¡Ultimo capitulooo! Esto es emocionante y triste a la vez, ¿no lo creen?
Bueno, espero me perdonen por no haber subido ayer, igual ya recibi mi karma u.u
Espero les guste :P
Capítulo 10: "Lluvia"
"Adentro llueve y parece que nunca va a parar. Y va a parar" Tan Lejos, No Te Va Gustar.
Escuché el sonido del perfume en spray siendo esparcido prolijamente por un cuello vampirico y un par de muñecas. Sonreí.
-Ahora solo falta...
-¡Nada de base!-Declaré, hay que saber donde detener a Alice Cullen, es una cosa que no cambiará, ni en el pasado ni el en futuro.
Puso ojos en blanco.
-Hablaba de un colgante.-Murmuró, agitando la brocha de rubor en el aire. Se volteó y comenzó a buscar en su cajita alguno que me quedara bien.
-¿Que hay de este?-Rose tenía una caja azul en la mano, dentro había un colgante de plata con una pequeña estrella como dije. En el centro de esta había un hermoso topacio azul.
-¡Es bellísimo! ¡Te quedará genial, Vanessa!-Chilló Alice, tomando el colgante de su estuche.-Es un gran detalle, Rose.
-No, yo no lo compré.-La rubia frunció el ceño.-Estaba en tu tocador, pensé que tú...
Alice negó con la cabeza.
-Recién ahora pensé en el colgante.-Frunció los labios.-Quizás a sido Esme, ella es así de detallista.
-¿Donde esta ahora? Quisiera agradecerle por esto.-Susurré hipnotizada ante la belleza del colgante reflejada en el espejo frente a mi.
-Cenando con Carlisle.-Respondió Rose.-La hemos arreglado en lo que tú te duchabas.
Asentí.
-Agradézcanle de mi parte.-Murmuré, alisando mi vestido.
Rose ladeó su cabeza y miró a Alice, como si se comunicaran con la mirada.
-Bien... creo que ya estas lista, oficialmente.-Alice sonrió ampliamente y me condujo hacia el espejo de la habitación.
El vestido azul claro quedaba muy bien con mi tono de piel y los zapatos plateados eran cómodos y a la vez hermosos. El colgante combinaba con las dos cosas.
Perfecto.
-Desearía llorar en estos momentos.-Murmuró Alice, abrazándose a Rosalie.
Les sonreí.
-Gracias por ayudarme, chicas.-Susurré.
Alice tuvo una visión.
-Edward ya casi termina de arreglarse.-Me comunicó, guiñándome un ojo.
-Espero que el increíble príncipe este a la altura de su princesa.-Susurró esta con sarcasmo al principio y algo de enojo al final. Rosalie siempre me celaría, no importa la época en la que deba existir.
Respiré profundamente, en ese momento escuché tres toquidos en la puerta de mi habitación. Las dos vampiresas sonrieron, Alice fue a abrir la puerta.
Edward estaba guapísimo.
Sus cabellos seguían revueltos, pero al imaginármelos peinados hacia atrás con gel supe que tomó una buena decisión. Su corbata tenía delgadas rayas celestes y su traje era tan oscuro que hacía resaltar su palidez.
Sonreí, a Bella le gustara.
-Prometiste no hacerlo incómodo.-Le recordé, puso los ojos en blanco.
-Creí que habíamos olvidado eso cuando me invitaste al baile.-Murmuró, acercándose a mi.-Porque fuiste tú quien me invitó a mi, ¿recuerdas?
Suspiré, sus manos fueron hacia mi cintura, y no podía apartarlas. No si quería continuar con el plan.
Me mordí el labio.
-Llegaremos tarde.-Susurré, buscando una salida.
-Eso hacemos los Cullen.-Respondió, aspirando el aroma de mi perfume. Alice levantó sus cejas, estoy segura.
-Yo soy una Wolf.
-Veamos por cuanto tiempo más.- Se apartó y me guiñó un ojo. Tuve que ignorarlo por el bien del plan. Si hubiera sido un escenario diferente, mi pie ya habría tocado su entrepierna en un gesto nada sexual.
Salimos hacia su Volvo gris niebla, era extraño pero esa noche no estaba lloviendo, aunque las nubes nos seguirían a donde fuéramos.
El camino hacia el instituto no estuvo tan mal como pensaba, a pesar de que no intercambiamos ni una palabra. Esa desventaja solo repercutía en mi puesto a que para Edward no sería nada. Podía echarle una mirada a mis pensamientos siempre que quisiera.
Pero no parecía estar haciéndolo, parecía estar ocupado en sus propios pensamientos. Su ceño estaba fruncido.
-¿Pasa algo?-Pregunté, desenredando mi cabello de los pendientes que Rose me prestó para esa noche, plateados también.
-No, solo...-Carraspeó.-Intento concentrarme en el camino.
Puse ojos en blanco.
-Los vampiros podrían concentrarse aun si los persiguiera un grupo de zombies y naves espaciales, mientras leen la saga completa de Harry Potter.-Murmuré.
Se rió.
-Nunca he tenido que conducir mientras comparto el auto con una chica de vestido corto que no fueran mis hermanas.-Apuntó, aunque por alguna razón la frase no me sonó sincera.
Lo ignoré, me daba igual que pensara. Yo también tenía en que pensar, pero no podía hacerlo.
Llegamos al estacionamiento del instituto. Edward estacionó el Volvo en silencio. Me bajé del auto antes de que él quitar las llaves, sorprendiéndolo.
Miré hacia la escuela, todos estaban entrando, iban de traje y vestidos. Me abracé a mi misma.
-¿Esta todo bien?-Me preguntó Edward, colocándose a mi lado, dejando que su mano roce la mía.
-Tengo la sensación de que más de una chica logrará intimidarme.-Murmuré, tomando su mano.
Él me soltó y pasó su brazo por mi cintura.
-Al contrario, tú serás quien las intimide.-Susurró en mi oído.-Ya verás.-Agregó al tiempo que cruzábamos la puerta.
Todas las miradas repararon en nosotros al instante, casi parecía que el tiempo se hubiera detenido. Cada susurro en el salón involucraba mi nombre y el de Edward.
La nueva y Cullen, la nueva y Cullen, una y otra vez.
Tragué saliva.
-¿Quieres que te busque algo de beber?-Preguntó Edward.
-Iré yo, tranquilo.-Sonreí a medias, soltándome de su agarre.
Debía encontrar a Bella, debía juntarlos otra vez. Fui hacia donde estaban las bebidas y me serví un poco.
-Disculpa, quisiera servirle un poco a mi pareja.
-Si claro, no hay probl...-Levanté la mirada, sentí todo el aire abandonar mis pulmones.
Su tez morena, su sonrisa lobuna aun cuando era humano. Llevaba el pelo largo y no traía el saco del traje. Jacob, se veía... perfecto. Y muchos podrían negarlo, pero a veces lo perfecto luce diferente para lo demás, y solo tú sabes lo especial que es. Porque todo lo diferente oculta un grado de perfección, y a veces solo esta en ti querer aceptarlo.
Wow, ¡como me afecta verlo aun! Eso ha sido genial y patético al mismo tiempo.
Cuando se alejó lo seguí con la mirada, le llevaba un vaso a Bella. Ella llevaba su chaqueta para apartar el frío, y le sonreía ampliamente. Jacob la miraba con un brillo especial en su mirada, e instantáneamente noté que no estaban allí como amigos.
¡Como es que nunca se dignaron a decirme que salían antes de mi! ¡Es por eso que no me permite ir a fiestas con él!
Apreté mis dientes.
-Ness, ¿estas bien?-Sentí las manos de Edward en mis hombros. Respiré profundo, sabía que si no me calmaba las lágrimas invadirían mis ojos. Odiaba ponerme furiosa, odiaba llorar de rabia, y odiaba a mi madre por ser igual y hacerme heredar esto.
-Si, solo...-Aclaré mi garganta.-Ese chico casi derrama su bebida en mi vestido y Alice se molestará si lo ve manchado, es todo.-Susurré, alejándome.
-No estas diciéndome la verdad.-Edward me seguía de cerca, volvía a ser tan molesto como siempre.
No, nunca dejó de serlo.
-¡Tú tampoco fuiste sincero en el auto y yo aún así te dejé en paz!-Me volteé.-¿Podrías por favor hacer lo mismo? ¡Solo un segundo! Quisiera estar sola.
Me alejé de él, buscando alguna salida. Estaba harta de todo, no sabía cuanto tiempo más lo soportaría.
Afuera estaban algunas parejas besándose y chicos haciéndose los malos fumando o bebiendo alcohol. Suspiré y tomé asiento en uno de los banquillos un poco alejado de los demás.
-¿Como crees que puedan estar juntos?-La irritante voz de Jessica llegó a mis oídos, no la había visto adentro, por lo visto Mike estaba con ella allí afuera, no supe por cual de las tres actividades.
-Si, han venido juntos al baile.-Repitió Angela, cruzándose de brazos.
-¿NO SON PRIMOS?-Cuestionó Jessica, poniéndose histérica.
-¡Oye, calma Jess, estas conmigo!-Mike sonrió.-¿No te basta?
-Estamos hablando de Edward Cullen.-Jessica puso sus ojos en blanco y se volvió hacia Angela.
-No son primos, Angela. Ella es la hija de un amigo del doctor Cullen y simplemente quería estudiar aquí.
-¡Si, porque no hay mejor lugar turístico que Forks, ni mejores institutos!-Gritó, sarcástica.
-Calma, Jess.
-Creí que le gustaba Bella.-Murmuró esta, teniendo un gran cambio de humor en solo dos segundos, juraría que habían salido a tomar alcohol pero no estaba segura.
-Yo también.-Asintió Angela.
"Yo también" Pensé, alejándome un poco de ellos. Edward salió hacia el patio, las chicas se voltearon instintivamente hacia él, como si lo hubieran sentido.
"Calmen sus hormonas" Pensé, alisando mi vestido. Edward rió, estaba justo a mi lado.
-¿Como te moviste tan rápido?
Frunció el ceño.
-¿Quién eres?-Preguntó, conteniendo la risa.
Puse ojos en blanco.
-¿No te vieron?-Reformulé mi pregunta.
Negó con la cabeza. Echó su cabeza hacia atrás y suspiró, yo también.
-¿Eres del grupo que viene a fumar o del que toma?-Pregunté, desenredando mi cabello. Hubiera dado todo por tener el cabello lacio como mi madre.
-Del grupo que debe venir a buscar a su pareja afuera porque ha arruinado todo.-Respondió Edward, tomando mi mano.-Y tienes razón, no te he dicho la verdad.
Asentí ausentemente, ¿que importaba eso?
-Ayer por la noche no estuve de caza con mis hermanos yo... llegué antes y...-Suspiro.-Fui a ver a Bella Swan.
Me tensé.
-¿En serio?-Pregunté, solo para que siguiera hablando.
Asintió.
-¿Por qué eso es malo?-Fruncí el ceño.
Suspiró.
-Porque tu me gustas, Vanessa. Y yo... quiero estar contigo pero Isabella es...
-Supongo que el amor-odio no es para todos.-Lo interrumpí.
Antes de poder darme cuenta (y poder evitarlo), él me tomó del mentón, me giró y me besó. Me separé.
-¡¿QUE ES LO QUE ACABAS DE HACER?!-Grité, incorporándome.
-Te he besado.-Susurró, sonriendo tontamente.
¡Diu, diu, diu!
-¡¿Por qué?!-Volví a gritar.
Te odio, te odio, ¡te odio!
Edward se incorporó y acarició mi mejilla.
-Porque me gustas y quiero enamorarme aún más de ti.
Levanté mi mano y le pegué una cachetada. No le dolió, ya me lo esperaba. La verdad no se que intenté hacer, quizás sacar la ira que intentaba contener. Y quizás estaba demasiado shockeada como para solo levantar mi rodilla y darle donde merecía dolor, arriesgando mi nacimiento de una forma nueva.
Me alejé de él y regresé al baile, las miradas de Jessica y Angela me taladraron de camino al salón. Edward venía detrás de mi, por lo que aceleré el paso.
Estúpido vampiro.
En el mismo rincón donde estaban antes, Jacob y Bella estaban frente a frente, y él tenía una mano en su mejilla.
-Gracias por venir conmigo, Jacob.-Murmuró Bella, sonriendo.
-De nada, Bells.-Jake sonrió, y le dirigió una mirada que supo como destruirme en segundos.-Sabes que haría cualquier cosa por ti.
-Esto es demasiado.-Murmuró ella, ignorando su mirada amorosa.
-Nada es demasiado.-Tomó ambas manos de Bella.-No si me lo pides tú.
Sus rostros se acercaron y se unieron en un beso.Y ese beso pareció romper todo lo que logré ser en este tan corto tiempo de existencia.
Me alejé de ellos, aun en shock, sintiendo mis ojos llenos de lágrimas. Edward había visto todo y seguía helado detrás de mi. Se quedó allí más tiempo, por lo que pude salir afuera sin tenerlo pisándome los talones.
-¡Vanessa!
-No me llames así-Susurré.-, no es mi nombre.
-¿Ah, no? ¿Y cual es?-Preguntó posando una mano en mi hombro. La aparté y me volteé.
Apoyé mi mano en su mejilla y se lo enseñé todo. ¡Al diablo con todo! Esto es demasiado.
-Renesmee Carlie Cullen.-Susurré, apartando mi mano. Edward me miraba en shock.-¿Podrías solo volver allí y besar a mi madre para que pueda irme?-Pregunté, las lágrimas caían por mis mejillas.
Mi colgante se cayó al suelo, no lo recogí. No lo quería, no quería más nada.
Edward regresó corriendo al baile, como si no le importara dejarme ahí. No iba a esperarlo. Simplemente me fui, como el primer día, caminando desde el instituto al otro lado del pueblo, bajo la lluvia que jamás llovió.
...
Caminé durante horas, no tenía ánimos de llegar a casa. Ya no me apetecía seguir fingiendo ni podría hacerlo de todos modos. Edward sabía todo ya, y seguro Alice también.
Lo único que deseaba era volver a la realidad que me correspondía y que todo volviera a ser normal.
Me senté al pie de uno de los árboles y abracé mis rodillas, abandonándome al llanto. Comencé a recordar como era mi vida antes de que todo esto ocurriera.
La vez que capturé copos de nieve con Jacob, la vez que mi tío Emmett y yo jugamos una carrera por el bosque, la vez que mi padre me dejó cazar uno de sus pumas, a pesar de que sean sus animales favoritos...
Pensé en mi madre, en las discusiones que tuvimos los últimos días porque exigía mi libertad. Ahora ni siquiera se porque lo hice. ¿Quiero salir como una adolescente cuando al menor problema ya estoy llorando como una idiota? En lugar de resolver las cosas por mi misma le mostré todo a Edward como una cobarde.
Un sollozo abandonó mi garganta, extrañaba a mis padres. Los necesitaba, y daría todo por tenerlos de vuelta.
Suspiré y me incorporé. Sacudí la tierra de mi vestido y comencé a caminar sin rumbo, adentrándome aún más en el bosque. En eso, distinguí algo a la distancia.
La cabaña del bosque.
Limpié mis lágrimas y corrí hacia ella rápidamente, como si al llegar fuera a desaparecer.
No lo hizo.
Intenté abrir la puerta, quizás solo para probar si podía hacerlo o no. Algo parecía estar trabandola. Cuando iba a irme, se abrió.
-¿Renesmee?
Me volteé sorprendida. ¿Bella? ¿Estaba aquí y... había dicho mi nombre?
-Hija, ¿has olvidado tus llaves en La Push otra vez?-Preguntó, ladeando su cabeza.
Tardé unos minutos en reaccionar, cuando lo hice, fue para arrojarme a sus brazos, empezando a llorar otra vez.
-¿Que sucede, bebé?-Acarició mi espalda.
Cerré mis ojos.
"No lo se, pero no quiero perder el tiempo pensando en eso"
-Creo que me debes un agradecimiento.
Me aparté, esa no había sido su voz. De hecho, no conocía para nada esa voz.
-Tú, Vanessa Wolf.
Me llevé la mano la colgante, el topacio azul parecía titilar. Juraría que se me había caído...
Me lo quité y lo examiné, una luz sumamente brillante emanaba de él.
-¿Prefieres Renesmee?-Titiló, como si alguien hablara desde él.
Grité y lo arrojé lejos de mi. Al caer al suelo, una figura emergió de él.
-¿Tú... eres mi estrella?-Pregunté. Su vestido era azul, con pequeñas estrellas plateadas. Ella era sumamente pálida y su aspecto me recordaba a mi tía Alice.
"Siempre pensé que era lucía igual que un duende" Pensé.
-Si.-Respondió aquella... ¿hada?-Si, soy como un hada.
Asentí, eso no importaba mucho.
-¿Tu me mandaste al pasado e hiciste que mi padre dejara a mi madre por mi y que él me besara?-Le grité, posando las manos en mis caderas.
-Si.-Repitió, sonriendo aun. ¿Por qué estaba sonriendo?
-¡¿Y te debo agradecer eso?!-Grité.-¡Eres la peor estrella fugaz del mundo! ¿Que entendiste con mi simple deseo de conocer a mi madre cuando era humana? ¿Que has hecho?
-Déjame decirte que fue tu culpa.-Me señalé a mi misma, sorprendida.-¡Si! ¡Nadie pide un deseo estando enojada! Según el reglamento, debía darte una lección. ¿Aprecias más a tu madre ahora, no?
Medité la respuesta unos segundos.
-Si, pero no quiero ni respirar cerca de mi padre ahora. Puede que hayas mejorado mi relación con ella pero me diste un trauma de por vida en el proceso.-Respondí.
El hada se mordió el labio.
-Bueno, soy nueva en esto de conceder deseos.-Se excusó.-¿Quieres regresar?-Agitó en el aire una pequeña varita.
-¡No!-Me negué rápidamente.-Concédeme el deseo de olvidar todo esto, por favor.
-Creo que eso si podré hacerlo.-Sonrió de costado.
Un polvo mágico comenzó a rodearme. Pensé que si esto hubiera pasado cuando tenía cinco años, estaría encantada. Pero ahora que aparentaba dieciséis, me parecía sumamente cursi y ridículo.
El hadita frunció el ceño.
-Gracias por nada.-Murmuré, cuando aun era consciente de el maldito deseo.
-¡Hey, cuidado! Aun puedo llevarte a la época en que tu padre era humano, ¡y sería peor enamorarlo allí!-Me amenazó.
Levanté mis manos en señal de rendimiento y cerré los ojos.
Cuando los abrí, estaba en mi cama. Y, amo dormir más que nada en el mundo, pero en ese momento, me sentí sumamente feliz de despertar, y no dudé en abandonar mi cuarto y no volver allí en todo el día.
Bien, hemos llegado al final de la historia, sin contar el epílogo que iba anexar aquí hasta que noté que estaba en tercera persona. Aun así, posiblemente no suba nota de autor en el así que esta es mi despedida hacia ustedes.
Espero que en serio disfrutaran la historia, siento que sea tan corta pero bueno. La edité lo mejor que pude y me esforcé en hacerla interesante, divertida y me divertí mucho.
¡Gracias a todos los reviews! EsmeraldCullen02, mary mustang cullen, Liz Valenzuela, lala, Daluar, viridiana cullen, azumii cullen, malina-maniac, yohana, viivii alice, sakuno-twilight...
¡Y obviamente muchas gracias a Una escritora más! Amiga invisible, espero hayas disfrutado mucho de la historia.
Bien, esto es todo. Mañana pasaré la tarde en la casa de mi primo pero no las dejaré sin su epílogo, lo prometo.
¡Besos a todas!
¡Bye!
