La mayoría de los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, algunos son de mi invención, cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia. La historia es mía.
Muchas gracias por sus reviews y por sus críticas constructivas jeje, sip lo de la repetición de Luna Nueva en su momento me gustó pero bue, hay algunas partes que son mías. En fin como esta vez no dejaron preguntas solo les voy a agradecer y dejarles el cap a excasos minutos de que termine este miercoles, jeje, pero todavía es miercoles! Bueno, lean!
Lizzie
Capítulo 9 Imprimación
Edward POV
— J-Jacob... —tartamudeó Bella.
Yo solo evalué con la mirada al joven que estaba en la sala de estar de mi Bella. Medía casi dos metros, sus músculos se marcaban por una remera negra, llevaba el pelo largo recogido en una coleta. Sus facciones delataban su origen Quileute. Endurecí mi mandíbula, tenía un cierto aire a Ephraim Black. Recordé al hombre con el que habíamos firmado el tratado hace más de setenta años. Entrecerré los ojos al mirar al joven que seguía mirando a Bella sorprendido. Esta reaccionó luego de unos segundos e hizo ademán de acercarse al apestoso chucho pero se lo impedí. Ella me miró desconcertada, al ver que no me movía frunció el celo e intentó apartarme pero no pudo moverme.
— ¿Qué demonios pasa aquí, Bella? —gruñó el perro.
— Jacob, Edward volvió y...
— ¿Y lo perdonaste? —gritó furioso. Empujé a Bella a mi espalda y le lancé una mirada envenenada al chico—. Te dejó destrozada por cuatro años y tú... ¿lo perdonas? ¿Así como así?
El joven estaba perdiendo el control y me asusté por Bella. La sala no era muy grande, si se transformaba no iba a poder luchar con Bella cerca.
— Bella sal de aquí —ordené.
Ella ni se movió.
— Edward, cálmate, Jacob, por favor escúchame.
— No, Bella, como pudiste perdonarlo después de lo que te hizo.
Hice un gesto de dolor, Jacob Black estaba recordando. Me dolía ver a Bella tan desorientada, deprimida y dolía más el saber que yo lo había causado. El perro notó mi gesto y al parecer Bella le había hablado de mi don por que me miró con gesto de satisfacción y rabia mientras recordaba más momentos dolorosos.
— ¿Jacob que haces? —exclamó Bella preocupada al notar mi dolor.
— No pasa nada, Bella, sólo que Jacob tiene una buena memoria.
— ¡Para! Jacob, basta.
Él hizo una mueca pero obedeció.
— Él te hizo eso, si no fuera por nosotros, por tus padres y por mí tú seguirías igual... ¿A qué viene ahora cuando todo está arreglado? ¿A destrozarte otra vez? ¿Por qué no puedes dejarla en paz? —dijo esta vez dirigiéndose a mí.
— Jacob, Renesmee también está feliz de que haya vuelto.
Los rasgos de él se endurecieron. Sus pensamientos me confundieron eran una mezcla de adoración, fascinación y amor tan profundos que si Jasper hubiese estado acá estaría peor que yo. ¿Qué... ¡No!
En dos segundos me abalancé hacia él, pero escapó velozmente sin ningún esfuerzo lo miré furioso pero iba a saltar hacia él otra vez pero Bella se interpuso en el camino.
— No, Edward, para —exclamó. La tomé de la cintura para apartarla pero antes de que yo hiciera algún movimiento ella añadió—: Si dañas a Jacob eso si no te lo perdonaré nunca y Renesmee tampoco.
Me congelé y la miré, hablaba en serio.
— Pero este... perro... —las palabras no me salían por la indignación.
— D3eduzco que te enteraste de su imprimación con Renesmee, pero no es algo de lo que debas preocuparte —la miré incrédulo—. Por dios, Edward, piensa en frío crees que no lo hubiese matado ya si fuera algo malo. Él la ama como si fuera su hermanita, es su mundo el la protege con su vida si algo le sucede a ella él también sufre.
Jacob me miró con expresión inescrutable.
Maldita sanguijuela, se va por cuatro años y ahora vuelve y se cree con derechos sobre Nessie.
Reconocí el apodo al que a Bella se le escapaba de vez en cuando, pero me enfurecieron sus pensamientos.
— Por supuesto, es mi hija.
— ¿Ahora te preocupa?
— Yo no sabía que Bella estaba embarazada cuando me fui...
— Y eso te exenta de todo, ¿verdad?
— ¿Quién eres tú para darme lecciones de padre mi?
— Soy el que ha estado con ellas todo este tiempo mientras tu estabas quien sabe donde —gritó.
Hice una mueca, sentía rabia por que el hubiese ocupado mi lugar todo este tiempo, pero ahora había vuelto y no pensaba permitir que ese chucho me robara a Bella y a mi hija. Le lancé un mirada furiosa mientras el me miraba con triunfo al ver que no podía rebatir sus palabras.
— Bueno, basta —exclamó Bella de repente haciendo que centráramos nuestra atención en ella—. ¿Dónde estuviste todo este tiempo? Dijiste que volverías la semana pasada, ¿y porqué no contestabas mis llamadas? —dedicándole una mirada furibunda a Jacob.
Él hizo una mueca y bajó la cabeza.
— Las cosas se complicaron un poco en la reserva, intenté llamarte pero cada vez que lo hacía algo pasaba —me dirigió una mirada pero la volvió a centrar en Bella—. Apareció un nuevo aquelarre de vampiros en Forks, estábamos casi seguros que no eran los Cullen, y acabo de confirmarlo —volvió a mirarme—, no quería decirte nada por que no estábamos el cien por ciento seguros de que no fueran ellos y no quería ilusionarte, Bella. Pero igual estos no llevan su dieta, beben sangre humana han desaparecido algunos excursionistas, ¿tu padre no te dijo nada? —le preguntó a Bella.
— Puede que lo haya mencionado al pasar, pero no lo asocié con eso —murmuró ella.
—Bueno, básicamente es eso, las cosas se tranquilizaron por ahora, por lo que decidí venir. Si las cosas se vuelven a complicar Sam me llamará.
Un nuevo aquelarre en Forks, tendré que hablar con Carlisle. Afiancé mi abrazo en la cintura de Bella cuando el chucho se acercó. Bella se deshizo de mi abrazo y se tiró a los brazos de él. Apreté los dientes y me mantuve quieto mirando la escena. Por lo menos los pensamientos de Jacob no eran preocupantes, la había extrañado, la quería como una amiga, nada más. Traté de convencerme, pero sentí una oleada de celos imposibles de reprimir al verla abrazada a él. No podía leer los pensamientos de ella, pero esta noche me había demostrado que me seguía queriendo por lo que no debía preocuparme, pero...
Desvié la vista, iba a cometer una locura si los seguía observando y más si seguían abrazando. Los volví a mirar, seguían abrazados y murmuraban cosas de que se habían extrañado y no sé que más. No pude resistirlo más, rodeé la cintura de Bella con mis brazos y la aparté del chucho.
— Bueno, bueno, basta —exclamé.
Bella me dedicó una mirada divertida. Jacob se partía de risa en sus pensamientos, por lo menos tenía la decencia de reírse por dentro. Imbécil.
— ¿Dónde está Nessie? —preguntó él.
— Se fue a quedar el fin de semana con sus abuelos —dijo Bella con cautela.
Endureció la mirada, pero se relajó enseguida.
— Está bien, pero mañana quiero verla no me importan las sanguijuelas he estado mucho tiempo sin ella.
Lo miré furioso. ¿Quién se creía?
— De acuerdo, pero mañana yo trabajo Jacob, tendrás que ir solo a verla —murmuró Bella.
— ¿A lo de ellos? —dijo con desdén.
— Sí, a lo de ellos. Edward te llevará.
— Ni lo sueñes dime la dirección y nada más. Tengo que retomar las clases en la universidad pero cuando salga iré.
— ¿Así que estudias? —pregunté.
Él me dedicó una mirada furibunda.
— Sí —dijo con los dientes apretados.
Bella me dedicó una mirada ceñuda por mi tono y añadió con una nota de orgullo:
— Sí, está en el segundo año de la carrera de Ingeniería Mecánica.
Jacob sonrió al mirar a Bella.
— Bueno, Bella me voy a dormir —me tensé, ¿es que iba a dormir en el apartamento de Bella? —, solo estaba esperando a que llegaran, lástima que no pude ver a Nessie.
Solté un suspiro de alivio cuando vi que se dirigía hacia la puerta de salida. Bella lo siguió y muy a mi pesar le dio otro abrazo de despedida, aunque este fue más corto. El chucho me lanzó una mirada asesina.
— Luego hablaremos, ¿sí? —le susurró a Bella. Ella asintió y por fin luego de darle un beso en la frente a Mi Bella se fue.
En un segundo me acerqué a Bella y la rodeé con los brazos. Enterré mi rostro en su pelo pero de inmediato me alejé unos centímetros de ella haciendo una mueca.
Bella me miró con curiosidad.
— Hueles a perro.
Ella rodó los ojos. Se dirigió hacia la cocina, la seguí. Sacó un frasco de pastillas de un botiquín de primeros auxilios que tenía en la alacena y se tomó una. Arqueé una ceja.
— Me duele la cabeza —explicó.
La miré con preocupación.
— ¿Mal día en el hospital?
— ¿Eso no debiste preguntármelo antes? —dijo con una sonrisa—. Sí, fue un día largo. Hubo un accidente, muchos heridos —se encogió de hombros—, lo de siempre.
Pasé mi pulgar alisando la pequeña V que se había formado entre sus ojos.
— ¿Qué te preocupa?
— Una niña, —murmuró—, tenía algunos golpes antiguos, que no fueron causados por el accidente. Ya sabes, en los hospitales se ven cosas distintas todos los días... tal vez sean imaginaciones mías — se dijo más para ella que para mí.
— ¿Qué crees tú?
— No lo sé... estaba tan asustada, saltaba ante cualquier ruido, daba la sensación de que era una niña... maltratada —dijo con un deje de rabia mezclado con tristeza—, pero no estoy segura, tal vez me habrá parecido.
La abracé con fuerza.
— Estoy agotada —suspiró.
— Tienes que dormir.
La tomé de la cintura y la guié a su cuarto.
— Duerme —le dije le di un beso en la frente y me fui hacia la sala para darle intimidad.
Me quedé sentado unos minutos enfrente del televisor apagado, rememoré todo lo sucedido esa noche. Me sentía feliz, el haber arreglado mi relación con Bella era algo que me llenaba por dentro. Sentía algo imposible de explicar. Quería estar con ella y mi hija, formar una familia completa. Deseaba vivir con ellas, deseaba... Casarme con ella.
Tenía que casarme con ella, ese era el siguiente paso.
— ¿Edward?
Levanté la vista y ahí estaba ella, hermosa con un simple piyama que consistía en un pantalón largo negro de seda y una camisa que se ajustaba perfectamente a su cuerpo, haciendo juego. Miré sus pies y sonreí al ver unas pantuflas en forma de oso panda. Cuando la volví a mirar a la cara vi que se había sonrojado.
— Regalo de Renesmee —hizo una mueca—. Con ayuda de Jacob.
— Voy a dormir, tú... ¿te quedarás? —preguntó indecisa.
En estos momentos es cuando más me habría gustado poder leerle la mente. ¿Qué hago? ¿Me voy y le doy su espacio? ¿O me quedo para recordar los viejos tiempos, mientras la escucho hablar dormida?, pensé con nostalgia. Maldije a Jacob por dentro las cosas habrían sido distintas en estos momentos si no nos hubiese interrumpido.
— Mañana, me tengo que levantar temprano, Edward —dijo—, así que será mejor que me vaya a acostar.
— Sí —suspiré mientras me incorporaba—, Será lo mejor. Nos vemos mañana —dije.
Pude ver un leve gesto de decepción en su rostro pero pasó tan rápido que no sé si lo imaginé. Suspiré otra vez y me acerqué a ella. Le di un beso en la frente.
— Cuídate, Bella.
Recorrí su rostro con mis labios hasta llegar a los suyos. Capturé sus labios y la besé con ternura infinita, y echando mano a todo mi autocontrol me aparté de ella.
— Adiós, Bella.
Bella POV
— Tengo un perro que se llama Tom —dijo entusiasmado el niño de casi seis años, como el muy bien me había remarcado, que estaba atendiendo—. Me lo compraron para mi cumpleaños, iba a ponerle Bob, pero a mi tío Bob no le gustó la idea, así que se llama Tom... no tengo ningún tío que se llame Tom, así que a nadie le molesta —siguió hablando—. ¿Usted tiene algún tío que se llame Tom?
Me miró con sus resplandecientes ojitos. Sonreí, el chico se había caído de una escalera, no tenía nada más que algunos golpes y raspones, pero por lo demás estaba perfecto y lo demostraba con su constante parloteo. La que estaba mal era la madre le había dado un ataque de nervios con solo ver la sangre que le salía de la rodilla al niño. Una de las enfermeras le había dado un calmante y habían llamado al padre del niño para que venga a retirarlos ya que la mujer seguía un poco nerviosa.
— No —contesté tratando de sofocar la risa mientras anotaba unas cosas en el expediente del niño—. No tengo ningún tío llamado Tom.
— Yo tampoco —sonrió dejando ver que le faltaba un diente.
— Josh, ya deja de molestar a la doctora —lo regañó su madre.
— No hay problema, muy bien campeón ni bien venga tu padre podrás irte. Y ya sabes no juegues más en las escaleras para no darle otro susto a tu madre.
Acaricié su cabecita y salí de sala de urgencias. Era la hora del almuerzo por lo que me dirigí a la cafetería ya que Jacob me había llamado antes para avisarme que iba venir.
Lo localicé de inmediato estaba sentado en un rincón de la cafetería. Me acerqué y el se levantó cuando me vio llegar.
— Bella —saludó me dio un abrazo y volvió a sentarse.
— Jake, —dije—, ¿está todo bien?
— Sí, se suspendió una de mis clases y decidí venir a verte ya que estaba cerca.
Le pedí un Capuchino a la chica que vino a pedir nuestra orden y Jacob le pidió un Submarino con medialunas. Esperé a que la chica se fuera para seguir hablando.
— Entonces ¿vas hablarme del nuevo aquelarre que está en Forks? —le pregunté a Jacob.
— Ya te dije todo lo que sé anoche, no sabemos quienes son, sólo que no son los Cullen. Y ahora que ellos no están allá la manada puede entrar en su territorio sin problemas, pero si deciden volver se reducirían las posibilidades.
— Están teniendo cuidado, ¿verdad? Por dios, Jake se te llega a suceder algo no sé que haríamos Renesmee y yo.
Él muy idiota solo sonrió.
— Bella, tennos un poco de confianza, sabemos manejar esto. Nacimos para ello.
Rodé los ojos.
— ¿Cómo está Emily? ¿Ya tuvo el bebé? —pregunté.
— Sí, es un niño, el pobre se parece a Sam —dijo con pesar.
Le di un puñetazo amistoso en el brazo.
— No seas malo, Jacob —dije sonriendo.
Rió, pero vi como sus ojos se llenaron de ternura al seguir hablando del hijo de Sam.
La camarera trajo nuestros pedidos y luego se retiró discretamente.
— Se llama Joshua, —dijo, bebió un gran sorbo de su submarino y siguió hablando—, y no te lo vas a creer pero Leah se imprimado de él.
Lo miré boquiabierta, conocía la historia de Leah. Ella había estado con Sam antes de que este se imprimara de su prima, Emily. La había pasado realmente mal, y se los hacía pasar peor al resto de la manada ya que era un poco incómoda la conexión que tenían cuando se transformaban en lobos. Y ahora estaba imprimada de el hijo de Sam, me hacía pensar en Jacob... me ruboricé al hacer la comparación. Él pareció leer mis pensamientos por que sonrió burlonamente.
— En fin, eso arregla un poco las cosas —dijo dándole un mordisco a una de las medialunas—, porque el rencor que sentía Leah hacia Sam se evaporó. Digamos que ahora que le sucedió a ella comprende bien lo que le pasó a Sam con Emily.
— ¿Qué opina Emily de todo esto?
— Está encantada, ya sabes, a pesar de todo Leah es su prima y ella se sentía mal por el distanciamiento. Ahora las cosas están bien y podría decirse que todos son felices.
— Wow, parece una telenovela —dije.
— Sí, ¿no?
— Bien, ¿vas a explicarme qué sucede con las sanguijuelas?
— No le digas así, Jake.
Él sólo rodó los ojos y esperó paciente a que continuara.
— Carlisle empezó a trabajar en este hospital, todos los Cullen se trasladaron a San Francisco y Edward volvió con ellos.
— ¿No estuvo con ellos todo este tiempo?
— No, es complicado —no quería contarle lo que Edward había hecho, Jacob estaba furioso todavía por cómo me había dejado. Y además jamás lo entendería—. Él se había alejado de su familia por un tiempo... y cazó a Victoria.
— ¿A la pelirroja?
— Sí.
— Así que por eso desapareció del mapa. Por lo menos hizo algo bien. ¿Cómo está Nessie?
Lo miré con los ojos entrecerrados, odiaba ese sobrenombre.
— Está feliz de estar con su padre —vi como se tensó—, también está feliz con el resto de la familia.
—Supongo —dijo entre dientes.
— Sí, ¿iras a verla?
— A la tarde cuando salga de la universidad —terminó su submarino de un solo trago y se metió una medialuna prácticamente entera en la boca.
Hice una mueca de asco.
— ¿Qfe? —dijo hablando con la boca llena—. Fego fe ifme, fe me hafe farde...
— Jacob, por favor traga y después habla, ¿sí? —dije con irritación.
El puso los ojos en blanco, pero tragó.
— Tengo que irme se me hace tarde para mi siguiente clase —se levantó me dio un beso en la mejilla y dejó dinero en la mesa para pagar la cuenta.
— Jacob no hace f...
— Adiós, Bella —me interrumpió él.
El resto de la tarde pasó sin problemas, algunos heridos, unos niños con problemas estomacales, alguno que otro con fiebre, lo común en esta época. Estaba en los vestuarios preparándome para irme cuando sonó mi celular. Miré el identificador de llamadas, era Reneé.
— Hola, mamá —saludé.
— Bella, si no te llamo ni se te ocurre llamarme, ¿verdad?
— Lo siento, mamá, es que he estado ocupada.
— Sí, claro. No importa, ¿cómo está mi nieta favorita?
— Esté bien, mamá y es tu única nieta.
— Bueno, básicamente te llamaba para decirte que dentro de unos días nos iremos a París con Phil, por nuestro aniversario.
— ¿Ah, enserio? Me parece genial, mamá. Felicidades. —esta debía ser como su quinta luna de miel, viajaban cada seis meses.
— También quería decirte que voy a pasar navidad allá, lo siento hija.
— No, pasa nada, además este año nos tocaba con Charlie.
— Ajá... ¿Y como va todo con Edward?
Sonreí.
— Está todo muy bien mamá.
— ¿Se reconciliaron?
— Eso parece, mamá, te tengo que dejar, ¿Sí? Mándale saludos a Phil.
— Bueno, pero llámame Bella.
— Sí, mamá, adiós.
Colgué y terminé de vestirme. Pensé en mi relación con Edward, todavía no podía creer que el me quisiera. Era tan irreal, unas semanas atrás estaba sufriendo por su ausencia y ahora todo parecía estar bien. Sonreí, me sentía feliz después de tanto tiempo.
Estacioné mi auto enfrente de la casa de Edward quería ver a mi hija, no podía estar lejos de ella por mucho tiempo. Me pareció extraño que nadie me viniera a recibir, me acerqué a la puerta y use la llave que me había regalado Esme.
La tensión se sentía en el aire, entre en la estancia y pude ver a la mayoría de los Cullen de un lado de la habitación mirando furiosos a Jacob que estaba al otro lado con mi hija en brazos. Carlisle y Esme estaban en el medio tratando de apaciguar los ánimos.
— ¿Qué está pasando aquí? —exclamé.
— Mami, —exclamó mi hija—. A papi y a los tíos no les cae bien Jake.
— ¿No? —dije fingiendo estar sorprendida.
Me acerqué a ella y la tomé en brazos.
— ¿Y bien? —lancé una mirada inquisitiva a Edward—, ¿qué pasa aquí? Cada uno de ustedes tiene más de un siglo de edad ¿y una niña de cuatro años tiene que ponerlos en su lugar?
Ellos resoplaron furiosos.
— Ese chucho se cree con derechos de sacarnos a Renesmee. ¿Quién demonios se cree que es? —exclamó Rosalie.
— Él es Jacob Black, y tiene todo el derecho del mundo ya que el estuvo conmigo durante mi embarazo, el parto y el crecimiento de Renesmee, así que no sé que opinan ustedes pero tiene todo el derecho.
Pude ver el gesto de dolor de Edward y de Alice. Pero no hice caso, entendía su dolor pero ellos debían entender que Jacob era parte de nuestras vidas tanto como ellos.
— Si nos aceptan a nosotras tienen que aceptar a Jacob —dijo con severidad mi hija.
Traté de ocultar mi sonrisa. Aunque Jacob ni se molestó, le dio un beso sonoro en la mejilla a mi hija.
— Gracias, Nessie pero no necesito formar parte de un grupo de chupasangres, sólo me importan tu mamá y tú.
Dijo lanzándoles una mirada despectiva a los vampiros.
— Bueno, ahora que aclaramos esto, ¿quisieras comer algo Jacob? —preguntó Esme con su amabilidad característica.
A Jacob le brillaron los ojos, pero la miró de forma cautelosa.
— En ella y Carlisle puedes confiar —murmuré.
Jake me miró y luego siguió a Esme hacia la cocina con Renesmee pisándole los talones.
— Edward, creí que las cosa habían quedado aclaradas anoche —le reproché, en un segundo lo tenía al lado mío rodeándome con los brazos.
— Lo sé, pero ese ch... Jacob —se corrigió—, me saca de quicio.
— A todos —refunfuñó Alice—. ¡Arruinó mis planes para todo el día de mañana! Maldito perro.
— Alice basta —dijo Carlisle—. Bella. ¿podrías explicarnos lo de la imprimación? —preguntó cortésmente.
— Ah eso, es... algo complicado, básicamente es que para él, Renesmee es lo más importante. A medida que va creciendo él es lo que ella necesita un hermano, un amigo... y así. Renesmee adora a Jacob tanto como él la adora a ella. Él se desvive por cuidarla y ella es el centro de su mundo, si algo le sucede a ella sería lo más doloroso para él. Es complicado.
— Bueno eso no explica porqué tenemos que soportar a ese apestoso perro en esta casa —dijo Rosalie.
— Si quieren nos podemos ir —dije.
Sentí como Edward apretaba su agarre.
— No —susurró—. Lo soportaremos.
Me dio un suave beso en los labios, un gritito nos hizo separar. Nuestra hija se abrazó a nosotros eufórica.
— Sabía que iban a volver —gritó.
— Te lo dije —murmuró Alice con suficiencia.
Edward rió y tomó a Renesmee en brazos, ella nos rodeó a ambos con sus bracitos y nos dio un beso a cada uno.
— Estoy muy feliz.
Edward me besó de nuevo y depositó otro beso en la frente de mi hija.
Bueno, esto es todo por hoy el próximo miercoles publicaré, lo juro.
Y no sean tan duras con los personajes, Sé que odian a Jacob y otros que no soportan que perdone a Edward tan rápido pero no quiero extenderme mucho con el sufrimiento de Edward y quiero empezar con la acción.
En fin disfruten. Bye.
Ah creo que esta altura ya sabrán lo que quiero no. Reviews please!
Bye, bye!
Lizzie
