10º

Retorcido

Llegué al departamento de policía tan rápido como pude llegar, para medir los resultados. Aún seguía algo consternado por lo que me dijo Young casi al final de nuestra charla. Me encaminé hacia el laboratorio donde aguardaban los resultados. La muestra de sangre ya fue analizada y me aseguraron que el ADN correspondía al de Ping Pong, pero estaban seguros un 88% de lo que estaban afirmando. Oh genial. También había inducido a la investigación el caso del hermano muerto de la víctima. Fung y los demás estaban conscientes de él, para mí sorpresa, pero no lo consideraron como un elemento importante hasta ahora. También lo que los sospechosos dijeron en la grabación. Es posible que Ping Pong haya querido cerrar su puesto de guardián de secretos luego de comprar el boleto a Francia para visitar la tumba de su querido hermano. Aunque él abrió su puesto cuando estaba en quinto grado, Omi ya estaría muerto. Al final, pasó lo que había predicho, tres sospechosos quedaron exonerados de implicación por falta de una evidencia absoluta. Pedrosa, Tohomiko y Spicer pudieron ir a sus casas sin ningún problema, aún cuando los padres de los tres chicos iban a contratar abogados para demostrar la inocencia de sus hijos. Bailey no tuvo tanta suerte, se descubrió sus relaciones con Cumo y se tuvo que quedar en prisión, le dictarían juicio pronto. Tal vez salga después de diez o quizá veinte años, no sé. ¿No se los dije? Vendía drogas a Pedrosa.

Oí más de una vez la grabación. Obviamente quien envió este video no podía ser alguno de los sospechosos porque estaría delatándose a sí mismo, entonces eso quiere decir que quien me envió el primer mensaje fue otra persona. Me pregunto quién pudiera ser, pero cuando comparo ambos sobres. Me doy cuenta inmediatamente que son diferentes, una persona nos envió el CD y otra persona mandó a mi apartamento el acertijo. Maldición, eso quiere decir que quizá Pedrosa tendría razón y hay alguien que quiere confundirnos, ¿pero quién y por qué? ¿tal vez el culpable? Me recuerdo que hace tiempo Young nos mencionó que cabría la posibilidad que existiera un sospechoso no tomado en cuenta, en un instante llegué a pensar que podría tratarse de messier Gaulle. Quizá sea esta persona que no ha querido mostrarse. Un equipo viajó especialmente a Francia para investigar cerca a Omi. Viendo los cuadernos de Ping Pong y Omi, claramente se nota la diferencia. La caligrafía del pequeño era legible y bonita con una ortografía y un léxico bien empleado. El otro, horrible, escribía como un niñito de primer grado en caligrafía y gramática y ¡confundió retraso con retrato! Dios mío. Ni estaba tan grave en la primaria comparándome con él. Por mera casualidad, quise saber si a Omi le gustaba coleccionar insectos y disecarlos como a esta mariposa. Parece que no.

Otra semana que transcurre con la mente en blanco. Más pesadillas que me atormentan por la noche. Un Raphael muy angustiado por su hijito me llama. Pedrosa no durmió en su casa un día de esta semana, se escapó a hacer no sé qué cosa cuando todos dormían y él regresó en horas de la madrugada. A pesar que él aseguró que no volvió a consumir droga ni estaba metido en nada malo, creía que le estaba diciendo mentiras, le gustaría saber a dónde va en esas horas de la noche. Yo ya me hacía una idea. Young es un loco, pero sabe lo que dice y fui al apartamento de las hermanas Tohomiko. Seiko me comentó que su hermana no vive con ella desde hace unas semanas. Una hermana desaparecida y un muchacho que también desaparece misteriosamente, sí, eso es lo que tenemos, todo concuerda y lo único que podía hacer era vigilar a Pedrosa hasta que me llevara a algún lugar feo. No me equivoqué, luego de esperar que Pedrosa saliera del colegio. Tomó una ruta diferente a la de su casa, no dudé en seguirle a cierta distancia para que no descubriera que lo estaba siguiendo y me llevó a un ambiente más urbano, frente un edificio y le seguí. Antes que cerrara la puerta la sujeté, se fue por el ascensor y vi que marcó hasta el piso cinco. Allá vamos. Dos puertas, eran dos apartamentos. ¿Adivino? Toqué el timbre y Pedrosa me abre justamente... No me esperaba.

-¡¿Qué hace usted aquí?! ¡no debería estar aquí! –chilló.

-Tu padre está preocupado...

-Por favor, váyase, no me moleste hoy por lo que más quiera... –era otro tono de voz, no me ordenaba ni me gritaba como todas las otras veces. Si no me suplicaba.

-Rai, ¿esta te parece bonita? –changos, a Pedrosa no le sale nada bien. Pobrecito. Misterio resuelto. Este debe ser el misterio más corto que he resuelto en toda la historia. Tohomiko me reconoce, ya es demasiado tarde para esconderse de mí.

-¿Y bien? ¿van a seguir ocultándonos que ustedes dos tienen una relación o me doy media vuelta y hago como si no he visto nada?

-Su sarcasmo me enferma, detective –gruñó Pedrosa.

-Amor ya, déjalo, no tiene sentido seguir mintiendo. Al fin y al cabo se iba a enterar tarde o temprano.

Pedrosa suspiró profundamente, se hizo a un lado. El ambiente de este lugar era rústico, no era tan acogedor como en la anterior casa de Tohomiko. Muebles de segunda mano, el piso de madera, las paredes necesitaban una mano de pintura con urgencia. Ella se sentó en un sofá, se abrazó a una braga que tenía en mano. Escuché a Pedrosa cerrar la puerta. Creo que Tohomiko no fue hoy a la escuela, no tenía puesto su uniforme escolar. Y Pedrosa acaba de llegar. ¿La razón? Al borde de la mesa estaba una cajita que marcaba: Prueba de embarazo. Ay no coño, ya sé a dónde se dirige esto. Crucé los brazos en espera de una explicación de cualquiera de los dos. Pedrosa y Tohomiko intercambiaron miradas mudas, él caminó hasta ella y le tomó de la mano.

-Entonces Young no se equivocó y ustedes dos eran "amantes".

-¡Se equivoca!... Parcialmente, déjeme ser yo quien se lo explique –Tohomiko cabizbaja, se soltó de su amor querido-. Sí, es cierto, Rai y yo sostenemos una relación a escondidas. De pequeñas, a mi hermana y a mí nos gustaba competir, siempre teníamos los mismos gustos, de moda, comida, deportes, música, televisión; excepto en chicos, creía que era lo único en que nos diferenciábamos. A veces tenía que ceder y dejar que mi hermana la acaparadora tomara lo que era mío; había un único helado de chocolate, era para ella; entradas para un concierto, se la daban a ella. Yo siempre salía perdiendo. Conocí a Raimundo a distancia en mi escuela porque estudiábamos juntos eso es lógico, cuando nos presentamos formalmente fue en el momento que mi hermana lo llevó a nuestra casa para decirme que eran novios, en ese instante sí estaban enamorados el uno del otro. Como usted sabe, es indispensable que los alumnos llenen horas de labor social para entrar en la universidad y por mis notas decidí meterme en el área de tutoría donde me tocó ayudar a Raimundo casualmente; mi hermana trabajaba como camarera y pasaba la mayor parte de las tardes trabajando en un restaurante, así que Raimundo pocas veces podía salir con ella y compartía más tiempo conmigo porque era su tutora y en serio necesitaba las clases para aprobar las materias, al principio creí que era como otro novio de mi hermana: Tonto, musculoso y engreído, pero me equivoqué...

-Esto es el colmo, nunca pensé que este tipo tendría que enterarse hasta mi vida amorosa, no me calo otro minuto. Lo siento Kimiko, pero será mejor que me vaya –Pedrosa cruzó el cuarto y se encerró en una recámara, la puerta sonó duro. Tohomiko siguió como si nada.

-Mi hermana comenzó a salir con Raimundo a mitad de cuarto año, y comencé a ser tutora de él a inicios de nuestro quinto año, llevaba materia de arrastre de química y conseguí que pasara con catorce. Mientras sus notas aumentaron considerablemente, nuestra relación se estrechaba cada vez más; un día, estábamos en una discoteca, yo con mis amigas porristas y él con sus amigos del equipo de futbol, nos encontramos y decidimos quedarnos juntos a bailar, a conversar, a beber hasta que una de mis amigas quiso jugar el juego de la botella –debía estar bromeando, no puedo evitar torcer los ojos. El inocente juego de la botella, se le conoce hoy en día como ruleta sexual, ya no son besos suaves como antes si no relaciones sexuales en serio-. Siempre había conseguido evitar jugar, pero esta vez no me pude zafar y me obligaron a jugar, cuando giré la botella me tocó él. Me llevó de la mano hasta el baño, yo estaba asustada porque esa sería mi primera vez...

-Young tenía razón, tus amigas sí son ateas inmorales que comparten ese dichoso credo y tú te avergonzabas de ser virgen... –Tohomiko ladeó la cabeza.

-No le voy a discutir, señor detective, mis amigas siempre hablan de sus novios, de lo lindo que era cuando estaban juntos, de eso. Pero a menudo se acostaban con unos chicos que ni siquiera conocían y solamente estaban con ellos porque les parecían guapos, nunca tuve un novio o consentía acostarme con cualquiera porque quería entregarme a un chico por amor, quería saber lo que era estar enamorada; me daba vergüenza decirles que nunca dormí con un chico como ellas y mentí, historias como las que dijo su amigo –dale la burra al trigo, él no es mi amigo- eran lo que yo decía, casi nunca hablaba, excepto de maquillaje y ropa que era lo que más me gustaba, su estilo, a lo mejor me juntaba con las porristas porque quería ser popular y tener amigas que se apoyen unas con otras. Jamás yo estuve cien por ciento de acuerdo con lo que decían, esa era una de ellas citando un ejemplo. Cuando Raimundo me arrimó contra la pared y me pidió que cerrara los ojos, me besó en la frente, se rió y eso fue todo, me dijo que mi hermana la víbora le había dicho de mi secreto y prometió que no me haría nada, mentiría a los demás y lo que hicimos a partir de entonces fue charlar. No sé por qué, pero después de eso comencé a verlo o noté que lo veía diferente; bueno, no diferente como un alienígena si no que antes era para mí un amigo y ahora... Una tarde de enero, nos encontramos por casualidad. Él estaba borracho, había discutido feo con mi hermana y yo en aquel día, no estaba en mis mejores ánimos para consolarlo porque salí bastante mal en un examen así que en vez de ser la solución, auxilié en la causa y me puse a beber con él. Ese día sólo nos dimos cuenta que nos amábamos, el sentimiento era mutuo, nosotros sentíamos algo el uno por el otro y luego de confesarnos, ocurrió... de todo...

-Más gráfica no pudiste ser, hija querida. No es necesario que me reveles los detalles de esa noche porque entendí perfectamente, así que decidiste darle tu "tesorito" a él ¿y? ¿se hizo el desentendido como la mayoría de los adolescentes varones de este país y todo el mundo?

-No, para mí suerte literalmente hablando, aún cuando despertamos en los brazos del otro y recobramos el sentido común, ni yo ni él no nos arrepentimos de lo que ocurrió en la noche anterior. Además de que teníamos un problema que lidiar juntos: la resaca, después de eso, nos seguimos viendo a escondidas. Salíamos disfrazados a diversos lugares. Rai siempre ha sido conmigo dulce, atento, considerado, romántico y yo sólo soñaba con el día en que él se separara de mi hermana y empezara nuestra historia de amor –ya lo creo, aún me acuerdo en el día que lo caché citando esos versos de amor y por poco los descubro, abrazaditos en la cama- me prometió que llegaría ese día, seríamos novios, se separaría y esperaríamos un tiempo para decirle al mundo lo nuestro porque sería sospechoso que inmediatamente que el novio de mi hermana terminara con ella para empatarse conmigo al otro día. Yo no estoy con él por venganza contra mi hermana horrible si no por amor, porque quiero estar con él, porque lo amo con mi corazón, porque estoy enamorada de él. Nunca he estado tan segura de algo en mi vida como ahora; saber que estoy con el novio de mi hermana, traicionándola de ese modo, me hace sentir muy mal porque sea lo que sea es alguien de mi sangre, ¡¿pero otra vez tengo que ceder para que ella se quede con el chico que me hace feliz?! Yo tengo que luchar por mi felicidad también.

-No sé cómo lo ves tú, pero la ley y yo lo vemos como un sublime "acto de infidelidad", ¿y Ping Pong llegó a enterarse, cierto?

-Lo sé, ni tuvimos que decírselo. Nos descubrió, pero prometió que guardaría el secreto, no lo diría a nadie, solamente nosotros tres sabíamos de esto y ahora sólo tres lo saben, hemos estado saliendo a escondidas seis meses, incluyendo este mes.

-¿Pedrosa sabe cómo te llamas realmente? –Tohomiko negó con la cabeza, puse los ojos en blanco-. Auch, una relación que se solidifica con mentiras acaba mal, Mori, te lo digo por experiencia personal. Tienes que decirle la verdad algún día, me refiero toda la verdad.

-Lo sé, lo sé, sé que debo hacerlo, pero no sé cuándo será el momento.

-¿Por qué te escondes aquí? –pregunté, para cambiar de tema.

-Por dos razones, mi hermana me atacó, Raimundo cumplió su promesa y al llegar a la casa estaba furiosa –obvio, no iba a estar contenta que su novio terminara con ella-. Y me culpó, usted sabe como las chicas se ponen sensibles con estos temas, me dijo que yo era culpable que terminaran y me restregó en mi cara que tal vez yo era la otra por quien decidió poner un punto final a su relación, esa fue la primera razón, y segundo, mi hermana descubrió en mi cuarto esto... –Tohomiko deslizó la mano hacia la caja de la prueba de embarazo y me la mostró.

-No me lo digas, por favor, ¿estás embarazada? –Tohomiko sujetaba todo este tiempo una braga de premamá. La respuesta a mí pregunta obvia.

-Mi amiga roja no me visitó este mes como siempre, creía que el estrés era por los estudios, digo, estamos terminando el año y nos graduaríamos y había sentido náuseas en un par de ocasiones. Hoy no fui a la escuela porque me sentía bastante mal y vomité. Quería salir de dudas y lo compré en una farmacia camino al apartamento, salió positivo, estoy en la dulce espera –arrugué la cara. Tohomiko bajó la caja y la cabeza, incómoda.

-Te dije que no me lo dijeras, en el instante que esa prueba marca positivo, la vida cambia radicalmente para los padres de la criatura. Tal vez sea un viejo chismoso si me entrometo en sus cosas, empero, ¿qué tanto les costaba a ustedes dos pararse un momento frente una farmacia y comprar un anticonceptivo? ¡es que ni eso! Ustedes todavía están muy jóvenes en mi soberana opinión...

-¡Es que nosotros nos cuidábamos! Reconozco que en la primera vez actuamos sin usar el sentido común y una vez, tan solo una miserable vez, nos dejamos llevar por el amor y...

-Sí, se dejaron llevar por el amor y la pasión, todos dicen eso, ya es un cliché, ¿estás segura que es hijo de...?

-Estoy completamente segura que Raimundo es el padre, lo juro por mi vida si es necesario –Tohomiko me miró a los ojos fijamente, ni me dejó acabar la frase así que si está segura.

-Deberías estar consciente de los problemas de Pedrosa con la droga, ¿te ha invitado alguna vez? ¿te lastimó? Sabes que no es sano para la salud del bebé que viene al mundo que su padre fuera un drogadicto.

-Sí, creo que alguna vez tomé; estoy preocupada por los riesgos de la salud del bebé debido a los problemas de Raimundo, me gustaría que fuera a un centro de rehabilitación, me dice que lo está controlando, pero es mentira. Él nunca me ha hecho daño por ahora.

-¿Ya te estás viendo con el ginecólogo y esas cosas?...

-Sí, según el doctor llevo cuatro semanas embarazada, es decir, cumpliré un mes cuando se termine. Mi hermana entró a mi cuarto en busca de un maquillaje y vio la prueba sobre mi mesilla de noche y se lo contó a todo el mundo, en la escuela saben que estoy embarazada y obtuve lo que se podía esperar: mis amigas me dieron la espalda, los momentos que pasé en sus casas para las pijamadas, dándole respuestas en el examen, compartiendo mis cosas con ellas hasta les obsequiaba mis tampones en situaciones de emergencia –era de esperarse de muchachas como esas, siempre me he preguntado como las mujeres usan eso; da igual, soy hombre- y etc., sólo eran amigas en mi cabeza; unos me han dicho un montón de cosas feas, otros ni se atreven a opinar, mis maestros están decepcionados como si jamás lo creyeran de mí, mi padre se pondría furioso y me diría miles de veces: "Te lo dije, Kimiko eres una inmadura, yo tenía razón y tú no, ¿cómo se te ocurre tener intimidad con un muchacho?", antes de ver su corazón roto y que me echara, abandoné el apartamento. Fui con Raimundo, el último en enterarse de mi situación y me permitió quedarme en este lugar, ha sido el único que me abrazó cuando más lo necesitaba, viene a visitarme muy frecuentemente para que no me sienta sola. No sé cuándo volveré a ese lugar, pero me siento como una cobarde escondiéndome, estuve aquí sin salir por una semana entera.

-Qué ironías de la vida, generalmente el padre es el primero en enterarse y salir corriendo, y resultó ser el príncipe valiente –Tohomiko sollozó y sacudió la cabeza. Sus ojos se llenaron de lágrimas, moqueaba, con el suéter azul se limpió la nariz.

-Raimundo no quiere a nuestro hijo, me ha pedido que lo aborte, que me deshaga de él.

-Eh, no puedes hacer eso porque es ilegal.

-¡Es que yo no quiero! –espetó Tohomiko en un sollozo-. O si no que lo ponga en adopción, dice que no somos lo suficientemente maduros como para cargar con un hijo cuando duras penas podemos aguantar nuestras vidas, que seremos unos padres desastrosos, no estamos listos todavía. No me quiero deshacer del niño, quiero criarlo, darle de comer, jugar con él, arrullarlo por las noches; es hijo de Rai y mío, del chico al que amo, ¿qué más quisiera yo de darle un hijo al chico que estoy enamorada? ¿qué pasa con mis deseos de ser mamá? No es justo, ya van dos veces seguidas que discutimos sobre lo mismo. Raimundo está recio a cambiar de decisión, pero yo quiero ser mamá y si es necesario terminar nuestra historia de amor para que críe a mi hijo sin él, lo haré, lo amenacé con eso y aún así dijo que sí; estoy segura que sería un buen padre, se lo he dicho varias veces y no quiere oírme, creo que hay una razón aún más poderosa por la que no quiere aceptar al niño y él no quiere decirme, ¿podría, por favor, ayudarme?

¿Y qué pasa con mis derechos de ser feliz y olvidarme de mis problemas, o sea estos niños? ¿de cuándo acá me convertí en el psicólogo de estos adolescentes? Tohomiko me lo pidió con amabilidad de nuevo. Dudé. Los motivos de Pedrosa por no querer al niño son buenos y le doy la razón en todos ellos. Además que lamento la suerte del pobre bebé que viene al mundo por los padres que tiene: Su padre, era un drogadicto y su madre, una chica de baja autoestima. Qué futuro. El bebé no tiene la culpa de tener a un padre como él y una madre como ella. Pero ella tal vez tiene razón y hay una razón más. Me confesó que todavía ama a Pedrosa, él es el gran amor de su vida indudablemente y si la decisión es escoger entre él y el niño, la respuesta sería obvia. El niño tendría ventajas. No veo a Pedrosa ni a Tohomiko como padres, son muy jóvenes, están de primera comunión, si los colocas a los dos juntos parecen unos niños. Y así es como un precioso futuro de un par de jóvenes se viene a pique, la vida los obliga a madurar desde ya. Este es otro caso de embarazo precoz para aumentar la tasa de muchachas embarazadas antes de tiempo.

-Quizá, no lo sé.

Escuchamos la puerta. Tohomiko y yo nos dimos la vuelta. Pedrosa salía apretando el paso, tenía el celular en la mano. Él solo en un cuarto por un buen rato, para mí que ingirió droga en este lapsus de tiempo.

-¿A dónde vas?

-Quién sabe, por ahí. Ya sabes mi decisión, Kimiko, y la respuesta es no.

-Pero Rai... ¡Raimundo! ¡RAIMUNDO VUELVE ACÁ! –él se fue. Tohomiko se tiró en el sofá y se echó a llorar, otra vez me pidió que la ayudara. Esta historia de drama y dolor está peor cada día. Sentí cierto remordimiento por la chica y le garanticé que trataría de ver qué mosca tsé-tsé picó a Pedrosa. Me quedé con ella hasta que las lágrimas cesaron. La abracé y apenas di una mano, me jaló el brazo de un tirón. Pobrecita, está destrozada.

Siempre he dicho que hay que ser bueno, pero no pendejo. Young tenía toda la razón, este caso me ha suavizado, a través del tiempo me he ido ablandando. Tal vez soy demasiado bueno para ser verdad. Una vez un sabio dijo que en el mundo no existe ni el bien y el mal, solo existen las elecciones, lo que es correcto e incorrecto es la decisión que cambia a este mundo. Estoy llegando a pensar que hay más de un significado en esa simple frase. A mí se me dijo cuando ingresé al cuerpo de policía, la primera vez, que el mundo se dividía en dos grandes bandos: Policías y criminales, y deberíamos tomar partido por uno de ellos así sea apoyando. Claro, tan sólo es una metáfora a la realidad, empero, hay mucha razón en ella.

Estamos en el mes de junio, han pasado dos meses desde que estoy trabajando en este caso y entraremos a julio en cuestión de días. Obtuvimos más información sobre Omi en Francia y todo lo que dijo messier Gaulle el otro día es totalmente cierto así como la tragedia en ese día en que murió. Dojo pudo hasta acercarse a la tumba del muchacho. Lo único curioso en este caso es que nadie vio al cuerpo del niño después del incidente, es decir, nadie lo vio en el ataúd y eso despertaba mucha sospecha para Young y para mí. Bien es ilegal y antimoral profanar el sueño de los muertos para comprobar si está durmiendo con los ángeles, pero yo sacaba conclusiones rápidas. No sé cómo, vuelvo a repetir, no sé cómo rayos fue que Fung lo consiguió, pero lo hizo. Encontró el condón umbilical de Ping Pong y el de Omi. Aj, qué asco, eso no lo toco. Viajó a Francia a ubicar a la madre de los hermanos. Luego del funeral volvió a desaparecer de la faz de la tierra. Creímos que ella estaría devuelta con su padre, el abuelo Le Bois, pero nos dijo que ella regresó a Francia. Fueron a investigar, por todos los medios esparcimos la noticia de quien viera a la madre de Omi y Ping Pong, contáctenos por favor. Total, sucedió un milagro y la pudieron localizar. Anteriormente, los condones umbilicales se los entregaban a las madres después de dar a luz. Ahora no, son guardados por instituciones especiales por asuntos de la células madres y etc., si tuviera hijos, estaría más enterado. Ella guardaba los condones umbilicales de sus hijos en cajitas (qué macabro en mi opinión). La interrogamos un largo rato sobre sus hijos. De todas maneras, si el padre de los niños no sabía, esta señora sabría menos. Aunque trataba de ocultarlo, Madame Le Bois parecía afectada por la muerte de ambos hijos, declaró que no quería nada que ver con ellos. Tanto a ella como al padre recogimos una muestra de ADN para averiguar de quién era la sangre que encontré en el coche alquilado de messier Gaulle. No sé por qué, pero se lo hicieron a ella cuando si acaso ha pisado el césped de la casa Gaulle. Young tenía una teoría y quería comprobarla, en el día en que le comenté sobre la sangre que encontré y los resultados. Los pelos se le pararon de punta. Los condones umbilicales recogían el ADN de Ping Pong y de Omi. ¿Y qué creen? La sangre que encontré en el coche no es de Ping Pong, es de Omi. Si creen que eso es rebuscado y retorcido, se equivocan. Comparando los ADN de la familia, descubrimos algo más siniestro aún: Omi y Ping Pong en realidad son medio hermanos por parte de mamá. Ping Pong es hijo de messier Gaulle. Omi no. Y eso quiere decir dos cosas muy importantes:

-La primera, Omi está vivo, es la única manera que se me ocurre para que su sangre esté en el automóvil dos años después de muerto o es una broma de mal gusto –dije.

-La segunda, si el padre de Omi no es messier Gaulle, ¿quién es y por qué nos mintió? –dijo Young.

-Hora de hablar con messier Dashi Gaulle y madame Kaila Le Bois.

Yo iría, en CosmosXiaolin, con messier Gaulle y Dojo, en Francia, con madame Le Bois. Esta vez no estaba en casa y tuve que ir al trabajo de messier Gaulle. Mis pies se ensuciaron con arena de la constructora, tuve que agacharme un par de veces para que no me golpearan en la cabeza. Pedí a uno de los obreros que tenía que hablar con el jefe a cargo, me llevaron frente al ingenio, que estaba revisando unos planos y dirigiendo el movimiento. Me puse mi casco protector por si a las moscas.

-Messier Gaulle –tomé la palabra cuando los dos obreros con quienes charlaban se fueron.

-Detective Guan, ¿qué hace aquí?

-Trabajando, ¿qué le parece? Vine a hacerle algunas preguntas, no puedo esperar hasta que termine.

-De acuerdo, vamos.

Messier Gaulle me acompañó a un lugar acondicionado y más seguro para charlar que en el área de trabajo. Puede que suene loco, pero me condujo hasta la grúa. Entramos. Él se sentó en la silla de comando y yo me quedé parado. Me dijo que si quisiera podría cerrar la puerta para darle más privacidad al asunto. El espacio era cerrado así que decidí dejarlo así. Okey, messier Gaulle se quitó el casco. Le quedaba mejor cuando lo tenía puesto.

-Las mentiras crecen y crecen y mi paciencia se agota, messier Gaulle, ¿por qué no me dijo cuando fui a su casa a preguntar sobre Omi que él no era su hijo biológico?

-¿Excuse mua?

-Lo que oyó, pudimos contactar con su esposa y después de una plática con ella, nos dio los condones umbilicales de Ping Pong y Omi. Fue en el momento que pedimos una muestra de su ADN y el de ella, averiguamos muchas cosas y entre ellas, que Ping Pong si es su hijo primogénito y Omi no. Puedo esperar el tiempo que se necesite, pero yo no me voy de aquí hasta que usted responda a mi pregunta... –messier Gaulle estaba atónito- voy ayudarle para que se quite la cara del sorprendido, si usted me ayuda diciéndome la verdad, yo le revelaré una cosa graciosa, ¿estamos a manos?: Su hijo Omi está vivo.

-¿Qué? No, eso no puede ser verdad. Estuve presente en el entierro cuando Ping Pong y yo viajamos a Francia.

-Pero no vio al ataúd, cuando estábamos en su auto, noté algo de sangre y sin que usted se diera cuenta la recogí con un isótopo –le mostré el que llevaba en esa ocasión-. La llevé analizar al laboratorio creyendo que usted podía ser culpable de la desaparición de su hijo y estaban seguros un 88% que esa sangre pertenecía a él, pero luego de la increíble relevación del hijo pródigo, descubrimos que esa sangre es de Omi. ¿Cómo llegó ahí? Usted dígame.

-No, debe estar equivocado. Omi no puede seguir vivo, tiene que ser un error, una horrible equivocación... –messier Gaulle se frotó la calva, frustrado consigo mismo.

-El hombre se equivoca, no nuestras máquinas, messier Gaulle. ¿Listo para confesar?... ¿fue un acto de infidelidad o uno de compasión? ¿sabía o no que Omi era hijo suyo o no?

-¡Sí lo sabía! –clamó- pero nunca pensé que... –hablaba consigo mismo, suspiré, esperando una respuesta- Kaila y yo éramos amigos de la universidad; nuestras facultades estaban cerca y en ocasiones charlábamos, lo que hacen los amigos. Un día me confesó que estaba embarazada –oh Jesucristo, apiádate de mí, primero el cuento del embarazo de Tohomiko y ahora este, esta semana ha sido la de los embarazos- y por algún motivo ella no quería decirle al padre de la criatura que esperaba un hijo suyo, quién sabe el por qué. Jamás me lo dijo, se ponía histérica cada vez que le preguntaba el tema y creí que lo mejor para mantener la paz, era no mencionarlo.

-¿Se conocieron en Francia o fue cuento suyo?

-Nosotros nacimos y crecimos aquí, que tengamos descendencia francesa es otra cosa. Yo tengo al menos, rasgos asiáticos y a lo mejor el padre verdadero de Omi también, ya vio las fotos, él tiene fisonomía asiática más que Ping Pong. El primer pensamiento de Kaila fue abortar al bebé, pero le dije que no lo hiciera porque cuidaría de ella y el bebé, nos casamos a los tres meses de embarazo y crié a Omi como si fuera mío, de sangre, al fin y al cabo yo también me había ilusionado con ser padre –Dashi se rió- suena un poco irónico, primero el hijo, segundo la boda y tercero, enamorarnos o si no ¿cómo nacería Ping Pong?

-Su ex esposa se embaraza de un completo desconocido o si sabe, pero no quiere decirlo, y usted accede a formar una familia para no dejarla sola. Qué linda historia. ¿Omi supo que usted no era su padre o también le mintió?

-No, si lo sabía, se lo dije cuando tenía seis años por recomendación del psicólogo, creo que también fue la bomba que detonó su comportamiento. Tal vez pensaría que era la razón por la que decidí hacerle más caso a Ping Pong que él, no porque era el hermano menor si no de que era un hijo de mi propia sangre. Y un hijo adoptado no es lo mismo que uno propio...

-No lo culpo, igualmente pensé lo mismo que él –admití. Messier Gaulle alzó la cabeza.

-¡Pero no es verdad, yo amaba a mis dos hijos por igual!

-Sin embargo, no lo demostró o no fue suficiente para Omi, ¿Ping Pong sabía que Omi era su medio hermano?

-No o tal vez sí, si me ocultaba tantos secretos, es posible que se haya enterado y jamás me haya dicho. No sé, después de estas averiguaciones, desconozco a mi propio hijo, detective.

-¿Por qué esperó hasta que lo averiguáramos y no nos lo dijo usted? ¿le da vergüenza?

-No sé, tal vez lo creí innecesario, tal vez llegué a pensar por un momento que Omi era mi primogénito. Le cumplí a mi ex mujer y él llevó mi apellido, procuré que no le faltara nada, excepto atención...

-¿Qué me dice de la sangre?

-No tengo idea de cómo llegó allí, Ping Pong sí llegó a subirse en el coche, pero fue para ir a la escuela nada más. A menos que se haya cortado con el papel de regalo, unos días antes de desaparecer, su abuelo le mandó un regalo y se lo di en horas de la mañana, Ping Pong no quiso esperar y lo abrió ansiosamente, pero se cortó con el papel de regalo el dedo, es lo único que se me ocurre. ¿Hay más preguntas?

-No por el momento.

La teoría de que Ping Pong y Omi eran medio hermanos, en cierto sentido tumbaba viejas hipótesis y se me ocurrían nuevas. Luego de esta charla con messier Gaulle, recordándome de una anterior charla, ahora no estoy seguro quién está enterrado no sé cuánto metros bajo la tierra. Quién está vivo o muerto, dónde podría estar, hasta que el padre de la víctima me lo dijo ni me había dado cuenta, pero es cierto que en Omi están más acentuados los rasgos asiáticos que en Ping Pong, él es más europeo, tiende a raíces francesas. Su padre biológico debe ser oriental. Dojo tampoco averiguó más que yo, madame Le Bois le confesó que Omi era producto de una violación, no reconoció la cara del tipo, y por eso quería deshacerse de su hijo y no puso la denuncia, el resto fue lo mismo que messier Gaulle me resumió entre las dos entrevistas que tuve con él. No obstante, los detectives somos unos expertos cuando nos hacen una declaración falsa y esta es una de ella. Estaba yo encerrado con Young en su celda cuando le hacía referencia del caso de los medio hermanos. Últimamente he podido ir sin que Fung me acompañara. Le di las fotografías de la familia con los informes traídos de laboratorio.

-Tenías razón, Omi y Ping Pong son hermanastros. La sangre que encontré en el automóvil corresponde a Omi, lo cual quiere decir que está vivo, ¿y si hubo un último cambio antes de que Omi viajara a Francia? Estoy imaginando que tal vez messier Gaulle confundió ambos hermanos y quien fue enviado al internado fue Ping Pong, no Omi. Lo que quiere decir que todo este tiempo nunca se trató de Ping Pong, si no de Omi, quien desapareció, quien murió y quien tenía el negocio de guarda-secretos, lo único que no comprendo es qué pasó cuando "Omi murió" ¿y si fue planificado? o como "Ping Pong llegó a desaparecer", aún persiste la pregunta de cómo llegó a mezclarse con esta gente, ¿me estás parando?

-¿Ella es la madre de los niños? ¿y este es Omi?

-Sí... Ah, había olvidado que era la primera vez que los ves, ¿te recuerda a alguien?

-No, a nadie en particular, ¿me decías?

-Detective Guan, tiene una visita... –giré sobre mí mismo. Era un policía. Young apenas me miró. Me levanté, la visita inesperada me esperaba en el despacho de Fung. Lo reconocí por la mata de pelo rojo. Debo confesar que estaba sorprendido.

-¿Spicer? ¿qué pasa? –pensé que a ningún sospechoso le gustaba venir aquí.

-Vine a confesarme.

-No, te equivocaste, esta no es una iglesia si no un departamento de justicia y dolor.

-Por eso, vine a confesarme: Yo fui quién envió a Ping Pong con esos criminales, y quiero que se me haga justicia –el albino levantó las pálidas muñecas- arrésteme, detective.


A/N: ¿Ahora entienden por qué este capítulo se llama "Retorcido"? Porque siempre va a existir un punto en que todo se confunde. Muy bien, detective Guan, el caso ya está prosperando milagrosamente, muy bien. Estoy completamente segura que todavía no han conseguido pegar un ojo en la cara después de tantas sorpresas inesperadas. Y se veía que iba a tener tan poca importancia esa manchita de sangre en el coche y resultó lo contrario. Apuesto a que nadie se imaginó que los pondría de medio hermanos, se dispara la teoría de que uno de los hermanos podría estar vivo y quién murió podría ser o no Ping Pong u Omi ¿alguien se le ocurrió que un hermano podría estar vivo pese lo dicho en el anterior capítulo? (Guan nos comparte por fin una de sus teorías, muy bien), ¿y quién será el padre de Omi? ¿se averiguará aquí? No sé. Lo del condón umbilical, no lo sé, pensaba en Mirai Nikki. Quería culminar el capítulo con algo que tampoco nadie se espera, pero todo se me acaparó y lo verán en el que viene.

¡Kimiko está embarazada! Bueno, no soy la única que se le ocurrió la idea de una Kim embarazada, varios autores lo han pensado. He leído fics donde está en la dulce espera y ninguno era AU para su información. Ahora falta que reciba comentarios tipo: ¡Raimundo y Kimiko van a tener un baby, AH! Todas las veces eran de Raimundo, ah. Yo me acuerdo de uno en que Omi pensaba que Kimiko se tragó el bebé y por eso la barriga. La historia de amor entre mis dos tortolitos, me quedó bonita, muy bien. Se probó que Chase tenía razón. Y esta fue la razón por la que no quería decir nada con respecto a Seiko: En Xiaolin Chronicles es la mejor amiga de Kimiko (no es Keiko si no Seiko) y su peor pesadilla, parece que Kimiko teme que su amiga descubra que ella le quitó a su novio (yo escuché clarito cuando dijo: BOYFRIEND) o que su amiga la "asesine" pensando que Kimiko le robó a su novia cuando no fue así. Y ya había pensado la idea de la hermana que traiciona a su propia hermana, saliendo con su novio y esto fue como anillo al dedo. Muy bien ;)

Me dediqué bastante. Ah, por cierto, lo de la ruleta sexual no me lo inventé. Es la pura realidad. La historia de Kimiko es la realidad, señores. Rodeada de amistades falsas (déjenme mi credo, que yo estoy segurísima de lo que estoy diciendo), la presión del grupo y el embarazo precoz. Mucho de lo que dijo Guan serían cosas que yo diría, exceptuando la parte de: ¿En qué conucos pensabas cuando accediste? Tus amigas son unas desgraciadas, hijas de su madre, yo que tú las habría mandado a la mierda desde el primer en que las conocí. Ni yo soy tan estúpida.

Casi siempre es la mujer es la que quiere tener al bebé porque quiere ser madre y etc. (ah bueno, a mí todavía no se me ha despertado el "instinto maternal" o siquiera "ay, quiero encontrar el amor de mi vida y volar en un arco íris a la tierra de los finales felices" ni creo que lo haga, ya planifiqué todo lo que haré en mi vida hasta que sea ancianita y los biberones no están incluidos, aunque tampoco es una cosa que digan "ay qué bruto, que insensible es Alice"), y el hombre está en contra, el primero en desentenderse, Raimundo no lo hizo porque me lo pidió. Me dijo que no quería quedar como animal (ni eso, los animales son muy apegados a sus crías) frente a la audiencia. Porque a pesar de todo, él es él y sabemos que nunca ignoraría a la pobre Kim en una situación así. ¿Existirá un motivo por el cual no quiere aceptar al bebé? ¿Guan logrará hacerlo entrar en razón? ¿triunfará el amor al final? (creo que solo conozco un caso en la historia que se casó con el amor de su secundaria y actualmente vive felizmente casada con hijos y todo) La hermana de Kimiko salió toda una Cruella De Vil.

Muy bien, otra cosa que nos dejó a todos en shock. Sabíamos que alguien se entregaría a Guan por lo de Ping Pong, pero no dije quién fue. Al parecer es Jack, ¿por qué él se entregó? Ni la menor idea. La frase de Guan, bueno no sé si lo saben, pero uno de mis pasatiempos es coleccionar frases y atesorarlas. Esa que dijo Guan es de mi invención. El capítulo que viene es el penúltimo. Muy bien prepárense para lo inimaginable. ¡Nos leemos en un próximo capítulo!


PD: Y la coletilla de hoy fue "Muy bien", muy bien :D

ESCENAS DEL PRÓXIMO CAPÍTULO:

"No podía creerlo. Después de tanto insistir e insistir, viene voluntariamente un sospechoso a contarme toda la verdad y quién menos lo pensé. Es la primera vez que experimento algo parecido...

-¿Cómo? ¿has venido personalmente a entregarte y a confesarnos?

Voy caminando. Se podría decir que canturreaba en voz baja. Pero algo me detiene. Se trata de Raphael, preguntaba desesperado si alguien había conseguido o visto su arma. Recordaba que ayer él la guardó como todas las noches, las guardaba en un cajón de la casa especial a la que únicamente tenía acceso y en la mañana no la encontró. Quería saber si alguien la ha visto.

-¿Tus hijos habían ido a la escuela cuando despertaste?

-Mi esposa lleva los niños al colegio, pero Raimundo siempre se adelanta como es el mayor puede ir solo a cualquier lado, cuando desperté hoy ya se había marchado...

Ay no, tengo un mal presentimiento con respecto a ese niño.

-¡¿PEDROSA POR AMOR DE CRISTO, QUÉ ESTÁS HACIENDO, ES QUE POR FIN ENLOQUECISTE?!... -rugí.

-¡ATRÁS, NO SE ME ACERQUE O TIRO DEL GATILLO! –me gritó...

-Sí, así es. Fui yo quien envió a Ping Pong a su tumba, le explico...

-¿Él me odia, verdad?

-Si te refieres a tu padre, yo diría que si todavía te ama porque eres su hijo, no tiene por qué odiarte –vaciló, inconforme con mi respuesta-. Ven acá, hijo, te voy a contar la historia de mi vida –conseguí que me mirara por el rabillo del ojo, suspicaz- no te quejes, aunque no lo parezca, es interesante... –garanticé...".

Próximo capítulo: Resolución de los hechos