Información General:
Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus creadores Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. Los dibujos fueron dibujados por mí, pero los creadores de estos personajes son Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. La historia que se presenta, está basada en algunos eventos de los primeros 25 capítulos de la historia original, y lo que sigue es simplemente ideas o locuras de una servidora. Todo se ha escrito sin fines de lucro, solo para entretenimiento.
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Bajo La Luz De La Luna
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Capítulo VI: Picnic a Medianoche – Parte Dos
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Tanto Candy como Anthony se miraron sorprendidos. Los Legan, ¿Qué demonios hacia esa familia en la mansión? Anthony estaba furioso por esto. Era el colmo del cinismo, había estado tres meses fuera por esta basura humana y ahora pretendían que compartiera su primera cena con ellos.
¿Qué diablos le pasaba a su tía abuela?, estaba equivocada si creía que podía jugar con él. Ni siquiera fiesta de cumpleaños tuvo por culpa de ella y de los Legan, y ahí estaban ellos esperando sentados para cenar con ellos como si no hubiera pasado nada.
Con destreza, se llevó a Candy hacia un área opuesta al comedor antes que se dieran cuenta de su presencia; ella sólo se dejó guiar al imaginar que era por la insoportable presencia de aquella escoria humana. Ocultos detrás de una antigua vitrina, Anthony levantó tiernamente su rostro mientras la miraba fijamente.
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— Candy, linda, yo no puedo estar con esta gente, no los soporto. ¿Me entiendes? Si ceno con ellos será como darles a entender que no pasó nada, y eso no es cierto. Yo no quiero ya nada que ver con esa familia. ¿Me perdonas si no ceno con ustedes mi primera noche?
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Candy al principio se molestó un poco cuando escuchó lo que Anthony estaba diciendo, pero inmediatamente reflexionó, Anthony tenía razón. Era una locura y una falta de respeto de Elroy y de los Legan aparecerse sin ser invitados cuando él regresaba. Todo había sido su culpa y ahora estaban en la casa como si nada. Una hermosa sonrisa lo tranquilizó.
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— Si Anthony, te entiendo. No hay problema. Yo entraré sola. Soy la hija de William Andrew, Patrick me lo ha dicho muchas veces y si no les parece, se tendrán que marchar.
Le dijo mientras le acaricio sin darse cuenta su cara, Anthony sintió un escalofrío ante la tierna caricia de su amada novia. Turbado por la caricia sólo atinó a decirle con esa voz que la enloquecía.
— Gracias Candy por entender —, inmediatamente le besó tiernamente sus manos y se alejó, pero apenas había dado unos pasos cuando se dio una media vuelta y sonriendo en silencio le dijo.
— Te amo.
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Ella sonrió, y le repitió la misma frase. Por supuesto que estaba aún enojada, pero ya arreglarían cuentas después. Lo siguió con la mirada hasta que lo perdió de vista. Estaba un poco nerviosa, no sabía sin inventar algo a Elroy o simplemente hacerse la loca que no sabía dónde andaba él; después de todo ella se había pasa el día entero con los chicos.
Caminó pensativa hasta llegar al comedor. Se detuvo un momento, respiró profundamente antes de entrar a la boca del lobo. Con absoluta seguridad se dispuso a enfrentar a esas aves de rapiña con la frente en alto, como la había ensenado Patrick.
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— Buenas noches —, dijo mientras entraba triunfal, sus primos se pararon en señal de respeto.
Esa era la manera correcta que cualquier hombre o caballero haría, bueno cualquiera excepto el cretino e inútil de Niel, ese siguió sentado al lado de su hermana quien moría de envidia al ver a la rica heredera. La pobre e insignificante de Eliza muy a su pesar, reconocía que su ropa y joyas no se igualaban en nada a lo que la rica heredera de los Andrew llevaba ese día, y lo peor era que ella, Eliza Legan, llevaba sus mejores joyas, y ropa para esa cena; en cambio Candy iba vestida para salir al jardín.
Elroy palideció de rabia cuando solo la miró entrar a ella sola al comedor, un sirviente de inmediato la ayudó a sentar en el lugar principal de la mesa como Patrick le había enseñado que era su lugar por ser la hija del abuelo William.
Eliza la miró con rabia y odio, si la miraras mataran, la dulce Candy hubiera caído fulminada por sus miradas cargadas de odio. Candy no tomó en cuenta a los Legan, y solo se dirigió hacia sus primos con cariño.
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— ¿Dónde está Anthony Candy?
Ella la miró a los ojos e indiferente comentó.
— No tengo la menor idea tia abuela, no lo he visto en todo el día. Me imaginó que tiene cosas más importantes que hacer.
Los chicos la miraron interrogantes, pero ella sólo les guiñó el ojo sutilmente en complicidad.
— Ustedes saben ¿dónde está Anthony?
Ambos chicos habían entendido el juego de Candy y se dispusieron a seguirlo.
— No lo sabemos tia abuela, pero creo que estaba cuidando las Dulce Candy —, comentó Archie mientras tomaba agua de una copa de cristal.
— No es posible tía que Anthony haya preferido estar cuidado esas rosas en vez de estar aquí —, se escuchó la voz fastidiosa de Eliza reprocharle, mientras miraba iracunda a Candy.
— Es cierto tía, deberían buscarlo y traerlo —, dijo por otra parte la voz chillona de una Sara que estaba verde de coraje por el plantón que Anthony les hiciera
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Habían ido a la mansión solamente para verlo y hacer que su hijita lo enamorara. Al parecer tanto Elroy como Sara sufrían de algunas mentales porque ya se les había olvidado que fue por ellas que él había sido castigado.
Tanto Candy como los chicos Cornwell estaban que echaban chispas por la plática de las arpías. Elroy tomó la campaña y se disponía a tocarla cuando Candy la interrumpió.
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— Con todo respeto, no lo va a encontrar aquí tía abuela, pierde su tiempo.
— La anciana volteó a mirarla con los ojos desorbitados por la rabia.
— Es cierto tía abuela, Anthony aún está molesto por lo que pasó, le dijo Stear.
— Así es tía, fueron varios meses de castigo, y le tomará tiempo, le dijo Archie mientras la miraba serio.
Elroy apretó la servilleta con una rabia infinita, ese mozalbete estaba retándola nuevamente y estos chiquillos lo estaban apoyando.
—¿Saben o no saben dónde está Anthony?
— No, dijeron los tres
Tocó la campana, los tres jóvenes sólo movieron las cabezas molestos por la actitud de la anciana. El viejo mayordomo llegó de inmediato.
— Steven busca a Anthony y traerlo inmediatamente.
El hombre palideció al escuchar lo que quería.
— Lo siento Madame, el señorito no está en la mansión, se fue hace unos momentos. Me dijo que, si preguntaba por él, le dijera…le dijera…
Al ver que el buen hombre callaba, ella le gritó
—¿Qué?
— El señorito dijo…dijo que…que no compartiría una mesa con…con la familia Legan.
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Elroy abrió los ojos sin poder creerlo, Sara y sus hijos se quedaron helados ante el notorio desprecio de Anthony hacia ellos. Elroy bajó la vista. Esto se estaba ya saliendo de control. Anthony…Anthony probablemente se pondría en contacto con su padre…William…se podría dar cuenta de todo…todo y Patrick por su lado también…no esto era una pesadilla. Debía llevar la fiesta en paz.
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— Tía, usted no puede permitir que An...
— Silencio Sara…Steven que sirvan la cena.
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Los tres herederos Andrew sonrieron ante la acción, la había callado enfrente de ellos, la verdad que eso merecía esa víbora, se miraron en complicidad.
La atmosfera de la cena fue extremadamente pesada, se sentía el conflicto y la incomodidad de todos; especialmente de Candy, Archie y Stear que no entendían que hacía todavía esa gentuza sentada con ellos después de saber que Anthony no los quería ver; al parecer seguían ignorando el deprecio de Anthony. Si hubieran tenido dignidad se hubieran marchado en el acto. ¿Dignidad? ¡Bah! Los Legan no sabían el significado de la palabra; ellos solo sabían el significado de las palabras envidia, despilfarro, desfalco, traición y trampa.
Para desquitar su rabia y frustración del desprecio de Anthony, a cada rato Eliza le tiraba múltiples indirectas a Candy tratando de humillarla por ser una huérfana; quería vengarse con la guapa rubia el desprecio hecho por Anthony hacia su familia. Ella y solo ella había sido la causante del cambio de Anthony hacia ella. Desde que ese demonio de ojos verdes apareciera en su casa, todo había cambiado para mal en su vida. De la noche a la mañana, esa huérfana del demonio se convirtió en el centro de atracción de Anthony, si antes apenas la toleraba, cuando Candy apareció, todo se empeoro con su llegada.
Lo gracioso es que, en cada intento, la que salió humillada era la propia Eliza debido a las ideas ingeniosas de los hermanos Cornwell quienes defendieron a capa y espada a su amada Gatita de cada velado insulto en su contra. No una, sino varias veces, ambos jovenzuelos, le hicieron ver que la única Andrew sentada en esa mesa, era ella, Candy White Andrew, la hija del honorable patriarca del clan, William Andrew. No se dejaron intimidar ante la mirada amenazante que Elroy les dirigía. No le perdonaban que por culpa de la intransigencia de Elroy y de los Legan, su primo, su casi hermano Anthony, fue castigado injustamente y hasta su cumpleaños no fue celebrado por tal castigo. Harto de sus ataques en contra de su amada Gatita, Archie dio por terminada la cena con su aclaración.
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— Eliza, Eliza cuando entenderás que la única Andrew en la familia es Candy, ella es la única heredera del abuelo William.
— Archie —, gritó indignada Elroy, mientras Candy la miraba fijamente sin miedo.
Patrick la había enseñado a no bajar la mirada nunca más. Stear ya estaba harto también y quería terminar esa interminable cena. La presencia de Patrick en la mansión había cambiado la actitud de los jóvenes ante las injusticias; les había dado más valor a su voz y pensamientos. La injusticia hacia Anthony los había hecho madurar y cambiar sus opiniones hacia la tía abuela.
— Lo siento tía abuela, pero es verdad, los únicos Andrew en la familia somos Candy, Anthony, Archie y yo. Siento mucho que ustedes no les hayan informado a sus nietos, ya es tiempo que entiendan que deben de respetar a Candy.
— Stear —, la mujer no lo podía creer, era el colmo.
Ya le había perdido hasta el respeto de estos dos. Sara y sus hijos estaban rojos de la rabia y la vergüenza. Elroy iba a gritarles, pero la discusión fue interrumpida oportunamente cuando un mayordomo llegó a buscar a Candy.
— Señorita, tiene una llamada urgente.
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Ella se excusó y se despidió de sus primos afectuosamente saliendo inmediatamente del lugar; que oportuna había sido esa llamada, ya no soportaba más a esa gentuza. Le dolía sus mandíbulas de aparentar muecas de risas en toda la velada. Eso si, por dentro se carcajeó de lo que sus primos le hicieron a los Legan. ¡Cielos se había divertido de lo lindo! Ellos quisieron humillar y sus paladines los pusieron en su lugar. Sus primos la siguieron de inmediato argumentando dolor de cabeza, Elroy se quedó muda de la impresión; sin embargo, intercambio una mirada llena de preguntas con Sara. Sara solo asentó levemente la cabeza sin que nadie se diera cuenta.
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Candy llegó casi corriendo a la biblioteca, agarró el teléfono y se dio cuenta que era Patrick.
Lo que escuchó del otro lado de la bocina, la dejó sorprendida, preocupada y triste.
— Patrick, no… ¿Qué? No puede ser. ¿Cómo fue? ¿Estás bien? Me alegro mucho, gracias a Dios. Sí…sí, entiendo. No, no te preocupes. Sí, estamos bien. ¿Anthony? Aja, sí…sí él llegó con bien. Todo está bien Patrick, no te preocupes. Está bien. Cuídate y te espero verte pronto, Patrick…te extrañamos. Sí, el chofer irá por ti. En este momento le diré. Aja, está bien. Hasta pronto.
Ella colgó el teléfono, tenía que informar al chofer que tendría que recoger a Patrick en la estación del tren, llamó al mayordomo para darle instrucciones.
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Cuando Anthony se retiró al ver a los Legan, salió de la mansión, pero antes de salir, dejó instrucciones al mayordomo en caso de que Elroy preguntara por él. El pobre hombre escuchó lo que tenía que informar, casi se desmayó de la impresión; cuando el pobre hombre se descuidó, este entró al laboratorio de Stear para ir a su recámara por cosas que necesitaba usando el pasadizo secreto. Después de tomar lo que necesitaba para esa noche, un feliz Anthony salió de la mansión usando nuevamente los pasadizos secretos sin que nadie lo notara. Aunque le molestó sobremanera verlos, su inoportuna visita le dio más tiempo para terminar de arreglar la sorpresa. Sonrío maliciosamente, por fin algo bueno habían hecho esa familia de hienas, a lo mejor debía de darles las gracias por su inoportuna visita; se carcajeó de su ocurrencia.
Ya quería ver la cara de sorpresa de Candy y de Patrick. Después de llevar y sacar todas las cosas que había comprado y guardado para este día, quedó contento de cómo quedó todo cuando terminó de arreglar el lugar. Moria por ver su cara, y también la de Patrick, el eterno chaperón de ambos.
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Después de que se retiraran los inoportunos visitantes, Elroy se encerró en la biblioteca, estaba furiosa por lo que había pasado en la cena. Habían pensado que era un buen momento para acercar a Eliza con Anthony, pero todos les salió al revés. No solo Anthony no se dignó a cenar con ellos, sino que Stear y Archie les dijeron en su cara que ellos no eran parte de los Andrew. Era humillante que esos jovenzuelos en su cara se hubieran atrevido hacer tal cosa. Aparte la huérfana ya hasta recibía llamadas por teléfono, habrase visto. ¿Quién demonios se cree esa huérfana?
Dejó caer pesadamente su cuerpo sobre el escritorio y buscó en uno de los cajones una aspirina para el terrible dolor de cabeza que la estaba atacando. Ya no podía más con esos chiquillos. Sino dependiera del dinero de ellos para ayudar a Sara, se los mandaría de regreso a sus padres. Cuando las encontró, tomó tres sin ponerse a pensar si estaba bien o mal la cantidad, solo quería detener el dolor. Después de un rato de descanso, una cara vino a su mente.
— Patrick, esto tiene que ser obra de ese. Claro de seguro William y él se han puesto de acuerdo de quitarme autoridad con ellos.
Se paró del sillón y comenzó a caminar de un lado a otro sin descanso, pensando cual era la mejor manera de atacar a esos chiquillos. Se sentó y tocó una campana pequeña para llamar al mayordomo.
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Los hermanos enfadados por lo ocurrido en la cena optaron por salir al jardín, al menos ahí se podía respirar tranquilos sin la odiosa presencia de esa gente. Se pusieron a jugar ajedrez para distraerse, en eso estaban cuando uno de los sirvientes les avisó que los esperaban en la biblioteca; ambos se miraron y entendieron de inmediato quien los esperaba.
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Elroy no se quedó con las ganas de llamar a sus sobrinos a su despacho, ambos hermanos entraron de mala gana, eso si con respeto.
— ¿Cómo se han atrevido a faltarme el respeto enfrente de invitados?
Ambos se miraron sorprendidos, hasta donde ellos recordaban solo habían puesto en su lugar a Eliza quien le había faltado el respeto a Candy. Stear tomó la palabra al ser el mayor.
— Con todo respeto tía abuela, nosotros nunca le hemos faltado el respeto de ninguna manera. Nosotros solo informamos a los Legan la posición de Candy en la fam…
Elroy dio un golpe en el escritorio.
— No les voy a permitir sus groserías, ella es una huérfana, una miserable huérfana.
— Con todo respeto tía abuela, se equivoca, Candy es la hija del abuelo William, y nosotros como herederos de los Andrew tenemos la obligación moral y familiar de defenderla de quien la ataque. — Es verdad lo que Archie dice, si quiere castigarnos, está usted en todo su derecho. Ya lo hizo antes injustamente con Anthony. Así que no nos sorprende ya nada de usted. Pero antes déjeme decirle que hablaré por teléfono con mis padres, con el abuelo William y con Patrick de lo que está pasando con los Legan y Candy.
Elroy palideció, no quería problemas por el momento con William ni con Patrick.
— Retírense
Ambos hermanos se miraron sorprendidos y se levantaron inmediatamente mientras se miraron en complicidad.
Elroy espero para que salieran y marcó el teléfono.
— Necesito hablar contigo, es urgente.
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Había una hermosa luna llena que presagiaba amor esa noche. Anthony absorto la miraba desde la ventana de su alcoba. Todos se habían retirado a dormir. Había esperado paciente a que Elroy lo mandara a buscar, cuando el viejo mayordomo lo miró regresar. Esta vez no se marcharía de la mansión sin pelear y sin la presencia de Patrick. Si era necesario, lo buscaría. Sin embargo, nada pasó, sorprendentemente Elroy optó por llevar la fiesta en paz con Anthony…por el momento.
Anthony esperaba impaciente que el tiempo pasara para que Candy llegara como siempre a su recámara; después irían por Patrick para celebrar su cumpleaños con ese picnic a media noche.
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Las horas pasaban lentamente para un enamorado Anthony, mientras en la alcoba de Candy, ella vestida con su bata dormía profundamente. Después de haber hablado con Patrick, salió un momento al jardín deseando ver a Anthony, pero él ni sus luces, sus queridos primos después la alcanzaron y le hicieron compañía como todas las noches hasta que fue la hora de dormir.
Subió triste a su recamara y se despojó de su ropa sola ya que no quiso que Dorothy la auxiliara esa noche, y se puso su bata lentamente y sin ganas. Estaba triste, esa mañana ella tenía tanta ilusión y todo había terminado en un completo fiasco. Se acercó lentamente a las ventanas y miró la hermosa luna que iluminaba la noche, era tan hermosa. Lástima que no saldrían, Anthony estaba tan ocupado con otras cosas que al parecer ya no le importaba sus cabalgatas juntos.
Lo único bueno fue que todavía la amaba, bueno al menos eso le dijo. Tal vez no quería más problemas o tal vez Patrick se lo había prohibido. ¡Oh! Patrick se le había olvidado, sí probablemente él sabía.
Cerró resignada las cortinas de sus ventanas mientras dejó escapar un largo suspiro; quitó las cobijas para meterse debajo de las sabanas de su cama. No tenía caso esperar, era hora de dormir. Mañana sería otro día…apagó la lampara y todo quedo en penumbras…
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Pasaban quince minutos después de la media noche y Candy no aparecía. Anthony estaba desesperado. Salió con cuidado a su balcón y miró el balcón de Candy; todo estaba a obscuras. Algo tenía que hacer. Sabía que todos dormían, así que con cuidado empezó a escalar los muros de la mansión para pasarse de su balcón al balcón de Candy; poco a poco trepando las estructuras que lo separaban de su objetivo escondiéndose su cuerpo en la penumbra de los arbustos y las paredes para no ser detectado por ninguno de los guardias. El guapo jovencito avanzó sin temor alguno porque lo único que quería era verla cuanto antes; había esperado demasiado tiempo.
El tiempo que había vivido en el bosque había hecho que el joven tuviera más acceso a ejercicio físico y su cuerpo había embarnecido considerablemente haciéndolo más fuerte y más ágil.
Ágilmente el jovencito logró llegar al balcón de Candy. Al llegar a la puerta de su balcón, Anthony se deslizó con cuidado, y antes de tocar, miró a su alrededor por si alguien lo observaba; después de asegurarse que estaba seguro, optó por tocar levemente los vidrios de la puerta del balcón.
Candy quien solo dormitaba a esa hora debido a que había despertado varias veces en su sueño por una terrible pesadilla que había tenido donde la separaban de su adorado Anthony, al escuchar unos golpes leves en la puerta de cristal se incorporó; medio dormida y toda despeinada; se puso una bata encima y se levantó de su cama completamente desorientada.
Como los toquidos no dejaban de sonar, se dirigió un poco temerosa en busca de la dirección del ruido. Al mover las cortinas, quedó anonadada al ver al guapo visitante nocturno que tenía enfrente de ella tras del cristal de su ventana. Se dio cuenta que llevaba una capa negra que la hizo suspirar sin darse cuenta; se veía espectacularmente atractivo en ese momento.
Ruborizada por su acción, inmediatamente le abrió la puerta, antes de que alguien los escuchará y se metieran en problemas. Al entrar Anthony a la habitación, la guapa chiquilla estaba completamente roja de la vergüenza al tenerlo en su recamara a esas horas de las noches. Sin embargo, resentida con la ausencia de Anthony en todo el día, le dio la espalda. No le perdonaba que solo lo había visto por unos minutos en todo el día. Anthony quien no entendía cuál era el problema…empezó diciendo.
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— Candy, ¿te sientes bien? He estado preocupado por ti.
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Candy quien moría por reclamar y hablarle, solo levantó los hombros tratando de ser fuerte ante el gallardo joven. Él se acercó y tomándola de los brazos la giró suavemente para verla de frente. Ella solo se dejó llevar, pero seguía sin mirarlo. Preocupado ante tal rechazo, pregunto nervioso, mientras le levantaba su barbilla con cariño para que lo mirara a los ojos…
— Candy preciosa, ¿porque no quieres hablarme? —, ella hizo un gracioso mohín molesta, y se volteó de nuevo.
— Estoy ocupada,
—¿Ocupada? Pero…Candy es casi media noche; mejor dicho, es casi la una de la mañana… ¿Qué acaso no quedamos en salir? ¿No lo recuerdas Candy? Todas las noches salimos juntos. ¿Ya no quieres estar conmigo? Tengo tres meses que no nos vemos —, ella se giró al escucharlo; lo miró sorprendida ante el reclamo.
— ¿Salir? ¿Hoy? ¿Cuándo, nunca mencionaste nada? Solo te fuiste todo el día a no sé dónde, y no he sabido nada de ti. ¡Ah!, no sí sé a dónde te fuiste todo el día. Te fuiste a comprar fertilizante —, le dice a punto de llorar mientras le daba la espalda de lo enojada que estaba con él.
Al escuchar los reproches, Anthony por fin entendió el enojo de su amada. Ella estaba enojada con él, por no haber estado ese día como lo hacían antes del castigo. Ella no tenía idea que él estaba preparando una sorpresa. Sonrió pícaramente, Candy lo miró de lado, y tragó saliva. Que guapo se veía el condenado, pero ella seguía molesta. Anthony seguía riéndose, y acercándose peligrosamente muy cerca de ella, la abrazó por detrás mientras le susurró a sus oídos tiernamente, haciéndola que ella se estremeciera.
— Así que mi Candy está enojada, y yo que tengo una sorpresa para ella —, ella inmediatamente se volteó.
— ¿Sorpresa? ¿Cuál sorpresa?
Dándose la vuelta y fingiendo indiferencia; Anthony se dirigió lentamente a la puerta del balcón, con las manos metidas en el pantalón; Anthony volteó a verla, y sonriendo coquetamente le dijo a la rubia.
— Si quieres saberla, te espero en mi recamará en 10 minutos…digo si te interesa, la puerta estará abierta.
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Sin que le diera tiempo a Candy de decir algo salió por el balcón. Ella se quedó sorprendida y anonadada, pero inmediatamente buscó ropa para salir, tratando de hacer el menor ruido posible.
Con cuidado la chiquilla llegó al cuarto de Anthony, antes de abrir la puerta, miró a todos lados, y entró con cuidado. Apenas entró, una mano la jaló hacía adentro. Anthony la atrapó en sus fuertes brazos y antes que ella protestará calló sus protestas con un beso desesperado y voraz; mientras cerraba la puerta con llave. Tenían tres largos meses que no se veían y este momento lo habían deseado con todas las células de sus cuerpos. Se separaron hasta que les faltó el aire, y Anthony la abrazó tiernamente mientras le susurraba apasionado.
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— Te extrañé
Profundos suspiros se escucharon en la oscuro habitación
— Yo también te extrañe
Un nuevo beso apasionado beso detuvo el tiempo en la recamara.
Anthony sentía que se perdía en una vorágine de deseos nuevos que lo estaban volviendo loco de pasión. Por lo mismo tuvo que hacer un esfuerzo enorme, y se separó de ella con todo el dolor de su corazón. Debían de salir de esa habitación cuanto antes, antes de que las cosas rebasaran los límites permitidos. La cara de su chaperón, Patrick, se apareció en su mente.
Con la voz entrecortada por la pasión le dijo en oído mientras la tomaba de la mano.
— Vámonos.
Ella estaba totalmente pérdida en una marejada de pasión que sólo se dejó guiar por él. Lo amaba tanto, que en ese momento no sabía ni quien era ella, sólo quería que la siguiera besando con la misma pasión que lo había hecho hacia unos momentos.
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Entraron al pasadizo secreto y un nuevo beso los unió nuevamente por un rato, y así fueron haciendo varias paradas en esos pasadizos secretos que parecían calderas de pasión a punto de explotar. Habían estado separados por tres meses y querían recuperar todo lo perdido. Anthony también quería aprovechar su tiempo solos sin la presencia de su chaperón oficial, Patrick.
Entre beso y beso por fin llegaron a la puerta de la propiedad de Patrick. Anthony comenzó a tocar la puerta varias veces, mientras besaba la mano de Candy. Después de varias veces de tocar. Anthony sorprendido dijo.
— Candy, ¿tú crees que Patrick este dormido?
Candy lo miró a los ojos sorprendida, hasta que se puso las manos en la cara.
— Anthony, Patrick no está.
—¿Cómo que no está?
Ella toda preocupada y roja de la vergüenza apenas recordó lo de Patrick.
— Anthony, Patrick está en Chicago.
—¿Qué?
— Si, él no llegará hasta mañana por la noche. Lo siento se me olvidó decirte cuando fuiste a buscarme. Tendremos que regresamos.
Anthony sintió como si se le hubiera dado un golpe. No lo podía creer. Que suerte la suya, de verdad. Tres meses castigados sin su amor, sin celebrar su cumpleaños y ahora con todo listo para celebrar su cumpleaños. Tenía que posponer su fiesta porque su chaperón no estaba. No, y no, esto no era justo
— No Candy
— Anthony, Patrick no está, y se supone que no debemos…
Antes de que hablara la besó con todas sus fuerzas, no la iba a dejar ir, esa era su noche. Ella era su regalo de cumpleaños.
Ella se dejó besar, lo amaba tanto.
— Candy, princesa, por favor tengo tres meses que no te veo, estuve sólo en mi cumpleaños…amor, por favor…regálame está noche.
— Pero Anthony…Patrick se va…
Un nuevo y apasionado beso volvió a silenciar sus débiles protestas.
La miró a los ojos y le susurró al oído con esa varonil voz que la derritió sin remedio.
— Candy…amor, por favor regalarme está noche…dime que sí …sólo una noche te pido… sí.
Ella lo miró a los ojos fijamente, y aceptó finalmente.
¿Qué podía pasar? Nada pensaba ella, era una noche como las que ellos antes habían pasado juntos. Una noche cualquiera …
— Esta bien Anthony, pero y si Patrick pregunta, ¿que diremos?
Anthony se sintió feliz,
— En caso de que pregunte, le diré que yo te convencí y te llevé a fuerzas. ¿Estamos?
Candy se debatía entre lo que estaba bien y lo que estaba mal, pero nuevamente los pequeños besos de Anthony en su cara fueron derritiendo todas sus barreras y terminó por convencerse.
— Esta bien, Anthony, aceptó.
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Sin perder el tiempo, el guapo jovencito la tomó de la mano y siguieron por los túneles hasta que salieron por la puerta secreta.
Tiempo después usando la noche como escudo en su escape, ambos jovenzuelos subían nuevamente en el caballo de Anthony, y comenzaban su habitual cabalgata nocturna.
Anthony la sujetó de la cintura firmemente, haciéndola que ella quedara pegada a su cuerpo, ella como siempre se dejó guiar, confiaba en él ciegamente; sus jóvenes latidos se podían escuchar claramente; ambos jovencitos estaban felices porque por fin estaban nuevamente juntos.
Bajo la Luz de la hermosa luna llena, los jovencitos recorrieron el camino habitual, habían extrañado tanto esas cabalgatas nocturnas. Anthony iba feliz aspirando el perfume de su amada, la había extrañado tanto.
La había visto más alta y más bella que la última vez. Candy iba con los ojos cerrados también gozando el momento, lo encontraba más maduro, más guapo que antes. Mucho más alto y fuerte; al parecer la vida en el bosque lo había fortalecido. Si antes se sentía protegida, ahora se sentía más, estaba completamente enamorada de él.
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Pronto llegaron a la puerta secreta y Anthony en un instante la abrió. Cerró con cuidado, esa noche estarían solos, debería asegurarse que nadie los siguiera, ni los viera.
Continuaron su paso hasta que llegaron a la cascada. Ahí Anthony desmontó y con cuidado bajó a su preciado tesoro, Candy, del caballo sujetándola tiernamente y firmemente de su breve cintura. Cuando la puso sobre el césped silvestre, la beso tiernamente, teniendo el lago, las estrellas y la luna de testigos de su tierno romance. Poco a poco ese beso tierno se fue tornando más y más apasionado hasta que nuevamente Anthony tuvo que poner alto a ese fuego que sentía ese día. Se sentía extraño; como sediento de algo mágico. No sabía de que, pero su cuerpo y su alma necesitaban a gritos la dulzura y amor de Candy. Más calmado, le dio fugaz beso en la frente, y la llevó de la mano hasta un hermoso roble.
A pesar de estar en el mes de octubre, esa noche era cálida y la luna iluminaba el cielo bellamente. A pesar de las horas, era fácil mirar el lugar con la luz de una hermosa luna llena y con una la lámpara de mano que llevaba Anthony, el jovencito le mostró su sorpresa a Candy. Detrás del viejo roble, había unas cajas grandes.
— Candy quiero que esta noche sea especial. No solo quería que viniéramos a nuestro lugar favorito, pero quería celebrar mi cumpleaños contigo y con Patrick…se me ocurrió que podíamos hacer un picnic a media noche.
—¿Un picnic a media noche…de verdad…solo para Patrick, para ti y para mí?
Su cara se llenó de alegría y melancolía cuando recordó el único picnic que había tenido en su vida con su amiga Annie en un pasado lejano, pero no dijo nada; no valía la pena recordar a quienes no te quieren. Anthony no se dio cuenta de su melancolía.
— Sí, un picnic, pero ahora es de nosotros dos, nuestro chaperón no está —, ambos temblaron de emoción y sonrieron al darse cuenta de su realidad. — Solo estamos tú y yo bajo la luz de la luna. Quería estar a solas contigo al menos por unas horas, y creo que la vida me concedió ese deseo cuando se lo pedí el día que cumplí años. Le pedí a Dios que tú y yo estuviéramos juntos en este hermoso lugar donde aceptaste ser mi novia. Te extrañe tanto estos meses que se me hicieron una eternidad.
— Anthony…
Le dijo quedamente mientras lo miraba enamorada, y siguiendo un impulso le acaricio con amor su cara; aunque al darse cuenta de su acción se puso roja como un tomate. Él le sonrió enamorado, le tomó su mano y la besó tiernamente.
— Sí Candy, no tienes idea las horas que pasé en este lugar, extrañando y queriendo ver tus hermosos ojos todas las noches.
Ambos se dieron un beso tierno, y juntaron sus frentes; sus corazones latían rápidamente.
— …pero ven vamos que se hace tarde.
Anthony comenzó hacer una fogata, mientras Candy iba colocando un mantel fino sobre la grama, que sacó de las cajas que tenía escondidas tras del frondoso árbol, y comenzó a acomodar los hermosos cojines que usaría de asientos. Candy miró sorprendida que dentro de una caja había también unos bellos gruesos y suaves cobertores; curiosa le pregunto.
— ¿Y esto?
— Por si hacía frío amor, nunca se sabe con el clima. - Un coqueto Anthony le dice a lo lejos mientras le guiñaba un ojo.
Ella simplemente le sonrió. Anthony tenía razón estaban en el mes de octubre, al parecer Anthony estaba preparado en caso de que la temperatura fuera más fría; había pensado en todo. Ella lo miró enamorada, mientras Anthony seguía preparando la fogata, sin que se diera cuenta que lo observaba con atención. Se veía guapísimo con ese perfil griego perfecto que adoraba; además esa capa negra lo hacía ver aún más atractivo esa noche…lo amaba y necesitaba tanto. Siempre preocupado por ella. Suspiró profundamente y sonrojada por sus pensamientos siguió acomodando las cosas sobre el mantel. Conforme iba sacando todas las cosas, se dio cuenta que todo era para tres personas; extrañarían a Patrick esa noche.
—Pobre Patrick de lo que se perdió —, pensaba divertida Candy, pero a la vez se sentía un poco apenada con él porque lo estaba desobedeciendo. Solo esperaba que no los descubriera.
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Al finalizar con la fogata; ambos tomándola de la mano se dirigieron hacia el interior de la cabaña donde Anthony tenía guardado la comida para el picnic a media noche. Ella contenta y temblando de emoción se deja dirigir por su amado novio, y comenzaron a sacar la comida de la cabaña.
Candy sonríe mientras van acomodando la comida sobre su improvisada mesa sobre la grama silvestre. Su corazón late de alegría y amor…pero se siente un poco avergonzada por haber pensado mal de su novio.
Que equivocada había estado, ella pensando que Anthony no quería estar con ella, y él preparando esta sorpresa para ella. Volteó a mirarlo embelesada y pensó.
— Anthony…gracias…por la sorpresa y por tenerte conmigo…otra vez.
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Así, ambos jovenzuelos sin saber comenzaban una ventura que marcaría la vida de ambos por siempre.
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Continuará
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Nota 1: Se dice que la aspirina fue inventada por el alemán Feliz Hoffmann por encargo de la compañía Bayer. Esto se debió a que buscaban un medicamente que fuera una alternativa menos tóxica y con menos efectos secundarios del ácido salicílico que el químico Charles Frédéric Gerhardt había descubierto en 1853. El 10 de agosto de 1897 anotó en un reporte de laboratorio que había logrado producir ácido acetilsalicílico puro que llevaría el nombre de aspirina en 1899. La producción de la aspirina comenzó en 1899 por la compañía Bayer. Al principio envió pequeños paquetes de la pastilla a doctores, hospitales y farmacias indicándoles su administración.
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Les invito a leer mis otras historias:
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"Stear: Reflexión Al Amor Perdido." Es una mini historia de dos capítulos.
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"Una Nueva Oportunidad." Esta es una historia del Príncipe de la Colina, en un Albertfic.
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A todas las personas que han dejado mensajes, y a las que solo me hacen el favor de leer la historia de forma anónima. Muchísimas gracias por apoyar estas historias, se los agradezco infinitamente.
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Agradecimientos
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Nuevamente disculpen la tardanza, espero disfruten la segunda parte del capítulo VI.
Gracias a cada una de ustedes que me han dado consejos para mejorar, de verdad se los agradezco infinitamente. También, le doy la bienvenida a las nuevas chicas que han comenzado a leer esta historia. Es un honor contar con su apoyo, y me ha causado una alegría inmensa que este gustando esta historia. Gracias a todas por leer, por dejar comentarios, y por hacer de esta humilde historia una de sus favoritas. Cada capítulo para mí es un reto porque nunca había hecho nada parecido, y me da muchísimo gusto que continúen conmigo en esta nueva aventura.
Gracias especialmente a las personas que me regalaron comentarios y a todas aquellas que me han leído en forma anónima en el pasado capítulo. Si alguien se me paso, de antemano les pido una disculpa:
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Este capítulo se lo dedico en especial a mis amigas Nerckka Andrew y a Val Rod. Nerckka, espero que te recuperes pronto de tu problema médico. Val, toda la suerte del mundo en tu tesis.
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Pinwy Love: Me da mucho gusto saber que sigues disfrutando del amor de esta parejita. Gracias.
Guest: Por lo pronto la sorpresa sigue amiga. Veremos que más trae esas sorpresas. Gracias.
TamyWhiteRose: El picnic promete, promete mucho, amiga, gracias.
Mitsuki Kazumi: La introducción es la invitación perfecta del drama y romance que veras, espero que sigas gozando el resto de la historia.
Rosas y Gardenias: Gracias por tus hermosos deseos. Igualmente, amiga deseando que DIOS te bendiga a ti y a tu hermosa familia. Jajajajaja, me hiciste reír con lo de Albert y el recuerdo, buenísimo. Tenías razón, no llegó Patrick. Ahora esperar en que acaba todo esto. Gracias
Kamanance: Esta vez me atrasé un poco, espero que el capítulo compense la larga espera.
Flor M: Gracias es muy bonito saber que mi historia te invita a imaginar que pasará. Yo también hago eso con las historias que me gustan. De verdad que es un halago saberlo. Me gusta tratar de mantener un contacto con ustedes, y me encantaría poder mandar mensajes privados (PM) a todas para agradecerles por su apoyo, pero desgraciadamente sólo se puede mandar PM a quienes están registradas en Fanfiction. Pero, aunque sea de esta manera te doy las gracias por tu apoyo.
maravilla121: Como siempre amiga, muchísimas gracias por el apoyo y ayuda que me das amiga.
Cagalli Yula: Gracias por tu mensaje y apoyo, de verdad significa muchísimo para mí.
Nana: Es verdad Nana el amor hace milagros, nuestra dormilona madrugo y fue el amor lo que la despertó, gracias.
HaniR: Si, amiga desgraciadamente muchas cosas de las que me preguntas pasaran, pero todo al final se resolverá. Gracias.
Sandy Sanchez (antes Lucero Santoskoy): Jajajajaja, yo creo amiga que las moscas panteoneras son más agradables que los buitres de los Legan parecen santígüelas que no te los puedes quitar. Gracias.
Rosima: Elroy está en el lado equivocado, en el pecado lleva la penitencia, gracias.
Gissa A. Graham: Así es amiga Elroy como antagónica es genial, es más mala que la bruja de Blanca Nieves, gracias.
AlexaPQ: Aquí me di vuelo en fastidiar a Eliza, con lo que yo hubiera querido que en la serie original la humillaran y botaran así, gracias amiga.
Mitsuki Kazumi: Me encanto el nombre, gracias. También mi hija lo adoró, por favor dale las gracias a tu hermano de mi parte.
Adoradandrew: El amor amiga, y las hormonas están haciendo estragos en este guapo jovencito, gracias.
Val rod: Amiga yo como siempre echando porras desde mi computadora. Espero que todo vaya excelente con tu reporte y tu tesis.
serenitymoon20: Los Legan amiga siempre están para fastidiar y para tramar algo, gracias.
OHHCartist: Thank you for your message and support.
Clint Andrew: En relación a Patrick, pronto se sabrá sus secretos, gracias.
Grey: Así es amiga, ella en la luna y él todo apurado por ella. Esperemos que la sorpresa le gusten a nuestra atolondrada. Gracias.
Nerckka Andrew: Nerckka querida concuerdo contigo, la maldad y ambición no tienen limite. Espero que te estés recuperando amiga. Gracias.
lore campos: Poco a poco se descubrirá más de sus intrigas. Me da gusto saber que estás disfrutando la historia. Gracias.
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Muchas gracias a todas y cada una de ustedes, por leer este fic: Val Rod, Lucero Santoskoy, lachicapoderosa, Lizbeth Haruka, Becky 10000, YAGUI, Rosas y Gardenias, TamyWhiteRose, Maravilla121 ,Clint Andrew, Feliz64, Mitsuki Leafa, Sheryl Clyne, Sakura-chan, Kikyo Sachi-sama, AlexaPQ, Nelly, jacky Andrew, JENNY, Locadeamor, tutypineapple, Ross, Lizita, adrinag1, Nerckka Andrew, chidamami, Mary silenciosa, Cagalli Yula, sayuri 1707, Yanyce, Mizusu Annie, MaiiraHuiir, BetzyC, Penny Charlotte Brown, divette56, Naday, Serena Candy Andrew Graham, Lizita, divette56, Luci Andrew, OHHCartist, Little angel pink, Rosima, Eydie Chong, RORE, , Little angel pink, Rosima, Adoradaandrew, NayrAdg21, Miriam, Gissa A. Graham, Tania Lizbeth, Lizvet Ardray, Eliza-Sq, Lacus Sheryl Nome, Mary Andrew, aday, Fandcya, Malinalli Coy, Maluzaa, CeShlrE, Serenitymoon20, Serenitymoon20, Grey, Carolina Macias, Carolina Macias, Alexas90, Moonlightgirl86, Ranka lee, sweetpea81572, Raven, Gray, Leihej, Lizetholveda, NataliaGG, Flakitamtz, Arleniferrreyrapacaya, IQS, Karina, Nana, Kamanance, Lis69 a todas las Guest que han dejado mensajes, y a las chicas que solo me hacen el favor de leer la historia de forma anónima. Gracias.
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A todas muchas gracias. Cuídense
