Capitulo 10: Prófugos.
Unas semanas después.
"Entonces, ¿por qué no quieres llamar a House y a su equipo?" Preguntaba confundida la peliazul al Saiyaju.
"Porque no son necesarios, ellos no saben cómo trasplantar un ojo. De hecho, nadie sabe cómo, actualmente la ciencia no permite eso." Respondió el ojigris mirando unos diagramas en su panel táctil.
"Si nadie sabe, entonces, ¿por qué creaste la prótesis? Es decir, yo sé que la ciencia actual no sabe cómo trasplantar un ojo, pero creí que tenías algo bajo la manga." Le decía confundida la ojiazul, haciendo que el pelinegro la mirara sonriendo un poco.
"No te equivocaste. Usaré el siguiente nivel de ciencia, cuyo nombre tomé de prestado de la ingeniería del pasado: la alquimia." Declaró el saiyaju, confundiendo aún más a la mujer.
"Kazimir, la alquimia es una ciencia obsoleta. De hecho, ni siquiera es ciencia, es pseudociencia."
"En efecto, lo es, pero solo lo es si no se comprende la energía." Al momento de decir eso, el saiya levantó su mano y formó una esfera de ki.
"Mientras entrenaba con Satoshi en la habitación del tiempo, me di cuenta de las similitudes del uso del ki con la alquimia. Los pasos básicos de la alquimia son: Comprender, descomponer, transformar. Los usuarios de ki normalmente se saltan el primer paso, no comprenden, solo buscan la energía en sus cuerpos, la hacen pedacitos y luego la transforman ya sea en una armadura de ki o en una ráfaga. El uso del ki permite incluso alterar el cuerpo del usuario a su antojo." Al decir esto último, Kazimir levantó su mano izquierda y Bulma pudo apreciar cómo la mano se hinchaba, se alargaba y demás.
"El uso del ki solo con los dos últimos pasos es mortal, es útil. ¿Qué pasa cuando agregas el primer paso?" Una vez dijo esto, Gohan volvió con una jaula en su mano. Era un perrito que tenía una herida grande en una de sus patas traseras; el perro había sido tratado en una veterinaria cercana, pero estaba muy infectada y no sabían qué hacer. Gohan, quien estaba buscando animales heridos a petición de Kazimir, no dudó en tomarlo.
"Espero que esto funcione, Kazimir. El pobre está con mucho dolor." Le dijo Gohan preocupado por el perrito, quien gemía. El pelinegro lo puso en la mesa con cuidado, el pobre animal se veía asustado y con dolor.
Kazimir al ver esto le acarició un poco la cabeza, tratando de calmarlo.
"Estarás bien, te lo prometo." Declaró Kazimir, arremangándose. Se concentró por unos segundos, y de repente sus manos se iluminaron en un tono esmeralda.
"El tanque de regeneración nutre el cuerpo con vitaminas en abundancia, pero controladas, las cuales ayudan al cuerpo a curarse; las semillas del ermitaño aceleran al máximo el proceso de curación de un organismo. El inconveniente es que hay cosas que ni el cuerpo puede curar; las semillas del ermitaño no curan enfermedades, no te cosen un brazo perdido; Dende usa el mismo principio de las semillas solo que es más lento. Basándome en esas características y carencias, y mi entendimiento de la energía, desarrollé una rama medica en la alquimia." Mientras explicaba, Kazimir puso sus manos en la herida del perrito.
"La técnica se llama Palma mística. Primero analizó la gravedad de la herida y lo que hace que sea imposible para el cuerpo encargarse; en este caso el perrito tiene como 10 tipos de parásitos y una infección bastante fuerte. Una vez detecto cuál es el problema, procedo a manipular la zona afectada con ki, específicamente con pequeños hilos que servirán de acuerdo a su intensidad, en este caso lo primero es matar los parásitos, luego limpiar la suciedad y por ultimo suturar. Como dije hay cosas que el cuerpo no puede curar, por ende, en vez de simplemente acelerar la curación, la amplifico."
En unos minutos, le herida del perrito estaba completamente curada, inclusive había quedado sin cicatriz y el pelo había empezado salir. En alegría de ya no sentir nada y reconociendo al autor de ese hecho, el perrito comenzó a ladrar y a lamer a Kazimir quien le acariciaba la cabeza.
Bulma y Gohan tenían sus ojos saliendo de sus cuencas.
"Es… impresionante." Murmuraron ambos.
"Solo hay dos inconvenientes: primero, necesitas tener un control de ki lo suficientemente alto; segundo, necesitas conocimiento sobre la anatomía del cuerpo que desees curar y sobre el tipo de herida, infección o carencia que tenga." Explicó el Saiya, mientras tocaba algunas cosas en su panel táctil, mostrándoles los datos.
"Oye, ¿cómo es que a mí solo me pones a reorganizar datos raros y tú te quedas con toda la diversión?" Se quejó el pelinegro saiyajin.
"Entre esos datos había varios de estos. Se nota que no lees, agradezco que eres un genio o habrías jodido toda la investigación. En fin, usaré esto para conectar las más de un millón de fibras nerviosas que tiene el ojo a tu cuenca." Terminó de explicar el chico.
Después de un rato, Bulma y Gohan se retiraron junto con el perro. Kazimir se quedó haciendo algunas cosas.
"Ya puedes salir." Dijo Kazimir de repente.
Detrás de uno de los paneles, salió Lázuli, quien se veía sorprendida.
"¿Cómo supiste que estaba aquí?" Preguntó la rubia.
"En primer lugar, todo cuerpo desprende calor, así que si usara cualquier sensor térmico te detectaría. Y en segundo lugar…" Kazimir se iba acercando a la rubia mientras hablaba, y solo se detuvo cuando puso sus manos en los hombros de la ojiazul.
"Lo conseguí."
Esas simples palabras sorprendieron a la rubia, sabiendo a qué se refería. Lázuli no pudo aguantar la emoción y se echó a los brazos del joven pelinegro quien la recibió encantado.
"¿Hablas en serio?" Preguntó en un susurro la rubia a la oreja del saiya. El susodicho se separó de la rubia mientras le tomaba la mano y la dirigía hacia el panel.
"¿Ves ese punto de ahí?" Preguntó el chico, señalando un punto en la pantalla que parpadeaba. Lázuli asintió.
"Eres tú. Te detecté por tu energía. Aún no puedo hacerlo yo mismo porque se necesita algo de práctica, pero-
Kazimir fue interrumpido por los labios de la rubia encima de los suyos, pero al cabo de un segundo superó la impresión y procedió a devolverle el beso. Y así estuvieron, como 10 minutos besándose, al punto de que Lázuli terminó sentada sobre un escritorio envolviendo sus piernas alrededor de la cintura del saiya.
"Si seguimos… vamos a terminar haciéndolo en mi oficina." Decía Kazimir entre besos.
"No sería la primera vez. Además, con bata te ves tan guapo." Declaró la rubia acariciándole el pecho.
"Créeme que normalmente no me importaría, pero bulma podría volver en cualquier momento, y ella tiene llave maestra." Dijo Kazimir separando sus labios de los de ella, haciendo que la rubia le hiciera un puchero. Era increíble pensar en lo diferentes que eran en privado.
"¿Quieres te expliqué cómo lo hice?" le preguntó el ojigris con una leve sonrisa.
"Claro, me encanta cuando te pones nerd." Respondió la rubia coqueta, pasándole al lado al saiya no sin antes apretarle el culo, haciendo reír al pelinegro.
"Verás, era más simple de lo que imaginaba. Las células k son contenedores de energía que pueden soportar X cantidades, pero, ¿qué pasa cuando hay mucha energía? A priori pasan dos cosas: o la célula explota o la célula se dilata; pero hay una tercera opción: disminuir el volumen de la célula, pero no su capacidad de almacenar energía, lo cual aumentaría su densidad eliminando en un 99.9% la perdida de energía, por lo que la recuperación de dicha energía se siente más rápida en comparación a las células K normales puesto que no se pierde tanta. Pero hay algo raro." Kazimir pasó un diagrama en su panel, donde mostraba el modelo de una célula K, una célula K densa y una célula K densa junto con una especie de orbe morado.
"Llegué a la anterior conclusión de manera racional luego de leer los datos, y al momento de manipular una célula K mía efectivamente pasó; pero al analizarte la última vez me di cuenta de algo: Tú realmente tienes energía ilimitada. Una de las partes mecánicas en tu cuerpo reside en el centro del sistema nervioso enérgico, tiene forma de orbe y es aparte de tus células K, pero las nutre de energía; ese orbe absorbe continuamente energía perdida en el ambiente, a una velocidad millones de veces superior a la de una célula K. Me di cuenta de esto cuando te pedí que formaras una esfera de ki en tamaño y el campo de recuperación de tus células K no se activó y aun así la energía fue restablecida."
"¿Eso qué significa?" Preguntó la rubia algo preocupada.
"Que no entiendo de dónde sacó Gero esa tecnología. Llevo días tratando de comprender la composición del orbe, pero es muy complicado. Pero no te preocupes, esto no afecta en nada el radar que creé, tus células K son del tipo densas y eso es todo lo que necesitamos saber por ahora." Tranquilizó el ojigris al darse cuenta de la mirada algo angustiada de su rubia favorita.
"Entonces, ¿quieres buscarlo ya? Quería esperarte antes de ubicarlo, solo es apretar una tecla." Le dijo Kazimir, tomando sus manos. Lázuli lo miró y luego al panel que había vuelto a su modo radar.
Decidió algo que la sorprendió hasta a ella misma.
"Mejor lo hacemos mañana. Quiero darte tu premio." Declaró la ojiazul, inclinándose levemente para besar con pasión al ojigris.
Kazimir se sorprendió al principio, pero en el momento en que la rubia le agarró el paquete se olvidó de todo.
Una semana después.
"Ya puedes quitarte la venda."
La operación de Gohan había sido hace tres días, en los cuales estuvo con una venda en el ojo mientras los nervios se adaptaban a los artificiales. La anatomía del ojo era bastante complicada, el solo hecho de ser sensible ante la luz y enviar dicha información al cerebro lo hacía muy complicado.
Ahora estaban en casa del Saiyajin toda su familia y Kazimir, al ser el creador de la prótesis.
Gohan se quitó la venda, y luego procedió a abrir su ojo lentamente. Era lo más parecido al ojo original, tenía el mismo iris negro, pero si veías de cerca podías notar las líneas mecánicas que dividían las partes; era más notable en la parte blanca del ojo, que era un poco más grisácea.
Gohan, por primera vez en casi un año pudo ver con su ojo izquierdo, el cual se movía como un lente de cámara, enfocando y adaptándose a la luz.
"Ay, kazimir, muchas gracias por darle a mi hijo la oportunidad de tener su ojo devuelta." Agradecía la madre pelinegra dándole mil reverencias al ojigris.
"No se preocupe, es lo menos que podía hacer." Dijo simplemente el pelinegro.
Luego de eso, los tres hombres fueron a entrenar bajo la mirada de las dos madres y el pequeño Goten.
"Entonces, ¿Cuándo llegará? ¿Ya saben cómo se va a llamar mi sobrino?" Preguntó Milk actuando, pues sabía quién iba a ser, pero también era consciente de la decisión que Serena y Satoshi tuvieron que tomar para garantizar la existencia de su futura hija.
"Está programado para inicios de junio. Y no, todavía no sabemos si es niño o niña, pero hemos estado pensando en nombre." Decía la pelimiel acariciando su vientre.
"Sere… no quería decirte esto, pero, ¿no crees que Kazimir ha estado actuando un tanto extraño últimamente?" Preguntó la pelinegra.
"Sí, lo sé… Satoshi intentó hablar con él, pero no consiguió nada. Luego Kazimir habló conmigo, me dijo que no me angustiara ya que no estaba haciendo nada malo. Sin embargo, hace un par de semanas Él volvió a casa como a las 10 pm, oliendo a perfume de mujer." Le contó a su amiga pelinegra, quien se sorprendió.
"¿Crees que esté saliendo con una mujer? Sé que Kazimir es muy maduro, pero es un niño y, bueno, no muy sociable." Dijo Milk pensativa.
"Sí, pero, ¿qué hace un hombre cuando no es muy sociable y quiere, ya sabes, compañía?" Preguntó retóricamente la pelimiel, haciendo que la ojinegra se exaltara.
"¡Oh Dios! ¿No crees qué?"
"Sí, y entiendo que tenga necesidades, pero esos lugares no son seguros. Sé que nadie podría hacer daño físico, pero podría contraer una enfermedad o algo." Reflexionó con preocupación y algo de dramatismo la ojiazul.
"Deberías encararlo. Tienes derecho, aunque él no lo admita has sido como una madre para él y eso no tiene por qué ser una ofensa para su difunta madre. De hecho, si yo muriese y alguien como tú cuidara de mis hijos descansaría en paz sabiendo que están en buenas manos." Animo la pelinegra con fervor a la ojiazul, quien sonrió ante los halagos de su amiga.
Más tarde, esa noche.
Kazimir estaba leyendo algunas cuentas del trabajo, viendo cómo convencer a Bulma de equipo nuevo. Aunque su mente estaba más en lo que había ocurrido hace unos días.
Lázuli y él pudieron al fin contactar con su hermano gemelo: Juunanago.
El saiya había podido notar que la rubia estaba emocionada, después de todo era su única familia viva conocida.
El radar los llevó a una boscosa. Kazimir lo reconoció de una página que vio hace un tiempo, era el parque de naturaleza real. Era un lugar que por mucho tiempo ha sido acechado por cazadores furtivos pues en ese lugar hay especies exóticas, leyó que se rumoreaba que últimamente los cazadores furtivos habían bajado su eficacia en casi un 100% desde hace un año.
Hace unos días.
"¿Seguro que este es el lugar?" Le preguntó Lázuli al ojigris, quien traía el radar tamaño bolsillo en sus manos.
"Sí, la energía de tu hermano está definitivamente dentro del parque. 100 metros hacia allá." Kazimir señaló la zona con su mano.
Ambos decidieron caminar entre la naturaleza, maravillándose de la cantidad de vida que había en el parque: Pájaros, ciervos, serpientes; incluso vieron un puma.
El saiya vio en el radar que Juunanago estaba a 5 metros de ellos, pero no se veía. Usando sus sentidos amplificados pudo sentir un movimiento descoordinado en los arbustos. Pero antes de que pudiera decir algo, alguien se le adelantó.
"¿Juuhachugo?" Una voz calmada salió de los arbustos, haciendo que la mencionada girara su cabeza.
Ahí estaba. Juunanago traía la misma ropa con la que lo vio la última vez, con la única variación de unos guantes blancos y un chaleco azul celeste; también traía una escopeta.
"Hola… Juunanago." Saludó la rubia antes de acercarse corriendo a abrazarlo. El pelinegro ciborg se sorprendió ante la muestra de afecto, no recordaba que su hermana fuese tan cariñosa. La ojiazul pareció recordar ese hecho y se separó rápidamente, recobrando la compostura.
"Veo que me extrañaste. ¿Cómo hiciste para encontrarme?" Preguntó el ojiazul; nunca lo admitiría, pero estaba feliz de ver a su hermana otra vez.
"Al menos trata de verte un poco feliz." Le respondió la mujer con una sonrisa.
"Claro que lo estoy." Respondió el pelinegro con el mismo tipo de sonrisa.
Todo esto bajo la mirada grisácea del saiya, quien entendió que el humor seco venía de familia. El ciborg lo atrapó observándolo, y ambos se vieron metidos en una batalla de miradas; gris metálico contra azul gélido. Era como si Juunanago supiera que el ojigris había profanado a su hermana. El ciborg no pudo evitar fijarse en las marcas en su mejilla.
"¿Quién es?" Preguntó finalmente el pelinegro. La ojiazul entonces volvió su mirada hacia el chico, le sonrió invitándolo a acercarse.
"Él es la razón por la que te pude encontrar. Su nombre es Kazimir; Kazimir, él es mi hermano Juunanago." Presentaba la mujer con tal vez demasiada alegría, puesto que el ciborg la estaba mirando un poco raro. Aun así, volvió a dirigir su mirada hacia el chico, teniendo que inclinar un poco la cabeza. Si bien el chico de 15 años ahora medía 1,57 metros, aun se quedaba algo corto ante los 1,7 del pelinegro mayor.
"Un placer conocerte." Dijo finalmente Kazimir, extendiéndole su mano derecha. El pelinegro ojiazul la miró un par de segundos antes de estrecharla, dándose un apretón fuerte.
Con las presentaciones ya hechas, Juunanago los invitó a su casa que estaba dentro del parque. Mientras caminaban comentó lo obvio, que era el guardabosque del parque y que había estado viviendo y trabajando ahí por el último año. Ahora kazimir entendía por qué los cazadores furtivos no habían podido hacer casi nada.
Los tres llegaron a una pequeña casa, un poco más grande que la de Kazimir. Ni la rubia ni el ojigris, en especial la rubia, se esperaban que alguien los estuviera esperando, y menos quién era ese alguien.
En la puerta de la casa una mujer aparentemente los esperaba; era alta, como de 1,7 metros; cabello castaño claro peinado de manera algo retro; ojos verdes, una camisa blanca y una falda verde.
"¿Me estabas esperando?" Preguntó de repente el pelinegro mayor.
"Ya te estabas tardando, querido." Respondió la mujer con una sonrisa, antes de que su mirada se dirigiera a los dos que no conocía, quienes tenían una ceja levantada.
"¿Querido?" Pensaron ambos.
"¿Quiénes son tus amigos, Juu?" Le preguntó la mujer al pelinegro.
"Ella es mi hermana y él es… su amigo. Ustedes dos, ella es mi novia, Juniper." Presentó el ojiazul a su ahora conocida novia Juniper. Aquella información casi le fríe los circuitos a Lázuli, y sorprendió bastante al pelinegro.
"¿Tu novia?" Balbuceo la rubia, antes de ser abordada por la castaña, quien le tomó la mano saludándola a la fuerza.
"Oh, es un placer conocerte. Juunanago te había mencionado antes y quería conocerte. Te llamas Juuhachugo, ¿verdad? ¿O era Juurokugo?" Preguntó la ojiverde ante una sorprendida rubia quien apenas pudo salir de su estupor.
"Es Juuhachugo… Un placer conocerte." Respondió al fin la ojiazul. La mirada de la castaña pasó a Kazimir, quien veía todo en silencio.
"Oh, ¿y quién es este apuesto jovencito?" Preguntó la castaña revolviendo el cabello al saiya, causando que esté se avergonzara y que Lázuli se riera. El pelinegro le dirigió una mirada irritada.
"Yo eh… Mi nombre es Kazimir, un placer." Se presentó el saiya, extendiéndole la mano a la ojiverde quien la aceptó con gusto.
"Qué acento tan peculiar." Dijo la mujer con una sonrisa.
"Sí, todos los dicen."
Ya más tarde, los cuatro se encontraban sentados en la mesa de la sala con el almuerzo en frente a ellos. A 1 minuto de comenzar Kazimir ya había terminado; de hecho, pudieron haber sido 15 segundos, pero se contuvo para no ser maleducado.
"Oh, parece que tenías hambre. ¿Quieres más, dulzura?" Le propuso la castaña con amabilidad, a lo cual Kazimir quiso negarse, pero el estómago le rugió y terminó aceptando algo avergonzado.
"Así que eres un Saiyaju." Declaró el ciborg una vez su novia fue a cocina por más.
"Sí, lo soy." Respondió simplemente.
"Oh, no te recuerdo de la batalla contra Cell." Recordó el ojiazul.
"Porque no estaba. Es una larga historia."
Juunanago simplemente asintió, y miró a su hermana quien le estaba taladrando la cabeza con la mirada.
"¿Cómo pasó? Tú… ¿Con novia? Ella es tan… amable. No entiendo." Trataba de entender la rubia, haciendo que su hermano sonriera un poco y se encogiese de hombros.
Juniper llegó con un plato más grande y más comida para el Saiya. El ojigris, luchando contra la genética, decidió disminuir su velocidad drásticamente para no ser maleducado.
"Oh, ¿así que eres un científico?" Preguntó sorprendida la mujer castaña luego de que saliera a luz que Kazimir había construido un radar para localizar al ciborg; al parecer Juunanago le había comentado que era parte robot cuando empezaron a salir entonces no había problema.
"Se podría decir. Aunque no tengo certificado porque no he ido a la universidad." Comentó el ojigris.
"¿No? ¿Y aun así eres un jefe ejecutivo en capsule corp.? ¿Cuántos años tienes, dulzura?" Preguntó la mujer. Kazimir ya se estaba sintiendo raro por el apodo que le había puesto la mujer, seguramente basándose en la edad que tenía.
"Tengo 15." Declaró Kazimir, sorprendiendo a la castaña y al pelinegro. Juniper sí había intuido que el chico era joven, luego de que dijese que tenía un alto cargo en CC dudó un poco, pero ahora no tenía que sentirse apenada por haberlo tratado como a un niño.
Terminaron de almorzar y ambos hermanos se quedaron salieron en el momento en que Juniper le quiso mostrar su investigación a Kazimir para pedirle su opinión; la mujer era zoóloga.
Ambos hermanos se quedaron viendo como los árboles se movían con el viento por varios minutos.
"No sabía que te gustaban menores." Soltó de repente el hombre, haciendo sonrojar a la rubia.
"No sé de qué me hablas…" Trató de negarlo la ojiazul, pero su rostro decía otra cosa.
"Tranquila, soy tu hermano, te conozco. Además, tu lenguaje corporal está demasiado relajado cuando estás con él, y tú hasta conmigo estás tensa; es bastante obvio." Explicó el ojiazul.
"Bueno, sí…" Admitió la rubia, tratando de controlar su sonrojo.
"Entonces, ¿son pareja? Supongo que no están casados, no creo que eso sea legal." Molestó el ojiazul a su hermana mayor.
"Cállate. Y no, no somos exactamente pareja…" Dijo la rubia.
"¿Qué son?" Preguntó confundido el ciborg, viendo como su hermana mirada hacia el suelo.
"No lo sé, creo que ni él lo sabe." Dijo tristemente Juuhachugo.
"Y… ¿quieres que ser su pareja, novio o cualquier sinónimo?" Preguntó el pelinegro, haciendo que la rubia se sonrojara un poco. Juunanago no podía creer cómo tenía ese mocoso a su hermana.
"Sí, pero… hay algo que nos detiene." Dijo finalmente.
"¿Qué es lo que los detiene?"
"Kazimir ha tenido una vida difícil, o más bien todo su mundo se hizo pedazos, literalmente, hace como dos años. No te diré qué pasó porque sería traicionar su confianza. Y yo pues… tú y yo pasamos por aquello…" Explicó la rubia.
"Así que no han dado el paso por ser inseguros." Concluyó el ciborg, sin recibir respuestas de su hermana.
"Vaya, sí que te tiene mal. Mira, no soy experto, pero el hecho de que hayan pasado por cosas difíciles no significa que no puedan tener tranquilidad. Maldita sea, mírame, tengo novia; de los dos yo siempre fue el más desequilibrado. No seas estúpida, Lázuli." Dijo el ciborg con algo de hartazgo.
"Tú y tu sutileza, Lapis."
Sin saberlo, gracias a cierto oído Saiya súper desarrollado, Kazimir había escuchado todo. Había bloqueado su mente de lo que Juniper le estaba enseñando, y tratando de concentrarse en otra cosa terminó por escuchar la conversación de los gemelos.
Sin tiempo para sentir culpa por haber espiado algo privado, Kazimir reflexionó sobre lo que escuchó. Lázuli se sentía igual que él, ella quería avanzar, pero no sabía cómo.
Fin flashback.
El sonido del toqueteo de su puerta lo despertó de su viaje al pasado.
"Kazimir, ¿puedo pasar?" Era la voz de serena. Es extraño, ya que Serena nunca lo molesta cuando la puerta estaba cerrada; siempre era señal de trabajo.
"Eh, sí, pasa." Dijo rápidamente el ojigris.
Le pelimiel entró, vestida con una bata de embarazada, revelando su vientre de 4-5 meses. Traía también dos tazas de té en una bandeja.
"Quería hablar contigo de algo, así que pensé que sería mejor con algo de tomar." Declaró la mujer, colocando la bandeja en el único lugar que vio libre de papeles y se sentó en la cama, todo ante la mirada expectante de Kazimir. La pelimiel le ofreció una taza, la cual el pelinegro agradeció con educación.
"Entonces, Kazimir… Sé que ya habíamos hablado de esto antes, pero aún estoy algo preocupada por tus perdidas y noches durmiendo afuera." Dijo sin mucho rodeo la pelimiel. Kazimir la miró crípticamente.
"Serena, aprecio tu preocupación, en serio. Pero ya te lo dije, no estoy haciendo nada malo. No me iré de la casa por ahora si es lo que te preocupa. Solo que es personal." Se explicó el saiyaju.
Serena quiso aprovechar que al parecer el ojigris estaba de humor para hablar.
"También he notado que a veces actúas un poco más alegre y un tanto extraño. Kazimir, me da vergüenza preguntarte esto, pero, ¿estás acostándote con prostitutas?" Preguntó finalmente la doctora.
El saiya casi se atraganta con el té.
"Pero… ¿Qué te hace pensar eso?" Preguntó el chico totalmente sorprendido.
"Es que ese tipo de comportamiento lo tienen los hombres que, bueno, tienen sexo a menudo. Además, ya varias veces que he sentido un perfume de mujer en ti y bueno… no quiero entrometerme en tu vida personal, Kazimir, pero esas mujeres se acuestan con muchos hombres, algunas sin protección y pueden retraer enfermedades y-
"Serena, cálmate, respira." Cortó el pelinegro a la pelimiel quien estaba poniéndose algo histérica.
"Lo siento… es que no quiero que contraigas una enfermedad o algo." Declaró con auténtica preocupación la pelimiel. Kazimir suspiró.
Le debía tanto a esta mujer y tenía poco con qué pagarle, supuso que darle confianza no sería un mal comienzo.
"Escucha, Serena… No he estado saliendo con prostitutas… Pero sí he estado saliendo con alguien." Admitió finalmente el chico, sorprendiendo a la pelimiel.
"¿En serio? ¿Tienes novia?" Preguntó la mujer embarazada, quien no sabía cómo sentirse con respecto a eso. Por un lado, por lo menos no estaba teniendo sexo con 100 mujeres desconocidas, peor por otro lado él estaba teniendo sexo con una mujer que ella no conocía.
"No diría novia… Pero sí hemos estado viéndonos por más o menos 6 meses." Aclaró el saiya.
"Oh… Y, ¿ustedes…?"
Kazimir entendió lo que quería preguntar la mujer y asintió.
"Sí, pero no te preocupes, uso condón y ella toma pastilla por si acaso." Decir que Kazimir se sentía raro al hablar de estas cosas con Serena sería un eufemismo.
La mujer tardó unos momentos en digerir la situación.
"Oh, ya veo… ¿La conozco?"
"Algo así…"
La pelimiel lo miró raro, pero decidió no presionar por ahora.
"Supongo que si se cuidan no hay problema… Gracias por confiar en mí, Kazimir." Le dijo la pelimiel sonriéndole dulcemente mientras ponía su mano en la mejilla izquierda del saiya.
Sin embargo, antes de que la pelimiel lograse salir, el ojigris la llamó.
"Oye, Serena… ¿Puedo preguntarte algo?"
La ojiazul notó que el pelinegro se había puesto un poco nervioso, lo que era raro en él.
"Seguro, Kazimir." Respondió con una linda sonrisa.
"Verás… Ella y yo no somos pareja oficialmente… Porque no lo hemos hablado. He estado pensado en ello, y… Creo que hay una relación de dependencia. Ella no ha tenido una vida fácil, y yo bueno… Me siento culpable de que tal vez la esté utilizando." Explicó el saiya.
La pelimiel lo miró por un momento. Ver a Kazimir tan nervioso era considerado un fenómeno natural más raro que un eclipse.
"Dime, Kazimir… ¿Tú la quieres?" Preguntó la futura madre.
El saiya abrió los ojos algo sorprendido por la pregunta. Cuando él pensaba en la rubia era como si sus malestares se fueran, se sentía extraño y lo único que apagaría esa sensación era verla; y cuando la veía una nueva sensación de calor aparecía. Recordó algo que su padre le había dicho.
Hace unos años.
"Papi, ¿cómo sabes que amas a mami?" Un kazimir de 6 años de edad le preguntó a su padre.
"Oh, bueno hijo, eso es muy fácil de responder. Simplemente deseo verla siempre." Respondió simplemente Jun, sonriéndole a su hijo.
"¿A qué te refieres?" Preguntó inocentemente.
"Bueno, cuando estamos lejos lo único que deseo es verla, abrazarla. Cuando la recuerdo me pongo feliz y sonrío involuntariamente." Le trató de explicar a su hijo.
"¿Y qué pasa cuando amas a más de una persona? ¿Cómo querer ver siempre a más de una persona?"
Jun se rio ante las preguntas de su hijo.
"Eso es lo precioso del amor, hijo. No tiene límite."
Fin flashback.
"Sí." Respondió simple, pero con decisión el ojigris.
La pelimiel se sorprendió, quien sea que sea esa mujer tenía que pasarle el secreto para domar a un Kazimir.
"¿Y ella siente lo mismo?"
Kazimir miró el suelo pensativo, recordando lo que había escuchado en la conversación de hermanos.
"Creo…"
"Bueno, el primer paso es ver si ella siente lo mismo. Y luego de hacer eso, quiero que tengas en mente algo, Kazimir. Las relaciones se basan en el aporte mutuo, en la confianza; en aceptar los defectos, pero también ayudar a corregirlos. Debe haber una intención reciproca de ayudarse ya que si ambos tienen los mismos problemas las cosas pueden complicarse." Le aconsejó la mujer.
Kazimir digirió la información. Según lo que Serena le había dicho, las cosas entre Lázuli y él podrían complicarse ya que ambos traían a sus espaldas una vida difícil y una sensación de soledad bastante grande; por otro lado, la rubia había encontrado a su hermano, y la ausencia del mismo era lo que le había dado el empuje hacia la depresión.
Kazimir sabía que la había regado, la rubia había llegado y había construido una puerta en su muro; entraba y salía cuando ella quisiera. Él se había esforzado tanto en mantener a todos alejados, inclusive a Gohan a pesar de que ambos estaban detrás del muro.
Justamente Kazimir recordó algo que le había dicho Gohan:
"Es decir, merezco algo de felicidad y tranquilidad, ¿no?"
Kazimir apenas y pudo dormir debido a que aquellos ojos azules siempre aparecían cuando cerraba los ojos.
El pelinegro no se dio cuenta que esa noche era la primera vez que no tenía pesadillas durmiendo solo.
Al día siguiente.
Kazimir estaba nervioso. Apenas y se había concentrado en el trabajo hoy. Había decidido ceder a su egoísmo y a su necesidad de ser amado, hoy iba aclararlo todo con Lázuli.
Según había leído en internet en ese tipo de ocasiones tenía que citar a la enamorada a un lugar lindo o especial, él eligió el café tacvba. Se tenía que vestir bien; debajo de su bata llevaba una camisa de botones negra y un Jean negro. Tenía que llevarle un regalo, normalmente flores; ahí más o menos lo tenía cubierto, sabía que a la rubia le gustaban las joyas, así que le compró una pulsera de plata con incrustaciones de rubí.
Con todo aparentemente listo, Kazimir vio la hora y se apresuró a irse al café.
Con Lazuli.
La rubia esperaba a su pelinegro favorito, para "celos" de su hermano. Se había sorprendido cuando Kazimir le dijo que se reunieran en el café, puesto que desde hace varios meses siempre se veían en su apartamento.
Lazuli no podía querer más a ese chico, gracias a él ahora tenía a su hermano otra vez y con el agregado de una cuñada; Juniper era un poco alegre para su gusto, pero le caía lo suficientemente bien.
Ella sabía que sería difícil, pero de verdad quería estar con él oficialmente. Quería ver hasta donde podrían llegar, quería intentar ser feliz.
La rubia vio a la causa de sus pensamientos entrar por la puerta. Una vez sus miradas se conectaron, es como si todo dejase de existir.
Se dieron un beso corto y se sentaron, pidieron un café con panecillos y procedieron a platicar de lo que les había pasado en los últimos días, pues hace tres días que no se veían. Kazimir le comentó que la operación de Gohan había sido todo un éxito, Lazuli le comentaba de alguna de las pláticas que había tenido con Juniper.
A medida que el tiempo pasaba, Kazimir sabía que estaba llegando la hora. Pero, como una estrella fugaz, se dio cuenta que no sabía qué decir.
"La declaración… maldita página de internet." Se lamentaba en pensamientos al no haber ni pensado qué decir. Lazuli se dio cuenta de la cara de tragedia que había puesto el chico.
"¿Te ocurre algo?" Preguntó la rubia, sacando al ojigris de sus pensamientos.
"Eh no… solo pensaba en algo del trabajo." Respondió como pudo el chico, ganándose una mirada inquisitiva de la rubia.
"Relájate, pasas como 10 horas en una oficina. Ahora solo estamos los dos." Le respondió la rubia, con una media sonrisa. Kazimir le respondió con una igual.
"Supongo que empezaré con el regalo." El ojigris se llevó una mano al bolsillo donde traía el estuche. La verdad se sentía torpe, pero tenía que hacerlo antes de perder la voluntad.
En un movimiento rápido, el saiya sacó la caja y la puso en la mesa, ante la mirada extrañada de la rubia.
"¿Y eso es…?"
"Es para ti." Declaró el saiya desviando un poco la mirada. La rubia tomó el estuche expectante.
Al abrirlo, pudo apreciar un hermoso brazalete de hecho de plata con algunas piedras de rubí incrustadas. Lazuli sonrió, era la primera vez que alguien le regalaba algo. Es decir, técnicamente Kazimir ya le había regalado varias cosas, por ejemplo, la oportunidad de no vivir en una pocilga. Pero esto era diferente, no había intención aparente además de querer hacerlo.
"Es muy hermoso. Gracias, Kazimir." La rubia se inclinó sobre la mesa para darle un beso en la mejilla. Luego, procedió a poner la pulsera en su muñeca izquierda.
El ojigris sonrió al ver que le había gustado, y ahora había llegado la parte difícil.
"Lazuli… Yo, eh…" Trató de decir algo el ojigris. La ojiazul levantó una ceja ante el comportamiento extraño de su acompañante.
"¿Qué pasa? ¿Uno de tus experimentos te volvió tartamudo?" Preguntó con gracia la rubia.
La mente de Kazimir estaba a mil por hora, y únicamente pudo pensar en una frase que le había dicho su abuelo hace mucho tiempo cuándo le preguntó cómo las personas se hacían esposos.
"Eh… Yo bueno hombre, y tú buena mujer…" Tradujo como pudo lo que le había dicho su abuelo. La rubio lo miró para que continuara peor nunca lo hizo.
"Kazimir, sé directo." Dijo la ojiazul.
El ojigris suspiró, antes de dirigir su mirada hacia la causa de su situación.
"Hemos estado haciendo esto por varios meses. Tener sexo, salir, hablar, vernos casi todos los días. Pero nunca… hemos hablado sobre lo que significa." Empezó a hablar el ojigris. Lazuli estaba completamente atenta a lo que decía el saiya, y algo asustada.
"Yo quiero hablar de eso ahora… Lazuli, yo te quiero…" Declaró finalmente el ojigris, observando como la expresión de la rubia ahora era de completa sorpresa.
"¿Tú me quieres?" Preguntó el pelinegro aprovechando el impulso.
La rubia miró al hombre frente a ella. Le debía tanto, pero también sentía que si no le debiera nada todavía quería estar con él. Desde la primera vez ella se sintió cautivada por sus ojos, lo que ocultaba ese mar gris. El hecho de que él haya sido un ángel silencioso con ella había sido un gran plus.
"Claro que te quiero, tonto." Dijo Lazuli con una suave sonrisa.
"Entonces… Si tú me quieres, y yo también… Podemos ser pareja, novios… ¿no?"
La ojiazul veía tierna el manojo de nervios que era el chico ahora mismo; ella había conocido rastros del Kazimir antes de la tragedia, por lo que ya lo había visto nervioso antes, aunque no tanto como ahora.
"Si no te molesta estar con alguien mayor que tú, me encantaría que lo fuéramos." Declaró la rubia, sintiéndose algo rara por actuar como una colegiala.
Una sonrisa se formó en la cara de Kazimir.
Ambos se levantaron, se tomaron de la mano y caminaron hacia el apartamento de la rubia. Habían tenido contactos físicos mucho más profundos, pero por alguna razón nunca se habían tomado de las manos. Era una sensación fresca.
Una vez dentro del apartamento, ambos se dejaron llevar una vez más por la emoción y el placer, pero esta vez era diferente, se sentía como una primera vez.
Tuvieron sexo por, literalmente, un día completo.
Cuatro meses después. 6 de junio, año 769.
Un gran contraste consumía la mente del Saiyaju. Vamos por partes.
El asunto de Gohan se había vuelto a complicar. Hace dos semanas él y Lime se pasaron de la raya. Robaron una tienda de licor y la castaña retó al saiyajin a beberse toda la jodida tienda, y así lo hizo. A pesar del increíble metabolismo saiya, la cantidad de alcohol que hay en una licorería grande fue suficiente para hacer que Gohan se emborrachara; no se estaba muriendo, pero sí tambaleaba un poco.
Aquella noche pensaron que Milk iba a explotar.
Serena le pagó al señor de la tienda más un plus por las molestias. Gohan se había tragado 30,000 zenis en mercancía.
Kazimir ya no sabía qué hacer con Gohan, cada día estaba peor. Al final decidió esperar un golpe de realidad.
Ahora, el dilema.
A más de tres meses de iniciar una relación formal con la belleza rubia, en general todo iba perfecto. El sexo estaba mejor que nunca, las pláticas también, salían a citas; inclusive el pelinegro había congeniado un poco con su cuñado.
Cada vez que él iba a su apartamento ella lo recibía con mucho amor, para los estándares de una persona fría claro, y con una gran cantidad de comida. La rubia había admitido que tomó clases de cocina para hacer mejores platillos para él; Kazimir casi se la come a besos.
Y sí, la rubia se podía permitir tomar clases de cocina. Resulta que el ojigris la había convencido de buscar trabajo como secretaria, ya que ella tenía un gran sentido del orden; en los tiempos en los que ella iba a su laboratorio a los análisis, la mayoría de las veces se quedaba a acompañarlo y para matar el tiempo ordenaba los papeles regados; a pesar de no entender los temas, sí entendía las palabras claves y usó eso para organizarlo todo. El ojigris se sorprendió cuando se dio cuenta que entendía mejor sus notas a partir del orden de la rubia. Kazimir le hizo una carta de recomendación y ahora la rubia estaba trabajando como secretaria del jefe ejecutivo de una empresa mediana, ganando la nada despreciable cantidad de 20,000 zenis al mes, considerando que el salario mínimo era de 2,200 zenis.
Si todo iba tan bien, ¿por qué algo se sentía mal?
Hace un par de semanas hubo una reunión en CC donde asistieron todos los amigos de Bulma.
Él sabía que Krillin estaba enamorado de su novia, ella misma le había admitido que el artista marcial a veces la buscaría para pedirle una cita, pero ella siempre lo rechazaba; al principio ella era grosera, pero a medida que se hacía cercana con Kazimir simplemente declinaba amablemente. En una de esas el ojigris le dijo a su novia que a él no le molestaría que ella saliera con él en plan amistoso. La rubia le tomó la palabra y la próxima vez que Krillin la invitó ella aceptó, pero fue muy clara al decirle que era una salida amistosa.
Y en esa fiesta el monje no paraba hablar de lo perfecta que era la rubia, cómo sentía que tenía una oportunidad con ella al fin. Todos sus amigos lo felicitaron, a excepción de Gohan quién sabía lo que pasaba y le daba una sonrisa triste a su amigo.
Kazimir se sintió algo culpable por el hombre, pero no podía hacer nada. Sin embargo, él agradecía los sentimientos buenos hacia su novia, siempre era bueno ser importante para alguien.
Aquello había sido una pequeña chispa, pero lo que pasó hace dos días lo dejó muy pensativo.
Se había enfrentado a Vegeta en un mástil ya que el príncipe quería ver qué tal fuerte se había vuelto.
El arrogante saiyajin derrotó al Saiyaju; no fue una humillación total, pero al final se notó la diferencia de poder. Vegeta logró desestabilizarlo al provocarlo de una manera que Kazimir nunca se esperó.
"Bah, seguramente en lo único en que estás pensando es en ir a revolcarte con tu compañera, ¿no es así?"
Aquello lo dejó sorprendido, dándole tiempo a Vegeta para vapulearlo, dejándolo sin opción de contraataque. Pero lo siguiente que diría el saiyajin fue lo que terminó de romperlo.
"Creí que habías dicho que debías vengar tu planeta o algo así. Con esa fuerza que tienes no vas a vengar nada, niño. Tú y ese mocoso de Gohan lo único que andan haciendo es distrayéndose con tonterías y no se enfocan lo suficiente. Qué decepción. Parece que los habitantes de tu planeta se van a retorcer en su tumba toda la eternidad. Pobres almas, ni una venganza pudieron tener."
Siempre había sido difícil sacarle las palabras a Vegeta, y kazimir deseaba que así se hubiera mantenido. Cada palabra se clavó en su corazón como una flecha ardiendo.
Vegeta tenía razón, había descuidado su deseo de venganza. No, su deber; la venganza era su deber y él la había descuidado por motivos egoístas. Él quería estar con Lazuli, lo quería con todo su ser, pero Él tenía un deber, una responsabilidad. Su vida dejó de ser solo suya desde que no pudo evitar que Doom destruyera su planeta. Lazuli merecía a un hombre que solo pudiera verla a ella, que su único deber fuera hacerla sonreír y su única responsabilidad fuera dar todo de sí por ella. Ella merecía ser feliz con alguien que no tuviera demonios susurrándole en las noches.
No había ayudado que anoche había vuelto a ver el dibujo que había guardado, él único recuerdo tangible de su vida anterior. Su familia estaba ahí, su familia estaba penando en el otro mundo. Él debía vengarlos, no podía vivir su vida hasta que lo hiciera.
Como un hombre muerto caminando, se acercó a la puerta de su hermosa rubia y tocó la puerta. En seguida, la única que había logrado estar en su corazón de metal abrió la puerta, sonriendo con alegría al verlo, portando el brazalete que le había dado hace 4 meses. La hermosa sonrisa de la hermosa mujer iluminó su corazón, pero la oscuridad volvió cuando recordó lo que estaba a punto de hacer.
Lazuli vio al hombre que le había causado tanta felicidad el último año. Pero se dio cuenta de su mirada triste; actuando rápidamente, ella tomó su mano y lo llevó al sofá. Ella nunca dejó de sostener su mano mientras esperaba que él hablase.
Kazimir veía su brazo de metal entre las delicadas manos de su novia.
"No puedo seguir…" Fue apenas un susurro.
"Kazimir, mírame. ¿Qué es lo pasa, querido?"
El ojigris la miró directo a los ojos, escucharla llamándolo así de esa manera tan cariñosa le hacía sentir un vacío en el estómago. Quería dar marcha atrás a todo y simplemente decirle que había tenido un mal día, pero no, tenía que hacerlo, debía atenerse a su responsabilidad.
"No podemos seguir juntos."
Aquello cayó como balde de agua fría a la rubia, quien casi suelta la mano del ojigris.
"¿Qué?" Fue lo único que pudo decir Lazuli.
"Yo… Tú no te mereces esto…. Yo tengo un deber que no puedo ignorar. La sangre de mi pueblo, recae en mí… Debo vengarlos, y no puedo ser feliz hasta que lo consiga." Decía el saiyaju con voz entrecortada.
"Kazimir… Por favor no digas tonterías. Yo sé que deseas vengar a tu planeta, y yo puedo ayudarte a hacerlo." La mujer ciborg había decidió mantener la calma, tenía que tener presente que por muy maduro que fuera su novio, literalmente seguía siendo un niño.
"No… no puedo ponerte en riesgo. Este es mi deber, mi responsabilidad… Tú mereces alguien que sea completamente libre de quererte; un hombre que te haga feliz." Decía el saiyaju al borde de las lágrimas.
"¿Y tú no me haces feliz?" Dijo bruscamente la rubia cuyos ojos estaban cristalinos.
"Me has hecho más feliz que cualquier persona. Estoy más feliz que en cualquier momento de mi vida." Seguía diciendo la rubia.
"Olvidaste lo primero que dije. No soy libre. No puedo ser feliz, no aún. Si yo no puedo ser feliz, no puedo estar contigo, no podemos estar juntos."
Ambos no aguantaron más y derramaron lagrimas silenciosas.
"No me hagas esto…" Decía Lazuli entre sollozos.
"Mereces a un hombre como Krillin. Él te hará feliz, dale una oportunidad."
"Él no es tú." Declaró la rubia con fiereza.
"Él es mejor hombre que yo." Declaró el saiyaju.
"No me importa si lo es… Yo te amo a ti."
Aquellas palabras fueron el punto total de quiebre para Kazimir, quien se abrazó con fuerza a la rubia, llorando después de tanto tiempo de no hacerlo.
"No me digas eso… porque yo también te amo…"
Los dos se miraron a los ojos. Un gris metálico y un azul gélido. Sus labios chocaron, danzando en un beso apasionado y angustiado, como si supieran que no iba a ver más.
Después de varios minutos, Kazimir rompió el beso.
"Quiero que sepas… que aun quiero verte feliz, aunque no sea conmigo. Puedes llamarme si me necesitas. Siempre estaré disponible para ti, Lazuli." Declaró el chico roto. La rubia tenía su cara enterrada en el pecho del joven.
Unos minutos pasaron antes de que se separaran.
"Creo que no sería buena idea vernos por un tiempo… un par de semanas tal vez." Esta vez fue el turno de la rubia rota decir algo. Kazimir, adolorido, asintió.
Ambos sabían que iban a necesitar toda una vida para superarlo.
Kazimir se dirigió a la puerta, y resistiendo la tentación de mirar atrás, cruzó la puerta sin más con solo un pensamiento, algo que le había dicho su padre antes de morir.
"Un gran poder conlleva una gran responsabilidad."
Días despues. 8 de junio.
Kazimir se había exiliado en el desierto lejano, colocando un prototipo de campo que camufla el ki. Debido a que estaba en fase de prueba, el ojigris mantuvo su ki lo más bajo posible.
Cuando al fin se sintió listo, decidió volver a casa.
El viaje a casa fue calmado, bajo la luz de la media luna, parecida a aquella noche en que sus cuerpos se habían unido por primera vez.
El ojigris sacudió la cabeza, debía concentrarse.
Al visualizar las dos casas, se dio cuenta que las luces de la suya estaban encendidas. Sin prestar atención a nada, simplemente abrió la puerta.
"Estoy de vuelta…"
Lo primero que vio fue la figura de su mentor, quien lo miraba con una mezcla de enojo y preocupación. Kazimir entonces se dio cuenta que Milk y Gohan estaban ahí.
"¿Kazimir?"
Y entonces la vio. Serena estaba sentada en el sillón, con un bulto en brazos, un bulto con una cola felina.
Kazimir abrió los ojos sorprendido. El bebé de Serena había nacido.
"Kazimir, acércate por favor." La voz dulce de la pelimiel lo llamó. Él automáticamente se acercó.
"Saluda a la pequeña Saori." Decía la ojiazul, revelando a la bebé, con cabello castaño oscuro y unos ojos azules y las marcas en las mejillas.
La bebé lo miraba curiosa. Serena le ofreció a la niña, y este sin pensarlo la tomó en brazos. La cola de Saori enseguida se envolvió alrededor de su brazo de metal.
"Saori…" Susurró el nombre de la niña.
Lazuli había olvidado cerrar la puerta al salir.
Uf, qué montaña rusa de emociones.
Sinceramente hasta yo sentí un poco forzada la ruptura, con eso de que es literalmente la escena siguiente a la declaración, pero meh a mí me gusta ver el mundo arder.
Ya el siguiente capitulo será protagonizado por Gohan; a lo largo de estos dos capítulos dejé la semilla del siguiente.
