Capítulo 10
Nota: Recibí la semana pasa un comentario anónimo que borré, me dio risa y también me molestó. En este comentario la persona me puso que yo debía estar actualizando este fic los días que me había comprometido a hacerlo, sin importarme si recibía o no reviews, que ella en lo particular no le gustaba dejar comentarios porque le daba flojera y no sabía que poner.
Bueno, este es mi respuesta: Nadie me paga por hacer esto, es algo que me gusta hacer, pero también me gusta saber que valoran mi trabajo. Yo tengo familia, y a veces en escribir un capítulo me tardo varios días, porque solo puedo hacerlo cuando tengo tiempo por las mañanas o en la noche pasadas las 12. Entonces no entiendo como yo puedo invertir horas escribiendo un capítulo, y tú ,no te puedes tomar 30 segundos de tu tiempo para decirme que te pareció el capítulo. Hay una persona que me ha escrito desde un inicio y se limita a ponerme algo como "muy buen capítulo, sigue así" eso es todo, y lo agradezco, al menos sé que está leyendo. Así que no necesitas escribirme un review extenso, puede ser algo así.
La verdad escribir no es fácil, y yo no soy experta, tengo apenas un año y medio haciéndolo. Como se habrán dado cuenta, aunque leo los capítulos como 5 veces antes de publicarlos, se me van algunos errores, apuesto que siempre me sobran comas (,) porque creo que nunca son suficientes, jajajaja XD Y quizás en otra ocasión me falten.
Así que reitero, esta historia es semanal, actualizaré cada lunes, siempre y cuando haya respuesta de parte de ustedes, de lo contrario, será quincenal.
Anhelo
El zape que le dieron en la parte de atrás de su cabeza, hizo que arruinara una flor que estaba haciendo de fondant ― ¡Diablos Rye! ¿Qué te pasa?
― ¿Qué me pasa? ¿Qué te pasa a ti, hermanito? Has estado actuando muy extraño desde hace días, pero desde ayer estás sumamente distraído, a tal grado que he tenido que venir aquí a supervisarte.
― Vete a supervisar a Bannock a su negocio ― volvió a formar la flor de fondant ― Yo no te necesito respirándome al oído. Ahora, lárgate ¿quieres? ― lo cierto era que su hermano tenía razón, se sentía molesto, frustrado y distraído, no podía dejar de pensar en Katniss y en cómo habría ido la grabación con el Dr. Labrot, había escuchado cosas muy buenas de él y temía que hubiera despertado el interés de la chica.
― ¡Wow! Alguien se levantó con el pie izquierdo esta mañana ― el chico de cabello azul y dos piercings en la ceja derecha, se recargó en la mesa de trabajo, tomó una flor que Peeta acaba de terminar y le dio una mordida.
― ¡Qué haces! ― le gritó molesto ― ¡Así nunca voy a terminar!
― No, definitivamente no vas a terminar, porque en la orden de trabajo del cliente especificaron que no querían ni una sola flor color rosa, dijeron que podías utilizar todos los colores pasteles MENOS el rosa.
Peeta golpeó la mesa con las palmas de las manos y cerró los ojos.
― ¿Ya ves por qué me necesitas aquí? Ahora haz a un lado los pedos mentales que traes y concéntrate en terminar el trabajo o mamá va a cortarnos las pelotas a los dos si esto no sale perfecto. Es un gran cliente que puede darnos más contratos en el futuro, no lo arruines ― le palmeó el hombro.
El rubio respiró hondo tratando de calmarse, solo un día más y podría ver a Katniss en la siguiente grabación.
...
...
― Pompilius Qui es una persona sumamente preocupada…
Haymitch y Katniss no podían evitar reír cada vez que escuchaban ese nombre, desde que el mentor había hecho un comentario de burla, diciendo que mejor lo hubieran llamado Nalguilius Qui.
― ¿En serio? ― la escolta se cruzó de brazos ― Parecen un par de niños pequeños, ¡contrólense! que no tarda en llegar y por favor no dejen que Plutarch se enteré del motivo de sus risas ― siseó.
Plutarch se acercó hasta donde estaban sentados en el lobby de la empresa Qui ― Ya va a llegar, es extremadamente puntual, así que estará aquí en tres minutos ― dicho esto se fue a hablar con los camarógrafos.
― ¿Cómo puede estar seguro que en exactamente tres minutos va a llegar?
― Porque Pom… el señor Qui sufre de TOC ― comentó su escolta y después aclaró ― Trastorno obsesivo – compulsivo, es una persona sumamente pulcra, así que no te ofendas si después de saludarte corre a lavarse las manos.
― Este año se lucieron eligiendo a los mejores participantes para el programa ― comentó Haymitch de manera sarcástica.
― Por favor no vayas a comenzar con tus burlas y comentarios ― le advirtió su esposa ― Si en verdad quieres irte pronto de aquí, dejemos que hagan todo lo más rápido posible.
En ese momento se abrieron las puertas eléctricas y entró un hombre joven de cabello blanco platinado peinado hacia atrás, con gafas oscuras y vestido con un traje blanco impoluto con una camisa celeste y corbata lila.
― Pompilius, ¡qué gusto verte! ― se acercó a saludarlo Plutarch, pero se quedó con la mano extendida.
― Permíteme ― fue todo lo que dijo el hombre de blanco mientras se quitaba las gafas y comenzaba a limpiarlas con un paño rápida pero meticulosamente, después las introdujo en un estuche que le pasó uno de los hombres que lo acompañaban vestidos de gris.
Después de eso extendió la mano para saludar al productor ― Lo siento, gusto en verte también.
― No hay cuidado, ven, quiero presentarte a Katniss Everdeen ― Plutarch lo iba a tomar del brazo, pero en el último momento lo pensó mejor y decidió solo señalarle el camino.
La castaña, junto con el mentor y la escolta ya se encontraban de pie.
― Señorita Everdeen ― la saludó de mano, lo que la sorprendió, pero casi inmediatamente después se colocó gel antibacterial y se las frotó.
El acto hizo que ella frunciera el ceño, no pudo evitarlo, el tal Pompilius era un hombre extremadamente raro. Se quedó observándolo mientras Fulvia le mostraba como procederían con la grabación; era alto, muy delgado, los huesos de los dedos los tenía marcados, el rostro afilado, nariz aligueña la cual se le veía más grande de lo normal debido a su delgadez y tenía los ojos saltones.
Al igual que la grabación en la clínica, el señor Qui, que después se enteró que era Ingeniero Químico, se presentó ante las cámaras frente a una pared que mostraba el logo de la empresa de productos de limpieza, unos círculos solapados que subían en forma de burbujas de jabón.
La presentación, tuvieron que repetirla tres veces más, el hombre no era nada carismático y hablaba como un robot.
Katniss por lo pronto se puso a observar con detenimiento el lugar, todo era blanco o cromado. Las superficies estaban relucientes como un espejo; trato de encontrar una huella en el piso, algún indicio de polvo, pero todo se veía impecable.
― Querida ― la llamó Effie, haciendo que regresara a la realidad ― Es tu turno.
― Claro, lo siento.
Una mujer baja de estatura se acercó para darle una bata blanca y una redecilla para el cabello.
― ¿Es esto realmente necesario? ― intervino de inmediato Plutarch ― Katniss trae el cabello completamente recogido como pueden ver y el vestido que trae es recto, de cuello alto, creo que se verá mucho mejor si puede lucir sin… ― señaló las cosas que sostenía la mujer en la mano.
― Pero… ― iba a protestar la mujer, cuando un asentimiento de cabeza de su jefe hizo que desistiera.
― ¡Grandioso! ― aplaudió el productor ― Comencemos.
Las siguientes tres horas fueron una completa tortura para todos, Pompulius era una persona aburrida, que mantenía un tono de voz monótono, y Katniss tuvo que hacer un esfuerzo para no caer dormida en ese lugar. Además, absolutamente todo, tuvieron que grabarlo varias veces debido a que parecía que el Ing. Qui estaba leyendo un largo instructivo.
El equipo de producción ya no sabía qué hacer para que el hombre sonriera, modulara su voz, se mostrara más entusiasmado. Tendrían que ingeniárselas de verdad para que el segmento del programa con este candidato no se convirtiera en el más aburrido de la historia de los Juegos del Amor.
― Vamos a tener un breve receso en el área de descanso que está a un lado del edificio ― les indicó Fulvia ― Después grabaremos la última parte allá afuera.
Katniss se acercó con su mentor y escolta para salir junto con ellos.
― ¿Recuerdas, preciosa, cuando te dije que tenías tanto encanto como una babosa muerta?
― ¡Haymitch! ― lo regañó Effie.
― Calma mujer, esta vez es un cumplido.
La castaña frunció el ceño ― ¿En serio?
― Sí, ahora el señor Pompi, es peor que tú.
Ella rio ― Gracias, creo que ahora me siento mejor.
― Cuando gustes ― le guiñó un ojo su mentor.
Salieron al área de descanso que estaba a un lado de la fábrica como les habían indicado, en el lugar había una cancha de básquetbol y mesas de picnic.
Katniss, no pudo evitar sonreír ampliamente cuando vio parado a un lado de las mesas a Peeta Mellark.
― ¡Cuánto tiempo sin vernos, muchacho! ― dijo su mentor en un tono de burla. Saludó de mano al rubio y le dio una palmada en la espalda antes de tomar un plato para servirse algunos bocadillos.
Effie también lo saludó y se fue tras su esposo.
― Hola, Katniss ― la saludó y como las veces anteriores se acercó para darle un beso en la mejilla, pero en esta ocasión, se tomó su tiempo al hacerlo y ella puro respirar su aroma, olía a loción con un toque de canela, lo que la hizo cerrar los ojos por un momento ― ¿Cómo te ha ido?
― Bien ― volteó hacia los lados para asegurarse que no estuviera nadie cerca y bajó un poco más la voz ― Demasiado aburrido.
Peeta rio, tenía una risa muy agradable, y contagiosa ― No conozco al señor Qui personalmente más que de vista, pero puedo darme una idea ― se llevó una mano al cuello y se rasco la nuca ― Y… ¿cómo te fue en la Clínica Labrot?
― Definitivamente mucho mejor ― le sonrió ― Daniel es una persona muy agradable y fue realmente interesante la visita. Me sorprendió.
No se dio cuenta cómo sus palabras afectaron al joven panadero, quién las sintió como un fuerte golpe al estómago, sobre todo porque ella se refirió al Dr. Labrot con mucha familiaridad.
― ¿En verdad? ― trató de sonar despreocupado ― No sabía que la clínica estética fuera interesante, pero bueno, supongo que son asombrosos los cambios que se pueden hacer ahí.
― No lo digo por eso, la clínica es más grande y cuenta con una unidad de rehabilitación y una de quemados, entre otras, y al final, Daniel nos llevó a conocer a uno de sus pacientes. Lo hubieras visto Peeta, se trataba de un pequeño niño con quemaduras en la mayor parte de su cuerpo, me enseñaron las fotos ― se calló por un momento y perdió su vista en la cancha que estaba tras de ellos ― Estaba muy mal créeme, pero, aunque aún se encuentra en proceso de curación, lograron reconstruir su rostro con injertos e implantes, va a poder tener una vida normal de nuevo.
― ¡Vaya! este Daniel y su clínica no suenan tan mal.
― No, supongo que no ― se encogió de hombros ― Pero me hubiera gustado verte ahí ― lo miró a los ojos.
― ¿Sí? ― el rostro se le iluminó por completo.
― Por supuesto ― ella se acercó a él y por una milésima de segundo el rubio creyó que lo abrazaría, incluso alcanzó a rozarla con sus manos por la cintura, pero ella estiró el brazo y tomó un bollo de queso que estaba en la mesa donde él estaba recargado ― Allá no había de estos ― se lo llevó a la nariz para olerlo antes de darle una mordida ― Mmm… realmente los extrañaba ― dijo colocándose una mano sobre la boca porque habló con la boca llena.
― ¿Así que solo extrañabas mis bollos de queso?
Ella se puso roja ― No… ― se miraron a los ojos por un momento, ella se relamió el labio inferior llevándose una migaja de pan que había quedado ahí y que él personalmente lo hubiera deseado quitar son sus propios labios ― Claro que no ― se recompuso ― También extrañaba estos roles de acá ― se acercó de nuevo a la mesa para tomar uno.
Ambos rieron, pero Katniss estaba segura de haberlo escuchado decir: "Yo también te extrañaba".
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Hace 24 años
Era su primera cosecha como mentor y Haymitch nunca se imaginó que el estar sentado ahí arriba del estrado junto al alcalde, esperando a que su escolta sacara los nombres de los adolescentes que irían a los Juegos ese año, se sentiría tan terrible como cuando estaba abajo junto a todos sus compañeros, deseando que no sacaran su nombre.
― ¡Samara Benson! ― pronunció fuerte en el micrófono, Callyope.
¡Diablos! Pensó Haymitch cuando vio a una chica del grupo de catorce años, comenzar a avanzar lentamente hasta el frente. Era baja de estatura y muy delgada, tenía los rasgos típicos de alguien de la Veta, cabello castaño oscuro y ojos grises.
― Camina más deprisa por favor y colócate de este lado, gracias ― le indicó la mujer de la peluca bicolor blanco y negro ― Continuemos con los varones ― metió la mano al recipiente de cristal y tomó rápidamente un pequeño papel doblado ― ¡Roger Farris!
¡No! Lo conocía; aunque solo tenía 15 años de edad, era muy bueno jugando fútbol y era común que se uniera al equipo de los chicos más grandes en los partidos que hacían en la Veta. Además, había sido compañero durante todos los años que asistió a la escuela, de su primo, Fred Farris, con quien siempre había tenido cierta rivalidad.
― Eso ha sido todo, gracias ― comentó al público ― ¡Y que la suerte este de su lado! ― se dirigió al par de adolescentes cosechados ese año.
...
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Se sentía muy ansioso y tenía que admitirlo, también tenía miedo; miedo de no poder salvar a esos chicos y que sus muertes recayeran en sus manos, pero así debía hacer.
― Tranquilo, Mitch ― su madre le acarició el brazo ― Sé qué harás lo posible por ayudar a esos niños.
― ¿Ya los viste? ― cerró los ojos y recargó la cabeza en la pared del pasillo del edificio de Justicia ― Va a ser muy difícil conseguirles patrocinadores. Yo solo tuve un patrocinador y te conté cómo fue eso.
― Tú no los vas a meter a la Arena, tú no creaste los Juegos ni las reglas, ¡todo esto es culpa del gobierno!
― Shh ― la jaló del brazo y le habló en susurros ― Ya sabes que está prohibido hablar de eso, má. ¡Es traición! No lo vuelvas a decir, que no quiero verte arrastra por los agentes de paz hasta el poste de los castigos.
Eva apretó los labios ― Solo quiero que estés consciente que nada de esto es tu culpa, y si no logras…
Un joven pasó deprisa a su lado y lo tomó por los hombros, interrumpiendo a su madre.
― ¡Tienes que salvarlo, Haymitch! ― le suplicó Fred ― ¡Por favor! ― le clavó la mirada ― ¡Promételo!
Haymitch se había quedado sin palabras, no podía prometer algo que era casi imposible de hacer.
― ¡Aléjese del señor Abernathy inmediatamente! ― se acercó un agente de paz que pasaba por ese corredor.
Fred pareció no escucharlo, estaba esperando una respuesta y mantenía el fuerte agarre en sus hombros.
Él lo tomó de por las muñecas para hacer que bajara las manos, pero el chico no se movía.
El agente de paz colocó una pistola en la espalda del joven lo que hizo que éste reaccionara y de inmediato intervino Haymitch ― Está bien, no pasó nada.
― No está permitido que esté aquí, tiene que retirarse inmediatamente ―el agente guardó la pistola y colocó una mano en la nuca de su ex compañero de escuela ― ¡Andando!
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Después de las despedidas, subieron al tren. Haymitch vio a su madre decirle adiós a través del cristal de las puertas del vagón que cerraron en automático.
― Creo que lo primero que deberían hacer es darse un buen baño antes de poner sus manos sobre cualquier superficie de este tren de lujo ― comentó la escolta.
― ¡Por supuesto que no! ― dijo el rubio molesto por el comentario de la escolta ― Vamos al comedor. Ahí podremos charlar.
― Te recuerdo que yo soy su escolta ― siseó.
― Y te recuerdo que yo soy su mentor y tú ― la señaló con un dedo ― trabajas para mí.
Volteó a verlo con desprecio ― Entonces tú hazte cargo de todo.
― Cómo si tú fueras de mucha ayuda.
La mujer no lo soportó más, dio medio giro y se marchó por la puerta de la derecha.
― Vengan conmigo ― les indicó.
Anhelaba un vaso de whiskey ahora más que nunca, pero no podía ir al bar y dejar solos a los dos chicos que contaban con él.
Entraron al comedor y cómo la primera vez que él subió al tren como tributo, las mesas estaban repletas de apetitosos bocadillos dulces y salados, frutas, pasteles y jarras con diversos jugos.
― Pueden tomar lo que gusten, pero les aconsejo no comer demasiado si no quieren pasar el resto del viaje encerrados en el baño con una fuerte indigestión.
A los chicos se les iluminaron los ojos, era obvio que nunca en su vida habían visto tanta comida a su disposición, él tampoco lo había hecho la primera vez que entró en ese mismo vagón.
Roger de inmediato tomó un brownie con chispas de chocolate blanco y la chica, Samara, tomó un platito con coctel de frutas y un mini emparedado.
― Haymitch, dinos todo lo que debamos saber ― habló con la boca llena, el chico de cabello castaño y ojos oscuros, escupiendo pequeñas migajas al hacerlo.
― Primero, me gustaría que ustedes me dijeran cuáles son sus habilidades, en qué son buenos, qué es lo que hacían aparte de ir a la escuela.
― Yo le ayudaba a mi mamá a lavar ropa y cuidar a mis hermanos ― dijo tímidamente la chica, antes de llevarse un vaso con jugo a los labios.
¡Genial! Si la Arena fuera una gigantesca lavandería, quizás tendría algo de oportunidad.
― Yo conseguía leña para venderla en el Quemador ― le guiñó un ojo Roger.
Sabía lo que significaba eso, el chico se escabullía al bosque para conseguirla, lo que implicaba que sabía manejar un hacha y podía cargar peso. Eso le daba esperanzas.
El resto del viaje, Haymitch se dedicó a darles consejos, todo lo que recordaba de la Arena que creía que podría servirles de algo y observó con ellos las cosechas de los otros distritos.
Al día siguiente llegaron a la estación, había muchas más personas que el año pasado y la razón de eso, estaba parada justo frente a las puertas.
― ¡Haymitch! ― le gritó Effie, en cuanto éste bajó del tren y se lanzó a sus brazos.
Él le dio un pequeño beso en los labios y le susurró al oído, mientras la tenía abrazada ― Este momento es de ellos, princesa.
Ella asintió a las indicaciones que le dio.
En ese momento, bajó Callyope seguida de los tributos.
Haymitch se colocó de inmediato a un lado de Samara y Effie se puso a un lado de Roger, tomaron las manos de los chicos y las levantaron.
Los flashes al instante comenzaron a parpadear en todas direcciones.
El rubio estaba sonriendo ampliamente y aunque los chicos no ayudaban mucho, esperaba que esa muestra de apoyo les ganara patrocinadores.
...
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Esa noche fue el desfile de las carrozas, y el nuevo estilista que contrató Callyope, era por mucho, peor que el anterior, al menos el año pasado él había salido vestido con un overol de trabajo, ahora los chicos iban vestidos con sacos de carbón y traían brillantina negra sobre los brazos y piernas.
Roger, a diferencia de Samara quien iba aterrada con miedo de caerse, había seguido sus instrucciones, sonrió todo el camino y saludó con una mano, pero la verdad, no era un chico muy apuesto, era un poco bajo de estatura, delgado, tenía la nariz un poco chueca de un golpe que había recibido hacía dos años jugando fútbol que se la dejó fracturada y fuera de sitio, y su rasgo más distintivo era que tenía los dientes incisivos de arriba hacia adelante, lo que hacía que no pudiera cerrar por completo la boca. Pero no era nada que no pudieran arreglarle en el Capitolio una vez que ganara, o eso deseaba creer Haymitch, que él chico podría ganar.
Al día siguiente los tributos fueron enviados al Centro de Entrenamiento, y él se fue a una comida que organizaban con patrocinadores. No sabía muy bien qué hacer, cómo se procedía en estos casos. Callyope solo le había pedido que no la avergonzara y se había ido a conversar o mejor dicho coquetear con un hombre, que después supo se trataba de un Vigilante Jr.
― ¿Un poco perdido?
― ¡Chaff, qué gusto verte! ― saludó a su amigo.
― Veo que no tienes ni la menor idea de qué se hace aquí.
― La verdad, no ― el lugar era grande, lleno de mesas redondas y pequeñas salas donde vencedores conversaban con personas del Capitolio.
― Se supone no debo ayudarte porque durante los Juegos somos rivales ― le dijo el moreno ― y ambos queremos que nuestros tributos ganen, pero los míos este año ― sacudió la cabeza ― estoy casi seguro que caerán en el baño de sangre, ambos tienen 12 años y el chico tiene una ligera cojera, defecto de nacimiento ― apretó los labios.
― Lo siento. Vi la cosecha, pude notarlo.
― Sí, tú y el resto de Panem, ya empezaron a correr las apuestas para ver cuántos minutos dura vivo en la Arena ― agarró con más fuerza el vaso que tenía en la mano, haciendo que los nudillos se le pusieran blancos― Esta gente es una basura ― susurró enojado.
― Yo lo veo difícil para Samara, pero creo que Roger puede lograrlo.
El moreno soltó una pequeña risa amarga y le palmeó la espalda con el muñón ― Yo era igual que tú en mi primer año como mentor… ahora ― levantó la mano y mostró su bebida ― Solo me esfuerzo cuando sé que alguno puede ganar.
― Pero, aunque no ganen, podrían necesitar agua, comida, medicinas, algo para que no sean tan pesados sus últimos momentos.
― ¿Y quién te va a dar el dinero, eh? Estas personas que ves aquí solo quieren apostar a lo seguro, o sacar algo a cambio ― le dio un trago a su bebida ― Tú tenías potencial, y aun así solo tuviste un patrocinador y mira de dónde vino ― le recordó.
― Bueno, al menos me gustaría intentarlo. No puedo quedarme de brazos cruzados.
― Está bien ― volteó alrededor ― Solo déjame ver que no esté Seeder cerca, porque, aunque sepa que no tenemos posibilidades de ganar este año como mencioné, no le gustaría saber que te estoy aconsejando.
...
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Obtuvo varias tarjetas de potenciales patrocinadores, aunque no concretó nada, todos le decían lo mismo, necesitaban ver el desempeño de los tributos en la arena primero. Lo que sí, todos deseaban saber sobre su compromiso con Effie.
Se sentía agotado mentalmente después de la cena. Los chicos le contaron cómo les fue en su entrenamiento, al menos habían visitado las estaciones de supervivencia y armas que les había recomendado, que podrían marcarles la diferencia entre la vida y la muerte dentro de la arena.
Se sirvió un trago de whiskey, no pensaba abusar de la bebida, estos chicos contaban con su ayuda y esperaba no defraudarlos, pero lo necesitaba para poder dormir.
Sonó el timbre del elevador y después escuchó el ruido de unos tacones que se dirigían hacia donde estaba él.
― ¡Haymitch! ― lo llamó Effie.
Cerró los ojos y respiró hondo antes de voltearse a verla. Lucía espectacular como siempre, el vestido verde limón metálico abrazaba sus perfectas curvas.
― ¿Qué haces aquí? ― preguntó un poco más serio de lo que pretendía.
Le mostró un pase de acceso y se acercó lentamente a él, con pasos felinos. Colocó las manos sobre su pecho y las subió lentamente hasta tomarlo del cuello y hacer que se inclinara para besarla.
Él se trató de resistir, pero no pudo, ella era simplemente embriagante.
― Te extrañé mucho ― susurró sobre sus labios, cuando se separaron un momento por aire.
Sus palabras lo regresaron a la realidad ― Pregunté, ¿qué haces aquí? ― se sentía molesto y frustrado, por una parte, solo deseaba continuar besándola y llevarla a su habitación, por la otra, no le gustaba que estuviera ahí distrayéndolo, cuando él debía enfocarse en sus tributos.
― Estaba pensando en secuestrarte y llevarte a una fiesta conmigo.
Respuesta equivocada. No pudo evitar sacar la frustración que sentía con ella ― ¿Crees que estoy de humor para ir a una estúpida fiesta contigo, cuando las cabezas de mis tributos dependen de mí?
Ella retrocedió un paso y abrió mucho los ojos.
― Todo esto es un simple juego para ti ¿no? ― se llevó las manos a la cabeza y se haló el cabello. Sabía que debía parar en ese instante, no decir nada más, pero no podía evitarlo, ahora que la llave estaba abierta, no pudo parar el flujo ― ¡Lárgate! no quiero volver a saber de ti, hasta que terminen los Juegos ¿entendido?
Sin decir nada, la rubia dio media vuelta y se marchó. Creyó ver el brillo de lágrimas en sus ojos, pero no le importó, o eso se forzó a creer, no le importaba. Regresó al carrito del bar, llenó su vaso hasta arriba y cuando iba a darle un trago, lo lanzó contra la pared y se retiró a su habitación.
¿Qué les pareció el capítulo?
La idea de Pompilius Qui, fue de BrendaTHG. ¡Muchas gracias! espero sea algo así lo que tenías en mente.
Ya apareció Peeta, como varios de ustedes lo pidieron y está súper claro que el chico está ya muy clavado con Katniss.
Por otra parte ¿Qué opinan de Haymitch? de su reacción con Effie.
Háganme el día y denme su opinión del capítulo.
Muchas gracias por leer y muchas gracias a todos los que me felicitaron por mi cumpleaños y me dejaron un comentario: atalinunezz1, Sairit, claudiacobos79, 75everything, Ady Mellark87, BrendaTHG, F, Ilovehayffie, Gagonaya, RaquelSOnnce, dianacaro1603, Elizabeth12 y a los guest.
Saludos
y hasta el próximo lunes?
Marizpe
