El valle de las rosas

By: Angel Zafiro.

Nota inicial: Aquí los dejo con el final de mi historia, mil perdones por la demora… espero que les guste, y ya después de leer y mandarme su comentario, pueden matarme jajajaja.

En el capitulo anterior:

El paraíso existía, estaba aquí en la Tierra al lado de Sakura, al lado de la mujer que amo, y que amaré por el resto de mis días…

Capítulo final:

"En el valle de las rosas"

Aún el cielo, es infierno sin ti

Shaoran

Despertar. Y sentir el aroma y la calidez de su piel invadiendo mis sentidos, ha sido el despertar más hermoso de toda mi vida. Mi cara aun reposa en su pecho, sintiendo como respira lenta y acompasadamente. Su desnudez era en parte cubierta por la fina sabana y en parte por mi cuerpo. Y a pesar de que la mañana era un poco fría, la tibieza de nuestros cuerpos retozando en la cama, nos daba el calor necesario para olvidar lo demás.

El desayuno estaba servido, la bandeja de plata con fruta y demás se encontraba en una pequeña mesa. Sonreí al ver el gesto que las señoras de las cocinas y el consejero de mi padre tenían conmigo y con Sakura; quien seguramente, se habría escondido debajo de la cama y con las sabanas tapándose hasta la cabeza en cuanto entrara alguien a la habitación.

Hubiese sido una escena muy graciosa. Pero creo que ya era hora de despertar a la dormilona chica que tenía la mala costumbre de levantarse tarde. Moviéndola lentamente y susurrando su nombre, intenté hacer que despertara, pero ella simplemente cambió de posición quitándome gran parte de la sabana para cubrirse. La sonrisa se volvió a posar en mi rostro. Era como una pequeña niña que no quería hacer sus deberes.

-"Sakura…".- susurré. -"tu hermano dice que te levantes… o te aventará un balde de agua fría…"

-"¡No te atrevas, hermano!".- respondió Sakura casi saltando de la cama, pero sin dejar de cubrirse con las sabanas.

No pude evitar carcajearme por su reacción. Ella me miró con el ceño fruncido, intentó salir de la cama, pero se lo impedí, la atraje por la cintura mientras seguía riendo.

-"No es gracioso, Shaoran, me asustaste… pude haberte soltado un golpe".- dijo mientras acariciaba su cabello.

-"No creo que me hubieras golpeado, amor, soy más rápido y pude evitarlo"

Ella giró la cabeza para mirarme burlonamente. –"Dudo mucho que lo hubieras evitado, seguro ni siquiera lo esperarías"

Esta mujer era increíble, la vida con ella sería divertida, espontánea, alocada hasta cierto punto, sería como tener diez años otra vez.

-"Su desayuno esta servido, mi lady".- le ofrecí la mesa con la comida después de ponerme mi pantalón.

-"¿Quién trajo todo esto?".- preguntó mientras me sentaba a su lado al borde de la cama.

-"Creo que las cocineras… no lo sé, cuando desperté ya estaba aquí".- pasé un brazo por su hombro y al instante el rojo subió hasta su cara; incluso se tapó más.

-"O sea que… tu crees… que nos vieron".- dijo tímidamente casi susurrando.

-"Mientras no hayan oído lo que paso anoche creo que todo lo demás no importa".- tomé una fresa y se la ofrecí. Abrió la boca y la deposité sonriendo.

Comió en silencio un par de bocados más, yo solo contemplaba con envidia cada mordisco que le daba a las frutas… hubiese querido ser yo quien le diera ese manjar, de boca a boca, combinar el sabor de sus labios con el jugo de cada pedazo de fruta, experimentando todos los placeres de la vida…

-"¿Tú no comerás?".- me preguntó sacándome de mis pensamientos.

-"Sólo si me lo das tú"".- le respondí provocando en ella un tono rosado en sus mejillas y su risa cantarina que tanto me encantaba.

-"Esta bien…".- tomó un trozo de fruta con un tenedor y me lo ofreció. –"Di `Ah´".- abrí la boca tomando lo que me daba. Me sentía extasiado de estar así con ella, aunque el gesto era algo infantil, con ella todo era mejor. Su sonrisa iluminó su rostro, invadiéndome y contagiándome también.

Seguimos comiendo en silencio por un par de minutos más mientras mi mente reflexionaba sobre los últimos eventos que habían sucedido. Mi padre estaba confundido con respecto a mi decisión, sé que lo puse en una encrucijada, apoyarme o no, pero no importa cual sea su veredicto, no le guardo rencor, ni ningún tipo de odio, Sakura me ha enseñado eso y más, y es por eso que estoy haciendo esto por ella y por mi felicidad. El contacto de la suave mano de Sakura en mi mejilla me trae, nuevamente, a la realidad.

-"¿Te preocupa algo?".- la angustia que se forma en el rostro de mi amada me perturba, quizás mi cara demuestra preocupación o tal vez sea mi ceño fruncido, pues su mano se ha dirigido ahí.

-"No… no pasa nada"

-"¿Estas… seguro?".- su pregunta ahora me toma por sorpresa, más que eso, es su forma de expresármela, probablemente piensa que me he arrepentido de lo que pasó anoche con nosotros… Y para calmar esa inquietud, la atraigo a mí para besarla, dulcemente, tiernamente, sólo como nosotros sabemos hacerlo.

-"Estoy completamente seguro de todo, Sakura… y estoy tan feliz de que estés conmigo, de que hayas aceptado casarte conmigo… por eso quiero que nos vayamos a otro lugar… para seguir viviendo todo este amor que siento por ti…"

Los ojos de Sakura se llenaron poco a poco de lágrimas que borré con mis dedos mientras corrían por sus mejillas, le estaba hablando con el corazón en la mano, con toda la sinceridad del mundo, con todo el amor que mis palabras me permitían expresarle…

-"Pero… Shaoran… ¿qué hay de tu padre?... ¿Y… y de Tomoyo?... ¿Qué hay de tu futuro como rey?"

-"Mi futuro eres tu, Sakura… la corona, la riquezas y todos los títulos no me interesan en lo más mínimo, sólo me importas tú… tú y nadie más"

-"¿Dejarás todo por mí?"

-"Tú eres mi todo, Sakura"

Sakura fue la que inició el beso esta vez abrazándome también con todas sus fuerzas, creo que esa era su forma de agradecer todo el afecto que siento por ella, y yo encantado lo recibía. Cuando nos separamos por la falta de aire, ambos teníamos unas enormes sonrisas adornando nuestras caras.

-"Entonces… ¿te irás conmigo?"

-"Hasta el fin del mundo"

O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O

Sakura

Después de desayunar con Shaoran, me puse un vestido que amablemente me había traído una de las doncellas del castillo, todas esas señoras eran muy gentiles conmigo, y yo les agradecía todo lo que hacían por nosotros. Necesitaba ir a casa a ver a mi hermano, pues seguramente debe estar angustiado desde que… bueno, desde que me llevaron a ese lugar… además, y sé que será doloroso, debo despedirme de él, pues esta misma tarde partiré con Shaoran a nuestra nueva vida.

Pensé que Shaoran me conduciría a las puertas traseras del palacio, nunca me esperé que el consejero real nos estuviera esperando en la entrada principal con un carruaje pequeño listo para que me llevara a casa. Shaoran abrió la puerta para mí mientras extendía la mano para que subiera al interior, pero antes de soltarla depósito un beso en ella y un susurró con un "te amo" como siempre lo hace cuando nos despedimos.

Las calles en la ciudad estaban apenas en movimiento, los comerciantes en el mercado ya empezaban a sacar y a poner a la venta sus mercancías. Empezaba a ponerme nerviosa, ¿cómo le iba a explicar a Touya que partiría de la ciudad ese mismo día? Seguramente le rompería el corazón, sufrimos a la muerte de nuestra madre y más aún con la partida sin razón de nuestro padre, y ahora, yo me quería alejar de su lado. ¿Sería acaso un monstruo para dejarlo solo? Creo que ahora tiene mucha razón al haberme dicho siempre ese apodo. El carruaje se va deteniendo lentamente y mis nervios aumentan.

La puerta se abre y la mano del cochero aparece para que yo pueda bajar del vehículo, le doy las gracias y parte nuevamente al palacio. Las manos me sudan mientras las tengo en el picaporte de la puerta de mi casa, dentro está poco iluminado por los primeros rayos de sol adornado con el silencio total. Sentado en una silla junto a la mesa, está mi hermano durmiendo, se ve el cansancio en su rostro y en el hecho de que ambos brazos caen colgados de la mesa. Antes de moverlo para despertarlo tomo aire para calmar la ansiedad que tengo en el interior.

Luego de moverlo por un par de minutos empieza a despertar algo entumido a causa de la posición en la que estuvo. Su rostro viaja a donde me encuentro para saber quién fue la persona que lo despertó. Sus ojos casi se salen de orbita cuando me ve parada a su lado.

-"¡Sakura! ¿Eres tú? ¿No eres un mal sueño?".- dice después de tirar la silla al suelo y tomarme por los brazos para examinar si no era un producto de su imaginación.

-"Si Touya, soy yo".- le respondo mientras sonrió para calmarlo. Él, al parecer, no me creyó, así que me dio un fuerte abrazo para asegurarse. Un choque de emociones se apoderó de mí, la alegría de verme liberada de ese horrible lugar para volver junto a mi hermano, y que en unos instantes nos volveríamos a separar, y esta vez, quizás, para toda la vida.

-"Gracias al cielo que estas bien, no sabes lo frustrante que fue todo esto, no sabía que hacer… y esa maldita mujer que no me dejaba verte ni mucho menos me dejaba sacarte de ahí… pero no debo hablar así es la reina… aunque deseaba con todas mis fuerzas ponerle las manos en el cuello y estrangularla… lo bueno que ella estaba ahí…".- de pronto calló sus palabras enrojecido por lo último que había dicho. Sonreí, sabía que a mi hermano le gustaba la chica de aquel puesto en el mercado, y sabía que ella también gustaba de él… tal vez ella lo ayudaría a superar el golpe de mi partida con el tiempo, y desde ahora se lo agradecía infinitamente.

-"Aah, así que por fin le haces caso a la chica".- dije para tomar unos minutos más de ventaja antes de soltarle mis noticias a mi hermano.

-"Deja de decir locuras, Sakura".- ver sonrojar a mi hermano era muy gracioso, casi siempre era él quien me molestaba, ella mi última oportunidad de molestarlo. Me senté en una silla con algo de seriedad, que no pasó desapercibido por mi hermano. Tomó la silla que había tirado cuando se levantó y también se sentó.

-"¿Qué sucede, Sakura?".- la pregunta que tanto temía salió, y lo inevitable tenía que decirse.

-"Hermano… Touya… verás… yo"

-"¿Qué pasa, Sakura? ¿Te hicieron algo en ese maldito lugar? Dime quien lo hizo y ahora mismo iré a partirle todo el rostro…".- Touya se levantó con brusquedad, pero lo detuve por la mano antes de que partiera.

-"¡Espera!... no… no me paso nada malo, es… es otra cosa".- estaba tan nerviosa que mis manos sudaban mientras sostenía las de mi hermano.

-"Sakura, me estás poniendo nervioso a mi también, ¿qué pasa? Sabes que puedes contarme lo que sea".- y era cierto, Touya fue un gran apoyo para mí, y se lo debo, además de que él no sabe toda la verdad sobre quien es el chico con el que me veo a escondidas… quizás lo sospeche, pero es mejor confirmárselo ahora.

-"Bueno hermano… verás, yo… yo… Shaoran…"

-"¿Shaoran? ¿Hablas del príncipe?... ¿Qué te dijo ese maldito? ¿Te hizo una propuesta a cambio de tu libertad?"

-"¡No, hermano! No es eso, es que… esto es muy difícil…".- suspiré, tomé más aire, y solté todo. –"Touya… me voy a ir con Shaoran esta tarde… él es… él es la persona más importante de mi vida".- esto último lo dije con toda la rapidez con la que podía hablar, totalmente roja, mirándolo directamente a los ojos, y con el tono de voz más alto de lo normal.

Los ojos de Touya se perdían en un punto lejano a la realidad, creo que intentaba procesar las palabras que acaba de escuchar como si fuera mentira o como si buscara alguna nota de broma en mi voz… pero nada de eso iba a encontrar; fui sincera, y aunque lo dije torpemente, es todo lo que siento, y todo lo que quiero hacer…

El silencio se volvió a apoderar de la casa, mi hermano aún estaba en estado petrificado, solo sentía su pulso correr por su mano, de lo contrario hubiera pensado que habría muerto de la impresión. Un movimiento de sus dedos nos trajo de vuelta a la realidad, esperaba oír el sermón de mi vida, ya veía volar los jarrones, las sillas, y todo objeto que se atravesará por el camino de mi hermano, ya lo veía encerrándome en mi cuarto hasta que llegará Shaoran preocupado por no asistir a nuestro lugar de encuentro para irnos, ya lo veía enfrentándose a un duelo con él, en el cual no sabría quien de los dos ganaría, pero siendo mi honor el que se ponía en juego, alguno de los dos iba a morir a manos del otro… se oye demasiado dramático y era lo que esperaba… no lo que hizo después…

Me tomó de las manos, me paró y me acomodó entre sus brazos en un suave y tierno abrazo acariciando mi cabello, como cuando me consolaba por la partida de nuestros padres. Igual que mi hermano me sorprendí de su acción, sin embargo comprendí… él aceptaba mi locura, aceptaba que partiera con mi felicidad, que no mirara atrás y que siguiera mi vida, junto a la persona que más quiero en el mundo.

-"Será mejor que vayas por tus cosas si no quieres hacer esperar al mocoso ese".- no me di cuenta cuando ambos estábamos llorando, aunque mi hermano lo disimulo muy bien, su voz se quebró al hablar y mientras me limpiaba el rostro, nos sonreímos, sabiendo que no importaban las distancias, siempre nos apoyaríamos, y siempre nos llevaríamos en el corazón.

-"Ve".- me revolvió el cabello y yo asentí, me fui corriendo a tomar mis pocas pertenencias, con la satisfacción y la seguridad de que todo iba a estar bien, de que nada entre mi hermano y yo cambiaría, de que siempre estaríamos juntos. No me tomó mucho tiempo meter todo en una bolsa y cuando salí, Touya de brazos cruzados miraba por la ventana el amanecer, deje un momento mis cosas para despedirme de él.

-"Yo…".- intenté llamar su atención, él me miró y las lágrimas me traicionaron. Lloré en su pecho mientras acariciaba mi cabello, era muy difícil para mí separarme de su lado, pero sabía en el fondo de mi corazón, que algún día iba a ser el momento de decir adiós.

-"Si ese mocoso te hace algo malo puedes volver aquí, y juró que yo mismo le cortaré la cabeza".- reí un poco por su comentario, ese era el Touya que quería llevarme en la memoria, el que siempre me defendía de los demás y el que asustaba a los otros chicos que se me querían acercar en plan amoroso.

-"Descuida, sé que él es el indicado"

-"Más le vale"

-"Te quiero mucho, hermano"

-"Y yo a ti, monstruo"

O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O

Estaba desesperado. Tenia que huir. Tenía que tomar el dinero y las cosas que le pertenecían y desaparecer del lugar. No podía perder el tiempo. Sus socios lo habían abandonado e incluso, lo habían amenazado diciendo que contarían sobre sus negocios fraudulentos.

Las puertas del salón se abrieron llamando la atención de los hermanos. Eran Eriol y James. Ambos entraron a paso veloz, Marianne de inmediato se levantó de su asiento corriendo a recibir a los recién llegados.

-"Gracias a Dios que regresaron".- dijo Marianne mientras abrazaba a James, lo había extrañado tanto, y la angustia que formó su partida, habían hecho anhelar este momento en la joven. Marianne de pronto recordó el asunto por el cual James fue de viaje, se separó de él, y buscando en su mirada una respuesta, supo que todo estaba bien cuando él le sonrió.

-"Encontramos a Shaoran esta mañana y lo trajimos de inmediato a la ciudad".- habló Eriol para informar a los hermanos. –"Seguramente en este momento debe estar sacando a Sakura de donde la tienen encerrada".- esto último lo dijo mirando a su socio, algo en su interior le decía que Marius sabía más de lo que aparentaba sobre como su amiga había ido a parar a un calabozo en el castillo.

Marius captó el mensaje. Eriol no era tan tonto y seguramente sabía de sus amoríos con la prometida del príncipe. Pero eso a su socio no parecía importarle, había algo más en su mirada poniéndolo en alerta a todos sus sentidos.

-"Deberían quedarse a descansar, es tarde y puede ser peligroso".- sugirió Marianne a sus invitados.

-"No creo que sea buena idea, querida".- dijo de forma gentil James. –"Pero será mejor que nos vayamos, ya cumplimos nuestra misión… ¿no vienes, Eriol?".-le llamó a su amigo. El joven de cabellos negros miró a su amigo, quien de inmediato entendió el mensaje en sus ojos. –"Aunque creo que se me antoja una taza de té… ¿qué dices si la bebemos juntos, Marianne?"

-"Ah… pues… digo que esta… bien".- contestó la chica, sorprendida por el cambio de tema.

-"De acuerdo, vayamos entonces".- tomó del brazo a la joven sacándola de la estancia y dejar a ambos comerciantes discutir sus asuntos.

-"Es obvio que quieres hablar conmigo, Eriol…".- habló el hombre de mirada castaña mientras se dirigía a tomar un vaso de su bebida favorita. –"Sólo que la tonta de mi hermana no se da cuenta de lo que pasa a su alrededor cuando esta cerca del idiota de James".- dijo de forma despectiva dándole un sobro a su trago.

-"Es obvio que a ti no te agrada que Marianne simpatice que James… siempre te ha gustado controlar a tu hermana".- atacó el joven de mirada azulada. La furia de Marius se hizo evidente cuando rompió el vaso y retó con la mirada a su socio.

-"¿Qué diablos quieres, Eriol?".- preguntó perdiendo la paciencia que tenia en ese momento. El joven comerciante sonrió complacido ante lo que había logrado, y fue a servirse una copa también.

-"Verás Marius, no entiendo aún como es posible que malgastaras la mitad de la fortuna de tu familia en "tus negocios"… negocios que afortunadamente yo no estoy involucrado, de lo contrario estaría igual o más desesperado que tú".- Marius temblaba. Si, por primera vez en su miserable vida conocía el miedo, y por un momento pasó por su cabeza las consecuencias de lo que le esperaba después de que se descubrieran sus fraudes.

-"Tus padres trabajaron duro por conseguir toda esa riqueza para que tú hermana y tú vivieran sin problemas… no para que los hicieras".- Eriol tomó un sorbo de su trago. –"Espero que no hayas tocado ni un centavo de lo que le corresponde a Marianne, porque no solamente tus clientes te buscaran, también lo hará ella"

-"Marianne me dejó administrar la fortuna a mi manera… así que no puede reclamar nada".- contestó el hombre con el poco valor que le quedaba.

-"¡Como te atreves!".- Eriol se le iba a lanzar encima, pero se detuvo ante la amenaza de Marius con uno de sus abrecartas de plata, era un arma pequeña, pero quien la tenía en la mano no estaba en razón.

-"Eres listo, por eso me agradas".- se burló Marius cuando Eriol retrocedió un paso.

-"Eres un mal nacido… será mejor que te prepares para lo que se te avecina "socio", mañana todo el lugar sabrá de tus pequeños fraudes…".- Eriol retó con la mirada a Marius, y de inmediato la cobardía se apoderó de él nuevamente. –"Pero sobre todo se enterarán de tu lío amoroso con la prometida del príncipe, creo que con eso le pagaran tú y esa maldita mujer a Sakura todas las porquerías que le han hecho"

-"No te atreverías".- intentó alegar Marius señalando con el abrecartas.

-"¡¿Crees que no lo haría?! No me conoces aún Marius, además, ¿no crees que después de meses de espera por su dinero, tus acreedores sientan muchos deseos de verte para recibir su paga o cortarte en miles de pedacitos?

Marius dejó caer el abrecartas cuando su mano temblaba más de la cuenta, la cobardía lo abandonó y entró en un estado total de pánico, sus ojos no podían engañar a nadie.

-"Todo está por terminar para ti Marius, la vida de lujos y placeres que conocías se acabó, de nada te servirá rezar, Dios no escucha a gente como tú…".- había algo de piedad y lastima en la voz de Eriol, que miraba al hombre de ojos castaños como si fuera inferior a él. –"Nada ni nadie te podrá salvar, tu ruina llegó amigo… pero descuida, veré que tu hermana no sea involucrada en esto"

Eriol dio media vuelta, y salió del estudio, dejando sólo al hombre con sus problemas…

Pero él no se hundiría, no señor. Haría una última jugada antes de irse. Sin embargo había un problema, su despacho estaba totalmente revuelto. Papeles y cajones fuera de su sitio, sólo le faltaba una pieza para poder irse, pero, ¿Dónde estaba? ¿Dónde la había dejado? ¿Cuándo fue la última vez que la vio? Después de una par de horas, no sólo su despacho si no también su casa estaba hecha un desastre. Aún le faltaba un solo cuarto, no creía que estuviera ahí, pero era necesario revisar.

Entró sin pedir permiso a la habitación de su hermana, que se encontraba en la terraza de su cuarto, pero al oír el brusco movimiento de su puerta al abrirse, además de cómo sus cosas volaban por el aire ante la inspección de Marius, entró a la habitación entre desconcertada y enojada.

-"¿Qué diablos haces?".- le preguntó a su hermano mientras le quitaba de las manos un de sus alhajeros.

-"¿Dónde está? ¿Dónde la escondiste?".- dijo el hombre echo una furia, y con los ojos desorbitados por la desesperación. La chica se sorprendió, nunca había visto a Marius tan enojado, que no sabia que decir.

Marius tomó de forma brusca el cabello a su hermana y volvió a preguntar muy lentamente, mientras sacudía a la chica. –"¿Dónde… tienes… eso?"

-"No sé de qué hablas… y me estas lastimando, Marius".- se defendió Marianne intentando zafarse del amarre de su hermano. –"Suéltame… por favor".- añadió mientras unas pequeñas lágrimas brotaron de los ojos de la joven, haciendo entrar en razón a Marius.

La soltó mientras la cordura entraba a su cabeza y caía de rodillas al suelo, aún así temblaba a causa de la desesperación, su hermana lo notó, y sin importar ser atacada nuevamente por su hermano, se acercó a él para abrazarlo. Marius se sorprendió tanto como Marianne por esa acción, pero aún así dejó que los brazos de su hermana lo envolvieran, algo entró en el interior del hombre, una mezcla de culpa y agradecimiento al corresponder el acto.

-"Perdóname Marianne… nunca… nunca fue mi intención… lastimarte".- habló con arrepentimiento el comerciante mientras reposaba en el pecho de su hermana, le asaltaron a la mente todas las situaciones y los momentos en los que hizo sufrir a su hermana, movido por la ira, el deseo, y la desesperación de que ella lo dejara… -"Sé que… no merezco que me perdones… pero… en verdad… estoy arrepentido… y también sé… que soy un asco como hermano… como hombre… y que nunca me perdonaré por lo que hice… malgaste la fortuna de nuestros padres… me acumulé deudas y tuve trato con la peor gente del mundo… pero sobre todo… el daño que te hice a ti… es el que jamás me voy a perdonar…"

Marius sollozaba cada palabra, cada frase de su suplica por ser perdonado, Marianne lo escuchaba, atenta a cada letra, por años espero esa disculpa; sin embargo ahora que la escuchaba, el corazón se le encogía a causa del dolor que ambos estaban sufriendo. Acariciaba el cabello de su hermano en un intento de consolarlo y de transmitirle el sentimiento del perdón. Marianne era una mujer comprensible, si, había sufrido, pero él también había sufrido, más que ella quizás, por eso entendía su dolor.

-"Superaremos esto… Mari…".- dijo Marianne, y al momento de escucharla, su hermano se separó de ella con la sorpresa reflejada en el rostro.

-"Hace mucho tiempo que no me llamabas así"

-"Hace mucho tiempo que no eras mi hermano".- Marius le sonrió a la joven, la sonrisa que Marianne recordaba de los años felices cuando ellos eran niños y su hermano y ella jugaban por los grandes jardines de su casa en Londres, o cuando se quedaban muy tarde a mirar las estrellas, y él prometía que siempre la cuidaría. Pero ahora tenían una nueva oportunidad, y juntos saldrían adelante.

Esta vez, fue Marius quien abrazó a su hermana, sabía que tardaría en recuperar otra vez la confianza de su hermana por él, valía la pena luchar por conseguirlo, el pasado no lo podía borrar, pero iba a sanar las heridas que había causado, y esperaba que durante el proceso, su hermana lo perdonará por completo.

De pronto, algo vino a la mente del comerciante… el día que se habían llevado a Sakura de su casa… él había metido a su estudio a una persona, una persona con la que compartían un romance a escondidas de toda la corte del rey, una persona que en éste momento empezaba a odiar con todas sus fuerzas, y que haría que pagaran las consecuencias juntos

Separó una vez más de sus brazos a Marianne mientras le sonreía, le besó la frente y empezó a salir de la habitación cuando un presentimiento lo detuvo en la puerta, regresó a ver a su hermana que aún mantenía la sonrisa en el rostro y le dijo:

-"Gracias por esta oportunidad… prometo que seré mejor esta vez…".- se acercó a ella y la besó en la frente otra vez. –"Te quiero, Mary".- y salió del lugar para ir a buscar a la mujer con la que tenía que ajustar cuentas… y si se encontraba alguien por su camino también las pagaría…

O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O

Shaoran

En cuanto partió el carruaje junto con Sakura, subí corriendo a mi habitación a recoger solo lo indispensable para nuestra partida… tomaríamos el mismo carruaje que fue a dejar a mi amada a su casa hasta el puerto más cercano, planeaba que tomáramos el primer barco que zarpará al país vecino, Eriol me había dicho una vez que era un bello sito; sería el lugar adecuado para empezar una nueva vida.

Llevaría suficiente dinero para mantenernos hasta que encontrará algún empleo o algo así, podría prestar mis servicios como maestro de espada o dando lecciones de monta, sentía una adrenalina corriendo por mi cuerpo al saber que por primera vez en mi vida sabría lo que era ganarse el pan de cada día, y eso, por extraño que parezca, me hacía sentir emocionado. Mi mente empezaba nuevamente a divagar, por nada del mundo, y aunque suene un poco controlador y autoritario, no permitiría que Sakura trabajara, ella se encargaría de cuidar y educar a nuestros hijos, y en las tardes, cuando yo regresará de mis labores, ella me esperaría con su hermosa sonrisa en la puerta de nuestra casa.

Sonreí. Que hermoso sería ese momento.

Pero tendría que esperar, porque ahora mis pensamientos eran interrumpidos por el sonido que alguien producía al llamar a la puerta de mi habitación. Pensé que sería Tomoyo, sé que se disgustaría conmigo y con Sakura por no avisarle de nuestros planes con mayor anticipación, pero estaba seguro que los aceptaría, y aunque nos doliera la despedida, la afrontaríamos porque sabríamos que no es una para siempre; sin embargo, no era ella la que esperaba en el umbral, era la odiosa de Samantha vestida en un pesado, o eso se veía, vestido rojo carmesí, de los que tanto le gusta usar. Con la rabia a todo lo que daba en su rostro, con las manos en puños, y sin esperar invitación de mi parte a entrar, me pasó por alto para inspeccionar lo que había en mi cama.

-"¿Dónde está?".- empezó a revisar por debajo de la cama, el closet, el baño, y todos los sitios visibles o no de la habitación, aventando y desarreglando por donde pasaba. –"¿Dónde está esa maldita mujer?".- En dos zancadas le di alcance mientras buscaba nuevamente debajo de la cama y la tomé por las muñecas de las manos con brusquedad y violencia, ya no me importaba si le hacía daño o no.

-"No te atrevas a decirle maldita a Sakura".- le dije mientras apretaba más de la cuenta mi amarre. –"No catalogues a una mujer que es mucho mejor que tu en la misma especie a la que perteneces"

-"¡Como te atreves!...".- intentó zafarse, pero yo era más fuerte que ella. –"Soy tu prometida y merezco…"

-"¡Tú ya no eres mi prometida! Y no mereces nada de mi parte, ni mi consideración ni nada… esta misma tarde regresarás con tus padres a Londres, si es que te quieren de vuelta, si no, tendrás que buscar fortuna en otro lado, conmigo ya no tienes nada".- la solté y cayó al suelo, sus ojos se encontraron con los míos en un arrebato por ver quien odiaba más al otro.

-"Eres un desgraciado, Shaoran… tú y tu maldita mujer pagarán todo lo que me han hecho…"

-"Nadie te ha hecho nada, Samantha, eres tú la que se ha provocado la desgracia… ya no tienes a nadie a tu favor, nunca nadie te ha querido, tus padres te soltaron al mejor postor porque ya no te soportaban, que felicidad la suya cuando te vieron partir, pero me condenaron a mi a cuidarte, y yo no pienso seguir con tu carga… así que te recomiendo que empieces a hacer las maletas querida, hoy mismo te vas"

La levanté de las muñecas otra vez y la conduje con la poca caballerosidad que se merecía hasta la puerta, cerrándola en su cara y escuchando el grito que provocó después. Respiré con más calma, otra de las razones por las que renunciaba a ser rey, que todo el mundo desidia todo por ti, desde el traje que debías usar hasta la mujer con la que tenías que casarte, empezaba a sentirme liberado de esas cadenas cuando le cerré la puerta a Samantha, no más esclavitud en mi vida, era el momento de romper las cadenas y volar lejos de esta prisión de oro.

Y que mejor libertad que los brazos de mi amada Sakura.

O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O

Samantha estaba furiosa, por lo que había visto en el cuarto de Shaoran, esté se preparaba para marcharse, entonces todo lo que le dijo a su padre la noche anterior era verdad, él se iría y dejaría su puesto como heredero al trono… lo dejaría todo por esa mujer…

-"¿Amanecimos de malas?".- le preguntó la princesa Tomoyo quien había visto como su hermano le cerraba la puerta en la cara de la rubia. La joven estaba realmente feliz al saber que su hermano había puesto en su lugar a su madre y a la rubia por defender a Sakura, ahora Tomoyo esperaba el momento de empezar a tirar a la calle las ropas de la joven londinense.

-"Eres una maldita bruja igual que tu amiga".- señaló a Tomoyo acusatoriamente, intentando hacer que la chica se intimidara por su amenaza. –"Las odio… por su culpa Shaoran no me ama y ahora se irá con ella"

-"¿De verdad? Vaya, y no me dijeron que sí irían".- dijo Tomoyo más ofendida por saber que su hermano y su amiga se escaparían que por insulto. –"Pero no sé de que te quejas… tú nunca podrás ser como Sakura, ella es el amor de la vida de mi hermano, y ninguna otra mujer puede tener una oportunidad con él… acepta tu derrota, querida, nunca te perteneció nada de Shaoran, nunca ibas a superar el recuerdo, el pasado hubiera sido la sombra de tu matrimonio, en los ojos de Shaoran sólo verías el reflejo del amor que siente por Sakura, su cuerpo estaría aquí, pero su corazón estaría con ella…"

-"¡Basta! ¡No te quiero oír más!"

-"Es la verdad, Samantha, nunca fuiste nada para Shaoran… sólo la piedra que estaba amarrada a su cuello, pero ahora es libre… libre para hacer lo que él quiera y lo que él quiere es a Sakura"

Samantha sentía una impotencia por las palabras de Tomoyo, rabia, ira, desesperación y frustración… quería llorar de coraje, pero no le daría el gusto a la mujer frente a ella… por su mente pasaban las escenas que ella escuchaba, y sólo un deseo superó a los todos juntos… venganza…

Pero tenía que ser rápida, ellos se irían… ella acabaría humillada, sería catalogada al ser despreciada por el príncipe, al haber perdido ante una cualquiera, incluso antes de empezar la batalla como bien se lo recalcaba Tomoyo… ¿pero cómo vengarse? ¿Con qué?

Un destello de maldad cruzó por sus azulados ojos… tenía la herramienta para llevar a cabo su plan… era perfecta… había visto como funcionaba, no era tan tonta y sabría como usarla… sí, esa era su solución…

Tomoyo vio la sonrisa burlona en el rostro de la rubia mientras maquilaba su plan, y al ver sus ojos lo confirmó:

-"¿Qué planeas, maldita?".- susurró la princesa. El rostro de Samantha se puso la mascara de la indiferencia y la adrenalina por salir a hacer su plan la hizo correr más rápido de lo que había hecho en su vida. Tomoyo tuvo un mal presentimiento, ¿salir a seguirla? ¿Decirle a Shaoran? ¿Buscar ayuda? Optó por esa opción y también salió corriendo en dirección contraria a Samantha.

-"Si les haces algo, te voy a matar, maldita bruja rubia"

O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O

Shaoran

Mis ansias por irme de aquí me hicieron hacer todo más rápido de lo normal. Wei me trajo unas ropas menos llamativas a las que acostumbro a vestir, para no atraer las miradas de la gente. Tomé la pequeña maleta que contenía las pocas posesiones que merecían la pena ser llevadas conmigo, y antes de salir de la habitación, la contemplé por última vez, y como si mis recuerdos se vieran reflejados fuera de mi, cada uno de los buenos momentos que viví aquí me llenaron de alegría, desde las veces en que mi padre se tomaba un tiempo para jugar conmigo, o cuando el mismo Wei me daba lecciones de literatura, o cuando mi madre venía a darme las buenas noches. Pero sin duda el más vivido de mis recuerdos fue el de anoche, cuando Sakura y yo fuimos uno solo en cuerpo y alma.

Sonreí con nostalgia, ella era mi principio y sería mi fin, siempre estaríamos juntos… siempre…

Tomé mis cosas y salí, esperaba encontrarme a Tomoyo por el camino para despedirme de ella y agradecerle todo lo que hizo por Sakura y por mí, y encargarle a mi padre, pues sabía que Sonomi le haría la vida imposible ahora que me marchaba, y él necesitaba un aliado, y quien mejor que la propia hija de la reina, pero no la encontré, pensaba dejarle una nota diciéndole todo esto, pero se me hacía tarde con mi cita en el valle de la rosas, y no acostumbraba a llegar tarde.

-"Entonces… sí te iras"

La voz de mi padre al pie de las escaleras, me hizo girar aún con la mano en el picaporte de la puerta, dispuesto a enfrentarlo; yo ya había puesto los puntos sobre la mesa, y sabía que su decisión era difícil, pero ya no tenía más opción.

-"Así es padre, me voy".- él suspiró mientras se acercaba a mí a paso firme y con el semblante inexpresivo, pensé que llamaría a su guardia y me encerraría en mi habitación para que no me escapara y así tenerme bajo su custodia hasta que me hiciera viejo. Sin embargo, eso no pasó, simplemente me abrazó, como el día que regresé de mi pesadilla en Londres, fue un abrazo lleno de comprensión, de que sabía que su batalla contra mi locura de amor era un fracaso y que aceptaba su derrota apoyándome. Le correspondí el gesto y ahora la libertad que rebosaba en mi interior se mezclo con la paz, pues sabía que me iba sin resentimientos y sin rencores por parte de él.

-"Creo que no puedo retenerte más tiempo aquí ¿verdad?"

-"No padre, no puedes".- volvió a suspirar, y los años parecieron pesarle más de la cuenta nuevamente, me palmeó los hombros y me sonrió con tristeza.

-"Quería que fueras rey, Shaoran, sé que serías un buen rey… ella… ella también sería tu mejor soporte para esta carga tan difícil, si de verdad te ama lo hará"

-"Lo sé padre, pero ella no pertenece a esto, y no la voy a obligar a hacerlo, somos felices así, yo soy feliz así, además, Tomoyo será buena gobernante… nada que ver con su madre".- ironicé sobre la esposa de mi padre y él al igual que yo, sonrió.

-"Debes quererla mucho"

-"No tienes idea de cuanto, papá"

-"Tú madre estaría muy orgullosa de ti… sé que ella te cuidará a donde quiera que vayas"

-"Muchas gracias, padre, yo también espero que así sea".- volvió a abrazarme como si no quisiera dejarme irme, debía ser duro para él hacerlo.

-"Ve entonces… y promete que volverás para visitarme, y a tu hermana también"

-"No creo que después de que me vaya se me permita la entrada a este lugar padre, mucho menos a la ciudad".- lo dije pensando en el diablo de Sonomi, pues seguro mandaría a vigilar las fronteras por si algún día volvía me echaran de inmediato.

-"Siempre estarán las puertas abiertas de este castillo y de esta ciudad para ti y para esa adorable chica"

-"Muchas gracias, papá".- lo abracé y después le tendí la mano para estrecharla.

-"Buena suerte, hijo"

Y aquí estoy, parado sobre el risco en el valle de la rosas esperando por mi amada Sakura, que no importa que se trate de una situación de "huida", ella siempre llegará tarde. ¿O será que su hermano no la ha dejado venir? No había pensado en esa posibilidad, y yo la mande directamente con él. Diablos, tenía que ir a ver si no la había confinado de por vida a su habitación…

Pero no fue necesario, en cuando di la vuelta, ella estaba ahí, agitada de tanto correr, con una bolsa en la mano y la otra en el pecho buscando el aire que le faltaba, sonrió y yo con ella, entonces, al igual que mi padre, el hermano de Sakura había aceptado lo que sentíamos, y de esta forma nos daban su bendición, también le agradecí en silencio al hermano de Sakura por dejarla ir conmigo.

-"Mi hermano… me daba… las últimas recomendaciones".- me dijo mientras llegaba junto a mí recuperando el aire. –"Y me dijo… y me dijo que te dijera, que más te vale que me cuides o él mismo te matará".- Pero por supuesto la amenaza no podía faltar.

El tipo tenía complejo de guardia real, siempre cuidando de su hermana, para que a la primera oportunidad se fuera conmigo, pero claro, yo no era cualquier tipo y la iba a cuidar con mi vida si era necesario. Sonreí complacido, no conocía mucho al hermano de Sakura, pero sabía que esta partida se la había ganado. La abracé, pues por un momento tuve esa necesidad de tenerla entre mis brazos para transmitirle mi calor y recibir el suyo. Todo sería perfecto a partir de ahora.

-"Ya estaba a punto de ir a buscar a tu hermano para retarlo a duelo si no llegabas".- le conté lo que mi mente maquinaba antes de su llegada.

-"No hubiera sabido a quien apoyar".- me contestó con su rostro sobre mi pecho, se separó un instante y nos reímos de nuestros pensamientos. Ella se alejó de donde estábamos para mirar hacía el gran valle lleno de rosas a pesar de que ya no era su época. Creo que la nostalgia nos invadió a ambos al contemplar ese paisaje, era como la primera vez que nos vimos, todo el lugar nos parecía encantador, como salido de nuestras más hermosas fantasías.

-"Extrañaré este lugar".- susurró al viento mirando hacía el horizonte, para después darse la vuelta y ver en sus ojos las lágrimas que no deseaba que salieran. Volví a abrazarla, esta vez le di la espalda al valle mientras la consolaba acariciando su cabello, yo también extrañaría ese maravilloso lugar, pues no sólo forma parte de mi vida, si no que también hizo que descubriera al amor de mi vida…

-"Vendremos de vez en cuando, visitaremos a tu hermano, a mi padre, a Tomoyo y a Eriol, y a Marianne y a James también… pero no llores, aquí pasamos los mejores momentos de nuestra infancia y sobre todo ahora que nos volvimos a encontrar, no le llores a este lugar, Sakura, despídete de él con un bello recuerdo mejor"

-"Con un bello recuerdo".- repitió ella mientras acortábamos las distancias para unirnos en un beso, de los que siempre nos dábamos, dulces y tiernos, y de los que nunca nos cansábamos de darnos. Que mejor forma de agradecer por nuestro amor a este lugar que regalándole esta escena, nuestro más hermoso beso…

Y al parecer…

El último…

Pues un sonido raro rompió la quietud del momento, provocando que algunos pajarillos volaran asustados. Pero a los pocos instantes el silencio volvió pero no volvió sólo. Empecé a sentir como algo rápido, pequeño, y que producía una sensación abrasadora, como de fuego, como si quemara, impactaba dentro de mí. Permanecía con los ojos cerrados por el beso, pero lentamente los fui abriendo, el contacto con los labios de Sakura sólo era eso ahora, y su respiración se iba perdiendo poco a poco de mi boca.

Ella también abrió los ojos lentamente con una extraña palidez en el rostro, mil sensaciones vinieron después cuando sus manos se posaron en mi rostro, y algo tibio mojaba mi pecho.

-"Sha… Shaoran".- llamó Sakura, muy pálida y débil, temblaba, sus manos se sentían ligeramente frías y la fuerza la iba abandonando. Caímos juntos de rodillas, sin dejar de mirarnos, sin que ella soltara mi rostro, tuve que sostenerla de la cintura para que no siguiera cayendo. Miré sorprendido la escena que ella me ofrecía, pues luchaba por mantener los ojos abiertos aunque el color se iba poco a poco.

Horrorizado, observé que era esa sensación tibia que mojaba mi pecho, era roja… tan roja como las rosas del valle, la sangre de Sakura salía a borbotones de su pequeño cuerpo. Desesperado, intenté tapar la herida que salía del pecho de ella, pero era demasiada la sangre y no lo podía evitar.

-"No… no… no… no te vayas por favor".- comencé a rogarle a Sakura, que cerraba más seguido sus ojos… sus hermosos ojos verdosos que lentamente perdían su brillo encantador. Suspiró cansada, se estaba entregando a la muerte y me iba a dejar así…

-"Shaoran…".- seguía diciendo mi nombre, era lo que repetía cada vez que cerraba por momentos los ojos. La sangre cada vez salía más y más, y mi frustración por salvarle la vida era mayor. –"Shaoran…yo… estoy… muy… te agradezco… por amarme, por estar conmigo… por nunca olvidarme".- cada palabra le arrebataba el aliento a Sakura, y su piel el color.

-"No… no digas nada, todo va a estar bien… por favor, no me dejes, no me dejes Sakura… quédate conmigo, amor, no me dejes…".- le rogaba con desesperación. Su mirada se iba perdiendo en el más allá y el llanto empezó a inundarme. –"Sakura… mírame… quédate aquí conmigo… no te vayas… quédate… te amo… te necesito… quédate…"

-"Te amo, Shaoran… siempre lo hice… y siempre lo haré…te amo con todo… con todo mi ser…".- el roce de sus labios contra los míos fue breve, pues sabíamos, con todo el dolor de nuestros corazones… que este, era el final…-"Te… te amo Shaoran…".- sus ojos se fueron cerrando, y su sonrisa angelical jamás la abandonó, hasta su último suspiro…

El viento se vio desgarrado por mi propio lamento, había perdido… la había perdido… quería morir con ella, irme con ella, seguirla, no quería una vida sin ella…

La risa macabra de una mujer me llamó la atención, mi vista no fijaba bien, pero pude distinguir un destello rubio, había sido ella… siempre metiéndose en mi vida, y hasta el último momento lo consiguió…

Las fuerzas también me iban abandonando, mis brazos aun se aferraban al calor que todavía seguía en el cuerpo de Sakura, pero el mío también se iba perdiendo, un dolor que no venía precisamente de mi corazón, me derribó por completo, no sólo era la sangre de Sakura la que estaba manchando mi ropa… también la mía estaba ahí… y entonces lo supe, esa sensación de quemazón había venido de otro lado y me había encontrado en su camino…

-"Esta muerta… esta muerta… esta muerta".- bailaba y cantaba la loca mujer que estaba frente a mí, no tenía deseos de hacer nada, ni siquiera de reclamarle o gritarle, sólo quería permanecer junto al cuerpo de Sakura, y que la vida se me escapará a su lado. No tenía tampoco deseos de que la última vista de este mundo fuera la rubia loca, así que, mirando a mi hermoso ángel, con la sensación de que estaba dormida, sonreí, besé sus labios, y me quedé junto a ella…

-"Te amo, Sakura…"

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-"Esta muerta… esta muerta… esta muerta…".- cantaba Samantha, sin darse cuenta que no sólo Sakura era la que estaba muerta…

-"¿Qué hiciste, maldita desgracia?".- su baile fue interrumpido por una sorprendida y encolerizada Tomoyo, y un desconcertado e impactado Eriol, quienes venían siguiendo a la rubia, atraídos por el estruendo que se produjo antes.

-"Esta muerta… la maldita mujer esta muerta…".- dijo contestando a la pregunta bailando nuevamente, y con los ojos desorbitados a causa de la alegría que eso le producía.

-"¡¿Cómo te atreviste, maldita perra?!".- Tomoyo salió disparada detrás de Samantha lista para arrancarle cada cabello de la cabeza. Pero Eriol la detuvo antes de que cometiera semejante locura. –"Eres una mal nacida ¡Como pudiste! ¡Desgracia! ¡Maldita!".- Tomoyo gritaba a todo pulmón, pues las lágrimas no la dejaban. Eriol también lloraba pero en silencio, y la rabia comenzaba a apoderarse de él, pero debía mantener en compostura a Tomoyo para que no matara a Samantha.

-"Se lo merecía… ella me quito a Shaoran, ahora yo la quito a ella".- se fue acercando, bailando su victoria, a los cuerpos sin vida de Sakura y Shaoran.

-"¡No los toques, bruja!"

-"Oh, no la tocaré a ella, pero a Shao yo…".- se detuvo en seco cuando miró hacía abajo y descubrió una figura parada entre uno de los rosales más cercanos al risco, mirándola también, con un poco de superioridad, sólo que cuando vio a Samantha, el pánico entró en él.

-"¡¿Qué diablos hiciste, maldito?!... ¡Le disparaste a Shaoran!".- gritó a todo pulmón al hombre que estaba abajo. –"¡Mataste a Shaoran, Marius!"

Marius, con la pistola aún en la mano, echó a correr, rumbo a su mansión, Samantha volteó la mirada hacia Tomoyo y Eriol que ahora estaban más que sorprendidos por lo que había pasado, que sintieron pavor al ver que la mujer apuntaba a ambos con su arma.

-"Lo mató… Marius mató a Shaoran… y yo maté a la maldita…".- comenzó a reír a carcajadas, como si fuera un chiste lo que acabada de hacer, pero sin dejar de apuntar a la pareja.

-"Samantha… por favor, baja esa arma".- la hizo entrar en razón Eriol, mientras ponía detrás de si a Tomoyo para protegerla del peligro.

-"¿Por qué te haría caso? Shaoran esta muerto… y se fue con ella… ella me ganó… me ganó… pero si los mato a ustedes, nadie sabrá que fui yo… podría culpar a Marius… y yo aún podría ser reina… ¿se imaginan? Su majestad, la hermosa reina Samantha…"

-"Baja el arma Samantha… es la última vez que te lo pido…"

-"¡No! ¡Mueran!"

El disparo no se produjo porque alguien más había entrado a escena quitándole el arma a Samantha, y poniéndola bajo control. James tiró el arma, mientras le ponía las manos detrás a la rubia para que no escapara.

-"¡Suéltame idiota!, te mandaré a encarcelar por lastimar a la reina Samantha, suéltame te digo"

-"La llevaré al castillo".- dijo James apretando con más fuerza el amarre.

-"Gracias James".- Eriol tenía abrazada a Tomoyo, que ahora sólo lloraba desconsolada, y mientras James se llevaba a la loca de Samantha, la princesa se fue soltando del joven comerciante y a paso lento, se acercó a los cuerpos sin vida de Sakura y Shaoran, que permanecían juntos como siempre habían estado.

-"¿Por qué?... ¿Por qué?...".- se preguntaba la chica mientras el mar de lágrimas brotaba de ella…

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Tomoyo

Y así como vino la tragedia para ellos, también nos toco pagar el precio a los que alguna vez los conocimos…

Sonomi al mismo tiempo que ocurría la desgracia en el valle de las rosas, le gritaba a todo pulmón a Hien, mientras discutían, que ella había planeado la muerte de la antigua reina, que ella fue al viaje que hicieron a Londres, y una tarde, mientras tomaban el té, le puso un veneno a la taza de la reina Ieran provocando días después la muerte de esta.

Fue el gran error que cometió Sonomi al decirlo, pues minutos después la noticia de que el heredero al trono había fallecido, devasto al rey, y sin piedad ni compasión, mando a que arrestarán a la reina, quien meses después murió en la cárcel a donde fue enviada, murió de locura, hambre y soledad pues nadie en ese lugar perdonaba su crimen. La reina Ieran había sido una mujer respetable, admirada por muchos, pero sobre todo fue amada por su pueblo y eso es algo que muchos nunca le pudieron perdonar. Su avaricia y su poder por algo que ella no merecía.

El rey se sumió en una profunda tristeza y desolación, había perdido a su amada familia, la que siempre anhelo y juró proteger, la que ahora sólo vivía en sus memorias. A causa de esto murió dos meses después de la muerte de su hijo, haciendo que la nube de la desgracia siguiera nublando los cielos de la ciudad.

Samantha huyó de la cuidad de regreso a Londres, no quería que la encarcelaran por el crimen que cometió, pero cuando regresó a su ciudad natal, sus padres ya estaban enterados de las atrocidades que había cometido, la desheredaron y le dijeron que nunca habían tenido una hija, la locura llego a la rubia, que se paseaba por las calles londinenses pidiendo a la gente caridad y diciéndoles que ella había sido una princesa y que muy pronto se casaría, por eso las personas la llamaba "la princesa pobre", y un día desapareció sin dejar huella, muchos decían que la encerraron en un manicomio, otros decían que murió de hambre, o quizás se suicido. Nunca se supo más de ella…

Marius no quería pisar la cárcel por el asesinato del príncipe, sabía que no tenía salida, a pesar de que Marianne le había dado una segunda oportunidad, las consecuencias de sus actos lo había alcanzado y lo ahogaban en la frustración y desesperación, pero su locura pudo más que él, se encerró en su despacho, puso una nueva carga a su pistola que lo liberaría de todo lo que dejaba atrás… con la mano firme puesta sobre la cien derecha y mirando una foto de su hermana y él al lado de sus padres, se quitó la vida, deseando, por última vez, que su hermana fuera realmente feliz.

Marianne escuchó el sonido del disparo en la parte de debajo de la casa, y junto con los sirvientes de la casa, entraron al despacho de su hermano derrumbando la puerta, encontrándose con la aterradora escena del cadáver del comerciante en un charco de sangre. La joven se desmayó, pero de inmediato fue atrapada por uno de los hombres que se encontraban ahí.

Marianne estaba desolada, nunca imaginó que su hermano cometería una cosa como esa, una de las doncellas fue a traer a James, quien había estado en el lugar donde había sido el asesinato, y habiendo escuchado a Samantha gritar el nombre del hermano de Marianne, supo que la cordura había abandonado al hombre para que cometiera suicidio; James consoló a Marianne durante todo el día, no sabía si decirle también de la muerte de nuestra amiga, pero sabía que si lo ocultaba le dolería mucho más. Marianne se aferró a los brazos de James, pensando, llorando, buscando la respuesta a la pregunta que azotaba su mente… ¿Por qué?.... ella siempre lo amo, lo amo como una hermana a su hermano, pues sólo deseaba que algún día recapacitara en sus acciones y volvieran a ser la familia que eran antes, donde ambos compartían sus secretos, charlaban y reían de trivialidades.

Pasaron dos días… y después de enterrar a su hermano, Marianne partió de Nottingham junto con James, quien a pesar de que nunca estimo a Marius, le hizo una promesa silenciosa de que cuidaría a Marianne hasta el final de sus días… La joven se despidió de mí, compartiendo el dolor que nos embargaba a ambas por la perdida de nuestros seres queridos, me deseo la mejor de las suertes, y me prometió que seríamos las mejores amigas aunque la distancia nos separará… Marianne no sabía que pertenencias empacar, sólo deseaba llevándose sus recuerdos, ese día en el entierro, el apoderado de la familia le entregó la parte de su fortuna, pues a pesar de que Marius gasto toda su parte de él, nunca toco el dinero de su hermana, y con un último pensamiento de gratitud a su hermano se marchó.

Touya por otra parte sufrió mucho por la perdida de su hermana, lloró durante todo el entierro en los brazos de la chica que lo amaba. Pero Touya sabía que su hermana siempre había sido feliz a lado de la persona que amo, que vivió cada momento que compartió con él, que a pesar del tiempo y la distancia siempre pensaba en él y al final consiguió vivir su amor. Y dejando atrás los recuerdos, también se fue de la ciudad.

El pueblo necesitaba un nuevo gobernante, el heredero por sangre había muerto, y la única que quedaba en la línea de sucesión era yo, pero al no estar casada, no podía tomar posesión del cargo; la corte me obligaría a casarme con su elegido, pero yo no amaría a nadie más que no fuera Eriol, él estuvo conmigo durante esta tragedia, estuvo a mi lado un día que fui a visitar a mi madre, el único día que la vi, sufrimos juntos la pérdida de nuestros amigos, de nuestros seres más queridos, y tomé una decisión…

Si la corte me imponía un marido, huiría, no podría casarme con alguien que no amará, al igual que Shaoran, amaba a mi pueblo, pero mi corazón me ordenaba otra cosa. Pero mi huida no fue necesaria, Eriol se presentó en la corte una tarde y dando un discurso a todos los presentes, sin importar que ya tuvieran un elegido, él se casaría conmigo, pues había encontrado en mí el apoyo para salir adelante, y su corazón había encontrado otra vez lo que era el sentimiento de amar.

Nos casamos un año después de la muerte de Sakura y Shaoran, y en honor a ellos, cada año en su cumpleaños, se hace un festival donde se adornan todo el lugar con rosas, una fiesta para recordar el amor que se tuvieron desde siempre…

…Y henos aquí años después, aquí en el lugar donde se conocieron, el lugar donde se enamoraron, el lugar donde vivieron su amor, y donde ocurrió lo inevitable…

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Tomoyo terminó de contar su historia con una sonrisa triste en su rostro, acariciando la mejilla de su nieto que estaba húmeda por las lágrimas silenciosas que habían escapado de los ojos del pequeño.

-"No llores cariño, sé que ellos están bien donde quieran que estén".- consoló la mujer al infante para animarlo.

-"Es que no es justo abuela, ellos debieron haber vivido juntos siempre, se lo merecían después de todo lo que pasaron".- dijo con impotencia el pequeño príncipe.

-"Lo sé cariño, pero… dime que preferirías… ¿vivir sólo con tus recuerdos sin la persona que amas? ¿O morir a su lado sabiendo que se han amado tanto el uno con el otro?"

Satoshi abrió los ojos muy sorprendido por el cuestionamiento de su abuela, sin embargo, sonrió reflexionando las palabras.

-"Tienes razón abuela, aunque me habría encantado conocerlos a ambos"

-"Y ellos estarían emocionados y felices de conocerte querido"

-"Podríamos haber molestado juntos a Shaoran".- soltó Eriol con una sonrisa picara provocando que su esposa y su nieto rieran. –"Pero será mejor volver a casa, ya es tarde"

Empezaron a recoger las cosas mientras el sol se empezaba a ocultar detrás de las montañas en el valle. El viento trajo una suave brisa que movió las rosas provocando que sus pétalos y su perfume volaran sobre el valle, agitando también la copa del árbol frondoso del risco, haciendo que Tomoyo se detuviera un momento, mientras su esposo y su nieto se encaminaban al carruaje que estaba esperándolos.

Miró hacía el columpio que se mecía y por un segundo, creyó ver la imagen de Shaoran columpiando a Sakura, riendo como dos niños inocentes, lejos de todo el dolor y sufrimiento que pasaron. La mujer no pudo evitar que unas lágrimas bajaran por sus mejillas mientras iba a reunirse con su esposo.

-"Gracias Tomoyo"

-"Sé feliz, amiga"

Tomoyo volteó cuando oyó las voces de su hermano y su amiga y la brisa del viento moviendo sus cabellos que reflejaban unas cuantas canas.

Sonrió; sabía, que donde sea que estuvieran, ellos eran felices.

Habían vivido su amor al máximo, sufrieron es verdad, pero nunca dejaron de creer uno del otro, lucharon por su felicidad hasta el último segundo de sus vidas, y no dejaron que nada, ni nadie los separará jamás.

Ahora ellos vivían solo en sus recuerdos, en sus corazones y en ese valle lleno de rosas…

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Notas finales de una autora malvada:

Hola a mis queridos lectores y mis queridas lectoras, yo aquí, saludándolos desde mi refugio antibombas, un poco sucio XD, redactándoles el final de mi historia.

¿Les gusto? ¿No les gusto? ¿Me quieren matar? Yo lo sé, porque creen que estoy en mi refugio jajaja. Pero no lo hagan apreciables lectoras y lectores míos, ¿Por qué? Porque como bien nos dijo Tomoyo, ¿qué preferirían ustedes? Sinceramente me inclino a la elección que tome con respecto al final, la muerte. Si, si, se oye feo, pero es la verdad (Amorcito, no sé que opines tú, pero espero que no me dejes por esto XD jajajaja)

Les estoy muy agradecida por todo el apoyo que me han dado, y sobre todo que me hayan tenido paciencia por esperar, y como he venido diciendo en los últimos capítulos, no merezco sus comentarios por mi tardanza, pero si los desean mandar, me harán muy feliz n.n

Me encantaría agradecer a todos poniendo los nombres, pero ustedes saben quienes son y por eso, desde el fondo de mi corazoncito, les mando mis más sinceros reconocimientos, agradecimientos, amores, bendiciones, y toda la buena vibra del mundo. Sin embargo haré unos nombramientos, pues estas personitas fueron pilares para seguir con este proyecto:

Marisol-oneesama, encabezaras esta lista porque a ti fue a la primera que plantee la idea, y aunque en un principio me miraste con cara de no entender, me apoyaste y siempre lo hiciste, thank you bro ;)

Chris-chan y Marisol-sempai, que me ayudaron a sacar adelante el proyecto con sus aportes, opiniones, y regaños (más de Chris XD jajaja que también me golpeaba jajaja) muchas gracias chicas, las quiero mucho, y gracias por todo su apoyo.

Amorcito, también a ti gracias por tus regaños para que publicara pronto n.n, y muchas gracias por tus aportes a este capitulo final, te lo agradezco mucho, y espero que no me mates en tu review porque mate a Sakurita jajaja XD, te quiero mucho amorcito.

Roza Shanina, que creo que no ha leído el fic XD, pero me ayudo a imaginar el arma homicida, que a mi parecer, era la que quedaba perfecta para esta situación, gracias por tus consejos y por darme tu tiempo para esta asesoria .

Y una vez más gracias por todo, y pues creo que me verán pronto por acá un día por ahí jajaja, tengo algunos proyectitos por concretar, y haber cual gana de los dos para ponerme a escribir XD.

Los quiero mucho y las quiero mucho, cuídense mucho, pórtense bien, saquen muchos dieses en sus exámenes, coman hamburguesas XD, y sean felices.

Salu2 y Bsos

xoxo

Terminado el 01 de Abril de 2009