DISCLAIMER: Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, yo solo los tome prestados para poder crear esta historia.
Nota: Esta historia se la dedico a mi amiga Elhy, quien me devolvió las ganas de escribir.
rurouni kai: Gracias me alegra que te haya gustado, si Shaka tiene muchas heridas y ahora los han capturado, esperemos que no sea por mucho por que no creo que el virgo resista más tiempo. Bueno sin más por el momento te dejo el capitulo 10 que es el capitulo que termina con la primera parte de esta historia.
Capitulo 10: La Gema Plateada
Cuando los rayos del sol atravesaban el dije la luz se refractaba formando un espectáculo multicolor, era hermoso; Alberic lo hizo girar frente a sus ojos haciendo que las luces danzarán a su alrededor.
-Es muy bonito – Alberic dejo de girar el dije y miró a la persona que había hablado: un hombre alto, robusto con el cabello castaño que hacía juego con sus pequeños ojos.
-Si lo es – guardo el dije entre su ropa y apoyo los codos sobre la improvisada mesa frente a él - ¿Qué has descubierto Cyclope? – el hombre se llevó una mano a la espalda y sacó una espada que colocó sobre la mesa, Alberic la miró unos momentos antes de volver su atención a él.
-Una claymore – explicó mientras señalaba la hoja de la espada – El arma característica de los guerreros de Andul.
-Están un poco lejos de su hogar – miró a Cyclope y sonrió – O tal vez debería decir exhogar, ¿El reino de Trel ya lo ha declarado como su territorio?
-Si, la bandera de Trel ondea en lo alto del castillo.
-Tal vez estos tres sean soldados que lograron escapar – aventuró Alberic con una sonrisa.
-Yo no apostaría por ello – Cyclope señalo la marca que había en la hoja de la espada cerca de la empuñadura: una mujer arrodillaba con las manos unidas frente a su pecho y la cara levantada, de su espalda salían dos majestuosas alas – Ese es el emblema del General de Andul.
-¿Qué? – Alberic se puso de pie de la impresión y examino el emblema - ¿Cuál de los dos es? ¿El moreno? – Cyclope negó con la cabeza - ¿El rubio? – preguntó incrédulo.
-Al menos era él quien la traía – esto era demasiado bueno, o al menos eso pensaba Alberic, volvió a sentarse para calmarse un poco, tenían que ir con cuidado.
-Tal vez la encontró.
-Tal vez, pero hasta donde llegan los rumores el General de Andul no fue tomado como prisionero durante la batalla, muy probablemente logró escapar.
-¿Qué hay de los otros?
-El moreno es Ikki, rey de Trel – los ojos de Alberic se abrieron como platos.
-¿Cómo lo sabes?
-Por que lo he visto con anterioridad, si requieres más confirmación – sacó una cadena de entre sus ropas – Cuando lo registramos encontramos esto – dejo la cadena plateada sobre la mesa, un dije con la forma de un fénix con las alas extendidas colgaba de ella – El emblema de la familia real de Trel.
-¿Qué hay de la chica?
-Ellie la examino y me ha dicho algo interesante – Alberic lo miró esperando a que continuará – Es la princesa Esmeralda de Andul – sacó un pergamino que arrojo sobre la mesa – Tiene la Gema Plateada.
Lo primero que Ikki notó al recobrar el conocimiento fue el dolor en la base del cuello, abrió los ojos lentamente, vio algo café frente a él y le tomo unos minutos descubrir que se trataba de la cortina de una tienda de acampar.
"¿Dónde estoy?" contemplo lo que lo rodeaba en un intento por averiguarlo; estaba en una tienda, atado al pilar central y sobre pieles, nada de aquello le decía mucho salvo que era un prisionero, la pregunta era: ¿De quien?
Poco a poco los recuerdos de lo sucedido llegaron a su cabeza: habían logrado salir del laberinto, Shaka estaba herido, habían atrapado a Esmeralda y después todo estaba en blanco; trato de acomodarse pero con el movimiento un fuerte dolor le recorrió el cuerpo, al hacerlo notó que había alguien más en la tienda.
Shaka estaba a su lado, a diferencia suya no estaba apoyado contra el pilar sino que permanecía tumbado junto a el, una cadena rodeaba el tronco y se ajustaba a sus muñecas, parecía estar inconsciente, la coleta en la que acostumbraba recogerse el cabello se había aflojado y algunos mechones caían sueltos a su alrededor.
-General – Shaka abrió los ojos e Ikki dedujo que el rubio había estado consciente todo ese tiempo.
-Majestad, ¿Te encuentras bien?
-¿Cómo puedes preocuparte por mí, cuando tu también estas herido? – Shaka no respondió, ni siquiera lo miró.
-Haz tardado en despertar, pensé que te habían lastimado.
-No es nada, tan solo me duele la cabeza ¿Tú como estas General?
-No se donde esta la princesa.
-¿Sabes quien nos ha capturado?
-No – Ikki asintió.
-Las cosas van de mal en peor ¿No lo crees General? Apenas salimos del bosque y somos capturados por quien sabe quien – el rubio no contesto -¿Crees poder romper las cadenas? – Shaka negó con la cabeza cerrando los ojos – Lo imaginaba, en ese caso creo que estaremos atrapados aquí un buen rato.
-Lo siento – el moreno lo miró.
-No fue tu culpa, yo tampoco tomé precauciones.
Ninguno de los dos dijo nada más y se quedaron en silencio, Ikki contemplaba a Shaka por el rabillo del ojo, le preocupaba, desde que aquel xilow lo había mordido sus fuerzas se había ido debilitando, ¿Cuánto tiempo había pasado? Tres o cuatro días, Shaka había resistido todo aquello bastante bien pero parecía haber llegado a su límite.
-General – Shaka abrió los ojos.
-¿Qué ocurre Majestad?
-El chico que se hizo pasar por Esmeralda ¿Quién es? – no le importaba pero quería mantener al rubio despierto.
-Hyoga.
-Se parece mucho a Esmeralda, pensé que tal vez podía ser su hermano – Shaka no contesto – Oye General – por primera vez el rubio movió la cabeza hacia él - ¿No crees que se parecen mucho?
-Comparten algunos rasgos – reconoció al tiempo que cerraba los ojos – Pero que yo sepa, la princesa es la única hija del rey Hagen.
-Entiendo – Shaka parecía estar a punto de quedarse dormido – Y ese chico ¿Es tu amigo?
-Lo conozco desde que era un niño.
-¿Forma parte de tu ejercito?
-Si, hace poco fue nombrado comandante, el rey le asigno la división Cisne.
-No me dio la impresión de que fuera un buen guerrero – comentó al recordar lo fácil que lo había sometido.
-Aún es joven, le falta entrenar más – el rubio volvió a cerrar los ojos, estaba demasiado cansado.
-Yo no lo hubiera nombrado comandante tan pronto - Shaka no dijo nada, había caído en la inconsciencia, Ikki lo miró preocupado pero tuvo que apartarla cuando escucho pasos que se acercaban hacia ellos.
Alberic guardo el collar que aún sostenía en la mano entre sus ropas y entró a la tienda, tan solo para encontrarse con la mirada furiosa del rey de Trel.
-Buenos días Rey Fénix – su sonrisa de oreja a oreja hizo que Ikki sintiera ganas de golpearlo pero sus amarres se lo impedían – Me da gusto ver que haya despertado a la realidad.
-¡Suéltame! – Alberic dejo de sonreír y contemplo al niño frente a él, ahora entendía por que era un rey.
-Me temo que no puedo hacerlo Majestad, ustedes son mis prisioneros, y debo decir que me harán ganar mucho dinero en la subasta que se celebrara en Valjara dentro de una semana.
-Yo no seré el esclavo de nadie – la conversación que había mantenido con el General volvió a su mente.
-Bueno eso no es decisión tuya – dirigió su atención a la figura que permanecía inconsciente al lado del moreno – Hubiera sido una excelente pieza pero tiene demasiadas heridas ¿no lo crees?
-Yo creo que el General se ve excelente – la mirada de Alberic regresó a él, acababa de llamar al rubio General ¿Era posible que se tratará del General de Andul?
-No sabía que le gustarán los hombres Rey Fénix – se acerco a Shaka con interés, Ikki apretó los puños y lo miró desafiante.
-No lo toques – Alberic no le prestó atención y siguió examinando al rubio.
El chico era delgado, el cabello rubio estaba bien cuidado y, tomó un mechón entre sus dedos, era suave como el de un bebé, se inclinó levemente pero el cabello le impedía ver su rostro así que lo apartó con suavidad colocándolo tras sus orejas, aquel chico no podía tener más de veinte años, tenía la piel blanca, se sintió tentado a acariciarla lo hizo, era suave y fría.
Ikki lo miró, atento a todos sus movimientos, le desagradaba enormemente que ese hombre tocara al General de esa forma, "Ya verás cuando me libere maldito" le destrozaría las manos por atreverse a tocarlo.
Alberic sonrió levemente, al verlo de cerca el rubio dejaba de ser atractivo y se convertía en algo sumamente deseable.
-Entiendo – soltó una carcajada y miró al moreno – Tienes buen gusto rey, y dime ¿Quién es?
-No te importa.
-¿Es tu consorte? – Ikki gruño – De acuerdo no es tu consorte, entonces ¿Quieres que lo sea? – Ikki no respondió -Tu silencio me dice que si – se apartó de Shaka y miró a Ikki – Posee el porte de un General pero se que no es de tu reino, tal vez cuando despierte pueda averiguar quien es – sin decir nada más dio media vuelta y salió de la tienda dejando a un furioso Ikki.
Una vez estuvieron solos el moreno se giró para mirar al rubio, Shaka permanecía inconsciente, ajeno a lo que acababa de suceder, Ikki no podía decidir con quien estaba más molesto, si con el hombre que los había aprisionado o con el General que ni siquiera había despertado mientras otro lo tocaba.
"Tranquilízate Ikki, el General no tiene la culpa" se dijo mientras suspiraba y trataba de acomodarse un poco mejor pese a los amarres, comenzaba a sentir frío esperaba que al menos sus captores les dieran mantas o algo.
Ellie contempló a la chica rubia que lloraba sin cesar, sentía un poco de pena por ella, pero la vida era así, ella misma había pasado por eso.
-Te he traído un poco de ropa, la tuya ya estaba demasiado rota – la chica la miró.
-¿Dónde están Shaka e Ikki? – Ellie la miró sorprendida, era la primera vez que hablaba.
-¿Tus compañeros?
-Si, ¿Dónde esta Shaka? Prometió que me protegería, Ikki también lo hizo y ahora… - se abrazó a si misma y lloró de nuevo.
-Ellos están bien, no te preocupes, podrás verlos pronto.
-No quiero verlos – reclamó entre sollozos – Quiero que me saquen de aquí – cubrió su rostro con sus manos y continuó llorando, Ellie la miró sorprendida.
Alberic estudió la claymore con detenimiento, lo había estado haciendo durante horas, no podía creer que hubieran capturado al General de Andul, pero si era así, sacó el collar que había guardado entre sus ropas y lo estudió con detenimiento, si el rubio resultaba ser ese legendario general, apretó el dije con fuerza, ganaría una fortuna pues había alguien que pagaría bastante bien por él.
Ikki abrió los ojos al dejar de escuchar el suave respirar del otro y lo miró, Shaka estaba inconsciente pero no se movía, ni siquiera su pecho, una idea aterradora comenzó a formarse en su cabeza.
-General – no quería gritar, no sabía si alguien vigilaba fuera de la tienda – Despierta General – la cabeza de Shaka se movió un poco pero no despertó – General – esta vez su llamada tuvo éxito pues las celestes pupilas del rubio comenzaron asomarse tras sus parpados, Ikki no pudo evitar esbozar una sonrisa al ver aquellos ojos que le resultaban fascinantes, más que los de la misma Esmeralda.
Shaka parpadeo varias veces para aclarar su visión nublada, el veneno de los xilow ya había recorrido gran parte de su cuerpo y entonces comprendió por que por más que parpadeará era incapaz de aclarar su vista.
-¿Qué ocurre Majestad?
-Nada, solo estaba preocupado por que… - dudo pero al final continuo – Dejaste de respirar.
-Despreocúpate, no puedo morir – Ikki suspiro y apartó la mirada, la expresión de Shaka no había cambiado en lo mas mínimo - ¿Te he molestado Majestad?
-Me molesta la poca importancia que le das a tus heridas.
-Lo siento – sus respuestas estaban siempre vacías y eso era algo que exasperaba a Ikki – Me duelen si eso es lo que querías saber – pese a que era sincero la sensación de vacío no desapareció por lo que el moreno suspiro.
-Así déjalo General – si continuaba escuchándolo terminaría molestándose con él – Te he dejado dormir un poco para que recobras algo de fuerzas – lo miró y encontró los ojos celestes fijos en él – Tenemos que escapar de aquí, nuestros captores son comerciantes de esclavos.
-Nos encontramos en el bosque Valar lo que nos concede cierta ventaja.
-¿Ventaja? – por muchas vueltas que le diera a Ikki no se le podía ocurrir a que ventaja se refería el rubio.
-El Santuario esta muy cerca de aquí – Shaka lo miró y esbozó una sonrisa.
-No sonrías, no me gusta ver esa expresión en tu rostro – la sonrisa desapareció de los labios del rubio.
-Lo siento – Ikki ya no le prestaba atención, sabía lo que vería pues Shaka no parecía ser capaz de cambiar la expresión en su rostro, al pensar en aquello el moreno se preguntaba si el deseo de tener al General en sus brazos no era un producto malsano de su propia curiosidad, es decir, ¿Qué podía ver de atractivo en un hombre que no tenía expresión alguna?
-Olvídalo – murmuró por lo bajo sintiéndose un poco mal – Bueno y ¿A que ventajas te referías? - no pudo contestar por que en esos momentos alguien entró a la tienda, Alberic contempló al rubio con una sonrisa de oreja a oreja.
-Así que el bello durmiente al fin a despertado – Alberic se acerco a Shaka sin dejar de sonreír – Y debo decir que tiene unos ojos hermosos – se inclinó para verlos mejor y su sonrisa desapareció – Es el General de Andul - declaró con seriedad, en parte Ikki se alegro de no tener que ver su asquerosa sonrisa de nuevo, que resultaba aún peor que la de Shaka, pero por otro lado el tono en que había dicho aquello le pareció preocupante – Nunca pensé que te conocería en persona, General Shaka.
Alberic lo rodeó y estudio con detenimiento, la cabeza del General estaba cotizada bastante alto, una cantidad demasiado grande como para que un comerciante como él la despreciará.
-Haré una verdadera fortuna con ustedes – acarició el cabello rubio de Shaka –Si el Rey Fénix y el General de Andul están juntos solo puedo pensar que la chica es alguien importante, con un poco de suerte puede que se trate de la princesa de Andul – le basto ver la expresión en el rostro del moreno para descubrir que estaba en lo cierto – Veo que mi deducción es correcta – tenía que admitir que Cyclope no se había equivocado, miró a Shaka – Había escuchado historias sobre ti, eran mis favoritas de niño, incluso las transcribí para poder leerlas pero nunca creí que todo lo que decían fueran ciertas, ahora me doy cuenta que me equivoque es cierto que no tienes expresión alguna en el rostro, es sorprendente – lo sujeto por la barbilla haciéndolo levantar la cabeza - ¿Cómo es que logras controlar tan bien tus emociones?
-No se a que te refieres – Ikki apretó los puños, la voz de Shaka era un murmullo al verlo podía deducir sin temor a equivocarse que estaba a punto de caer dormido.
-También he escuchado que no tienes corazón –las pupilas celestes de Shaka miraron a Alberic e Ikki se quedo mudo ¿Qué el General no tenía corazón? ¿A que se refería con eso? - Eras mi héroe favorito cuando niño – sin decir nada más salió de la tienda, Shaka volvió a dejar caer su cabeza sobre las pieles.
Ikki lo miró deseoso de hacerle todas las preguntas que pasaban por su cabeza.
-General – vio como los parpados del rubio se abrían con renuencia.
-¿Si?
-¿Te encuentras bien? – no era el momento, cuando salieran de allí obligaría al rubio a decirle todo pero por ahora solo quería saber si estaba bien.
-Necesito dormir – cerró los ojos y su respiración acompasada llegó hasta Ikki quien suspiro, no había podido hablar con Shaka sobre un plan de escape.
Ellie entró a la tienda y se quedo quieta al notar la mirada asesina del moreno.
-Me… llamo… Ellie – al darse cuenta de que tartamudeaba trago saliva – Me manda Alberic con algo de comida para ustedes.
Ikki no contesto, tan solo estudio a la chica con interés, no parecía tener más de quince años y por su porte era obvio que era hija de campesinos, ¿Podría ser una posible aliada?
-Yo me llamo Ikki.
-Conozco tu nombre – se arrodillo para dejar la comida frente a él – También conozco el nombre de él – señalo a Shaka con la cabeza – Y se quienes son.
-Entonces sabrás que si no nos dejan ir tendrán serios problemas – la chica no podía ser una aliada, estaban solos.
-Ya antes hemos capturado a miembros de la realeza, decían lo mismo que tú y ahora no son más que esclavos de alguien más – Ikki hecho la cabeza hacia atrás.
-Lo dices con mucha satisfacción – pese a la situación esbozo una sonrisa – Lo que me hace pensar que tú también eres una esclava – Ellie se puso pálida – Veo que acerté, entonces ¿Esta es tu venganza?
-Si es – Cyclope levantó la vista de la pierna de lagarto rostizada que estaba comiendo y miró a Alberic confundido – El rubio si es el General de Andul, al igual que él otro es el Rey Fénix.
-Ya te lo había dicho – Alberic se sentó frente a él y tomó un trozo de carne.
-Quería estar seguro, también confirme la identidad de la chica.
-Creí que de ella no había duda, la gema plateada habla por si sola.
-¿Ya la examino Ellie?
-Si, es la gema de Ñueli, de acuerdo a los registros esa fue la que le colocaron a la princesa Esmeralda, no crees que es algo curioso después de todo hace poco nosotros encontramos la gema plateada que…
Alberic ya no le puso atención a Cyclope y se dedicó a contemplar el fuego con fijeza, la figura del General de Andul seguía clavada en su mente.
-No digas tonterías, yo no soy la esclava de nadie – furiosa salió de la tienda, Ikki sonrió satisfecho al menos había podido fastidiar a alguien.
Al salir de forma tan apresurada Ellie chocó contra el cuerpo de Cyclope.
-¡No me toques! – la chica se alejo dispuesta a irse pero el hombre la sujeto por el brazo.
-Ellie ¿Qué ocurre?
-Nada – logró soltarse y se alejo corriendo, Cyclope alcanzó a distinguir las lágrimas en sus ojos.
Furioso miró la tienda de los prisioneros y entró. Ikki levantó la cabeza al notar la enorme sombra que se proyectaba ante él, contempló al gigante que acababa de entrar con curiosidad, Cyclope paso la vista del moreno al rubio, Shaka estaba inconsciente por lo que dedujo que la persona que había lastimado a Ellie había sido, dirigió su atención a Ikki, el rey de Trel.
-Tú – Ikki frunció el entrecejo al ver que el gigante se acercaba a él - ¿Qué le has dicho a Ellie?
-¿A la esclava? – sabía que se estaba jugando el cuello pero no le importó, la mano de Cyclope se estampo contra su cara.
-¡No la llames así!
-Eso es lo que es ¿no? – Cyclope apretó los puños furioso, Ikki sonrió internamente.
-Hablas mucho para ser un prisionero – murmuro Cyclope – Uno que pronto será un esclavo – esta vez fue Ikki quien frunció el entrecejo – Ya no te parece tan gracioso ¿verdad?
-Yo no seré el esclavo de nadie.
-Es tu destino majestad.
-Eso nunca pasará.
-Tus antecesores también decían lo mismo y… - se inclinó sobre él contemplando desde su ventajosa posición – Ahora no son más que juguetes de alguien más, me preguntó si ese será tu caso – Ikki apretó los puños – Con esa apariencia que tienes seguro que habrá muchos interesados – se alejo para mirarlo mejo – A las mujeres les gustan con experiencia y a los hombres vírgenes ¿Eres virgen Majestad?
-No te importa.
-Oh claro que si, debemos saber cada detalle de la mercancía que planeamos vender - Ikki flexionó las piernas dispuesto a patear al hombre si se acercaba, Cyclope no reparo en aquel movimiento por lo que al dar el primer paso el pie de Ikki se estampo en su entrepierna, el gigante se encogió sobre si mismo y cayó al suelo gimiendo de dolor, el moreno sonrió satisfecho -Mal…dito – el gigante logró levantarse y tras dirigirle una mirada asesina abandono la tienda.
Ikki suspiro y comenzó a forcejear contra sus amarres tenía que salir de allí, él no sería vendido como un esclavo.
-No deberías provocarlos de esa manera – el moreno miró a Shaka quien abrió los ojos lentamente.
-¿Estabas despierto? – el rubio asintió y comenzó a levantarse - ¿Qué haces? No te levantes – Shaka lo ignoró y logró sentarse.
-Ya he dormido suficiente – por primera vez contemplo todo lo que lo rodeaba,
-Nuestros captores son comerciantes de esclavos, Esmeralda esta en otra tienda hasta ahora solo he visto al que creo es el jefe, Alberic, a una chica llamada Ellie y al gigante de haca unos momentos Cyclope.
-Recuerdo que eran un grupo de diez – Ikki asintió - ¿Nuestras armas?
-Se las llevaron supongo.
Shake cerró los ojos y murmuro algo, Ikki sintió algo frío alrededor de sus muñecas, Shaka estaba usando magia, abrió la boca para protestar pero al final la cerro, a quien engañaba era su única salida.
-¿Qué haces?
-Un hechizo de congelación, es sencillo y no requiere mucha energía.
-¿Por qué lo usas primero en mí? No temes que cuando este libre escape con la princesa y te deje aquí.
-No – la simple respuesta del rubio hizo que la mirara.
-¿Por qué? – Shaka abrió los ojos.
-No eres ese tipo de persona – de todas las respuestas posibles esa era una que Ikki no esperaba.
-¿Cómo lo sabes? – no hubo respuesta solo la mirada fría de Shaka, Ikki tuvo la impresión de que la respuesta del rubio hubiera sido una sonrisa pero no la hacia por lo que él le había dicho – Pues te equivocas – apartó la mirada molesto.
El rubio cerró los ojos y continuo con el hechizo, el frío se hizo más intenso pero antes de que pudiera terminar Shaka comenzó a toser sangre.
-General – Ikki se alarmo al ver la sangre oscura saliendo de su boca y manchando su barbilla – General, dioses por eso te dije que no usarás demasiada magia – desesperado trato de soltarse pero los grilletes seguían igual de resistentes - ¡General!
Shaka era capaz de escuchar las palabras del moreno pero no podía responderle, quería decirle que no se preocupará, no importaba cuanto dolor sintiera él no podía morir pero no era capaz de hacerlo, la tos se abría paso en su garganta cada vez que intentaba hablar.
-Vamos General no te mueras – la desesperación comenzaba apoderarse de Ikki.
"No puedo morir" pensó Shaka con tristeza al tiempo que apretaba los puños.
-¡Hey! – a Ikki no le importó humillarse - ¡Alguien venga ayudarnos!
Shaka abrió los ojos y lo miró, Ikki lucía preocupado y forcejeaba contra sus grilletes ¿Por qué estaba tan preocupado? Él no podía morir ¿Por qué se preocupaba?
Alberic dejo de contemplar el dije al escuchar los gritos, de un salto se puso de pie y corrió a la tienda de sus prisioneros.
-Quédense aquí por si intentan escapar – ordenó a sus hombres quienes asintieron.
Alberic entró a la tienda con cuidado, alerta ante una posible trampa, pero se relajo al ver lo que sucedía.
-¿Qué ocurre majestad? ¿Por qué tanto alboroto?
-¿Tienen un curador?
-Desde luego.
-Mándalo llamar, el General esta mal.
-Vamos no se preocupe tanto, el General de Andul es inmortal no le pasará nada.
-¿Qué? – Alberic sonrió al comprender que el moreno no entendía a que se refería.
-¿No sabes la historia de los guerreros que derrotaron a Artemisa? – Ikki frunció el entrecejo – Veo que no – se cruzó de brazos - Como bien sabes, hace tiempo existió una hechicera llamada Artemisa que pensó podía conquistar el mundo, mato a mucha gente y esclavizo a otros, su crueldad llegó a un punto que ningún reino pudo seguir ignorando, el Santuario que es el mayor reino de todos le dio la orden a Andul que se hiciera cargo de la situación; Saori la reina de ese entonces envió a su ejercito, mil hombres de los cuales solo volvieron trescientos, pero cuando volvieron ninguno de ellos era humano – tomó una bocanada de aire antes de continuar – Antes de morir Artemisa los maldijo: no morirían hasta que todos sus seres queridos lo hubieran hecho, muchos se volvieron locos y terminaron asesinando a las personas que amaban, algunos se suicidaron llevándose con ellos vidas inocentes, bebes – Ikki abrió la boca horrorizado – Otros fueron asesinados pero quien matará a uno de ellos quedaba maldito.
-Si son inmortales ¿Cómo pudieron matarlos? – interrumpió seguro de que haber encontrado una falla en la historia.
-La única forma de acabar con ellos es sacándoles el corazón junto con la gema de sangre.
La gema de sangre era una pierda de color rojo que estaba en alguna parte del corazón, o cerca de el, nadie sabía donde exactamente pues variaba de acuerdo a la persona, era la piedra de la vida, el corazón latía pero la gema era la que regía todo.
-Cuando la gente descubrió esto comenzó a alejarse de ellos, sin embargo aún quedaba el peligro de que ellos mismos matarán a sus seres queridos por lo que fueron encerrados en las celdas de cristal, la mayoría pereció en ellas solo quedaron vivos dos: Giste y Shaka – dijo mirando al rubio que había dejado de toser y ahora jadeaba en busca de aire – Supe que Giste murió hace poco y ahora solo queda Shaka, nadie sabe porque aún no muere pues se dice que es huérfano pero… - se encogió de hombros en señal de que nunca se aclaró el misterio; Ikki miró al rubio, ahora entendía por que el rubio decía que no podía morir -Así que no te preocupes por él.
Cyclope entró a la tienda llevando una caja en las manos al ver a Alberic se quedó paralizado.
-Alberic – el hombre frunció el entrecejo al ver la caja.
-¿Qué haces con eso Cyclope? – el aludido se acerco a él y le pidió que salieran, ambos se retiraron dejando a Ikki con Shaka.
Todo comenzó a tener sentido para él y no pudo más que sentirse engañado y asqueado, había estado a punto de besar a un anciano, por que aunque no lo pareciera Shaka era demasiado grande para él.
Alberic y Cyclope regresaron al poco tiempo sacando a Ikki de sus pensamientos.
-Cyclope me ha comentado la manera tan amable en que trató a Ellie, y solo queremos devolverle el favor – abrió la caja que Cyclope llevaba y extrajo una gema de color negro, era pequeña con la forma de una gota de agua - ¿Sabes que es esto? – Ikki miró la gema y tuvo un mal presentimiento – Esta es una gema plateada, una piedra especial que se usa únicamente en las princesas, cuando nacen les colocan esta gema en el vientre, la piedra se tiñe de blanco denotando su pureza y solo se quita cuando la princesa deja de ser virgen, también debes saber que nunca hay una gema igual a otra, todas son diferentes, todas menos esta – le mostró la gema – Su gemela es la que tiene la princesa Esmeralda - ¿A dónde quería llegar? Ikki miró a Alberic sin comprender – Y dado que ella y tú serán vendidos como esclavos de cama pensamos que deberíamos comprobar tu pureza – antes de que Ikki pudiera reaccionar Cyclope le sujetó las piernas con fuerza.
-No, suéltenme – Alberic desabrocho la camisa del moreno revelando su abdomen, Shaka abrió los ojos al escuchar el ajetreo, trató de renovar el hechizo pero no era capaz de concentrarse.
Ellie se detuvo sin aliento junto a un árbol, las lágrimas que corrían por sus mejillas le habían empañado la vista; paso el brazo por su cara retirándolas pero parecía ser en vano.
¿Por qué seguía importándole aquello? Se sentó y enterró la cara entre sus rodillas flexionadas, allí podría llorar a solas sin que su hermano se preocupara. Tan concentrada estaba en su dolor que no notó la sombra que se acercaba a ella.
Ikki forcejeo contra las esposas inútilmente mientras su mirada estaba clavada en aquella gema.
-Vamos majestad no sea tan cobarde, tan solo le dolerá mientras se acostumbra a ella – dijo Alberic con crueldad.
-¡No! ¡Suéltenme! – Ikki conocía aquellas gemas y sabía que los hombres que las portaban estaban destinados a servir en la cama de otro hombre, si se la colocaban perdería su trono.
"Por favor, no" rogó con desesperación internamente. Shaka apretó los puños y se concentró en el hechizo, había sentido la desesperación de Ikki y eso le dio fuerzas, solo esperaba que fueran suficientes.
Cuando Alberic estaba a punto de colocar la gema en Ikki algo lo golpeo con fuerza tumbándolo, Cyclope se giro sorprendido y lo único que vio fue la rodilla de Shaka estampándose en su rostro. Ikki miró al rubio incrédulo, Shaka también lo miro y cayó de rodillas al suelo.
-Intenta soltarte – murmuro, Ikki obedeció y los grilletes se partieron dejándolo en libertad.
Sin embargo ambos habían subestimado a sus rivales, antes de que Ikki pudiera pararse Alberic se abalanzo sobre él y Cyclope sobre Shaka; Ikki fue capaz de quitarse de encima a aquel hombre pero Shaka no, el gigante le dió un puñetazo en el costado izquierdo y lo sujeto por el brazo sometiéndolo al verlo Ikki se detuvo.
-Buena decisión majestad, no quería tener que romperle el brazo – apretó la muñeca del rubio haciéndolo gemir – Es algo delicado ¿no lo crees? ¿Estas bien Alberic?
-Si – Alberic tocó su cabeza adolorido – Creí que habías dicho que ese no causaría problemas – dijo señalando a Shaka.
-Ya no lo hará – dicho esto giró la muñeca del rubio en un ángulo no natural.
-¡No! – el grito de Ikki fue acompañado con el crujido de los huesos de Shaka al quebrarse.
-Con esto no causará más problemas – Alberic asintió y recogió la gema.
-Hay una forma de colocar esta gema para que no duela tanto pero tú te has ganado la forma más dolorosa – miró a Ikki y este supo que no tenía escapatoria – Acércalo Cyclope, quiero que vea como sufre.
Cyclope obligo al rubio a pararse y sujetándolo por el pecho y la barbilla hizo que la mirada de ambos se encontrará.
-Esto es tú culpa – declaró Alberic.
Con un movimiento rápido colocó la gema en el ombligo de Shaka, el rubio gimió y pese al agarre del otro cayó al suelo rodeándose el abdomen con su brazo sano mientras se mordía los labios con fuerza para evitar gritar.
Ikki gritó y trató de acercarse al rubio pero Alberic lo detuvo y lo esposo al poste de nueva cuenta, no sonreía sino que estaba furioso.
-Esto es tu culpa – repitió y se alejo – Cyclope quédate hasta que la gema se haya instalado y cuando lo haga lleva al general a mi tienda – sin decir nada más salió.
-¡Maldito! – Ikki forcejeo contra las cadenas – General resiste por favor.
Al ver la desesperación en el rostro del moreno Cyclope sonrió, con paso lento se acerco a donde estaba el rubio y se sentó, miró a Ikki y tras dedicarle una cruel sonrisa colocó su pie sobre el costado lastimando a Shaka.
-Voy a matarte maldito – gruño Ikki furioso forcejeando contra sus grilletes.
-Creí que te interesaba la princesa ¿Por qué te preocupa lo que pueda pasar con este hombre?
-Eso no te importa, ¡Aléjate de él!
-Que escandaloso – rompió la manga del rubio y se acerco a él para amordazarlo – Así esta mejor – Ikki lo fulminó con la mirada – No te pongas así al menos ya sabes el destino de uno de tus amigos – con una sonora carcajada se sentó junto al rubio y se cruzó de brazos.
Ikki contempló impotente como el rubio se retorcía de dolor, no pudo evitar sentirse aliviado de no ser él y al mismo tiempo sentirse culpable por lo sucedido, si no hubiera atacado Andul, Shaka no estaría en esa situación.
Ellie condujo a sus captores hasta el campamento mientras lloraba, no podía creer lo que estaba sucediendo ¿Quiénes eran aquellos hombres?
-No lastimarán a mi hermano ¿verdad? – se atrevió a preguntar cuando el campamento estuvo a la vista.
-Depende – contesto el que parecía ser el líder, un chico de cabello y ojos castaños.
-¿De qué?
-Si el Rey Ikki y los demás están bien, no.
Ellie trago saliva, la amenaza del moreno se había hecho realidad.
Ikki no aparto la mirada del rubio, ese era su castigo cuando Shaka dejo de convulsionar supo que todo había terminado, igual que Cyclope pues se puso de pie y tomó al rubio por la cintura para colocarlo sobre su hombro.
-Bueno majestad nos retiramos, esta rata aprenderá como calentar una cama – las palabras de Ikki quedaron amortiguadas por la mordaza.
"No voy a permitirlo" pensó mientras veía como salían de la tienda dejándolo solo, forcejeo contra los grilletes con fuerza.
-¿Rey Fénix? – hubiera gritado de no haber sido por la mordaza, confundido giró la cabeza y se encontró contemplando un rostro desconocido – Mi nombre es Seiya y he venido a rescatarlo – tras decir aquello retiro la mordaza.
-Libérame rápido, se han llevado al General.
-¿A Shaka? – Ikki no contesto sino que cuando estuvo libre salió de la tienda sin más – Rayos es muy impaciente, Nachi da la orden de ataque al resto.
Apenas abandonó la tienda un grupo de hombres se lanzó sobre Ikki pero casi al instante varios jinetes entraron al campamento.
-Majestad espere por favor – suplico Seiya acercándose a donde estaba Ikki.
-Al General se lo llevó un gigante y Esmeralda debe estar en la tienda principal.
-¡General Seiya! – el aludido giró hacia la llamada – Tenemos problemas al sur – tanto Seiya como Ikki miraron en esa dirección.
Cyclope estaba luchando contra tres hombres, pero ninguno podía acercarse.
-¡Fue él! – Ikki tomó una espada que yacía junto a él y se dirigió a Cyclope.
-¡Espera! – Seiya bufó, aquel hombre era realmente irritante.
El gigante alcanzo a divisar al moreno y levantó su hacha a tiempo para defenderse.
-¡¿Dónde esta el General?
-¿Qué te hace pensar que te lo diré? – se vio obligado a retroceder cuando la espada de Ikki paso demasiado cerca de su rostro, Ikki no estaba jugando y lo comprendió rápidamente por lo que cuando el moreno lo desarmo y mando al suelo no se resistió.
-¿Dónde esta? – era la última vez que lo preguntaba.
-En la tienda de Alberic, la última a la derecha es negra.
Ikki lo golpeo con el mango de la espada dejándolo inconsciente y se adelanto, dudaba que con todo lo sucedido hubiera tenido tiempo de hacer algo pero no deseaba arriesgarse. En el camino vio como sacaban a Esmeralda de una tienda y se sintió aliviado, solo faltaba el General.
Llego al lugar indicado y al entrar únicamente encontró a Shaka sobre unas pieles, se apresuró a descubrirle el abdomen, al ver la gema suspiro aliviado, estaba bien. Tomo unos trozos de tela y le vendo el vientre, no sabía porque pero creía necesario ocultar aquello.
Seiya entró a la tienda y se acercó al moreno.
-¡Shaka! ¿Qué ocurrió? ¿Esta bien?
Ikki estaba apunto de contestar cuando vio el rastro de huellas saliendo de la tienda.
-Cuida al General.
-¡Oye espera!
Ikki rasgó la tela y salió siguiendo el rastro, distinguió la figura de Alberic a lo lejos y apretó el paso.
-¡Alberic! – al escucharlo el hombre giró, fue todo lo que Ikki necesito.
El moreno se arrojo sobre él otro y ambos giraron sobre la hierba golpeándose con las rocas, a Ikki no le importó, estaba furioso por lo que ese hombre le había hecho a Shaka.
Cuando dejaron de rodar comenzaron una lucha que termino con la victoria de Ikki, el moreno se colocó sobre él otro y comenzó a golpearlo con fuerza en la cara.
-¡Maldito! – dijo mientras estampaba su puño en su cara – Te lo advertí.
Ikki no se detuvo hasta que estuvo satisfecho, cuando Alberic pasó a la inconsciencia, cansado se dejo caer a su lado.
"Todo termino" al apoyar la mano en la tierra sintió que algo se clavaba en ella, la quito y vio el collar de Shaka, le lanzó una mirada asesina a Alberic y lo guardo para regresárselo a su legitimo dueño. Se puso de pie y cargó a Alberic en su hombro.
Cuando regreso todo había terminado, unos hombres se apresuraron a llegar a su lado y sujetaron a Alberic.
-Permítame decirle que es usted una persona muy testadura Rey Fénix – Seiya se acerco, montaba un precioso caballo de color blanco, frente a él estaba Shaka, el castaño lo sujeta por la cintura para que no cayera – Prácticamente se rescato solo.
-¿Quiénes son ustedes?
-Mi nombre es Seiya, me enviaron a rescatar a la princesa Esmeralda, a Shaka y desde luego a usted.
-¿Quién los mando? – la imagen del Rey Hagen paso por su mente - ¿Son de Andul?
-No – Seiya sacó su espada y le mostró el emblema: la cabeza de Medusa – Somos del Santuario.
-¿El Santuario?
-Así es, su gente esta muy preocupada por usted, majestad, sobretodo su general, Shiryu.
-¿Shiryu? – Seiya asintió.
-Tanto el general Shiryu como el rey Hagen llegaron al Santuario hará tres días, ambas partes solicitando la ayuda de la Reina Atenea para localizarlos.
-Pues tardaron un poco en encontrarnos ¿no?
-La Reina no podía localizarlos por lo que supusimos estaban en el bosque de la Corona, ya que allí es el único lugar donde la magia de la Reina no puede entrar; mientras decidiamos que hacer recibimos un mensaje.
-¿Un mensaje?
-Del General Shaka.
-¿Cuándo? – no había visto que el rubio mandará nada.
-Hace un día, dijo que habían salido del laberinto – Ikki comprendió, Shaka había usado su habilidad mental – Y ahora si me permite majestad, lo escoltaremos al Santuario.
Ikki vio como dos hombres se acercaban con un caballo al que no le costó reconocer.
-¡Fuego!
-El general Shiryu pensó que le gustaría regresar montando su caballo.
-Y estaba en lo cierto – montó y miró a Seiya – Bien entonces vámonos – Seiya asintió.
-¡Al Santuario!
***Continuará.
Como explicación les diré que El Texto de Len es una historia que se comprende de cuatro partes, la primera de ella han sido estos diez capítulos que espero hayan sido de su agrado y se titula Laberinto.
La segunda parte se titula Santuario que espero también sea de su agrado.
