Disclaimer: Los personajes de Bleach pertenecen a Tite Kubo.

Dark Natt los saluda!!: Bueno, este espacio que me tomaré es para agradecer los reviews del capítulo anterior, disculparme por la tardanza y eso; muchas gracias a , ayu-chaan, , dark groW, Lynn Maide, Uchiha Diana, sharinganxcerezos, Alizeh.

Y a las chilenas que pasen y estén dentro de la zona del terremoto como yo, ojalá se encuentren bien y mucha fuerza.

Capítulo X: Peace.

Orihime caminaba lentamente, frente a ella a una distancia considerable la figura de Ichigo comenzaba a aumentar su tamaño mediante el final del camino se acercaba; la chica suspiró un segundo antes de comenzar a correr para quedar cerca de su amigo. Los ojos de Ichigo se posaron en Orihime por un segundo y pudo ver la dificultad de la chica por mantenerse en pie. Cuando por fin salieron de la oscuridad y llegaron a las cercanías del hogar de Orihime, Ichigo se sentó en el piso afirmándose en Zangetsu, y con cuidado haló a Inoue hasta dejarla sentada a su lado.

"Los demás están en tu casa, hasta acá se siente el desborde de reiatsu de Renji."

"Pero deberíamos apresurarnos para curar a Kuchiki-san."

"Sí, pero primero cura tus heridas; debe doler." Ichigo desvió la mirada mientras apuntaba algún punto bajo la ropa de Orihime; ella sonrió mientras invocaba sus Shun Shun Rikka. La barrera los rodeó a ambos mientras sus ropas y heridas eran restauradas con rapidez. "No tenías que interferir en la batalla como lo hiciste."

"Fui tu seguro de vida, creo."

"¿Por qué piensas que él no terminará traicionándote?"

"Porque no tiene razón para hacerlo. Me lo dijo una vez, no soy lo suficientemente fuerte como para significar una amenaza para nadie. Así que si puedo usar eso como ventaja para proteger a mis amigos y a él de una posible batalla innecesaria, lo haré."

"Tengo un motivo para luchar con él, y vencerlo."

"Lo sé."

"No voy a medirme porque tú… sientas algo."

"Lo sé, Kurosaki-kun."

Orihime sonrió al momento de levantarse y abandonar la barrera que albergaba también a Ichigo; sus heridas estaban curadas así que mantenerse tan cerca del Shinigami no era necesario.

"Inoue, vamos." Los ojos de la chica se dirigieron a Ichigo, que con agilidad se levantaba y comenzaba a caminar en dirección a donde el reiatsu de sus amigos se concentraba. "Tenemos que ayudar a Rukia"

"Sí, Kurosaki-kun."

Si Ichigo hubiese podido escapar; por seguro el Shinigami hubiese deseado hacerlo. La atmósfera entre ellos era extraña. Estaba feliz de que ella hubiese vuelto a sonreír, pero no le agradaba saber que la razón era por la presencia de uno de sus más peligrosos enemigos; la impotencia que sentía por no ser capaz de impedir aquella dolorosa relación y el posible desenlace era en verdad inimaginable.

Caminar junto a ella como si nada pasase era un poco incómodo, ella sonreía ampliamente y estaba ajena completamente a sus preocupaciones.

"¡Ichigo!" El grito de Renji lo sacó de sus pensamientos, aún faltaba para llegar al lugar de dónde habían sido raptados. "¡Acá!"

"¿Renji?" Comprendiendo la situación, el Shinigami pelinaranja agarró a la chica junto a él por el brazo y se elevó hasta uno de los techos de donde su compañero de labores lo esperaba con el rostro lleno de enojo. "¿Por qué estás acá? ¿Dónde está Rukia?"

"En Urahara… la casa de Inoue quedó completamente destruida y pronto se repletó de curiosos y las autoridades de este mundo."

"¡Ay, no!" Inoue cubrió su boca para evitar gritar, después de todo a ella sí podían verla. "Entonces van a buscarme, quizá yo debería ir…"

"No, Sería sospechoso si vas vestida así y dices que no estabas en casa." Ichigo apuntó la camisola que Inoue vestía. "Será mejor que vuelvas mañana y digas que dormiste en casa de alguien."

"Ichigo tiene razón, por el momento lo mejor será reunirnos todos…"

Los ojos de Inoue vagaron del rostro comprensivo de su amigo a las duras facciones de Renji, y asintiendo con la cabeza fue tomada por Ichigo para dirigirse al lugar de reunión.

******

Orihime intentaba no prestar atención a la plática que llevaba Urahara con los demás, luchaba con todas sus fuerzas por prestarle completa atención al sonido de las aves. Casi había quedado implícito que ella no tomaría parte de esa reunión cuando le dijeron que lo mejor sería descansar; pero tampoco tenía ganas de refutarlo, después de todo dolía saber que estaba en medio de algo tan peligroso como la situación en la que se encontraban.

"¡BASTA! YO MISMO ME ENCARGARÉ DE ÉL CUANDO SEA EL MOMENTO…"

Orihime se sobresaltó al escuchar la voz de Ichigo alzarse de esa forma; era obvio que él intentaba hacer las cosas de modo que fuera menos traumático para ella, pero que se expusiera a discusiones la hacía sentir un poco culpable.

Era obvio que para los demás lo mejor era terminar de una buena vez, pero tampoco sabía qué o quién era lo que dirigía las acciones de Ulquiorra y anteriormente, de Gemini. La discusión que se llevaba a cabo fuera del cuarto en que Orihime se encontraba se detuvo, y por un momento pareció que murmuraban para evitar que pudiese escuchar. Distinguía perfectamente la voz de Ichigo y la de Rukia intentando controlarlo.

Una sonrisa repleta de tristeza se apoderó de los labios de la pelirroja, y levantándose sin meter demasiado ruido comenzó a deshacerse de la ropa que Urahara le había facilitado al llegar al lugar; cuando nuevamente estuvo con su vestimenta anterior, saltó por la ventana de la habitación intentando ser lo más cautelosa posible, aunque sabía que se darían cuenta esperaba tener tiempo para alejarse lo suficiente.

No sabía que podía correr de esa manera pero tampoco tenía tiempo de pararse a pensar en sus capacidades físicas.

Giró en una esquina y ahí estaba su casa, rodeada por cintas de peligro y por gente mirando interesada. No era el momento de que la vieran y menos vestida así, por lo que se escabulló por los alrededores y comenzó a escalar con dificultad por las tuberías. Sus dedos dolían y pronto su peso se hizo insostenible; Orihime cerró sus ojos cuando se supo cayendo al suelo de una altura por lo menos, considerable, pero los abrió de golpe cuando fue 'rescatada'.

"Kuro..."

"Después de todo, ese Shinigami no siempre está protegiendo a quienes, según él, le importan." La voz calma de Ulquiorra hizo que su corazón se acelerara, se sentía un poco estúpida por haberse caído frente a él, pero cuando estuvo en el interior de su hogar de nuevo olvidó aquel nerviosismo. "Debo marcharme, mi presencia ya fue notada…"

Ulquiorra se dispuso a desaparecer del lugar, pero Orihime sostuvo su brazo, impidiéndoselo. Los ojos de la mujer le indicaban lo mucho que deseaba que no se marchase; el Arrancar se sentía bastante incómodo, sentía acercarse los reiatsu ya conocidos y debía irse antes de hacer algún tipo de espectáculo.

"Ven conmigo" La mente de Ulquiorra se sintió un poco confusa, sentía que había dicho aquellas palabras antes, pero seguramente no era importante. "Se acercan."

******

De un momento a otro, Orihime se encontró en un lugar conocido muy bien por ella, sujeta firmemente por el Arrancar como para evitar que le sucediese algo. En los brazos de su enemigo se sentía profundamente segura, y mientras más momentos era capaz de disfrutar junto a él, sus sentimientos fluían libremente; no quería separarse porque odiaba pensar que todo pudiese ser una ilusión creada por su mente para alejarla de la triste realidad.

"¿Por qué me afirmas de esa forma?" La voz de Ulquiorra alejó cualquier temor, y con seriedad se separó para mirarlo.

"¿Esto… no es peligroso?"

"Burakku-sama no perdería el poco tiempo que tiene en una débil humana." Por más cierto que fuesen, esas palabras sonaban algo crueles. "Y aunque lo hiciera… hay algo que aún deseo saber por lo que no está dentro de mis planes permitir que tu vida se desperdicie de una forma tan absurda."

Orihime sonrió sin obtener una respuesta por parte del frío ser frente a ella; quería saber qué era con exactitud lo que significaba para él, pero por el momento le bastaba saber que él también estaba a gusto junto a ella.

Los ojos de Ulquiorra comenzaron a vagar por la figura de la chica, hasta que encontró lo que buscaba; sin preocuparse del significado de sus acciones, levantó la ropa de la chica, pero antes de que pudiese ver algo, Orihime lo empujó con fuerza, sonrojándose completamente al entender que el Arrancar sólo deseaba observar sus heridas.

"Esto… Ya no las tengo. Las curé y tampoco eran muy profundas."

"Creo que mi calidad de enemigo impide que pueda protegerte"

"No necesito que me protejas, porque no me importaría ser herida de nuevo si en ese momento puedo estar viéndote."

"Qué mujer tan extraña. Los humanos son criaturas estúpidas, pensando en otros antes que en sí mismos y permitiéndose sentimientos que los debilitan."

"Me pregunto si en algún momento comprenderás mis palabras."

"No lo creo."

"¿Te preocupas por mí?"

"Te lo he dicho antes, las emociones humanas no están presentes en mí."

"¿Entonces qué soy?" Orihime por primera vez se sintió ansiosa ante la respuesta. Quería saber por fin y directamente de la boca del Arrancar, aunque él dijera algo que pudiese hacerla sufrir. "Dímelo de una vez por todas, qué soy además de un aliado de Kurosaki-kun, qué es lo que te pasa cuando hablo de mis sentimientos… qué fue lo que sentiste cuando ese tipo estaba atacándome…"

"No esperes que diga algo para satisfacerte"

"No lo hago, por eso dime, aunque sean palabras de desprecio."

"No puedo decir que tengo sentimientos negativos hacia ti, pero tampoco puedo aceptar que siento lo que llamas afecto; porque alguien como yo está lejos de poder entenderlo y porque somos demasiado diferentes en muchos aspectos. Si digo lo que esperas escuchar ¿Alegraría a tu alma?" Orihime negó con la cabeza, sin poder emitir sonido alguno. "Inoue Orihime, tus contradicciones te vuelven cada vez más interesante."

"Jaja… contradicciones. Te equivocas, simplemente quiero estar tranquila y pensando siempre en lo que sientes hace que mi corazón se inquiete. Como tu respuesta no fue claro, podría poner lo que quisiera en tus palabras pero no serían más que mentiras."

"Prefieres escuchar algo malo si es que fuese verdad"

"Prefiero saber lo que sucede antes de negar la realidad."

"La realidad es que estoy en un abismo y tú no puedes alcanzarme" Orihime comenzó a reír, y repentinamente sintió como las lágrimas fluían profusamente; su pecho dolía y las lágrimas no paraban. Podía sentir la mirada de Ulquiorra sobre ella pero era incapaz de observarlo sin sentir que estaban tan lejos, ella quería la verdad pero también deseaba que fuese distinta. No le importaba si tenía que vivir con ideales utópicos, sólo quería estar con él.

"¿Podrías… abrazarme?" Su pregunta era infantil, pero Ulquiorra accedió silenciosamente, rodeándola con sus brazos y hundiendo la cabeza de la mujer en su pecho. Ella afirmó su ropa sin dejar de llorar como si con eso el abismo del que él hablaba desapareciese. "No quiero que estés lejos, no quiero que luches ni que te lastimes. No me importa si me odias, sólo no luches y quédate a mi lado, renuncia a esta estúpida batalla…"

"Si me pides que deje con vida a ese Shinigami no lo haré."

Por alguna razón desconocida para Orihime, las conversaciones con él siempre terminaban tornándose completamente tortuosas. Odiaba ser absorbida por la crueldad de las palabras de Ulquiorra, y odiaba no ser capaz de alejarse de él. Se sentía abrumada, tanto que era incapaz de separarse para observarlo.

Repentinamente, la chica sintió como era alejada bruscamente de su refugio y obligada a alzar la vista; por largos segundos sintió como si la mirada de Ulquiorra la quemase, e incluso con aquella carencia de expresividad pareció decirle todo. No sabía muy bien cómo reaccionar, no entendía qué era exactamente lo que Ulquiorra quería o necesitaba expresar, por lo que lo único que podía hacer era respetar su silencio.

La mirada del Arrancar estaba fija en el rostro de la chica; se preguntó por primera vez cuánto podía dañarla sólo con palabras que para él estaban cargadas de realidad y deseó poder entender definitivamente lo que ella llamaba sentimientos.

Midiendo notoriamente su fuerza, sus dedos se curvaron alrededor del mentón de Orihime, deslizándose con suavidad hasta el cuello de ella. Ulquiorra admiraba lo sublime de la fragilidad de la humana que descontrolaba su ser; con sólo un movimiento la vida de Orihime estaría en sus manos y aún así ella se mantenía impertérrita ante su cercanía.

"Cuando dije que tenías prohibido el alejarte, hablaba en serio." La voz de Orihime tembló ligeramente, temerosa ante la respuesta que pudiese recibir. "Si te alejas yo…"

"Dices que priorizas mi presencia a la de los que llamas amigos; ¿eso es lo que el corazón humano significa? Traición y miedo."

"Te equivocas; si los atacas, los defenderé."

"Entonces explícame qué es lo que quieres al hablar de prohibiciones." Ulquiorra pronunciaba cada palabra con cuidado. "Nunca se puede tener todo, y los humanos no entienden aquello."

"Ya veo. Si es así entonces, aprovecha este momento para terminar con la vida de tu enemigo, porque sigo siendo uno de ellos."

Ulquiorra se separó dubitativo de la chica. Cómo podía pedirle que acabase con su vida, si de una forma inexplicable, ella se había convertido en su todo; cómo siquiera podía pronunciar tales palabras tan descuidadamente, luego de haberse dedicado a confundirlo con palabras emocionales. Para él era incomprensible, sus propias reacciones escapaban de su entendimiento y deseó que su inestabilidad se detuviese.

Orihime eliminó la distancia entre ellos, y con decisión alzó una de las manos de Ulquiorra hasta su pecho, sujetando su mano sin soltarla. Sintió como los dedos del Arrancar temblaron casi imperceptiblemente, por lo que la chica se acercó más a él, hasta que sus rostros quedaron a milímetros; pudo notar como su corazón se aceleraba y estaba segura que él también lo notaba.

"Esto que sientes, como ya te lo he dicho… está latiendo por ti, por favor no hagas que deje de hacerlo." Orihime apoyó su mejilla contra la de él, sin soltar su mano. "Si puedo estar así, mi felicidad es completa. No quiero que esto termine, realmente no quiero aunque eso signifique que mis amigos queden en un segundo plano; porque no soy tonta o algo así, tengo claro que cuando llegue el momento nosotros…"

Ulquiorra cerró sus ojos y rodeó a Orihime con su brazo libre. Contra todos sus pronósticos, ella sabía que esa burbuja idílica no era eterna, y dejando de lado sus propias creencias, casi humanizándose por un momento, deseó que las utopías en las que los humanos solían creer fuese realizada; porque no importaba si era estúpido e irreal, necesitaba aferrarse a algo que le asegurase que ella seguiría ahí para él, siempre.

*****

*****

Dark Natt al habla!! : bueno, me quedó algo corto porque a parte de que no he tenido mucho tiempo, ahora mi inspiración está cortada y mis nervios están al borde. Recién hoy pude comunicarme con toda mi familia para saber si estaban bien y hoy también llegó la luz a mi casa; pasaron avisando que cortarán el agua y el panorama aquí en Chile es como post apocalíptico; lo único que puedo decir es que ojalá les haya gustado, y a mis compatriotas que pasan por aquí, ánimo, que lo que Chile más tiene es fuerza y vamos a salir adelante en esta desgracia; mis condolencias también a quién ha tenido pérdidas humanas, que aunque sé que es imposible que lean esto por lo menos en alma mando apoyo.

Y bueno, la luz me está parpadeando así que pronto se cortará de nuevo, por lo que sólo agradezco muchísimo los reviews y en cuanto pueda los contestaré.