DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Nerd Corps y Asaph Fipke.

N/A: Mientras escribía y corregía el capítulo, me di cuenta que estoy bastante fuera de práctica. Creo que el hecho de que no he leído en semanas ni fics ni libros me ha afectado. Por lo tanto, si observan algún error, por favor, avísenme.


Capítulo 10:

Enfádate por mí

.

.

Trixie.

—Deberías apresurarte si no quieres llegar tarde —Dana gritó desde el otro lado de la puerta. Me coloqué los tacones de aguja y salí.

—¿Luzco sofisticada? —pregunté, haciendo una mueca al sentirme alta. Era como si estuviera flotando, con una distancia de ocho centímetros entre el suelo y mis pies.

—Vas a hacer que Eli babee —Reí ante su suposición, arqueando una ceja. Ella miró la hora en su teléfono e hizo una mueca—. Mi descanso termina en diez minutos. Vamos, te dejo en el Perficio.

Ella tomó las llaves de su auto y jugueteó con ellas. Asentí, alegrándome de haberla saludado en sexto grado.

—¿Qué haría yo sin ti?

Antes de salir del auto, Dana me tendió lápiz para los ojos como si leyera mi mente. Después de almorzar y comprar el Caffè Americano del jefe, me dirigí a The Post House. Allí, aproveché de comprarme una Soup Du Jour, ya que de alguna forma sabía que mi almuerzo no iba a mantenerme.

Las puertas del ascensor de la compañía se abrieron, dejándome ver el desastre de siempre. La gente de aquí parecía tener energía ilimitada.

—Llegaste a tiempo —comentó Brodie, apareciendo de pronto a mi lado. No me asusté, lo que me hizo sentir extraña.

—Por supuesto —dije con naturalidad. No había olvidado eso de no decir más de seis palabras.

—¿Usaste la tarjeta? —preguntó mientras le tendía el café. Asentí—. Los nachos y la carne debes dejarlos en su oficina.

Dejé de caminar y le miré aterrada.

—¿Quieres que... yo... entre en... su guarida? —tartamudeé.

—Lo siento —Ella articuló, mientras se introducía de manera exitosa entre la multitud.

Ya en el pasillo, observé la gran puerta de madera. Sintiendo mis manos sudar, toqué dos veces con los nudillos. Al no recibir respuesta, pensé en que debía alejarme. Como si mi cerebro tuviera una crisis de rebeldía, tomé el picaporte y entré.

Lo primero que mis ojos captaron fue el inmenso escritorio y, sobretodo, las cámaras. Ahora mi teoría de que Blakk era egocéntrico tenía una enorme evidencia. ¿El tamaño no será para compensar algún que otro complejo? La parte amante de las películas de mi mente murmuró.

Con cuidado, me acerqué al escritorio, colocando el plato con la carne y la ración de nachos a un lado. Sin quererlo, dirigí mi mirada a la colección de pantallas detrás del escritorio.

Podía ver el área de computación y... a Eli.

oOo

Eli.

Estaba tan enojado que seguramente les dirigía a todos una mirada de muerte. Dejé caer con enojo las invitaciones que debía transcribir y comencé a maldecir a Blakk en griego antiguo. La mayoría de las personas de la empresa hablaban diferentes idiomas y no iba a correr un riesgo que incluía, sin importar que no me puedan despedir, una forma en donde yo salgo perdiendo.

—Las chicas no te van a querer si estás siempre de mal humor, Eli —Brodie se burló, aprovechando que apenas pasaba por el área de computación. Tan pronto lo dijo, se esfumó.

Gruñí, golpeando con rabia las teclas de la computadora. Tenía ganas de irme de la empresa por un rato solo para caer a puñetazos al saco de boxeo.

Miré de reojo a Kord, que hacía un nuevo programa. La pantalla estaba completamente negra, a excepción del lenguaje informático que él escribía.

—¿Para qué es el programa esta vez? —pregunté, tratando de olvidar mi tedioso labor.

—¿En realidad quieres saber? —cuestionó Kord. Agradecí que no hubiera rastro de sarcasmo en su voz.

—No —respondí, queriendo renunciar al empleo.

Tú mismo lo escogiste, me repetí.

—¿Las invitaciones al Gran Baile? —Apreté los dientes.

—Sí —mascullé.

—¿Te amenazó que si no ibas, tendrías sanción? ¿De nuevo? —Él dejó de mirar el monitor y observó cómo me debatía entre romper o no la invitación entre mis manos.

—Por supuesto.


*The Post House: Es un restaurante de Manhattan, New York, Estados Unidos.


Reviews:

NikkiTheFoxKawai: Nicole, créeme, así soy yo.

N/A: Viendo el lado bueno de la situación, estoy de buen humor porque puedo volver a estar en contacto con gente que me hace feliz. ¿Ustedes están felices o enojados con el mundo? ¡Feliz fin de semana!