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Cuando la Sangre Veela se impone (Tercera Temporada)

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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.

Sumario: El final de este fic comienza con esta Tercera Temporada. Ya pasó el inicio del romance entre Lucius y Remus y ya vimos como fueron los primeros años de su primer hijo en Hogwarts. Ahora, con sus 16 años recién cumplidos, Draco Malfoy enfrenta la realidad de que su sangre veela lo lleve a elegir una pareja. Pero… ¿tenía que ser justo ese? ¿Es que el destino se estaba burlando de él?

Al parecer, nuestro rubio no está muy feliz con la pareja que le ha tocado…

Parejas: Lucius Malfoy/Remus Lupin-Malfoy, Sirius Black/Rodolphus Lestrange, Lucas Lestrange/Ginny Weasley. Para el futuro (próximo)… Harry Potter/Draco Malfoy.

Parejas Secundarias: Severus Snape/Narcissa Snape-Black, Cassius Warrington/George Weasley, Theodore Nott/Neville Longbottom, Tobias Montague/Fred Weasley, Marcus Flint/Oliver Wood, Bill Weasley/Regulus Black. Para el futuro (próximo)…Ron/Blaise, Malcolm Baddock/Hermione y las que se me vayan ocurriendo por el camino ¬¬U

Aclaraciones: El romance entre H/D va a tardar en llegar, puesto que deben tener en cuenta que Harry ni siquiera sabe que es gay XD

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: dialogo, relato.

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.

-N/A: notas de autora.

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Capitulo 10: El secuestro.

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Como siempre ocurría en Hogwarts, sólo bastaron dos días para que todos los alumnos se enteraran del "accidente" de Ron Weasley, seguido de su inicio de noviazgo junto con Blaise Zabini. Para los profesores, este segundo chisme fue casi un alivio, porque opacó bastante la curiosidad de los alumnos de saber cómo era exactamente que Ron pudo haberse envenenado.

-¡Oh! ¡Hola, Remus!.- exclamó la enfermera del Colegio, antes de sonreír.- ¿Necesitas algo…?

-Bien… yo…- castaño se ruborizó ligeramente, pero había una sonrisa en sus labios. A su lado, Camila frunció el ceño a su papá.- Necesito que me haga un chequeo.

-¿Te sientes mal, querido?.- preguntó la enfermera, actuando enseguida, escoltándolo a una cama y mirándolo con preocupación. No era secreto para nadie, que de la época de los Merodeadores, Remus siempre fue su favorito, como lo era ahora Harry Potter. Aunque era algo irónico también, porque ese cariño se debía a que ella los había atendido tantas veces que se podría decir que los muchachos tenían una cama con su nombre en la Enfermería.

-Eh, no… no…

-Si has venido para un chequeo es porque te sientes mal.- dijo Madame Pomfrey, con una mirada severa.

-Oh, Madame.- sonrió.- No es nada grave.- musitó tímido, agachando la cabeza.- Es sólo que Lucius y yo creemos que puedo estar esperando…

-¡Merlín! ¡¿Estás seguro?!.- Remus asintió, un ligero rubor en sus mejillas. ¡Esta mujer era prácticamente su madre! Y le daba algo de pudor.- ¡Eso es maravilloso! A ver… quítate la camisa que voy a revisarte.

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-.Sala Común de Slytherin.-

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-¿Qué te pasa?

Draco le gruñó a Theodore y angostó sus ojos.

-Creo que algo le pasa a mi papá… pero no logro detectar qué…

-¿Tus instintos veelas te lo dicen?

-Si…- asintió seriamente.- Están bastante aumentados, antes no me incomodaban… pero con el acercamiento de la primavera…- un ligero rubor apareció en su rostro, mientras intentaba aparentar que no estaba afectado.

-Veo.- murmuró Nott.- ¿Has hablado con Potter al respecto?

-No… es algo vergonzoso.- suspiró.- Pero sé que él sabe. Mi papá y Black hablaron con él durante las vacaciones al respecto, pero no he querido saber qué fue exactamente lo que le dijeron, porque no deseo ponerlo incómodo. No ahora que vamos muy bien.

-Pero la primavera se acerca, Draco. No porque no desees incomodarlo vas a esperar hasta último momento. Recuerda que Potter no es tu papá Remus, él no va a reaccionar a tus instintos veelas de la misma forma que tu padre nos contó que reaccionaba en sus tiempos. Estoy seguro que si tus instintos, a pesar que tu proporción veela es menor, te hacen asaltar a Potter en algún pasillo… él no se lo tomará muy bien.

-Entiendo.- murmuró Draco, mordiendo su labio inferior.- Hablaré con él.

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.:.En la noche.:.

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-.Torre de Astronomía.-

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-Oh… bien…

-No deseo presionarte.- se apresuró a decir, algo aterrado por ver la expresión del moreno.- Sólo es que… me pareció conveniente que lo sepas.

-Tranquilízate, Draco.- sonrió de lado, acariciando un hombro de su pareja.- Sirius me dijo algo al respecto, aunque él lo exageró diciéndome que tú prácticamente intentarías a abusar de mí…

-Ese idiota.- siseó venenoso.

-… pero después tu papá habló conmigo.- siguió, ignorando el insulto a su padrino.- Sé muy bien como vas a ponerte con la llegada de la primavera y todo lo que eso implica.- inspiró hondo, mientras un rubor aparecía en sus mejillas.- Es por eso que… estoy dispuesto… bien… tu sabes… a hacerlo.- carraspeó. Draco tuvo que luchar contra su veela para no saltar encima de Harry en ese momento. Ruborizado e incómodo hacía que su pareja luciera adorable.

-¿Si…?.- Draco se odió al escuchar el tono esperanzado y sumiso que utilizó en esa simple pregunta.

-Si, bien… ¡pero no ya!.- exclamó algo aterrado.- Sino… dentro de poco, ¿ok? Yo te diré cuando este listo.

-Esperaré.- asintió, antes de agacharse a tomar los labios de su pareja en un beso.

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El Gran Comedor estaba en un silencio muerto y eso era porque todos los alumnos miraban con diferentes grados de emoción la figura que estaba sentado junto al director.

-Mis queridos alumnos, como ven, a mi lado se encuentra su querido profesor de pociones, Severus Snape.- ante la mirada en la cara del pelinegro, muchos contuvieron unos bufidos de burla al escuchar el "querido".- Me es grato anunciarles que, después de su pequeño accidente, él ahora está bien, recuperado y listo para retomar sus clases. Sin embargo, no al cien por ciento como él querría, es por eso que el Profesor Slughorn aún permanecerá en nuestro colegio y se quedará en su puesto como el Jefe de Casa de los Slytherins y el profesor Snape sólo se hará cargo de las clases. Espero que todos le den la bienvenida a su profesor como se lo merece…- dejó de hablar y les dio una mirada penetrante a los alumnos. Renuentes, comenzaron a aplaudir. Dumbledore sonrió.- Bueno, sin más, pueden todos comenzar a desayunar.

El tiempo pasó volando luego de eso. Muchos de los alumnos miraban recelosos a Snape, pero debían admitir que el profesor había vuelto un poco menos gruñón de lo que era antes de su accidente. Todos pensaban que era porque aún seguía con secuelas. Pero esto no era verdad, él estaba perfectamente. La verdadera razón por la que sólo lo hacían profesor era porque ahora él ya fue expulsado del círculo de Mortífagos de Voldemort y se sabía que entre los alumnos de la Casa de Slytherin había algunos de entrenamiento, es por eso que decidieron que Slug seguiría con el cargo, porque a él lo respetaban todos sin excepción y disminuirían las posibilidades de que Severus pudiera recibir un ataque.

-Draco… deja de enfurruñarte, no hacías esa cara tan infantil desde que tenías ocho años.

Un ligero rubor apareció en las mejillas pálidas del rubio. Gruñó mientras se descruzaba los brazos y relajaba su gesto.

-Pero… es que… ¡¡Otro bebé!.- chilló.- ¡Pensé que conmigo y Camila era suficiente!

-Oh, por Merlín…- Remus puso los ojos en blanco y volvió a la silla de su escritorio, con una taza de chocolate caliente que acababa de prepararse.- No voy a oírlo de nuevo. Lo hecho, hecho está, Draco Malfoy. Estoy embarazado de tu hermanito y lo voy a tener aunque te mueras de celos.

-¡No estoy celoso!

-Si, hijo, claro.

-¿Pero por qué justo ahora? Estamos en medio de la guerra…

-Lo sé, mi cielo.- suspiró.- Y créeme, hubiese deseado que la naturaleza esperara un poco para darme otro cachorro, pero si el destino quiso que sea ahora, pues… que así sea. Tendré que resignarme a hacerme a un lado cuando todo se desate.

-Me preocupo por ti…

Remus sonrió.

-Y lo aprecio, pero debes saber que es deber de tu padre cuidar de mi bienestar, ahora tu ya tienes por quien preocuparte y debes concentrar todas tus fuerzas en él.

-Nunca nadie será más importante para mí que tu, papá.- masculló Draco levantándose para arrodillarse frente a su padre y abrazar su cintura.

Remus suspiró y sonrió, antes de acariciar los cabellos color casi plata de la cabeza que descansaba en su regazo.

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.:.Tiempo después.:.

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-.Despacho de Snape.-

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-Siéntese.

Harry así lo hizo, dejando un bufido de enfado.

-Hubiese podido usar alguna otra excusa, ¿sabe? Me dejó en ridículo frente a todo mis compañeros.

-No es mi trabajo mimarlo, Potter. Para eso tiene a todo el Mundo Mágico.

Los labios de Harry se fruncieron, pero no dijo nada. Snape le había dicho que quería hablar con él y había echado un ingrediente extra a su poción apropósito para que estallara. Sabiendo como de bien estaba Harry en la materia desde inicio de año, Severus no encontró mejor forma de buscar una excusa, sin que nadie sospechara y de paso dejaba en ridículo al Gryffindor. Hmph, después de todo, él es bueno porque está usando mi libro. Y hablando de eso…

-Potter… ¿mi libro sólo lo ha usado para las pociones, cierto?

-Eh… bien… he aprendido algunos de los hechizos.

-¡¿Qué?!- siseó, frunciendo el ceño.- ¿Cómo cuales?

-Mmmhhh… Levicorpus… y ese que se usa para pegar la lengua al paladar y…

-No deseo escucharlo.- levantó una mano.- Le advierto que algunos de esos hechizos son muy peligrosos. No los debe usar, Potter. A no ser que sea una emergencia.

-Oh… bien.

-Y ahora… veremos que tan bueno se ha vuelto en Oclumancia. ¿Ha estado practicando, verdad?

-Sí, profesor. Sirius me ha estado enseñando en el verano y…- Snape bufó.

-Dudo que ese pulgoso sepa algo del arte de ocluir una mente.

Harry frunció el ceño, insultado en nombre de su padrino.

-Pues ha hecho un buen trabajo. Y su eh…- miró para todos lados, nervioso.

-Puede hablar sin problemas en este lugar. Está protegido contra intrusos indeseados.

-Uh… bien…- carraspeó.- Rodolphus también me enseñó, cuando Sirius no estaba. Admito que él era mejor que mi padrino…- masculló.

-De hecho.- sonrió malicioso.- Ahora tome su varita que voy a hacerle algunas pruebas.

-…ok.- suspiró cansado.

El muchacho levantó su varita y se preparó. No pasó mucho para que Snape se metiera en su mente. Sin embargo, esta vez Harry estuvo preparado y se defendió con todas sus fuerzas. Tal vez con demasiada, porque se encontró con que no sólo detuvo el ataque de Snape, sino que también pudo entrar en la mente del profesor… y lo que vio allí lo dejó sin aliento.

-¿Fue usted…?- pidió con voz pequeña.

Severus estaba pálido y miraba a Harry con los ojos abiertos por la sorpresa y había algo de terror en ellos.

-Escuche, Potter…

-¡No!- gritó, lágrimas que amenazaban con escaparse de sus ojos.- ¡Fue usted! ¡Usted le dijo la profecía a Voldemort!- sacudió la cabeza, mirando con decepción la mayor.

-Si…- murmuró Severus, sabiendo que no podía negar esa realidad. Había un razón por la que mantenía esa memoria en su cabeza y no en su pensadero, y era para poder recordarse siempre el grave error que cometió en un momento de furia.

Harry jadeó en dolor y salió del despacho corriendo, no deseando estar más frente a ese hombre. Su destino era el despacho del director, donde le pedería explicaciones al hombre.

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-Bien… hemos terminado…- murmuró Malcolm, mirando el armario completamente restaurado. Hermione acarició su hombro.

-Debemos dar aviso a la Orden y a Dumbledore.

-Si… y yo tengo que darle aviso a él.- escupió con desdén. Se giró para mirar a su novia.- El infierno se desatará hoy, Hermione.

-No te preocupes, la Orden y el Director se han preparado para esto durante meses. La emboscada servirá y recuperaremos a tu hermanito.

-Eso espero…- masculló, acercándose a la muchacha, para abrazarla y enterrar su cara en el hueco de su cuello.- Lo extraño.

-No te preocupes, hoy lo tendrás contigo.

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-.Despacho de Dumbledore.-

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-Bien… quiero que todos estén alertas. Yo tengo que irme a buscar algo, pero los dejo a cargo de todo. No bien Malcolm les de la señal de que ellos están adentro, todas las puertas a las Salas Comunes se trabarán, para impedir que los Mortífagos puedan hacer daño a los alumnos y…

-¡Profesor!.- gritó Harry, entrando al despacho. Un rubor apareció en sus mejillas al notar que la mayor parte de los miembros de la Orden estaba allí y lo miraban con sorpresa.

-¿Qué hace a estas horas aquí, Potter?.- preguntó Minerva, con brusquedad.

En ese momento, Harry recordó sus motivos y su cara endureció, mientras miraba al hombre mayor.

-Necesito hablar con el director en privado. Es importante.

Ah… Severus. ¿Qué has hecho ahora?

-Bien, Harry.- dijo, sonriendo amablemente.- Si me esperas un momento, terminaré de hablar con mis colegas y luego te atiendo.

-Bien.- asintió.- Espero afuera.

Al final, Dumbledore convenció a Harry de que confiaría a Severus su vida y, por otro lado, lo invitó a que se fueran a la cueva donde podría estar un Horcrux. Fue un asunto difícil, el despedirse de sus amigos, porque algo le decía que esta noche pasaría algo importante. La cara de Hermione ya se lo decía, pero no tuvo tiempo de preguntar. Y no se despidió de Draco, porque sabía que el rubio le haría un escándalo si sabía que estaba a punto de hacer algo así de peligroso. El remordimiento royó en corazón, pero sabía que era lo mejor… Draco podría llegar a enloquecer y no ver la verdad cuando se trataba de él y estaba seguro que el rubio insistiría en ir con él si se lo decía.

-Ron… te pido que mires a Draco.

-Lo haré, Harry.- dijo el pelirrojo, seriamente.- Buena suerte.

-Gracias… la necesitaré.

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-.En otro lugar.-

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-Vamos, nena… ¿Por qué no te duermes?

Remus suspiró y siguió meneando a su hija en sus brazos, que le fruncía el ceño y no deseaba dormirse a pesar que ya eran altas horas de la noche.

-No teno sueño…

-Eso veo…- suspiró. De pronto una sirena sonó en todo el colegio y todo el cuerpo del licántropo tensó. ¡Mierda! ¡Esa es la sirena de emergencia!- Lo siento, nena. Pero deberás quedarte solita en la habitación, papá tiene cosas que hacer.

-¡No! ¡Papi!

Lupin hizo un gesto de aprensión, suspiró y se dio media vuelta, sólo para toparse de lleno con un cuerpo humano.

-¡Lucius! ¡Me asustaste!

Su esposo estaba vestido con una túnica que él odiaba, era la túnica de los Mortífagos. En su mando estaba esa máscara que era igual de odiada que la túnica.

-Hola, mi amor.- murmuró, agachándose para capturar sus labios.

-¿Qué haces vestido así?

-Pensé que lo sabías.- siseó, enarcando una ceja.- Me puse mi antiguo traje para infíltrame en la fila de mis "ex compañeros" y poder atacar por la espalda.- sonrió malicioso. Pero después frunció el ceño.- ¿Por qué llora nuestra hija?

-No quiere quedarse sola ni dormirse.- masculló Remus, frunciendo lo labios.- Pero me temo que deberá quedarse sola mientras que vamos a nuestros puestos y…

-¿Disculpa…? ¿Adónde dices que vas?

Remus mordió su labio inferior y miró de reojo a su esposo, podía ver como todo el cuerpo del mayor estaba tensado y como su poder veela se podría ya sentir.

-Deseo ayudar, Luc.

-No.- sentenció el rubio.

Remus jadeó al sentir como el poder veela se apoderaba de su cuerpo, haciendo que su lobo interno lloriqueara en miedo. A su edad adulta, el poder maduro del veela que compartía sangre con el mago dentro de Lucius era tan fuerte que podía domesticar sin problemas al lobo interno de Remus.

-Pero mi amor…

-No voy a discutir eso contigo, lobo.- siseó fríamente.- Estás embarazado y no puedes dejar a nuestra cachorra sola.

El profesor cerró sus puños en impotencia, pero no discutió, porque, al escuchar la forma de hablar de su esposo, sabía que quien estaba hablando no era su Lucius, sino el veela.

-Está bien.- gruñó, su impotencia que hacía que su lobo se enfadara.

-Bien.- asintió, calmándose al saber que sus órdenes no serían desobedecidas.- ¿Te quedarás aquí o irás a la Sala Común de Gryffindor?

-Me quedaré, para esta hora ya todas las Salas Comunes estarán selladas.

-Perfecto.- murmuró, levantando la máscara de la calavera para hacer un hechizo que la adheriría a su cara una vez que se la colocara.- Me iré entonces a mi puesto.- se acercó a la cama y besó la cabeza de la niña que hacía pucheros en ellos.- Duérmete enseguida, Camila. No hagas enojar a papá.

-Beno…- masculló, no dejando su actitud enfurruñada.

Con otro beso a su esposo, Lucius salió de la habitación y Remus pudo sentir que el rubio agregaba su propio hechizo protector a la puerta. Él lo conocía, era uno que sólo podría romperse si el que estaba adentro quería salir. Siendo un veela dominante, Lucius sabía que, hasta que él no viniera a buscarlo, su pareja no desobedecería la orden que le había dado.

Remus suspiró y caminó hasta sentarse junto a su hija. Cargó a Camila en sus brazos y la abrazó.

-Ahora estamos tú y yo solos, mi cielo. Esperemos que todo salga bien.

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-.Pasillo.-

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-¿Qué hacen ustedes aquí?- gruñó Severus, al ver que Draco, Theodore, Lucas y Blaise estaba fuera de la Sala Común.

-Vi-Vinimos a ayudar.- balbuceó el rubio, al ver la mirada furiosa de su padrino.

-¡¿Ayudar?!.- exclamó.- ¡¿En qué podrían ayudar unos sextos años como ustedes?!

Los tres muchachos se erizaron, ultrajados por ser tratados como niños débiles. Lucas ni se inmutó, ya estaba acostumbrado a esa actitud de su tío.

-Déjalos, Snivellus, puede que nos resulten útiles.

-¡Black!.- gruñó el pocionista, fulminando con la mirada a su primo político.

-¡Ron!- chilló Blaise, acercándose a su novio, para rodear el cuello del pelirrojo con los brazos y estamparle un gran beso. A su lado, Hermione y Ginny pusieron los ojos en blanco.

-¡Gin-Gin! ¡¿Qué haces aquí?! ¡Yo soy el caballero de plateada armadura! ¡No tú!

-Oh… por Salazar.- masculló Severus, masajeando su cabeza.

-¿Dónde está, Harry?- Los tres Gryffindors se tensaron al oír la pregunta del Malfoy menor. Esto no pasó desapercibido para el medio veela.- ¿D-ó-n-d-e e-s-t-á?- siseó, angostando los ojos.

-Mmmhhh… bien… él…- Ron miró desesperadamente a su amiga.

-No te lo podemos decir.- dijo ella, tranquilamente.

-¡¿Qué?! ¡¿Cómo que no?! ¡¿Dónde está?!

-Jujuju… seguro está con algún amante.

-¡¡¡Cállate idiota!!!

-Ssshhh… ¡ya cállense!.- gruñó Ojo-loco Moody que estaba en su puesto cerca de una estatua, donde otro dos miembros de la Orden también se escondían.- El mocoso ha hecho la señal.

Todos miraron a donde podían ver la puerta que daba entrada a la Sala de los Menesteres. Todos se tensaron y miraron como de uno a uno, los Mortífagos fueron saliendo. Tenían que esperar, puesto que su orden era esperar a ver si es que buscaban algo en particular de dentro del Colegio o sólo venían para atacar.

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-Ya han pasado hora y media desde que tu papá se fue…- murmuró Remus, mirando hacia la puerta. Camila ya estaba dormida en sus brazos y él no dejaba de retorcerse por los nervios. Era tan desesperante estar encerrado sin saber que pasaba, sabiendo que los miembros de su banda podrían estar en peligro.

Dejó a la niña en la cama, y fue para su aparador para sacar unas hojas de té, invocó una tetera con agua hirviendo y las agregó, para después ponerse a esperar a que las hojas dejaran el sabor en el agua. Suspiró refregando sus brazos, para que la sensación de angustia abandonara un poco su cuerpo, pero era inútil. Unos golpes fuertes a la puerta lo hicieron saltar y miró asustado hacia el lugar. Mordió su labio inferior y se acercó de a poco hacia ella.

-¿Q-Quién es…?- tartamudeó. Por lo que sabía, podría ser el enemigo.

-¡Profesor!- se escuchó un grito aterrado del otro lado.- ¡Por favor, ábranos!

-¿Qué? ¿Quiénes son?- preguntó, asustado al escuchar que era de un alumno.

-¡Somos de Hufflepuff!.- respondió la voz de una niña.- ¡Estábamos en la cocina cuando escuchamos una alarma! ¡Regresamos a nuestra Sala Común, pero no pudimos entrar! ¡Por favor, ábranos! ¡Vimos personas extrañas y tenemos miedo!

-Pero…- murmuró para sí. ¡No sabía que hacer! Sí, podría destruir el hechizo que puso su esposo, pero luego Lucius se daría cuenta y lo regañaría. Pero… esos niños sonaban desesperados y muy asustados. Mordió su labio inferior y suspiró largamente.- Está bien… abriré.

-¡Gracias!

Lentamente, Remus abrió la puerta y sus instintos "maternales" estallaron dentro de él. Una vez abierta la puerta, él puso sus manos en las caderas y fulminó al muchacho y muchacha que estaba allí.

-¡¿Por qué estaban afuera a estas horas?! ¡Ustedes deberían…!- su voz se perdió y pestañeó varias veces, mirando a los muchachos. Los alumnos que no parecían de más de quince años, le sonreían, pero no de una manera amable, sino con sonrisas maliciosas y sus túnicas no eran de Hufflepuff… sino de Slytherin.- ¿Pero… qué…?

-Al fin vuelvo a verte… cachorro.- dijo una voz áspera desde una esquina oscura.

Todo el cuerpo del licántropo se tensó y jadeó. Lentamente, con miedo, giró la cabeza y sus ojos se posaron sobre otros ojos dorados, una piel pálida, pero sucia, cabellos negros mugrientos y ropas andrajosas.

-¿F-F-Fenrir?

El licántropo Alfa, uno de los mayores activos de Lord Voldemort, conocido como Fenrir Greyback sonrió, mostrando sus dientes filosos y amarillentos.

-Te has portado muy mal, cachorro y tu Alfa ha venido a ponerte en tu lugar.

-¡No!- gritó Remus e intentó volver a su despacho y cerrar la puerta, pero fue demasiado tarde, los dos Slytherins empujar con todas sus fuerzas y entraron al despacho.

-Tsk, tsk, tsk… muy mal, Remus. Muy mal…

En su cama, Camila despertó al escuchar una risa que envió temblores a todo su cuerpo pequeño.

En algún lugar de Hogwarts, Lucius detuvo su varita de lanzarle un "Diffindo" (Dumbledore habían insistido en que no usaran hechizos muy peligrosos) al Mortífago novato con el que estaba luchando. Dentro de él su veela rugió al sentir como su pareja le mandaba una llamada de alerta.

Remus… ¿estás en peligro?

Continuará…

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Notas finales: ¡¡¡Hola!!!

Mi beta para esta ocasión me dijo que Remus era muy ingenuo XD Tiene razón, aparte de su ingenuidad también jugó que sus instintos maternales están aumentados por su embarazo y, los nerviosismos que tenía en ese momento, también impidieron que pudiera detectar por el olor al maloso de Greyback ¬¬

Les dije que no se emocionaran, porque a partir de ahora las cosas se van a complicar u.u No me gusta el angst ni el drama… pero es necesario. Solo les puedo asegurar que las muertes van a estar más del lado de Voldemort que de la Orden ¬¬

Espero que no les haya molestado los muchos cambios de escena, pero como pasaban muchas cosas al mismo tiempo, era necesario XD Y, si notaron, varié la forma en que Harry se entera que era Severus el que escuchó la profecía en la taberna, porque en el canon era Trelawney quien se lo decía. Acá Harry vio en los recuerdos esa verdad y no lo asumió cuando ella se lo dijo como en el libro ñ.ñ Lo digo solo por que alguien me ha acusado de que este fic y sus anteriores temporadas es una copia de los libros de Rowling T..T

-/-Ya he subido mi fic que es un X-over entre HP y Crónicas Vampíricas, les pido que se den una vuelta por el y me digan que les parece ñ.ñ -/-

¡¡¡Gracias a SaraMeliss por betear este chap!!!

¡¡¡Nos leemos!!!

Atte: Uko-chan!!!

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