Bienvenidos a un nuevo capítulo de esta historia, les agradezco su compañía en el interludio y espero lo hayan disfrutado. Lamento la demora y les pido que me perdonen, no siempre es fácil actualizar pues ha sido una temporada de diversas actividades las cuales se llevaron mi tiempo.

Espero que les agrade este capítulo y los disfruten.

Ahora si comencemos.

Caminantes – Capitulo 9

Golpe de realidad

Días después de la experiencia de Lori, los ánimos entre los Loud estaban mucho mejor que antes, ya no había esa resistencia a ir a la batalla por parte de la mayor sobre sus hermanos pero seguía con las reglas entorno a las menores.

Debido a que no le era posible amarrarlas a ellas y mantenerlas en la Tierra, además ahora sentía que de cierta forma su carga podía ser liberada de sus hombros.

- Entonces ¿Le dijiste a Bobby que eres una planeswalker? – le pregunto Leni quien miraba atenta a lo que decía su hermana en aquella reunión en su habitación.

- Sí. Se sorprendió de verme entrar a la bodega, después de todo era un día de semana y estaba sola y no con Lincoln. Me pregunto que hacia ahí y le dije que quería hablar con él, lo malo es que para eso lo tuve que ayudar a atender a los clientes y esconderme de su familia, cuando no había nadie le dije todo lo que me pasaba.

- ¿Te creyó? – pregunto Luna

- Al principio no, así que tuve que irme a Theros, literalmente casi se desmaya cuando desaparecí y regrese con una piedra. Aunque creo que no era necesario llevarle nada, con desaparecer y aparecer fue suficiente.

- ¿Y que dijo? – pregunto Lucy.

- Le pareció increíble toda la historia de lo que hemos pasado y luego literalmente me suplico que lo dejara acompañarme a Zendikar, solo que como es obvio él no puede viajar entre los planos.

- Sabes Lincoln, deberías decírselo a tu novia – le dijo Luan.

- ¡Que no es mi novia! – reclamo Lincoln.

- Bueno, novia o no, literalmente tenemos que cumplir una misión – dijo Lori poniéndose de pie y saliendo de la habitación.

- ¿Desde cuándo esta tan animada? – se preguntó Lana.

- No sé, y no importa. Mientras este con esos ánimos hay que aprovechar – dijo Lola.

Aprovechando que era sábado, vieron que podían salir toda la mañana para luego tener la tarde libre y hacer sus otras actividades. Por lo cual fueron al bunker de Lisa y recogieron sus armas, las cuales habían cambiado un poco pues ahora tenían una decoración en base a los colores favoritos de Lori, Leni, Luna, Luan, Lynn y Lincoln.

Una vez estaba todo listo, partieron los diez a Zendikar.

Esta vez el lugar al que fueron era totalmente distinto pues tenían que saber que tan mala era realmente la situación en ese plano, más que nada porque Lisa quería saber cuál era realmente la gravedad del problema, así como ver si habían posibilidades de aumentar el número de personas en el campamento, cosa que Gideon les habia pedido que hicieran.

Lo primero que vieron al llegar fue una bandada de pájaros se desplomó en pleno vuelo. Aquello les pareció muy extraño, pues no había nada que pareciera haberlo hecho, solamente dejaron de volar y cayeron al suelo.

- ¿Qué les paso a esas aves? – pregunto Lori.

- Quizás estaban enfermas – dijo Luna.

- O tal vez se rindieron – dijo Lucy – quien puede culparlas de hacerlo cuando ya no hay donde vivir.

Aquel comentario hizo que no quisieran hacer más preguntas.

El lugar al que habían llegado era una colina alta la cual estaba en un espacio rocoso y árido, con algunas muestras de vegetación, pero lo que más les llamo la atención eran una serie de gigantescas plataformas, las cuales crujían y se movían producto del peso de miles de refugiados.

- Bueno parece que logramos nuestro objetivo – dijo Lincoln.

- Esta misión fe pan comido – dijo Luan.

- Todavía no terminamos, tenemos que hablar con el líder de esta gente y hablar con él.

- En este caso es con ella – dijo una voz femenina.

Al ver de dónde venía la voz encontraron a una mujer alta, con un traje negro que tenía adornos turquesas en los hombros y la cintura, usaba unas grandes botas del mismo color y con una gran capa roja con negro, su piel era casi más pálida que la de Lucy salvo que tenía parte del rostro pintado de rojo, tenía un largo cabello negro y una especie de cuernos alargados.

Lo que más llamo su atención al verla además de su aspecto, era que llego flotando y que tenía dos largos colmillos.

Con todas esas características, la más emocionada era Lucy, quien por fin lograba su sueño de estar ante un vampiro.

- Mi señora, le pido de la forma más respetuosa posible el que nos deje hablar con usted – dijo Lucy arrodillándose.

- Niña por favor no tienes que hacer eso ahora – respondió esta – pero acepto hablar con ustedes. Mi nombre es Drana, jefa de la familia Kalastria.

- Nosotros somos Lori, Leni, Luna, Luan, Lynn, Lincoln, Lucy, Lana, Lola, y Lisa Loud y literalmente queremos hablar con usted sobre algo muy importante – dijo Lori.

- Me impresiona ver un grupo de hermanos Más importante que esto no creo – dijo señalando a los refugiados.

Los Loud vieron a las grandes masas de gente y pudieron identificar a varias especies ya conocidas por ellos, pero quienes destacaban eran los vampiros, los cuales estaban lejos de mostrar un aspecto como el que Lucy tenía en su mente, no se trataba de inmortales vestidos de manera elegante, sino de guerreros que se veían como cualquier otro mortal, pero en su caso estaban vestidos como si su ambiente de lucha fueran los pantanos y ciénagas.

- No lo entiendo ¿Si son vampiros no debería de dañarlos la luz del sol? – pregunto Lynn a Lincoln.

- ¿Por qué habría de hacerlo? – pregunto Drana.

- No lo sé, una idea que se me ocurrió – dijo está nerviosa.

- Muchos de mi especie viven en selvas y pantanos densos, pero eso no quiera decir que nos afecte el sol.

- Interesante, parece que las cosas que muestran en la tele se basan en simples suposiciones – dijo Lisa.

- Todo lo que ven aquí es una gran cantidad de gente que no tiene nada más que seguir adelante, sin detenerse jamás.

Lo que decía Drana era correcto, ya no se dirigían a ningún lugar concreto. Lo único que hacían era alejarse de los eldrazi y de la muerte y destrucción que extendían a su paso. Esa era la prueba que necesitaba Lisa para probar la situación real del plano.

En varias ocasiones los Loud habían oído de la boca de muchos refugiados que sus hogares habían sido invadidos, varias de ellas como Luna y Lynn vieron los campos hechos cal. Salvo por el campamento de Gideon y posiblemente otros pueblos o fortalezas, cada día había menos lugares hacia los que alejarse.

- Esto les parecerá un ejército, y si tiene los números para hacerlo pues aquí en total hay más de quince mil vidas, pero solo una quinta parte de este realmente está capacitado para pelear o tiene las fuerzas para hacerlo.

- ¿Cómo juntaste a tanta gente? – pregunto Leni.

- Mi hogar es Malakir, luche junto con mis hombres para liberarlo de los vampiros traidores que habían sucumbieron a la llamada de los eldrazi.

- ¿Y por qué pelearían por los eldrazi? – pregunto Lucy.

- Ellos nos crearon – respondió Drana.

Los Loud no supieron que decir ante eso, no podían creer como exactamente aquello podía darse, ¿Cómo un ser como Ulamog podía crear vida cuando solo parecía eliminarla? Y la otra pregunta que se hacían era ¿Para qué?

- Paso hace miles de años cuando los eldrazi aún estaban atrapados, de alguna forma lograron infectar a algunos mortales y de ahí estos aumentaron sus números, lo que querían era tener a alguien que les sirviera y les rindiera culto.

- ¿Cómo los peregrinos eternos? - pregunto Lynn.

- Exactamente, ellos son una clara muestra de lo que éramos antes, por eso tenemos estas cosas en los hombros y en el mío en la cabeza - dijo tocándose los ganchos - son una señal de esclavitud, un símbolo de que alguna vez estuvimos arrodillados ante ellos.

- Cielos amiga eso suena horrible, pero ¿Cómo escaparon de eso? – pregunto Luna.

- No lo sé, simplemente se rompió ese vínculo que teníamos entre y nosotros, ahora somos libres o mejor dicho libres de correr pues sus zánganos no han hecho más que tratar de seguirnos. Pese a todo eso, los eldrazi estaban en todas partes y ni la roca ni la madera ni la vida resisten la calcificación de la invasión eldrazi.

Nos hicieron como una sombra de nuestros creadores, quizás no imitamos su imagen, pero si su comportamiento. La verdad, dolorosa y fundamental, es que los eldrazi son mejores vampiros que los vampiros.

- ¡Eso no es verdad! ¡Ustedes son mejores que esas cosas! – grito Lucy.

- Eso es algo que intento probar día con día, pero no sé si lo lograre.

Una vez dicho eso, Drana les mostro el horizonte y estos pudieron ver a la gran hueste eldrazi que los seguía. Los Loud vieron a más eldrazi de los que habían visto antes, muchos más de los que hubieron cuando trataron de salvar a Nissa, estos querían pensar que había miles de ellos, pero era obvio que la cifra se salía del margen que pensaba Lisa tras hacer una serie de cálculos, pues sus filas eran tan numerosas que no era capaz de encontrar una cifra exacta. Y allí, en medio de aquel ejército, se encontraba un enorme eldrazi, el cual era como el que Lori había derrotado antes en su batalla aérea, solo que mucho más grande, aquella criatura de gran tamaño que los zendikari llamaban progenitores eldrazi, se elevaba por encima de las colinas cercanas y se erigía como claro soberano de sus dominios. Tenía múltiples extremidades, listas para abatir cualquier asalto por aire.

- Podemos ayudarlos – dijo Lana.

- Pequeña, tenemos una gran cantidad de guerreros, no sé si solamente diez de ustedes pueden hacer un cambio. Pero está bien, vengan con nosotros.

Los Loud con algo de esfuerzo lograron bajar de la plataforma y reunirse con el resto de hombres de Drana. Mientras caminaban vieron un collage de humanos, kors, tritones, elfos y vampiros. Toda una población en éxodo continúo tratando de escapar de una hueste eldrazi inmensa, inexorable y mortífera.

El grupo a diferencia del campamento de refugiados era casi una ruina, la cantidad de heridos y hambrientos en el sitio era casi la mitad, incluso algunas de las Loud temieron que algún vampiro se les lanzara encima con la intención de calmar su sed de sangre. Incluso Lucy, que siempre quiso ser un vampiro no se sentía con ganas de convertirse en una en ese lugar.

- Lo bueno es que son lentos – dijo Lori.

- Si no le ganarían ni a una tortuga – dijo Luan.

- Les hemos sacado kilómetros de ventaja y los hemos perdido de vista. Pero sin embargo, de vez en cuando aparecen desde los flancos y tenemos que cambiar la ruta, con eso la ventaja se va de nuevo. Pronto nos quedaremos sin espacio para maniobrar y tendremos que volver sobre nuestros pasos.

- No tienen que hacer eso pueden venir con nosotros – dijo Lincoln.

- Si, conocemos a alguien que necesita de gente, ustedes aquí tienen muchas – dijo Luan.

- ¿Se refieren a ese tal Gideon? – pregunto como si ya esperaba esa respuesta.

- Sí. Es alguien muy valiente y hace mucho por quienes necesitan ayuda – dijo Leni.

He oído de él a través de rumores de los últimos refugiados que se habían unido a su campamento. Dicen que es un poderoso mago y guerrero.

- Eso es cierto, bueno lo de guerrero, aunque también puede hacer algo de magia por lo que se – dijo Lynn haciendo referencia a la hieromancia del planeswalker.

- Yo también tengo algo de ella – dijo Lincoln haciendo que una roca se levante del suelo – lo vez.

- Es un poder interesante, pero bueno, continuando con mi historia, cuando pregunte si había derrotado a los eldrazi de Tazeem, siempre obtenía la misma respuesta: "No, pero sobrevive".

- Y es verdad, hasta ahora nunca ha sido derrotado – dijo Lola.

- El campamento sigue en pie, en parte gracias a nuestra ayuda – dijo Lucy.

- Aquello no tiene nada de especial. Es lo mismo que estamos haciendo nosotros. Pero en cualquier caso, si Gideon puede darse el lujo de permitirse enviar a gente a buscar aliados en otros continentes, quizás le va mejor que a mi ejército.

Después de hablar con ellos, se giró para observar la costa, entonces, Drana pudo ver una mancha en el horizonte, luego fueron cinco, luego diez y luego muchas más.

Drana y otros exploradores vampiro levantaron el vuelo para observar de qué se trataba.

- ¿Qué son esas cosas? – pregunto Luna.

La respuesta llego cuando las manchas se cobraron nitidez y se convirtieron un centenar de planeadores.

- Son velacometas- respondió al aterrizar.

Cuando aterrizaron vieron como una gran cantidad de kors se acercaba a ellos, para los Loud aquellos no eran unos desconocidos.

- Parece que literalmente no somos los únicos en venir aquí – dijo Lori al ver al líder.

El líder se llamaba Enkindi, este era alto y delgado, pero tenía músculos firmes. Su grupo venía del campamento, ya antes se los habían cruzado pero no habían tenido la oportunidad de estar a su lado en una batalla pues su tarea era por lo general la de vigilar y hacer patrullaje.

- ¿Qué los trae a Guul Draz? – pregunto la vampira.

- Estamos buscando aliados para salvar Zendikar – dijo este.

- Ellos ya llegaron antes – dijo señalando a los Loud - y la respuesta tanto para ellos como para ustedes sigue siendo la misma. No.

- No me sorprende que te hayas negado ante ellos, la mitad de nuestro campamento se queja de que no están tan comprometidos con la lucha por nuestro hogar.

- ¡Un momento! ¡Nosotros hacemos tanto como ustedes! – se quejó Lincoln.

- Si, para tu información aprendimos a pelear casi de un día para otro – dijo Luan.

- Luan, de hecho eso fue lo que hicimos – dijo Leni.

- No estoy diciendo lo mismo que ellos, sé que ustedes también pelean con la misma fuerza que nosotros, pero bien saben que no todos podemos viajar como lo hacen ustedes.

Enkindi dio una mirada al lugar y su expresión cambio a una mezcla de pena y decepción. La misma que los Loud tenían al mirarlos.

En un lugar donde los alimentos eran limitados y donde una especie necesitaba de la otra para subsistir, la suerte estaba de mal en peor. Los vampiros recorrían las plataformas y obtenían el escaso sustento que podían de los muertos y los moribundos. Aún habían algunos que tenían fuerzas y compasión como magos, sanadores y guerreros capaces de socorrer a los diversos grupos de refugiados, pero eran muy escasos en comparación a todo ese ejército.

Los cazadores y los exploradores buscaban comida constantemente en un amplio radio y traían todo lo que pudiese servir como alimento. No obstante, cada vez quedaba menos sustento en Guul Draz y era cada vez más común que regresaran con las manos casi vacías, aunque lo más habitual era que no llegasen a regresar.

- Están muriendo. Poco a poco pero están muriendo – dijo Enkindi.

Podía ser todo lo directo que quisiera, no había nada que ocultar.

- Viviremos otro día – respondió esta.

- Por favor vengan con nosotros, les ayudaremos a llegar.

- Es cierto, podemos ayudar a traerles comida, nuestro papá es un gran cocinero, aunque no creo que pueda cocinar para tantas personas – dijo Leni.

- Leni, ninguna clase de comida puede sobrevivir al viaje entre planos – dijo Lisa.

Aquella afirmación venia del recuerdo de cuando intento viajar con una manzana y termino con un trozo de carbón. Pese a eso, deseo buscar una forma de hacer eso posible, pues el observar los rostros débiles de aquellos que la rodeaban, supo que estaban forzando el significado de vivir.

- Mira, pueden tratar de vivir, puede que se pongan incluso una meta. ¿Pero con qué fin? ¿Cómo acabará esto? Gideon cree que podemos oponer resistencia y la clave es luchar todos juntos.

- Lo vez, eso es lo que hay que hacer – dijo Luna.

- Luchar juntos o ¿Morir juntos?

- Ganar. Podemos ganar. Muchos de ustedes siguen siendo fuertes y por lo visto son capaces de muchas cosas en combate – dijo Lincoln saliendo al frente.

- Yo puede pelear ¿Y qué haremos con ellos? – dijo mirando s los diversos grupos de mortales que se acurrucaban unos con otros y se limitaban a mirar al suelo.

- No… No lo sé. Pero soy el hombre del plan y siempre se me ocurren buenas ideas, he sobrevivido a cosas muy duras y esta no será la excepción. Además si no luchamos juntos como dice Gideon morirán de todos modos junto con todo este plano.

- Mi hermano esta en lo correcto, aunque sus planes a veces son terribles – dijo Lynn.

Drana sin decir ni una palabra condujo a los kor y a los Loud hacia una depresión, al ver el interior vieron un comportamiento que no existía en el resto del campamento. Ambos grupos vieron a muchas personas con edades que iban desde la edad de Lisa a la de Lynn, las cuales corrían, jugaban y chillaban.

- Niños – dijo Lori.

- Ya no, no son niños. Son guerreros, como tú. Melindra, ven ―dijo llamando a una niña de la edad de Lana y Lola.

Tenía el pelo muy corto y desigual, como si ella misma u otro de los niños se lo hubiese cortado con un cuchillo, su piel mostraba el color clásico de un kor. Tenía el rostro sucio y vestía prendas desgastadas y andrajosas.

- Hola amiga, soy Lana Loud – dijo al ver a una niña del plano que compartía su gusto por ensuciarse.

- Melindra – dijo esta presentándose – por cierto me gusta esa cosa que tienes en la cabeza.

- Gracias, es mi gorra.

- Melindra ¿Ustedes son niños? – le pregunto Drana.

- No, somos soldados. Somos una brigada, como dijiste. Somos la brigada de los huérfanos - mientras hablaba, Melindra sacó una daga bien afilada.

Los kors, así como los Loud no supieron que decir ante esa escena, nunca se esperaron que una imagen como esa fuera posible, aunque dada la gravedad de las cosas no era difícil que se diera.

- ¡Estás loca! ¡Literalmente ella es una niña y ellos son niños! – dijo Lori quejándose con ojos llenos de lágrimas y furia.

- Todos los mortales son mortales. La edad que uno tenga no te protege de la muerte.

- ¿De verdad envías a luchar a esos niños? – pregunto una Leni apenada.

- Sinceramente, no sé cómo puedes ser tan vil – dijo Enkindi.

- Esto es una guerra. Además tu traes aquí a tus hermanos que también son niños, no veo mucha diferencia de lo que yo hago.

- ¡Mis hermanas menores no luchan en batallas por más que quieran hacerlo! – le grito Lori.

- Lori. Por si no lo has notado todos somos niños ante los eldrazi. Yo entiendo que quieras proteger a tus hermanas debido a su edad. Pero yo no voy a dejar estos niños a merced de los eldrazi.

Me han pedido que crucemos el estrecho y me ponga de parte de ese tal Gideon. Muy bien Enkindi, hermanos Loud les tengo una propuesta. Acepto acompañarlos y luchar junto a ustedes, pero si ustedes primero luchan junto. Ayúdenme a matar a los eldrazi que nos siguen para devorarnos. Ayudadme a ganar mi lucha y yo les ayudaré a ganar la de ustedes.

Al principio solo hubo silencio pero luego Enkindi estiro su mano y estrechó la de Drana.

- Bien acepto tu propuesta.

Los Loud esperaban la respuesta de Lori, lo único que dijo aunque con esfuerzo fue.

- ¿Cuándo comenzamos?

Y así queridos lectores termina otro capítulo de esta historia, espero les haya gustado, sé que no tuvo acción pero les prometo que no tendrán que esperar tanto para verla.

Como vieron los Loud vieron no solo lo que afecta una guerra a los ejércitos sino también a la parte civil.

Ahora pasemos a los saludos.

Lobo Hibiky: Me alegra que te haya gustado ver como puse a Leni, ella al igual que sus hermanos puede defender su posición y mostrar que no es alguien de la que alguien puede aprovecharse, pero también tienes razón Lori tiene argumentos muy sólidos.

En cuanto a los poderes, esto tardara un poco pero ya llegara ese momento.

Muchas gracias por leer mi fic.

Algo que quería mencionarles es que en realidad este iba a ser un capítulo más largo, pero decidí que lo mejor era llegar hasta aquí, sé que les prometí una sorpresa pero les aseguro que la tendrán en el próximo capítulo.

Nos vemos.