Cinna dejó a Katniss sola después de darle instrucciones de qué iban a hacer el día siguiente, antes del baile de la Victoria. Aunque ella no sabía bien de que se trataba todo lo que él le había dicho, al menos ahora no se sentía tan sola. Cinna le había creído.

Se sentó frente a la ventana, desde ahí se podía ver gran parte del capitolio ¿Dónde estás, Peeta? Pensó.

Durante la charla que tuvieron con Caesar, Peeta estaba completamente ajeno a lo que decían. Caesar siempre reunía a todas las personas a las cuales tenía que entrevistar para ponerse de acuerdo en ciertas cosas. Haymitch de vez en cuando le daba un codazo cuando Caesar lo mencionaba, pero él solo movía la cabeza en acuerdo con lo que se decía sin estar consciente de lo que se estaba hablando. Su mente solo estaba en Katniss, y lo que había ocurrido la noche anterior ¿Cómo fue capaz de hacerle daño? Volteó a su alrededor. El capitolio, los juegos del hambre, el haber matado a adolescentes en la arena con la única finalidad de vengar la muerte de Rue y cumplir su promesa de ganar. Todo, absolutamente todo, lo había hecho esa persona que era ahora, pero al mismo tiempo, quería ser él mismo, y tenía que luchar por eso.

-Peeta.

Peeta volteó hacia donde lo estaban llamando, encontrándose con el nuevo vencedor de los juegos del hambre: el profesional del distrito 1. Al comienzo pensó en ponerle una excusa para no hablar con él, se suponía que como anterior ganador de los juegos, él tendría que asesorarlo en los eventos, pero como era un profesional, habían tenido diferencias por ser tan prepotente y más por ser un vencedor. Respiró profundamente pensando que al día siguiente sería su último evento importante.

-Dime, Marvel.

-Quería…quería preguntarte algo – le dijo un poco apenado.

Peeta frunció el ceño, nunca había visto a Marvel así, desde que lo conoció antes de entrar a la arena, era un chico presumido y ni que decir cuando ganó, era simplemente insoportable. Pero ahora lo veía distinto, como temeroso y perdido.

-SÍ, dime.

-Bueno, es que… no sé por dónde empezar.

-¿Se trata del evento de mañana?

-No, bueno…

-Marvel – llegó Caesar con una sonrisa tomado de la mano de una señora de aproximadamente 50 años, vestida con gran elegancia al estilo el capitolio– te presento a la señora Robinson, es esposa de uno de los grandes políticos del capitolio.

-Hola, Marvel, felicidades por ser el nuevo vencedor – le dijo la mujer de manera provocativa.

-Gracias – contestó Marvel bajando la mirada nervioso.

-Pero no seas mal educado, Marvel, la señora Robinson te quiere invitar una copa, así que atiéndela bien.

Marvel vio a Peeta sin decirle nada, solo se dejó tomar del brazo de aquella mujer y se alejó de él.

-¿Nos vamos? – le dijo Haymitch a Peeta, quien se había quedado viendo hacia donde había desaparecido Marvel con aquella mujer.

-No, vete tú.

-¿No quieres ver a tu querida esposa?

-Deja de molestar, Haymitch.

-¿Por qué no hablas con ella? Que te explique qué fue lo que pasó.

-No quiero. No quiero – suspiró – perder el control de nuevo.

-¿Qué vas a hacer entonces?

-No lo sé.

-Llámame si necesitas algo – le dijo Haymitch con una sonrisa, dándole un golpecito en el hombro, conocía muy bien a su amigo.

Katniss se entretenía aplanando los botones de un control remoto en la habitación. Aparecían varias imágenes en la pared, estaba tan aburrida que no sabía qué hacer, de pronto apareció un bosque, se quedó perdida en aquella imagen, como queriendo transportarse ahí y respirar el aire que la hacía sentirse libre. Pero ahora ni eso podía hacer, ya no podía ir mas al bosque y si Peeta la viera en esos momentos, seguro que le reclamaría por estar pensando en Gale. Cambió la imagen a una del capitolio, no definitivamente esa no le gustaba.

Escuchó ruido en la sala y de inmediato salió de la habitación pensando que sería Peeta.

-Hola, preciosa – le dijo Haymitch – por la cara que has puesto seguro que no me esperabas a mí.

-¿Dónde está Peeta?

-No quiere verte – Haymitch sacó de una bolsa unas botellas de vino.

-Entonces – Katniss bajó la mirada sintiendo un nudo en la garganta - ¿no va a venir?

-Tiene que venir, pero no sé a qué hora, tal vez muy tarde- se sentó en el sofá y se sirvió vino en una copa - ¿Quieres? Pasé a comprar el mejor vino del todo el capitolio, no lo consigues tan fácilmente – Katniss negó con la cabeza - ¿Qué has hecho tu? ¿Te diviertes en el capitolio?- Katniss no le contestó pero si le dirigió una mirada ácida. Haytmich se empezó a reír – veo que no.

Katniss no quería hablar con Haymitch, desde un comienzo nunca le cayó bien porque siempre se estaba burlando de ella, así que se dio la media vuelta para regresar a la habitación.

-¡Oye! – Le gritó Haymitch, Katniss volteó a verlo sin disimular su fastidio - ¿no estás aburrida? – Se levantó dejando su copa en la mesa – este es el edificio de entrenamiento, en la parte de abajo es donde entrenan los tributos antes de entrar a la arena ¿quieres conocerlo? –Se acercó a su oído- tal vez te encuentres a Peeta – le dijo en un susurro.

Katniss lo vio sorprendida mientras que Haymitch le sonreía, pero ahora no de manera burlona, sino con una sonrisa tranquila.

-Te puedo llevar.

-Vamos – le dijo katniss decidida a que Peeta la escuchara de una vez por todas.

Cuando se abrió la puerta del elevador para entrar a la sala de entrenamiento, Katniss de inmediato vio a Peeta, estaba haciendo ejercicio como un loco. Rápidamente quiso caminar hacia él, pero Haymitch la detuvo.

-Dale tiempo, deja que saque toda la rabia que lleva dentro – vieron como Peeta cruzaba una red colgado únicamente de sus brazos – siempre viene aquí cuando se siente desesperado.

Katniss se acercó un poco más. Peeta estaba completamente sudado y sin camisa, solo vestía un pantalón deportivo. Hacia ejercicio con tanta facilidad que no parecía cansarse nunca. Levantaba cosas pesadas y las aventaba, lanzaba cuchillos, golpeaba bultos, etc. De pronto, Katniss vio un arco, sonrió, pensó que jamás vería uno de nuevo. Caminó hacia él y lo acarició.

-¿Sabes usarlo? – le preguntó Haymitch.

-Sí – le dijo con una sonrisa.

-Úsalo.

-¿Puedo?

-Claro, solo que apunta directo hacia ahí – le apuntó a un blanco – no hacia mi pobre amigo – señaló a Peeta, que aun no se había dado cuenta de la presencia de su amigo y esposa.

Katniss tomó el arco, era muy diferente al de ella pero de inmediato supo acoplarse a él. Apuntó al blanco dándole en su punto central.

-Wow, preciosa, eres buena – dijo Haymitch. Katniss sonrió sin molestarle el hecho de que la llamara preciosa, tal vez con un arco en la mano su humor cambiara un poco – dale otro, tal vez este fue suerte.

Y de nuevo Katniss dio en el centro. Haymitch empezó a aplaudir llamando la atención de Peeta pero al mismo tiempo animando a Katniss a que continuara.

Peeta se acercó a ellos, viendo como Katniss daba directo al blanco sin fallar una sola vez.

-Bueno, debo irme – soltó de repente Haymitch.

Katniss volteó a verlo y fue cuando se dio cuenta que Peeta estaba a unos cuantos metros de ella viéndola fijamente.

-Eres increíblemente buena, Katniss – le dijo Haymitch caminando hacia la puerta del elevador dejándolos solos.

-¿Qué haces aquí? – le preguntó Peeta.

-Haymitch me trajo.

Peeta asintió poniendo sus manos en la cintura, fue cuando Katniss lentamente empezó a ver todo su cuerpo bañado en sudor, inmediatamente se sintió enrojecer.

-Ahora entiendo porque eres buena cazando- le señalo el blanco lleno de flechas directo en el centro -¿Gale te enseñó?

Katniss sintió que le empezaba a hervir la sangre. El tener un arco en sus manos la hacía sentirse más ella, más aquella chica de la veta dispuesta a luchar por llevarle comida a su hermana y a su madre.

-No, fue mi padre, y lo hizo precisamente para llevar comida a la casa. Claro que jamás pensó que personas tan astutas mandaran a electrificar la cerca y así acorralar a la gente muriéndose de hambre para hacer su santa voluntad – le reclamó.

-Esa jamás fue mi intención.

-¿Ah no? ¿Entonces cual fue?

-Es más que obvio ¿no?

-Pues no – se acercó a él furiosa – mandaste electrificar la cerca para que yo fuera a pedirte que te casaras conmigo. Querías vengarte por lo que te dije en el quemador. Todo lo planeaste: primero matarnos de hambre a mí y a mi familia y después que me humillara en pedirte matrimonio.

Peeta bajo la mirada. Definitivamente todo lo había hecho mal por sus arranques de celos. Él jamás quiso todo lo que ella había dicho, su único propósito era que Katniss y Gale no estuvieran juntos. Malditos celos, se sintió culpable por haber hecho pasar hambre a la familia de la mujer que amaba.

-Tal vez tengas razón y todo esto del matrimonio – negó con la cabeza viéndola a los ojos – no tiene sentido.

Peeta tomó una toalla y caminó hacia la puerta del elevador limpiándose el sudor de la cara. Katniss se quedó paralizada ¿Qué había querido decir con eso? ¿Le iba a pedir el divorcio? ¿Para que abría la boca? Se arrepintió de inmediato de todo lo que le había dicho. De nuevo sintió miedo de perderlo.

A la mañana siguiente se levantó con la esperanza de ver a Peeta en el desayuno. El día anterior ya no lo vio para aclarar lo que había pasado en la sala de entrenamiento, aunque en realidad, no sabía si quería aclararlo o no, o mejor dejarlo todo como estaba. Pero se llevó la sorpresa de que no estaba en la mesa desayunando, únicamente estaban Cinna y Effie.

-Buenos días.

-Hola, Katniss, Cinna me dijo los planes que tiene para ti el día de hoy.

-La verdad es que estoy muy nerviosa, yo no sé cómo son las fiestas aquí.

-Por eso no te preocupes, que Cinna y yo estaremos contigo durante todo el día para orientarte debidamente. Para empezar, cariño – dijo Effie sonriendo – no pongas tus codos en la mesa.

Katniss se enderezó de inmediato.

-Te voy a dar unas clases de modales durante el día mientras que Cinna y su equipo te ponen bella.

-¿Estas lista para un cambio? – le preguntó Cinna.

-Lista.

Todo el día se había dejado hacer cuanta cosa le había dicho Cinna, en realidad su mente estaba en Peeta. Effie solo le dijo que se estaba preparando para el baile de la noche, que él era parte importante del evento porque le estaba pasando el mando al nuevo vencedor. Era como una especie de costumbre que tenían. Ahora Marvel iba a ser el embajador del capitolio.

Después de pasar por una profunda depilación de todo su cuerpo, tratamiento y peinado del cabello, maquillaje y arreglo de uñas, por fin Cinna la dejó verse en el espejo. Sonrió al instante, jamás se había visto en el espejo complacida por lo que estaba viendo.

-¿Soy yo?

-Claro que eres tú, te dije que eras hermosa – le dijo Cinna – pero espera a que te pongas el vestido que hice especialmente para ti.

-Aquí esta – llegó Effie cargando el vestido – anda, póntelo.

Katniss vio el vestido largo y elegante que le ofrecía Effie. Jamás pensó que algún día vestiría algo así. En el Distrito 12 no existían y aunque los hubiera, no pensaría jamás tener uno.

Cuando se vio en el espejo completamente arreglada se sintió la mujer más hermosa del mundo. Se dio la vuelta como niña chiquita con ropa nueva.

-Peeta y Haymitch ya se fueron al salón del baile, le dije que allá los veíamos – comentó Effie.

-Estoy nerviosa.

-Recuerda todo lo que te enseñamos hoy y no te preocupes por nada, además Peeta tiene que estar siempre cerca de ti, eres su esposa.

Katniss respiró profundamente ¿Por cuánto tiempo más sería la esposa de Peeta?

-Vamos, si no llegaremos tarde – apuró Cinna a Katniss.

-¿Estaremos haciendo bien? – le pregunto Effie a Cinna muy despacio para que no la escuchara Katniss mientras ella caminaba hacia la puerta.

-Peeta es nuestro amigo, y está completamente enamorado de ella. Effie, tú y yo mejor que nadie conocemos el mundo que se vive en el capitolio, en especial con los vencedores de los juegos, vamos a ayudarle a Peeta a que sea feliz.

-¿Pero que ganamos con esto? – apuntó a Katniss.

-Que Peeta, por sus inseguridades y sus rencores, no la deje. Que siga enamorado de ella y que tenga miedo a perderla.

Peeta estaba saludado a todas las personalidades importantes en la fiesta a un lado de Marvel y el presidente Snow, pero sin dejar de pensar en su situación con Katniss. Había sido tan egoísta al mandar electrificar la cerca que jamás pensó en el daño que le estaba causando y ahora Katniss se lo había reclamado. Tal vez lo mejor sería dejarla libre y solo protegerla por medio de una acta de matrimonio.

Katniss llegó a la fiesta sumamente nerviosa, Effie en todo el camino no dejó de hablar de cómo debería de sonreír cuando Peeta la presentara como su esposa.

-No quiero entrar – dijo Katniss aterrada al ver tanta gente vestida de manera elegante.

-Tú tranquila, Effie ve a buscar a Peeta para decirle que Katniss ya ha llegado.

Effie se adelantó a buscar a Peeta mientras que Cinna trataba de tranquilizar a Katniss.

-No tienes por qué estar nerviosa.

-No sé qué debo de hacer o decir.

-Peeta va a estar contigo en todo momento, tu solo debes de sonreír con la cabeza en alto. Vamos, seguro Effie ya encontró a Peeta.

Effie tomó una copa de vino mientras le hacía señas a Peeta para que se acercara. Peeta, educadamente, se disculpó con la persona que estaba hablando para atender a Effie.

-Ya llegó Katniss, esta con Cinna.

-No sé si fue buena idea que viniera.

-¿Por qué? – le preguntó Effie algo molesta.

-Ella no está acostumbrada a esto.

-Tú tampoco lo estabas el año pasado, y ve ahora, te comportas a la misma altura que todas las personalidades del capitolio.

-Eso tú me lo enseñaste.

-Bueno, tal vez Katniss necesite menos clases que tu.

-¿Por qué lo dices?

-Voltea y velo por ti mismo.

Peeta volteó hacia donde Effie le había indicado y se quedó paralizado. Para él Katniss siempre había sido la chica más hermosa de todo el Distrito 12, adoraba su trenza y verla caminar por la plaza con las botas de su padre. Pero ahora, Katniss estaba preciosa, la mujer más hermosa de todo el mundo. Su vista estaba fija solo en ella, todo el salón se había quedado vacío en cuestión de segundos. Cinna le susurró algo en el oído y ella sonrió. Fue lo único que necesito para sentirse mareado en ese momento.


Como ven, Haymitch y Effie se unieron a Cinna, cada uno a su modo, pero al fin y al cabo, saben que Peeta esta enamorado de Katniss y piensan ayudarlo para que sea feliz.

¿Vieron la foto que publiqué en facebook? Así es, Johanna no tarda en llegar. En éste capitulo dejé una pequeña pista del porqué Johanna y Peeta tienen un pasado pues algo... intimo.

Mil gracias, otra vez, por sus reviews, y pues aquí sigo intentando escribir una historia para entretenernos juntos.

Saludos.