Hola!

Ok, al final he encontrado un hueco para actualizar este fic también. Ahora sí me quedé sin capítulos escritos por lo que sin contar mañana que es domingo y yo como dios descansaré xD me tomará un par de días actualizar por aquí, supongo que para mitad de semana me haré hueco como sea para tenerlo corregido y demás.

Caroone: Gracias como siempre desde el principio ^^

BlueJoy y Luna White 29: Ese Nott, con la posibilidad de moldearlo a gusto es todo un gustazo para escribir con él. Además tiene algo que me atrae irremediablemente! Besos!

nagini27: Ahhh bueno, no sé tampoco por qué él decía eso en sus pesadillas... algún día le preguntamos ;) y bueno, intento actualizar lo más rápido que puedo porque soy la primera que quiere disfrutar de la historia!

mariapotter2002; jajaja lo suyo es quedarse con esa intriga! Obvio que el amor es parte de toda historia, pese a que ésta pueda empezar con algo tan básico como la pasión. Y si, temo que será un longfic, al menos esa es mi idea, sobre todo porque aún no ha empezado la verdadera historia, apenas estamos perfilandola! besos!

Kimi Alexa Infinity: Ahhh, yo casi casi odié a Malfoy por estar ahí con ella pero bueno, todos tenemos nuestras necesidades no? jajaja besos!

minerva91: jajaja menos mal si, que el castillo apenas está recién reconstruido! Gracias! ^^ besos

azu23blood: Bienvenida! Como digo lo interesante es dejarlo para que haya ganas de leer más! Saludos!

Gracias a todos por los reviews, mensajes y por seguir la historia. De verdad es un placer. Espero que sigáis disfrutando de ella tanto como yo, porque el único motivo por el que escribo estos fics es que llevo años escribiendo de mil cosas diferentes, ahora me dio por este fandom y siempre he creído que hay que dejar salir la creatividad de algún modo. Lo comparto por el simple hecho de regalar a los demás la posibilidad de disfrutar conmigo ya que igualmente lo iba a escribir igual para mi! jajaja

Besos y saludos

AJ

Disclamer: Todo pertenece a JK R, yo solo tomo prestado su mundo para divertirme y crear mis propias y extravagantes historias.


Capítulo 9

Alerta permanente

Habían pasado dos días desde que Malfoy la había besado. Si es que a aquello podía llamársele así. Hermione se había pasado todo el tiempo libre en la biblioteca, buscando información sobre Byron Maidlow. Aún no había encontrado nada importante sobre él, claro que tampoco estaba siendo minuciosa en su búsqueda ya que su cabeza parecía no querer colaborar y cada dos por tres divagaba sin poder evitarlo.

¿En serio aquel idiota pensaba que iba a acostarse con él? ¡Prácticamente parecía que le hacia un favor por fijarse en ella! Era un neandhertal, tan pagado de sí mismo que se ponía furiosa cada vez que recordaba que aquel roce de labios había conseguido erizar todo el vello de su cuerpo y que la hizo temblar por el deseo de repetirlo una y otra vez.

Como odiaba las reacciones de su cuerpo.

Cerró el libro del que había estado mirando y suspiró.

— ¿Cansada?

Hermione sonrió y miró aquellos ojos cristalinos.

— Hola Theo — dejó el libro sobre el último de los que ya había apilado y se frotó los ojos — Lo cierto es que si.

— No te vi en el comedor ¿Has cenado algo? — Preguntó él alzando una ceja. Ella negó con la cabeza y él frunció el ceño en respuesta — Vamos a las cocinas — Se levantó ofreciéndole el brazo — Hermione no seas terca.

Ella rió bajito, al fin y al cabo estaban en una biblioteca y se agarró a él. Siempre era tan formal y atento, ya se le hacía familiar, aunque al principio, acostumbrada a los toscos modales de Ron y Harry le resultaba graciosa toda esa pompa y ceremonia.

— Diríjame entonces a nuestro destino, caballero. ¡A las cocinas!

Una sonrisa torcida se dibujó en los labios de Nott.

— Llevas dos días sin salir de aquí apenas — dijo él — ¿Por algo en concreto?

— Busco información sobre Maidlow. Me han dicho que estudió aquí ¿Lo sabías?

— Claro, estuvo en Slytherin.

Hermione paró en seco en parte por la respuesta y en parte por la sensación de que alguien la observaba.

— ¿En Slytherin? Pero, era un gran amigo de Tonks.

— ¿No somos tú y yo amigos? — La suave reprimenda hizo ruborizar a la castaña.

— Eres bobo Theo — Sonrió y siguió caminando — No son rencillas entre casas, es solo que no sé, Tonks siendo intima amiga de un Slytherin… vaya.

— ¿Acaso no crees que a muchos les parece raro que seas amiga de Blaise y mía? Eres la mejor amiga de Potter, Hermione… y nosotros serpientes.

— Sí, pero luchasteis a mi lado.

— Aún así, cuando Tonks y Maidlow se graduaron no había guerra ¿Qué les impedía haber llegado a ser amigos? Te dejas llevar por el pasado y los prejuicios.

Ella suspiró. Tenía razón, lo había hecho.

— Es cierto. Lo siento Theo, sabes que no creo que los Slytherins sean los malos, ya no.

— Lo sé. Solo a veces es difícil olvidar las viejas costumbres.

Hermione recordó a Malfoy y no pudo evitar estar de acuerdo.

— Eso es verdad.

— ¿Y por qué el interés en Maidlow?

Ella miró hacia atrás nerviosa cuando la sensación que alguien les miraba se acrecentó.

— Alguien nos sigue — susurró acercándose a él.

Él no cuestionó sus palabras, la castaña se había hecho una experta en eso durante el último año.

— Ya llegamos — Theo acarició la pera de la entrada y la puerta les dio paso. Dejó pasar a Hermione y cerró tras ellos — ¿Alguna idea de quién podría ser?

Ella sacudió la cabeza.

En realidad si tenía idea, desde el incidente en el Bosque Prohibido se había sentido observada más de una vez y no era Mafoy, al menos no siempre. Sabía que el rubio también la miraba. Pero cuando eran aquellos ojos grises los que la contemplaban la sensación era distinta, cálida. Se ponía nerviosa pero no tensa. En cambio esta otra… le ponía los pelos de punta y le gritaba PELIGRO. Tenía que hablar con Malfoy, tenía que saber por qué había ido él al Bosque aquella mañana, qué sabía. Pero eso significaba enfrentarse a lo que ocurrió en su habitación y no se sentía preparada para hacerlo, aunque sabía que solo estaba alargando lo inevitable.

— Bien, entonces mejor será tener cuidado y andar con mil ojos — dijo el chico yendo hacia un lateral para hablar con uno de los elfos que aún seguían por allí.

Hermione le vio alejarse y apoyó los codos sobre la mesa y la cabeza entre sus manos. Algo ocurría, podía sentirlo en sus huesos, aquella sensación de la que tantas veces hablaba Harry, ¡Cómo echaba de menos a sus amigos! Suspiró, debería hablar con Ginny, Neville y Luna, incluso con Blaise y Theo, tenía que contarles, si algo malo sucedía juntos eran más fuertes. Pero en el fondo no quería pensar en eso. No podía pasar nada. Voldemort estaba muerto, el Ministerio limpio y el departamento de aurores trabajando en apresar a los mortífagos huidos. Hogwarts volvía a ser un lugar seguro y el mundo mágico estaba fuera de peligro… No quería ni pensar en que algo acechara entre las sombras.

Al menos el ED seguía vivo. No era como Ron decía, en realidad todos los que una vez pertenecieron a él, salvo alguna excepción, pensó con acritud recordando a Zacharias Smith, conservaban los galeones falsos con los que se comunicaban. Miró a Theo cuando se acercó a la mesa de nuevo con un bocadillo y comió en cómodo silencio.

— Tengo algo que daros a Blaise y a ti — Dijo al acabar de comer después de dar un trago a su zumo de calabaza — ¿Podría veros mañana por la noche en mi torre?

— Sí, si el guardián nos deja pasar… — respondió lacónico.

— ¿Qué guardián?

— Malfoy — Entrecerró los ojos mirándola como si recordara algo de pronto — Estos últimos días ¿Has estado allí a la hora de cenar? — preguntó sin dejar de mirarla.

— Sí, no tenía hambre — respondió la castaña apartando la vista, incómoda al recordar lo que había sucedido días antes — ¿Por qué?

Él negó con la cabeza, pero sonrió y la miró dejando el tema de lado.

— Mañana iremos sin falta.

—Bien — ella suspiró — Después avisaré a los demás.

Sé que hay algo que te preocupa, Hermione. ¿Confiarás en nosotros?

— Sabes que confío Theo, somos amigos — respondió agarrando su mano por encima de la mesa.

— Sí — el chico giró su mano y enlazó los dedos con los de la castaña — Lo somos.

…..

Cuando Hermione entró a su Sala Común Draco ya estaba allí.

Tras dos días dándole tiempo y espacio para pensar en lo que, en un estado ligeramente etílico, le había propuesto, decidió que ya había tenido bastante de ambas cosas. Iba a volverse loco si ella no decía nada y parecía no tener prisa por responderle, si es que se le había pasado por la cabeza siquiera la idea de contestarle a aquella leona cobarde que no parecía merecer pertenecer a Gryffindor.

Aquel día había llegado al límite de su paciencia, nunca pensó que tuviera tanta a decir verdad. Así que decidió que la esperaría allí, sin moverse hasta que regresara a la torre. No iba a pasar de esa misma noche.

— Buenas noches, Granger.

Ella le miró nerviosa.

— Buenas noches Malfoy.

Ambos se quedaron en silencio, mirándose en la distancia, en lo que parecía ser el momento más incómodo de la historia. Al menos para Hermione, porque Malfoy la miraba furibundo, como si tuviera ganas de gritarle cuatro cosas y se contuviera por pura fuerza de voluntad.

— Llevo dos días esperando Granger — Le espetó cuando no soportó más el tenso silencio.

Ella le contempló anonadada.

— ¿Qué?

— Lo que oyes, dos días enteros esperando — Parecía ciertamente ofendido aunque no se había movido del sillón y su rostro no expresaba absolutamente nada, al contrario que su voz que se escuchaba claramente resentida.

— No te sigo — Contestó ella cruzándose de brazos en actitud defensiva, empezaba a enfadarse.

— Desde luego que no lo haces, si me siguieras no estaríamos teniendo esta conversación.

Ella gruñó y él la miró con rencor.

— Creo que hace dos días te propuse algo y espero una respuesta, Granger.

Por Merlín ¿Acaso se podía ser más despótico? Se preguntó ella.

— Creo recordar — Hermione sonreía como lo haría una serpiente, como él mismo lo hubiera hecho en su situación — Que hace dos días — continuó mostrando dos dedos — entraste a mi dormitorio, sin mi permiso, borracho y enfadado — entrecerró los ojos y se acercó a él — Diciendo… tú dijiste que…

— Que te deseo Hermione — Draco se levantó y ella tuvo que alzar la cabeza para mirarle a sus ojos ¿Cuándo se había acercado ella tanto al sofá? — Dije que te deseo y que sé que es algo mutuo — continuó muy seguro de lo que decía — Te dije — agarró los brazos de la chica atrayéndola hasta que sus pechos quedaron pegados uno al otro. La castaña inspiró con brusquedad y él siguió hablando en un siseo — que podríamos canalizar esta tensión que hay entre nosotros, de una forma más… productiva y satisfactoria para ambos — Había tirado de ella hasta que Hermione tuvo que alzarse en puntillas mientras él agachaba la cabeza sin dejar de mirar sus ojos, hablando sobre su boca e intoxicando a la joven con su aliento — Y estás tomándote demasiado tiempo para darme una respuesta. Yo no soy una persona paciente —susurró.

Hermione tragó saliva y tembló entre los brazos del Slytherin. No podía pensar, no era capaz de conseguir que sus neuronas hicieran contacto alguno entre ellas, solo podía sentir, sentir su calor, su olor, que la envolvía sumiéndola en un estado de confusión… solo veía sus labios, aquellos labios que la llamaban animándola a probarlos, sus ojos, aquellos iris plateados casi absorbidos por su dilatada pupila ¿Qué diablos le pasaba? Sentía un hormigueo constante en el estómago, estaba mareada y su cuerpo pesaba, como si se rebelara contra ella y quisiera quedarse laxo y relajado contra aquel endurecido cuerpo masculino.

— Yo… no lo sé. —respondió mordiéndose el labio. Y no lo sabía en verdad. Hermione era una mujer seria, responsable y consecuente con cada paso que daba en la vida. Su inteligencia no englobaba solo sacar buenas notas en distintas materias, no, ella era madura, no se dejaba llevar por impulsos si no que tenía una mente bien estructurada y algo cuadriculada a veces... ¿Dónde, por Merlín, estaba todo eso ahora que lo necesitaba?

El soltó un hondo gruñido y sin poder contenerse pasó la punta de la lengua por el mismo punto que ella acababa de lastimar con sus dientes, Hermione gimió suavemente y Draco maldijo aquella sensualidad que le robaba el aliento. ¿En qué momento ella se había convertido en la viva imagen del erotismo para él? ¿Cuándo demonios había sucedido aquello sin que se diera cuenta?

— ¿Hermione Granger no sabe algo? — Dijo con voz ronca aunque con un deje de diversión, mientras dejaba una serie de besos por su mandíbula en dirección a su oreja — Di que sí — susurró calentando su lóbulo con su aliento y mordiéndolo con suavidad.

Ella se estremeció, tenía el vello erizado, incluso sus pezones estaban endurecidos, podía sentir la humedad de entre sus piernas y el palpitar frenético de su corazón. Se ruborizó sin poder evitarlo y Malfoy sonrió. Jamás pensó que una mujer pudiera ser tan sensualmente inocente y receptiva a unas simples caricias. No podía esperar a descubrir hasta que cotas podía llevarle aquella leona a la que nunca imaginó tener así, rendida en sus brazos.

— Será nuestro secreto — Siguió con aquella voz oscura y tentadora, tejiendo su magia con palabras prohibidas — Nadie tiene por qué saber lo que ocurra tras estas puertas — nadie debía saberlo en realidad, se dijo, no le interesaba que nadie supiera de esa extraña obsesión que sentía por ella. Continuó delineando el borde de su oreja con la húmeda punta de su lengua — Seremos tú y yo, puedo enseñarte cosas que desconoces — Sus manos descendieron por sus brazos lentamente hasta agarrar sus muñecas y llevar los dedos de ella a su nuca. Hermione se aferró a su cuello inconscientemente y enredó los dedos en sus platinados mechones. — Di que sí — murmuró esta vez sobre sus labios brillantes y rosados.

Hermione descubrió como debió sentirse Eva, tentada por la serpiente. Y entendió por qué pecó.

Un latido, dos.

Ambos se miraban a los ojos, los de ella velados de inseguridad y anhelo, los de él cargados de deseo visceral.

Tres latidos, cuatro.

Ella exhaló lentamente y él respiró su aliento

Cinco latidos, seis.

Los labios de ella rozaron los de Draco al hablar y él se bebió aquella única palabra que sentenció a ambos.

— Si.

El Slytherin sonrió, con una mueca que, si Hermione hubiera llegado a ver, tal vez habría reconsiderado su respuesta. Pero no pudo verla porque en el momento en que ella habló, la boca de Malfoy se abrió sobre la suya y la devoró.

Aquella era la única palabra que podría decirse de aquel beso ávido e insaciable.

Él la besó una y otra vez, usando sus labios, su lengua y sus dientes por igual. La mordía despacio, lamiendo después aquel punto donde segundos antes había clavado sus dientes, para después absorber su labio antes de morderlo una vez más. Hermione se dejaba hacer, temerosa de dar un paso en falso. Pero entonces abrió la boca para gemir, cuando una de las manos del Slytherin rozó el lateral de uno de sus pechos y él no perdió el tiempo, se hundió en ella, avasallándola con su juguetona y sensual lengua que entraba una y otra vez, tentando a la suya propia a luchar en aquella primitiva danza húmeda y ansiosa.

Sus manos acariciaron su espalda por encima de la túnica, una vez, dos y tiró de ella arrastrándola al sillón frente al fuego, se sentó jadeando cuando el cuerpo de ella cayó sobre sus muslos y la acomodó en su regazo buscando una vez más su boca.

El tiempo dejó de significar algo para ninguno de los dos. Se besaron una y otra vez, ella acariciaba su pelo, él dibujaba tranquilizadores círculos sobre su espalda.

Draco no sería capaz de decir cuánto tiempo pasó hasta que se decidió a llevarla a su habitación, la dejó ante la puerta y la besó una vez más porque aquellos labios eran ciertamente adictivos. La vio entrar con la mirada perdida y sonrió complacido yéndose hacia el cuarto de baño. Necesitaba una ducha muy muy fría. Por el momento.

Hermione por su parte se tumbó en la cama sin desvestirse y se abrazó a la almohada aún estremecida.

¿Qué había hecho? Había pasado la noche sentada sobre Draco Malfoy, besándole como si no fuera a haber un mañana, temblando de deseo entre sus brazos, gimiendo con cada roce de sus labios…

— Oh Merlín

Se tapó la cara con las manos completamente avergonzada. ¡Era Malfoy! ¿Qué estaba pasando con ella? Cerró los ojos con fuerza y aspiró, sus fosas nasales se inundaron con su mentolado aroma.

Suspiró. Toda su ropa olía a él y aún podía saborearle en sus labios. Se llevó una mano a la boca y con un dedo perfiló su labio inferior del mismo modo en que él lo hizo con su lengua.

Recordó la conversación que había tenido esa misma noche Theo ¿Podrían olvidarse las viejas costumbres? ¿Podría hacer lo que él le dijo? ¿Usar todos esos sentimientos contradictorios que generaban uno en el otro y canalizarlos con… con el sexo? Porque no se engañaba, sabía que era eso exactamente lo que él le había propuesto. ¿Y por qué no? Se preguntó. Estaba cansada de ser la mojigata de Granger. Quería sentir, quería vivir una aventura que, por primera vez fuera placentera y no supusiera arriesgar su pellejo a cada instante.

¿Y qué hay de tu corazón? Le dijo una conocida voz en su cabeza.

Precisamente ¿Qué mejor que una aventura con Draco Malfoy para mantener fuera de peligro a su corazón? Ellos se soportaban a duras penas así que no correría peligro de salir dañada de aquello.

¿Por qué no? Volvió a pensar. Era cierto que, por alguna razón que escapaba a su entendimiento le deseaba. No a cualquiera, si no a él, a su más acérrimo enemigo del colegio, al que le había hecho la vida imposible los años anteriores, a ese mortífago al que debía odiar. Pero en el fondo no se engañaba a sí misma, había más en él de lo que dejaba ver al mundo, lo había sabido cuando Bellatrix la torturó en su mansión, cuando le vio en la Sala de los Menesteres en la Batalla de Hogwarts, cuando miró sus ojos al acabar la guerra… solo esperaba, se dijo con el último rastro de cordura antes de ceder a lo que su parte más física le exigía satisfacer, que lo que fuera a encontrar tras su fría máscara de Malfoy, no hiciera tambalear su sensatez ni que se arrepintiera de su decisión.

Con un suspiro se levantó y abrió su baúl intentando no pensar más en el tema. Sacó dos galeones falsos del fondo, algunos, por dejar Hogwarts o bien porque ya habían terminado sus EXTASIS, como Cho, le devolvieron las monedas durante el verano. Al principio Hermione se enfadó. ¿Y si algo ocurría como podría mantener vivo el ED? Pero Ginny tenía razón al decirle que aquello le gustara o no, no era como la Orden. Además, con Voldemort muerto ¿Qué problemas iban a tener?

Visto así tenía lógica, pero Hermione había vivido demasiado en su joven vida y si algo sabía es que seguramente muchos pensaron aquello cuando Dumbledore encarceló a Gellert Grindelwald. Ella no era tan crédula. Adoraba la idea de que todo pudiera ir bien y nada hiciera tambalear aquella paz recién adquirida pero no cerraría los ojos por si acaso.

Alerta permanente Hermione.

Y aquella vez fue la voz de Alastor Moody la que escuchó en su cabeza.

…..

— ¿Hablaste con Nott?

Zabinni miró a la pequeña Weasley y negó con la cabeza.

— No, al menos no del tema del escobero — Resopló dándose pequeños tirones del pelo, pensando cuanto podía confiar en la leona, al fin y al cabo era la mejor amiga de Hermione, tal vez podría ser de ayuda — Los Gryffindors sois de palabra ¿Cierto?

Ella frunció el ceño intentando encontrar sentido a aquello en medio de la conversación que mantenían sobre el hurón oxigenado.

— Me ofende la pregunta Zabinni — Respondió cruzándose de brazos.

— El genio de las pelirrojas no es un mito por lo que se ve — dijo divertido — Está bien — Debes prometer que lo que te cuente quedará aquí, entre los dos.

— De acuerdo — Ella le tendió la mano y el la estrechó sorprendiéndose ante el fuerte apretón de ella.

— He estado observando a Theo últimamente y he notado algo raro.

Ella le miró con atención. De todos era sabido que Blaise Zabinni tenía un buen ojo y era un observador nato… ella diría que pecaba de fisgón pero… Era solo su humilde opinión, por supuesto.

— ¿Y?

— No lo sé, no estoy seguro de que pase algo, pero creo que en cierto modo siente algún tipo de interés por Hermione

Ginny abrió la boca y parpadeó confusa.

— ¿Theodore Nott? — Sacudió la cabeza y silbó — Vaya no pensé que le gustaran las chicas.

Aquello ofendió a su amigo que la fulminó con la mirada.

— ¿Qué insinúas pelirroja?

Ginny levantó las manos en señal de paz

— Tranquilo, no insinúo nada, es solo que no parece gustarle la gente en general.

— Eso es cierto, pero desde este verano parece cómodo con ella. Igual me equivoco, no lo sé, pero precisamente porque no lo sé, no quiero decirle que casi pillan a Hermione dentro de un escobero con Malfoy… conocemos demasiado bien a Draco.

— ¿Qué andáis tramando vosotros dos?

Al oír la voz de Nott ambos dieron un respingo como si les hubieran pillado in fraganti y Theo sonrió.

Vaya vaya… Esperaba que Blaise no estuviera metiendo la mano en terreno ajeno, porque Potter por Gryffindor que fuera no parecía ser de los que fueran a quedarse quietos mirando cómo les levantaban la novia. En fin, aquel no era su problema, al menos de momento.

— Nada — Disparó ella derecha como un palo.

— Nada de nada — Añadió el moreno.

Theo se sentó al lado de Ginny ignorando su obvio nerviosismo.

— Hermione quiere vernos esta tarde en su torre, Blaise — miró a la chica y frunció el ceño — dijo que después avisaría a los demás.

Ella dibujó una pequeña sonrisa en sus labios y asintió como si entendiera. Se levantó y se despidió de los chicos con una sonrisa.

— Si no me doy prisa no llegaré a Encantamientos — dijo antes de salir corriendo en dirección a su clase.

— ¿Qué te traes con ella Blaise? — Preguntó Theo mirando la melena pelirroja desaparecer al final del pasillo

Zabinni frunció el ceño pillado totalmente desprevenido

— ¿Con Weasley?

Parecía absolutamente perplejo pero Nott le conocía demasiado.

— Ella está con Potter

— Lo sé. No tengo nada con ella.

El otro solo subió una ceja escéptico y Blaise endureció la expresión.

— ¿Y tú con Granger? — espetó repentinamente enfadado.

Theo encajó el golpe, miró a su amigo con una expresión impenetrable y se levantó despacio.

— Te esperaré en las mazmorras para ir a hablar con Hermione, no llegues tarde.

Cuando Theo se marchó por el mismo sitio por el que minutos antes se fue la Ginny, Blaise hizo una mueca de disgusto consigo mismo, haberle dicho eso a Nott había sido un golpe bajo que además había dejado al descubierto sus cartas, mala jugada Zabinni, se dijo en silencio.