Capítulo 10
Cuando
escuchó que la puerta se cerraba, fúrica, Lily salió
a su encuentro sin notar su desánimo.
-¡Es
la segunda vez que me la haces Paola! ¡cómo se te ocurre
tratar de besar a Genzo! –reclamó enojada- ¡Él
es mi reto! ¡MÍO NADA MÁS!
-Deja
de gritar –pidió Paola sin dirigirle mucha importancia,
yendo a su dormitorio
-¿Qué
no te bastó alejarme de Stefan? –preguntó Lily
dolida, aunque sin la intención de herir a su amiga- ¡Así
que deja a Genzo en paz!
Paola
volteó sorprendida con la mirada entristecida. Desde aquel día
de la ruptura de Levin y Lily ella jamás había tocado
el tema, ni siquiera al saber que la Wakabayashi había sido la
causante de todo.
-Levin...
–susurró pensativa, recordando lo que había pasado
ese día
------------FLASH BACK----------------
Paola
caminaba entre las verdes y floridas jardineras de un cementerio de
München, abrazando un ramo de claveles blancos. Iba tan
ensimismada en sus pensamientos que ni cuenta se dio cuando Levin le
salió al paso.
-¡Paola!
Qué sorpresa verte aquí
-Ah...hola
Stefan –saludó Paola con una pequeña sonrisa- Pero
debo decir que la sorpresa es para mi
-¿Viniste
a visitar a algunos difuntitos? –preguntó el joven sueco
mirando con interés los claveles
-No,
vine a declararle mi amor al sepulturero –contestó ella con
sarcasmo- ¡Obvio! Vengo a visitar a mi abuelo, ¿y tú?
–contó con cierta melancolía
-Bueno,
no vine por tu abuelo –devolvió con ironía
-Jaja,
qué gracioso. Pero dime, ¿qué acaso te gusta
pasear por los cementerios? –se extrañó Paola,
continuando con su camino junto al rubio jugador
-Jajaja,
pues pasear como pasear, no –contestó Levin- Digamos que en
ocasiones siento cierta necesidad de estar en un lugar así
-¿Por
el silencio?
-No,
sino por el hecho de no poder estar en uno, pero allá en
Estocolmo –el muchacho suspiró y de pronto su rostro se
tornó triste
-Ah...con
Karen
-Sí
–dijo él simplemente, mirándola con cierta sorpresa
-Lily
me contó lo que le pasó, y pues también me
enteré cuando ocurrió –explicó la chica- Mi
propia madre presentó en Berlín la noticia de la muerte
de tu novia
-Ah...
-¿Pero
no crees que estos lugares no te harán bien? Después de
todo ella está muerta –replicó Paola, con una
frialdad que ni ella misma esperaba
-Nunca
podré olvidarla, aun después de muerta siento que la
sigo amando...
-¿Y
Lily? –preguntó Paola inmediatamente, deteniéndose
-A
ella también la amo. Y admito que nunca creí que otra
mujer se ganaría mi corazón –contó Stefan,
clavándole a la chica que estaba con él una puñalada
dolorosa de culpa
-¿Estás
seguro que la amas?
-Claro
que sí...
-¿Y
tú crees que ella te ama? –insistió Paola mirándolo
con pena
-No
es por jactarme, pero estoy seguro –contestó Levin con una
sonrisa de satisfacción
El
chico siguió con su lento caminar, mientras Paola bajaba la
mirada completamente avergonzada y trataba de que su despierta
conciencia deje de atormentarla.
-Tienes
razón –dijo de pronto la germano japonesa
-¿Eh?
–el chico pateó una piedrecita y volteó extrañado
-Lily
se enamoró de ti, eso es evidente –admitió la
muchacha- Pero...
-Pero
qué –preguntó el rubio, algo en el tono y la mirada
de Paola no le estaba dando buena espina
-Sé
que a la hora de la hora para ella será muy duro confesártelo,
así que si debes odiar a alguien, ódiame a mi –continuó
Paola más para sí misma
-¿De
qué estás hablando? –ahora sí el sueco estaba
preocupado- ¿Confesarme qué?
-Créeme
que yo soy la única culpable, he volcado en Lily mi amargura y
desprecio por los hombres, obligándola a tener un
comportamiento poco digno para satisfacer mi venganza contra alguien
que ni vale la pena –explicó Paola apretando fuertemente el
conjunto de tallos de los claveles que tenía en las manos- Sé
que no tengo perdón, pero al menos a ella debes disculpárselo
y escucharla, porque aunque lo ha querido negar, sé que te
quiere con toda el alma
-Paola,
no te estoy entendiendo nada –replicó Stefan ceñudo
-Stefan:
Lily y yo hemos iniciado una serie de absurdos retos desde hace un
tiempo
-¿Retos?
-El
reto consiste en fijar un objetivo, enredarlo, lograr que se enamore
o entusiasme con nosotras, y luego darle un puntapié e irnos
–continuó Paola, cayendo en cuenta recién de lo
horroroso de sus actos
-¿Qué?
–preguntó el joven en un hilo de voz, sintiendo que el
corazón comenzaba a latirle más lento
-Yo
escogí a Vittorino, y ella...
-Ella
me escogió a mi –completó él en un susurro
-¡Pero
todo le salió mal! Por lo menos yo no me ligué de
ninguna manera a Ramón, pero ella...Lily se enamoró de
ti –repitió Paola tratando de alivianar el asunto- No debió
hacerlo, pero lo hizo
-¿Por
qué? –inquirió él con la mirada dolida- ¿Por
qué me dices esto?
-Porque
aun tengo conciencia, y no me parece justo que pierdas a Karen y
también a Lily –admitió ella- Además no quiero
que por culpa mía ustedes interrumpan una relación tan
bonita
-¡¡Llamas
relación a esta mentira!! –Levin estalló, una bandada
de palomas alzó vuelo por el susto que les provocó el
grito
-Habla
con ella, por favor –pidió Paola retomando su marcha- Sé
que ella confirmará lo que te dije. Pero por favor,
escúchala...
El sueco se quedó perplejo viéndola irse, sin ánimos de alcanzarla y reprocharle su cinismo y crueldad. No tenía fuerzas, y las pocas que le quedaban quería guardarlas para hablar con Lily. Así que la llamó a su celular y le pidió un encuentro lo más antes posible...
------------------FIN DEL FLASH BACK------------------
Aun arrepentida de lo ocurrido hace tanto tiempo, Paola se cambió de ropa y salió del departamento. Debía buscar a su padre para que le facilitase la dirección de su médico amigo. Traería a Carlos Santana a Japón para ayudarlo a recuperarse, aunque eso le costara perder el reto y perder a Ken, de quien no supo en qué momento comenzó a "encariñarse". Él le había dedicado tantos detalles que pocos habían tenido con ella y le producía cierta ternura el notarlo en ocasiones tan tímido como un adolescente enamorado, que sentirse atraída hacia él era inevitable.
En su departamento, enojado por la reprimenda de Taro horas atrás, Genzo se había quedado pensando sobre las aseveraciones de Ken y las suyas propias acerca de las chicas de su apuesta, así que poco a poco se durmió. De repente sintió que la puerta se abría y por ella aparecía Lily acercándose con una provocativa mirada y una coqueta sonrisa, vestida sólo con un camisón de satén rosa con encajes. Ella se subió a su cama y a cuatro patas se aproximaba a él, entonces se apoyó en sus rodillas y lentamente se bajó los tirantes del camisón hasta que el mismo cayó sobre la cama dejándola completamente desnuda. Tomó una de las manos del japonés y la acercó a su pecho, mientras se inclinaba para besarlo apasionadamente, y en eso...Genzo despertó bañado en sudor, con el corazón que le latía a mil por hora, sintiéndose demasiado "acalorado" (por no poner calenturiento XDD); deseando además con toda su alma que aquello no hubiera sido simplemente un sueño.
En
su habitación algo similar ocurría con Lily, que se
había metido urgentemente a darse una ducha fría luego
que se había dormido mientras despotricaba contra Paola y
Genzo, soñando un cuadro similar al portero: ella descansando
en una de las tinas de los baños termales, sintiendo de pronto
que alguien la abrazaba por detrás y le besaba el cuello con
pasión, notando entonces que no era otro que Genzo. En su
sueño Lily no se echaba para atrás y continuaba con la
provocación, despertando una vez que vio cómo al
muchacho "se le subía el ánimo" XDD
-Qué
me está pasando –se quejaba Lily mientras apoyaba las manos
en la pared de azulejo y el agua fría le erizaba la piel-
Jamás había tenido un sueño como ése...no
puede ser ¿qué hay en él que me atrae tanto?
(sí, qué XDD)
Lily dejó que el agua fría cayera con fuerza sobre ella hasta que consiguió controlarse un poco. Salió del baño y se puso su bata de toalla y salió del baño, justo en el momento en que Deb y Levin entraban al departamento, riendo y charlando. Levin dejó súbitamente de reírse al ver a Lily mojada y con la diminuta bata que dejaba ver sus piernas y se quedó con la boca abierta. Deb no pudo evitarlo y sintió una punzada de celos.
-Ahí
la tienes.- musitó Deb.- Semidesnuda, pero ahí la
tienes.
-Hola.-
saludó Levin, cuando pudo articular palabra.
-Hola.-
respondió Lily, cerrándose la bata lo más que
pudo y odiando a Deb en su interior.- ¿Qué haces aquí?
-Fui
a buscarte a la escuela.- respondió Levin.
-Y
te marchaste sin decirnos adiós.- replicó Deb, enojada.
-Lo
siento, es solo que me topé con alguien y... Se me olvidó
que me estabas esperando... .- mintió Lily.
-Sí,
claro, como sea.- gruñó Deb, marchándose y
dejando a los jóvenes solos.
Se hizo un incómodo silencio. Levin quería decir muchas cosas, pero se distraía al ver a Lily semidesnuda. Había pasado el tiempo desde la última vez que la vio y vaya que Lily se había desarrollado muy bien...
-Espera
un momento, por favor.- pidió Lily.- Iré a vestirme.
-No
es necesario.- murmuró Levin.
-¿Perdón?.-
preguntó Lily, poniéndose muy roja.
-No
dije nada.- carraspeó Levin y fue a sentarse a la sala.- Te
espero.
Lily se metió a su cuarto, pensando en que iba a matar a Deb. Había llevado a Levin al departamento y sin decirle nada, mínimo le hubiera avisado la desgraciada... No sabiendo qué ponerse, Lily eligió unos pantalones de mezclilla y una camiseta de tirantes blanca.
-Bien,
ya volví.- Lily fue a sentarse a un lado de Levin, en la
sala.- ¿A qué viniste?
-Lo
dices como si te molestara verme.- sonrió Levin.- ¿Tanto
me odias?
-No
te odio.- contradijo Lily.- Creo que el que me odiaba eras tú.
-Nunca
te odié.- negó Levin.- Aunque durante mucho tiempo
hubiera deseado el nunca haberte conocido.
-Si
viniste para decirme eso, ya puedes irte marchando.- dijo Lily,
dolida.
-Espera,
no me dejaste terminar.- pidió Levin.- Deseé eso porque
por mucho tiempo no podía dejar de pensar en ti aun sabiendo
que jugaste conmigo, y eso me molestaba porque después de
Karen, nadie había conseguido provocar ese efecto en mí,
excepto tú.
-No
me hables de Karen, por favor.- pidió Lily, sintiéndose
chinche.- Sé que soy la peor...
-Paola
me dijo que todo había sido culpa de ella.- comentó
Levin.- Ella me dijo que te obligó a aceptar el reto.
-¿Paola
te dijo eso?.- Lily estaba sorprendida.
-Cuando
me lo dijo no le puse mucha atención.- confesó Levin.-
Estaba furioso por tu engaño, así que tuvo que pasar
mucho tiempo para que yo pudiera analizar todo lo dicho por ella
Lily no dijo nada. Le parecía sorprendente, ya que Paola jamás le dijo a ella nada sobre ese asunto. Claro, Lily tampoco le preguntó, pero su amiga bien podía haberle dicho algo...
-De
todas maneras, eso no hace menos lo que yo hice.- contestó
Lily.- Me comporté de una manera muy cruel, no hay motivos ni
justificaciones para lo que hice, mucho menos a alguien como tú,
que acababas de perder a la novia a la que tanto amabas...
-Sé
que fue algo cruel y sin motivos.- reconoció Levin.- Pero si
tú hubieras sabido lo de Karen antes de aceptar el reto, ¿qué
hubieras hecho?
-Sin
dudarlo, le habría dicho a Paola que no aceptaba.- respondió
Lily.- O le hubiese pedido que no jugáramos contigo.
-Lo
que significa que no eres una desgraciada.- replicó Levin.
-De
todas maneras, Stefan, me sorprende que estés aquí...
.- murmuró Lily.
Levin iba a decir algo, pero en ese momento la puerta se abrió y por ella entró Paola. Los tres jóvenes se miraron y no se pudieron decir ni hola.
-Este...
Mejor me voy... .- dijo Paola, después de un rato.
-Mejor
me voy yo.- contradijo Lily, poniéndose de pie y sacando su
chamarra de mezclilla del clóset.
-Voy
contigo, solo he venido hasta aquí por ti, no tiene caso
quedarme si tú te vas.- añadió Levin.
Débora, que había estado escuchando todo desde el baño, se sintió fatal. Claro, obviamente que a Levin solo le importaba Lily... Ella salió sin decirle nada a Paola y Levin la siguió, sonriéndole a la germano-japonesa a manera de disculpa. Paola cerró la puerta y suspiró.
-Malhaya,
nunca se debió de haberme ocurrido esta estúpida idea
de los retos.- gruñó ella, lanzando unos cuantos libros
de Maki al piso.
-Oye,
deja eso ahí.- Maki salió de su cuarto, muy enojada.-
Si te quieres desquitar, hazlo con tus cosas. Además, yo te he
dicho miles de veces que esto de los retos es una estupidez.
-Éste
va a ser el último.- dijo Paola.
-Eso
lo has dicho miles de veces.- suspiró Maki.- Quisiera creerte
por esta vez...
Paola se fue bufando a su cuarto y cerró la puerta de un portazo.
-¿Por
qué serán tan complicadas esas dos?.- gruñó
Maki.
-Es
lo mismo que siempre me he preguntado.- suspiró Deb.
Mientras tanto, Genzo se debatía entre hablarle a Lily y volver a quedarse dormido. El portero se conocía a sí mismo y sabía que era mucho más probable que terminara por hacerle el amor a Lily en sus sueños que en la vida real. Lo malo era que un sueño terminaría, y en la vida real Genzo podría hacer suya a Lily las veces que quisiera... Siempre y cuando consiguiera conquistarla...
-Qué más da, no seas cobarde.- se recriminó Genzo, al tiempo que tomaba el teléfono y marcaba el número de Lily.
Sin embargo, la llamada siempre se desvió al buzón de voz todas las veces que Genzo intentó llamar.
-Ni
modo.- suspiró Genzo, soltando el teléfono en la cama.
-¿Ni
modo qué?.- preguntó Ken, quien en esos momentos entró
a la habitación de Taro.- ¿Sigues protestando porque no
pudiste besar a Paola?
-No,
no lo decía por eso.- gruñó Genzo.- ¿Y
qué haces aquí?
-Venía
preguntarte por tu apuesta. ¿Ya sabes cómo vas a
pagarle a Misaki? porque fíjate que yo voy a ganar.- respondió
Ken.
-¿Y
a mí qué?.- gruñó Genzo.- Bien por ti, yo
he de ganar mi apuesta también.
-¿Te
molesta porque no conseguiste engatusar a Paola?
-¿Crees
que me interesa Paola? Pues te equivocas. Ella no me gusta ni me
atrae.
-¿Entonces
por qué ibas a besarla?.- cuestionó Ken.
-Por
seguirle el juego a ella.- respondió Genzo.- Nada más.
Créeme que Paola no me interesa.
-Eso
me lo hubieras podido decir antes y me habría evitado muchos
problemas.- protestó Ken.
-Si
no hubieras amenazado con quitarme a Lily, no te hubiera yo amenazado
con quitarte a Paola.- replicó Genzo.
-Cada
vez me sacas más de onda.- confesó Ken.- Hablas como si
Lily ya fuera tu novia.
Genzo no respondió, mejor era cuidarse en lo que decía y no echarse de cabeza. Él se puso su gorra blanca y se acomodó la arrugada ropa.
-¿Vas
a buscarla?.- preguntó Ken.
-Preocúpate
de tus asuntos.- contestó Genzo.- Y no por nada, pero
preferiría que vinieras otro día a presumirme de lo
bien que te va con tu apuesta.
El muchacho salió de la habitación, frunciendo las cejas, al tiempo que Ken notaba que entre él y Paola había un leve parecido... Solo un leve parecido... Ken se marchó preguntándose por qué demonios se parecían esos dos...
Maki salió del departamento, al darse cuenta de que ahí habían dos malhumoradas chicas por culpa del tal Stefan Levin. La chica ya estaba harta de esas estúpidas apuestas que solo causaban problemas... Iba algo distraída, caminando sin rumbo fijo cuando vio que Kojiro Hyuga estaba contemplando unos libros en el escaparate de una librería.
-Ho-hola.-
saludó Maki, sin saber de dónde rayos le había
salido el valor para hablar.
-Hola.-
sonrió Kojiro al verla.- ¿Vienes a comprar libros?
-Este...
Sí... Una loca me arruinó algunos... .- balbuceó
Maki.
-¿Una
loca?.- se sorprendió Kojiro.
-Eh...
Algo así.- rió Maki, pensando en que si Paola se
enteraba, la mataría.- ¿Vas a entrar?
-Creo
que sí.- contestó Hyuga.- Busco unos libros para mi
hermana.
-Ah,
¿tienes una hermana?.- preguntó Maki.
-Sí.-
sonrió Hyuga.- Se llama Naoko, y va a cumplir 15 años...
No sé que regalarle...
-Y
pensaste que un libro sería una buena idea.- rió Maki.
-¿No
te parece buena idea?
-Todo
depende de lo que le vayas a regalar.
-Estaba
pensando en comprarle algo así como el libro de la Historia
del Sóccer.- comentó Kojiro.
-Deja
que yo me encargue... .- pidió Maki, elevando sus ojos al
cielo.
Y así, iniciando una plática, Maki y Kojiro entraron a la librería. A los pocos minutos pasaron por la misma acera Lily y Levin. Ella iba caminando a todo lo que le daban sus piernas, casi corría, mientras que Levin solo le mantenía el paso.
-Tarde
que temprano tendremos que hablar.- dijo Levin, después de un
rato.
-No
hay nada de qué hablar, Stefan.- replicó Lily.- No
puedo borrar con nada lo que te hice, eso no va a cambiar.
-¿Y
si yo hubiera decidido perdonarte?.- preguntó Levin, haciendo
que Lily se detuviera bruscamente.
-¿Qué
dijiste?.- preguntó ella, anonadada.
-Que
yo he decidido perdonarte.- repitió Levin.- No me interesa que
hayas jugado conmigo, eso ya quedó en el pasado.
-¿Y
por qué tanta generosidad de tu parte?.- cuestionó
Lily, algo molesta.- No necesito de tu lástima.
-No
es por lástima, ¿qué no lo entiendes?.- Levin le
lanzó esa mirada de cachorrito que muy pocas veces ponía
pero que funcionaba.
-¿Entender
qué cosa, Stefan?.- Lily intentaba no caer.
Levin tomó el rostro de Lily entre sus manos e intentó besarla. La mexicana por un momento se dejó llevar, recordando viejos tiempos pero entonces la imagen de Genzo llegó a su mente... Lily se separó bruscamente.
-Lo siento, Stefan.- murmuró ella.- Pero las cosas ya no son lo que eran antes...
El sueco suspiró. Lily se lo estaba dejando demasiado difícil... La mexicana se echó a correr por las calles y en una esquina chocó contra alguien (siempre hago que esta mensa choque).
-Lo
siento.- murmuró Lily, queriendo echar a correr otra vez, pero
el muchacho la detuvo por el brazo.
-Estaba
buscándote.- dijo Genzo, sonriendo.- Parece que es cosa del
destino...
-¡Aah!.-
exclamó ella.- ¿Me estabas buscando a mí?
-Sí,
tenía ganas de verte.- confesó el portero.- ¿No
quieres tomarte un café conmigo?
-Ahora
no, gracias.- negó Lily.- No me siento nada bien...
La mexicana se zafó del portero y salió corriendo otra vez, pero a diferencia del sueco, el japonés no iba a dejarla escapar tan fácilmente...
