Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, si no a la gran Rumiko Takahashi, y las estrofas de la canción que aparecen aquí le pertenecen a el cantante Makano y bueno lo cantó con dos chicas, Monica y Josenith, pero prefiero cuando la canta con Monica, bueno ahora que les e dejado las cosas claras.
Hola a todos... bueno... se suponía que el capítulo final sería este... pero... creo que sería mejor que divida las 8 páginas de pura inspiración de word, en dos capítulos... ya saben, cuatro hojas aquí y cuatro hojas para el capi final y luego... ¡Epílogo!... sobre eso quería hablar... será cuando publique el capi 11, ¿bien?
Ahora...
Disfrutenlo!
¡A LEER!
TU NOMBRE EN MI CUADERNO
Cap. 10
- No debiste decirles Kikyo, no es tu maldito asunto, eso queda entre Inuyasha y yo – le grita a su hermana, dejando salir a flote todo aquello que sentía por ella desde que los separó a ambos.
- Así que este es el mequetrefe que te embarazó… - se burló, observando con minuciosidad al muchacho detrás de su hija.
Sabía perfectamente que no debía llamarlo así si quería que fuera a los brazos de su otra hija, pero todo se fue al drenaje al recibir una llamada de su querida Kikyo, diciéndole que su hermanita Kagome le robó a su amado.
No lo podía dejar pasar por alto.
- Hija, por favor, ven con nosotros, tu padre estuvo consiguiendo un pretendiente para ti, pero nadie va a querer a una muchachita engreída y malcriada como tú – avisó su madre, tratando de que aquel "por favor" la convenciera de que volviera con ellos.
- ¡Engreída! – habló con sarcasmo Inuyasha, se había molestado con lo que Kagome le había dicho sobre sus padres hace un rato, y este era el momento perfecto para dejar salir toda la ira que sentía – Engreída es aquella que está detrás de ustedes escondiéndose como cobarde, no pueden llamar a Kagome de esa manera si no la conocen.
- Hey muchachito cuidado con lo que dices…
- ¿CON LO QUE DIGO?... ¡Maldición!... Acaso no se dan cuenta que sus palabras han herido a Kagome por años y ¿Me dicen que tenga cuidado con lo que digo? Ustedes la han ignorado, prefirieron a Kikyo; en vez de darle amor de padres, la dejaban con cualquier niñera mientras su perra hija mayor se iba a los clubes para buscar a un idiota con quien calentar la cama – trató de hablar más calmado, pero lo único que pudo fue concentrar su rabia en cada palabra que emitía.
- No difames a nuestra querida Kikyo – habló la madre de ambas.
- ¿Difamar?, por favor, ¿Acaso no saben que ella se acostó con más de la mitad de hombres de su universidad?, ¿Son tan tontos como para creer las mentiras y estupideces de ella?
- Bueno, el que Kagome esté embarazada no es una mentira, y no creo que sea una estupidez – replicó el hombre de saco – Nos vamos ahora Kagome, vas a regresar con nosotros.
- No voy a volver con ustedes, ¿Es que no se dan cuenta que soy feliz aquí, ahora?
- ¡Nos vamos ahora Kagome! – gritó su padre, haciendo resonar su voz en el estrecho pasillo.
- Ella no se va con ustedes – rebatió Inuyasha, no dejaría que se la quitaran de nuevo… no de nuevo.
- Aún es menor de edad, así que me la puedo llevar a la casa a rastras si es posible… Ahora, Vámonos.
- Pero yo…
- ¡Vamos! Y no es necesario que traigas tus maletas porque te comprarás más ropa…
- NO PAPÁ, YA ESTOY CANSADA DE TODO ESTO, CANSADA DE VIVIR BAJO LA SOMBRA DE KIKYO, CANSADA DE QUE PIENSEN QUE SOY COMO ELLA, DE QUE CREAN QUE TODO SE ARREGLA CON DINERO.
- YO SOY TU PADRE, ME DEBES RESPETO Y OBEDIENCIA.
-¿CÓMO PUEDO RESPETAR A ALGUIEN QUE NO ME RESPETA?... Respetos guardan respetos, y ni te atrevas a tocarme porque te denuncio padre, juro que lo haré – trató de calmarse, pero se tambaleó levemente, agarrándose de Inuyasha y apoyando su cabeza en su hombro… todo esto la estaba afectando demasiado y se suponía que debía guardar mucho reposo –según el doctor Koga–.
- No se vuelva a acercar a Kagome porque yo…
- ¿Por qué tú qué?... Te vas a atrever a amenazarme, ¿O te recuerdo que soy un gran empresario?
- ¿También le debo recordar que en menos de una semana seré el presidente de una de las empresas de mi padre?, Él es más poderoso que usted, si quiere podría arruinar su negocio, así que será mejor que se deje de jueguitos y se vaya de aquí, porque necesito pasar tiempo con MI mujer, tiempo que nos arrebató separándonos – habló, sosteniendo a Kagome.
Sabía que esto le hacía mal a su salud y al del pequeño ser dentro de ella, su propia madre debería saberlo al haber pasado por lo mismo dos veces, pero en vez de ello se ponía del lado de su esposo.
- Vámonos Naomi, no sacaremos nada quedándonos acá, Kikyo, a casa – habló el hombre dándose la vuelta ante la visible derrota.
Inu no Taisho era el rey de los negocios –literalmente– no sólo en Japón, si no también allí en Estados Unidos, así que era mejor dejar aquella rencilla para otro momento, su hija estaba embarazada.
- ¡Pero papá! – Exclamó Kikyo, al observar su fracasado plan de separarlos de nuevo, pero no pensó –como siempre (¬ ¬) – que el padre de Inuyasha lo pondría en un puesto tan alto en tan poco tiempo.
- Pero nada Kikyo, nos vamos y punto, es nuestra última decisión – dio apenas tres pasos y volteó – Y también es la última vez que volvemos a ver a esta ingrata que se hace llamar hija nuestra – fue frío en su decisión… no volvería por ella… ese día, ella había muerto para su familia.
Kagome al escuchar esas palabras rompió a llorar, porque a pesar de todo lo que vivió, los consideraba una familia, por más absurdo que sea, siempre recordará a aquella familia que le dio cobijo, a aquella que la trajo al mundo.
Inuyasha no podía soportar verla, ni escucharla llorar, la levantó estilo nupcial y la llevó a la desordenada cama de la habitación donde la consoló hasta quedarse profundamente dormida.
La situación no podía seguir así, sus padres intentaran cualquier cosa para separarlos, no… no se podía quedar de manos cruzadas esperando… tendría que hacer lo que sea para mantenerla a su lado… Lo que sea... no la volvería a perder…
-.-
- ¿Lo dices en serio Inuyasha? – pregunta efusivamente. Todavía no podía creer lo que sus oídos escuchaban…
- Claro que sí… de no ser así no hubiera tenido este anillo conmigo – explicó.
- Sí… si quiero ser tu esposa Inuyasha… - lo besó con todo el amor que se puede profesar.
¿Quién diría que el parque a unas cuadras del departamento de Kagome se convertiría en el lugar más romántico del mundo? -al menos para ellos-.
Después de pensarlo mucho… llegó a la conclusión de que siendo su esposa no la sacarían de su lado… menos cuando faltaba poco para cumplir sus 18 años… así que antes se casarían por el civil y luego por el religioso, para que ella pueda tener más tiempo de arreglar todo lo que ella quisiera para la boda de sus sueños…
¡Reviews! please... Casi me olvidaba...
gracias por todos los que se reportan con un
review... y también a los que no
los dejan ^_^ jejeje lectores silenciosos :p
Bye
By: valeaome
