Era hora se salir al avión que me llevaba a Madrid le quedaba poco para estar preparado, ya me había despedido de todos, con suerte iría con ellos a América, pero todavía quedaban trece largos días. Trece largos días en los que no pararía de estudiar y de estresarme.

Después de despedirme de Niall con un largo besa me subí al avión, todos saludaban desde abajo. Saqué mi paquete de chicles por eso que dicen que si comes chicle mientras despegas no se te taponan los oídos, y me comí uno.

Cuando despegué no pensé en otra cosa que en que todo el tiempo que estuviese tenía que aprovecharlo a estudiar para el examen. Cuando llegamos me acompañó hasta casa un guardia de seguridad que había venido conmigo y que dormiría en un hotel cerca de mi casa.

Tenía muchos mensajes de los chicos preguntándome sobre el viaje, no pude responderlos a todos, solo me despedí de Niall con un "buenas noches, te quiero", ya que, tenía que irme ya a dormir.

Me desperté pronto para repasar, estaba muy cansada, pero tenía que hacerlo, tenía que aprobar e ir a clase, haber viajado no era escusa. Desayuné, rápido y bajé al colegio. Subí todo lo rápido que pude las escaleras era raro no tener ningún famoso alrededor como me habían dicho los chicos, pero en el pasillo para entrar a mi clase había mucha gente, Rocío, entonces me agarró del hombro y tiró de mi hacia el interior de su clase.

-¿Qué pasa? –dije asustada.

-Nada tía, ¡Eres famosa! Y tienes a medio colegio esperándote en clase

-¿En serio? –Dije, estaba como roja roja cual tomate –¡qué vergüenza!

-Bueno tú pasa rápido.

Intenté pasar rápido, pero alguien me agarró.

-¿Y cómo que eres famosa? –preguntó alguien.

-No lo sé, ¿me podéis dejar entrar ya en clase?

-No, tú te quedas fuera –dijo otra persona que me tiraba del brazo –tenemos que hablar muy seriamente contigo.

Yo forcejee y al instante mis amigas estaban ayudándome, cuando entramos a clase, cerraron corriendo la puerta.

-¿Pero qué ha pasado? –Preguntó Sonia – ¿qué hacen todos aquí?

-Sonia, ¿todavía no te has enterado? –dijo Eva.

-¡Enhorabuena Paula! –Dijo Sandra abrazándome – ¡has cumplido tu sueño tía!

Todos los de mi clase ya se habían enterado y muchos me preguntaban cómo era eso de conocer a tus ídolos, de poder estar con ellos. No quise ser borde pero tenía que repasar por lo que les dije que se lo contaría más tarde, que me dejasen repasar ya que no había tenido tiempo.

La profesora entró y nos puso el examen sobre la mesa, pensé que sería difícil pero me resultó bastante fácil, cosa de la que me alegré. Al ser lunes, saldría a las 2 de la tarde. El resto de la mañana se me pasó rápida excepto por el recreo que todo el mundo me estuvo preguntando.

Casi sin darme cuenta ya había tocado el timbre que significaba el final de la clase. Bajé por las escaleras con mis amigas y al salir por la puerta principal, en la esquina de enfrente me encontré con un chico con gorra y gafas. Por la gorra salían mechones de pelo rubios, era Niall.

Niall

Fue duro dejarla marchar a los pocos minutos de empezar a salir, pero ella debía irse.

-¡Vamos Niall!, ¡alegra esa cara! –dijo Liam intentando animarme.

-No, es más de una semana sin ella, es mucho tiempo… -dije todavía con la cabeza baja.

-Bueno, pues si tanto a quieres, coge un avión mañana y ves con ella, ¡sorpréndela!

Y eso hice, llame a mi madre diciéndola que no podría ir mañana, y que iría otro día. Cambié mi viaje y me fui contento, la daría una alegría.

Llegué a Madrid sobre las 11 y como no tenía nada que hacer me fui a dar una vuelta por los alrededores a las 13:45 estaba ya en la puerta del colegio esperándola, sabía que era pronto, pero lo prefería. Cogí el móvil y le mandé una foto a los chicos del colegió y diciéndoles que ya estaba, que luego les contaría.

A los pocos minutos, la puerta se abrió y empezaron a salir de allí muchos chavales. Me coloqué mejor las gafas y la gorra, era mejor que no supieran quién era. Y cuando levanté la vista la vi. Tan guapa como el día anterior. Ella decía que no era guapa y que no la gustaba su físico, pero yo pensaba todo lo contrario, estaba seguro de eso. Salía hablando con Eva y Sandra y con otra chica un poco más alta que ella, que también llevaba flequillo y tenía el pelo más claro, pero que no sabía quién era.

Vi cómo clavó su vista en mí y se acercó corriendo, casi la atropella un coche cuando cruzaba la calle.

No me lo podía creer. Había venido hasta aquí, para verme, era un amor. Tenía muchísima suerte. Fui corriendo a abrazarlo, cuando casi me pilla un coche por no mirar. Cuando me recuperé del susto le abracé y el me rodeó con sus brazos.

-Niall, ¿qué haces aquí? –dije sin soltarme de él todavía.

-Te eché de menos en cuanto despegué y vine a por ti –respondió con una de sus sonrisas.

Hice señas a las chicas para que viniesen. Cuando se pusieron en corro dije.

-Es Niall, ya le conocéis del otro día, ¿verdad? –todas asintieron menos Sonia que estaba un poco más perdida que el resto –pues es mi novio ahora, y ha venido a verme –terminé sonriendo mientras decía aquello.

Ellas también sonrieron.

-Bueno chicas, nos vamos a casa porque veo que se me amontona aquí todo el mundo si se enteran de que ha venido.

Bajamos a ver a mi madre al trabajo y le presenté a su yerno. Cuando nos vio se puso a llorar. No se lo podía creer.

-Mamá, Niall ha venido a quedarse unos días, ¿puede quedarse en casa?

….

Buuuuuenas noches!

Gracias por leerme y espero que disfrutéis del capítulo!

Mucho besosss, lots of love

Paula xx