Chapter 10: No quiero que pares
Quinn's POV
Hace ya un mes que estoy saliendo con Santana y la verdad se me ha pasado volando. San ha demostrado ser una chica increíblemente dulce y detallista cuando se lo propone, simplemente no está acostumbrada a ello. Sé que antes de mí todo eran ligues de una noche, chicas y chicos cuyos nombres ni recordaba la mañana siguiente. Saber esto me hace sentir dos cosas, por una parte miedo de que me olvide con tanta facilidad como a cualquiera de sus amantes al acostarnos, pero las Santana cariñosa que he conocido este mes hace que me sea casi imposible pensar eso. Por otro lado reconozco que me siento algo halagada, por haber conseguido "domar" a Santana López. Aunque sé que no soy la primera.
Flashback
-… y luego está esa chica pelirroja de mi facultad que por cierto es súper gritona, casi sin tocarla ya-.
- ¡Vale, lo cojo! – Exclamo malhumorada. – Dios, si hubiera sabido que me ibas a dar tantos detalles no habría preguntado. – Y es que he tenido la feliz idea de preguntarle si había estado con alguna italiana antes de mí, y ella en seguida había empezado a enumerar. Le doy la espalda con indignación, me sienta mal que hable tan alegremente de sus líos amorosos conmigo, sabiendo que soy la número… ¿Cuál? He perdido la cuenta. Entonces noto unos brazos rodeándome y su barbilla se apoya en mi hombro.
- Q, no te enfades. Ya sabes que a la única a la que quiero hacer gritar es a ti, si me dejas algún día. – Para mí desgracia también sabe exactamente que decir para hacerme reír y olvidar ligeramente mi enfado. Me giro para estar frente a ella y poder mirarla a la cara.
- San eres como un animal en celo, siempre hablando de lo mismo ¿eh? – Digo pegando mi frente contra la suya y me pierdo en esos pozos oscuros que son sus ojos por enésima vez. - ¿Alguna vez has estado en una relación que durara más de una noche? – Esto lo digo con una sonrisa, pero lo cierto es que me he hecho esa pregunta más de una vez, no solo por curiosidad, sino por la forma de reaccionar de la morena a acciones cotidianas de pareja.
Y ahí está de nuevo, esa sombra que parece cruzar su mirada a veces, esa sombra que de pronto convierte a mi preciosa latina en una criatura distante y silenciosa. No solo me duele verla mal, sino el saber que no me confía una parte de su pasado que parece hacerle tanto daño. Alguna vez me he atrevido a preguntarle a Rachel al respecto, pero siempre andaba con evasivas, y en realidad lo entiendo, debe ser San la que decida contármelo cuando esté lista. Entonces cierra los ojos y me abraza con fuerza, hundiendo su rostro en mi cuello.
- Lo estuve una vez. – Espero a que continúe pero no lo hace, instantes después siento humedad en mi cuello y la abrazo con mayor ímpetu sabiendo que está llorando de forma silenciosa en mi hombro. Sin embargo cuando consigue calmarse se levanta y como si nada se dirige a la cocina, preguntándome que quiero de cenar y dejándome aún con más dudas rondando mi cabeza.
Fin del Flashback
Desde ese día no me he atrevido a preguntarle de nuevo por su pasado amoroso, ya que siento que es una espina que tiene clavada muy adentro y debe ser ella quien decida si quiere que la ayude o no. Aunque por dentro me mate saber que algo hace sentir así de mal a mi chica.
Estoy así pérdida en mis pensamientos cuando aparece San por la puerta de su dormitorio. Me quedo embobada mirando de arriba abajo, lleva un vestido ajustado negro, con unos tacones a juego que hacen que sus piernas parecen infinitas. Ella no parece darse cuenta hasta que se gira en mi dirección para coger su bolso y sonríe en mi dirección.
- Vamos Fabray, ¿se puede ser más obvia? – Dice con una sonrisa triunfal sabiendo que me la estaba devorando con la mirada.
- ¿Es que no puedo mirar a mi sexy novia? – Me acerco para darle un suave beso en los labios, y ella sonríe pero me aparta cuando trato de profundizar un poco más en el beso.
- Si sigues así llegaremos tarde, y no quiero perder la reserva en ese restaurante ¿sabes lo que me costó conseguirla? – Se aleja de mí en dirección a la puerta haciéndome un gesto para que la siga, y yo, como no, la obedezco.
No puedo dejar de sorprenderme ante lo imponente del restaurante, es uno de esos en que los camareros llevan smoking y cada plato te cuesta un riñón. Le dije a San que no era necesario nada de esto, pero cuando se le mete algo entre ceja y ceja… Aun así me siento un poco fuera de lugar mientras ella se mueve como si fuera una reina. Sé que su familia debe tener dinero en Estados Unidos, no todo el mundo se puede permitir un viaje como este aunque sea becada y ha mencionado alguna vez que su padre es médico, profesión muy bien pagada allí. Seguimos a uno de los camareros trajeados que nos lleva a una sala aparte, alejada de las miradas de otros comensales. Una vez nos hemos sentado y pedido la comida el camarero descorcha una botella de vino y la deja en la mesa tras servirnos. Santana alza su copa y yo la imito.
- Por un mes único juntas y que queden muchos más por venir. – Dice acercando su copa a la mía para brindar y yo sonrío y choco suavemente ambas. Nos sentamos de nuevo y disfrutamos del resto de la velada tranquilamente.
Una vez hemos acabado nos montamos en mi coche y me dispongo a llevarla a casa ya que aquí no tiene coche a pesar de haberme asegurado que es una magnifica conductora. De todos modos todo el mundo sabe que los italianos conducimos de forma un poco más… agresiva. Por eso siempre soy yo quien coge el volante sin dejarla discutir. Cuando llegamos a su apartamento se acerca a mí para darme un beso de despedida, pero al cabo de unos minutos estamos inmersas en una batalla por dominar la boca de la otra. Pero entonces ella se aparta de mí jadeando y con los ojos oscurecidos por la pasión.
- No Quinn, si seguimos así yo no creo que pueda-.
La interrumpo juntando de nuevo sus labios con los míos provocando que un quejido de sorpresa escape de sus labios y sonrío contra su boca. Me acerco a su oreja y susuro.
- ¿Quién te ha dicho que quiera que pares? – Ella se aleja un poco sorprendida como queriendo confirmar que me ha oído bien, y cuando se encuentra con mi mirada debe de ver la intensidad con la que deseo esto, a nosotras, a ella, y se acerca para besarme aún más fuerte que antes si eso es posible.
- Rachel no habrá vuelto aún…tenía…una fiesta. – Dice entre besos como puede ya que no parece muy capaz de pensar con claridad ahora mismo. Me separo de ella y salgo del coche rápidamente para abrirle la puerta por el otro lado.
Antes de darme cuenta entre besos y roces hemos atravesado el recibidor y subimos al ascensor, alcanzamos la planta adecuada y nos bajamos. La beso como si mi vida dependiera de ello acorralándola contra la puerta de su apartamento, bajando por su mandíbula hasta el cuello. Ella busca con manos temblorosas las llaves en el interior de su bolso pero tarda bastante más de lo normal por la distracción que le causan mis labios mordisqueando su clavícula. Por fin las encuentra y entramos, ella agarra mi chaqueta y la tira en algún puto del cuarto mientras yo me deshago de la suya. Llegamos a su habitación y antes de saber lo que está pasando noto mi espalda chocar contra la pared y gimo dolorida pero sus labios acallan rápidamente mi protesta. Noto sus manos recorrer mi espalda en busca de la cremallera del vestido turquesa que me he puesto y una vez la encuentra la bajan a velocidad de vértigo dejándome en ropa interior. Santana se aparta un poco para poder observarme de arriba abajo sin perderse un solo detalle y noto mis mejillas calentarse más aun al sentirme tan expuesta y vulnerable ante ella.
- Eres perfecta Q, simplemente perfecta. – Y se acerca a mi de nuevo besando mi cuello y esta vez sus manos palpan tímidamente mis pechos sobre el sujetador. Suelto un gemido y la empujo suavemente hacia la cama, haciendo que caiga de espaldas. Me coloco rápidamente sobre ella poniendo mis piernas a ambos lados de las suyas.
- Me parece que te sobra ropa, ¿no crees? – Digo con una sonrisa traviesa, y ella se apresura a levantar su cadera para subirse el vestido y la ayudo a pasarlo por encima de su cabeza. Me quedo pasmada mirando el esbelto cuerpo de mi novia, todavía no me creo que una chica como ella este conmigo. No soy capaz de articular palabra así que coloco una pierna entre las suyas y beso sus labios, su cuello, pero cuando quiero bajar más ella reúne fuerzas e intercambia posiciones quedando ella encima. Me sonríe pícaramente y con una voz ronca y extremadamente sexy afirma.
- Prepárate Fabray porque voy a hacerte pasar la mejor noche de tu vida.
Y puedo asegurar que lo cumple.
Santana's POV
Me despierto y a medida que me desperezo los recuerdos de la noche anterior se agolpan en mi mente y una amplia sonrisa aparece en mi rostro. Me giro en la cama para mirar a mi rubia pero ya no está ahí, me incorporo y oigo ruido de platos en la cocina y supongo que será ella quien está ahí. Me pongo de pies y cubro mi cuerpo desnudo con una bata para dirigirme a la cocina y me la encuentro cocinando de espaldas a mí, llevando solo una camiseta que reconozco como mía. La rodeo con los brazos y la noto tensarse.
- Buenos días princesa, bonita camiseta. – Digo plantando un beso en su mejilla y al momento se relaja y gira la cara para darme un beso suave en la comisura de los labios.
- Pues como su dueña, estoy haciendo tortitas. – Dice señalando la sartén en frente de ella e inhalo con gusto disfrutando el olor del delicioso plato. Me separo de ella y coloco platos para ambas en la mesa junto con tazas y pongo el café a calentar. – He hablado con Puck y me ha dicho que mañana van a dar una fiesta de Halloween unos amigos, quiere que nos pasemos.
- Está bien, pero te quiero cerca de mí. – Si, lo reconozco, ¿soy posesiva vale? No me gusta ver a un montón de babosos devorando con la mirada a mi chica, menos gracia me haría que alguno se atreva a tocarla. Sin embargo ella lo encuentra divertido.
- Tranquila San, no te hará falta sacar a Snix a pasear. – Y con solo una frase y un beso en la frente me calma, con una facilidad pasmosa.
- Iremos a esa fiesta.
Vale, antes de que me matéis tenéis que saber que yo soy la primera que se subía por las paredes, se me rompió el cargador del portátil y no me han mandado el nuevo hasta hoy. Así que básicamente he estado incomunicada. Pero os lo recompenso con este capitulo, que personalmente estoy contenta con el resultado y la promesa de una actualización pronto. Hasta entonces princesos y princesas. (Make me wanna die - The pretty reckless)
