Miró la tela de su falda verde como si no hubiese nada más interesante en todo el Café. Con disimulo volteó a observar al chico sentado frente a ella, con la mejilla recargada en la mano derecha mientras contemplaba el Menú entregado. Desde que habían entrado en el establecimiento las palabras escaparon de sus labios, como si simplemente no existieran.
-¿Ya te decidiste por algo? –preguntó cortésmente, mirándola.
-¿Ahhh? –se sonrojó, observándole- N-No… todavía no…
-Será mejor que te apresures, ahí viene la mesera –contestó, señalando a una chica con el dedo.
En efecto, instantes después una adolescente unos cuantos años mayor que ellos se acercó para tomar su orden. Tartamudeando, la chica ordenó té y una rebanada de pastel, mientras que Ryoma sólo pidió jugo. Apenas se alejó, el silencio volvió a hacerse presente.
-Etto… Ryoma-kun…
-¿Sí? –le preguntó, mirándola.
-¡Eh! Yo… yo… –balbuceó, tiñéndose sus mejillas de un suave carmín- Que… quería… quería decirte…
Sin embargo, pareciera que su garganta volvía a cerrarse, pues le costaba trabajo poderse expresar. Para su fortuna, la mesera volvió en esos instantes, dejando lo acordado. Ryoma comenzó a tomar de la pajilla de su jugo de naranja. La de trenzas prefirió imitarlo.
-Etto… Ryo… ma-kun…
-¿Ca-Capitán? –murmuró perplejo, señalando con el dedo detrás de ella.
Sakuno volteó a donde le indicaba. Debido a que se encontraban sentados en una mesa junto a la ventana, pudo contemplar por la misma a Tezuka, quien se encontraba en un callejón a solas con una chica no mayor a ella. La pelirroja no pudo esconder su asombro por lo observado.
-¡Ehhh! ¿Cuándo volvió? Mi abuela me dijo que estaba en un Colegio en Francia y que no sabía si volvería pronto.
-Al parecer, fue más rápido de lo que imaginábamos –contestó, volviendo a tomar de su jugo- Lo único que deseo saber es… quién es ella…
o0o
-¡Tezuka! –gritó alegre, abrazada a él.
-¿Qué haces en Japón? –le apartó- Y mejor aún, ¿por qué estás vestido como una chica?
-Yo… yo… –murmuró con pena, mas luego cambió su voz- He venido para conocer a más contrincantes, será de gran utilidad relacionarme con los Equipos de Tennis en Japón.
-Apenas la semana pasada te dejé en Italia y ahora estás disfrazado en otro país, en serio me sorprendes, Jun.
-¡Oye! Debía de hacerme pasar por Makoto para poder venir a Japón, de otra manera mis padres no me dejarían.
-¿Seguro? –recalcó, mirándole fijamente.
-¿A qué te refieres? –preguntó con miedo, temblándole la voz.
-¿Cómo sé que eres Jun? ¿Cómo sé que no eres Makoto?
-¿Quién crees que soy? –interrogó con diversión.
-Makoto es siempre impulsiva, mientras que Jun es más reflexivo. Quizás la única manera de estar seguro sea… besándote –contrarrestó, acercándose un poco más.
-¡N-No se te ocurra! –gritó, apartándole.
-Lo sabía –sonrió de medio lado.
-¡No te burles! –gritó, apretando los puños, mientras que sus mejillas estaban sonrojadas.
-Makoto, ¿por qué estás aquí?
-Quisieras que fuera Jun, ¿no?
-No es así… sólo me sorprende –contestó serio- ¿Cómo está Jun?
-Hmp… ya sabes… como siempre –respondió sombríamente, bajando la mirada.
-Eso suponía… pensé que con el tiempo llegaría a cambiar.
-No es así… aún se rehúsa a… ciertas cosas…
-¿Cuándo será el Torneo en Italia?
-El próximo mes…
-Así que… le verás…
-Si las cosas siguen este camino… nos enfrentaremos…
-¿A qué te refieres?
-Entré en el Club de Tenis del Seigaku –fue su respuesta, mientras le miraba.
Hubo un silencio sepulcral. A Makoto en verdad le preocupaba su reacción; el de lentes sólo le observó de pies a cabeza, luego de lo cual simplemente se dio media vuelta, dándole la espalda.
-¿Y cómo piensas competir?
-Estoy ocultando mi género…
-Está bien…
-¿Dirás algo…?
-Supongo que dejaré que… "las cosas sigan este camino"… ¿estás consciente de que si descubres tu género en el Partido Final podrían descalificar a todo el Equipo?
-Sí… asumo el riesgo…
-No es sólo por ti… ¿qué opinan los demás de ello?
-Sólo Kikumaru-senpai lo sabe… él está de acuerdo…
-Eiji no asimila las consecuencias…
-Eso significa que… debo decirles, ¿verdad?
-Lo más pronto posible, al menos antes de competir de manera Oficial contra cualquier Colegio. Hazlo antes de que sea muy tarde.
-Lo haré, Capitán.
-¿Sigues llamándome con ese término? –le miró girando sólo su cabeza, por encima del hombro.
-Sigues siéndolo. Al menos para Kohaku, Jun y para mí.
-Kohaku…
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-Etto… Ryoma-kun… gracias por todo… –murmuró sonrojada, mientras él le acompañaba a su casa.
-No hay de qué –respondió, mirando al cielo, de brazos cruzados detrás de la nuca- ¿Sabes? Deberíamos de repetirlo otro día…
El comentario de él era casual, la chica le observó asombrada, mientras que sus mejillas eran presas del rubor. Notó que él cerró los ojos, aspirando profundamente. Por su parte, Echizen no sabía exactamente porqué había sugerido ello, es decir… el pedirle volver a salir no era precisamente invitarla a una cita, sino que simplemente, simplemente… fue agradable su compañía, ¡sí! Eso era nada más.
-Quiero decir… si tú gustas…
-¡Cla-Claro! –contestó alegre.
Llegaron hasta la puerta de la casa de ella, Sakuno no quería entrar, ya que sabía que la perfecta tarde que había tenido lamentablemente llegaba a su final. Sin embargo, le faltaba el valor suficiente para invitarlo a pasar, por lo que sólo pudo tartamudear:
-N-Nos vemos mañana, Ryoma-kun…
Sin saber cómo, el chico sintió que ella depositaba un corto y cálido beso en su mejilla antes de meterse con rapidez. Por unos instantes permaneció en la misma postura, sin moverse ni decir nada, aún cuando la grácil figura de ella había desaparecido. Lo primero que pudo hacer fue dirigir su mano hasta el sitio, como queriendo conservar por más tiempo el recuerdo.
-Hmp… por mí está bien… –sonrió, dando media vuelta, en dirección a su hogar.
De regreso a casa el recuerdo de la pelirroja le asaltaba constantemente; incluso cuando se encerró en su cuarto y acostó sobre la cama mirando al techo mientras jugaba con una pelota de tennis, no podía sacarla de su mente. Comenzó a lanzarla para entretenerse, recordando todos los aspectos del día que orillaron a estos últimos. Sólo cuando la esfera giraba en el aire se dio cuenta de que era la misma que Sakuno le regalase hace tiempo.
-Así que… es así como se siente Momo-senpai, ¿no? –se preguntó en voz alta, deteniendo su juego.
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-¡Ehhh! –gritó fuertemente- ¿Qué estás diciendo?
-Lo que escuchaste, pienso decirle a todo el equipo de tennis que soy una chica –respondió, restándole importancia.
-¡Makoto-chan! Ellos probablemente te saquen del Equipo antes de que puedas expresarles tus motivos.
-Pero aún así debo de asumir el riesgo de mis actos, no quiero que los descalifiquen por mi culpa, supongo que eso sería ser egoísta, ¿no?
-¡De ninguna manera!
-Hmp…
La peliazul recargó su rostro en la banca del salón de clases de su senpai. En verdad era incómodo para ella tomar el almuerzo en su aula o incluso en la Cafetería o azotea, ya que allí las chicas la perseguían, pero, en especial, las fundadoras del "Club de Admiradoras de Makoto-kun". Suspiró una o dos veces y cerró los ojos; un mechón de cabello rebelde cayó sobre su frente, lo que le molestó, volviendo a acomodarlo.
-Kikumaru-senpai… si no te hubieras enterado de mi secreto y en el Torneo Final lo revelara, causando que el Seigaku fuera descalificado… ¿cómo reaccionarías?
Eiji se quedó en silencio. En verdad no había pensado en ello. Adoraba jugar al tennis, sobretodo en Dobles. Cuando jugaba con Oishi todo a su alrededor parecía transformarse… en verdad era una sensación agradable. Ahora, ante la pregunta planteada, se contestó a sí mismo que no era justo llegar tan lejos para perderlo todo.
-Makoto… chan… yo…
-¡Ey, Eiji!
Se calló antes de continuar, ya que la voz de su amigo le distrajo. Por la puerta entró Oishi, quien parecía huir de algo. El tenista no pudo evitar asombrarse de verle con la reciente adquisición del Seigaku, no comprendía porqué estaban juntos.
-¿Sí, Oishi?
-Sólo quería preguntar porqué hay una multitud de chicas afuera.
-Mi culpa –contestó Makoto, abriendo los ojos-. Les dije que no me gustaba que interrumpieran mi almuerzo, pero no me hicieron caso; así que lo único que se me ocurrió fue decir que tenía "Entrenamiento con Kikumaru-senpai".
-Supongo que es difícil manejar a tu Club de Fans –se divirtió el citado.
-Hmp… bueno… tiene sus ventajas…
Makoto abrió la mochila que tenía a sus espaldas, dejando ver una gran cantidad de chocolate y varios papeles, que parecían ser hojas de libretas y agendas. Entre todas estas cosas, algunas pequeñas cajas de obento se asomaban.
-¿Eh? ¿Qué es todo esto? –preguntó extrañado Oishi.
-Algunos de los regalos de esas chicas. Además… desde que fundaron su Club de Admiradoras ellas me traen mi almuerzo y puedo comer el que más me agrade. Aunque… es extraño para mí regresar a casa con tanto dulce, el chocolate es bueno, pero no en exceso. Diariamente estoy recibiendo 15 kilos, aproximadamente.
-¿Y esos papeles? –interrogó ahora Eiji.
-Son sus… –Makoto agachó la cabeza, ocultando su mirada gracias a su fleco- hmp… números… de celular…
-¡EHHH! –gritaron al unísono.
-¡Oigan! ¡No es como si se los pidiera! –se defendió, completamente sonrojada.
Oishi introdujo la mano en la mochila, comenzando a sacar todo los papeles, asombrándose de la gran cantidad que tenía. La escuela no era tan grande y en el salón de Makoto no habían muchas chicas.
-Pero… aquí fácilmente hay… 50 o 60…
-De hecho… son 87 números… –contestó, sin interés.
-¡Qué! Pero… si recibes tantos números diarios… ¿cómo es posible? –le cuestionó.
-Algunas me dan su teléfono varias veces, otras son mayores que yo, otros números son de sus amigas y aún hay quienes vienen de otra escuela a darme obento, chocolate, celular o las tres cosas –enumeró con los dedos.
-¡Vaya, vaya, parece que eres famoso, "italiano"! –festejó Kikumaru, abrazándole.
-Yo no lo diría exactamente así… lo que sucede es que… soy nuevo aquí… ya verán que pronto esto pasará y podré volver a mi antigua rutina… Kikumaru-senapi, ¿podrías soltarme? –le miró molesto.
-¡Claro, claro! –sonrió, apartándose.
-Makoto-kun, parece ser que estás muy… solicitado estos días… –comentó, al ver que algunos papeles tenían escrito un lugar y una hora, de seguro para reunirse.
-Bueno, hay algunas chicas osadas que me han pedido una cita…
-¡Waaa! ¡No irás!, ¿verdad?
El grito de Eiji les extrañó a ambos, quienes le miraron confundidos, mientras que él era presa de la pena.
-¿De dónde sacas eso, Kikumaru-senpai? Ahora me importa más el tennis que tener una cita con una chica que ni conozco…
-Jajaja, claro –rió nerviosamente.
-De cualquier manera, pienso que deberías de asistir, estas chicas esperan que convivas más con ellas –le apremió Oishi.
-Ahora esto no es lo más importante, Oishi-senpai, quisiera hablar con todo el Equipo de Tenis, debo de comunicarles algo muy impor…
La chica no pudo seguir, ya que sintió cómo el acróbata le tomaba de la muñeca de la mano para llevársela aparte. No entendió cómo se las ingenió para evadir a todas las tenistas de la entrada. Rápidamente subieron las escaleras hasta la azotea, en donde una vez a solas la cerró con seguro. Makoto miró impasible, sin comprender muy bien qué resultaría de todo eso.
-Makoto-chan, no me opongo a que reveles tu secreto…
-Entonces, no debiste interrumpir, ya que eso era exactamente lo que planeaba hacer. Oishi-senpai nos miró extrañado y no lo culpo, tu actitud es sumamente…
Mientras hablaba, se acercó a la puerta para intentar abrirla e irse, de pronto y para su asombro, sintió cómo el pelirrojo la acorraló contra la pared, apresándola y quedándose a escasos centímetros de su rostro, sonrojándola. Esa cercanía era tanta que podía sentir claramente el aliento de su senpai en su rostro.
-No me opongo a que reveles tu secreto… SI, me ganas en un partido de tennis.
Ante el comentario, no pudo ocultar una sonrisa, que se marcó perfectamente en su rostro.
-¿Te parece bien si elevamos la apuesta?
-¿A… A qué te refieres? –le miró contrariado, apartándose, esa mirada le daba un mal presentimiento.
¡Hola lectores y lectoras!
Como podrán observar, ahora ya dejé el resto del capítulo, espero lo disfruten. Gracias por pasar a dejar comentario en la primera parte, prometo mejorar los capítulos, porque siento que el fic va decayendo. Si tienen alguna sugerencia o desean un especial, trataré de complacerlas, ya que me gusta escuchar las propuestas de esas personas del otro lado del computador que se toman la molestia de leer los desvaríos de mi cabecita.
¡Comenten por favor! Entre más comentarios, más rápido actualizo y sino, creo que dejaré este fic por la paz para centrarme en los otros que poseo (a propósito, les invito a que pasen a leer mis otros fics).
Uyulala
