olvidar todo eso y concentrarme en lo que verdaderamente me importaba en ese momento: Edward.
Trascurrió la tarde rápidamente dándole paso a la noche. Supe que era el momento de salir, era el momento de verlo, enfrentarme a él. Que supiera que aun lo amaba y lo quería junto a mí siempre.
El recorrido a su casa fue un borrón para mí. Y cuando por fin estuve ahí me tomo unos cuantos minutos el encontrar el valor para tocar la puerta. Cuando por fin lo hice no había respuesta alguna, insistí un poco más pero nada.
¿Sería que Estefanía me había mentido? No, no podía ser eso. Durante un momento me imagine tantas cosas y al mismo tiempo ninguna me parecía lógica, así que decidí entrar por la ventana.
Eso era como un cliché entre nosotros. Entrar por las ventanas, ser unos acosadores enamorados, eso era parte de nosotros, reí ante ese pensamiento.
Entre a su habitación pero estaba vacía. Con un poco de curiosidad recorrí su habitación notando tantas similitudes entre esta y la que conocí hace tanto tiempo, aunque realmente mis recuerdos son borrosos de aquel entonces recordaba los muchos cd's ordenados, como si fuera una tienda de música. Sonreí ante el pensamiento que Edward seguía siendo Edward, a pesar de todo. Luego de un momento de curiosear me tire en la cama y suspire frustrada. Quizás no debía hablar con él, tal vez no era el momento adecuado para hacerlo y el destino me lo estaba mostrando. Luego de un momento de pensarlo me di cuenta de una cosa: ¡Al carajo el destino! Eso era una patraña para dejarme vencer, para tener un motivo para ser cobarde.
Me quede sentada ahí, quizás esperando a que el volviera o que yo decidiera irme sin verle.
POV EDWARD
Cuando Estefanía volvió a casa no dejaba de sonreír, como si escondiera un secreto. Cuando intente leer su mente solo podía escuchar una canción:
That I love you
I have loved you all along
And I miss you
Been far away for far too long
I keep dreaming you'll be with me
And you'll never go
Stop breathing if
I don't see you anymore
Era todo lo que repetía una y otra vez. Esa misma parte de la canción. Yo la conocía era de sus favoritas aunque eso no explicaba porque no dejaba de repetirla.
Cuando entendí que ella no me dejaría ver la deje en paz y subí a mi habitación. Mire el reloj que estaba en la pared, eran las seis de la tarde.
Todo el día había intentado mantenerme cuerdo, pero la necesidad de ver, estar, hablar con Bella me llenaba de impaciencia, de desesperación. Pero Estefanía me había dicho que le diera tiempo de asimilar lo que había ocurrido.
Tiempo. ¡Ja!, como si no hubiera pasado tanto tiempo lejos el uno del otro. Yo la necesitaba, necesitaba estar con ella. Saber que ella me aceptaba, que estaría conmigo a pesar de todo; pero sabía que estaba siendo egoísta con mi pensamiento, solo estaba pensando en mí y en ningún momento pensaba en lo que ella quisiera o deseara.
El toque de la puerta me saco de mis pensamientos.
-Pasa- dije en un susurro. Estefanía entro en mi habitación en su mente aun cantaba esa misma canción.
-Iremos a cazar, ¿No quieres ir?- pregunto sonriente, era de esas sonrisas de "yo sé algo que tu no".
-No gracias, prefiero quedarme solo un rato- conteste sin ganas de meterme con su raro pensamiento, ella siempre había sido así.
-Bien. Volveremos algo tarde.- dijo mientras cerraba la puerta.
Me di cuenta que se habían alejado, porque pude verme a mí con mi verdadera apariencia de vampiro. A veces no era tan malo verme como realmente era, a veces lo olvidaba, olvidaba lo que realmente era.
La noche avanzaba mientras estaba tirado en la cama, no había querido salir de la habitación. ¿Para qué hacerlo? Mi único deseo era verla a ella y no podía cumplirlo así que para que hacer otra cosa.
Cuando las horas pasaban y sentía que me volvía loco por estar tanto tiempo pensando decidí salir un momento a caminar, tal vez eso despejaría mi mente.
Salí de casa y empecé a caminar por el bosque, todo estaba completamente oscuro pero no era un problema para mí. Apreciaba esa oscuridad porque me permitían ver claramente las estrellas y la hermosa luna que esa noche adornaban el cielo, y por un momento, un pequeño momento me sentí solo, más solo de lo que jamás me había sentido. Suspire cansado.
Cansado de tantas cosas, de sentirme solo e incompleto, y más que nada de temer. Temía a tantas cosas y por eso estaba así. Temía a mi pasado, a la verdad, a hablar con quienes fueron mi familia, hablar con la mujer que ame y que aun amo, temía verla a los ojos y encontrar en ellos odio o desprecio por mí, y por esos temores estaba solo.
Camine lentamente de regreso a casa, esperando nuevamente aislarme. Entre a la casa y subí las escaleras corriendo. Cuando abrí la puerta de mi cuarto pensé que estaba alucinando, porque el ángel más hermoso de todos estaba sentado en mi cama, mi hermoso ángel, mi Bella, estaba en mi habitación esperando por mí, quería creer que esa era la razón.
Se veía hermosa, como siempre la vi, la luz de la luna que se colaba por la ventana la envolvía en un hermoso aro plateado, la hacía ver como la divinidad que era para mí.
Ella en cuanto abrí la puerta se me había quedado mirando, como esperando que dijera algo, que me moviera, pero mi cuerpo no reaccionaba; no esperaba encontrarla en mi habitación luego de lo acontecido.
Su mirada expectante chocaba con la mía, y quería obligarme a hablar para decirle que me perdonara, para decirle que la amaba; quería moverme para poder acercarme a ella para tirarme a sus pies suplicando que me aceptara, para poder besarla, pero simplemente me quede ahí parado, embobado con su presencia.
-Hola- por fin hablo ella.
-Hola- conteste estúpidamente, pero fue lo único que pude hacer, repetir lo que ella había dicho.
Camine lentamente hacia ella, esperando, deseando, rogando que fuera verdad que ella estaba ahí, pero así era, allí estaba; la prueba fue que pude sostener su mano entre las mías, vacilante me había sentado junto a ella esperando su rechazo el cual no apareció, y con más valor aun tome su mano. Y lo mejor fue que ella no la aparto, me dejo sostener su pequeña y delicada mano entre las mías, me dejo acercarme a ella sin ningún atisbo de incomodidad o repulsión hacia mi.
Abusando de mi suerte, levante una de mis manos y la puse en su suave mejilla, trazando una línea imaginaria desde su pómulo hasta su barbilla, ella solo cerró los ojos ante mi contacto. No sabía cómo interpretar eso.
Descuidadamente mis dedos empezaron a trazar el contorno de sus labios, quizás sobrepasando los limites pero era lo que más deseaba, así que lentamente acerque mi cara a la suya deseando probar un pequeño beso de mi amado ángel.
-Perdóname- musitó ella cuando estaba a punto de besarla.
Sus palabras me sorprendieron, automáticamente aleje mi rostro del suyo y me levante de la cama, camine hacia la ventana para perder mi mirada en el bosque.
Ella me pedía perdón a mí. Yo debía estar haciendo eso, no ella.
Estaba a punto de girarme para decirle eso, cuando sentí sus brazos rodeándome y su rostro contra mi espalda.
-Déjame estar así un momento, por favor. Antes de que me digas que me vaya, déjame abrazarte- susurró contra mí, su voz era ahogada y las palabras salían con dificultad de su boca.
Sus palabras me sorprendieron y a la vez me asustaron ¿Ella pensaba que yo le diría eso? Jamás la alejaría de mí por propia voluntad.
Pero sus palabras y su acción me daban a entender que me quería cerca, eso me hizo sentir como si mi corazón muerto latiera a mil por hora.
Gire en sus brazos solo para encontrarme con su rostro torcido en una mueca de aflicción.
Rápidamente bajo su rostro y lo escondió en mi pecho. Su cercanía era la sensación más hermosa que podía experimentar, bueno había una aun más significativa, aun más fuerte para mí; pero de momento esto era el cielo para mí.
Delicadamente puse mi mano en su mentón para levantar su rostro y me viera a los ojos, que supiera que lo que le diría era sincero, era la verdad.
-Bella, jamás te apartaría de mi lado.- en sus ojos hubo una chispa, su expresión se recompuso, pero no podía entender que significaba- Hemos estado separados demasiado tiempo ¿No lo crees así?- dije mientras mis manos tomaban su pequeña cintura para acercarla mas a mí. Anhelaba su cercanía más que nada en el mundo. Y en ese momento mi anhelo estaba siendo cumplido.
Con una lentitud extrema acercaba mi rostro al suyo, esperando, dándole la oportunidad de alejarse si ella no lo deseaba, pero no lo hizo.
-Te amo- dije antes de tocar tímidamente sus labios con los míos.
Cuando por fin roce sus labios con un suave beso me sentí completo y feliz, sensaciones de las que no tenia memoria el haberlas experimentado. Delicadamente ella subió sus manos y las enrosco en mi cuello para profundizar más el beso.
Ella entreabrió los labios para embriagarme con su aliento y musitar las palabras que jamás podría olvidar: "Me has hecho mucha falta, yo también te amo", no había expresión existente con la que pudiera describir la alegría, el gozo que esas palabras me hicieron experimentar y aun el sentirla junto a mí.
Sus labios volvieron a juntarse con los míos y en ese momento estaba más que seguro que mi lugar, no importando las circunstancias, era junto a ella. Junto a esa mujer que me devolvía todas las sensaciones, todas las emociones, y estaba seguro que me ayudaría a devolverme mis recuerdos.
Cuando detuvimos el beso nos separamos lo suficiente para perdernos en los ojos del otro.
Cuando me concentre en su rostro, una serie de imágenes aparecieron en mi cabeza.
La mayoría eran imágenes difusas, lo único que podía reconocer era a Bella, humana, frágil, delicada. Muchas más imágenes corrían por mi mente, confusas sombras aparecían en ellas, pero invariablemente Bella estaba ahí.
Finalmente, el torrente de imágenes se detuvo, dejándome por fin apreciar una en particular.
Un beso, un beso entre Bella y yo. Por mi cuerpo pasaron todas esas sensaciones, recordando ese hermoso momento. Ese beso no había sido como el que acabábamos de compartir, había sido muy superficial, muy controlado, demasiado contenido y cuidadoso de mi parte.
-¿Sucede algo?- me pregunto Bella cuando noto que mi mente estaba perdida.
-Creo… creo que…. Recordé nuestro primer beso- dije titubeante, no estaba muy seguro de mis palabras.
Su rostro se lleno de alegría.
-¿Recordaste algo?- pregunto feliz.
-Fueron muchas imágenes, no pude distinguir mucho, solo a ti. En todas estabas tú- conteste mientras la estrechaba entre mis brazos. Ella correspondió mi abrazo. Y así nos quedamos en silencio un momento si decirnos nada, no deseando arruinar nuestro pequeño momento de felicidad.
Porque claro, yo estaba feliz, creo que la mejor palabra era eufórico, ella me amaba, estaba conmigo y tenía la seguridad de que ella traería mis memorias a mí.
No me di cuenta en el momento en que se soltó de mi abrazo y me jalo hasta la cama en donde nos recostamos, ella puso su cabeza sobre mi pecho y empezó a tararear la melodía que yo había recordado.
-La compusiste para mí, cuando me conociste- contesto a mi pregunta no hecha.- Por eso me asusté cuando te escuche tocándola, solo mi familia tu y yo la conocíamos- me explico. Una punzada de culpa me invadió.
-Perdóname por no haberte dicho nada antes, no estaba muy seguro de lo que pasaba, temía estar equivocado- dije con mucha pena.
-No importa. Lo que importa es que ahora tu y yo estaremos juntos para siempre ¿verdad?- preguntó con un poco de temor en su voz.
-Para siempre no es suficiente- conteste mientras me acercaba para besarla. Porque para siempre no alcanzaría para amarla y recompensarla por todo el dolor que había pasado.
Pasamos el resto de la noche juntos abrazados, la mayoría del tiempo en silencio. Ambos teníamos muchas preguntas pero podíamos esperar, todo lo demás podía ser dejado a un lado, porque en ese momento solo éramos Bella y yo, nada mas existía, nada mas importaba.
Poco antes que el amanecer despuntara, Estefanía y Leonard regresaron. Cuando ambos subieron a mi habitación y nos vieron, solo sonrieron y se fueron, en sus mentes solo había alegría porque había arreglado las cosas con ella.
-Ellos te quieren mucho- dijo Bella de repente.
-Si, son mis hermanos y yo también los quiero, no podría ser de otra forma- dije inconscientemente, cuando vi su rostro tenía una sonrisa triste.
-¿En qué piensas?- ella soltó una pequeña risita- ¿Qué dije?- pregunte confundido.
-Cuando nos conocimos no dejabas de preguntarme eso- contesto con una sonrisa genuina. – Eres igual de curioso que cuando nos conocimos, Estefanía tenía razón- lo ultimo me confundió mas, pero lo deje pasar.
-¿Por qué no puedo leer tu mente?- pregunté.
-Es mi poder, uno de ellos. Un escudo mental.
-¿Cuál es tu otro poder?
-Puedo proyectar mis recuerdos.
Estaba sorprendido por ambos dones.
-¿Qué pasa?- me pregunto cuando me quede callado.
-Nada, solo pensaba que eres sorprendente- solo me sonrió.
-¿No me dirás porque te pusiste triste?- recordé como empezó esa pequeña platica.
-No pasa nada.
-Eres mala mentirosa- ante mis palabras ella solo me veía como sorprendida. Se enderezo dentro de mis brazos para enterrar su cara en mi cuello y abrazarme fuertemente.
-¿Qué pasa?- pregunte extrañado.
-Nada- contesto soltándose de mí.
-¿Dime por qué estabas triste?- insistí.
-Es que… me gustaría que volvieras con nosotros, con tu familia. Pero no me gustaría alejarte de las personas que te quieren- dijo bajando la mirada.
-Bella mírame. Yo estaré donde tú estés. No podría alejarme de ti jamás. Y sé que ellos lo entenderán- musité mientras me acercaba a sus labios para besarla.
-¿Entonces volverás con nosotros?-preguntó esperanzada.
-Solo si todos están de acuerdo.
-Tonto, todos estarán felices que estén en casa y entre todos te ayudaremos a que nos recuerdes- dijo con una hermosa sonrisa en su angelical rostro.
Yo solo podía abrazarla, con el mayor sentimiento de felicidad en mí. Porque estaba completo. Porque había encontrado mi corazón, había recuperado a mi amada.
Ok, que tal.
Valio la pena la espera?
Espero que si.
Como mencione antes pronto terminare esta historia. Y he estado maquinando una nueva. les dejare el sumary y si les gusta pues les puedo enviar el prefacio solo me dicen por un review o un mensaje privado. Y si no tienen cuenta pues me dejan su correo solo que separado, ya saben como.
"Porcelana"
Summary: Cuando ella entro en aquel psiquiátrico jamás creyó enamorarse de un interno, el la cuida como su muñeca de porcelana ¿Será mas fuerte el amor, dulzura y paciencia que los traumas y problemas?EdxBell
Creo que eso es todo.
Ahora déjenme su opinión.
Besos
