Fanfic basado en la novela (y peliculas) de "El Hobbit". Los OCs (Corina, Valit, Bikthal y Ehrica) son creación mía; todos los personajes pertenecen a J.R.R Tolkien y Peter Jackson.

Este es mi primer fic publicado (no el primero que escribo :P ) asi que valorare mucho que lo leais y comenteis! Gracias a los que le disteis ya una oportunidad a los capítulos 1-2 y gracias a todos los que os vayais incorporando por el camino!

Aviso a navegantes: quería aclarar de forma directa que en esta historia no va hay ningún pasaje o capítulo de slash ni de bromance.


Cuatro años completos pasaron sin grandes novedades. No fue hasta principios del 2917 cuando Oin trajo las primeras noticias que emocionaron a Thorin: se había avistado cuervos volando de vuelta las llanuras en torno a Erebor. Colina del Cuervo, la colina más próxima al Sur de Erebor y antigua torre de vigilancia de los enanos, volvía a estar poblada (o eso se decía) por sus más antiguos y originales habitantes.

Thorin recordaba como su abuelo podía hablar con los Cuervos, concretamente con Carc, su jefe. Antes de la llegada de Smaug, los Cuervos eran mensajeros para el rey de Erebor y maravillosos informadores. Justo antes del ataque del dragón, los Cuervos desaparecieron; unos días antes, de pronto Thorin se dio cuenta que no oía sus gritos ni veía pasar sus sombras ante el sol. Se lo mencionó a Thror, pero este dijo que seguramente estarían en otro lugar haciendo sus cosas. A Thorin le parecía que más bien era una señal de mala suerte y acertó por completo. Una de las primeras profecías que surgieron tras la huida de los enanos supervivientes de Erebor era que solo cuando los Cuervos creyesen que era seguro para ellos volver a Colina del Cuervo, sería seguro para los enanos volver a Erebor.

Corina aun así le advirtió a Thorin que tuviera paciencia antes de echarse la espada al hombro y salir hacia Erebor, que una cosa es que hubieran visto cuervos volar en esa dirección y otra muy distinta que los Cuervos estuvieran asentados en allí. Thorin no parecía muy contento con la idea de esperar pero tampoco era tan tonto para no darse cuenta de que Corina tenía mucha razón. Thorin terminó por ceder y Corina temía que haberle contrariado en algo por lo que estaba tan impaciente, seguramente tendría consecuencias y él estaría serio y arisco el resto del día. Pero se equivocó porque Thorin le sonrió y le dio un par de palmaditas en el dorso de la mano que ella había dejado sobre la mesa. Corina lo interpretó como un gracias pero le recorrió un escalofrío de pies a cabeza. Todo ese tiempo, Thorin estaba demostrándole su simpatía hacia ella de la forma que mejor sabía, pero casi nunca la tocaba. Corina no se había acostumbrado al contacto físico con él y su tacto aún le causaba esa respuesta exagerada. Por suerte, nadie lo notó excepto Kili que, para variar, había pegado la silla a la de su tita; no dijo nada, pero Corina sabía que lo había notado porque le escuchó reír por lo bajito.

- Bueno, ya que no podemos hacer planes para un inminente viaje - retomó Thorin la reunión - al menos si podemos empezar a concretar, en el caso de que haya un viaje, quien vendría.

- Yo - saltó Kili sin dejar a su tío ni terminar.

- Tú no - respondió Thorin con igual velocidad. Señalo a Fili - Tú tampoco.

- Pero… - Fili quiso rebatir.

- No. Primero no quiero problemas con vuestra madre. Y segundo, a no ser que tardemos cincuenta años en ir, sois muy jóvenes.

- No somos jóvenes - Kili contestó muy cabezota - Tenemos cincuenta y seis y cincuenta y un años. Sabremos qué hacer, tío.

- Soy tu heredero - añadió Fili.

- ¿Y para qué me llevaría a mi heredero? Si algo saliese mal para todos, ¿quién se quedaría a cargo? Además, chicos, no me apetece tener esta discusión ahora con vosotros. La pregunta iba dirigida a Oin y Gloin, más bien.

Fili se calló aunque se notaba que tenía un argumento en preparación dentro de su cabeza que luego seguramente le expondría a su tío. Kili solo se cruzó de brazos y farfulló algo sobre injusticias y falta de confianza. Corina le pasó la mano por el pelo y le sonrió para que se calmara. Normalmente, sabía manejar bastante bien los momentos de frustración de su pequeño así que luego hablaría con él.

- Puede contar conmigo, Majestad. Estoy a su servicio siempre - respondió Oin en tono muy solemne.

- Gracias, Oin, lo tendré en cuenta - Thorin hizo una nota rápida del ofrecimiento de Oin en su libro de comentarios. Corina se había ofrecido mil veces a tomar ella las notas, pero a Thorin le gustaba poner las cosas tal cual él quería así que no había delegado nunca en ella la tarea de escriba - ¿Gloin? Entiendo que tienes a Gimli aún pequeño y sin sombra de duda, no se le permitiría venir por su edad - Thorin aprovechó para volver a echar una mirada significativa a sus sobrinos - pero tú, en caso de que tardemos unos años en marchar, ¿vendrías?

- Pues… - Gloin se notaba que estaba menos decidido que Oin, por su hijo seguro, pero se lo pensó unos segundos y al final contestó - Por supuesto, Majestad.

Thorin parecía satisfecho con el resultado de la reunión. Después de charlar un rato más con ellos, dio por finalizado el Consejo y les dijo a todos que podían retirarse. Él, como hacía muchas veces, se quedó un rato más apuntando cosas en el libro. Corina se despidió de Oin y Gloin en cuanto hubieron cerrado la puerta y les dio las gracias primero por las buenas noticias de los Cuervos. Ella les explicó que por supuesto quería creer que las noticias efectivamente eran las que esperaban y que la reconquista de Erebor estaba más cerca pero que era su labor mantener los pies de Thorin en la tierra, por si acaso. También les agradeció su interés y entusiasmo en unirse a la misión a lo que ellos contestaron que era un honor y su deber con su rey.

Cuando se hubieron marchado los invitados, Corina fue a donde Fili y Kili argumentaban y protestaban el uno al otro, exponiéndose mutuamente grandes razones para ir en la misión con gran pasión en su discurso.

- Chicos, no os tenéis que convenceros a vosotros mismos de que merecéis ir. Es a vuestro tío.

- No nos escuchará, tía Cori - dijo Fili con una voz muy decaída - Habla tú con él.

- Si no os escucha a vosotros, a mí tampoco. Además, vuestra madre también me querría matar.

- Pero... ¡no es justo! - añadió Kili - Vosotros vais y nosotros no.

- Yo no he dicho que vaya. No lo he pensado en serio. Cuando se acerqué el momento, ya me lo plantearé y tomaré una decisión.

- El tío Thorin te lo pedirá y tú irás. Está clarísimo - dijo Fili ahora con un tono teñido de reproche.

- No lo sé, chicos. Es muy peligroso y una gran responsabilidad y no me gustaría fallar al rey, pero si siento que voy a molestar más que ayudar, tendría que decirle que gracias por el ofrecimiento y la confianza, pero -

- ¡Venga ya, tita! - la cortó Kili - Si él te lo pide, irías aunque no tuvieras ni brazos ni piernas. No le dices nunca jamás que no. Si no puede hacerte nada sin que te derritas. ¿O me dirás que me he imaginado ahí dentro que estabas temblando cuando te tocó la mano? Tendrías que haberte casado con él cuando te lo dijo hace años, es tan obvio y tan descarado que estás enamorada de él.

Corina nunca había oído en voz alta esa frase. Sabía que era cierta desde que tenía unos quince años. Balin se la había insinuado en la cueva. Valit también había usado todos los sinónimos y vueltas de tuerca para nunca decirlo directamente. Y tenía que llegar el crío este y decirlo y dejarla bloqueada como una niña pequeña ante su peor miedo. Por si no fuera suficiente trauma, en los siguientes minutos el mundo se le estrelló en la cabeza y llegó a sentir mareo físico y ganas de morirse en ese minuto.

- ¡Fili! ¡Kili! - Thorin había salido de la sala pero ellos no le habían visto. A Corina no le cupo ninguna duda de que había escuchado la conversación o por lo menos el final - Os he dicho que no se discute ese tema. La decisión de quien va en mi compañía es mía y únicamente mía. Si os digo que no vais, no vais. Y no estáis haciendo las cosas especialmente bien como para hacerme cambiar de opinión. Os comportáis como niños. Creced. Madurad. O si no, ni yo ni vuestra madre os dejará poner un pie fuera de las Montañas nunca.

Fili y Kili esperaron a que su tío terminara la bronca, mirando al suelo y ligeramente sonrojados, perfectamente conscientes de que Thorin tenía razón.

- Vamos, a cenar los dos - les dijo Thorin para concluir la reprimenda.

Ellos se fueron sin rechistar y sin realmente contestar nada. Thorin no quiso demostrar a Corina que se había quedado con la parte final de la conversación pero ella notó que claro que lo estaba pensando. Aun así, él disimuló lo mejor posible y no lo mencionó para nada.

- ¿Tienes hambre? - le preguntó - Tengo entendido que Dís hoy ha preparado cabrito asado con hierbas. Le queda excelente, ¿no crees?

- Perdona, Thorin. Creo que no voy a cenar. Me voy a ir a directamente a mi habitación, a descansar.

- ¿Por qué?

- Estoy agotada, esta mañana el entrenamiento ha sido muy duro. Y estoy algo mareada. Necesitaría tumbarme. Discúlpame.

Corina se alejó lo más rápido que pudo sin echarse a correr, deseando olvidar los últimos minutos y dando tiempo a Thorin para olvidarlo también. No quería que lo mencionase. Pero no consiguió huir suficientemente deprisa y él le gritó algo cuando ella estaba a unos veinte metros.

- Ya lo sabía.

Corina se detuvo en seco. No se dio la vuelta para mirarle, pero él interpretó que se parase como que quería que él dijera algo más y lo hizo.

- Kili… es un bocazas. Pero no ha hecho tanto daño. Corina, llevó viendo como me miras y como me tratas desde antes de lo que tú mismas recuerdas. Claro que ya lo sabía y no me afecta… no me tomes a mal, no es indiferencia. El día que nos paremos a pensar por nosotros en el pacto de nuestros padres, ese día todo encajará perfectamente. Hasta entonces, mejor dejarlo estar.

Corina no comprendía. No le estaba diciendo en ningún momento nada de que la correspondiese pero tampoco le decía que lo olvidara porque nunca ocurriría. No le daba esperanzas pero tampoco se las quitaba. Lo que sí le dejaba claro era que no quería que las cosas cambiaran a pesar del momento raro que estaban viviendo. Aun así a ella no le apetecía hablarlo así que se limitó a asentir sin dejar de darle la espalda.

En cuanto vio que él no volvía a hablar al instante, aprovechó y reemprendió la marcha. En cuando estuvo fuera de su visión, directamente echó a correr todo lo rápido que le permitieron sus piernas y solo paró cuando se encontró con la cara enterrada en la almohada de su cama y debajo de una manta.

- ¿Se puede saber qué te pasa?

Valit. Corina ni la había visto al entrar y para un día que quería estar sola, era el único día que Valit no estaba con Dwalin.

- Nada. ¿Qué haces tú aquí?

- Recoger algo de ropa. Arreglar un poco esto, dejarlo decente para que no te quejes de mí. Ya sabes… Corina. ¿Qué te pasa? ¿Problemas con Su Real Majestad? - bromeó Valit pero Corina no estaba para tonterías.

- Nada. ¿Por qué no te vas con tu novio a hacer las cerdadas que queráis y me dejas en paz?

- ¡Eh! Que estés enfadada porque el tuyo es lo más raro del mundo, no es culpa mía. No te lo voy a tener en cuenta pero que sepas que tienes que empezar a ser menos injusta con la gente si quieres ser reina. O al menos una buena reina.

Corina escuchó a Valit trastear por el cuarto y gruñir varias veces pero no sacó la cara de la almohada. Pasados unos veinte minutos, escuchó a Valit abrir la puerta con toda la intención de salir, pero al parecer había alguien allí y eso la detuvo para poder soltar uno de sus sarcasmos.

- ¡Vaya! Ahora llega aquí la alegría universal y seguro que a la bruja malvada se le pasa el mal humor. Ale, que os aproveche a los dos.

Portazo.

- ¿Tita? ¿Me odias mucho? ¿Me perdonas?

Corina levantó la cabeza y vio a Kili, mucho más triste que cuando le habían negado ir a Erebor. Estaba notablemente afectado porque creía que ella estaba enfadadísima con él.

- Ven aquí.

Kili se acercó pero se quedó parado al borde de la cama.

- No, aquí - Corina le señaló el trozo libre del lecho - ¿Sabes donde dormiste tu primera noche?

- En tus brazos. Mi madre me lo dijo. Fili durmió con ella y yo contigo.

- ¿Crees, de verdad, que podría odiarte?

Kili se sentó en la cama.

- Espero que no. Entonces ¿me perdonas?

- No hay nada que perdonar, mi amor. Solo, piensa las cosas antes de vocalizarlas. Pero por supuesto que no estoy enfadada contigo. Ha sido solo que me he alterado un rato. Pero yo sola. No te preocupes. ¿Has cenado?

Kili asintió y se tumbó al lado de Corina.

- Poco. Pero sí. ¿Me puedo quedar a dormir contigo?

- Es lo que esperaba que hicieras.

Corina tiró la manta por encima de él para taparle también, le rodeó con los brazos y le estuvo acariciando el pelo hasta que notó que se había dormido. Solo entonces se permitió darle un beso en la frente, apoyar la cara en la cabeza de él y dormirse ella.