Capítulo 10: Despertar.
—¿Cómo fue que un simple cúmulo de luz pudo cambiar el transcurso de la historia, obligándole a éste a desencadenar hasta llegar al momento de la evolución de un ojo humano?
Ante esta pregunta que circundada en el insípido aire, la mayoría de sus jóvenes estudiantes, trataron de disimular su ignorancia cuando desesperados rebuscaron algo que sabrían de antemano que no encontrarían en sus apuntes. Aunque era bien conocido que por ley las materias que impartía el Dr. Li eran complejas y rigurosas, esto no se reflejaba en el número estudiantil que siempre se abarrotaba en su salón. Ya que a pesar de lo demandante que podían ser, tenía fama de impartir sus clases de forma analítica y entretenida, sembrándoles la semilla de la curiosidad en tan solo 50 minutos que duraba la clase.
Con el objetivo de comenzar con la resolución a su pregunta, Syaoran se desplazó al centro del auditorio donde comenzó a dibujar en la pizarra una figura irregular. Esto, sin ser muy consciente de los suspiros que provocaba entre un grupo de chicas que desde sus asientos admiraban los redondos y bien trabajados atributos del exigente investigador.
—Euglena flagellate —resolvió la incógnita un alumno con voz resentida desde que se percató que el grupo de fanáticas iba liderado por su novia.
—Así es. La historia emergió mucho antes de que existieran organismos complejos como nosotros —comenzó a explicar el científico—donde las células de estos seres microscópicos crearon un estímulo especial hacia un rayo de luz, hasta que más tarde gracias a esto, la evolución se encargó de generar un órgano tan sofisticado como lo es el ojo humano…
Mientras el tiempo avanzaba, sus entusiastas oyentes se encontraron perdidos ante el maravilloso relato de como gracias a la fuerza de la adaptación se construyeron los mecanismos necesarios para aumentar la sobrevivencia de las especies. Pero cuando por fin llegaron a algún punto cumbre, Syaoran se percató en su reloj que era tiempo de culminar con la clase. A lo que a regañadientes el resto de sus alumnos se marcharon con la misma actitud de alguien que queda suspendido en una muy buena historia.
Así que una vez vacío en el vasto auditorio, se quedó rodeado del tranquilo silencio que le brindaba la soledad hasta que su mejor amigo llegó a saludarlo, acompañado de un bento relleno de dulces orientales que no tardó en ofrecerle.
—Prueba uno, fue un regalo—le decía Eriol al tiempo que se engullía una pieza con glotonería.
—¿Te las preparó Daidouji? —Por lo que no tardó en aceptar el suculento postre.
Desde que el inglés había hecho oficial lo de la chica, Li se esforzaba por acostumbrarse de los engorrosos y cursis comentarios acerca de la maravilla que era tenerla en su vida.
—Nop, me las obsequio Sakura…
Fue incontenible que con la mención de este último nombre, el castaño hiciera un esfuerzo por no atragantarse con lo que recién había degustado, causando además, que su rostro se tornara pálido, algo que trató de disimular cuando desvió la mirada hacia la pared.
—Dijo que era porque ahora soy algo así como "su nuevo cuñado".
—Ya veo.
—¿Mencioné que iba acompañada?
—No, no lo dijiste—contestó el otro científico malhumorado.
—Por ese sujeto, ¿Cómo se llamaba? El profesor de música...—decía el chico de gafas, quien estaba más que satisfecho con la reacción que le provocaba a su compañero, pero al notar el colapso furioso que le estaba generando decidió finalizar por fin con su diversión.
—Es broma, iba sola.
—Ya veo.
—Syaoran… ¿Cuándo volverás a hablarle?
Ignorando por completo la pregunta, el científico fingió leer accidentalmente una de las tareas de sus alumnos.
—Estos estudiantes están cada día peor…
—Syaoran…
—Mira esta respuesta tan nefasta, confundieron el origen del universo con la selección natural…
Sin embargo, cuando Eriol estuvo a punto de decirle algo más, inesperadamente apareció una chica por detrás del castaño, quien rápidamente cubrió sus manos sobre sus ojos ambarinos, esto acompañado de un gran esfuerzo debido a la vasta diferencia de alturas.
—Tienes que adivinar quién soy—le dijo la joven con gran empeño por fingir la voz.
—Meiling… no tengo tiempo de tus juegos.
—¡Ash siempre tienes que arruinar la diversión!
A pesar del tan poco efusivo saludo hacia su prima, ella no tardó en prendarse de uno de sus brazos tal y como era costumbre cada vez que lo veía. A su vez no tardó en saludar al chico inglés quién le respondió con una fraternal sonrisa en su rostro.
—Hola Meiling, cuanto tiempo sin verte… ¿has venido a hacer algo interesante por aquí?
—No realmente, llevo un mes viviendo en Tokio y solo pasaba a saludar a mi primo favorito—comentaba ella sin dejar de soltar al recién nombrado —. Quiero también ir a ver a Sakura por cierto…
Al escuchar por segunda ocasión este nombre, Syaoran se paralizo al instante, algo que no pasó desapercibido la chica de largas coletas, quien extrañada frente a esta actitud decidió liberarlo por fin.
—¿Ocurrió algo con ella? —preguntó alarmada —¿No me digas que terminaron? Porque ya había comenzado a quererla, además prometí enviarle el resto de las fotos que me hicieron falta de cuando eras bebé…
—¡¿Cómo que el resto?! —exclamó el castaño furioso, a lo que su prima rio, mientras que Eriol solo observaba divertido el hilarante comentario.
—Bueno … era algo que tenía que hacer en mis tiempos libres cuando conversó con Sakura en el celular… y eso que aún no le mandó el vídeo de cuando tenías 5 y tus hermanas te obligaron a vestir de mujer…
—¡MEILING NI SE TE OCURRA!
—Bueno, ya entendí, ya entendí—después de decir esto entre risas, recuperó nuevamente la compostura para pasar a decir algo con mayor seriedad —. Pero, aun no me contestas… ¿Pasó algo entre ustedes?
—A-algo así, pero también es algo de lo que no me apetece hablar…— espero nuevamente unos segundos más para volver a tomar la palabra—Meiling al rato conversamos, tengo unos asuntos que atender en dirección.
Por lo que, con esta declaración, ambos jóvenes de oscura cabellera fueron testigos de cómo Syaoran abandonaba maratónicamente el aula. Una vez solos, la chica quién estaba aún un tanto confundida, retomó nuevamente la conversación hacia Eriol.
—¿No me digas que en serio terminaron su relación?
—No podrían terminar algo que ni siquiera ha comenzado—dejó escapar él por accidente.
—¿Qué se supone que significa eso?
Y es que una vez que el chico de gafas fue consciente de su error al revelar aquello, sabría que ahora nada podría hacer frente al poder persuasivo de la familia Li, especialmente del temperamento que ya conocía de sobra de Meiling, quien de una u otra forma siempre lograba su cometido.
—Es mejor que tomes asiento para que te explique bien las cosas…
Después de una ardua junta con su superior, con tantas cosas en mente, Sakura había olvidado pedirle una firma importante al Dr. Makimura. Por lo que resignada se devolvió hacia el camino que la llevaría de vuelta a la oficina. Pero su sorpresa fue mayor cuando durante ese trayecto distinguió la figura del único hombre que removía su tranquilidad.
—S-Syaoran…
No obstante, solo basto con fijarse un segundo en esos labios carmesí que pronunciaron con cautela su nombre, para que el chico retrocediera a toda prisa hacia la dirección contraria.
Este era una rutina que habían adoptado desde que ocurrió aquel suceso hace ya más de una semana. Cada vez que coincidían por accidente, él la ignoraba para después salir huyendo lo más lejos de ella.
Así que por más desconcertada que le tenía su actitud, la investigadora aprovechó la larga caminata para reflexionar en sus actuales sentimientos. Si bien era cierto que aquel beso había sido el más vanaglorioso que había recibido en toda su vida, tenía que aceptar que el extraño comportamiento que adoptó Syaoran después de ello, la hacía sentir más que desconcertada. Sin querer ser fatalista, todo le indicaba que esto era producto de un posible arrepentimiento, ya que finalmente era él quien había desencadenado todo.
A pesar de que este último pensamiento le generó una profunda tristeza, se había decidido a no dejarse decaer por nada ni nadie. En ese momento la joven comprendió que a pesar de lo mucho que la había ilusionado todo, era momento de zanjar el asunto de una vez por todas.
Sí él podía desecharla con la facilidad que lo hizo, ella sin lugar a duda podría hacer lo mismo… esto ya no le afectaría más.
…HORAS DESPUÉS DEL TRABAJO…
«Estúpido y sensual señor Darcy, ¿Por qué no lo puedo odiar a pesar de su presuntuoso comportamiento contra Elizabeth? (1)»
Aún no estaba muy convencida de haberse envuelta en su pijama para terminar de ver un maratón de cintas románticas hundida en su sillón, ya que inevitablemente este tipo de filmes solo la llevaron a empeorar su estado de ánimo.
Por un momento Sakura prestó mayor atención a su deplorable aspecto, tenía los ojos hinchados por haber sollozado en las partes más dramáticas de las películas, su cabello se encontraba bastante descuidado con uno que otro residuo de palomitas de maíz enredado en él, sin mencionar los pañuelos esparcidos por todo el suelo de su sala.
Pero gracias a que su celular sonó de repente, dejó de enfocarse en su lamentable apariencia, para proceder a tomar el aparato encontrándose con un mensaje de Tomoyo.
"¿Cómo va tú plan de olvidarte de Li?"
Sakura se limpió sus dedos grasientos en su ropa, para proceder a escribir una respuesta para su amiga que, aunque fuera a través de este medio tan impersonal la conocía lo suficientemente bien para saber que estaba actuando.
"Ni me acordaba de él, estaba viendo un documental del origen del universo"
"…ok"
Y ella misma corroboró su autoengaño cuando el timbre sonó e instintivamente se plantó en su cabeza la imagen de un castaño de gélida mirada, por lo que ansiosa salió disparada hacia la puerta principal, donde a diferencia de lo que esperaba, su vista le revelo un rostro familiar color fuego.
—¡¿M-Meiling?!
—¿Qué te paso? ¿Estás bien? —le contestaba mientras veía la imagen catastrófica de la investigadora, quien soló asentó avergonzada mientras la invitaba a pasar.
Una vez dentro, a la castaña le fue imposible no percatarse de la pequeña maleta que acompañaba a la otra joven. Como si sus pensamientos hubieran sido leídos, Meiling le dedicó una sonrisa traviesa para a continuación darse a explicar.
—Están fumigando mi departamento ¿Te importaría si me quedó el resto del fin de semana contigo?
—C-claro, sabes que no tengo inconveniente con eso… solo que… ¿no hay ningún problema con S-Syaoran…? lo que pasa es que por el momento... él y yo no estamos muy bi… —balbuceaba con la mirada hacia el suelo.
—No es como si le tenga que pedir permiso… ¡Vamos a tú habitación hay muchas cosas entretenidas que podemos hacer durante toda la noche!
Sin oponer mucha resistencia, Sakura se dejó guiar hasta su propio cuarto y es que, aunque su presencia le había resultado muy repentina, internamente estaba muy entusiasmada por su visita, ya que en estos momentos se daba cuenta de lo mucho que necesitaba contagiarse un poco de aquella energética personalidad de Meiling.
Una vez que ambas se sentaron en la cama, la castaña se dejó impresionar por la destreza de las manos de su acompañante, quien solo se dedicaba a extraer de su bolsa, miles de instrumentos de belleza como tubos de cabello, un gran estuche de maquillaje, pintura de uñas, etc.
Parece ser que la prima de Li venía más que preparada con la noche de chicas que le esperaba.
...
Cuando estaba a punto de sorber de su acostumbrado té con miel nocturno, Syaoran se vio interrumpido gracias a las vibraciones provenientes del otro lado de su apartamento, lo que a su vez desencadenó que el líquido contenido de su taza, terminara derramado en toda su bata…
Guiado por aquel bullicio, se acercó sigilosamente hacia su balcón, preguntándose ¿qué demonios podría estar ocurriendo ahora con Sakura?, quién últimamente no dejaba de estar en sus pensamientos, pero eso era algo que intentaba ignorar con todas sus fuerzas…
Cuando por fin se situó en el marco de la puerta, observó paciente hasta que su vista le revelo a la chica de cabellos miel, que aunque un poco exagerado su maquillaje, lucía radiante, algo que lo hizo ruborizar hasta que sacudió su cabeza con la esperanza de no remover esos extraños sentimientos que últimamente le producían con tan solo recordar lo que había sucedido.
Sin embargo, lo que más llamó su atención en particular, fue notar como ella mantenía una conversación con alguien… antes de que ese familiar recelo hiciera acto de presencia en su sistema, con una ligera inclinación de cabeza reconoció la oscura cabellera de su prima, que algo inquieta por sentirse observada, giró a su vez el rostro para quedar frente a frente con él.
Su duelo de miradas se prolongó hasta que cierto semblante jade se unió con curiosidad hacia ellos, pero al instante que ocurrió esto, Syaoran perturbado por sus nuevas emociones, cerró la cortina con gran nerviosismo.
«Nuevamente se hacía presente esa terrible necesidad de salir huyendo con tan solo reflejarse en ese estanque color esmeralda»
Intentando deshacerse de ese pensamiento, tomó irritado su móvil para comenzar a escribir un mensaje.
"Explícame ¡¿PORQUE DEMONIOS ESTÁS HACIENDO UNA PIJAMADA EN CASA DE ELLA?!"
"Es un país libre Xiao Lang"
"Meiling…"
"Descansa querido primo ;)"
Si algo detestaba era que lo dejaran con la palabra en la boca, así que conjurando una que otras maldiciones se dirigió a su dormitorio sin remedio. Y como era últimamente costumbre cada noche en su habitación, suprimió con todas sus fuerzas, aquella imagen grabada en su memoria de los suaves labios que había probado pocos días atrás…
—¡Buenos días bella durmiente!
—Ho-Hoy no quiero ir a la escuela papá…—balbuceaba la castaña con los ojos aún cerrados.
Al escuchar esto Meiling no pudo evitar dejar escapar una pequeña risa, pero nuevamente retomó su mejor esfuerzo por despertar a la atolondrada chica que solo se retorcía en la cama.
—¡Despierta!, ¡Despierta!, ¡Despierta! —brincaba casi en el rostro de Sakura, acompañada de un muñeco amarillo que tomó sin permiso de uno de los estantes, con él comenzó atacar la cara de la chica que aún se rehusaba en revivir del mundo de los sueños.
—No quiero…—renegaba.
—Syaoran ¡¿Qué haces aquí?!
Estas simples pero poderosas palabras no tardaron en hacer reaccionar a Sakura, quien se incorporó de un saltó de su cama, para encontrarse únicamente con los ojos rubíes y la risa malvada de Meiling, que a su vez no dejaba de abrazar aquel muñeco de felpa alado que utilizó como herramienta para molestarla mientras dormía.
—¡Meiling no es gracioso!
—Sí, si lo es—contestaba sin poder respirar por culpa de un ataque de risa. — Es- está bien, lo siento, pero me tienes que contar ¿dónde compraste este extraño muñeco?
—Syaoran lo ganó para mí en un concurso de baile (2)—contestó la castaña avergonzada—pero en realidad lo consiguió porque se percató de lo mucho que lo deseaba desde que lo vi… nunca se lo mencioné, pero cuando era pequeña tuve uno idéntico hasta que un día torpemente lo olvidé mientras jugaba en el parque… había sido un regalo de mi madre y jamás lo pude recuperar, así que me alegré mucho cuando Syaoran se tomó la molestia de ganar este por mí.
Al notar la nostalgia de sus palabras, Meiling se reservó por primera vez sus comentarios con algo de seriedad, pero al notar esto, Sakura pensó que lo último que quería era causar preocupación o tristeza a alguien por su culpa, así que se terminó de incorporar por completo de la cama para después anunciar con falso entusiasmo que haría el desayuno.
Sin percatarse de ello, la mirada rubí la siguió hasta que desapareció por la puerta de la habitación, dejando con ello un suspiro de intranquilidad.
«Sí quería ayudar a arreglar las cosas, tendría que hacer su mejor esfuerzo»
…
—Siento mucho pedirte que me apoyes con esto… —decía la castaña mientras depositaba una parte de su ropa en la maquina disponible del cuarto comunal de lavado.
—Silencio Kinomoto—a veces aún la llamaba así a manera de broma solo para acentuar más a sus palabras. — Sí yo Meling Li soy la reina de lavar ropa, siempre queda impecable y perfumada, tú déjame ayudarte...
Aquello ultimo era solo una pequeña mentira que se inventó en el momento, ya que en realidad había crecido en Hong Kong rodeada de mayordomos que siempre realizaban esas pequeñas y sutiles tareas por ella… y ahora tampoco tenía muchos inconvenientes en su nueva vida en Japón ya que prefería ir a la tintorería antes de ponerle mano a su ropa.
«¿Pero que tan complicado podría ser?»
—Bueno… ya vuelvo con más ropa, no tardó… solo que Meiling—la científica hizo una breve pausa—debemos procurar no cerrar la puerta ya que está descompuesta; si no de lo contrario quedaríamos atrapadas por un buen rato ya que nadie de este edificio tiene la llave…
Una vez que la referida asentó a esta advertencia, aprovechó de esos minutos a solas para reflexionar con cuidado acerca de su plan, el cual era simple y solo consistía en reunir a ambos castaños para que hablaran de sus sentimientos, se dieran cuenta de cómo estaban profundamente enamorados uno del otro, después de varios meses regocijados de tanto amor, su primo propusiera matrimonio y ¿en un año? Quizás más, tendría algún hermoso sobrino o sobrina en camino.
«¿Sí, era un plan sencillo, el problema solo radicaba en como ejecutaría el primer paso de éste?»
Completamente abstraída en sus pensamientos, la chica llenó con una cantidad considerable de detergente uno de los reservorios de la lavadora. Pero después de unos breves instantes notó como le preocupaba la ausencia de Sakura, especialmente cuando el aparato comenzó hacer unos extraños crujidos…
—¿C-Cómo que se hace en estos casos? —dijo para sí misma alarmada, ya que la maquina no solo hacia ruidos raros, sino que ahora empezaba a temblar con bruscos movimientos.
—¡¿Qué pasó?!
Por fin había llegado Sakura, la que con precipitación arrojó la canasta de ropa que llevaba entre sus manos para auxiliar de inmediato a Meiling, quien abrazaba con pavor la lavadora.
Las cosas no mejoraron cuando la científica abrió la puerta del aparato y de éste comenzó a fluir una violenta ola de espuma…
Pero cada vez que trataban de controlar la feroz montaña efervescente resultaba un intento fallido de ambas chicas, que estaban más que repletas de jabón. Así que en un momento de desesperación Meiling tomó la decisión de salir corriendo de ahí, mientras gritaba que iría a pedir ayuda de inmediato.
Sakura solo esperaba que esa ayuda no proviniera de los ojos marrones que tanto trataba de evitar…
Pero era más que obvio que eso ocurriría, por lo que no se sorprendió del todo cuando la vio llegar arrastrando de la mano a su primo quien no dejaba de ver con ojos desorbitados el nivel de desastre que se profesaba en aquella pequeña habitación…
—¿Pero qué demo…?
Sus palabras se entrecortaron por el brusco movimiento de la lavadora poseída por una gran lava de espuma hasta que Syaoran se acercó en un segundo para desconectar el aparato.
«Pero que idiota ¿cómo no se me ocurrió antes…?» pensó la investigadora con vergüenza, sin embargo, ese razonamiento se vio sesgado cuando escuchó a lo lejos un estrepitoso ruido que indicaba que la puerta había sido cerrada…
—¡MEILING! —gritó alarmado el chico.
—Lo siento… fue un accidente iré a buscar ayuda…—contestaba ella desde el otro lado.
Pero Sakura sabía que las cosas no habían terminado muy bien desde minutos atrás cuando la otra joven había profesado esas palabras exactas, así que sin más remedio tragó saliva y giro su cabeza para encontrarse con la cohibida presencia de Syaoran quién hacía lo posible por evitar mirarla…
Irónicamente ese inconfortable momento pasaba desapercibido desde el otro lado de la puerta por la chica de cabello azabache.
«Soy una maldita genio»
...
¿Cuánto tiempo había pasado?
¿Una hora?
¿Hora y media?
Syaoran consultó su reloj de mano y se percató que solo había transcurrido 25 minutos…
¿pero qué estúpida idealización romántica había poseído a su prima para atreverse hacer esa semejante locura?
Y es que durante este pequeño lapso de tiempo solo se había profundizado un incómodo silencio desde el rincón en el que cada uno estaba sentado… hasta que éste se rompió por el inesperado estornudo que deliberó la castaña de repente.
Solo de esta forma, el investigador fue posible notar como las ropas de la chica estaban completamente húmedas, inclusive hasta había un pronunciado rastro de agua que había dejado a su alrededor donde estaba sentada. El haber ignorado este hecho, le produjo un sentimiento sumamente culpable, así que con timidez se acercó más a ella para ofrecerle su chaqueta.
—G-Gracias…
Y pese a que él no contestó nada, ya que nuevamente se limitó solo a mirar hacia la pared, ella prefirió arriesgarse para terminar con esta detestable actuación entre ambos.
—¿Dónde aprendiste a besar así?
Aunque Sakura se había propuesto a romper el hielo, nunca imaginó que eso sería lo primero que le viniera a la boca… ¿Por qué demonios no podía tener una clara sinergia entre lo que pensaba y decía?
Sin embargo, pese a que no esperaba que él contestara a esa imprudencia, escuchó sorpresiva como su acompañante le daba una firme respuesta.
—Años de práctica—resolvió a decir él con un tinte de humor.
—¡Presumido! —exclamo ella mientras le propiciaba un ligero codazo.
Ambos rieron y aunque ya se encontraban un poco más relajados, Syaoran agradeció que ella volviera a retomar la conversación ya que realmente no sabía que más decirle.
—Nunca imagine que pudieras hacer algo así de bien.
«Esa maldita costumbre de decir las cosas sin pensar» se recriminó la científica nuevamente con su rostro enardecido de vergüenza. Aunque por otro lado el chico prefirió tomar el comentario con gracia.
—Creo que intentaré tomarme eso como un cumplido…
—N-No es a lo que me refiero, es que…
—¿Qué cosa? —insistió él con auténtica curiosidad.
—Nunca creí que fueras tan apasionado en ese aspecto… debes de tener tú récord con muchas chicas…
Ahora parecía una competencia de sonrojos, por lo que ambos guardaron silencio hasta que Syaoran decidió evadir el tópico regresando la pregunta a su vez.
—¿Y qué hay de ti? No parecías una inexperta del todo…
«¿Por qué diantres estaba hablando sin pensar?» Se maldijo ahora el castaño, aunque la verdad era que por alguna estúpida razón le carcomía saber cuántas personas habían probado esos labios.
—Pues también he practicado con muchos.
—¿Muchos? —dijo él irritado—¿Por qué demonios alguien te besaría?
Aunque la pregunta daba una pésima muestra de su real significado, en realidad todo era producto de una entrañable cólera que nació dentro de lo más profundo de su ser al solo imaginarla con numerosos hombres.
Pero, por otro lado, la científica no pasó por desapercibido aquella forma tan despectiva que utilizó contra ella, finalmente, no había mentido cuando aclaro con anterioridad su nula experiencia en el romance. Sin embargo, aunque en realidad era mentira que se trataban de muchos hombres, por supuesto que la habían besado en alguna que otra cita.
—¿Y eso es algún problema? —contestó ella aumentando su tono de voz. —Creo haber escuchado que tampoco soy la primera en tú lista...
—¡Eso fue diferente! —dijo él sin pensar
—¡¿A sí?! Y ¿Por qué lo fue? —y con un hilo de voz Sakura se atrevió a enfrentarlo cada vez más— ¿Por fin me dirás qué diablos pasa entre nosotros?
—No hay nada que decir—A lo que el castaño se levantó de su lugar para después en un intento por arreglarla, comenzó a forcejear la puerta.
Aunque no lo sabía del todo, su comportamiento era producto del mero instinto que le provocaba cuando se sentía acechado por ella. Era la primera vez en su vida que alguien le inducia esa clase de nerviosismo, detestaba tanto esa sensación de debilidad que lo único que quería era alejarse a toda costa de eso.
—¡Deja de hacer eso!
—¡Estoy intentando sacarnos de aquí!
—No me refiero a eso.
—¿Entonces a qué?
—¡Deja de escapar de mí! —tomó una bocanada de aire—¡DE NOSOTROS!
Pero era demasiado tarde, ya que el pánico que sentía el joven era directamente proporcional a cuando Sakura se acercaba a ese tópico que tanto deseaba evitar: sus sentimientos por ella.
Así que irremediablemente esto solo hizo que comenzara a luchar más contra la puerta con mayor desesperación...
—¿S-Syaoran? —dijo ella entre susurros, a este punto tenía miedo hasta de respirar.
—…
—¡SYAORAN, DIME ALGO!
—Fue un error…— le murmuró él.
—¿Qué?
—¡DIJE QUE TODO FUE UN ERROR! NO DEBÍ DE BESARTE, SOLO OLVIDA QUE PASO Y YA
No importaba lo mucho que Syaoran sabía cuánto la había lastimado después de pronunciar todo ello, porque ya no había vuelta atrás, una vez que dejó salir aquello, ya no podía retroceder para arreglar sus palabras. En ese instante el único sonido que reparó entre ellos fue el del cerrojo de la puerta cuando por fin cedió en abrirse después de tanta insistencia. De este modo, la científica sin articular ninguna palabra, decidió recoger su ultimo resigo de dignidad para salir lo más pronto de ahí.
Por otro lado, Syaoran sabía lo mucho que la había herido y aunque por un momento tuvo el instinto de seguirla, alguien que tocó su hombro lo detuvo.
—No Xiao Lang—le dijo su prima con seriedad —. Ya deja las cosas así antes de que empeoren más…
Y en un parpadeo, ella también desapareció de su lado, dejándole una sensación de culpabilidad que nunca había experimentado hasta ese momento.
La científica admiró unos minutos en el espejo los estragos de su nueva resaca. Después de todo, contando aquella anécdota del congreso, era la segunda vez en su vida que se sentía así.
«Las cosas no habían ido tan mal al final» pensó
Y esto gracias a Meiling que estuvo todo el tiempo a su lado. Así que envés de dejarse llorar o decaer por la situación del incómodo desplante que tuvo con cierto castaño, presenció de una amplia diversión debido a una segunda parte de noche de chicas en el departamento, sin destacar el apoyo incondicional de Tomoyo que se les unió después con el objetivo de reanimarla.
No obstante, era evidente que ese sentimiento de frustración y desilusión estaba aún presente dentro de ella, pero lo único que quería hacer en ese momento era succionar eso y olvidarse de él para siempre.
Así que suprimiendo sus pensamientos una vez más por Syaoran, prefirió enfocarse en el actual desastre que reinaba a su alrededor. Ahora tendría que limpiar todo ella sola, ya que ambas amigas se habían tenido que marchar con prisa para alcanzar a llegar a sus respectivas obligaciones laborales, a pesar de ello, honestamente la había pasado estupendo con esas dos entre juegos de borrachos, pasarela de moda gracias a vestuarios que llevó Tomoyo e incluso al final ya en condiciones bastante etílicas jugaron a verdad o atrevimiento.
Le gustaría recordar que clase de retos había realizado… pero al parecer no era nada nuevo que su cerebro creara un hueco en su memoria frente a grandes cantidades de alcohol.
Sakura suspiró, sabía que todo había sido por ella, por lo que ahora más que nunca amaba a su prima y a su reciente amiga Meiling. Realmente se sintió afortunada de no estar sola en esta cosa nueva de su vida llamada fracaso romántico…
Así que, con esa reciente sensación de regocijo, decidió darse prisa para arreglarse para el trabajo. Finalmente, el fin de semana había terminado y con ello esperaba que su suerte mejorara…
—¿Entonces te gustó? —le preguntó la hermosa chica de ojos amatistas al tiempo que lo veía con singular ilusión.
—¿Qué dice mi cara?
—No lo sé… por eso es que te lo pregunto...
—¡Vamos! Tú eres muy buena para descifrar a los demás con tan solo mirarles el rostro
—No, eso no funciona contigo y es por eso que me gustas mucho… porque no me es tan fácil adivinar tus emociones…
Al decir esto último, el caballero inglés acostado a su lado, no pudo sentirse extremadamente atraído a sus labios, sellándolos así con un beso atropellado. Y es que, aunque lo suyo ya era algo oficial, no podía dejar a un lado el nerviosismo que le provocaba su presencia.
—¿Eso quiere decir que sí te gustó? —preguntó Tomoyo con una pequeña sonrisa, que solo lo hacía estremecer más de ensoñación.
—No, eso quiere decir que me encantó...
—Excelente, entonces me asegurare de no cocinarte tanto.
—¡¿Qué?! ¡Pero si te dije que me amé que me trajeras el almuerzo!
—Pero sí te cocino todos los días, saciare siempre tú hambre y prefiero dejarte siempre con la necesidad de mi comida.
—¿Y así es como todos los días tendré esa terrible necesidad de ti también?
—Lo has comprendido bien—rio nuevamente ella.
—Chica lista...
Pero esta vez, fue ella quien lo silenció con un profundo beso. Aunque Eriol sabía que no era del todo usual por parte de un investigador, realizar una especie de picnic dentro de las áreas verdes del instituto, le fue difícil negarse a esas insistentes piedras preciosas color violeta.
Después de todo, ella se había tomado la molestia de escaparse un rato de su trabajo para llevarle un aperitivo que preparó con sus propias y delicadas manos.
Pese a que Syaoran le decía todo el tiempo que el enamoramiento no tiene un fundamente más de especial que la liberación de sustancias químicas que produce nuestro cerebro para sentirse atraído hacia una pareja con el único fin de reproducirse y de esta forma continuar con la procreación de la raza humana, Eriol agradecía que fueran como fueran las cosas existiera ese sentimiento que lo hacía suspirar todas las mañanas el nombre de la joven.
...
Sabía que no había razón justificable para espiar a la pareja detrás de un árbol, pero Sakura no pudo evitar sentirse conmovida con tanta ternura. Era la primera vez que veía a Tomoyo tan profundamente enamorada y agradecía que fuera con una buena persona como Eriol. Así que cuando accidentalmente iba caminando por allí y miró aquellos tórtolos acostados en el arbusto con ese intercambio de miradas única, pensó en lo feliz que la hacía que su prima tuviera la dicha de experimentar esa clase de emociones.
«Como le hubiera gustado ser también correspondida» pensó con amargura al tiempo que una inesperada lagrima escapó de sus dos luceros esmeraldas, sumado a eso, se sintió terriblemente egoísta por pensar en ella, cuando ese espacio solo quería dedicarlo en la felicidad de su mejor amiga.
—Sakura… ¿estás bien?
Cuando la joven se percató de la mirada preocupada que le dedicó Mikya cuando le hacía esta pregunta, se sintió muy apenada…
¿Cuánto tiempo llevaba él allí?, por lo que sin mucho éxito, trató de enjuagarse una de sus lágrimas y haciendo un gran esfuerzo por sosegarse, le contestó con voz entrecortada.
—S-Sí… es solo que algo entró a mí… a mí ojo y…
—Hey —le tomó el rostro desprevenida—¿No dijimos que seríamos amigos?
Y ahí fue cuando todas sus fuerzas se desvanecieron, no podía seguir fingiendo… ya había hecho todo lo posible para controlarse frente a Tomoyo y Meiling, y es que lo último que quería era preocupar a sus seres queridos… así que, pese a que el hombre que tenía frente aún le era casi un completo extraño, no pudo controlar desbordar esos sentimientos acumulados. Él solo la rodeo con un desinteresado abrazo, tratando de reconfortar su llanto como un amoroso padre que intenta calmar a su pequeña que recientemente ha perdido su más valioso juguete.
Así permanecieron por un largo rato y en algún momento de ese frágil instante, Sakura pensó en como las cosas serían más sencillas sí también hubiera podido corresponder a los sentimientos de Mikya, sin embargo, al parecer el corazón siempre está en desacuerdo con la cordura y este se empeña en hacernos enamorar de las personas equivocadas…
...
A diferencia de Sakura, él no había tomado ni una gota de alcohol, pero esto no le importó mucho a su cuerpo el cual le manifestaba una sensación similar a la de resaca, todo porque había permanecido en vigilia la mayor parte de la noche dándole vueltas al asunto que cada vez se salía más de sus manos.
Y es que, para empeorar la situación, la castaña trastorno más su sueño después del incidente nocturno que ocurrió… seguramente ella no recordaba nada, ya que sabía de antemano que la experiencia que ella remitía con el alcohol siempre terminaba en una conveniente amnesia.
Syaoran se tomó un respiro sentado en el escritorio de su laboratorio, y comenzó a repasar la sesión de recuerdos vergonzosos de la noche anterior.
Todo comenzó cuando incapaz de conciliar el sueño gracias a que no podía de dejar de pensar en ella y todo lo que le había dicho en esa tarde con el incidente de la lavadora, comenzó a escuchar el sonido de su celular.
Extrañado por la hora tan inapropiada de recibir mensajes, tomó el aparato y su sorpresa aumento cuando notó que se trataba nada más y nada menos de la persona culpable de su actual insomnio.
«Sakura…»
Esa noche había conjurado en numerosas ocasiones su nombre, y es que en parte, aún martillaba en su cabeza aquella falsa respuesta que le dio.
—¡DIJE QUE TODO FUE UN ERROR! NO DEBÍ DE BESARTE, SOLO OLVIDA QUE PASO Y YA
Y esa era la razón por la que no podía dormir, porque sabía que le había mentido… y aunque él estaba consciente de ello, no entendía el porqué.
Días atrás había ocurrido algo parecido cuando la besó, no comprendía porque lo había hecho y porque le había gustado tanto. Claro, no era la primera vez que le agradaba besar a una mujer, ya que naturalmente ese era el primer paso frente a las relaciones íntimas que habían tenido lugar en su pasado.
Pero esto era algo completamente fuera de su valiosa racionalidad, y es que aunque deseaba que el recuerdo de sus labios desapareciera, éste era evocado repetidamente en su mente durante gran parte del día. Y odiaba eso, detestaba no tener control de sí mismo…
Así que le fue más fácil tratar de imaginar que nunca existió… ¿La solución?, deshacerse de la raíz del problema; de esta forma fue cuando decidió que lo más prudente era dejarle de hablar a Sakura.
No era tonto, sabía que estaba siendo insensible al apartarla de su vida sin siquiera considerar su opinión. Pero así tenían que ser las cosas, después de todo, las despedidas, las cargas emocionales y demás sentimentalismos le provocaban un bloqueo del que no le era grato participar. Desde que su padre había enfermado, había creado ese mecanismo de defensa que por nada ni nadie quería derrumbar…
Pero cuando vio ese maldito mensaje hizo que todo su psique se volviera a desequilibrar… cabe destacar que no había texto en él, solo notas de voz que no tardó en reproducir.
—Syaoran… sé que sabessh que meee gustassh y mushoooo—comenzó a decir Sakura que arrastraba las palabras. —Bueno sí no lo sabías… pues ya está dicho.
Y para aumentar el "mágico" momento de la declaración se podía escuchar al fondo, risas vociferadas por sus cómplices amigas, las que no era difícil de imaginar que se encontraban en una situación etílica peor a la de ella.
—En realidad no sé cómo me fije en ti ¿no es estúpido? —continuó en otro mensaje. —Siempre me has tratado con deprecio y te gusta burlarte de mí porque no soy lo suficiente inteligente como tú.
A lo que sus amigas solo abuchearon mostrando su disconformidad a esta desvalorización de sí misma.
—Pero la verdad es que no me importaba, porque nunca me ha interesado ser mejor que nadie y es que solo me importa ser feliz… pero irónicamente esto ya no es algo suficiente en mi vida, porque ahora lo único que deseo es que tú lo seas, y cuando descubrí esto fue cuando me di cuenta de lo que siento por ti… ¡así que no seas tonto ve y persigue aquello que te hace feliz a ti también!
Cuando sus notas de voz habían finalizado, Syaoran estaba helado. Primero que nada, estaba aquella confesión, ya que por más ilógico que pareciera, nunca se había formado una razón tan concreta en su cabeza sobre lo que ella pudiera sentir por él.
Y por otro lado, pudo sentirse extrañamente conmovido ante aquel gesto tan desinteresado, tan típica de Sakura, al mencionar todo lo que dijo en su último mensaje. No pudo evitar recordar con cierto desagrado cuando más de una chica en la universidad se confesaron con él, pero a diferencia de esta situación, algo que siempre le ofuscaba era la gran idealización que le proclamaban acompañada además por la admiración que sentían principalmente por su atractivo físico. Pero lo que realmente le incomodaba era que muchas de ellas lo ponían en una encrucijada al exigir que correspondiera favorablemente a sus sentimientos.
En cambio, Sakura ni siquiera lo cuestionaba por conocer los suyos… ¿ella daba por hecho que no le interesaba?
En parte que otra cosa se podía esperar… después de cómo había actuado con ella…
Por primera vez en su vida Syaoran se sintió como un idiota…
No tuvo tiempo de razonar nada más, cuando nuevamente otro mensaje interrumpió toda la contradicción de sensaciones que estaba experimentando, así que con ansiedad desbloqueo su teléfono para encontrarse con una fotografía que había mandado de ella misma.
Casi se cae de su cama cuando observó con detalle la imagen de Sakura posando con un elegante vestido de tonalidades rosa pastel, aunque el diseño no era nada provocativo, la chica deslumbraba como una diosa inalcanzable… era la primera vez que Syaoran se percataba de lo hermosa que era e inexplicablemente su corazón comenzó a latir de la forma idéntica en la que lo hizo cuando la beso aquella vez con descontrol.
La fotografía venía acompañada de otra nota de voz, pero esta vez la reprodujo con mayor nerviosismo.
—Soy yo… Tomoyo Daidouji, ¡solo quería decirte que también estoy muy ebria y mira de lo que te pierdes!
—Así es mi querido Xiao Lang, un día de estos alguien te la va a ganar—reconoció la voz de su impertinente prima…
—¿Tomoyo? ¿Ya terminaste de hablar con Eriol? —preguntó Sakura con inocencia en el fondo de la conversación.
...
Después de remembrar todo aquello, Syaoran necesitaba de un respiro ya que extrañamente el ambiente de su laboratorio le estaba asfixiando… era eso o quizás su reciente situación sentimental lo estaba atormentado más de lo que deseaba, pero es que no quería ser parte de esa patética comarca, se negaba rotundamente a ser parte de ese grupo de gente débil y susceptible a sus emociones.
Solo deseaba caminar y olvidarse de todo, olvidar todo lo que ella le producía…
Pero como sí su mente jugara sucio con él, su vista le reveló la presencia de la persona de la que trataba de huir, y no solo eso sino que percibió que no estaba sola ya que estaba en compañía de los brazos del pseudo Dr. Mikya Tsukino...
Quizás sí la situación girara en torno a otra persona, se podría imaginar que ahora vendría un drama donde él marcharía herido y confundido hacia el otro lado del camino, pero lejos de eso, Syaoran era una persona impredecible que por mas racional que fuera, también podía actuar en base a sus instintos más primitivos.
Así que, ofuscado por los celos, cuando garantizó que la científica estuvo lo suficientemente lejos después de desenvolverse de aquel abrazo, se acercó violentamente para propiciarle un macizo golpe en la mandíbula a aquel profesor de música que le irritaba desde la primera vez que lo conoció.
—¡¿SYAORAN?! —gritó Sakura aterrada, aún sus ojos no podían creer lo que veía. Era como si en un segundo hubiera llegado un lobo salvaje a atacar a su acompañante.
Pero la gran cantidad de adrenalina que ahora se liberaba en el cuerpo del joven, produjo que el grito ahogado de la chica fuera apenas un murmuro para sus oídos.
Y es que a pesar de lo desorientado que se encontraba Mikya debido al repentino ataque, no era lo suficientemente débil para no poner siquiera un poco de resistencia, sin embargo, sus puñetazos apenas y rozaban a su contrincante, ya que indiscutiblemente la desventaja no solo versaba en la complexión física sino en agilidad y estrategia. Después de todo, Syaoran era una persona entrenada desde su corta edad con artes marciales como parte de una tradición familiar.
Para sumar la bochornosa experiencia de Sakura, algunos pocos curiosos se acercaron a observar el evento, entro ellos estaban sus estudiantes Yamazaki, Chiharu y compañía, y por supuesto Tomoyo y Eriol que no pasaron desapercibido aquel inusual encuentro.
—¡¿Estas bien?! —preguntó su mejor amiga algo agitada y prescindiendo con el instinto protector que siempre adoptaba con ella.
Pese a que la chica trató de contestar, sus labios no le respondían. Estaba en total estado catatónico, después de todo, Syaoran estaba proporcionándole una serie de golpes bastante preocupantes al pobre profesor de música que hacía lo posible por solo defenderse.
Cuando Sakura tuvo miedo de que eso terminara en algo bastante grave, con la esperanza de detenerlos, se incorporó rápidamente entre ambos hombres por lo que con éxito Syaoran se detuvo por completo para que ella no resultara lesionada. Y de esta forma fue que no vio venir el golpe que aterrizó justo en su mejilla.
No, esto no había sido producido por Mikya.
Aunque hasta el último péndulo de su ser temblaba, Sakura había gastado toda su energía para propiciarle una merecida abofeteada, así que, entre llanto, ira y desilusión, todo al mismo tiempo, decidió ponerle un punto final a esto.
—No voy a negar lo mucho que me importas— decía con un acentuado temblor en la mandíbula—. Pero es momento de terminar con todo… no quiero volver a verte y sí tengo que mudarme de casa y transferirme de departamento en el instituto, créeme que estoy dispuesta hacerlo.
Syaoran quiso decir muchas cosas, pero eso nunca pasó… ya que después de eso, ella se marchó rápidamente junto con su mejor amiga para llevar al pobre profesor de música a la enfermería.
Así que mientras el resto de sus estudiantes que habían sido testigo se escondían por miedo a alguna represalia, Eriol se posó a su lado y sin saber muy bien por donde comenzar, dijo lo más asertivo que sabía que le diría.
—Eres un idiota ¿lo sabes?
Y a pesar de que estuvo a punto de darle la razón, después de varios minutos pudo retomar la palabra.
—Eriol… por favor, necesito que me acompañes.
...
Entendía que su amigo no era la persona más sensata en estos momentos, pero comenzaba a creer que aquella abofeteada le había removido toda su cordura. Y es que una vez que llegaron al laboratorio tal como le había pedido, solo seguía con la mirada al castaño que iba de un extremo a otro con palpable ansiedad. Este extraño comportamiento cedió hasta que tomó con firmeza una tiza.
De un lado anotó la palabra ventajas y del otro desventajas en el pizarrón situado en la pared, así que prefiriendo enfocarse en el último punto, comenzó a escribir una serie de puntos importantes. Eriol se ajustó un poco más sus anteojos para así proseguir a leer en voz alta.
—Número uno: Ser parte de la cultura plástica y sobreidealizada del concepto romántico postmodernista.
Claro, nunca se podía pasar por alto aquellas palabras rimbombantes en el diccionario de Syaoran.
—Punto número dos —continuó el inglés— Soportar a un nivel tolerable su impuntualidad y despreocupado e infantil comportamiento.
—Punto número tres: Soportar a su hermano—el castaño subrayo esto con mucha energía.
—¿Qué está haciendo el Dr. Li? —preguntó de repente Chiharu en voz baja, la presente acababa de llegar junto con el resto de sus amigos conformado por Yamazaki, Naoko, Rika y Akiho que por más sorprendidos que se encontrarón al ser testigo de la insólita actuación del investigador, francamente le tenían mucho aprecio y no podían evitar sentirse preocupados por él.
—No tengo la menor idea — le contestó el físico.
—¡Es algo distraída! —dijo de repente Yamazaki como sí se tratará de la participación de una clase más, a lo que la joven de trenza solo le propició un codazo para que guardara silencio. Pero lejos de molestarse Syaoran tomó en cuenta ese comentario para incluirlo dentro de sus apuntes.
Ahora sí que Eriol estaba seguro de que su amigo había perdido totalmente la razón…
Después de un tiempo la lista aumentó hasta el punto de terminar con el espacio en el pizarrón, después de ello, Syaoran sabía que ahora tendría que comenzar con la contraparte de su reciente análisis.
Con palpable inseguridad, el joven científico se quedó observado unos minutos en silencio aquella deslumbrante palabra: Ventajas.
"Ser feliz" —escribió
—Sakura me dijo que persiguiera aquello que me hace feliz… y por fin he entendido que ella comprende una parte importante de mi propia felicidad… pese a lo mucho que deteste la idea.
—Syaoran… solo no le menciones esa última frase y creo que todo saldrá bien—bromeo Eriol con bastante conmoción, en cambio los demás alumnos, especialmente las del sexo femenino solo liberaron un pronunciado suspiro como si tratara de una de sus películas románticas favoritas de Hollywood.
—¿Dr. Li? —habló por fin Akiho— ¿Qué es lo que hará ahora?
Tanto Chiharu y los demás se sorprendieron que la joven fuera la primera en dar su opinión, ya que usualmente era una chica bastante tímida con la mayoría.
Syaoran miró a la joven por primera vez, así como al resto de sus alumnos. En otras circunstancias por nada del mundo se tomaría la molestia de hablar con ellos de temas tan personales. Pero este era un momento no solo revelador para él; sino algo que iba más allá de lo nuevo y extraordinario en su vida.
—¿Supongo que todos están libres por hoy?
Y pese a la confusión de todos, los chicos asentaron algo dubitativos.
—Bien, porque sí quieren puntos extras en mi materia, los necesitare a todos.
—Yo no tomó clases con usted…—exclamó Yamazaki, a lo que solo recibió una mirada asesina de todas las féminas del grupo —P-pero está bien no tengo inconveniente en ayudarlo.
Una vez confirmado el apoyo, Syaoran tomó su móvil para marcar un número, pero mientras esperaba en la línea su mejor amigo no pudo evitar preguntarle de quien trataba.
—A la experta en estas tonterías.
Definitivamente por más increíble que fuera ver a Syaoran Li en esta circunstancia, sabía de antemano que este jamás cambiaría, a pesar de ello Eriol se alegró al ver este nuevo paso en su vida.
...
—¡Sakura ya fue suficiente azúcar por hoy!
—Ya no quiero tomar alcohol, así que me enfocare en engordar—Así fue como contestó a la mirada inquisitiva de su amiga, con la que llevaba rato discutiendo por su montaña de helado ahogada en chocolate líquido.
La castaña le había insistido que estaría bien y que no quería que se siguiera angustiándose por ella, pero Tomoyo jamás le creería y es que realmente nunca sería una carga para ella, porque sabía que esa era la verdadera razón del problema, Sakura odiaba que los demás se preocuparan por su causa. Pero eso no le importaba a su fiel amiga, así que cuando ambas llegaron al departamento de la científica, comprendió que, aunque debía de darle su propio espacio para que canalizara poco a poco su situación, también sentía el compromiso de quedarse con ella durante esa noche para cuidarla.
Y es que a veces, o mejor dicho, muchas veces con Sakura era como lidiar con una niña pequeña y no negaba que este acto le enternecía, pero por el momento su única meta era hacer algo para que no terminara con un coma diabético a causa de la cantidad industrial de azúcar a la que quería obligar a su pequeño cuerpo procesar.
—¿Y era verdad lo de mudarte y transferirte de institución?
—No… no realmente—le respondió con honestidad— Solo estaba muy molesta, jamás podré mirar nuevamente a Mikya a la cara...
—Pero velo por el lado divertido… dos chicos atractivos peleando por ti—se burló.
—¡Tomoyo!
—¡Y yo de tonta que no llevaba mi cámara!
—Claro, ¡porque estabas ocupada besándote con tú flamante caballero inglés en el arbusto de la escuela!
Este comentario provocó la transición entre la pálida piel de la chica hasta llegar a una escala color escarlata, pero al menos se alegró de ver la facilidad con la que Sakura retomaba su buen humor de siempre.
A pesar de que la castaña se estaba divirtiendo en molestar a su prima, repentinamente se enfrascó en un misterioso ruido que hacia eco en alguna parte de la calle.
—Shhh espera... ¿escuchaste eso? — dijo la investigadora a la vez que dejaba su monumental mantecado a un lado para levantarse con inquietud.
—Parece el sonido de un acordeón…—le contestó la otra meditativa.
—Esa canción…
Con algo de curiosidad, Sakura se acercó hasta llegar a la entrada de su balcón que era donde su oído le indicaba la procedencia de esas notas musicales tan familiares. Cuando decidió recorrer la cortina, ni en un millón de años se imaginó ver lo que mostraban sus brillantes ojos jades.
Y es que justo debajo de su terraza yacían su grupo de estudiantes con distintos instrumentos, al que mejor pudo reconocer fue a Yamazaki quien era el que había hecho la apertura de su canción favorita con el acordeón y ahí le fue inevitable guiar su mirada hacia la única persona que no deseaba encontrarse ni de broma cinco minutos atrás.
Pero ahora como arte de magia se desvanecía toda clase de resentimiento que había generado hacia él con solo verlo parado ahí. Pese a que aún se percibían rastros inflamados en su mejilla gracias al golpe que le había propiciado horas antes, no podía negar sentirse atraída hacia sus armoniosas facciones, en especial en esa sonrisa burlona que le dedicaba únicamente a ella cuando quería hacerla enfadar.
Su corazón se estremeció cuando escuchó el resto del acompañamiento musical por sus demás alumnas compuestas por Rika quien tocaba el chelo, Chiharu el pandero, Akiho el violín y Naoko su flauta transversal. Pero esa sensación no la pudo comparar cuando Syaoran sacó de algún lugar su guitarra y comenzó a interpretar las primeras estrofas de esa canción que ya habían compartido en una ocasión en un baile y que además, él sabía de antemano lo mucho que le recordaba a su madre.
Desde el día en que te vi, la vida para mí es color de rosa.
Hoy me siento tan feliz, que cualquier tarde gris es de color de rosa.
Ni una nube sobre el mar, ni noches de pesar ni penas que llorar
Todo lo tengo tan solo por ti…
No importaba que Sakura lo hubiera escuchado cantar alguna vez por accidente, en estos momentos su voz derretía su corazón como la miel. Especialmente cuando veía esa composición ambarina que la miraban directamente hacia sus ojos.
When you kiss me heaven sighs
And though I close my eyes
I see La vie en rose
When you press me to your heart
I'm in a world apart
A world where roses bloom
Él había tomado la decisión de arriesgarse por ella, y aunque no sabía exactamente como terminarían las cosas, ya no quería volver atrás.
Cuando Syaoran por fin finalizó, dejó su guitarra al cuidado de Meiling quien apenas salía de su escondite al igual que Eriol, para escalar sobre las protecciones de las ventanas de las vecinas Brune y así fue que sin dificultad subió hasta llegar al lado de esos labios rosados que lo esperaban con una boba sonrisa.
—¿Y se supone que te perdonare así de fácil?
—¿Crees que fue fácil? —La desafío él —Tuve que extorsionar a nuestros alumnos por puntos extras…
—¿Solo eso?
Sakura sabía desde hace un buen rato que ahora estaba más que rendida a sus pies, pero igual le pareció divertido seguir con el juego.
—Sabes que en el piso de abajo viven dos arpías ¿verdad? —le susurro en su oído, provocando que su piel se erizara. —Pues no fue fácil convencerlas de hacer todo el espectáculo en su cochera...
—¿Y las convenciste tú solo?
—No, aunque estoy consciente de mis encantos... no me permitiré todo el crédito— aseveró con arrogancia— así que, digamos que son las pocas ocasiones en las que agradezco tener una prima insoportable y cursi...
Cuando mencionó esto último, la vista de Sakura prestó con mayor atención en los ramos de flores que portaban sus entrometidas vecinas, las cuales también se encontraban como parte del público. Así como también, distinguió la presencia de Meiling quién felizmente les mostraba un pulgar arriba.
Después de unos minutos, Syaoran se apresuró a disminuir la distancia que los separaban…
—S-Syaoran… solo quiero que sepas que yo-yo no podré soportar por segunda ocasión tú cruel comportamiento...
—Lo sé
—Y a-aunque no te niego que estoy feliz, habrá cosas que tenemos que cambiar —producto de los nervios que tenía a flor de piel, la chica comenzó a retroceder un paso cada vez que él avanzaba amenazante hacia ella.
—¿Y-y supongo que ya te disculpaste con Mikya?
—Así es.
—E-eso es lo correcto, a-ahora sugiero que va-vayamos des-despacio…—le era demasiado difícil pensar con ese atractivo rostro acechándola.
Pero el científico sabía que era momento de silenciarla, así que sin perder más tiempo la refugió entre sus pronunciados brazos, era increíble que desde hace tiempo no se sentían tan bien frente a la calidez de otro ser humano… así que optaron por solo perderse entre la mezcolanza de sus respectivas fragancias hasta que Syaoran removió unos cuantos cabellos que caían con descuido sobre su delicado cuello, permitiéndole de esta forma aspirar un poco de su preciado aroma, por lo que una vez facilitado el camino, sus labios se posicionaron para susurrarle nuevamente algo en el oído.
—Sakura... todo saldrá bien.
Con esa promesa, ella se dejó envolver cada vez en ese reconfortarle abrazo. No podía concebir siquiera algún pensamiento congruente en su cabeza, envés de ello escuchó el enardecido aplauso que dejaron escapar sus numerosos espectadores, sin olvidar a Tomoyo quien afortunadamente había grabado todo desde su celular. Por un momento olvidó que estaba rodeada de toda esa gente que observaba a cada uno de sus movimientos, así que mejor prefirió seguir acurrucada entre su pecho, repitiéndose una y otra vez las últimas palabras conjuradas por Syaoran.
Notas del autor:
(1) De la obra orgullo y prejuicio por Jane Austin
(2) Referencia del capítulo 4
Hola a todos, ¿Qué les pareció el capítulo?
¿Mucha miel? ¿se divirtieron?
Les prometo más diversión en los siguientes capítulos (que realmente ya no serán tantos) sí ustedes también prometen a su vez escribirme.
¡Un fuerte abrazo a todos!
