¡YAHOI! ¡El décimo! ¡SÍ! ¡Espero que os guste!
Disclaimer: InuYasha y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi.
Thirst
Los rayos del sol le dieron suavemente en la cara, despertándolo de su plácido sueño al lado de su compañera. La apretó contra sí e inhaló hondo su perfume antes de abrir los ojos y ver que ella ya le sonreía, con la cabeza apoyada en su pecho.
—Buenos días.
—Buenos días. —Alzó el rostro para darle un beso de buenos días. Ella se preparó para recibir los masculinos labios y…
—¡MAMÁ! ¡PAPÁ! ¡MASATO SE HA HECHO CACA!—Kagome suspiró al tiempo que InuYasha gruñía.
—Ya voy yo. —Vio como su mujer rodaba a un lado y se levantaba dando un gran bostezo. Justo cuando ella salía entró Hiroki como una bala y se lanzó sobre su padre, aún tumbado en el futón.
—Hey. No hace falta que des esas voces, Hiroki.
—Pero es que no me gusta cuando Masato hace eso. ¿No puedo volver a dormir aquí, con vosotros?—InuYasha puso cara de espanto.
—E-eh… ya hemos hablado de eso, Hiroki. Ya eres un niño mayor… Anda, ve a lavarte la cara. —El niño se enfurruñó y salió de la cabaña. InuYasha sacudió la cabeza y se levantó. Fue hacia donde Kagome preparaba el desayuno. La encontró más hermosa que nunca. Se acercó a ella por detrás y la abrazó. Depositó un pequeño beso en su pelo y la oyó reír. La giró de un solo movimiento. Aproximó su rostro una vez más al de su esposa…
—¿Qué hay de desayuno, mami? ¡Tengo mucha hambre!—Hiroki entró en la estancia. Llevaban varias semanas en esa tesitura.
Una ráfaga de viento sacudió los árboles del exterior.
—Habrá tormenta.
Entonces la bombillita prendió en su cabeza. Esbozó una sonrisa. Ya tenía solución a su problema.
A la hora de la cena fueron a casa de Miroku y Sango. Cuando ya habían terminado y era hora de volver a casa, Hiroki protestó, diciendo que quería quedarse un rato más. Y Masato estaba dormidito.
—Pueden quedarse, Kagome-chan.
—Pero…
—Gracias, Sango. —Anonadada, Kagome vio como su marido la cogía en brazos y se la llevaba a toda velocidad.
—¡Oye! ¿A qué ha- —Fue cortada por los adictivos labios de su marido, los cuales le nublaron el juicio y la impelieron a hacer cosas no aptas para mentes sensibles.
Aquella noche InuYasha y Kagome se dedicaron a amarse como hacía tiempo que no podían, saciando así la sed que tenían el uno del otro y que los acosaba desde sabe-dios-cuando.
Los niños estaban bien, pero cuando había necesidad...
Así que InuYasha se propuso esa misma noche, con su preciosa compañera yaciendo desnuda sobre su pecho, enseñar a su hijo una valiosa lección: no entrar en las habitaciones sin llamar.
Aunque… antes tenía otra tarea más importante por delante: complacer a su esposa durante las siguientes 24 horas.
Y es que aquella tormenta iba a durar dos o tres días por lo menos. Esperaba que Miroku y Sango no se lo tomaran a mal.
Fin Thirst
¡Conseguí llegar a diez! ¿Me dejáis un review para celebrarlo?
¡Nos leemos!
Ja ne.
bruxi.
