En la gran sala donde se reúnen los cinco líderes todos y cada uno de ellos guardaba silencio, observando claramente el inerte cuerpo de Shishido que tenían en frente de ellos.
Las palabras estaban de más, ya todos tenían bien en claro que alguien maro a Shishido pero nadie tenía una clara idea de quien podría haber sido.
Después de un tiempo mandaron a unas personas a que recolectaran cualquier resto de ADN que haya quedado en el cuerpo.
Ahora su siguiente paso dependería de lo que encuentren. Mientras tanto el resto de los asesinos lamentaba su muerte, los más cercanos a él guardaban un profundo silencio intentando que sus lágrimas no inundaran sus ojos.
Sin embargo había unas personas que se lamentaban mucho más que otros. Ellos se sentían fuertemente culpables ya que sentían que ellos habían sido quienes condenaron la vida de Shishido
-Koshimae, nosotros tenemos la culpa- dijo Kintaro con los ojos completamente llorosos
-tal vez- le respondió esté intentando ocultar su cara tras su gorra
-si no les hubiésemos dicho nada desde el principio todo sería diferente- se lamentaba el pelirrojo
-¿decirles que?- los dos niños se sobresaltaron al escuchar una voz detrás de ellos. Para su calma solo se trataba de Eiji y Fuji
-¡nada!, solo estábamos inventando cosas- dijo nervioso Kintaro- ¿verdad Koshimae?
-sí, solo estábamos inventando cosas
-a nosotros nos enseñaron a saber cuándo alguien está mintiendo, y ustedes lo están haciendo justo ahora- les dijo seriamente Fuji poniéndose a su altura.
-e-estamos diciendo la verdad- intento convencerlo Kintaro
-¿quieres que llamemos a Inui y que él decida si dices la verdad?
-¡no por favor!
-entonces, dime lo que hicieron
-n-no hemos hecho nada, es la verdad-intento parecer convincente Ryoma
Los dos niños se fueron pero Eiji y Fuji seguían con la duda, definitivamente estaban ocultando algo y lo descubrirían de una manera u otra
-te deberemos una si nos haces este favor, Saku-chan- le dijo Eiji a la pequeña con una gran sonrisa
-pero no sé si podré conseguir algo. Yo solo ayudo en el hospital, nunca me enseñaron las cosas que ustedes saben- les dijo temerosa esta
-no te preocupes, solo averigua lo que hace después de la escuela y listo- le sonrió Eiji para luego alejarse de la pequeña
Ryoma ya sabría que Eiji y Fuji intentarían averiguar lo que él ocultaba, pero nadie sabría si sospechara también de la pequeña Sakuno
-r-Ryoma, ¿Cómo estas hoy?- le dijo está nerviosa cuando vio entrar al muchacho al aula
-bien- le dijo secamente este
-m-me preguntaba si ¿podríamos ir al centro comercial esta tarde?
-ya tengo planes
-en serio, ¿Qué clase de planes?
-eso no te incumbe- Sakuno dio un profundo suspiro, le sería sumamente difícil poder descubrir lo que el peliverde hacia
Durante el resto de las clases Sakuno intento convencer a Ryoma de que le dijera sus planes, pero no tuvo éxito. Finalmente en el final del día escolar Sakuno intentaría una última vez intentar que hablara antes de efectuar el plan B
-Ryoma vamos juntos a casa
-no gracias- le dijo este secamente
-¿Por qué no?, vamos al mismo lugar
-tengo algo que hacer
-tu aun no tienes la edad para hacer misiones, ¿Dónde iras?- le pregunto esta con un poco más de fe en que le diría
-es asunto mío. Tu adelántate- le dijo Ryoma yendo en dirección contraria de su usual camino a casa
-parece que aún no dirá nada- dijo Eiji asustando a la pequeña
-p-perdón, lo intente pero él no confía en mi
-no te preocupes, ya teníamos el presentimiento de que él no hablaría
-entonces, ¿Qué harán?
-seguirlo- le sonrió Eiji
Los tres siguieron a Ryoma por un largo camino, llegaron hasta el centro comercial y allí vieron que el pequeño se reunió con Kintaro. Al principio no les pareció extraño hasta que vieron que un hombre más alto se acercaba a los niños.
Este tenía el pelo claro con un vendaje en su brazo izquierdo. Este se comportaba muy afectivo con ellos y eso les pareció muy extraño, en especial a la pequeña Sakuno. Su abuela le enseño que, ante cualquier cosa extraña que ocurriera se la haga saber. Pero el pensamiento de que Ryoma pagaría consecuencias muy caras inundaba su cabeza.
Ella solo saco una fotografía del hombre y decidió guardar silencio por un momento.
-Sakuno, muévete- le dijo Eiji ya estando lejos de ella. No se había dado cuenta de que ellos se habían movido
Continuaron caminando siguiendo a los niños. Entraron a una heladería y este les compro helados a los dos niños. Se sentaron en una mesa a devorarlos y ahí es cuando el hombre saco una libreta y comenzaron a hablar. Él anotaba todo lo que decían mientras les sonreía.
Esto ya era bastante extraño para los espías. Eiji y Fuji decidieron irse ya que ellos eran los que no podían estar mucho tiempo fuera. Pero Sakuno se quedó, observaba cada cosa que hacían y los seguía a todas partes.
Finalmente vio que Ryoma y Kintaro se iban y quiso seguirles pero choco con alguien por accidente
-p-perdón- le dijo esta avergonzada
-no te preocupes Sakuno- le dijo el chico de cabello cereza
-¿no conocemos?- le pregunto confundida
-tu no me conoces, pero pronto me tendrás mucha confianza- el muchacho le tomo el brazo y la arrastro hasta un auto. La obligo a entrar y allí dentro se encontraba el hombre con el que habían estado Ryoma y Kintaro
-perdónanos por haberte traído a la fuerza, pero teníamos que hablar contigo- le dijo este
-¿Quiénes son ustedes?- les dijo la pequeña intentando parecer fuerte, pero fue un pésimo intento
-mi nombre es Kuranosuke Shiraishi, el bruto que te trajo es Marui Bunta-le dijo con una cálida sonrisa.
-¿Por qué me trajeron?
-tu eres la nieta de Sumire Ryuzaki. Tú debes saber todos los planes que ellos tienen pensado, ¿verdad?
-yo no sé nada, ella nunca me ha contado nada de eso- dijo para su defensa, aunque era una mentira, su abuela siempre le comentaba de los avances de las investigaciones y todas las misiones
-bien, entonces ¿podrías ayudarnos con otra cosa? Solo queremos que nos reúnas una pequeña muestra de ADN de tus amigos
-¿Por qué quieren eso?
-debes estar al tanto de que cada uno de esos jóvenes que están allí nacieron en el hospital que los oculta. Obviamente tuvieron una madre y un padre pero tu abuela junto con muchos otros los separaron. Solo queremos reunirlos con sus familias
-no le ayudare en nada- le dijo ya un poco molesta
-tu acabas de ver que yo he estado con Ryoma y Kintaro. Si te reúsas la próxima vez que me los encuentre los matare- Sakuno se palideció al escuchar su advertencia
Shiraishi podía ser una persona amable y con mucho cariño que dar. Pero sabe muy bien cómo poner a las personas bajo sus órdenes.
Sakuno guardo silencio por un tiempo. Estaba pensando en una estrategia para poder escapar de allí pero solo se le ocurrió una sola. Tomo rápidamente su teléfono y mando la imagen que antes había tomado a su abuela. Marui intentó quitarle el teléfono y esta se lo lanzo golpeándolo en la cara.
Se apresuró en salir del auto pero la mano de Shiraishi la tomo del brazo obligándola a entrar de nuevo. Este la sostenía de ambos brazos mientras esta veía como Marui empapaba un pañuelo con un líquido y se lo acercaba a ella, después de unos segundos cayo dormida.
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-Sumire, cálmate por favor- le rogo Hanamura
-¿¡cómo me pides eso!?Mi pequeña Sakuno está en apuros y yo estoy aquí sin hacer nada, me iré al centro comercial, la buscare toda la noche si es necesario- grito desesperada tomando un abrigo dispuesta a salir
-si vas tu no servirá de nada, estas muy vieja y no podrás llegar a tiempo- le dijo con un poco de burla Watanabe
-¡repite eso!- le exigió esta
-debemos tomarnos esto con calma, en el centro comercial hay muchas cámaras de seguridad. Si las revisamos podremos saber que le sucedió a Sakuno- le dijo calmadamente Sasaki
Paso un tiempo más de discusiones hasta que por fin Sumire se convenció en que era mejor quedarse allí. Les pidieron las cámaras de seguridad a los policías aliados y las reprodujeron.
Allí se veía primero a Kintaro esperando a alguien, después se vio acercarse a Ryoma y en una esquina de la grabación se veían a Eiji y Fuji intentando permanecer escondidos, un minuto después ellos se movieron y vieron que Sakuno los seguía caminando por detrás de ellos.
Sumire solo veía a Sakuno y no se dio cuenta del hombre que estaba junto con los dos niños. Pero el resto si lo veía
La grabación avanzo y Eiji y Fuji salieron de la escena, Sakuno se quedó allí unos minutos más hasta que decidió irse y se la vio chocar contra Marui y a este llevándosela a rastras del lugar.
-Identifiquen a los dos hombres que aparecen en la grabación y llamen a Ryoma y Kintaro- ordeno Sasaki
-también llamen a Eiji y a Fuji- dijo Sumire
Los demás la miraron pero no le dijeron nada, después de unos minutos Ryoma y Kintaro entran temerosos a la sala
-miren esto- dijo Sasaki apuntando a la grabación- ¿Qué tienen que decir en su defensa?
-perdón, nos amenazaron y no sabíamos cómo escapar- dijo Ryoma
-¿desde cuándo sucede esto?
-unas dos semanas antes de que Eiji matara a Oishi- todos en la sala abrieron los ojos de par en par, eso era mucho tiempo
-¿Por qué demonios no pidieron ayuda a nadie? Todo esto pudo haberse evitado- les grito Hanamura
-perdón, pero no sabemos cómo escapar de situaciones como esa- dijo tembloroso Kintaro a lo que el resto lo comprendieron
A los estudiantes de primero solo se los entrena para fortalecer su cuerpo, las tácticas de escape y engaño empezarían a aprenderlo en el segundo año.
-aun así, deben tener muy en claro que en cualquier situación deben pedir ayuda al instante. Si nos lo hubieran avisado de esto desde el principio no estaríamos en la situación tan complicada en la que estamos- les dijo Sumire
Los niños bajaron la cabeza con culpa, pensaron que ahora comenzaría su castigo pero en ese momento entraron Eiji y Fuji
-¡ustedes dos! ¿¡Cómo se les ocurre dejar sola a Sakuno en el centro comercial!?- les grito Sumire al instante en que los vio
-p-perdón, pensamos que estaría bien- le dijo Eiji sobresaltado
-guarda silencio Sumire, estoy pensando en su castigo- dijo calmado Sasaki
Los cuatro presentes tragaron saliva, su castigo no iba a ser nada bueno.
-todos ustedes pasaran dos días en la jaula- sentencio Sasaki
La jaula es un pequeño hueco en la pared colocado encima de una cañería de un desagüe, allí solo hay lugar para una persona y, debido al mal estado del lugar, las ratas pasan constantemente por ahí al igual que el agua putrefacta. Pero para hacer más eficiente el castigo se colocaron grandes clavos en las paredes del lugar para obligar a la persona a estar de pie y se hacía muy difícil lograr acomodarse para estar sentado
Los cuatro jóvenes nunca habían estado allí pero habían oído hablar de él. Y lo que más escucharon es que una vez dentro de allí la puerta no se vuelve a abrir hasta que se termina el plazo fijado. Lo que significa que la comida no se les brindara durante dos días
Una vez que Sasaki dijo su sentencia unas personal los agarraron de los brazos, les vendaron los ojos y los arrastraron hasta lo más bajo del edificio.
Aun no llegaban pero el frio y el hedor nauseabundo inundaban por completo el lugar. Los muchachos se detuvieron y escucharon unas pesadas puertas de hierro arrastrarse en el piso completamente sucio y mojado
Los hombres les quitaron sus ropas dejándolos únicamente con la venda en sus ojos, después de eso los empujaron hasta dentro de la jaula y allí los encerraron
El frio y el silencio parecían ser como el interior de una tumba. No, incluso una tumba es cien veces mejor que ese mugroso lugar. La respiración se escuchaba y sus pies temblaban sobre la cañería resonando en todo el tétrico lugar
Estaban parados sobre una cañería oxidada que emanaba un fuerte hedor que los mareaba, los largos clavos oxidados colocados en la pared de su espalda y en la puerta los picaban de vez en cuando, cuándo ellos perdían el equilibrio. Las paredes estaban destrozadas y había pequeños agujeros entre las jaulas por donde las ratas pasaban.
Después de largas horas el hambre los invadía, lo gruñidos de su estómago se escuchaba como si fuera el grito de una persona en una iglesia. Después de otras largas horas el sueño empezaba a aparecer, intentaban permanecer despiertos pero las condiciones en las que estaban les hacía pensar que en cualquier momento caerían inconscientes golpeándose así con los clavos oxidados.
Pensaron en usar las vendas en sus ojos para atar sus manos a un grueso tubo colocado sobre ellos. Así, si ellos llegaban a desmayarse seguirían permaneciendo de pie.
Ninguno tenía noción del tiempo, no había ni una sola luz en ese lugar y la oscuridad es lo único que sus ojos verían durante dos días enteros
