Buenaaaaas! ninguno de los personajes de Inuyasha me pertenece, solo son un pequeño puente para que mi historia pueda llegar a ustedes por este canal! comentario adicional abajooo!
Conexiones
Él hombre que descubrió el fuego no sabía que su descubrimiento sería utilizado por miles de hombres más
Valera llegó a Arhick dos semanas después acompañada del señor B, su viaje había sido ligero y sin muchos imprevistos, el señor B le había comentado que mientras sintiera la necesidad de acompañarla lo haría, y ella por no negar una ayuda para sí misma no dio mucho rodeo, al llegar a la ciudad de Arhik sus ojos volaron en todas la direcciones, Arhik era una ciudad esplendorosa que era iluminada por pequeñas luces mágicas, dividida la ciudad imperial y el lugar de la plebe por un río kilométrico, aquello era un valle, un valle oculto y hermoso, un valle que ocultaba secretos a simple vista, cuando descendieron para poder entrar a la gran ciudad que era Arhick, al entrar mostró una pequeña identificación, y de inmediato una bandada de guardias se presento para escoltarlos a ambos a un palacio imponente de gran tamaño, rodeados de pequeñas fuentes cuadradas caminaron por entre ellas hasta llegar a unas largas escaleras en donde una mujer los esperaba a ambos.
Vestida con una simple tela semitransparente en la parte inferior que hacía la ilusión de una larga y vaporosa falta, y un sujetador rojo con cadenas de oro, el cabello negro a medio recoger dejando suelto rizos frondosos la mirada roja y altiva, aquella mujer observó a Valera con sorpresa y desprecio.- La bastarda ha regresado...- Aquella tensión hizo que Valera solo quisiera irse, y no volver a preguntarse sobre su pasado, el pasado de su madre.- ¿A que has venido?-Preguntó Abi, la princesa de Arhick.- He venido por respuestas, he venido por esto...- Valera mostró la lanza dorada que había conseguido en Sotoeternal llamando así la atención de Abi.-
Luego de pasar al palacio Abi habría de llamar a su padre, un hombre musculoso y canoso, de piel canela y ojos iguales a los de su madre, un hermoso azul.- La lanza de la familia Sarraf, ha regresado al fin...- Declaro el hombre mientras que todos en aquella habitación sentados en mullidos cojines de muchos colores.- ¿A qué has venido pequeña?-Preguntó el hombre con cierto repulsión en su voz, aquel hombre la miraba como se miraban a las ratas callejeras.-
-. He llegado hasta aquí porque la lanza se me ha entregado en las tierras sagradas de Sotoeternal...- Valera tomo con valor aquella situación, sus padres debían estar orgullosos de la hija que habían tenido.- Honorable abuelo, he venido aquí para encontrar respuestas, mi madre la princesa Amira de Arhick se me ha revelado en los templos de Sotoeternal y me ha dado esta lanza...-Trato de respirar profundo para continuar, el señor B en todo momento se mantuvo serio y este le dio un poco de valor, ella no estaba sola en el mundo.- ¿Qué significado tiene esta lanza?¿Por qué mi madre me ha preguntado a donde voy?- Pregunto y se cuestiono.- ¿Por qué la nihil me ha dicho que debo solucionar el pasado para poder tener un futuro?-
-. Amira...- La princesa Abi empezó.- Amira fue la más hermosa de mi hermanas, y a la única que no quise matar, ella era la heredera de la lanza del sol, y simplemente la dejo por amor...- Abi la miraba tan despectiva que en su corazón sabia que no podría aguantar.- Por un sucio y asqueroso...- La mano levantada de aquel hombre, su abuelo la dejo un poco fuera de lugar, no cuando Abi insultaba sin más a su madre.-
-. La lanza del sol había sido guardada en las profundidades de este palacio, si la lanza ha llegado hasta a ti es porque nuestros querido dioses quieren que ya muera de la infelicidad tan grande que ha causado Amira...- Con su mirada azulina miro a Valera la cual solo bajo la mirad.- Tienes sus ojos...- Dijo suave mientras posaba su mirada al señor B.- Te conozco...- Le dijo con suspicacia.- No te había visto desde hace unos miles de años, pero creo que no sera necesaria tú presencia, no pienso matarla...- Le dijo al señor B, el cual solo alzo los hombros y con voz ruda y grave respondió.- No la mataras a ella, pero si a lo que provenga de ella...-
-. Nunca, no podría hacer tal cosa, primero esta mi honor...- Habló el hombre.-
-. Amir, lo has dicho, por tú honor no mataras ni maltrataras nada que provenga de ella...-
-. Por los siglos de los siglos y a la vista de los dioses, nada ni nadie le hará daño a Valera...- Ratifico el viejo Amir.- La lanza es solo un arma, fue otorgada por los antiguos reyes de Luxemberg, no tiene gran significado para Arhick, pero si para nuestra familia...-
Cuenta la leyenda de que el guerrero más fuerte y sabio podría cargar y utilizar la lanza del sol, por muchos años solo yo he podido manejar a la lanza del sol, pero han pasado los años, he visto guerras, y ya estoy muy viejo para tenerla a mi lado...- Lanzó sin mucho rodeo el anciano.- La lanza protegía a nuestro pueblo de cada amenaza, pero ya no hay amenazas para el gran reino de Arhick...- Declaro mientras tomaba la lanza y se la daba a Valera.- Amira en su tiempo en Arhick fue una de mis hijas más estudiadas y preparadas, fue de todas mis hijas la más parecida a mi difunta amada, y se fue con tú padre, si ella ha querido que te perdonara por la deshonra que ella cometió esta equivocada...-
-. ¿Que quieres decir? No perdonaras a tú propia hija...-
-. Lo que mi padre quiere decir, es que los pecados de Amira no recaen en ti, por alguna razón lo único que mi hermana quería mostrarte era de donde viene la lanza, y que propósito tiene, quien la puede usar, y de alguna manera loca, siento que tu acompañante acaba de ser solo un conductor para un juramento vació...- Dijo Abi.-
-. ¿Vació?-Preguntó el señor B.- Tú y tu familia están atadas a ese juramento que acabamos de ver te guste o no, la sangre pesa más que todo el oro del mundo...- Declaro pronto mientras que el viejo Amir asintió dando la razón al extranjero.-
-. Abi, algún día sera la reina de todo Arhick, y aunque no lo veas ahora, las promesas o juramentos como lo que has visto tienen mucho peso...- Dijo mientras ahora miraba a Valera con una sonrisa amarga.- En mi corazón no hay aún perdón por lo que me hizo tu madre, aún después de años me pesa que se fuera solo por cumplir un capricho, un capricho que le costo la vida al lado de tú padre, cuando llegue la persona que me enseñe a que el amor lo puede todo, y que mi hija fue feliz entonces, a esa persona le pediré perdón para irme de esta tierra en paz, hasta entonces no tengo más nada que decir...- Se abrió paso para salir de aquella habitación en donde Abi su hija miro a su sobrina y solo dijo unas cuantas palabras más.- Ame a mi hermana Amira, y se que aún falta mucho para tener la sabiduría de mi padre, por eso te pido que te marches lo más pronto posible...-
Valera miró al señor B, preguntándole con la mirada el porque de sus palabra.- Solo sé que lo dije desde el corazón...- Le respondió, en su vida solo se encontraba o hombres muy tontos o hombre muy místicos a la hora de dar una buena respuesta...
Muy cerca a ellos, luego de haber pasado una noche en el palacio, Valera y el señor B estaban por marcharse, cuando el señor B miró atentamente a un punto lejos, Valera se le acerco, estaban cruzando el punte más alto de Arhick que conectaba la ciudad imperial con el distrito de la plebe, Valera observó unos ojos azules intensos mirarla retándola a quitar su mirada de él, pero no lo hizo más bien sus cejas entrecerraron más su ceño hasta que el chico se cansó y Valera sonrió.- Espero que tus hijos no hereden ese carácter...- Escucho al señor B decirle nuevamente.- Y yo espero nunca tener que estar emparentada con alguien como tú...-
-. Todos amarían ser pariente mio...- Le dijo sonriente.-
-. No lo creo, si tengo un hijo que lleve tú sangre, definitivamente vivirá para desafiar todo lo razonable...- Le dijo mientras reía fuerte y sujetaba su estomago.- Hasta creo que podría nacer primero una niña hermosa solo para hacerte molestar...-
-. Me molestaría mucho...- Admitió, ser padre de un hijo era una cosa pero una niña, y hermosa sería una tortura, a cuantos podría matar por ver a su hija.- Dejemos de hablar del futuro y ahora, será mejor que entrenes con esa lanza...- Le dijo mientras se adentraban una vez más al desierto.
-. Hermano...- Dijo Blacke a Bankotsu mientras esperaban su pedido en la herrería.- Que te ha molestado?-Preguntó preocupado por el ceño fruncido de su hermano.-
-. Odio a las pelirrojas...- Declaro, y con esas palabras el herrero hizo su entrega.
-. Estas son definitivamente las mejores armas que podrán conseguir...- El hombre sin mucho esfuerzo colocaba a sus ojos una gran alabarda y una espada gruesa pero liviana a la mano del anciano.- Esta es para ti...- Le dijo a Bankotsu mientras le pedía que la alzara, con mucho esfuerzo logro levantar aquella alabarda.- Esa es una poderosa arma, se hará tan liviana como lo sea tu estabilidad mental...- Le dijo mientras desenvainaba la espada, o las espadas gemelas.- Son de utilidad para todo momento, serán tuyas siempre que pienses en si vale la pena el camino que sigas...- Le dijo mientras los observaba a ambos y decía con sabias palabras un consejo que les marcaría de por vida.- Las armas son armas, si quieren defenderse el arma se hará una sola con su cuerpo, si quieren asesinar a alguien el arma sera solo un arma empuñada por el odio del momento...- y así ambos gemelos comprendieron que su camino apenas había pasado...
Muchas lunas después de aquello, días entrenando, días leyendo diarios secretos, el tiempo fue pasando como el agua del río, firme y siguiendo su curso, los niños se convertían en jóvenes talentosos, y las niñas en hermosas mujeres, los jóvenes amigos separados por sus deberes crecieron fuertes, y demostrando que la amistad puede con la distancia y el tiempo...
En el campo, concentrada se encontraba una jóven meditando, levitaban unas cuantas piedras pequeñas a su alrededor, el viento mecía su cabello negro, y su piel banca contrastaba con sus largas pestañas, su nariz fina y cara en forma de corazón, Kagome había crecido favorecida por los dioses en belleza y espíritu, concentrada muy cerca detuvo el ataque de una flecha y la desintegro con su toque de pureza.- ¡Sango!- Llamo molesta y miro a la princesa, con una barcca negra y una blusa pegada a su cuerpo con curvas peligrosas para los hombres.- ¡Pudiste haberme herido!-
-. Pude...- Dijo Sango mientras acomodaba su cabello suelto y rebelde, los años la habían hecho una mujer alta y con curvas voluminosas, casi tan alta como su primo Koga, Sango era una mujer letal y muy estudiada, a sus dieciocho años era una de la más respetadas por todos sus compañeros de entrenamiento, sus armas la flecha y la espada, ágil y letal Sango era mucho mejor amiga que enemiga.- Eres muy buena xentire para dejarte lastimar por una flecha...- Se puso al lado de Kagome la cual era un poco más baja que ella, y ambas emprendieron un camino hacía el palacio.- Solo estas molesta por haberte dejado a solas con Koga el otro día...-
Koga había desarrollado un amor no correspondido hacía Kagome, el chico no tan chico se había convertido en todo un caballero de armadura blanca, más alto que su prima Sango, y con muy buenos reflejos igual de ágil pero mucho más rápido que cualquiera que haya visto en su vida en el castillo, Sango sabía de sobra lo mal que la ponía cuando la dejaban a solas con él, pues no quería que pensara de forma errada hacía ella.- Lo siento...-Dijo Sango.-
-. Es la cuarta vez que te disculpas en tres horas...- Dijo Kagome mientras trataba de peinarse con los dedos su cabello.- Sabes que odio darle falsas esperanzas...-
-. Oh lo se...- le dijo.- Pero si no era así, no habría podido ir a verme con el jóven Hiro...-
-. Pensé que te desagradaba siempre tenía mocos en su cara...-Riendo Kagome recordó al niño Hiro y su insalubre cara.- De verdad ahora lo encuentras atractivo...-Pregunto
-. Es un caballero, y muy bueno escuchando a las mujeres...- Le comentó Sango entre risas.- Aunque...-
-. Ahí vamos de nuevo...- Kagome rodó sus ojos.-
-. Puedo ser selectiva, algún día seré la reina, y quisiera un hombre que no se fijara solo en la gran y pesada corona que voy a usar...-
-. No es tan pesada...- Recordó cuando a los diez, comandada por Sango hizo levitar la corona de la Reina Calipso para saber como luciría en su cabeza en un futuro lejano, ambas habían ganado un castigo por parte de la Reina, Sango desde que Kagome había empezado a entrenar con ella se habían hecho poco a poco en amigas, y más cuando desde muy lejos llego la carta anunciando la muerte del padre de Kagome, hace unos cuatro años atrás, ambas se querían y sabían que su relación florecido a medida en que ambas cedían algo de cada una a la otra.- Recuerdo cuando intente levitar a los guardias en el jardín de mar...eso si fue trabajo pesado...- Riendo ambas llegaron al palacio para observar a los jóvenes Caine viéndolas reír.
Blacke era un jóven de ya de veintiuno alto y con tez morena, sus ojos café relucían de picaros y juguetones, su larga trenza ahora era remplazada por un corte corto, su iniciación con el tatuaje en su hombro había dado comienzo a una serie de tribales cadenas y zigzag en ambos brazos, lo sabía porque en una ocasión observó de primera mano el ritual, el cual era largo y doloroso, aquellos dibujos en su piel era para relatar una historia, su historia, su brazos eran cubiertos por vendas blancas mientras estuviera en el palacio, su vestimenta color negra con detalles en blanco lo hacían de temer pero ella lo había visto crecer.
Bankotsu, al igual que su hermano con el cabello corto y rebelde, sus ojos azules resaltaban en su piel morena, con mirada simple y molesta la mayoría del tiempo, Bankotsu no era diferente de su hermano, solo sus ropas los hacían distintos, Blacke de negro y Ban de blanco, Bankotsu a diferencia de su hermano llevaba solo su mano y hasta su codo derecho tatuado por un interesante tribal, Kagome nunca vio cuando se lo hizo, pero Blacke le aseguro que él muy descarado no había llorado tanto en su vida como aquel día que recibió aquel tatuaje, el cual representaba la juventud siniestra que ambos vivieron.- Blacke!-Saludo Kagome mientras lo abrazaba con fuerza, después de todo llevaban más de un año sin verse.- Que gusto verte...-
-. El gusto es mio...- Respondió Blacke.- Estas toda una hermosura...- Alago mientras miraba a Sango sorprendido.- Aunque tú, definitivamente tu esposo será alguien afortunado de tenerte a su lado...
-. Gracias Blacke...- Sango sonrojada mira al gemelo más hablado, y luego al más callado.- Ban...cualquiera diría que vas a matar a tú hermano solo por abrazar a Kagome...- Sango sabía lo muy popular que era su amiga con los hombres, en especial Bankotsu Caine.-
-. Siempre te gusta empezar a molestar...-Hablo Bankotsu por primera vez, de voz gruesa y ligeramente molesta tomo desprevenida a Kagome.- Es un gusto ver que no te quedaste plana...- Aquel comentario había molestado a Sango, puesto que años atrás cuando Kagome desarrollo su cuerpo ella se había quedado plana, y una ocasión Bankotsu la había escuchado pedir a los dioses la belleza de su madre.-
-. Y tú...-
-. Basta...- Kagome trato de no ser cortante, pero ellos eran esos amigos que amaban odiarse.- Ambos se ven muy bien, espero que el viaje les sentara bien...- Sango saludo entusiasmada a Blacke mientras que Kagome continuo con su camino hasta llegar a una de las columnas en la cual espero paciente.-
-. Espero que hayas hecho tus deberes niña...- La voz de Bankotsu la tomo desprevenida.-
-. Basta...- Le respondió.- Sabes que siempre he sido muy puntual...- De las mangas de su vestido saco un pequeño pergamino y lo entregaba a Bankotsu.- Espero que te sirva, ha sido lo ultimo que he podido encontrar, mi hermana recibió mi pergamino hace más de un mes y apenas y pudo conseguir esto del registro...- Explico prudente kagome a Bankotsu.
Kagome y Bankotsu no eran mas que solo simples amigos, ambos tenían intereses es sus raíces luego de que Kagome descubriera en la biblioteca privada de la Reina Calipso que su antepasado Midoriko, fuera alguna vez una de las muchas hijas del rey de Luxemberg, había aprendido muchas cosas de su clan antes de que el mismo se hubiera marchado a Noxexs, en su muchos días de lectura privada Bankotsu una vez la pesco, y pidió de buena manera que lo ayudara a conseguir a sus padres, Kagome le había tomado años en poder conseguir alguna pista, hasta que hace unos días después de mucho pensarlo le solicito ayuda a su muy querida hermana Kikyo, la cual tenía conocimiento de que esta se encontraba aún en el palacio, sabía que su hermana había madurado en muchos sentidos y que hasta muchas veces un poco desubicada por su actitud tan liberal con ella al haberle pedido que se quedara más tiempo del debido con la reina Calipso, aún así sabía que su hermana ahora era una mujer respetada por sus muchos conocimientos en las artes oscuras, el arte de los sueños y dominaba mucho más las lenguas de los reinos extranjeros, después de haber recibido una carta por parte de ella en la que explicaba su ascenso a protectora de la librería de noxexs no vio mejor oportunidad para poder ayudar a su amigo Bankotsu a encontrar a sus padres.- Antes de que preguntes, leí la información muchas veces.- Dijo Kagome a Bankotsu.-
-. ¿Y?-
-. Realmente no aparece nada, pero mi hermana me ha mandado solo eso...- Abrió el pergamino curioso, y era el sello derretido de alguna casa importante en su momento, pues no reconoció aquel sello que se usara en la actualidad.-
-. Es una quimera...- Le dijo Kagome, mientras ahora podía encontrar el parecido, la criatura mítica estaba de perfil y traía una cola de león patas de algún perro gigante, cuerpo de osos brazos de león y un gran hocico de aluna bestia terrorífica.- Se me hizo familiar, y he buscado en los registros de aquí, pero de momento no he encontrado nada referente a una familia, pero si referente a una tribu que vive al norte de Sotoliryos, son personajes misteriosos, son cambiantes y al parecer son criadores de greyhounds, e incluso dragones, todo lo que leí de ellos parece una historia irreal Bankotsu...- Dijo Kagome con sinceridad.- Si necesitas respuestas no las encontraras en ningún lugar como el registro de ambos reinos, creo...creo que debes ir allí, y buscar y encontrar en lo posible lo que tanto deseas...-
-. Gracias Kagome...- Agradeció y tomo las manos de la chica.- Eres una gran mujer...- Le dijo, Bankotsu no era el tipo de hombre que dijera esas cosas y Kagome lo sabía.- Algún día...- Le dijo susurrando cerca de la cara de la chia.- Algún día...-
Kagome se sonrojo, sabía que entre ambos nada pasaría, él muchas veces se lo había hecho saber ya que él estaba consiente en su posición de bastardo y nunca se perdonaría si una chica de alta cuna se fijara en él y no pudiera ofrecerle lo que merecía...
Muy lejos de allí una muy hermosa Kikyo caminaba regía los elegantes pasillos del castillo de Noxexs, al ser una mujer pudiente e Inuyasha su gran amigo había pocas cosas que no pudiera hacer en aquel castillo, su atuendo ahora totalmente oscuro con un corsé ajustado a su figura delgada, con pocas curvas pero con mucha gracia femenina, Kikyo cuidaba de su cabello negro atado en una larga cola prolija, sus ojos marrones oscuro nunca demostraban sentimiento alguno, su destino en el palacio le habían enseñado a no ser un ser demostrativo, con paso decidido fue hasta la biblioteca, observó que nadie la siguiera, y camino en los ya memorizados pasillos de aquella estancia, se sabía de memoria cada libro cada sección, pero la que buscaba estaba mucho más lejos de lo que pudiera alguien creer, al final del pasillo de la sección prohibida se encontraba un espejo, con escrituras antiguas, las leyó apenas en un susurro, sabía lo que hacía si las decía mal su doppelganger pudiera despertar en su dimensión y eso era lo que menos quería, lo toco suave, y aquel espejo ahora era una espesa masa bajo sus dedos, se adentro a aquel universo del espejo.
La voz de aquella niña le había seguido hablando por años, por eso cuando llego el momento de irse hace cuatro años atrás le suplico a su padre antes de morir que le diera permiso para hacer su estadía en aquel castillo más duradera, su padre y ella se habían visto pocas veces en aquellos años, pero comprendía plenamente el porque su estadía en aquel lugar, debía poseer los conocimientos del pasado familiar, y debía ser libre en muchos sentidos...
La niña de cabello blanco y ojos negros se le presentó y la saludo de forma acogedora, Kikyo la saludo de igual manera, ella la había visto crecer y madurar, ahora llegaba a ella para una de sus ultimas tareas.- He hecho lo que me has pedido, pero debo saber ¿por qué quieres que Bankotsu Caine busque a su verdadera familia? Los Shichinintai son personajes peligrosos...- Le dijo a la pequeña, la niña sonrió y con voz dulce respondió.
-. No es importante si los encuentra o no, lo importante es la conexión que ellos hagan con esa tribu en especifico...- Explico paciente la niña.-
-. ¿Por qué quieres hacer tal conexión?- Preguntó Kikyo.-
-. Porque alguien muy fuera de esta dimensión y la tuya esta moviendo sus hilos para hacer que personas importantes no se conozcan...- Le dijo la niña en tono muy sabio y explico.- Tú has venido aquí para abrir tú mente al mundo de los sueños, sueños líquidos que corren por tu mente libres, esos sueños proféticos que has tenidos nos han ayudado para afrontar al enemigo desde muy abajo, no es fuerte la gota que destruye la roca, si no la constancia de esta Kikyo, el enemigo esta cerca, mucho más cerca de lo que te puedas imaginar, tú reina quiere la perla de Shikon, pero aún no se ha dado cuenta de que en realidad esa no es una verdaderas cinco joyas esparcidas...- Le dijo la niña a Kikyo.-
-. Mi tarea estará completa muy pronto...- Susurro Kikyo mientras tomaba asiento en una mesa de la biblioteca al otro lado del espejo.- Pronto las piezas empezaran a jugar mi juego de sombras...- Dijo mientras sonreía.- Gracias por abrir mi mente...-
-. Gracias a ti por estar del lado correcto de esta guerra...-
-. ¿Hay algún lado correcto de cualquier guerra?- Cuestiono a la niña, mientras esta solo sonreía y largaba una juguetona risa.- ¿Dije algo gracioso?
-. Sí...-Contesto mientras observaba un estante lleno de libros.- Para el otro bando siempre serás el enemigo, es algo que siempre serás...- Le dijo mientras cambiaba su semblante a uno más serio.- Se acerca la hora...-
-. Estoy más que lista...- Aseguro Kikyo sonriendo dulcemente.- Todo estará bien...- Trato de tranquilizar a la niña.-
-. Eso espero...- Dijo mientras que ambas sabían muy en su interior que ahora todo dependería de solo una persona para que todo su plan funcionara...-
El tiempo había pasado, para bien o para mal Inuyasha había madurado bajo la sombra de un padre ausente y una madre a la cual admiraba en lo más profundo de su ser, fuerte y regía, su madre gobernaba con mano dura, pero los últimos años se encontraba paranoica de cualquiera y cualquier cosa, Inuyasha no era tonto y sabía muy bien que las cosas en el reino no estaban bien del todo, el hambre y la peste de primavera habían resurgido con una fuerza atroz, su madre había hecho lo posible por evitar enfermar ella y el resto de la familia Real, desproveyendo así del cuidado adecuado y la prevención a los de cuna baja, algo que a él no le cayó en gracia en lo absoluto, Kikyo y él habían ido a los bajos mundos muchas veces de incógnito viendo en primera persona lo horrible que era la vida, la otra cara de la moneda, lo afortunado que había sido al nacer en cuna de oro, quería hacer algo más que solo esperar y esperar a que su madre de una buena vez decidiera por el futuro de los niños que morían poco a poco frente a sus narices sin poder hacer nada.- Te pareces mucho a ella...- Escucho la voz de su abuela.-
-. ¿A quién?- Preguntó Inuyasha con curiosidad, su voz había salido más gruesa y ruda de lo necesario.-
-. A tú madre...- Respondió.- Antes de tomar el trono...- Aclaro, observó a su nieto, alto y con buen porte su cabello hasta los hombros trenzado y adornado por piezas de metal, su nieto era más luz que oscuridad.- Tú abuelo estaría orgulloso en lo que te has convertido...- Le dijo, en parte su esposo Ezra le hubiera encantado que Inuyasha hubiera gobernado, al final Inuyasha era lo que Ezra e Izayoi no eran, él era un hombre decidido y difícil de corroer en aquel trono lleno de oscuridad.- Eres determinado Inuyasha...- Su abuela le daba mucho crédito a su parecer.- Sé muy bien que hace mucho me pediste que no tocáramos el tema, pero creo que deberías considerar a Kikyo como tú futura esposa...- Allí entraba su abuela nuevamente, la observó con detalle, su vestimenta adaptada a la época con un corsé ajustado su vestimenta sobria color vino combinada con el negro, aún con las mangas largas y ceñida a su brazos, su abuela más de una vez pudo haber sido pasada como su madre, aún conservaba intacta su belleza.- Es una buena mujer, educada y de buena familia y...-
-. No me atrae abuela...- Interrumpió Inuyasha a la mujer, con una gran mentira a su parecer, Kikyo le parecía una mujer hermosa pero muchas veces de carácter frío y reservado, había algo en ella que hacía que pensara que aquella mujer no estaba destinada a estar con él ni con nadie más.- No me cuestiona con la pasión con la que tú cuestionabas a mi abuelo...- Agregó mientras recordaba lo mucho que sus abuelos se amaban.
-. El amor mi nieto viene con el tiempo...-
-. El amor abuela crece con el tiempo...- Replico Inuyasa.- Y nace de una simple mirada...-
-. Serás un buen Rey, mucho mejor de lo que han sido muchos, tú mi nieto serás el destructor de ese trono maldito...- Su abuela nuevamente traía temas muy polémicos a su parecer, el trono no estaba maldito en realidad, sabía que había un trasfondo para ser coronado, y que muchos de sus antepasado incluyendo su abuelo y su madre que no habían podido pasar correctamente, esto no significaba nada para él al final de cuentas fueron coronados.- Aunque...- La mirada nostálgica de su abuela lo preocupo.- Han pasado tantos años...ese trono nos quito a tú abuelo y a mi algo más grande, nuestra escancia fue corrompida, y con ella hemos...-
-. ¿Abuela?-
-. Hay muchas cosas de las cuales nunca en mi vida voy a arrepentirme, solo hay una...- Aldana miro a su nieto.- Trae de nuevo el honor a esta familia Inuyasha, tú abuela y tú madre estamos cansadas de no sucumbir a los deseos del trono..- Le dijo mientras tomaba la mejilla de Inuyasha y daba un dulce beso.- Algún día lo comprenderás...
Y mientras Inuyasha quedaba con muchas dudas, en un desierto solitario un hombre de gran tamaño era acompañado por una pequeña figura a su lado, ambos con capas y capuchas para protegerse del sol inclemente caminaban tranquilos hasta que pudieron divisar la ciudad de Motu, la cual se encontraba ahora aún más grande de lo que ambos pudieran recordar, brillaba como un pequeño diamante en el desierto, la cúpula azul del palacio se distinguía a lo lejos y ambos estaban absortos en sus pensamientos, cuando arribaron a la ciudad, y llegaron hasta el palacio sin interrupciones los recibieron con gran cordialidad, y frente a ellos se encontraron con el sultán, Emir Dos Muertes, y este a su lado se encontraba con dos hombres.
Uno era alto y de cuerpo definido, un intermedio entre robusto y delgado, con el cabello atado a una coleta baja, su vestimenta consistía en un simple pantalón y una camisa larga color negra, un chaleco y unas botas, sus ojos azules demostraban astucia y perseverancia, mientras que su amigo aún más alto que él y mucho más musculoso vestía una camisa mas abierta en el pecho, con pantalones frescos al igual que su compañero se habían vuelto en hombres con un muy buen físico, ahora solo faltaba demostrar que tan buenos eran en la lucha...
Los individuos pasaron a una pequeña arena, en donde los dos hombre y el encapuchado eran los protagonistas de una batalla del todo por el todo...
El primero en atacar fue el de ojos azules, determinado a terminar aquella pelea, pero apenas comenzó el sujeto de la capucha contraataco e hirió en el proceso su hombro con una muy fina daga, muy pronto empezó a sentir su cuerpo a entumecerse, la fina daga contenía un poderoso paralizante, el encapuchado siguió al más grande, ambos dieron vueltas, saltaron y esquivaron los ataques hasta que el hombre simplemente con deseos de terminar dio un puñetazo directo al rostro del encapuchado,haciendo que este se fuera directamente al piso...
-. ¡Qué has hecho salvaje!-Pregunto el ojos azules.-
-. Hombre no sabía que se iba a quedar allí como una idio...- El hombre de ojos grises peleaba con el otro de ojos azules, y ambos no notaron en que una hermosa mujer de ojos azules y cabello rojo suelto y largo los observaba con media sonrisa en los labios.-
-. Para haber pasado diez años en Sotoeternal, yo los veo muy idiotas aún..- Comento Valera Salazar a Emir.-
-. Son buenos, pero tú has mejorado...- Alago Emir a los poderes de Valera, la ilusión era un arte perdido, pero en el desierto las artes perdidas se apreciaban...-
Durante diez largos años Valera había entrenado junto al señor B, el cual nunca se había separado de ella, en esos pocos años fueron pocas las ocasiones en las que visitaba a Miroku o a Salazar, tenía un poco más de tres años sin verlos y le sorprendía lo fácil que podían caer en una ilusión, aunque muy modesta sabía que sus poderes en al ilusión cada día se hacían más fuertes, y todo gracias al señor B.- Oigan pretenden pelear todo el día o van a venir a saludar...-
Ambos hombres se voltearon y la vieron, Valera había sido bendecida por los dioses, alta delgada y con unas piernas torneadas y definidas, sin mucho pecho, pero con mucho más trasero por el arduo entrenamiento que había tenido todos estos años a lo largo y ancho del desierto, Valera por mucho había entrenado y siempre que la veían de nuevo siempre tenía nuevos trucos bajo la manga, que ellos a pesar de haber entrenado en lo más profundo de Sotoeternal aún dudaban de las ilusiones de la pelirroja, creían que ella era una de esas malvadas mujeres del pantano oscuro en Sotoeternal, las cuales maldijeron a ambos más de una vez por todo el desastre que ellos habían causado en el lugar.- ¿Estas segura de que no entrenaste con las fuerzas siniestras de Sotoeternal?-Preguntó el dulce y varonil Salazar.
Francis o Salazar para ella, había crecido con buen porte, como el de un príncipe encantador, sus ojos grises la hacían derretirse y sin embargo sabía que por mucho que el tiempo pasara, entre él y ella no podría pasar nada, pues era ella la que no quería estropear su amistad con el chico, aunque sabía que era solo una fachada, Miroku llego hacía ella y la abrazo, feliz de verse nuevamente, luego fue el turno de Salazar, el cual más que feliz al encuentro con Valera también pensó en lo que ahora depararía el futuro para él y sus amigos...
Un futuro que sabía estaría plagado de acción vida...
Y muerte...
Heeeey! esto es un bonus!
Llego la hora, los encuentros ahora se harán cada vez más cercanos, y las intrigas rodearan a todos estos chicos en una aventura que revolucionara a todo mi nuevo mundo!
Gracias Aki9110!
Saludooos!
Jenny California
