He aquí el décimo capítulo, ojalá lo distruten nwn.

Espero sus hermosos reviews owo.

Los personajes no me pertenecen a excepción de Kiriha Kurosawa, Reika Kusakabe y Sariel Rainsworth, los demás son propiedad de Nippon Ichi Software, Inc. y Broccoli.

La historia es 100% creada por mí, así que es totalmente de mi propiedad. Hecha sin fines de lucro.


-Ey, Kurosawa, ¿ya terminaste tu canción? -

-¿Eh?, no.. aún no -

-¡¿Qué?!, los días pasan rápido, ¿sabes? -

-Sí, es que... aún no estoy conforme con ninguna melodía, ni letra -

La muchacha de ojos dorados tapó su rostro con sus manos, intentando concentrarse y pensar en una solución. Había intentado todo, pero no lograba llegar a algo satisfactorio para ella.

-Ah ah, que desastre -Pronunció su superior aburrida.- Trata de terminarla pronto, ¿sí?.

-S-Sí.. -Contestó destapándose la cara, y levantándose de su asiento.

Caminaron por los jardines que rodeaban el edificio hasta entrar nuevamente al mismo, esta vez, dirigiéndose a la cafetería.

-¿No has vuelto a hablar con Hijirikawa? - Preguntó a su pupila, mientras intentaba caminar a su lado.

-No.. desde que Sariel se presentó frente a él -Comentó bajando la mirada.- Siempre que intento hablar con él ese idiota aparece y se mete en medio de los dos.

-Está claro que no quiere que pasen tiempo juntos -Respondió la mayor, frunciendo el ceño.- Ya pasaron dos semanas, ¿no?.

-Si.. -Susurró, apretando los puños.- No aguanto esta situación.

Pasos más adelante, llegaron a su destino, y se dirigiéron a una mesa, para luego, sentarse.

Masato, quien se encontraba a metros de ellas se dirigió a Kiriha inmediatamente cuando la vió, y cuando ésta lo vio sonrió alegre, con la esperanza de que pudieran hablar.

-Kurosa.. -

-¡Princesa! -Exclamó alegremente el pelinegro de ojos carmesí, quien apareció de la nada y se acercó a su prometida casi agresivamente, posicionándose frente a ella, obstruyendo el paso del peliazul y la vista de la chica.- Estaba deseando verte, ¿qué haremos hoy?.

Ambas mujeres fruncieron el ceño disgustadas, y la más joven se incorporó brúscamente, enojada, para luego, haciendo casi una manieobra para escapar de Sariel salió del lugar apresurada. Pero el muchavho la siguió.

-¿Qué sucede Kiriha? -Preguntó fingiendo alficción, con una sonrisa maliciosa en su rostro que no pudo ocultar.

-¿Podrías dejarme en paz por un momento aunque sea? - Se detuvo, y lo enfrentó claramente molesta.- Si esto sigue así no lograrás lo que quieres ni en un millón de años.

-¿Eeeh? -Formuló, acercándose a ella.- Imposible, eso no es lo que quiero.

-Entonces, ¡deja de seguirme! -Exclamó en su límite de paciencia.- ¡Entiende! , no quiero que estés tanto tiempo cerca de mi.

-P-Pero.. -

-¡Pero nada! -Refutó iracunda, y, acto seguido dio una vuelta y volvio a su camino, apresurando su paso lo más que pudo.

-¡Espera! -Extendió una mano intentando detenerla, pero no lo logró, quedándose solo en el pasillo.

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-"Lo siento por todo lo de estos días, Sariel no deja de entrometerse" -Escribió la chica en su móvil, para luego enviarlo a su amado peliazul.

-"No te disculpes, no es tu culpa" -Contestó, por otra parte el receptor.

-"Sí lo es, si tan sólo pudiera detenerlo.." -

-"No te preocupes por eso, todo se solucionará" -Respondió él, intentando tranquilizar a la chica.

-Kurosawa -Susurró Reika al oído de su pupila, causándole un sobresalto; al ver la reacción de la otra, rió levemente.- Lo siento, pero no me escuchabas, así que tuve que hacerlo.

-No era necesario asustarme así superior -

-Lo siento, lo siento -

-¿Qué querías decirme? -La miró, dabdo vuelta la cabeza en el acto.

-Ah, sí -Asintió, recordando su próposito.- ¿Por qué no intentas encontrarte a escondidas con Hijirikawa?

-¿Eh?, ni que fueramos amantes fugitivos.. -Sintió cómo su rostro ardía, y avergonzada bajo la cabeza.- De todos modos es imposible hacerlo sin que Sariel lo sepa.

-Pero... -Refutó desilusionada la mayor.- ¡Tiene que haber una manera de evitarlo!.

-No lo pienses más -Conctretó la otra, negando con la cabeza.- No hay forma de hacerlo.

-Qué rápido te das por vencida -Comentó rodeando los ojos.- Al menos haz el intento.

-No, además, yo no sé si Hijirikawa quiera hablarme -

-¿De qué hablas? -Frunció el ceño.- Hoy iba a hacerlo y Sariel se metió, además, ¿no era a él que le mandabas mensajes recién.

La menor dio un respingo y fijó la mirada en su superior.

-¿Cómo sabes que le mandé mensajes? -

-Eh.. ah.. bueno.. -Desvió la mirada mientras rascaba su mejilla con un dedo.- Lo siento, leí uno sin querer cuando me acerqué a hablarte.

-¡Superior! -Exclamó conmocionada, recibiendo un puchero por parte de la castaña.- Está bien, lo dejaré pasar esta vez.

-Ah... juro que no fue mi intención -

-Lo sé, lo sé -

-¿Vas a hablar con él? -

-No lo sé.. -Susurró, cerrando sus ojos.

-Si nevesitas ayuda para idear un plan, ¡cuenta conmigo! -Agregó divertida la superior, mientras le guiñaba un ojo a su pupila.

-Sí, sí -Contestó mientras se levntaba de su cama, en donde había estado acostada boca abajo momentos antes.

Salió de su habitación, en dirección a las salas de música, caminando lentamente.

-¿Kurosawa? -Escuchó decir a alguien detrás de ella, por lo que dio la vuelta, buscando ver quien era.- ¡Kurosawa!.

-¡Ittoki! -Pronunció sorprendida y ambos se acercaron.- Cuanto tiempo sin vernos

-¡Sí!, ¡mucho! -Respondió el pelirrojo llevándose una mano hacia su nuca.- ¿Cómo has estado?.

-Bastante bien, gracias, ¿y tu? -Preguntó sonriendo, a pesar de haber mentido cuando dijo que estaba bien.

-¡Muy bien!, ¡gracias! -Contestó sonriendo.- ¿A dónde ibas?.

-Ah.. a la sala de música -Sonrió levemente la muchacha.

-¡Oh!, ¿puedo ir contigo? -Preguntó entusiasmado, y recibió el consentimiento de quien tení frente a él, para luego encaminarse a dicho lugar.- Tocas el piano, ¿verdad?.

-Sí, lo hago -Asintió la pelinegra mientras caminaba a la par del pelirrojo.- ¿Cómo lo sabes?

-¡Ah!, Masa me lo dijo -Dijo, causandole un leve rubor a la chica.

-Ah.. -Sonrió y movió su cabeza, para mirar hacia adelante.

-Tú y él sun muy buenos amigos, ¿no? -Movio su cabeza sonriente.

-S-Si.. -

Caminaron hasta una de las salas de música, y, luego de adentrarse en ella, el pelirrojo acompaño a la muchacha mientras tocaba el piano.

Disfrutaron la música por momentos, y luego, Otoya se retiró, dejando a la muchacha en la sala de música.

El silencio se apoderó del lugar, entrando en lo más profundo del corazón de la muchacha, causandole angustia.

Se incorporó, alejándose del piano, y luego salió de la habitación. Se quedó inmóvil frente a la puerta que segundos atrás había cerrado, y observó el pasillo en silencio.

Movio su cabeza, observando la quietud del lugar; aún eran las primeras horas de la tarde, sin embargo, el lugar estaba vacío.

Detuvo su mirada en una puerta familiar, pues aquella era la entrada al cuarto de almacenamiento, en el cual habían quedado atrapados el peliazul y ella, tiempo atrás. La misma estaba en buen estado, y podía notarse que la habían reparado. Y en un instante, un idea fugáz cruzó por su mente, algo posiblemente sin sentido, pero que le iluminó la mente a la muchacha.

Salió apresuradamente del lugar, en dirección a su habitación, intentando encontrar privacidad, la cual Sariel no le daba, pues seguramente la estuviera obsrevando en ese momento. Intentó no parecer sorprendida, ni mostrar ningún signo que pudiera darle pistas a su prometido, y, ralentizando el paso caminó hasta su dormitorio.

Al llegar, y sin decir palabra a su superior, tomó su teléfono móvil y comenzó a escribir.

-"Hijirikawa, siento molestarte otra vez pero, me gustaría hablar contigo en privado, si es posible" -Envió el mensaje de texto, sin vacilar, decidida a llevar a cabo su plan.

-"Claro, no tengo problema, ¿dónde quieres que nos encontremos? -Respondió el peliazul, segundos después de haber recibido el mensaje de la muchacha.

-"En el cuarto de almacentamiento frente a la sala de música" -Contestó, fijando la vista en la pantalla del objeto cuando éste marcaba como "enviado" al mensaje que acababa de escribir.

-"¿El cuarto de almacenamiento?" -Preguntó, extrañado, pues no entendía la situación ni el propósito de la chica.

-"Sí, espero no te moleste, pero es el único lugar en el que esa persona no revisaría" -Concretó, temblando levemente al recordar la mirada maliciosa que tantas veces había visto en su prometido.

-"Está bien, dime la hora y ahí estaré" -Recibió como respuesta, cosa que la alegraba, pues el muchacho no se rehusó a sus pedidos.

-"Siento que es un poco tarde, pero, me gustaría que fuera a media noche, quizás llegue más tarde para que no sospechen" -

-"¿Media noche?, está bien, esperaré por tí en el lugar indicado" -Finalizó, y la muchacha suspiró aliviada, soltando el objeto de entre sus manos para que cayera en su cama.

Se mantuvo en silencio mientras inspiraba el aire profundamente.

-Ey, Kurosawa, ¿qué es lo que te tenía tan emocionada? -Preguntó su superior quien la observaba intrigada desde su cama.- Parecías un niño cuando juega por primera vez a los videojuegos, tan graciosa.

-¿Eh? -Articuló, desconcertada, situación que le causó un ligero tic en el ojo derecho.- No exageres, no fue tan así.

-Si, lo fue, te lo digo porque te vi con mis propios ojos -Agregó la otra, riendo divertida.- Parecía que te ibas a comer el móvil en cualquier momento.

-Tsk.. -Dio vuelta la cabeza, escondiéndose de la mirada burlona de su superior, y se sentó frente a ella, para luego cerrar los ojos y quedarse en silencio.

-Y bien, ¿qué era lo que te tenía tan entretenida? -Rompió el silencio, sonriente.

-Estaba buscando una forma de hablar con Hijirikawa -Contestó de forma sutil.

-¿Y?, ¿lo lograste? -

-Sí -

-¿Qué le dijiste? -Preguntó formulando una sonrisa pícara.

-Que quería hablar con él en privado -

-¿Y qué le vas a decir cuando se encuentren? -

-¿Eh?.. -Sonrió por le nerviosismo, no tenía idea de qué decirle.

-Hiciste todo sin pensarlo a fondo, ¿no? -Cuestionó victoriosa.- Pfff...

-Eh...¡superior!, ¡no te rías! -Articuló avergonzada.- Ya pensaré en eso, falta mucho aún.

-Ah, ah, no seas tan amargada, reirse hace bien a la salud -Comentó su superior, quien acababa de tomar un tazón con mangos en cubos.- Que tengas suerte.

-S-Sí, gracias.. -Respondió la otra, observando a la mayor comerse de a cuatro pedazos la fruta.

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-MASATO POV-

Finalicé mi práctica de caligrafía, y, dirigiéndome al cuarto de baño caminé lentamente. Mis compañeros, Jinguji y Kurosaki, reposaban cada uno en sus espacios de la habitación, cada quien en sus actividades.

Por lo que aprovechando el momento de efímera paz, entré al cuarto y luego de esperar a que el agua de la tina llegara al punto correcto me desvestí y, colocando mi atuendo en el lugar correcto procedí a adentrarme a la bañera.

Descansé mi cuerpo dentro de la misma, dejando que mi cabeza cayera sobre el borde detrás de mi, y respiré profundamente. No realicé ningún movimiento, sólo disfruté del silencio. Y luego, continué con mi baño.

Al salir del cuarto de baño, me dirigí al espacio que me correspondía y me dispuse a ponerme mis ropas. La hora era 23:45, ignoré los comentarios de mis compañeros de cuarto, y luego de terminar de cambiarme salí en direccion al cuarto de almacenamiento, donde esperaría a Kurosawa, para así poder hablar con ella.

Caminé dando pasos lentos, pues aún me quedaba tiempo para llegar al lugar de encuentro. Y al llegar al mismo, me aseguré de que nadie me veía entrar al cuarto, entré y cerré la puerta frente a mi, para luego posicionarme contra la pared que daba a la misma, para que cuando la puerta se abriera, nadie pudiera notar mi presencia. Y así, esperé la llegada de quien me había citado en ese lugar.

-FIN MASATO POV-

Dada la hora de ir al encuentro de Hijirikawa, salí de mi dormitorio en dirección a las salas de música, observando discretamente lo que me rodeaba, para evitar ser vista. Y hasta donde pude divisar, no había nadie tras de mi.

Caminé levemente apresurada, ansiosa por llegar al encuentro de esa persona, sentía una gran alegría interna, la cual trataba de no demostrar, pero no podía negar que encontrarnos a escondidas generaba cierta adrenalina en mí.

Llegué al lugar, y, luego de asegurarme de que nadie se encontraba en los alrededores, abrí con suavidad la puerta que tenía en frente, la cual daba al cuarto de almacenamiento.

Me adentré al mismo, buscando con la mirada a Hijirikawa, al cual, no pude hallar, ya que el lugar permanecía a oscuras.

-Kurosawa -Susurró una voz masculina, procediente de la pared tras de mi; di un respingo.

Sentí esa presencia acercarse a mi y posar una mano sobre mi hombro izquierdo.

-Estoy aquí -Continuó, caminando hacia adelante y deteniéndose frente a mi.- Hola.

-Ah, Hijirikawa -Suspiré aliviada, no había podido identificar su voz, por lo que temí que fuera otra persona, sí, esa persona.- Hola.

-Lo siento, ¿te asusté? -Preguntó quitando su mano de mi hombro.

La luz de la luna entraba rebosante por la pequeña ventana del cuarto, aún así, sólo era suficiente para alumbrar un pequeño espacio, en el cual se encontraba Hijirikawa, y la luz blanca lo alumbraba, formando una deslumbrante silueta brillante a su alrededor. Me mantuve en silencio mientras admiraba su semblante majestuoso.

-¿Kurosawa? -Preguntó, sacándome de mis pensamientos delirantes.

-L-Lo siento, es sólo que... la luna.. -Pronuncié, susurrando las dos últimas palabras, y luego de ladear la cabeza sonreí.- Gracias por venir.

-De nada, pero me intriga el saber lo que querías decirme -Dijo en respuesta, sonriendo levemente.

-Sólo quería saber cómo estabas -Comencé, llevando mis manos hacia atrás y juntádolas.- Extraño hablar contigo..

Él inclinó levemente su cabeza hacia un costado y mantuvo su sonrisa.

-Ya veo.. -Contestó, cerrando sus ojos.- Yo.. también extrañaba hablarte.

Volvió a abrir sus ojos y me mostró una hermosa expresión amable. En ese momento, no pude contener mis sentimientos y me precipité hacia él.

Lo abracé, con todo lo que tenía.

El muchacho se movió por la sorpresa, y extendió sus brazos a sus costados como parte de la reacción. Pero luego correspondió el abrazo, rodeando a la chica con ellos.

Sonrió, y en su rostro se formó una expresión de anhelo, ambos se abrazaron con fuerza, ansia. El piazul posó una de sus manos en la cabeza de la muchacha y acarició su cabello.

-Hijirikawa, tu eres muy importante para mí -Susurró, aún abrazándolo con fuerza.- No quiero.. que te alejes...

-Créeme que yo tampoco quiero eso -Respondió por su parte el muchacho.- Jamás querría eso.

-Te... -Tomó una bocanada de aire, y tomando coraje susurró inaudiblemente, para evitar que él la escuchara, pero sentía la necesidad de decírselo.- Amo...

Lo dijo en un susurro tan bajo que el peliazul no alcanzó a escucharla. Pero aún así, no la soltó de su abrazo.

-Estoy seguro de que las palabras que pronunciaste me harían muy felíz -Dijo reposando su mentón sobre la cabeza de la chica.- Aunque no quieras que las escuche.

La muchacha apretó su rostro contra el pecho del chico, y así estuvieron durante unos eternos segundos, hasta que se separaron y se miraron a los ojos.

Luego de eso, tuvieron una larga y amena charla, sobre asuntos cotidianos, que podrían no ser de importancia para otras personas, pero que ellos disfrutaban conocer.

El conocer el día a día de la persona amada, es un paso más para entrar en su vida.