En este capi sabremos al fin que es lo que realmente ocurrió con Itachi aquella noche de hace ocho años...

Capi dedicado a este personaje:


Cap: 9 La noche del veinte de julio

- Pero que está diciendo Sasuke?- preguntó Naruto confuso, pues no se creía lo que estaba escuchando.

El moreno no contestó, ya que aún seguía nadando en los ojos azules de su amado. Se notaba que había encontrado un sitio donde sobrevivir, un sitio donde al fin podría descansar tranquilamente. Deseaba que nada ni nadie lo despertara de aquel dulce trance, pero un beso furtivo se aferró en su mejilla, el cual lo hizo reaccionar y abandonar aquel bello lugar.

Cuando Sasuke volvió a la realidad, vio a Karin que se apartaba lentamente de su rostro. Ella fue la autora de aquel beso culpable, así que rápidamente se limpió su mejilla con la manga del uniforme.

La chica ocultó una mueca de disgustó ante aquel gesto lleno de asco por parte del Uchiha.

- S-sasuke... no entiendo.. que está pasando?- repitió el rubiales aún mas atónito tras el beso de la niñata aquella.

- Ah! Tu debes ser Naruto Uzumaki no?- preguntó el hombre gordo mientras se situaba a escasos metros del ojiazul- Fugaku me enseñó una foto tuya!

- C-como? Que mi padre tiene una foto tuya?- éste fue Sasuke que fruncía el ceño.

- ...- Naruto no contestó, pues el comentario de aquel hombre lo pilló desprevenido y su mente no pudo formular excusa alguna.

- Tenía razón cuando me dijo que ganabas mas en persona!- exclamó el empresario mientras no perdía detalle del niño.- Desde luego tenía razón cuando dijo que tenías unos ojazos azules hermosísimos!

- C-como? Que mi padre te ha visto en persona?

El portador del Kyubi se sentía cada vez mas presionado; quien coño era ese viejo? Una cosa parecía clara, conocía a Fugaku; y si lo conocía quizás sabía algo del trato que hicieron ambos... Mierda! Y si el gordo se iba de la lengua y Sasuke se enteraba de que se acostaría con su padre?

Fushika le acarició levemente la mejilla y suspiró placenteramente.

- Mmmm también tenía razón cuando dijo que el tacto de tu piel era suave como el de la seda.

Un escalofrío atravesó inmediatamente el aturdido cuerpo del rubio. Era como una señal, la cual le advertía de que aquel hombre no era de fiar.

- Que quiere decir con eso dobe?- preguntó el Uchiha cada vez mas desconcertado, pues no entendía nada de la situación y además se estaba esmentando a su padre, el cual parecía tener "algo que ver" con su amante- Es que te has visto con mi padre? Es que te ha tocado? Por que habla de él como si ya te conociera?

- Ah! Es que no lo sabes Sasuke?- interrumpió Fushika mientras alborotaba el rebelde cabello de Naruto.

Aquí, éste se mordió el labio inferior y comenzó a sudar frío; cruzó sus piernas ya que le temblaban demasiado. Alzó sus ojos al cielo y comenzó a rezar ya que predecía que el viejo iba a soltar la bomba.

- El que tendría que saber Fushika-san?

- Tu padre y este muchachito tan lindo...- señaló hacia el rubiales cuya cara tenía desencajada, cerró fuertemente los ojos y esperó el fatal comentario- van a...

- Por fin les encuentro!- exclamó una voz que se acercaba corriendo hacia ellos.

Tras escuchar esto, el viejo calló de golpe y se fijó en la persona que venía. Naruto soltó todo el aire acumulado y agradeció a dios que fuera interrumpida aquella fatal situación.

- Disculpen la tardanza, pero me acaban de comunicar su llegada.

Fushika lo examinaba de arriba abajo: Cabello negro ébano, largo, recogido en una coleta baja, ojos grandes y oscuros que bailaban en perfecta armonía con unas simpáticas marquitas que simulaban unas leves ojeras producto del cansancio y su lucha incesante en la vida, su tez era blanquecina; vestía un moderno traje de ejecutivo negro con nubes rojas que le sentaba de muerte, además de hacerle un look extremadamente urbano.

- Perdone, soy un mal educado me llamo Itachi, seré el co-tutor de su hija- le dijo y le hizo una reverencia.

Al escuchar aquel nombre, a Fushika le dio un leve pinchazo en la parte izquierda de la sien y su mente poco a poco fue proyectando la imagen del heredero mayor de los Uchiha...

Itachi... aquel condenado nombre, el cual le resonaba con fuerza en su mente. Itachi, el nombre de aquel chico por el cual vivía obsesionado. Itachi... el dueño de aquel hermoso nombre del cual aún soñaba con poseer su cuerpo todas las noches.

Desde luego ese profesor se parecía bastante a aquel niño de antaño que consiguió escapar de sus mas perversos deseos sexuales, pero aún no estaba seguro, solo había una manera de saberlo y era acercándose lo bastante a su piel para oler su fragancia corporal, pues aquel aroma era como la "placa" de identificación de los Uchiha.

- Encantado, yo soy...- dudó entre si decir su nombre o no, al final ganó el no- el padre de esta chica pelirroja tan guapa- le guiñó el ojo y le correspondió el saludo.

- Muy bien, el director Jiraya, me mandó a que les enseñara estas instalaciones. Por favor síganme.

El padre y la hija asintieron con la cabeza y siguieron al profesor de filosofía, éste último se giró y se despidió, con la mano, de su hermano y amigo.

- Bien usuratonkachi me explicas que cojones está pasando?

- Nada teme.

- Como que nada? El viejo este acaba de referir que mi padre tiene una foto tuya, que te conoce en persona y que por lo visto te ha tocado, es cierto?

- S-Sasuke.. yo...- bajó la mirada.- verás.. es que..- su mente empezaba a colapsarse tratando de inventar alguna excusa.

- No me jodas Naruto! Habla sin tapujos! Es cierto que mi padre sabe de ti? Y que carajo vais a hacer?

- Tranquilízate teme, es un mal entendido. Yo no conozco de nada a tu padre y jamás le he visto-ttebayo!- mintió.

- Entonces por que Fushika hablaba de ti?

- No lo se, quizás se confundió. Hay muchos mas rubios con ojos azules en esta aldea!- exclamó creyéndose el mas guapo.

- Creído de mierda!- éste fue el morenito que lo dijo en tono burlón- Los únicos rubios con ojos azules de esta puta villa sois tú y Deidara-senpai! Así que no se si a ti te fallarán los cálculos, pero tan solo habéis dos!

- B-bueno...- intentó inventarse algo para salir del paso- Mi padre también cuenta!

- Lo que tú digas dobe...

- Sasuke, en serio, no conozco a ningún Uchiha, a parte de ti y de tu hermano.

El Uchiha respiró mas aliviado, aunque no por ello estaba tranquilo, algo en su interior le decía que su koi no estaba siendo del todo sincero, pero decidió aparcar ese asunto y aferrarse al dulce sabor de su caracola de chocolate.

- Ahora es mi turno teme! Que ha querido decir el viejo ese con que estás prometido?

- Y a mi que me cuentas? Acabo de enterarme ahora. Seguro que está confundido! Igualmente voy a pedirle explicaciones a mi padre!

- Sasuke, yo... – se sonrojó- " No quiero que nadie, a parte de mi, te tenga"

- Que quieres Naruto?

- Anda dame un trocito-bayo!- al final prefirió cambiar de tema, pues se sentía tan bien al lado de su moreno que no quería que ningún tema negativo interfiriera en ese instante. Tan solo se limitó a pensar que quizás había malinterpretado las palabras de aquel hombre. Aunque no negaba que desde su interior rezaba para que aquello no fuera cierto.

- De ninguna de las maneras! Esta caracola es mía!

- No seas tan egoísta Sasuke!

- Cómprate una dobe! A pedir te vas al metro!

- Que me des un bocado!

- Que no!

- Entonces tendré que pegarte un bocado a ti!

- Atrévete si puedes usuratonkachi!

- Sasuke no me subestimes! Y retira lo de usuratonkachi!

- Uy! Que miedo me das!- tono irónico- Y lo siento, pero lo de usuratonkachi no lo retiro, porque siempre serás el usuratonkachi mas usuratonkachi del mundo!

Naruto se abalanzó contra Sasuke haciéndole caer al suelo; comenzó a propinarle leves golpecitos por el rostro y a pellizcarle las mejillas; se notaba que el ojiazul estaba jugando con el, en cambio el ojinegro, al notar el cuerpo de su amante rozándole su miembro viril, se excitó en seguida.

En aquel momento se olvidó del mundo y de toda la gente que comenzaba a formar un corrillo alrededor de ellos. Las féminas gritaban extasiadas por ver a dos chicos guapos revolcándose, aunque una minoría, como Sakura y otras cuatro o cinco mas rechistaban cabreadas ya que su "príncipe azul" estaba bastante ocupado poniéndose cariñosito con el gilipollas del rubio hiperactivo. Los chavales, en cambio, se susurraban unos a los otros criticando al Uchiha y tachando a Naruto de gay con pluma.

Al final Sasuke logró zamparse por completo su dulce.

- Te he ganado dobe!

- Eso no vale teme! Ahora tendré que morderte!

El portador del sharingan, lejos de encarársele, hizo caso a su instinto y a los latidos insistentes de su entrepierna, arqueó la cabeza ligeramente hacia atrás y se desaflojó el nudo de la corbata del uniforme para dejar entrever su cuello blanquecino y sensual.

- Muérdeme vampiro.- dijo con un hilito de voz mientras se sonrojaba.

Aquella frase hizo erizar hasta el último vello de la anatomía del rubio y lo hizo reaccionar. Se limitó a examinar la situación: estaba encima de su guapo moreno, su miembro le rozaba ligeramente su muslo izquierdo y su cara describía sumisión total. No se lo podía creer, él, un tipo del montón, físicamente normalito y con una capacidad intelectual media-baja; como podía llegar a dominar a un miembro del inigualable y poderoso clan Uchiha? Sus pensamientos fueron interrumpidos al notar como las manos de Sasuke rodeaban su cintura y presionaba su cuerpo contra el de él.

El Uzumaki notó como su pene despertaba, pronto aumentó la temperatura de su cuerpo y afloró sus sentimientos mas sexuales.

Este instinto pasional y fogoso hizo que el albino le hincase con ímpetu sus dientes, acción que desencadenó que a Sasuke se le escapara un sonoro gemido.

Las chicas del corrillo aumentaron sus gritos:

- Vamos! Viólatelo! Arráncale la ropa Uzumaki! ( N/A: Eso es lo que gritaríais todas eh? Yo también! Yo también!)

Ahora Naruto se encontraba lamiendo desesperadamente su cuello, simulando que chupaba hasta la última gota de sangre tal y como lo hacía Edward Cullen, el héroe de cuya novela seguía atentamente cada noche antes de acostarse.

Aquella lengua húmeda y caliente despertaba en el Uchiha sensaciones placenteras y hacía vibrar hasta el último poro de su piel. Inconscientemente sus manos se aferraron a la camisa del rubiales y comenzaron a desabrochar los botones. En cuestión de segundos el torso del mas pequeño quedó desprendido de aquella tela que lo apresaba.

- Dios! Que problemático! No deberíamos detenerles Chouji?- preguntó Shikamaru mientras no perdía detalle de la sexual escena.

- Déjalos! Déjalos! Apostamos? Me apuesto hacer régimen un día entero si terminan haciéndolo!- exclamó el mas gordito mientras se zampaba el último trozo de su enorme bocadillo de paté de cerdo, posteriormente hizo una mueca de disgusto.

- Hecho! Yo me apuesto que no terminaran el trabajo y si pierdo te invito al nuevo buffet libre que han abierto en el centro- dijo el de la coleta mientras sacaba de la nada unas patatas fritas de bolsa y se las entregaba a su mejor amigo; a éste se le dibujó una sonrisa de oreja a oreja.

- Gracias Shikamaru! Pero esto no hará que te perdone el buffet si gano yo!- así que decidió animar- Vamos Naruto! Tirátelo ya!.

El mas delgado suspiraba y comenzaba a hacer cuentas mentalmente, pues el ambiente cada vez se caldeaba mas.

- Has visto Akamaru? El sexo en vivo es mejor que las películas porno zoofílicas que vemos cada noche!- éste era Kiba que acariciaba a su mascota, ésta comenzó a ladrarle.- Si, si.. ya lo se Akamaru, se que tenemos que probar mas posturas pero es que...- el perro ladró otra vez- No me llames anticuado! A mi me encanta hacer la postura del perrito!

- No me digas que te lo haces con tu perrito?- interrogó Lee atónito por lo que acababa de escuchar sin querer.

- No es de tu incumbencia cejotas!- dijo acompañado de un ladrido de su mascota.

- Que fuerte! Madre mía a lo que estamos llegando! Un par de gays enrollándose debajo de un árbol y un zoofílico a mi lado!

- Y un idiota obsesionado por ser el mejor en gimnasia y poder impresionar a Gai-sensei! Cejones! Que tienes unas cejas que te tapan toda tu cara! Mejor! Porque eres mas feo que Picio!

- Ya está bien! Eso no se vale Kiba! No te metas con mi escultural físico! Estás hablando con Rock Lee, el chico mas bello de Konoha!

- Si... bellísimo...

- Todas las chicas están locas por salir conmigo! Además me comparan con Justin Bieber!

- Si... eres igualito a él... sobretodo tus cejas!

- Mis cejas forman parte de mi atractivo físico y sexual!

- Callad ya!- se metió Neji en la conversa- Sabéis que Sasuke tiene un lunar en el muslo?

- Ostia y como lo sabes?- preguntaron al unísono el castaño y el moreno.

- Mi byakugan puede ver a través de la ropa! Y tiene un talento innato cuando lo utilizo en casos sexuales.

- Quieres decir que puedes ver sus puntos mas débiles? ( Kiba)

- Si claro... y los puntos vulnerables a los orgasmos.

- Eres la polla Neji! ( Lee alzando los brazos)

- Je! Lo se, ahora sigamos viendo el panorama. Byakugan!- gritó el del pelo largo mientras activaba de nuevo su jutsu.

Los dos amantes continuaban dedicándose caricias y desprendiéndose de sus uniformes ajenos a todas las miradas pervertidas de sus compañeros. ( N/A: Y de las mentes pervertidas de mis queridas lectoras que se lo estarán imaginado!)

Para los dos jóvenes era como estar en clase de anatomía. Tenían ganas de explorarse, de estudiarse... de probarse.

De experimentar cada sensación que ambos se producían con tan solo un pequeño roce de pieles. Saltaban chispas cada vez que se dedicaban alguna mirada. No hacía falta hablar. Sus cuerpos lo pedían a gritos. Sus miradas lo pedían a gritos. Sus corazones lo pedían a gritos. Querían unirse y ser uno.

Sasuke se aferró al cinturón de su koi y trató de quitarlo, aunque por sus formas de hacerlo, mas bien, trató de arrancarlo, pero de repente unos brazos fuertes cogieron a Naruto por los hombros.

- Lobo hijo de puta! Deja en paz a mi novio!- gritó Gaara que apareció de repente.

Aquella voz estridente hizo despertar a los dos chicos del paraíso.

- Pero que carajo?...- dijo Sasuke percatándose de que estaba con el torso desnudo y con la bragueta abierta.- Que coño ha pasado aquí?

- Pretendías follarte a mi novio? Eh? Cabrón!- chilló e intentó abalanzarse contra Sasuke.

- Gaara para!- chilló el rubio agarrándolo por la espalda.- Déjale en paz!

- Te mataré gilipollas! Suéltame Naruto!- intentó desprenderse de su rubio, pero éste lo apresaba fuertemente.

- Déjale Gaara!

- Ahora quieres matarme?- preguntó tranquilamente el Uchiha mientras se ponía la camisa del uniforme.- Hace un rato querías reconciliarte conmigo y ahora me deseas lo peor? Aclárate de una vez mapache estúpido!

- Uruse cabrón!- logró soltarse de Naruto y liberó a su fiel amiga

- Ieeeeeeeeeeeeeeee!- gritó el ojiazul mientras corría a detener al pelirrojo.

El pelinegro, harto de su rival y harto de ceder siempre a sus escrúpulos,( pues no olvidemos que era un Uchiha) decidió usar su chidori, en aquel instante no pensó en que aquella técnica podría desencadenar una sangría; no le importaba destruir su colegio ni tampoco le importaba matar a las personas de su alrededor. Ahora su cerebro, cargado de furia, deseaba hacer añicos a aquel pelirrojo costase lo que costase.

De su brazo izquierdo comenzaron a surgir unas leves descargas eléctricas azuladas que a cada segundo parecían intensificarse mas. Pronto una luz cegadora penetró en las pupilas de los allí presentes.

- Para Sasuke!- gritó Naruto- Si completas ese jutsu te expulsaran del colegio y nos matarás a todos!

Pero el Uchiha no le escuchó y completó su técnica que consistía en una " bola" eléctrica de tamaño medio, sonrió extasiado al verla, pues le encantaba aquel color azul celeste brillante, pero lo que mas le producía placer, era la cara de Gaara, una cara que describía terror en estado puro.

- Vaya... pero que te pasa Gaara? Te da miedo mi jutsu?- preguntó Sasuke en tono sarcástico.

El pelirrojo tragó saliva y el miedo le paralizó el cuerpo, por lo tanto la arena se detuvo a esperar sus ordenes.

- Como? No te oigo estúpido mapache!- chilló mientras se llevaba su mano libre al oído en un movimiento chulesco y vacilón- Te la vas a tragar enterita! CHIDORIIII!

En los ojos del de la arena se reflejaba aquella bola de luz que se acercaba con violencia hacia el, su cuerpo reaccionó colocando a Naruto delante suyo, para que le impactara a él la parte mas fuerte y quizás así pudiera darle tiempo a escapar. (N/A: Que cabrón que eres Gaaraaa! Poniendo en peligro a tu novio! Esto no me lo esperaba de ti! O.O*)

El rubio estaba en lapsus, su cuerpo no reaccionaba y sus ojos no alcanzaban a ver nada, pues aquella luz azulada y destellante se aproximaba a él, quizás le quedaba tan solo una milésima de segundo de vida... Cerró fuertemente los ojos y se despidió de su padre mentalmente...

- ... Por esa razón esta villa fue construida en el año 1965, gracias a unos esclavos senegaleses que un exuberante presidente japonés compró por medio millón de yenes a Mohombi Manahiri, rey del noreste de África. Pronto, la aldea creció y numerosas gentes llegadas de todo el continente se instalaron a vivir aquí, pues Konoha era famosa por su paz y su riqueza. Entonces entró en la nación del Fuego y por ello, comenzaron a surgir los Kages que son...

- Disculpe Itachi, se lo que es un Kage...- interrumpió Fushika mientras se llevaba una mano a la boca para aminorar un sonoro bostezo, pues desde que pisó el interior de aquellas instalaciones, aquel profesor le explicó parte de la historia de Konoha, cosa que a él le importaba un pimiento.

- Le pido disculpas señor, es que soy profesor de historia y como me den cuerda en estos asuntos, no puedo parar jeje!- rió el docente mientras le señaló el lugar que habían llegado- Este es el laboratorio de física y química, aunque se vea muy pequeño tenemos montones de utensilios, estamos pensando en tirar la pared del fondo y agrandar la aula, pero con los recortes que está sufriendo últimamente el sector educativo, creo que este año tampoco podrá ser..

- Vaya... No se a lo que vamos a llegar con este gobierno, también planea recortar recursos en la sanidad pública.- comentó el empresario, pues le encantaban los temas de política.

- Tiene razón! Y que opina usted sobre retrasar la jubilación a los 67 años? Maldición! Yo tengo veinticinco años y aún me quedan muchos años para trabajar!

- Veinticinco años? Entonces usted nació en el...- calculó mentalmente.

- Sí, en el año 1986.

El gordo sonrió. De momento tenía dos hipótesis, las cuales coincidían con Itachi Uchiha. Cada vez estaba mas seguro de que aquel niño tímido y educado, hijo de su gran rival económicamente hablando era él. La desesperación inundaba cada vez mas su grueso cuerpo. Quería saber en inmediato si sus sospechas se confirmaban.

- La siguiente aula pertenece al departamento de matemáticas. Como se te dan Karin?

- Eh? P-pues... bueno...- la niña se sonrojó- Regular Itachi-sensei.

- No te preocupes guapa, en esta asignatura te tocará un profesor muy majo llamado Iruka, ya verás como las aprobarás con buenas notas!- sonrió.

La niña le devolvió la acción y asintió con la cabeza.

- Bien y si seguimos nos encontraremos con...

- Disculpe Itachi, necesito ir al lavabo, le importaría indicarme donde se encuentra.- volvió a interrumpir el empresario.

- Claro señor, justamente hay uno al frente del pasillo. Esperaremos fuera.

- Gracias.- le hizo una reverencia.

Al cabo de diez minutos Itachi revisó su reloj.

- No crees que tarda mucho tu papá?

- No se crea, suele tardar bastante ya que antes de desayunar se come tres kiwis diarios.

- Ah! Entiendo jejeje..

De repente su risa fue entrecortada, ya que sus ojazos negros divisaron los azules cristalinos de Deidara. El corazón le dio un huelco. Desde ayer por la noche que no habían compartido palabras, pues el Uchiha no sabía como mirarle a la cara. Se había declarado a su rubio y no sabía como éste iba a reaccionar, por no hablar de que casi consumaron, por eso trataba de evitarlo todo el día.

Se sentía culpable y estaba enfadado consigo mismo, se arrepentía de haberse dejado llevar por sus instintos mas pasionales, pero sentía que su cuerpo era como un imán que buscaba desesperado su otra mitad, en este caso la otra mitad era Deidara, además su anatomía le pedía a gritos experimentar con otra, pues a sus veinticinco años aún era "virgen" y sus hormonas comenzaban a estar hartas de tanta ausencia de calor.

Que diría Sasori si se enterase de que besó a su novio?... que diría si se enterase que acarició su suave cuerpo?... y que estuvo a punto de hacerle sexo oral? Y de que se le declaró?

Estaba claro que no quería meterse en mitad de aquella pareja, aunque supiera de antemano que el marionetista en realidad no lo amaba lo suficiente, pero si vivir en la mentira hacía feliz a su guapo rubio, quizás sería hora de marcharse por un tiempo a otra villa y poder descansar cuerpo y mente.

El artista se aproximaba, el profesor de filosofía no aguantó mas la presión y penetró en los lavabos, allí se encontró al viejo lavándose las manos, al verlo, éste sonrió con una pizca de malicia; así que cerró la puerta de aquel lugar.

Itachi lo miraba atónito. Que coño pretendía cerrando la puerta?

- Disculpe mi atrevimiento señor, pero que está haciendo cerrando la puerta?

Fushika, sin mas preámbulos se acercó tanto a su " presa" que apenas podían chocarse las respiraciones de ambos. Una empalagosa olor a perfume caro inundó el sentido del olfato del mas joven, quería apartarse porque temía desmayarse, pero no lo hizo ya que Jiraya le había mencionado que éste era un hombre muy importante y debía ser cortés con él. Como siempre, tenía que sonreír y hacerse el simpático con otro pez gordo.

El empresario se acercó al cuello del ojinegro y comenzó a olisquearlo desesperado.

El mas joven no alcanzaba a entender nada de lo que aquel hombre estaba haciendo. Quizás aquello era normal en su país, pero desde luego en Konoha no... quizás aquello era como un especie de saludo o algo por el estilo.

Claro estaba que empezaba sentirse incómodo, pero tal y como le prometió a Jiraya, aguantó con firmeza aquella extraña acción.

- Jazmín... Hueles como el jazmín...- dejó caer el empresario apartándose del joven profesor.- No hay dudas, eres Itachi Uchiha, cierto?

Se produjo un breve silencio, el cual el del sharingan rompió a continuación:

- Como a sabido mi apellido?

- Je! Quizás a otros logres engañar, pero a mi no, conozco tu olor corporal como si fuera la única fragancia que existiera sobre la faz de la tierra.

- Disculpe pero no logro entender...

- Itachi, de veras no te acuerdas de mi?

El docente lo repasó de arriba abajo, esta vez fijándose en cada arruga que formaban sus miembros en el oscuro y caro traje de Armani; se fijó, también hasta en el último poro menos visible de su piel, pero al llegar a la altura de sus ojos, se detuvo y negó con la cabeza.

- Estabas hermoso vestido de colegiala aquella vez en la fiesta que organizó el patriarca del clan Uchiha, es decir, tu padre.

- M-mi padre... Como sabe que es mi padre?

- Porque yo soy aquel hombre que intentó hacer negocios con él hace ocho años aproximadamente...- volvió a acercarse al mas joven, pero esta vez lo agarró de la barbilla, preparó su mirada mas desafiante y declaró- soy el señor Fushika.

Los ojos de Itachi se agrandaron como platos.

No podía ser! Aquel hombre que intentó mancillarlo de pequeño estaba frente a sus narices sonriéndole de forma vacilona.

Ahora que sabía quien era, le sonaba todo: Sus ojos, aquellos que lo miraban con pura lujuria mientras él yacía debajo suyo. Aquella nariz que succionaba el olor a testosterona que él producía cada vez que se acercaba demasiado a su cuerpo. Aquella boca que lamió y mordió todos los recovecos de su anatomía. Aquellas manos ásperas que lo desnudaron lentamente... y aquellas piernas fuertes que no lo dejaron escapar y apenas respirar...

Flash Back:

20 de Julio de 2003

- Como as crecido Sasuke-kun!- exclamó la condesa del país del fuego mientras pellizcaba levemente la mejilla del heredero menor de los Uchiha.- La última vez que te vi, tu mamá te llevaba en brazos! Eras un lindo bebé!

Pero el niño, lejos de hacerle caso, se encontraba visualizando a otros chiquitos de su edad que jugaban tranquilamente con unos cochecitos de juguete, pues tenía ganas de unirse a ellos y declararles la guerra, pues él era el temible Jack Sparrow, cuyo pirata debía mandar y sembrar el terror, sin mencionar que tenía unas ganas locas de probar su espada de juguete que venía incluida con el disfraz.

- Hijo, que se dice cuando te hacen un cumplido?- preguntó Fugaku un tanto molesto por el comportamiento de éste.

- A-Arigatou!- chilló y se marchó corriendo hacia los niños, estos al verle con la espada en alto, dejaron sus juguetes y huyeron a toda prisa.- A donde creéis que vais? Esperad! Soy el capitán Jack Sparrow!..

- Disculpe Lady Minako- el patriarca le hizo una reverencia en señal de arrepentimiento.

- No se preocupe Uchiha-sama, es normal a su edad- sonrió y se giró hacia Itachi- Tú también has crecido mucho, es mas, te estás convirtiendo en una bella muchachita.

Fugaku ahogó una carcajada y dijo:

- Con el debido respeto Lady Minako, Itachi es un chico.

- Oh! C-claro! jejejej! Discúlpeme señor Uchiha- le hizo una reverencia y se marchó nerviosa, pues sentía que había deshonrado al clan Uchiha y más a Fugaku, el hombre que intentó seducir de joven.

A lo lejos, el patriarca divisó a Fushika, que se encontraba sentado en un gran sofá que estaba ubicado en un rincón de aquella gran sala.

- Hijo, Fushika está en el sofá, acompáñalo toda la noche y haz todo lo que el te pida. Sé cortés, simpático, dale conversación... En definitiva, no me decepciones.

- Así será papá, pero quisiera preguntarte algo.

- Dime.

- Por que tanta devoción por Fushika-san?

- " Porque gracias a él seré el hombre mas rico de Japón" Porque es el mejor cliente que he tenido. Es muy buena persona y hay que tratarlo como tal.- mintió.

Itachi asintió con la cabeza y puso rumbo hacia dicho empresario.

- Buenas noches Fushika-sama- le hizo una reverencia- Espero que la fiesta esté siendo de su agrado.

- Disculpe. La conozco señorita?

- Pues claro, soy Itachi.- sonrió- Le gusta mi disfraz?- se volteó luciendo su uniforme escolar femenino, el cual le hacía un cuerpo envidiable.

- I-Itachi? En serio eres tu?

Se levantó del sofá conmocionado. En serio aquella hermosura era el mayor de los Uchiha?

Lo examinó con suma concentración: Primero comenzó por su hermosísimo rostro. Se había maquillado sencillamente con pinturas que casi no se apreciaban; tan solo una rayita finita en los ojos, un poco de blush rosado en sus mejillas y un gloss transparente que aumentaban sus carnosos labios. La verdad es que no necesitaba maquillaje, pues Itachi poseía una gran belleza y un semblante sereno e intrigante que pocos tenían, aquel conjunto lo hacía tremendamente interesante. El cabello, largo y brillante; de un color negro ébano precioso, perfectamente desenredado que le caía sensualmente por la altura de la espalda. El uniforme moldeaba a la perfección su hermoso cuerpo delgado, la camisa le quedaba un poco holgada por la parte del busto por la cadencia de estos y la falda dejaba a la vista unas piernas algo fornidas a causa de las pocas tardes que se pasaba entrenando como ninja; pero a Fushika no parecía molestarle, pues lo que mas le excitaba era pensar que detrás de aquella apariencia de señorita, se hallaba un chico; es decir en vez de unos pechitos, se encontraría unos pectorales que comenzaban a formarse y en vez de una vulva, se encontraría con un sabroso miembro viril.

Al pensar aquello, Fushika se relamió los labios y miró con deseo al joven que se sentó inmediatamente a su lado.

- Estás increíblemente deslumbrante Itachi- le guiñó el ojo.- Eres una bellísima colegiala.

- Arigatou! Y usted está muy gracioso vestido de perro!

- Soy un oso.

- Ah!.. jeje claro estaba bromeando!- mintió.

De repente se apagaron las luces y en mitad de la sala aparecieron cuatro geishas. Cada una vestía un kimono de colores diferentes pero acordes con la estación del año que se estaba viviendo, es decir, reinaban las hojas verdes, las ramas de los árboles floridos y las flores típicas de ese periodo. El peinado era el típico moño grande con numerosos adornos en el pelo. El maquillaje es lo que mas impactó a Itachi. Aquellos rostros completamente blancos, le producían respeto a la vez que intriga. Le embelesaban aquellos ojos rasgados de raya negra y gruesa que perfilaba aquellas miradas serenas e interesantes. Los labios pintados del color de la pasión le ponían la piel de gallina.

Definitivamente las geishas eran seres como de otro mundo. Fantásticas; eran muñecas perfectas. Por mas que buscaba algún error, no lo encontraba. Eran mariposas e increíblemente enigmáticas.

De repente, se escuchó una nota suave de una flauta de bambú. Las chicas sacaron de sus kimonos unos abanicos que simulaban el emblema de la familia Uchiha. Esto agradó a todo el público allí presente y aplaudió. Junto con la flauta, sonó también un shamisen y así los dos instrumentos comenzaron a crear una dulce música que las geishas embellecían con sus delicados movimientos.

- Debo felicitarte Yuta, estás organizando muy bien esta velada y la idea de las geishas me parece estupenda.- comentó Fugaku mientras vigilaba de lejos a Itachi, sonrió cuando vio a su contrincante reírse a carcajadas- Todo está saliendo a pedir de boca, mis invitados parecen estar pasándoselo en grande y Fushika parece estar divirtiéndose con mi hijo.- se hizo un breve silencio, ya que lo que iba a decir a continuación no constaba en el diccionario made in Uchiha, ya que eso significaba que se rebajaría de su nivel de " noble"- gracias Yuta.

El mayordomo hizo una mueca sorprendido por lo que acababa de escuchar. Por primera vez en los veinte años que llevaba sirviendo al clan Uchiha, su amo y señor lo estaba halagando, cosa que por mucho que se esforzaba para ganárselo, jamás lo escuchó salir de sus labios. Sonrió disimuladamente y sus mejillas se tiñeron de un leve color rojo. Sacó un pañuelo de su uniforme y se secó una lagrima que le resbalaba feliz por su rostro.

A parte de que era su amo, Yuta tenía un secreto inconfesable. Estaba locamente enamorado de él.

Desde la primera vez que sus ojos del color de la miel se fijaron en los oscuros y fríos del patriarca Uchiha; su corazón comenzó a latir con mucha intensidad y su cuerpo lo reflejaba con leves escalofríos, que con el tiempo, aprendió a controlar. Desde aquel momento se creó un fuerte vínculo entre ellos, que con tan solo una mirada, el mayordomo entendía a la perfección lo que su amo quería o necesitaba.

A pesar de su juventud, ( tenía 20 años cuando entró a servir a los Uchiha) Yuta tenía claro que quería ser el mejor, así que comenzó a dejarse la piel en las tareas de la casa, tanto que a veces llegaba a tomarse en un solo día ocho cafés bien cargados, pues si de algo podía presumir es de que era muy trabajador, a parte de eso; era el mayor de cuatro hermanos y debía esforzarse para traer dinero a casa, ya que sus padres estaban enfermos y no podían trabajar.

Pero por mas que se esmeraba en hacer las cosas bien, Fugaku, jamás lo felicitaba, aquello lo hundía y dificultaba su autoestima; pero con el tiempo aprendió que era mejor el silencio, que las numerosas riñas que solía tener con el resto del personal de servicio. Entonces comprendió que su amo lo apreciaba y desde aquel momento encerró sus sentimientos en una coraza indestructible y se dedicó a dejarse las entrañas en el cuidado de su amado jefe.

- Gracias Fugaku-sama, sabe que para mi es todo un honor complacerlo- le hizo una reverencia.

Mientras tanto, Fushika e Itachi miraban anonadados el baile de las geishas.

- Parecen mariposas bailando entre las flores, verdad Ita-kun?

- Si, son muy hermo...

La palabra que salía de los labios del menor fue interrumpida por una sensación de aspereza en su muslo. Dirigió su mirada hacia aquella parte y vio asqueado la mano del empresario que danzaba haciendo circulitos.

Pero quien coño se creía que era para tocarlo de aquella manera? El Uchiha buscó a su padre con la mirada, lo encontró y le hizo una mueca como diciendo " Fushika me está tocando...", pero éste lejos de defender a su hijo, le dedicó una leve sonrisa y zarandeó la mano como diciendo " déjale..."

De repente la música dejó de sonar y las chicas de bailar, pues un intrépido Jack Sparrow en miniatura apareció en mitad del espectáculo luchando con otro niño disfrazado de Capitán Garfio.

- Y-Yuta que demonios está pasando?- preguntó Fugaku aturdido por la escenita- Que carajo hace mi hijo interrumpiendo el baile? Te dije que lo vigilaras!

El mayordomo empezó a sudar frío. Maldijo a Sasuke. Otra vez ese maldito crío haciendo de las suyas! Desde que éste comenzó a dar sus primeros pasos ya comenzó a darle problemas; como aquella vez que el señor y la señora Uchiha le dejaron a Sasuke a su cargo y el pequeño se tiró una tele encima. Aún no entendía como no murió del disgusto, por suerte Itachi lo ayudó a curar sus heridas y le prometió que no se lo diría a su padre. Como podían ser tan diferentes aquellos hermanos? Itachi era muy callado y bueno, pero Sasuke era el demonio en forma de bebé.

Hubo otro percance cinco años mas tarde cuando Yuta los llevó a un parque. El mayor ojeaba un libro de historia tranquilamente, pero el menor corría, saltaba y se revolcaba por el lugar. Maldito instante que le quitó la vista de encima, pues cuando volvió a estar al tanto Sasuke había desaparecido. Casi le dio un ataque al corazón. Comenzó a buscarlo desesperadamente por todo el recinto y no tuvo éxito. Madre mía como le iba a decir a su amo que había perdido a su hijo?

Minutos mas tarde, Itachi lo encontró en el puesto de los helados saboreando un delicioso cornetto soft de chocolate.

Yuta respiró aliviado cuando lo vio aparecer de la mano de su hermano mayor como si jamás hubiera roto un plato en la vida.

Otra vez mas salió victorioso, aunque con una ansiedad que no lo dejaba apenas respirar.

- Yuta! Yuta me estás escuchando?

El ojimiel despertó de sus amargos recuerdos cuando escuchó la voz insistente de su amo.

- Disculpe señor. Sí, le estaba escuchando.

- Pues haz algo para que esta velada no se arruine! Sabes de antemano que hay invitados muy importante y no quisiera quedar mal!

- Ah señor Fugaku!- interrumpió un hombre que se acercaba a ellos.

- S-señor presidente... disculpe a mi hijo...- trató de explicarse el patriarca.

Yuta ya se encontraba arrodillado en el suelo mostrando sus disculpas en una perfecta y educada reverencia.

- Yo venía a felicitarle por la velada! Mire que llevo asistiendo a fiesta de alto standing y ninguna a sido de mi agrado, excepto esta. La actuación de las geishas me ha encantado, pero la de los piratas es increíble. Todos mis amigos se lo están pasando en grande. Muchas gracias Fugaku-san!- agradeció y se marchó a festejar.

La respiración de Fugaku volvió a la normalidad y su mayordomo sonrió al ver que la travesura de Sasuke se había convertido en un aliciente de diversión para sus invitados.

Cuando los piratas enterraron el hacha de guerra, los invitados pasaron a la gran sala comedor, que constaba de tres mesas tremendamente largas (como las de Howarts) y cientos de cojines para sentarse. Cuando todos estaban en sus respectivos sitios, el servicio de cocina, que estaba compuesto por veinte cocineros y cuarenta ayudantes, hicieron su triunfal entrada trayendo bandejas llenas de ricos manjares.

Para esa noche, Yuta había escogido el menú " platos del mundo", pues pretendía complacer a todos los extranjeros allí presentes, pues habían acudido a la velada casi todos los presidentes, ministros y gente importante de todos los países del mundo.

En el centro de todo, los Uchiha presidían la mesa.

Numerosas geishas entraban y salían de aquel comedor bastante ajetreadas, pues debían entretener y servir a mucha gente de suma importancia y algunas ya habían fijado sus objetivos en algún dirigente, sobretodo los que parecían triunfar mas era el presidente francés Nicolás Sarkozi y el italiano que no paraba de babear a las señoritas que se veían mas jóvenes, Silvio Berlusconi.

- Espero que todo esté siendo de su agrado señora Merkel- dijo con sumo cuidado el Uchiha.

- Si, este sushi está muy bueno. He de decirle que Konoha es un pueblo increíblemente hermoso.- dijo la canciller de Alemania mientras alzaba su copa vacía, una geisha le sirvió mas sake.- Gracias.

- Yo también lo creo!- interrumpió Zapatero, presidente de España- Esta mañana estuve visitando el edificio del Hokage y me encantó la decoración. Estoy pensando que España podría comprar mas producto japonés..

- Con el debido respeto señor Zapatero- interrumpió Merkel- Déjese de tonterías y arrime el hombro para poder recuperar Europa de la gran crisis actual...

- Querida señora, hoy estamos de fiesta, olvidemos la crisis por un rato!- chilló Nicolás mientras se llevaba a la boca una cucharada de frijoles con arroz.

- Tiene razón! Hay muchas mujeres hermosas en esta velada para ser aguafiestas!- se unió Berlusconi mientras se magreaba con un par de geishas.

- Que aburrimiento...- dijo el pequeño Sasuke con el tono de voz mas alto de lo que pretendía.

Fugaku le dio un golpecito con su pierna al muslo del muchachito, que comprendió que debía callarse.

Tenía ganas de irse corriendo de allí, de enchufar su play station y quedarse jugando toda la noche mientras durara aquella mierda de fiesta.

La cena pasó lenta y aburrida para los hermanos Uchiha, el pequeño se imaginaba mentalmente que era un valiente soldado que luchaba contra las fuerzas armadas talibanes tal y como lo hacía en su juego virtual de guerra.

El grande, en cambio, escuchaba las conversaciones de los presidentes e intentaba buscar lógica a lo que estaban diciendo, a parte de sonreír y darle conversación a Fushika, el cual parecía disfrutar de la velada mas que ninguno de los allí presentes... Esto provocaba en Fugaku una gran alegría, pues estaba cada vez mas cerca de hacer realidad su sueño; nadar en una enorme bañera cargada de billetes y billetes de 500 yenes...

Cuando terminó la cena, los invitados volvieron a pasar a la sala de fiestas y el aburrimiento de Sasuke se prolongó cuando un par de geishas se dispusieron a realizar la ceremonia del té; al final cayó dormido en los brazos de su padre. Las féminas allí presentes no paraban de mirar hacia estos, pues el pequeño embelesaba con su carita de ángel mientras dormía, aunque la belleza señorial y madura de su progenitor tampoco pasaba desapercibida. Itachi los miraba. Sus ojos negros desprendían una luz alegre que brillaba como nunca, pues estaba contento de que su hermanito recibiera todo el amor que Fugaku podía entregarle, pero no pudo evitar que una podrida brecha de celos se apoderase de su mente ya que antaño deseó con todas sus fuerzas que su padre lo abrazara así. No podía negar que cuando veía una escena así, los celos atacaban todo su cuerpo sin dejar ni un recoveco sin recorrer, pero se conformaba viendo que Sasuke era feliz.

Cuando la ceremonia terminó, se dio paso al vals del inicio del baile.

Fugaku quiso ser cortés e invitó a lady Minako a bailar, ésta loca de contenta aceptó rápidamente. Por fin podría tocar al patriarca Uchiha, el hombre por el cual estaba gravemente obsesionada y a cada segundo que pasaba maldecía a Mikoto por haber logrado seducirlo antes que ella. Cada noche, antes de acostarse, imaginaba lo feliz que sería si estuviera casada con él... Hasta se disponía a parir el número de hijos que quisiera Fugaku, pero de momento dejaría descansar su mente y disfrutaría del tacto suave que su kimono ( del de Fugaku) de algodón desprendía.

Se posicionaron en el centro de la pista y ella ni corta ni perezosa agarró al patriarca con todas sus fuerzas. Esta acción hizo que Yuta, situado en un rincón de la sala, se disgustara:

- "Zorra"- se dijo mientras cerraba los puños y apretaba los dientes con furia. En seguida tomó aire y se zarandeó sus gafas, pues un mayordomo debía guardar la compostura y eso lo sabía muy bien, así que volvió a estirar su cuerpo y dejó caer sus manos a la altura de su pubis cruzándolas.

Las personas que pasaban por su lado, se preguntaban si era una estatua, porque cuando Yuta demostraba su saber estar, no movía ni un solo cabello. Como aquella vez que su amo se encontraba jugando al ajedrez con un cliente en el jardín de la mansión. Él se encontraba al lado de su amo; inmóvil, rígido, estirado... De repente una abeja se le colocó encima de la nariz. Pronto empezó a sudar frío y las tripas se le movían rápidamente; deseaba espantarla lo antes posible, pero su condición de mayordomo se lo impedía. Vio como el insecto comenzaba a dar vueltas buscando el mejor sitio donde picar.

Por suerte un " Jaque mate" sentenció la partida y el ojimiel aprovechó para mover el rostro para que el insecto se marchara, pero el intento falló, iba a espantarla con la mano, pero la mirada indiscreta de Fugaku lo atrapó. Volvió a quedarse inmóvil y el insecto le picó. Yuta apretó los dientes con furia y se le puso la nariz roja como un tomate, por no mencionar que se le hinchó una barbaridad. Pasó unos cuantos días siguiendo un tratamiento y al final logró curarse.

Aissss las cosas que tenía que hacer por su amado amo...

Poco a poco la pista de baile iba llenándose. Sasuke estaba harto de las numerosas niñas que se le acercaban para bailar con él, pero este las rechazaba sin miramientos, en cambio cuando se le acercó el niño que vestía de Capitán Garfio se aferró sin cuidado a su brazo y lo sacó a la pista... ( N/A: O sea que a esa edad se te estaba despertando la condición homosexual, eh Sasuke? Jejeje así me gusta!) Aunque no tenía ni idea de bailar vals, intentaba moverse delicadamente, pero no lo consiguió, ya que su naturaleza " endemoniada" no se lo permitía.

La siguiente pareja en salir estaba compuesta por Fushika e Itachi, a éste último no le agradaba bailar, pero aquella noche debía hacer una excepción, además quería poner en práctica lo aprendido en las clases de etiqueta que había realizado.

A medida que el vals iba avanzando, Fushika se acercaba mas al cuerpo de su pareja de baile y no dudó en adentrar su mano en la falda del joven y magrear su culito respingón.

- Disculpe señor Fushika, he de ir al lavabo- dijo el joven y se marchó.

Pero no fue al dicho lugar, sino que se dirigió al jardín a tomar un poco el aire. Aquel gesto fue la gota que colmó el baso, pues Itachi no estaba dispuesto a que aquel hombre siguiera tocándolo. Le repugnaba. Estaba dispuesto a darle conversación, a servirle, a divertirlo, a honrarlo... pero de aquello a dejarse tocar, existía una línea bastante ancha y larga, que el empresario había cruzado sin permiso. Se dirigió al estanque y se quedó mirando su reflejo. El agua cristalina le devolvía la imagen de una joven muy hermosa, pero con el rostro ligeramente triste.

- "Por que papá insistió tanto en que me vistiera de chica? Y por que insiste tanto a que complazca a Fushika? Ahora que caigo dijo que había mucho dinero en juego... No me estará tendiendo una trampa?..."

- Hijo, por que te has ido del baile?- interrumpió Fugaku que apareció de repente.

Itachi dudó entre si decirle la verdad o no, sabía que había prometido hacer todo lo que Fushika quisiera, pero el comportamiento carnal no estaba en sus planes, así que se le encaró:

- Papá Fushika me ha tocado.

El mayor hizo una mueca divertida e intentó quitarle importancia:

- No le des importancia hijo, no ves que ha bebido mucho. Se ha puesto de sake hasta las cejas! Es normal que se le vayan las manos jejeej!

- Pues parecía bastante cuerdo cuando lo hizo!

- No te enfades y vuelve a la fiesta!

- Lo siento padre, pero no me encuentro con fuerzas ahora mismo.

El semblante de Fugaku cambió a uno serio. El mas joven temió aquella acción. Ahora que por fin parecían haberse reconciliado, hacía enfadar a su progenitor.

- Itachi vuelve inmediatamente a la fiesta.- dijo con un tono de voz bastante arisco.

- ... pero...

- Hijo no me contradigas! Ve a la fiesta!

- ...- bajó la mirada con el rostro completamente triste.

El patriarca levantó la mano con la intención de propinarle un guantazo ya que no iba a permitir que la velada se fuera a pique, sin mencionar que aquello conllevaba al trato que hizo con Fushika, pero se contuvo, así que su cerebro comenzó a iniciar aquel maquiavélico plan:

- Itachi...- el rostro volvió a cambiarle a uno sereno- tienes razón, si no te encuentras con fuerzas, ves a descansar a mi habitación.

- Arigatou otou-san!... Pero si no te importa iré a descansar a la mía.

- Ie! En mi habitación la cama es mas grande y el colchón es mas cómodo. Quiero que descanses bien hijito- le guiñó el ojo

- Muy bien como desees- le hizo una reverencia- Eres el mejor padre que existe sobre la faz de la tierra- sonrió y se marchó.

(N/A: Nooooo Itachiiiiii! No le creas! Todo lo hace por su propio interés! Nooooooo... – sigue desesperada durante veinte minutos- Ejem! Sigamos con la historia!)

Mientras corría por los laberínticos pasillos de la mansión, su mente se iba despejando de aquellos pensamientos nocivos hacia su padre, se prometió que nunca jamás dudaría de él. Entró en el gran dormitorio del patriarca Uchiha y se dejó caer en la cama. Cerró los ojos y trató de relajarse.

Lo que no se esperaba es que decenas de cámaras ocultas lo vigilaban sin cesar. Todas estaban estratégicamente puestas para que no se perdiera detalle del cuerpo del joven cuando estuviera completamente desnudo...

Al otro lado de las cámaras, concretamente en el zulo secreto que existía debajo de aquella habitación, numerosos hombres y mujeres esperaban inquietos el inicio de la " película porno".

- Vamos Uchiha! Cuando aparecerá Fushika? Queremos que esto empiece ya!- exigió el hombre que hacía de portavoz del grupo.

- Tengan paciencia señores, pronto verán como mi hijo es sometido...- contestó Fugaku mientras contaba mentalmente el fajo de billetes que sostenía en las manos.

- Espero que no nos decepciones! Hemos pagado mucho para ver sexo en directo!

- No se preocupen, seguro que les va a encantar!

- Eso esperamos!

En un rincón de aquella mini sala se encontraba Yuta observando aquel alboroto que producían aquellos viejos babosos. Aunque estuviera enamorado de su amo, no podía negar que algunas veces le asqueaba lo que hacía. El hecho de acostarse y torturar a menores y el hecho de vender a su hijo y exhibirlo como si fuera un muñeco de feria, le producía un sentimiento repugnante. A veces tenía que controlarse, ya que de buenas ganas, dejaría su parte educada y su saber estar por propinarle dos ostias a Fugaku y hacerle ver la realidad, pero era su mayordomo y le estaba totalmente prohibido contradecirlo.

Aquel instante debía luchar contra sus sentimientos, esta vez no se trataba de cualquier niñito de calle, si no del mayor de los señoritos a los que servía, Itachi, aquel que lo salvaba cuando ocurría algún percance con Sasuke, por ese motivo le tenía un gran cariño y un gran respeto; se zarandeó las gafas y adoptó su pose de siempre. Se prometió que en toda la " película" cerraría los ojos. Mentalmente rezaba al cielo para que alguna fuerza divina detuviera aquel panorama que en breve comenzaría.

Mientras tanto en la habitación:

Itachi se encontraba sumergido en un hermoso sueño donde su padre, madre y hermano se encontraban paseando felizmente por las calles de Konoha en un día soleado. Todas las gentes que pasaban se les quedaban mirando envidiosas de la alegría que sus caras reflejaban, pero aquel bello lugar se desvaneció por culpa del sonido estridente de la puerta del dormitorio. El joven abrió lentamente los ojos y en vez de encontrarse con un cielo claro, se encontró con la enorme lámpara de araña que colgaba del techo. Vió como Fushika cerraba la puerta con llave. Ésta acción desconcertó al muchacho, pero mas le extrañó que vistiera tan solo con un albornoz que casi dejaba entrever su entrepierna..

- Que hace usted aquí Fushika-san?

- Pasaba por aquí y me pregunté que qué coño habría detrás de esta puerta y para mi sorpresa me encuentro con una dulce colegiala...-se acercó a la cama.

(N/A: Cabrón! No te hagas el remolón que tú ya sabías lo que te encontrarías!)

- Como dice?

El empresario lo calló poniéndole un dedo en los labios.

- Prometo intentar no hacerte daño.

Le cogió de la barbilla y le plantó un morreo en la boca. El del sharingan se apartó de él inmediatamente.

- Pero que demonios está haciendo?

- Ita-kun... vamos, no seas estúpido! Túmbate en la cama y déjate llevar!

- Perdone, pero quien se cree que es usted para decidir que hacer con mi cuerpo?

- Es que no quieres honrar a tu clan? No quieres honrar a tu papá?

El otro calló y bajó la mirada, pues aquel era uno de su mayor deseo.

- Se lo mucho que deseas ser aceptado por tu clan. Imagínate andando por la casa familiar y que todos se voltearan a saludarte, a darte abrazos y besos... que te llamasen por tu nombre, no como ahora, que ni se dignan ni a mirarte cuando pasas cerca de ellos. Pero todo eso puede cambiar esta noche. Entrégate a mi y yo haré que seas feliz.

Su clan. Su padre. A veces se maldecía por pertenecer a una de las familias mas importantes de Japón. No es que estuviera disgustado con esta en si, pero a veces soñaba con ser un chico normal y corriente.

Ahora debía escoger entre su dignidad u honrar a los Uchiha.

-" Si honro a mi clan y a mi padre... conseguiré ser feliz"- se decía el menor mientras se acomodaba en la cama.- " probablemente si.."- miró al empresario desafiante- Hágame lo que quiera, pues.

- Te aseguro que jamás te arrepentirás dulce principito- se despojó de aquellas ropas con un chulesco movimiento de mano.

El menor optó por cerrar los ojos. No quería ver aquel cuerpo que lo poseería en breve.

- No cierres los ojos Ita-kun.- mandó el otro mientras se echaba encima de su compañero, éste al sentir su peso hizo una mueca de asco.- Vamos ábrelos mi amor.

Estas últimas palabras provocaron en el Uchiha una reacción asquerosa:

- No me hable tan cariñosamente por favor.

- Eres mi amante, que menos que ser amable y cariñoso contigo?- le pellizcó levemente la mejilla que estaba sonrojada a causa del sofocante calor que comenzaba a reinar en aquella habitación.- Comencemos la fiesta...

Empezó por desabrochar cuidadosamente los botones de aquella camisa blanca que tan bien le sentaba al rostro de su amante. Cuando hubo terminado la depositó al lado lentamente intentando no arrugarla. A continuación se detuvo a admirar aquellos pectorales que se estaban formando. El contraste de los rosaditos pezones con su piel blanca le parecía hermoso.

Su instinto le decía que los mordiera y lamiese lo antes posible, pero Fushika quería ser todo un caballero y le gustaba hacer las cosas ordenadamente y lo primero que había escogido era desnudarlo por completo, después ya se encargaría de darse todo el placer que equivalía a los quinientos mil millones de yenes.

Después sus manos se condujeron a la cremallera lateral de la falda plisada, la bajaba lentamente tratando de ser delicado, pero estas acciones en vez de relajar a Itachi, lo ponían mas nervioso de lo que estaba. La falda finalmente fue desprendida de su cintura y tan solo se quedó en braguitas. El mayor sonrió cuando vio aquella pieza de ropa ya que aquella prenda era blanca y con encaje; quizás muy femenina para el bulto que tapaba... pues no olvidemos que los Uchiha presumían de estar muy bien dotados.

Los dedos del empresario se posaron en la ropa interior. A Itachi le temblaron las piernas. Se estaba acercando a su miembro viril y eso le causaba un pudor terrible. Desde bien pequeñito que no le gustaba que nadie le viera su entrepierna ni siquiera su madre, al único que dejaba era a su hermano cuando se bañaban juntos y a regañadientes.

Las braguitas resbalaron por sus piernas y se dirigieron a la nariz de Fushika, el cual las olfateaba absorbiendo el aroma a testosterona que desprendían.

Aquel gesto repugnó al Uchiha, el cual aprovechó para taparse su miembro con las manos. Se sentía indefenso, era la primera vez en mucho tiempo que alguien iba a verle desnudo. El empresario se dejó de historias y esta vez lanzó la prenda sin miramientos, pues la olor a aquella hormona masculina lo excitaba al máximo.

Se acabaron los miramientos.

Volvió a echarse encima de su compañero pero esta vez clavó su mirada en la suya. Era una mirada que describía pura lujuria y puro deseo carnal. En cambio la del adolescente describía terror y vergüenza. Durante el tiempo que había estado con Fushika jamás le había visto aquellos ojos tan desorbitados, parecía que lo estaba poseyendo el mismísimo diablo.

Un beso furtivo selló los labios del menor, a cada segundo que pasaba se hacía mas intenso hasta que la lengua del que estaba encima penetró la boca del otro. Una lágrima resbaló por las mejillas del adolescente.

Desde hacía bastante tiempo, Itachi deseaba experimentar que se sentía cuando besaban a alguien por primera vez; si era verdad que un montón de mariposas recorrían tu vientre como decían... pero no fue así; lo único que le recorrió fue una sensación repugnante que le penetraba por todas sus venas.

El empresario se separó de él para coger aire y luego le mordió el labio inferior. Producto de aquello, al joven se le escapó un sonoro gemido.

Esto agradó a los que estaban visualizando la escena por las cámaras y aplaudieron complacidos. Fugaku sonrió al ver que sus invitados comenzaban a pasárselo bien; deseó que aquello terminara pronto para recibir con "las manos" abiertas su bien mas preciado: el cheque de quinientos mil millones de yenes.

- Eres muy guapo Itachi- soltó de repente Fushika mientras sus manos acariciaban su torso- Que suerte tenéis los Uchiha de ser tan hermosos...

Después de estas palabras bajó y mordisqueó levemente su cuello.

- Le ruego que no me deje ninguna marca.

Una sonrisa sarcástica apareció en el rostro del mayor, pues su intención era todo lo contrario; quería dejarlo marcado para que todo el mundo supiera que Itachi Uchiha le pertenecía, así que clavó con esmero sus dientes y en el pálido cuello de éste apareció inmediatamente la marca que lo condenaría a recordar por un tiempo aquella fatídica noche.

Bajó y bajó hasta encontrarse con aquellos botones rosaditos tan deliciosos. Primero los estimuló con los dedos. El Uchiha pudo sentir como una sensación eléctrica comenzaba a manar desde su interior. No quería reconocerlo pero comenzaba a gustarle. Después de unos minutos, fue la húmeda lengua de Fushika la que lamió aquella parte. La cara del menor fue recomponiéndose hasta describir una pizca de placer.

- Te gusta verdad...?- se incorporó un poco hasta lograr que sus miembros se rozaran, cuando lo consiguió decidió moverse hasta que notó que el de Itachi se ponía duro.

Apartó su pierna derecha para que la cámara que enfocaba aquel lugar reflejase estupendamente la entrepierna del joven.

Los del zulo gritaron extasiados al ver aquello y pedían que se produjera lo antes posible el momento esperado: la penetración.

Sorprendentemente, el patriarca Uchiha se encontraba de espaldas a la gran pantalla con la mirada baja y el rostro ligeramente serio. Quizás de su frío corazón había surgido una pequeña flama de calor que representaba la estima a su hijo, pero cada vez que observaba los fajos de billetes en su mano, el fuego que parecía crecer se desvanecía por completo.

Fushika intuyó la desesperación de la gente que los miraba y decidió no entretenerse mas en aquella zona tan adictiva, así que descendió lamiendo su cuerpo hasta encontrarse con su pubis.

Esta acción hizo erizar hasta el último vello del menor. Por mas que quería ocultar su cara de placer, no podía esconderla, pues aquel hombre realmente hacía maravillas en su anatomía; sabía donde tenía que lamer..sabía donde tenía que morder...sabía donde tenía que acariciar para producir escalofríos a Itachi. Se notaba que Fushika era un hombre experimentado y se intuía que no era el primer niño que tocaba.

Éste sabía muy bien que el menor era virgen, pero quería recrearse los oídos:

- Ita-kun... te han hecho alguna vez una mamada?

El receptor no contestó ya que aún seguía sumergido en aquella espiral de placer que las manos de su compañero despertaban cada vez que acariciaba algún recoveco de su cuerpo

- Ita-kun mi amor!

Como vio que éste no reaccionaba, decidió dirigirse a su pene en cuanto antes. Cuando sus ojos se fijaron de verdad, flipó.

Como un niño de tan solo diecisiete años podía tener un miembro tan grande? Y eso que aún no tenía la erección completada. En aquel momento le dio gracias a dios de que él fuera el activo. Reconoció que se puso un poco celoso. Por mas que comparaba su entrepierna con la del adolescente, su autoestima de " macho" se rompía en mil pedazos.

Ahora podía confirmar con certeza los rumores que corrían acerca del tamaño de los paquetes de los Uchiha.

Sin mas preámbulos, cogió la base del pene de su amante y lo lamió con la punta de la lengua. Esta sensación hizo despertar a Itachi, pues otra sensación desconocida amenazaba por salir a la superficie...

- Q-que está haciendo Fushika?

- No me ves querido Ita-kun? Voy a hacerte sexo oral.

- S-sexo oral?

- Tranquilo pequeño principito. Ya verás como te gusta.

- No! Déjeme!

Pero lejos de detenerse, el empresario hundió más su cabeza entre las piernas del Uchiha.

- Ieeee! Onegai! Onega...

No pudo completar la súplica ya que un cosquilleo agradable comenzó a surgir por aquella parte íntima. Le gustaba. Fushika aumentó el ritmo de sus lamidas. Aquel cosquilleo se potenciaba y esta vez Itachi no reprimió ni sus gemidos, ni intentó ocultar su cara de placer total.

- Ah! Ah!

El otro obviamente no podía hablar ya que su boca estaba trabajando, pero le encantaba que su amante gritara su nombre.

De mientras, en el zulo la gente vitoreaba y se excitaba al escuchar los gemidos del heredero Uchiha. Muchos de ellos se acariciaban sus partes disimuladamente y otros discutían con Fugaku el precio de pago por acostarse nuevamente con su hijo.

En el rincón de la sala, Yuta permanecía con los ojos cerrados tal y como se había prometido. Lloraba en silencio y rogaba que acabara aquel infierno.

- Quieres que pare principito?- preguntó Fushika mientras le acariciaba la zona del perineo.

El otro negó con la cabeza.

- Quiero escucharte Ita-kun! Quiero oírte suplicar que no pare!- le apretó el pene.

- Aaaah! No pare! Onegai no pare señor Fushika!

- Está bien mi amor! tus deseos son ordenes para mi!

Volvió a sus tareas, pero esta vez aumentó el ritmo de su lengua. Al joven le encantaba el contraste tibio que ésta producía en su miembro. Lo disfrutaba a tope y a cada segundo que pasaba su cuerpo le pedía más y más...

Un cosquilleo placentero comenzó a surgirle por sus testículos, entonces el calor que sentía en su cuerpo ascendió considerablemente; esto hizo que empezara a sudar y las piernas presentaban pequeñas convulsiones. Estos cambios físicos predecían que el orgasmo estaba próximo, entonces el empresario disminuyó el ritmo ya que pretendía retrasárselo.

- Por que para? Siga por favor!

- Paciencia Ita-kun!- aprovechó aquel instante para soplarle la puntita del pene, que con la saliva produjo una sensación de frescura muy agradable.

Al pasivo le atravesó un escalofrío por todo el cuerpo poniéndole la piel de gallina.

No pudo aguantar más y se produjo una descarga eléctrica en el interior de Itachi.

- AH! Aaaah! M-me corro...!

- Eso es pequeño, échalo todo!

El mayor aprovechó para quitarse del medio ya que aquel momento era crucial para los que espiaban por las cámaras.

- Aaaaah! F-Fushika-san...- eyaculó manchando parte de su abdomen.

Para darle mas depravación al asunto, el activo untó un poco de semen en su dedo y se lo llevó a la boca, chupándolo con esmero como si fuera un helado de vainilla:

Delicioso principito.

El otro simplemente intentaba recuperar todo el aire perdido, sin duda había sido su mejor orgasmo.

Aprovechando el momento de lapsus por parte de éste, Fushika lo volteó, levantó sus caderas y le abrió las piernas. Se llevó un dedo a la boca y lo lubricó con su saliva, entonces se propuso a metérselo al joven...

Mientras tanto, en la sala secreta, reinaba un silencio sepulcral, pues el momento decisivo estaba a punto de comenzar.

- Discúlpeme señor Fugaku- comenzó Yuta- quería comentarle una cosa.

- Dime.

- Sé que no soy nadie para decirle esto pero...- se arrodilló en el suelo e hizo una reverencia- detenga esta crueldad por favor.

- Crueldad?- rió sarcásticamente- Mi hijo lo está disfrutando.

- Ya pero...- aquella situación lo estaba matando, así que se le encaró- ya no es su disfrute, sino la confianza que a depositado en usted. Itachi no sabe que todo esto lo a planeado usted para su propio interés!

El patriarca le propinó una bofetada a su súbdito.

- Pero quien te crees que eres tu para cuestionar mis hazañas? Te recuerdo que solo eres un simple mayordomo!

- Pero con todo mi respeto...

- Uruse! Si no quieres que te despida ahora mismo!

- " Tiene razón, solo soy un simple mayordomo que sirve a la casa Uchiha" (N/A: A la casa Phantomhive! Como diría Sebastián Michaelis! Jejeje)

Volvió a su rincón pero no estaba dispuesto a dejar que aquello continuara, se quitó sus guantes blancos y comenzó a hacer sellos disimuladamente, finalmente inició su jutsu mental, que consistía en introducirse en la mente de su contrincante para poder torturarlo, pero en este caso, era para poder avisar a Itachi.

Se concentró al máximo y su chakra viajó por toda la mansión hasta llegar a la habitación del " sexo". Logró introducirse en la mente del joven que seguía en lapsus.

Yuta: Señorito Itachi.

...

Yuta: Señorito Itachi!

Itachi: S-si... quien es?

Yuta: Soy Yuta, el mayordomo.

Itachi: Que haces metido en mi mente? No ves que estoy ocupado!

Yuta: Vengo a avisarle de algo muy importante!

Itachi: Me estás viendo desnudo?

Yuta: Con el debido respeto señorito, ahora no es momento para tonterías! Sé porque su padre insistió tanto a que asistiera a esta velada...

Itachi: Como dices?

Yuta: Su padre le está prostityendo.

Itachi: Pero de que me estás hablando? Mi padre no sería capaz de hacer eso!

Yuta: Si es capaz, no le resulta extraño que después de tantos años quisiera hacer las paces con usted?

Itachi: Quizás se ha dado cuenta de su error.

Yuta: Ojalá hubiera sido así, pero lo que realmente anhela son los quinientos mil millones que Fushika le prometió a cambio de acostarse con usted!

Itachi: No te creo! Eres un mentiroso! Sal de mi mente!

Yuta: Créame señorito! No se pregunta por que insistió tanto en que usted complaciera tanto a Fushika esta noche? Y tampoco se pregunta por que acostándose con Fushika honrará a su clan?

Itachi: En eso tienes razón...por que acostándome con Fushika lograré ser feliz?...

Yuta: Si no me cree, utilice el sharingan y ya verá como en esta habitación...

De repente el moreno sintió un fuerte dolor en la entrada de su trasero; esto hizo que la voz del mayordomo se desvaneciera por completo.

Itachi despertó de su lapsus.

- No te muevas tan bruscamente pequeño, no quisiera hacerte daño- introdujo mas el dedo.

- Ah!- gritito de dolor-Q-que está haciendo?

- Es obvio no? Estoy preparándote para penetrarte cariño.

- Cuanto dinero ha acordado con mi padre?- soltó de repente desviando el tema.

- N-nani?

- Ha hecho un trato con mi padre no es cierto?

- De donde has sacado semejante tontería?- le introdujo un segundo dedo.

El adolescente entrecerró un ojo y apretó los dientes a causa del tremendo dolor que sentía, pero decidió aguantar y utilizar su sharingan para saber a que se refería Yuta cuando dijo: " y verá como en esta habitación...".

En cuestión de segundos los ojos del Uchiha tornaron rojos como la sangre. Lo veía todo borroso ya que el intenso dolor lo desconcentraba bastante, pero su intriga venció y al final pudo ver con total claridad las numerosas cámaras que estaban ubicadas por toda la habitación.

No se detuvo ahí y quiso saber donde estaban conectadas; viajó por los cables y las paredes hasta que visualizó a un corrillo de personas excitadas, pero lo que mas le dolió era que en medio de aquel lugar se encontraba su padre.

Su progenitor sonreía mientras contaba billetes y billetes.

Ahora lo entendía todo y se maldijo por no haber creído a Yuta.

La tristeza que comenzaba a desprender su corazón triplicaba el dolor de su trasero.

Pero éste desapareció por completo cuando su cuerpo se inundó de ira.

- Quítame esas asquerosas manos de encima!- gritó Itachi.

- Pero que te pasa principito? Si hace un momento me pedías más...

- Es que no me has escuchado?- se apartó del mayor.

- Tranquilo chico!

Ahora era Fushika el que estaba aterrorizado, pues jamás había visto a un Itachi tan enfadado.

Sus ojos radiaban de ira y sus venas se hincharon tanto que se notaban estupendamente con el contraste de su piel blanquecina.

- Quien tuvo la idea de que yo debiera acostarme con usted?- lo agarró del pescuezo.

- No se de que me estás hablando!

- No te hagas el idiota Fushika! Lo sé todo!- le apretó el cuello.

- Y-yo...- intentaba respirar- t-tuve la idea... pero tu p-padre dio el visto bueno...

- Que le prometiste?

- Quinientos mil millones de yenes!- exclamó una voz que provenía de detrás del Uchiha.

El adolescente soltó a Fushika y se giró. Cuando pudo vislumbrar al culpable de todo aquello. (o sea Fugaku) su cuerpo reaccionó abalanzándose contra él. Deseaba matarlo... pero cuando tan solo le faltaba un centímetro para poder tocarlo, se paró en seco y calló arrodillado.

Sus ojos tornaron a su color natural y lágrimas cayeron mejilla abajo. La racionalidad venció a su ira, pues por mucho que su corazón, ahora odiara a aquel hombre, él era su padre, su progenitor; aquel que hace diecisiete años lo engendró.

- Por qué papá? Por qué?- preguntó con un hilito de voz e intentando vocalizar al máximo ya que su llanto no le dejaba pronunciar muy bien las palabras.

- Anhelo con toda mi alma convertirme en el hombre mas rico de Japón y para ver realizado mi sueño, te necesitaba a ti hijo- cogió la sábana de la cama y se la echó por encima.- Tápate con esto, si no cogerás frío.

El heredero Uchiha rió mental y sarcásticamente ante tal comentario. Primero lo vendía como a un perro y ahora trataba de que no cogiera un resfriado.

- Nunca me has aceptado ni me aceptarás cierto?

- Lo siento Itachi, pero nuestro clan necesita a miembros que quieran seguir heredando la empresa familiar y tú optaste por estudiar magisterio y lo más importante, este clan necesita a hombres varoniles que sepan intimidar y radiar poder pero tú eres maricón. Un maricón que jamás debía haber nacido.

Tras estas crueles palabras, el receptor se levantó del suelo y se dirigió a la puerta.

- Jovencito si sales por esa puerta no vuelvas jamás!

Itachi se detuvo. Volvió a poner en una balanza su dignidad o la honradez de los Uchiha, pero esta vez estaba claro que lo primero pesaba más.

- Si sales por ahí te prohibiré ver mas a tu hermano y para asegurarme de ello te pondré una orden de alejamiento! Además voy a desheredarte de todo mi patrimonio! Voy a quitarte el apellido Uchiha!

Aquellas palabras se clavaron en el alma de Itachi como miles de shurikens bien afilados, estimaba mucho a su hermano para dejar de verlo radicalmente, pero no soportaba vivir " enjaulado" por mas tiempo en aquella casa.

El padre sonrió al pensar que tenía dominada aquella situación; pero aquella sonrisa desapareció cuando éste le hizo una reverencia de despedida:

- Siento mucho haber deshonrado a esta familia y siento mucho haber nacido gay. Sayonara otou-san.

Puso rumbo hacia la salida de la mansión con pasos firmes, aunque un poco atemorizados. Donde viviría ahora?

Pasó por la habitación de su querido hermano menor, abrió la puerta y se lo quedó mirando un rato. Desde luego parecía todo un angelito mientras dormía. Se le volvió a caer otra lágrima al pensar que quizás nunca volvería a verlo, pero se prometió a si mismo que lucharía para conseguirlo.

- Adiós hermanito, espero que papá te cuide y te de todo el amor que jamás pude disfrutar.- cerró la puerta.

Ya en la gran puerta de hierro, se volteó a mirar a aquella gran mansión en la que vivió diecisiete años. Todos sus recuerdos felices de la infancia pasaron por su mente en un segundo. Los que mas reinaban eran aquellos en los que jugaba con su hermanito y aquellos en los que se sentaba junto a su madre en el porche mientras comían buñuelos y se contaban lo sucedido aquel día.

- Señorito, piensa irse de verdad?

Esta pregunta hizo despertar a Itachi de su tour feliz. Era Yuta.

El ahora exheredero asintió con la cabeza.

- Estoy seguro de que su padre no lo ha dicho en serio! Estaba enfadado y no ha pensado que...

- Yuta! Cuantas cosas han de pasar para que te enteres de que mi padre nunca me ha querido?

El mayordomo bajó la mirada.

- Probablemente no quería verlo antes y siempre esperé a que papá por fin me dijera que me aceptaba, pero después de lo que acabo de vivir, se nota claramente que sobro en esta casa.

- Lo siento mucho.

- No te disculpes- sonrió- al menos he podido vivir engañado por un breve momento lo que se siente al ser aceptado por tu familia.

Ojalá hubiera sido verdad.

- Ojalá, seguiré soñando, quien sabe... quizás vuelva a vivir en esta gran mansión.- dio un par de pasos hacia delante y se volteó- Por cierto Yuta, gracias por haberme avisado y perdona por no creerte.

- No debe disculparse señorito. Cuídese.

Itachi le dirigió una última sonrisa y se perdió entre la niebla que comenzaba a invadir las calles de Konoha...

Pasó tres meses viviendo debajo de un puente y comiendo en comedores sociales. Pronto encontró un trabajillo de repartidor a media jornada. Con ese dinerillo podía haberse alquilado una habitación compartida, pero el muchacho prefirió costearse los estudios que le faltaban para terminar su carrera y con lo poco que le sobraba podía comprarse alguna prenda de vestir y llevarse algo a la boca.

Una noche a finales de octubre mientras se tapaba con un trozo de cartón para dormir, alguien vestido con una capa negra con nubes rojas y una mascara en la cara que escondía perfectamente su rostro, aunque tenía un agujero, el cual se le descubría un ojo. Se acercó a él.

- Ey señor le interesa?- preguntó aquel desconocido con una voz tremendamente ridícula mientras le enseñaba una bolsita blanca.

- Perdón?

- Tobi le dice que es Marihuana y de la buena.

- Lo siento, no tengo dinero.

- Seguro que no le interesa? Tobi es un buen chico y le está enseñando droga de muy buena calidad!- dijo el de la mascara mientras pegaba pequeños saltitos y agitaba los brazos de forma tonta.

- " Este es subnormal o que?"- pensó el Uchiha mientras le daba la espalda para poder dormir.

No estaba de humor para aguantar a aquel tipo, pues tenía muchas preocupaciones; como por ejemplo, aprobar un examen muy importante que tenía la semana entrante y éste contaría el cincuenta por ciento de la nota final.

- Vaya! Entonces Tobi regresará a su apartamento obsequiado por los Akatsuki muy pero que muy apenado...

- Obsequiado dices?

Aquellas palabras hicieron reaccionar a Itachi. Un apartamento obsequiado era lo que mas anhelaba en aquel momento, pues el frío del invierno pronto comenzaría y los cartones no eran tan cómodos como una cama blandita y calentita; por no mencionar que tendría un techo donde refugiarse de las lluvias.

- Siiii! Tobi ha dicho obsequiado!

- Y como te lo obsequiaron?

- Pues una mañana soleada me levanté, desayuné...

- Al grano por favor.

- Tobi ingresó en la organización traficante de droga Akatsuki y como vieron que Tobi era bueno en su trabajo, me premiaron con un piso. Decía el jefe que ahí tendríamos mas intimidad para gestionar el dinero y la mercancía, a parte de que él nos tendría vigilados y como es un conjunto de apartamentos simpatizaríamos con mas miembros- terminó la explicación con una sonrisa, la cual el otro no pudo percatarse por la mascara, claro está.

- Donde está la sede Akatsuki? Yo también quisiera ingresar ahí.

- Uyyyyyyy no lo se, creo que ya no hay mas puestos vacantes.

- Onegai- se arrodilló haciéndole una reverencia suplicante.

- Mmmmm está bien! Está bien! Tobi será buen chico y se lo dirá...!

Y así lo hizo, al día siguiente, intentó vestirse lo mejor que pudo y se presentó en frente de un edificio que en su fachada tenía un gran cartel: " Herbolería Akatsuki: Compre sus hiervas al mejor precio"

- Que nombre mas ridículo para ser la centralita del jefe de los traficantes de droga...- se dijo el chaval mientras abría la puerta.

Examinó aquel lugar, era bastante espacioso.

En la parte derecha de la sala estaban ubicados numerosos sillones y una mesa en medio con bastantes revistas. Itachi dedució que era una sala de espera. Las paredes estaban pintadas de blanco y presentaban unos cuadros donde se reflejaban plantas y flores medicinales como la equinacia o la caléndula.

- Puedo ayudarle en algo?- preguntó la secretaria desde el fondo del lugar.

- Si..- el moreno se acercó- quisiera ver al líder de Akatsuki, Pain.

- Disculpe pero de que me está hablando?

Entonces fue cuando recordó las palabras de aquel enmascarado de antaño: " ...Entonces se encontrará con la secretaria y deberá facilitarle un código secreto para acceder a las instalaciones de nuestro jefe, el 1234 345 36"

- 1234 345 36

- Entiendo, siga por esta puerta y gire a la derecha, verá un corredor muy largo y cuando llegue a la tercera puerta verá que hay un cuadro, repita otra vez la clave y se abrirá una compuerta bajo sus pies.

- Gracias.- le hizo una reverencia.

Siguió todas las indicaciones al pie de la letra y cuando estaba ante el cuadro mencionado, repitió con afán aquellos números, en seguida se abrió una compuerta tal y como dijo la secretaria.

Bajó por las escaleras de caracol hasta llegar a una puerta corredera. La abrió y flipó con lo que vió.

Mucha gente de aquí para allá comprando droga yendo de stand en stand. ( N/A: Como un salón del manga, pero en droga).

Eso si que era un macro mercado y lo demás tontería. Itachi decidió pasearse por las tiendecitas alucinando con lo que anunciaban en los carteles: " Vendo Speed al mejor precio, pregunten aquí...". "Crack al cincuenta por ciento! Aprovechen la oferta!". " Medio kilo de cocaína a 500 yenes" ... y así muchísimos más.

También alucinó con la clase de personas allí presentes. Se podían apreciar a niños desde nueve años hasta abuelos de noventa. Personas de todas las tribus urbanas; tanto góticos como hippies, gente plebeya y gente de dinero... hasta Itachi juró ver a varios ambus rondando por allí.

- " Madre mía hasta la policía..."- pensó.

Pero era momento de dejarse de historias y apechugar con lo que había ido a hacer. Se acercó a un tendero y le preguntó la procedencia de Pain, pero no se la quiso decir hasta que le comprara marihuana. El Uchiha accedió a regañadientes. Entonces le reveló el paradero del jefe.

Se dirigió a unas escaleras que estaban en un rincón de la gigante sala y subió, allí se encontró con otra puerta de color gris oscuro. En ésta había ubicado un letrero donde ponía: Director Pain.

Le temblaron las piernas de los nervios que se acumulaban en su cuerpo. Si aquello le hubiera pasado cuando era " heredero Uchiha" no se hubiera puesto tan nervioso, pero hacía cuatro o cinco meses que ya no se codeaba con los peces gordos y de las experiencias en la calle temía haber perdido los modales que aprendió en la mansión Uchiha.

Su mente le jugó una mala pasada obligándole a que retrocediera y se fuera por donde había venido, pero su corazón estaba en contra y le dictaba que quizás aquello le cambiaría la vida, así que el subconsciente de Itachi decidió ordenar a su mano que picara a la puerta y así lo hizo.

- Adelante- dijo una voz apagada y bastante serena.

El portador del sharingan abrió la puerta. Allí sentado se encontraba un chico que aparentaba unos veinte años aproximadamente. Tenía el pelo naranja y piercings por todo el rostro, pero lo que mas llamó la atención al mas joven eran sus ojos, pues describían como una especie de espiral y eran de color alilado.

Itachi tragó saliva y siguió describiéndolo mentalmente. Vestía con la misma capa negra de nubes rojas que llevaba consigo el de la mascara.

- Y bien?- inició Pain.

- B-buenos días. Me llamo Itachi y quisiera ingresar en su organización- le hizo una reverencia.

El pelinaranja se levantó de su sillón y comenzó a dar vueltas alrededor del moreno, examinándolo y comenzó a compararlo con sus otros miembros:

- Itachi dices... Tu cuerpo no es robusto ni fuerte como el de Kisame, Hidan y Kakuzu, no pareces tener un talento innato para el arte como mis dos mejores Akatsuki, Sasori y Deidara, tampoco tienes la elegancia de Konan, no tienes la mirada fría de Zetsu... ni la tontería que tiene Tobi en el cuerpo... No tengo mas plazas libres, así que vete por donde has venido!

- Pero poseo el sharingan!- exclamó.

- El sharingan? Ese es un jutsu originario del clan Uchiha, pretendes decirme que tú eres...?

- Sí- interrumpió- Soy un Uchiha, mi padre es Fugaku Uchiha.

- Caramba! Perteneces a una de las familias mas poderosas y ricas de Japón! Eso cambia la cosa...

Por primera vez en cinco meses, el adolescente agradeció pertenecer a su clan, Pain continuó:

- Está bien. Te voy a mandar a una misión y si me convences que eres un buen traficante, te obsequiaré con un apartamento. Preséntate aquí mañana a las nueve y te daré cinco quilos de cristal que debe ser entregado a la Villa del sonido antes de las cuatro de la tarde. Si lo consigues, te ingresaré en esta organización.

Los ojos oscuros del Uchiha brillaron como diamantes en bruto.

- Arigatou Pain-sama. Aquí estaré.

Al día siguiente se presentó con una energía increíble y en su rostro se podía describir una juventud que radiaba de felicidad.

Le entregaron el cargamento y puso rumbo a la villa del sonido, durante el camino tuvo que luchar contra un par de personajes llamados Zabuza y Haku. Reconoció que éstos se lo hicieron pasar putas, pero al final los venció. Por esta razón casi se traspasó de entregar la mercancía dentro de la hora establecida, pero finalmente salió victorioso. Regresó a Konoha y Pain le dio la enhorabuena, le dio el contrato e Itachi lo firmó desesperado. Después se despidió de sus vecinos indigentes del puente y se mudó a su nuevo apartamento.

No era gran cosa, pero para él era como un hotel de cinco estrellas. Aquella noche lloró de alegría mientras preparaba su discurso de presentación para sus nuevos compañeros de Akatsuki...

Fin del Flash Back:

- Fushika...- se repetía una y otra vez el Uchiha mientras retrocedía hacia atrás inconscientemente.

Se topó contra la pared.

- Mi querido principito... esta vez si que culminaré el trabajito de antaño...- se acercó a él con pasos lentos e intentando provocar con la mirada.

El docente sonrió ante aquel absurdo gesto. Antes, los ojos esmeralda oscuro de éste lograban intimidarlo cuando su mirada intensa y profunda se calvaba en la suya, pero ahora le parecía una acción bastante patética.

- Que le hace pensar que me dejaré? Hace ocho años yo era un niño, el cual engañaron, pero ahora tengo veinticinco años y no estoy atado a las exigencias de mi clan.

- Te dejarás Ita- kun! Ya lo creo que te dejarás!

- Le agradecería que no me llamara de ese modo! Usted y yo no tenemos ninguna relación cordial, de amistad o íntima!

- Puedo llamarte como me plazca! Además, tuve el honor de saborear tu semen...No crees que eso es bastante íntimo?

El morenito hizo una mueca de asco.

El empresario rió a carcajadas.

- Que le hace tanta gracia?

- A partir de hoy comenzaré a mandar en ti todos los días de mi vida...

- Pero usted que se cree? No puede mandar en mi persona!

- Claro que puedo... a no ser que tu papá se entere de que su odiado hijo imparte clases aquí y como consecuencia ve a su hermano Sasuke todos los días... y te recuerdo que tienes una orden de alejamiento.

El moreno apretó los dientes.

- Con solo una llamada podrían meterte en el calabozo para siempre. Querido Ita-kun todo va en contra tuya.

Ahora si que el pobre Itachi estaba pillado por los " cojones". No quería revivir la escena de hace ocho años, pero si no lo hacía, el desgraciado aquel iba a contárselo todo a su padre y el solo hecho de tirar por la borda todo el esfuerzo de aquellas noches de estudio e intentar llevar una vida solo, le producía una sensación de fastidio.

De repente el ruido de la puerta abriéndose lo sacó de sus pensamientos. Unas manos blanquecinas y suaves se posaron en sus ojos viniéndolas desde atrás:

- Quien sooooy?

El moreno se estremeció, pues consideraba que aquella voz era mas hermosa que la del canto de las sirenas. Era la voz de su rubio, la voz del ser al que mas quería, la voz de la persona que lo tenía loco de amor. Era Deidara.

- D-Dei-kun...- dijo con un hilito de voz.

- Así es! Verás Ita-kun quería hablarte de una cosa...

- Podría ser en otro momento?- interrumpió el moreno ya que no quería que Fushika se enterase de nada.

- Es que es muy importante! No te lo he dicho antes porque parecía que me estabas esquivando toda la mañana y como te he visto desde lejos que te metías aquí, he pensado en decírtelo ahora!- sonrió.

- Pero es que...- hizo un gesto para que Deidara se percatara de que estaban en compañía del empresario.

- Déjale que hable Itachi- se unió Fushika.

- Gracias señor. Por cierto me llamo Deidara y soy profesor de inglés y arte. Encantado- le hizo una reverencia.

- Igualmente, yo soy Fushika, íntimo amigo de Itachi- le correspondió el gesto.

El Uchiha enfureció. Como que su íntimo amigo? Al revés, era su íntimo enemigo, además no quería que aquel hombre cruel se dignara a saludar a una de las cosas que mas amaba en el mundo.

El ojiazul prosiguió, quería declararse a su compañero aunque Fushika estuviera presente. Deidara era así, cuando algo se le metía entre ceja y ceja no paraba hasta conseguirlo y por una vez en su vida; ahora estaba seguro de que su corazón latía fuertemente al compás de su compañero:

- Itachi lo he estado pensando mucho y tienes razón, dejar de comer para agradar a alguien que no te quiere es una tontería- se sonrojó- Tú me valoras mucho y siempre estás ahí cuando tengo algún problema. Siempre me has estado haciendo compañía y has sido mi paño de lágrimas en los momentos mas difíciles, en cambio Sasori nunca me escucha y siempre me está sacando faltas tanto físicamente como mentalmente... Me prometí que no te lo diría hasta que Sasori me cogiera el teléfono, pero como no lo hace, mi paciencia se ha desbordado... Ita-kun yo...- entrelazaba una y otra vez sus dedos producto de los nervios- yo...

El profesor de historia y filosofía hubiera entregado hasta su alma al diablo para que Fushika no hubiera estado allí, pues predecía lo que Deidara iba a decirle y quería disfrutar de aquel momento por todo lo alto.

Al final tanto esfuerzo, tanto sufrimiento y tantas atenciones hacia su rubito iban a dar su fruto. Su corazón se partió en dos, nuevamente estaba entre la espada y la pared. Por un lado quería que el artista continuara su discurso, pero por otro, quería que se detuviera ya que no quería que Fushika supiera el tipo de relación que tenía con él, pues de lo contrario, seguramente intentaría hacerle la vida imposible a Deidara.

Ahora debía elegir entre una felicidad absoluta o una amargura integral, por amor al ojiazul venció la segunda.

- Pero que me estás contando Deidara?- dejó caer el moreno con tono de desprecio, seguidamente se le humedecieron los ojos- Que tonterías estás diciendo?

El rostro de felicidad del profesor de inglés tornó a un semblante serio.

- C-como?

- Por favor Dei no te comportes como un colegial de quince años! Que ya tienes pelo en donde tu y yo sabemos! Además soy un Uchiha y a nosotros se nos ha de hablar con mucho respeto!

- ... Ita-kun me estás gastando una broma?

- Te parece que estoy de cachondeo? Anda! Vete de aquí y reflexiona con lo que acabas de hacer!

- P-pero... yo...

A Itachi le temblaron las piernas y su corazón parecía desbocarse de dolor a cada segundo que pasaba.

- Por favor.. márchate- dijo con un hilito de voz, esta vez el tono era rasgado, se notaba que intentaba ahogar un sollozo.

- Ita-kun al menos escucha lo que te tengo que decir!

- Basta Dei-kun!- le resbaló un lágrima por la mejilla que estaba pálida- No quiero volver a verte! Además...- pensó si en soltar o no lo que iba a decir a continuación, pues quería sonar bastante duro, así Fushika no sospecharía sobre su relación con su bello rubito, también pensó en las consecuencias que aquello acarrearía, pero ya pensaría mas adelante como arreglarlo- ...te estás poniendo como una vaca!

Estas palabras retumbaron en la mente del receptor, su cerebro se obstruyó y se quedó como paralizado.

- Vaya... que cruel eres Itachi.- éste fue Fushika que lo dijo en tono burlón.

Deidara al fin calló arrodillado al suelo. El Uchiha hizo un ademán en ayudarlo, pero retrocedió ya que así lo dictaba su " papel" de malo. Su corazón se encontraba malherido y dudaba poder encontrar alguna cura.

- Sigamos con la visita- dijo el moreno secamente al empresario.

Puso rumbo hacia la puerta esquivando a su amado, en el momento que pasaba junto a él le dijo mentalmente:

- " Lo siento Dei-kun, pero no puedo permitir que te pase nada. Sabes que eres lo mas importante para mi. Ojalá puedas perdonarme algún día. Te amo"- respiró hondo y siguió hacia delante.

En cambio, Fushika pasó por encima del artista que seguía inmóvil en el suelo. Itachi no vio esta acción, pues sus ojos comenzaban a nublarse. Su cuerpo comenzaba a inundarse de agua para luego, en la intimidad, ser liberada en forma de lágrimas sin fin.

Continuará...


Que pasará con Naruto? Como logrará salir con vida del Chidori?

Y con Itachi? Ahora tiene dos problemas importantes:

Permitirá que Fushika le chantajee?

Que pasará ahora con su Deidara? Le dejará de hablar o le explicará el porque de su comportamiento?

Nos vemos en el próximo capi!

Muchas gracias por leerlo ;)

P.D- Os ha gustado el pasado de Itachi?... Decidme que soy mala, pero envidio un poco a Fushika por haber tocado ese cuerpo Uchiha! Y encima si es verdad que está bien dotado... Buffffffffff! Que pervertida que soyyyyyyyyyyyyyyy!

Agradecimientos:

Kaoryciel94: Jejeje! Tienes toda la razón! Cuando coño Naru se convertirá en geisha y por que? Perdóname pero es que mi cabecita loca no para de pensar y me hace retrasarlo! Pero no te preocupes pronto comenzará y es que el siguiente capitulo se irán todos de discoteca y allí pasaran cosillas ;)

Muchas gracias por leértelo wapa, con gente como tu se me hace un placer continuar la historia! Muchos besitos!

Por cierto cuando nombras a Jaurin, quieres decir Karin?

Nos vemos en el próximo capi!

Catunacaty: Merci por ponerme en tus alertas ;) Espero que me sigas y compartamos ideas. Besos!

Alejandra Blanco Torres: Gracias a ti también amiga! Espero que me vayas diciendo que te parece la historia ;) Saludos!