Nota: ¡He cambiado de penname! ya no oy "Ohnekosoma" sino "OhIsobel" ya tenia rato que el otro me incomodaba.


Fragmento del capítulo anterior:

La realidad se hacía presente, y Emil miró a Leon con un gesto de disculpa que fue correspondido con una caricia en su mejilla y una sonrisa triste.

– Será mejor que te des prisa… – instó y Emil asintió levemente.

– Lo sé…– respondió poniéndose de pie encaminándose a la puerta de la habitación para ir al baño a lavarse la cara. – ¿Vendrás…al aeropuerto?

Leon negó con la cabeza, apretando los labios y conteniendo un nudo en la garganta. – No, lo siento– Emi… – respiró profundamente, conteniendo el llanto – Pero no tengo el corazón para verte partir…


Capitulo X

Cuando dieron las cuatro de la tarde, en Dinamarca, Mikkel se apresuró para alistar sus cosas y partir desde Elsinor hasta su casa, en Copenhague. Lejos de aquellas dos semanas de dicha en que había podido sentir a Lukas Bondevik como suyo. No solo eso, no solo había probado sus labios ni sentido su piel y entrado en su ser de la manera más carnal, sino que además había probado la miel de su persona, a conocer sus palabras y reacciones, el secretismo del todo de su voz con las palabras más aterciopeladas, sus sonrisas, ufanas aunque mayoritariamente sinceras no obstante efímeras. Dulzura en su más bizarra expresión. Lukas Bondevik y su visión del mundo, de la nueva década a la cual no terminaba por aceptar. Lukas y el color del trigo en su cabello, la palidez de la rosa en sus labios, lo delgado de sus dedos y la inteligencia de su persona. Sería el final de dos maravillosas y pecaminosas semanas, en que fue tan suyo también.

Cualquiera diría que era poco probable que un hombre tan poderoso como Mikkel Densen hubiese terminado por caer en una situación semejante, no en vano se habla de uno de los hombres más ricos de Dinamarca, dueño de la empresa petrolera más grande del país, un joven hombre de negocios que se había sabido mover cual pantera por el ámbito del dinero, Mikkel que había, incluso bajo su alianza con Bondevik, monopolizado el mercado, quizás de forma cruenta para los competidores, pero inteligente a ojos de cualquier astuto conocedor. Sin embargo, Mikkel Densen no solo era un astuto hombre de negocios, quien se había casado con Aneka al ser como su pupilo y había destellado con luz propia en su camino. Era sobre todo un hombre joven, con la sed de experimentar, con la sed de vivir, de amar.

Había sido un hombre, solitario en materia del corazón, porque su vida se había reducido siempre a enfocarse en materias de dinero y negocios, siempre la empresa y los otros rubros, siempre la compra y venta bienes raíces, siempre las inversiones en capital extranjero, siempre las negociaciones con otros hombres importantes. Siempre.

Si para Lukas, Mikkel significaba la puerta de escape de una educación muy rígida, de una sociedad frígida, material y blanca. La salida y visión, la ventana a un mundo mucho más emocional, carnal y completamente real del cual aprender. Lukas para Mikkel significaba, la salida del mundo adulto, por un instante para abrir la puerta a su propia humanidad.

– Así que, ya estas empacando – La voz de Lukas, suave y firme de hizo presente y Mikkel dirigió su vista encontrándose con la grácil figura de Lukas quien permanecía recargado en el marco de la puerta.

– No quisiera – Respondió Mikkel cerrando la maleta y avanzando hasta Lukas, sujetándole de la mejilla. A diferencia de otras ocasiones, el menor de los dos no retrocedió pero no le miró a los ojos, quizás, para esconder la propia melancolía que pudiera reflejarse en ellos.

– Ya, tampoco es como si te pudieras quedar.

– Desearía poder…– respondió con una sonrisa – y poderte tener por más tiempo.

– ¿Cuándo te veré de nuevo? – preguntó inmediatamente, muy rápido, demasiado rápido para su propio gusto.

– Aún no lo sé con exactitud… quizás... un mes…

– Un mes entonces. Ya buscaré la forma de pegar una visita.

Mikkel asintió solemnemente antes de inclinarse un poco. – Debo irme ahora, antes de que nos metamos en problemas…. – susurró

– Lo sé… – Lukas alzó levemente el rostro para encontrarse con los ojos resplandecientemente azules de Mikkel, entreabrió los labios dejando escapar un suspiro de añoranza, y entonces, con ese impulso por el que se había dejado dominar, alzó su mano hacia la nuca del hombre más alto, atrayéndole hacia un profundo beso, desesperado, anhelante y completamente arrebatador. Fue incluso algo seco debido a lo inesperado de su acontecer, y debido a la situación en que fue llevado a cabo, fue un beso cargado de melancolía y con el sabor incierto de lo que estaba por suceder.

No quizás en un par de horas, pero sí en los días venideros.

Desde luego que Mikkel respondió, sujetando a Lukas entre sus fuertes brazos, como si sujetara firmemente algo tan frágil y delicado que pudiese desaparecer en cualquier instante. Lo alzó ligeramente para seguirle besando, buscando profundizar el beso, humedecerlo ligeramente para disfrutar y hacerlo más placentero. Lukas terminó por cruzar sus piernas alrededor de Mikkel mientras él, lo aprisionaba contra la pared y aquel beso seco y trémulo dejo de serlo para convertirse en una apasionada entrega de algo más que un arrebato lujurioso. Más bien, intercambiando la añoranza del alma.

– Juraría, que si no fuera porque traigo el tiempo encima…. – Mikkel habló separándose levemente, lamiendo brevemente los labios de Lukas, arrancándole un suave ronroneo que excitó aún más a Mikkel– Maldición, si no …fuera por el tiempo… te haría el amor aquí mismo…

Lukas no respondió, solamente se aferró más a los hombros y cuello del otro, y dando una ligera mordida en el labio inferior de Mikkel, se ganó un gemido, mitad frustración y mitad "al diablo con todo" y acto seguido, Mikkel cargó a Lukas, colocando sus manos en sus caderas, firmemente sujetándole para caminar hacia el centro de la habitación, cerrando la puerta, llevándole a la cama.

Cuando quedó recostado, Lukas le miró con una expresión de reto e irreverencia, completamente sensual y tentadora, una ligera risa ante las acciones de Mikkel quien segundos antes acababa de afirmar que traía el tiempo en contra. Lukas ladeó la cabeza ligeramente y se relamió los labios, logrando así que, el hombre frente a sus ojos se precipitara sobre él, encimándose levemente pegado su frente a la de él.

– Aunque tú sabes – Mikkel habló – siempre puedo hacer espacio en mi agenda, para ti… –una sonrisa se apoderó de su rostro y en respuesta Lukas movió la pierna dando una patada a la valija sobre la cama para derribarla, y así, haciendo espacio, para que Mikkel pudiera trepar completamente a la cama.

Un arrebato de cordura, de sentido común, un recordatorio que debajo de la situación en la que se encontraban no podrían arriesgar demasiado, y así, Lukas se vio obligado – muy a su pesar- a tener que detener lo que estaba pasando antes de que se hiciera demasiado tarde. Un suspiro escapó de sus labios entremezclado con un jadeo.

– Es…espera, Mikkel – le llamó trayéndolo de vuelta a la realidad – No podemos… mi familia no tardará en llegar y se supone que deba estar haciendo otras cosas.

Mikkel gruñó levemente sentándose, era malditamente cierto. Asintió – maldición, no entiendo por qué tiene que ser así.

– No vamos a ponernos a discutir eso, no ahora. Bien entiendes las razones.

–No Lukas, se las razones, pero no las entiendo. – habló frustrado pero se relajó al ver a Lukas peinar su rubio cabello con los dedos. Y le regaló una sonrisa. – En determinado momento encontraré la salida.

Lukas rio por lo bajo – no prometas nada que no puedas cumplir, Mikkel Densen. – Respondió de forma irónica – Y ya no digas más, es mejor que te vayas, antes de levantar alguna sospecha.

– Ya, ya – dijo acercándose de nuevo a él, besándole por última vez antes de ponerse de pie y tomar la valija para que ambos bajaran por las escaleras.

Cuando Mikkel Densen subió a su amado Bentley negro con ruedas de cara blanca, Lukas le dedicó una sonrisa sincera esperando, el momento en que volviesen a verse.

No podía negarlo.

Se estaba Ilusionando

Alrededor de las 10 de la noche, cuando Lukas había terminado de poner su vida en orden, metafóricamente hablando, la puerta de entrada se abrió y los sirvientes salieron a recibir a los dueños del hogar. Así Lukas, bajó de su habitación para recibir a su familia.

Entraron en la casa, Aurora y Nicholas, con una amplia sonrisa para el chico, un abrazo de él hacia ambos y entonces los ojos del chico se posaron en su hermano menor que caminaba pasos más atrás, con la expresión cansada, como quien no ha dormido en días, aferrando firmemente sus pertenencias. Lukas no pudo evitar pensar que había algo extraño en el comportamiento de su hermano menor. Pero decidió no preguntar en el momento.

– ¿Cómo les fue? – Preguntó, clásicamente obteniendo las dulces respuestas de Aurora, que aunque cansada por el viaje, parecía tener la energía suficiente para narrar su estadía en Puerto Victoria.

–… Y entonces el Sr. Kirkland nos dio una vuelta por la parte más lujosa de la isla. Ha sido un deleite, ¿Verdad cariño? – preguntó dulcemente, como solo ella podría hacerlo.

– ¡Oh sí! Y ¿Quién diría? El que más se fue a explorar por ahí fue Emil. ¿Verdad muchacho? – el aludido alzó la mirada levemente y asintió sonriendo suavemente. – En esas semanas, te juro que casi ni lo vimos, se anduvo paseando por toda la ciudad y otros lados aunque le dije que no –suspiró – pero al perecer le fue bien. ¿Verdad que tomaste muchas fotos?

Emil asintió dos veces –Muchas, muchas.

– ¿Mañana las revelarás? Hay que sacarle provecho a ese cuarto oscuro, podemos ir a comprar la solución reveladora. ¿Te parece?

El chico volvió a asentir, la fotografía era una de sus pasiones, y su padre le había estado enseñando los métodos de revelado. – ¿Puedo ir a dormir? Me siento cansado…

Aurora sonrió dulcemente – Anda, aunque venias dormido en el avión, parece que tantas noches de trasnochar te están pesando.

– Lukas… – Emil le llamó – Tomé muchas fotos para ti , y te traje cosas…pero te las doy mañana ¿Si? –comentó soñoliento.

– Anda. – Respondió suavemente – Buenas noches.

Cuando el chico entró a su habitación, cambió sus ropas en unas más cómodas, y continuó su ritual para antes de dormir. No se sentía con mucho ánimo para hacer las cosas. Se podría decir que incluso no tenía ánimo de dormir.

Antes de apagar la luz de mesa de noche, dirigió una mirada al brazalete que ahora adornaba su muñeca, un dragón de metal, con detalles en piedra verdes, cuyo broche era un gancho formado por las garras delanteras del dragón chino con su cola de fuego.

Talismán para la buena suerte.

Y no pudo evitar recordar, el momento exacto en que León se lo entregó en uno de su paseos por entre las calles híper bulliciosas de Hong Kong. Su ligera sonrisa al momento en que se lo abrochaba en la muñeca.

En la vida, hay quienes nacen con estrella, y hay quienes nacen estrellados – le había comentado a modo de burla, pero con ternura – Este dragón, te protegerá de tu mala suerte, ya que tu pareces tener la peor suerte que he visto, ha estado conmigo y yo, soy muy afortunado, espero se te contagie.

Emil había reído ácidamente ante el comentario, pero sonriendo al contemplar el bonito adorno.

Sólo tropecé, no es para tanto.

En una congestionada avenida, donde un auto casi choca por esquivarte – respondió riendo suavemente.

Emil, apagó la luz de la mesita de noche, y pegó su mano a su pecho, para aferrar el brazalete, dejando escapar un entrecortado suspiro.

– Te equivocas Leon – soltó para sí mismo y para el chico, cómo si pudiese oírlo. – Tuve la suerte de conocerte.


– Vaya, tal parece que aquellas dos semanas te sentaron muy bien Mikkel – Berwald espetó, cuando de nuevo se encontró desayunando con su apreciadoprimo.

Berwald había llegado la mañana siguiente después de la llegada de Mikkel, para el disgusto de éste. Y desde luego que había llegado con mil y un cuestiones bajo el brazo. Muchas preguntas para con su primo, pero Mikkel no se encontraba en la disponibilidad de responderlas, tampoco es que pudiera, quisiera, u otra cosa.

– Merecidas vacaciones.

– ¿En la casa de tu socio, cuando él no está en casa?

– ¿Ya vas a tocar el tema de nuevo, Berwald?

– Es solo que, tu manera de intentar hacerme la burla es insultante.

Mikkel permaneció en silencio, mentalmente maldiciendo que su jugo de naranja haya tenido que ser interrumpido por semejantes cuestiones.

– Y así que te pasaste dos buenas semanas enrollándote con el hijo de tu socio ¿No? No te creo que lo hayas estado ayudando.

– Mis asuntos con él, son míos, Berwald. Y Agradecería que no te metieras en ello.

– ¿Si sabes lo que estás arriesgando, no? ¿Qué diría Nicholas si lo supiera?

– ¡Oh! No tiene por qué enterarse de nada. ¿Me entiendes?

Berwald sonrió ladinamente – La verdad cae por su propio peso, no hay mentira que dure cien años, ni puedes tapar el sol con un dedo.

– Asunto mío. –Mikkel volvió a responder antes de levantarse de la mesa para continuar su día – Ahora, si me disculpas… tengo muchas cosas que hacer.

– Todo lo que dejaste pendiente estas dos semanas.

Mikkel asintió haciendo un gesto vago con su mano derecha, para restar importancia al asunto mientras continuó su salida de la cocina. Berwald rechinó los dientes.

– Estúpido… si tú te hundes, yo también… a menos que sea yo quien te hunda….

Fin del Capitulo X


¡Muchas Gracias por tomarse la molestia de Leer!

Aviso:

Un capitulo tan corto, es poco formal de mi parte, y lo lamento muchísimo, ya que usualmente tiendo a subir capítulos de 3 500 a 5000 palabras para alcanzar a cubrir varias situaciones, ya que debido a mi forma de escribir a veces toma demasiado texto.

Sin embargo, sigo sin computadora y tengo que aprovechar cada pequeño instante que tengo acceso a una, esté inspirada o no, y no quiero comprometer esta historia que es tan importante para mí.

Así que, dada esta situación me vi forzada a publicar "medio" capitulo como el capítulo X a fin de no tenerlas esperando, porque eso es lo que menos quiero.

Resolví que es más fácil actualizar con 2000 palabras cada pocos días que 4000 palabras queda mes. (Es terrible, lo siento)

Así que de ahora en adelante, los capítulos podrán parecer más cortos, pero la espera será menor.

¡Muchas gracias con sus comentarios y opiniones, me ayudan a no rendirme!

Y como siempre advierto, esta historia no la abandono por nada. Nos vemos en unos días.