¡Konnichiwa! Y ya está aquí el capítulo 10 (siiiiii) espero que lo disfruten tanto como yo al escribirlo, hago mi mejor esfuerzo :D Gracias a todos los que me han dejado un review, créanme, me encanta leerlos. Reviews, onegai, reviews, quiero saber que piensan de lo que he hecho hasta ahora, por favor :(

Oh y, sslovecontestare tu comentario por aquí ya que no te puedo responder mandándote un mensaje, no sé por qué. Bueno, mencionaste que escribiera un capitulo desde la perspectiva de T.K/Takeru, de verdad que lo he pensado, pero siendo este mi primer fanfic quiero hacerlo de la forma más, "profesional", que pueda, como en un libro, ya que estos (por los pocos que he leído) se narran desde la perspectiva de una sola persona durante toda la historia. Pero tomare muy en cuenta tu comentario, y probablemente estos capítulos narrados por T.K los realice una vez que termine esta historia. ¡Mata ne!

CAPITULO 10

Después del exhaustivo festival escolar había olvidado por completo que al siguiente día nuestra clase daría un paseo a la ciudad de Nara. Y ahora estoy aquí, en este autobús, sentada al lado de una persona que por momentos la percibo tan ajena a mi vida. Este sentimiento de incomodidad se debe, en parte, a la tarde de ayer, en la que parecía que ambos nos aferrábamos a permanecer lejos el uno del otro, de la forma más inesperada, bailando, yo con Davis y el con Ayumi. Durante toda la noche no pude dormir pensando en aquella leyenda de la fogata, si era cierta entonces, pasara lo que pasara, ¿yo estaría siempre con Davis? Y, ¿T.K con Ayumi? De una forma u otra eso arreglaba, en cierta forma, el remolino de emociones en mi cabeza, pero no me tranquilizaba.

-Tendo no vino hoy, ¿te ha dejado sola?- el primero en romper el abrumador silencio que nos rodeaba fue T.K.

-Se sentía mal- dije sin saber que más decir.

Observe fugazmente a mi compañero de viaje. Se encontraba ensimismado en el libro que sostenía en sus manos, logre leer el título, "El principito", decía en letras cursivas. Recordé que mi madre me lo había leído cuando era pequeña. En mi mente apareció el personaje principal de aquella historia, y al recordar su cabello rubio que se parecía tanto al de T.K comencé a reír.

-¿Qué pasa?- pregunto desconcertado.

-Nada, solo recordé algo.

Me observo con ojos curiosos, para luego volver a introducirse en su mundo. De repente el camión se detuvo, señal de que por fin habíamos llegado a nuestro destino. Una vez que todos bajamos del camión el profesor comenzó a hablar para darnos indicaciones.

-Muy bien, ya estamos en Nara, esta es su recompensa por haber concluido el festival en primer lugar de toda la escuela- soltó una carcajada siniestra-. ¡Ejem! A partir de aquí irán en grupos de cuatro durante todo el viaje, dos chicos y dos chicas de preferencia, a las seis de la tarde tendrán dos horas libres, procuren quedarse cerca de alguien conocido, después nos veremos de nuevo aquí.

Todos se reunieron en cuartetos, yo inmediatamente busque a Saori, pero recordé que ella no estaba ahí. Mire a mi alrededor, choque con tres miradas que lucían igual de confundidas que yo. Davis, T.K, Ayumi y yo nos dirigimos señales visuales confusas, nos manteníamos alejados, inseguros, ninguno se atrevía a dar un paso al frente.

-¡Ustedes cuatro!- grito con autoridad el maestro-. Fueron los últimos que quedaron, tendrán que ir juntos.

Levantamos nuestras mochilas como muestra de resignación y seguimos al grupo. Nos dirigíamos al conjunto de monumentos que atraía a gran número de turistas. Primero visitamos el santuario Kosuga, después recorrimos los templos: Horyu-ji, kofuku-ji, los restos del palacio Hejio, y, por último, Todai-ji, el templo que resguardaba una figura de bronce de Buda, o Daibutsu.

-Oye, T.K, ¿sabes la historia de esta estatua?- pregunto Ayumi de forma pretenciosa.

-¿Tú la conoces?

-Si…un poco, mi padre me la conto hace mucho tiempo, mejor preguntémosle al guía, o al profesor.

Davis y yo permanecíamos detrás de esos dos, nuestra compañía silenciosa era mil veces mejor que aquella, ruidosa y llamativa.

-Algunas chicas se vuelven tontas cuando quieren conquistar a un hombre, agradezco que tu no lo hayas hecho, Hikari~chan- dijo Davis burlándose de la actitud de su compañera.

-Ella está enamorada, no la culpo por eso, pero actúa de una forma realmente extravagante- dije apoyando su comentario.

Guardamos silencio en cuanto vimos a T.K acercándose a nosotros con una mano sobre la herida.

-¿Te duele la cabeza, Takeru?- pregunto Davis con un desasosiego que logro sorprenderme.

-Solo un poco, nada de qué preocuparse, gracias. De quien si deberíamos preocuparnos es de Ichinose.

-¿Ayumi?- hablamos en sintonía Davis y yo.

-¿No la han notado, extraña?

-Ella es extraña- dijo Davis.

-Si hubiera algo raro ella nos lo diría ¿no crees?- trate de tranquilizar a mi inquieto amigo.

-Es verdad, pero espero que no sea nada.

La mortificación que T.K sentía por el estado de Ayumi me hacía sentir un poco sola. Seguimos recorriendo aquel maravilloso templo alrededor de una hora, después, como lo había prometido el profesor, todos nos separamos para disfrutar de nuestras horas libres.

-Bien, ¿A dónde quieren ir?- Ayumi mantenía un mapa de Nara en sus manos.

-Sería un desperdicio si solo visitamos los lugares más concurridos y populares, mejor vamos a deambular por la ciudad, así la conoceremos mejor- sugirió T.K.

Todos estuvimos de acuerdo. Para ser la primera vez que estábamos juntos, y considerando las discrepancias entre uno y otro, formábamos un gran equipo. Caminamos lentamente para observar cada detalle de aquella mágica, misteriosa y enigmática ciudad. A veces llegaba a pensar que estaba en otra época. Los arboles susurraban viejas historias almacenadas por el viento, y sus habitantes, parecía que se encontraban congelados en el tiempo por la majestuosidad de su ciudad.

En la copa de un magnifico árbol observe a un ave construyendo su nido, voltee con la persona más cercana a mí para compartir lo que acababa de ver, me sobresalte al encontrarme con los ojos verdes de Ayumi.

-Hace mucho calor, ¿no crees Yagami?- se quejó la chica.

-Yo creo que el clima es agradable- respondí.

Las mejillas de Ayumi tenían un intenso color rojo, lucia decaída, sin fuerzas, y aun así sonreía. Busque a T.K y Davis, hace unos minutos que habían ido a buscar algún lugar para comer, pero ya se habían demorado. Ayumi comenzó a tambalearse, corrí para detener su caída. Volví a buscar desesperadamente a mis amigos con la mirada, los vi aparecer a unas cuantas calles. T.K fue el primero en verme a mí y a Ayumi sobre mis piernas. Obligo a sus pies para que corrieran.

-Ichinose, Ichinose…Ayumi- gritaba T.K con angustia.

T.K poso su mano sobre la frente de Ayumi, observe el miedo que detonaron sus ojos. Sin pensarlo un segundo más tomo a la chica, cargándola dulce y delicadamente, como si sostuviera un trozo de cristal.

-Le he hablado al profesor, dice que se encontrara con nosotros a dos calles de aquí- Davis de dirigió a T.K.

Al escuchar esas palabras comenzó a correr nuevamente. Tanto Davis como yo nos manteníamos atrás, esquivando a la gente que se atravesaba. Llegamos a una calle llena de casas antiguas, solo unos cuantos carros cruzaban la calle, en la esquina nos esperaba el profesor junto a un taxi.

-Motomiya, Yagami, lo siento pero no pueden venir, ustedes regresaran con todos los demás en los autobuses. Takaishi, vamos, entra con cuidado.

T.K ni siquiera nos dirigió una mirada de despedida, vimos al auto alejarse, perdiéndose en el horizonte, después regresamos a donde se habían estacionado los autobuses. Durante el viaje de regreso Davis se sentó a mi lado, tratando de reanimarme, pero su esfuerzo no podía contra mi cansancio. Apoye mi cabeza en su hombro, solo quería llegar a casa.

Al día siguiente la mañana era fresca, aunque, antes mis ojos, el cielo lucia frágil, como si fuera a romperse en cualquier instante.

Extrañamente todos en el salón habían llegado temprano, el tema del día: "La expulsión del chico que ataco a T.K" y, "La huida de T.K y Ayumi". Claramente nadie sabía lo acontecido la noche anterior. Desde mi lugar escuchaba murmullos de todo tipo.

T.K mantenía la cabeza reclinada sobre su butaca, supongo que no pudo dormir, por cuidar de Ayumi. Hasta ese día no era consciente de lo egoísta que podría llegar a ser, mi preocupación principal era pensar en T.K, y no en la salud de Ayumi. Despeje mi mente conversando con Saori, aunque note una pizca de tristeza en su sonrisa, cuando estaba a punto de interrogar a mi amiga la voz del profesor me detuvo.

-Guarden silencio chicos, alguien les quiere dar un anuncio.

Escuche el ruido de una banca arrastrándose, y de reojo vi una silueta caminar al frente del aula.

-Eh…bueno, ahora no sé qué decir- sonrió nerviosamente y aclaro su garganta-. Solo quería informarles que el próximo semestre ya no estaré aquí, con ustedes, pero fue grandioso el tiempo que pase en esta escuela, al lado de todos.

Fue en ese momento, cuando vi a aquel chico parado frente a un gran número de miradas atónitas, cuando encontré la respuesta que tanto tormento me había causado. Un nombre reboto cada vez con más fuerza en mi cabeza, y aquel nombre, era el que ahora repetía la voz de mis recuerdos.