Nueva actualización de capítulo.

Gracias a monymata por su review, en el capítulo anterior no me di cuenta hasta muy tarde que se había borrado bien el nombre por cuestión de los puntos? D: ¡Gracias por comentar!

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. Agradezco infinitamente a todas esas personas que dejaron sus comentarios, saludos a kislev, yandere-chan, akime-maxwell y algunos otros anónimos.

Aclaración: A pesar de que en cada capítulo doy el respectivo crédito varios siguen refiriéndose a la historia como mía, y que debería cambiar ciertas cosas, etc. Sólo recordarles que los capítulos han sido escritos por la autora estadounidense xHinaLovex mientras que yo sólo le he pedido a su vez el permiso para poder trasladar esto a nuestro hermoso idioma español, a lo que ella aprueba fervientemente.

Es de mi agrado que les guste la historia tanto como a mí, pero no es de mi autoría. Yo soy escritora, beta-reader y traductora de fics. Y el caso de este es el último.

(Pásense a mi perfil y allí encontrarán más información al respecto)

Sin más palabrería ¡A leer!

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La gente intenta acabar con nosotros

Tan sólo por estar cerca de ellos

Las cosas que hacen parecen horriblemente frías

Espero morir antes de envejecer

–My Generation (Green Day cover)

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Capítulo Diez

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Mientras tanto, Naruto había estado esperando afuera de la ventana del cuarto de Hinata. Había caminado durante un rato luego de su segunda tanda de comida, aún incómodo por la forma en que Hinata se había marchado. No parecía haber estado bien y no podía deshacerse del sentimiento de que fue por culpa de algo que había dicho.

Después de mucho pensarlo, imaginó que ella lo habría malinterpretado y que estaría pensando que él no quería pasar tiempo con ella. Cuando Sasuke quiso saber si la había invitado a salir, había entrado en pánico. Él posiblemente lo había hecho sonar como si la invitara a salir como un favor, por compensarla por haberle hurtado el almuerzo. Necesitaba asegurarse de que supiera que a él le gustaba estar con ella.

Así que, había usado sus habilidades de rastreo para localizarla en la residencia de los Hyuga. Había burlado a los guardias, no queriendo que todo el Clan entero advirtiera su presencia ya que era un asunto privado. Cuando determinó con precisión su localización, se dio cuenta que dondequiera que estuviera no había ventanas. Así que había localizado su dormitorio advirtiendo la mayor cantidad de rastros de su chakra y decidió esperar fuera de su ventana.

Cuando ella hubo regresado con el cabello húmedo y las mejillas sonrosadas, su cara enrojeció al darse cuenta dónde había estado. No podía decidir si era bueno o malo el que no hubiera ventanas, pero se pellizcó a sí mismo por pensar como Ero-sennin.

Alzó su mano para darle golpes a la ventana, pero se detuvo a la vez que la observaba sentarse frente a su tocador y comenzaba a cepillar su cabello. Era una operación simple, pero él la encontraba hipnotizante. Continuó observándola hasta que terminó de cepillarse y dejaba el cepillo.

Luego se puso de pie y caminó hacia su vestidor, sacando algo de un cajón que no alcanzaba a ver. Sus manos fueron hacia su cintura y sus ojo se ensancharon al caer en cuenta de que estaba a punto de desabrocharse la bata. ¡Estaba a punto de quitarse la bata! Una terrible, terrible parte de él quería que sucediera, dejar que se desvistiera mientras observaba. Sin embargo, su deseo de hablar con ella ganó y notó que tenía que hacer ver su presencia antes de llegar más lejos.

Mientras Hinata empezaba a desatar el nudo del cinturón, escuchó un rápido golpeteo. Deslizó su puerta lo suficiente para poder mirar el pasillo, confundida al no ver a nadie. Pensó en activar su Byakugan para ver si alguien le estaba gastando una broma, pero apartó la idea al instante ya que las reglas en el palacio eran bastante estrictas para darle al Clan un aspecto de suma tranquilidad.

En su lugar cerró la puerta y regresó a su tarea de desatar la bata.

Antes de que pudiera aflojar el nudo, escuchó el sonido de los golpes otra vez. Esta vez, sin embargo, estaba más preparada y notó que provenían de su ventana. Se acercó y a punto estuvo de gritar y caerse de espaldas al encontrarse unos brillantes ojos azules devolviéndole la mirada.

Deslizó la ventana para abrirla y en una voz muy queda dijo:

–¿Naruto-kun? ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Por qué estás fuera de mi ventana?

Mierda. Él debió haber preparado una respuesta para aquello. No es como si pudiera decir que la había estado esperando afuera de la ventana de su dormitorio a que terminara su baño. Eso definitivamente la espantaría. Así que decidió que era mejor una versión menos detallada de la verdad.

–Yo, ah, sólo quería hablar contigo. Parecías no sentirte bien antes, así que vine a ver como estabas.

Hinata suspiró. ¿Por qué tenía que hacérselo más difícil el superarlo? Desgraciadamente, decirle que se fuera sería grosero y él no se merecía algo así. Sólo tenía que sonreír y esperar.

–Eso es muy considerado de tu parte, Naruto-kun –Le dijo reuniendo una pequeña sonrisa. Sin embargo, al mirarlo, percibió lo que parecía como un poco de sangre bajo su nariz.

–¡Ay, no! ¿¡Estás bien!? –Preguntó preocupada, olvidándose por completo de sus propios problemas.

Naruto sólo la miró, inseguro de qué la había hecho reaccionar así.

–¡Estás sangrando! –dijo ella mientras tomaba un pañuelo de uno de sus cajones y corría de vuelta hacia la ventana, colocándolo en sus manos.

Él continuaba mirándola confundido.

–Tu nariz –dijo mientras la señalaba– Está sangrando

–¡Joder! –Exclamó Naruto mientras observaba el punto rojo en el pañuelo blanco que le había dado. Sus estúpidos pensamientos pervertidos habían hecho que le sangrara la nariz y ahora ella iba darse cuenta de que era un pervertido y que definitivamente merecía que le dieran una paliza y todo lo que quería en ese momento era disculparse.

Por otro lado, Hinata tomó su exclamación como una confirmación de estar sintiendo dolor.

–¿Estás bien? ¿Quieres que vaya a conseguir hielo? ¿Qué ocurrió?

–Yo... ah, debí golpearme en la nariz cuando caí al trepar por el muro de la mansión. No me di cuenta que estaba sangrando…

Podía escuchar a Kurama reírse en su mente. Hoy no era su día para evitarse problemas.

–¿Trepaste por el muro? ¿Por qué simplemente no usaste la puerta fronteriza?

Fantástico. En un intento por esconder el hecho de que había estado pensando en una Hinata desnuda, había dejado escapar que se había colado al recinto. A continuación estaba seguro de que le preguntaría cómo encontró su habitación y todo se iría cuesta abajo desde ahí.

–Sólo estaba preocupado por ti y no quería que nadie me impidiera verte.

Las mejillas de Hinata se encendieron de un rosa brillante y Naruto recordó lo suaves que eran cuando las tocó con anterioridad. Rápidamente apartó esos pensamientos, ya que era consciente de que estaba en territorio peligroso y no había necesidad de pensar en la suavidad de su piel cuando estaba allí parada en una bata.

–Oh –Dijo ella casi en un susurro.

Se mantuvieron en silencio por un minuto, pues ninguno de los dos sabía que decir. Al final Naruto decidió que probablemente debería decirle su verdadera razón para venir ahí. Para su desgracia, estaba tan nervioso que lo dijo atropelladamente:

–Me pareció haber herido tus sentimientos cuando dije esas cosas de ir a cenar y no quería que pensaras que no quiero pasar tiempo contigo porque realmente me gusta –pasar tiempo contigo, eso es- y me encantaría pasar aún más tiempo contigo ya sea saliendo a cenar o lo que sea y simplemente no quería que Sasuke pensara nada extraño al respecto pero luego me di cuenta que lo que dije pudo haber sonado mal y no quería herir tus sentimientos porque eres linda y creo que eres grandiosa y no quería que estuvieras triste…

Hinata lo observaba, con la boca entreabierta de asombro, y Naruto temió haber dicho algo malo de nuevo.

–Lo siento, eso fue raro. Sólo quiero que sepas que quiero pasar tiempo contigo. Y realmente me gustaría llevarte a cenar. No sólo para compensarte por comerme tu comida –la cual no tenías porqué darme por cierto- Sino porque también creo que sería divertido.

Su corazón latía una milla por minuto y prácticamente podía escuchar la sangre correr por su cabeza a la vez que luchaba por mantenerse consiente. Incapaz de formar palabras en ese momento, se las arregló para asentir. Al parecer fue lo correcto porque el rostro de Naruto se desplegó en una de sus inmensas sonrisas.

–¡Bien! ¿Qué te parece mañana en la noche? Puedo venir por ti a las 6.

Hinata sólo pudo asentir de nuevo.

–Estupendo ¡Voy a hacer que tengas la mejor cena de tu vida dattebayo! –Dijo con un ademán antes de darse cuenta de que había hablado bastante fuerte y probablemente había atraído la atención.

–Mierda, me tengo que ir pero ¿te veré mañana? –Preguntó temiendo que hubiera cambiado de opinión en los últimos segundos. Su pequeña sonrisa le confirmó lo que quería saber y su pecho se hinchó de entusiasmo.

Se apresuró para marcharse, saltando unos árboles y subiendo la pared a una velocidad impresionante.

Caminó a casa luciendo una gran sonrisa en su rostro, pensando a dónde la llevaría mañana.

Pareces bastante feliz para ser alguien que tendrá una cita con la novia de su mejor amigo –La voz de Kurama se adentró en sus pensamientos, haciendo que frunciera el ceño.

–Cállate.

No tengo ningún problema con eso. Tú eres el que habla de esas cosas extrañas del código de hermanos. Le gustaste primero. Y podría decir que aún le atraes. Lo que te digo es que la recuperes.

–No puedo hacerlo, ella parece ser feliz así.

No parecía serlo en la tarde.

–Eso es porque lo que le dije la hizo sentir mal y lo sabes.

Eso sólo prueba que aún puedes afectarla emocionalmente. Y no es como si tu amiguito se haya puesto a reclamarla. Si no marcas tu territorio como tuyo, entonces será sencillo que otros te lo quiten, a eso me refiero.

–Kurama no es tan fácil.

Hm, sólo creas inventas. Es molesto.

Con eso último Naruto fue traído devuelta al presente, justo a la puerta de su departamento. Suspiró y reflexionó lo que Kurama le acababa de decir. Era verdad que Sasuke no había hecho ninguna declaración pública sobre Hinata. Y no es como si afectase en algo el decirle a Hinata cómo se sentía. Pero él habría aceptado la decisión de Hinata si ella deseara estar con Sasuke, pero al menos tenía que sacarlo todo de su pecho. Pero nuevamente ¿qué tal si arruinaba la amistad que ellos tenían? ¿Qué tal si ella se sentía incómoda cerca de él y lo evitaba? ¿Eso no sería peor?

En su mente pasaba una y otra vez la idea de si debería decirle o no, casi hasta el punto de volverse loco. Recordó su confesión, su valiente interferencia en su batalla contra Pain y la manera confiada en la que le había abierto su corazón. ¿Era esta la razón por la que ella no decía nada desde ese entonces? ¿Tendría los mismos pensamientos que él? ¿Por qué la guerra tenía que dar inicio antes de que siquiera pudiera tener oportunidad de sopesar sus palabras? ¿Por qué no les había dado la atención incluso después de que la guerra terminara? Si lo hubiera hecho, probablemente lo que sea que hubiera empezado con Sasuke no habría ocurrido en primer lugar.

–Maldición –Dijo en voz alta a la vez que lanzaba su rostro hacia la almohada de su cama. Podía prever que esa noche no sería del todo conciliadora.


¿Qué les pareció?

Ya sea les gustó, no les gustó, no tengan miedo de dejarme un comentario. A mi me complace leer todo tipo de críticas y diversidad de opiniones, ayuda a contrastar el punto de vista original.

En cambio también es entretenido.

¡Espero hayan pasado muy feliz navidad! Gracias por leer, espero tengan linda semana y próspero año nuevo. Mucho amor...ღ

–PaoCriss