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Fic resubido por haber ganado el primer lugar en la votación de Fic a Resubir :)

Primera Publicación: Mayo 2008

Resubida: Octubre 2017


Viviendo con el enemigo

El momento cumbre había llegado a la casa de las afueras de ciudad Celeste, Ash y Misty al fin se pusieron de acuerdo para aclarar el hecho de hace cinco años, que puso en jaque mate su relación de leal amistad... y algo más...

¿Podrán estas dos personas sobrepasar todo, para unirse nuevamente?

Pues, ahora lo sabrán...

Capítulo 10

El momento de la verdad

POV Ash

Ese cuaderno que me dejó Misty para que leyera, antes de marcharse a su cita con aquel sujeto, dejaba en claro la angustia y el dolor que le causó todo este malentendido. Mi ingenuidad, era el producto de lo que pasaba, por dejarme engañar, por dejarme caer envolver en una red de mentiras que solo querían separarnos… y lo lograron...

La confusión que sentía era tan grande que parecía como si un tornado hubiera atacado en mi mente y mezclado pensamientos y sentimientos en su remolino. Realmente me sentía miserable, ¿cómo no? Si había destruido a una de las personas que más he querido en mi vida, en la que confiaba en mí por sobre todo… ¿por qué yo no lo pude hacer?

Me dejé caer sobre el sillón, y apagué las luces, para que mi cabeza pudiera hallar la paz por un momento, pero fue cuando escuché el golpeteo de unas llaves, y la posterior apertura de la puerta principal, había llegado temprano. Entró en la sala tratando de no hacer ruido, pero no quería dejar pasar más rato.

—Descuida estoy despierto —le dije prendiendo la luz de la sala, me miró asustada, seguramente no me esperaba despierto, pero necesitaba hablar con ella cuanto antes—, ¿vamos a hablar?

— Sí Ash —la vi respirar profundo antes de seguir hablando— sincerémonos de una vez... —se sentó en el sillón frente al mío.

Aunque el silencio de apoderó de ambos, ella miraba hacia otro lado, pasando la mano izquierda por su brazo derecho, como si tuviera frío...

—Creo que —me dijo poniéndose de pie—, me iré a cambiar —se alejó del sillón pero la detuve del brazo.

—Espera —volteó a verme—, espera Misty por favor...

—Ash tengo frío —se soltó y camino rápidamente hacia las escaleras, pero se detuvo antes de subir—, no te preocupes, volveré... —y realmente eso esperaba.

Aspiré profundo, y miré el cuaderno que aún posaba sobre la mesa de pie. No podía dejar pasar esta oportunidad... era hoy o nunca, conociéndola.

Por suerte, si bajó, vestía un pantalón y un abrigo largo, no le quedaba nada bien, pero mejor me guardo ese comentario.

—Bueno Ketchum — dijo al pararse frente a mi, con su tonada tan característica de superioridad — Hablemos, de cómo pudiste creerte que yo soy una cualquiera, cuando la cualquiera es la que tienes como novia — ¡Ah bien! Como inició la conversación, era notable que nos sería algo fácil.

—Este... —inicié con titubeo, odiaba que me apurara de esa forma porque me dejaba complemente tieso y sin habla; pero no me dejaría, no hoy. No sé de donde saqué el valor para lo que dije—, cálmate Misty — ella me quedó mirando fijamente sorprendida por la forma en la que le hablé, y no era para menos, yo mismo me sorprendí del tono serio de mi voz—. Vamos a hablar en calma, por favor, con atropellos y gritos, no vamos a resolver nada —levantó una ceja, aún más extrañada pero para más sorpresa mía, lo hizo, se sentó frente a mí, con su mirada relajada, ¿Sería buena señal?

—Está bien Ash, hablemos tranquilos y civilizadamente —me miró, pero apartó su mirada rápidamente hacia el cuaderno, lo tomó entre sus manos y lo llevó a su pecho—, ¿lo leíste?

—Cada página Misty —suspiré recordando cada palabra ahí escrita, con amor, con cariño, con rabia y con desilusión—. Misty, dejarme empezar a mí...

—Está bien Ash... —dejó el cuaderno a su lado, y entrelazó los dedos de sus manos sobre las piernas—, te escucho.

—Sé que no es fácil pedí disculpas con lo que ha pasado, ni sé si merezco tu perdón, porque sé que te hice sufrir mucho Misty, y aunque yo también sufrí, sé que no hay comparación.

—Claro que no la hay Ash... —la vi cerrar sus ojos y apretarlos— que la persona que tanto quieres y la cual creías que te conocida perfectamente te trata de esa forma. Solo me demostrarte que nunca se termina de conocer a las personas. Porque en quince años, a ti no te conozco Ash, lo que construimos en diez años, lo destruiste en un solo instante.

—Es que Misty, Dawn me hizo sospechar de que Gary estuviera tanto en el gimnasio —traté de excusarme rápidamente.

—Pero ahora lo sabes, Gary iba para que yo los ayudara con el proyecto, nada más... —negó con la cabeza y un gesto de sus manos.

—Después me di cuenta que podía ser algo de amigos, no tenía por qué pensar en... —hice un gesto de circulo con la mano derecha—, que pasaba algo entre ambos, pero...

—¿Pero? — preguntó volviendo a fruncir el ceño. Yo decidí mirar hacia el ventanal mientras recordaba aquella escena.

—Cuando fui a hablar contigo, a decirte que lamentaba la escena de antes, pues, vi a Gary besarte... —la miré, su rostro se puso pálido—, y entonces, creí que todo lo que me decía Dawn era verdad…

—¡Pero como eres! —me confundió su tono de voz, pero me preocupó su mirada, estaba irritada— ¡Gary me besaba —me recalcó el "besaba" haciendo comillas con los dedos—, no yo a él!

—Si, pero tú pusiste las manos en su rostro —le grité moviendo mi brazo bruscamente por ¡negar lo que mis ojos vieron!—. Seguro que lo volviste a besar.

—¡Piensa lo que quieras! —me dijo con indiferencia—. Solo sé, que había tomado el rostro de Gary para decirle que por más amor que sentía por mi, solo lo quería como amigo... porque... —saqué coraje para volver a verla, ya que su voz se entrecortó, tenía su mano en su frente y sus ojos cerrados, parecían estar aguantándose las ganas de soltar lágrimas—yo aún… y fue ahí, que él me hizo notar que tú te estabas besando con Dawn.

—¿Qué? —exclamé acercándome a ella— Entonces...

—Somos dos tontos, Ash —ella aún tenía su mirada oculta por su mano—. Es claro que esa escena fue arreglada por ellos.

—Sí, eso se nota claramente ahora —no teníamos que decir mucho más, ambos fuimos atrapados por Dawn y Gary respectivamente.

—¿Por qué jugaron así con nosotros Ash? —quitó su mano del rostro para preguntarme eso— ¿Por qué?

—No lo sé Misty —no contuve más mis ganas de abrazarla y lo hice, ella se acomodó en mis brazos como si lo esperara—. Pero ahora sabemos la verdad, debemos dejar de lastimarnos y unirnos.

—Pero no entiendo Ash —susurró contra mi pecho—, llevo tiempo tratando de entender que pasó aquí, porqué jugaron con nosotros como dos muñecos. ¡Solo me dan ganas de vengarme! —el sonido de su voz con respecto a la venganza me erizó la piel, se la oía tan envenenada, tan llena de rabia... ¿Qué le habíamos hecho a Misty? ¿En que la convertí por mi estupidez?

—Misty —la separé de mí tomándola por los hombros—, la venganza no es buena... —traté de calmarla, pero no lo logré, ella me sonrío con los ojos cerrados y me dijo...

—Guárdate los discursos Ash, que lo haré con o sin tu consentimiento —se acomodó nuevamente en el sillón y se limpió el rostro con el revés de su mano—, pagaran caro, cada lágrima que yo derrame por su culpa y la tuya.

Me paré de golpe, ¿me estaba dando a entender, que la venganza iba en mi contra, también?

— Misty —balbuceé sorprendido— ¿yo estoy incluido en esa venganza? —tardó en responder, su mirada se llenó de un aire pícaro, un aire de maldad, que solo me daba a pensar que sí, aunque su respuesta me dejo congelado.

—Por supuesto que si Ash —sonrío nuevamente—, claro que estás en mi lista de gente a vengar...

—¿Lista? —pregunté nerviosamente—, ¿cuál lista?

—Ésta —tomó el cuaderno, lo abrió en una hoja rosa, que antes había visto pero para mí no significaba más que DAG—, se nota que eres algo lento, Ash —suspiró, para tomar una lapicera y escribir algo al lado, cuando volví a mirar la nota, por un momento esperé que esa A no sea de Ash, pero si lo era. Era la conjunción de las tres iníciales de Dawn, de Ash y de Gary...

—Pero, ¿Por qué ese orden? —temía que mi venganza fuera peor que la de Gary.

—Porque así suena bonito, pero mi orden será, Ash, Dawn y Gary. Es decir Ash, querido — el miedo se apoderó de mí—, tú serás mi primera venganza.

—¿La primera?

—Claro —sonrío—, te voy a hacer algo que te va a encantar... —se río de manera escalofriante, era obvio que no me iba a agradar en lo más absoluto. Pero no me iba a dejar intimidar...

—¿Si lo hago —respondí parándome recto frente a ella, algo que no le gustó en lo más mínimo— me darás tu perdón?

Me sonrío con sus ojos cerrados y una sonrisa de oreja a oreja

— Si Ash... Si lo haces al pie de la letra, tendrás mi perdón.

Y era más que obvio que lo iba a hacer...

Ella se dirigió a las escaleras y sin voltear me dijo

— Mañana a la mañana iniciamos... a ver qué tan dispuesto a arreglarte conmigo, estás.

—Sabes que me encantan los desafíos Misty —apoyé ambas manos en mi cintura y le sonreí cerrando los ojos—, no hay grandes obstáculos para Ash Ketchum...

—Ya lo veremos Ash... ya lo veremos —comentó—. Y mejor vete a dormir, no quiero que estés cansado para el día que te espera, sin contar que tenemos que ir a trabajar —desapareció tras su puerta.

—¿Mañana tenemos trabajo? —prácticamente me había olvidado que era hoy era lunes, mañana martes, los martes salimos a medio día… Así que lo que Misty planeaba era en la casa, no puedo negar que me emocione un poco... ¿Qué sería? Pero, para eso, tenia que esperar al día de mañana... Solo hasta el día de mañana.

¿Para qué engañarme? Casi no pude dormir en toda la noche, dí más vuelta en mi cama que carrusel de parque; la mente no se detenía, tenía miedo de lo que podría hacer ella conmigo. Cuando pude cerrar mis ojos y acomodarme para descansar aunque sea un poco, un sonido de trompetas, me hizo pegar un salto de mi cama.

—¿Qué rayos? —exclamé con mi mano derecha en mi pecho, el sonido de trompetas aún no se detenía, alcancé a ponerme una bata, salí de mi habitación y me moví hacia las escaleras cuando la vi en los pies de las escaleras, luciendo un equipo deportivo y con un reproductor de sonido en sus manos, tenía una sonrisa tan brillosa, que me hizo rabiar y bajar a toda prisa— ¿Qué crees que haces?

—Nada del otro mundo, escucho un poco de música —cerró los ojos, parando el sonido infernal.

—¿Eso es música? —pregunté señalando el reproductor con mi dedo.

—Si Ash —me respondió—, es la marcha escuchada por los soldados en los campamentos —volvió a sonreír —, y tú tienen que iniciar tus labores ¡ya! Así que ve a bañarte en este instante —me señaló la escalera para que subiera a bañarme. Y bueno, le hice caso, entré al baño, abrí el agua caliente, para introducirme bajó la lluvia y…

—¡Ah! —grité, porque de un momento a otro, el agua estaba helada— ¡Misty! —exclamé molesto, saliendo de la ducha sin antes tomar una toalla para cubrirme.

—¿Qué pasa señor Ketchum? — preguntó haciéndose la inocente, algo que no tenía ni la sombra.

—¿Tú abriste la llave de paso del agua, mientras me estaba bañando? —ella levantó ambas cejas.

—¿Yo? —apoyó ambas manos en su pecho, como si estuviera sorprendida— ¿Cómo crees eso?

—Porque sería un lindo jueguito, levantarme a las cinco de la mañana y hacerme bañar con agua helada.

—Sabes, ¿qué? —me preguntó inclinando su cabeza hacia la derecha un poco—, creo que tienes razón… —levanté una ceja porque no tenia idea de que me hablaba—. Fue un lindo y divertido jueguito —dio media vuelta y se alejó del lugar, hacia su habitación donde se encerró con un portazo.

—¡Argh! —apreté mis puños, ¡no puede ser tan pesada! Y lo peor, es que yo sabía qué éste era solamente el inicio. Y claro que lo era, cuando bajé, me dio un cepillo de dientes — ¿Para qué quiero esto?

—Fácil, es para que limpies bien el baño, ya lo terminaste de usar y tienes el alma tan sucia —frunció el ceño para decir eso—, que el baño debió juntar muchos microbios —me pasó unos guantes de hule, unos limpiadores y me mando escaleras arriba, nuevamente.

En ese momento, amaba a mí madre por no consentirme tanto y hacerme trabajar con ella en la casa, porque sabía perfectamente como encargarme del baño; hacerlo, puse limpiador en el cepillo y con un poco de dificultad, limpié cada uno de los azulejos del baño, un trabajo agotador si me permiten decirlo. Pero no dejaría que Misty me ganara, no, Misty no le ganara a Ash Ketchum, eso nunca.

Para cuando acabe, eran casi las siete de la mañana, no faltaba mucho para salir a la oficina, bajé y el desayuno estaba servido. Que bueno, pensé para mí, algo bueno para variar, pero ahí estaba ella, sentada en uno de los extremos de la mesa, con sus codos apoyados en la tabla y la cabeza a su vez, apoyada en los puños. ¿Qué le pasara? me pregunté.

—¿Vas a tomar el desayuno? —me preguntó con una gran sonrisa.

—¿Qué le pusiste al desayuno? —interrogué asustado, corriendo la silla para sentarme, ella solo rió.

—Ay Ash — cerró los ojos y movió con indiferencia sus hombros—, que ocurrencias las tuyas —me miró fijamente y me dio escalofríos— Crees que pude haber puesto, ¿Veneno de Arbok en tu bebida, Paralizador en tu jalea o usado, Ácido para freír los huevos? —volvió a cerrar los ojos con una sonrisa aterradora—, yo no soy así Ash… —rió como una niña cubriendo su boca con los dedos. Tenía mucha desconfianza, pero insistió en que no tenía nada, así que lo comí, y la verdad, estaba muy bueno— ¿Rico? —me preguntó acabado mi desayuno.

—Si… — respondí, cuando ella se levantó.

—Me alegra que te haya gustado, porque necesitaras las energías, y ahora ve a lavarte los dientes, así salimos, yo levantó esto —se acercó hasta mi puesto para tomar el plato y los cubiertos.

—Bueno, gracias —subí las escaleras, enteré al baño pero no encontré mi cepillo de dientes— ¡Misty! — la llamé saliendo de mi habitación, ella estaba por entrar a la suya a cambiarse.

—Dime —aun sonreía y ya me estaba dando miedo, como la sonrisa de un Banette— ¿Qué sucede Ash?

—No viste mi cepillo de dientes… —le pregunté de todas formas

—Pues, ¿Dónde dejaste el cepillo que usaste para limpiar?

—En la cocina, pero no voy a usar ese… —me quedé mudo cuando la vi reírse, era más que obvio lo que aquí pasaba—. No me digas que era…

—Bueno, no te digo que el cepillo que usaste era el tuyo —entró a su habitación riéndose como condenada.

Di un gran suspiro, sabía que no era ni el inicio de lo que me esperaba con su venganza.

—Ah Ash —volvió a llamar mi atención, así que se la dí—, llamé a Gary —que me importaba lo que hablara con ese, pero igual la escuché— Le dije que ambos no iríamos a trabajar hoy.

—¿Qué? — ¿cómo que no iríamos a trabajar? Me aguanté el grito, y simplemente le pregunté— ¿por qué?

—¿Por qué? ¿qué? —preguntó haciéndose la inocente—. Solo le dije que iríamos a arreglar el tema de la venta de la casa.

—¿Cómo? —exclamé sorprendido, iba a vender la casa—. Pero…

—Es obvio que es mentira, Ash —sonrió, ahora ¡mentirosa! Esta Misty ya me estaba aterrorizando—, la casa ni loca la vendo, pero como la casa está a nombre de ambos, es un pretexto perfecto para tenerte encerradito para mí —no podía más que observarla sorprendido, ¿qué le había pasado a la Misty que yo conocí?

Ah sí claro, yo la traté como cualquier mujer de la noche, olvidándome de lo que ella me había dado. ¿Cómo esperar que siga siendo esa Misty preocupada de mí, esa Misty tan hermosa que había descubierto ese día, si se vio engañada y traicionada por quien debía protegerla?

Hacia más tarde, me llamó a la sala, la nueva tarea iniciaría, se paró al inicio de la alfombra con una escoba, y no creo que la escoba sea para que la bruja vuele, así que me acerqué rápidamente.

—¿Para qué es esa escoba? — pregunté, pero ella se echó a reír— ¿Por qué la risa?

—Que yo sepa, la escoba sirve para barrer, y eso es lo que vas a hacer, vas a barrer, la alfombra

—Ah, bueno —no la veía tarea difícil, hasta que claro, la escoba que me pasó, si me haría el trabajo difícil, solo tenía unas pocas cerdas buenas, el resto estaba abierto hacia los lados—. Pero… puedo tardarme años con esta escoba.

—El tiempo lo tienes, así que inicia la limpieza —ella se echó sobre el sillón, con sus piernas sobre la mesa de pie—, mira, así no te estorbo —rió de una manera que me cortó la respiración, cada vez sonaba más a una bruja. Inicie la limpieza a paso lento, claro está, pero lo inicié—. Y cuando termines, limpiaras los vidrios de las ventanas y los ventanales —sin darme cuenta, Misty terminó convirtiéndome en su criado, pero si algo era seguro, era que no daría el brazo a torcer. ¡Por algún motivo! No sé porque me entró a la cabeza, la sospecha, de que esperara que le pidiera por favor que detuviera la limpieza, pero no, Ash hará todo, así sea difícil, lo lograré.

Tarde casi dos horas en limpiar la alfombra, fue todo un desafío, pero lo logré, así fue cuando se dirigió a la cocina, y volvió con un balde de agua jabonosa, y una pequeña esponja—. Bueno Ash… es turno de los vidrios y que no me queden veteados o lo harás de nuevo.

—Está bien —ya me sentía resignado a sus órdenes, pero si quería ganarle la partida, iba a hacerle caso.

¡Como dije anteriormente, de nuevo podría decir que amaba a mi mamá! ¿Vidrios? Eso no sería nada complicado gracias a los tips que me había dado mi mamá cuando me pedí ayuda con la casa, ese era un factor que Misty no conocía. Eso esperaba.

Terminé de limpiar los ventanales del jardín y veía orgulloso el brillo de todos estos, cuando sucedió algo que me dejó sumamente fuera de mi mismo, Misty se me acercó tan emocionada que me dio un abrazo haciéndome girar.

—¡Oye! —exclamé algo mareado— ¿Qué te pasa?

—Me llamo, me llamo… —repetía emocionadísima, y yo que seguía sin entender.

—¿Quién te llamo? —le pregunté separándome de ella— ¿Qué paso?

—El señor Aguirre —me sonrió—, vendí dos de mis letras de canciones —por un momento su rostro se vio tan iluminado, se veía tan bella, diablos, en lo que pensaba en ese momento…

—¿Ah sí? —pregunté como si me interesara, aunque no tenía ni idea de quien era ese.

—Sí, tengo que ir a buscar el cheque en este momento —me sonrió—, ¿me acompañas?

—Pero, ¿y la limpieza? —me tomó la mano, y me jaló con ella escaleras arriba, me dejó en mi habitación para que me cambiara— la limpieza ahora no importa, luego te ayudo —bien, ahora más confundido me tenía, minutos atrás me trataba de enemigo, y ahora era su amigo ideal… Que rara son las mujeres.

Me cambié la ropa por un pantalón de vestir y una camisa azul marina y bajé las escaleras, ella ya estaba esperándome con un vestido floreado en tonos rosados y unos anteojos de sol a juego, frente a sus ojos verdes. Se veía tan linda. ¡Ya Ash concéntrate! ¡Se está vengando de ti, reacciona!

Bueno, sacudí mi cabeza para calmar mis pensamientos, pero Misty tomó mi mano y me arrastró con ella hasta un edificio de ciudad Celeste era un gran edificio de con muchos colores, como si fuera un estudio de televisión o algo así.

—Cielos Misty, esto parece un arcoíris más que una oficina seria —comenté pero a ella no le hizo gracia, ya que me miró de reojo, luego de colocar sus gafas oscura sobre su cabello naranja.

—Lo sé, pero a mí solo me importa cobrar mi chequecito —se sonrió y me tomó la mano—. Bien vamos amor —me dijo tirando de mí para que la siguiera… Esperen, ¡¿Escuché mal o me llamo, amor?!

En fin, prácticamente me llevó a las corridas dentro del edificio, tuve que seguirla a paso rápido para que no estuviera dándome de jalones en mi pobre brazo; cuando al fin llegamos a destino, un hombre bastante, bastante… raro nos atendió. Si bien era alto de ojos azules y cabello oscuro, su forma de vestir dejaba mucho que desear.

—¡Sr Aguirre! —el grito de mi amiguita, me hizo salir de mis pensamientos, más cuando liberó mi mano para saltar a los brazos de ese hombre como si fueran íntimos amigos.

—Mi querida Misty — se separó de ella para tomarle las manos, y le sonreía, ¡Ay maldición, mi sangre hervía! Ehhh… ¡Si estoy celoso!— ¿Cómo está mi bella sobrina?

—¿Sobrina? — exclamé sorprendido, no sabía que Misty tenía más familia a parte de sus hermanas.

—Ah, cierto, tú no lo sabías —me dijo Misty con una sonrisa— Él es el marido de una tía lejana, y bueno, es él que maneja mi carrera como compositora.

—Vaya no sabía —exclamé y sin dudas, mi mente lo agradeció porque mi sangre se tranquilizó—, pero que bueno que hayas vendido dos canciones.

—Sí — el señor tomó la palabra—, esta niña tiene un talento, no tengo ni idea de donde saca tanta imaginación —fue ahí cuando Misty se paró detrás de mí y apoyo las manos en mis hombros.

—¿Qué pasa? —la miré algo confundido.

—Él es tío, Ash es mi punto de inspiración —la miré de reojo, pero el señor ese, solo se limitó a darle lo que Misty fue a buscar, lo que había hecho que suspenda mi orden de limpieza— Gracias —comentó tomando el cheque en sus manos—. Ya sabes que cuando me necesites, aquí está Misty.

—Lo sé — el hombre sonrió, y nos dejo en ese mismo instante, yo miré a Misty que veía tan embobada aquel papel, como si fuera todo para ella.

—¡Misty! —la miré cuando dio un giro emocionada.

—Vamos a reventar el dinero —rió levantando el cheque en alto.

—¿Cómo? —la miré arqueando una ceja, ella simplemente bajó las gafas hacia su mirada y sonrió de lado.

—¡Qué vamos a pasarla bien! —tomó mi mano y me volvió a jalar con ella.

¿Y qué más podía hacer yo, qué seguirla a ella?

Esta historia continuará…