If I even feel better (IV)
Peridot contempló con expresión vacía todo a su alrededor, estaban tan inmersa en sus pensamientos que ni siquiera registró en su mente el pequeño y agradable vecindario que no parecía propio de la ciudad. Tras mirar la aplicación de notas de su celular rápidamente identificó el número de la casa que buscaba.
Se detuvo frente a la entrada soltando una profunda exhalación, por primera vez en mucho tiempo sintió la necesidad de estar en completa soledad.
Tratando de ignorar sus pensamientos tocó el timbre, mientas esperaba enterró su cuerpo lo más que pudo al pequeño abrigo marrón que vestía. Por su estómago se extendía una profunda sensación de vacío que poco tenía que ver con el clima.
La puerta fue abierta con rapidez por una robusta chica de cabello decolorado con puntas moradas. Era apenas un poco más alta que Peridot, sin embargo, el peinado de la chica rubia hacía parecer lo contrario.
–Estoy buscando a Garnet –dijo con las manos en sus bolsillos.
–Seguro –contestó mientras se hacía a un lado dejando pasar a su invitada. Nada más entrar pudo notar la calidez y acogedora sensación que se podía esperar de un hogar.
Peridot se quitó el abrigo y espero a que la chica frente a ella hiciera algún movimiento, sin embargo, se mantuvo en silencio. Peridot no pudo evitar dar un paso atrás cuando notó la curiosa mirada que estaba recibiendo.
–¿No era nadie? Creí que había oído el timbre –cuestionó el adolescente de cabello negro mientras entraba al hall salvando de la incomodidad a ambas mujeres.
–Umm... sí –respondió insegura la chica de cabello decolorado.
El adolescente asintió antes de percatarse de Peridot, inmediatamente una sonrisa apareció en su rostro.
–Me alegra que hayas podido venir –expresó mientras tomaba el abrigo de Peridot y lo colgaba en un perchero rosa con forma de espada.
Ofreció una breve conversación durante el pequeño recorrido que hicieron hasta una pequeña habitación que parecía servir como estudio. Steven dejó que se acomodara mientas iba a la cocina.
–Lo siento, Perla insiste en una alimentación saludable –explico el adolescente mientras dejaba sobre la mesa un plato con rodajas de pera y un vaso de limonada.
–Uh... gracias –dijo Peridot.
Aunque al principio las cosas fueron algo torpes, al final Peridot se encontró disfrutando de la compañía del adolescente. A pesar de la naturaleza presuntuosa de Peridot le fue bastante sencillo entablar una conversación mientras trabajaba. Todo estuvo hecho en menos de veinte minutos.
–Eso fue rápido –expresó Steven sorprendido.
–Les dije que no era nada complicado –comentó Peridot mientras fijaba con tornillos el gabinete de la computadora.
–Eres realmente mala explicando cosas –proclamó sacudiendo la cabeza divertido.
–Me lo dicen a menudo –reconoció encogiéndose de hombros. El simple hecho de mantener una conversación trivial le era lo suficientemente difícil como para preferir no interactuar con otras personas en especial sino compartían intereses en común.
–Es muy probable que Garnet tarde un poco más, ¿Qué te parece si esperamos jugando? Apuesto a que puedes derrotar a Amatista –expresó emocionado con una sonrisa mientras tomaba a Peridot de la mano llevándola hacia la sala.
Por un momento Peridot pensó en declinar amablemente e irse a casa, sin embargo, nada más pensar en lo ocurrido esa mañana decidió pasar el rato en compañía del chico menor, no era como si tuviera urgencia de regresar... Soltó un suspiro pesado antes de avanzar.
–Estas a punto de morder el polvo –proclamó Steven tomando asiento en el sofá.
–¿En serio? Sabes que vas a perder y ella parece solo nerd regular para mí –bromeó Amatista recargando su codo en el respaldo del sofá.
La chica rubia frunció el ceño y tomó asiento dejando una cantidad de espacio considerable entre Steven y Amatista, por suerte los tres eran pequeños y podían caber cómodamente en el sillón de tres plazas.
Durante las dos primeras partidas el personaje de Peridot fue masacrado innumerables veces, pero una vez se dio cuenta que la otra chica estaba siendo lúdica con sus burlas y no desagradable logró concentrarse lo suficiente en el juego como para demostrar su habilidad.
–Morir tanto en un videojuego es emocionalmente agitador –declaró Amatista desplomado sus hombros. Su personaje cayó al piso sin cabeza por cuarta vez consecutiva.
–No sabía que eras tan buena –proclamó Steven sorprendido –habían hablado un poco de videojuegos, Peridot parecía conocer más de lo habitual pero nunca se imaginó que fuera tan hábil.
Peridot se encogió de hombros antes de hablar –Es uno de mis pasatiempos favoritos. –Por lo general se habría jactado de su victoria, pero no parecía estar de humor para hacerlo, de hecho, tampoco lo estaba para dar una respuesta más elaborada.
–El mío también, pero estoy bastante lejos de tu nivel, qué les parece si cambiemos a algún juego que podamos jugar los tres, tal vez así pueda recuperar mi dignidad –sugirió Amatista.
El dúo asintió y pasaron a poner un juego de carreras el cual bastó para entretenerlos bien entrada la tarde. Debido a la actitud animada y bromista de Amatista (aunque demasiado ruidosa para su gusto) Peridot logró divertirse y por un momento pudo olvidar sus problemas. Tenía que admitir que era mucho mejor pasar tiempo con gente en la misma habitación, que hablar por micrófono con gente en cualquier otra parte del mundo.
–Están haciendo equipo –se quejó Amatista empujando lúdicamente a Steven.
–No es mi culpa que mi cohete te haya dado a ti –logró decir Steven tratando de para el ataque de risa causado por hacer que Amatista pasará de primer lugar a octavo en el último momento.
–¡Fue un accidente! –suplicó Steven cuando Amatista comenzó a hacerle cosquillas. Peridot miró divertida la escena, pero se mantuvo alejada, la otra chica no parecía tener problemas con unirla a la contienda a pesar de que se acaban de conocer. Era abrumador el nivel de confianza que podía llegar a expresar la otra chica.
De repente el asaltó de cosquillas se detuvo, Amatista se levantó del sillón y se quedó mirando la entrada de la sala, no pasaron ni cinco segundos cuando la mujer más alta entró en la habitación llevando consigo dos cajas de pizza.
–¡Sabía que olía a pizza! –declaró antes de acercarse, intentó tomar una porción, pero Garnet levantó las cajas encima de su cabeza, casi derribando sus lentes de sol en el proceso.
–Amatista –la reprendió.
–Está bien tu ganas, iré poniendo la mesa –dijo antes de suspirar derrotada. –Aún no puedo entender por qué no podemos comer en el sofá –se quejó pateando una piedra mientras Garnet le entregaba las cajas.
El adolescente también parecía feliz con la idea de tener pizza para la cena, sin embargo, su expresión denotaba que su atención estaba en otro lado. –¿Cómo está Rubí?
–Hablaremos más tarde –dijo Garnet haciendo un movimiento con su mano libre desestimando el tema. –Por ahora vamos a comer. La pizza tiene queso en los bordes.
Steven asintió no muy conforme con la respuesta, sin embargo, la mención de queso obtuvo toda su atención.
–¡Apresurémonos antes de que Amatista acabé con la orilla! –expresó de repente como si fuera un hecho realmente importante antes de tomar a Peridot de la mano y arrastrarla hasta la cocina.
Cuando llegaron a la cocina un tercio de las orillas ya habían desaparecido...
7-7-7-7
La cena fue tranquila y le permitió a Peridot conocer más del trío, fue una verdadera sorpresa saber que ninguno de los tres estaba emparentado por sangre.
La peculiar familia provenía de la costa Este de Delmarva, específicamente Beach City. Greg (el padre de Steven) había conseguido un trabajo estable en la ciudad y debido a que Garnet estaría más cerca de su familia decidieron hacer el viaje. Greg por alguna razón inexplicable (para Peridot de todos modos) vivía en su camioneta y solo iba de visita de vez en cuando.
Había una tercera mujer la cual se encontraba ausente, se suponía que estaba visitando a su familia en otro estado, pero Peridot podía decir por la expresión de Amatista que ese no era el caso y que aquello solo era una mentira para Steven quien claramente se preocupaba por sus cuidadoras.
–Gracias por la cena –dijo Peridot, ella tenía modales incluso si no los usaba a menudo, la gente era estúpida y molesta en su mayor parte por lo que no los merecía.
Garnet asintió reconociendo sus palabras.
–¡Mas videojuegos! –expresó el adolece levantando los brazos –¿Vas a unirte, verdad Garnet? Así podemos jugar en equipos. –agregó mirando a su cuidadora con anhelo.
–Pronto saldrá el último autobús, así que debería marcharme –dijo Peridot tras contemplar la hora en su celular. Era bien conocido que los autobuses nocturnos no seguían un horario fijo, la última vez que tentó a su suerte pasó casi media hora en la parada antes de poder ir a casa.
–Yo puedo llevarte –se ofreció Garnet. Peridot estaba a punto de declinar, pero Amatista se adelantó.
–! ¡Oh, vamos! Quiero mi revancha Doty. –expresó golpeando el hombro de la chica rubia. Peridot frunció el ceño sintiéndose ofendida, era la primera vez se referían a ella de la esa manera.
–No me llames así –la amonestó.
–Como sea –desestimó Amatista, –tú vienes a continuar jugando con nosotros –expresó antes de reír y pasar su brazo por los estrechos hombros de Peridot.
La chica rubia pudo haber pedido la ayuda de Garnet pero tal y como lo había estado haciendo todo el día solo se dejó llevar, eran gente bastante agradable después de todo, o quizás simplemente no quería ir a casa.
Peridot se encontró disfrutando el desafío del juego por equipos a tal punto de que se unió al lúdico intercambio verbal de Amatista, quien incluso llegó al punto empujar el control o taparle los ojos.
Al final Garnet terminó siendo la vencedora debido a que parecía anticipar los movimientos de todos, el juego se acabó cuando todos notaron que el personaje de Steven caminaba contra la pared con la vista en el piso, el adolescente se había quedado dormido.
–Debería ir a casa –dijo Peridot viendo al chico dormir, parecía aún más joven de esa manera.
Garnet lo incorporó sin esfuerzo y estaba a punto de levantarlo en sus brazos cuando el adolescente despertó.
–Hora de dormir –anunció pasando sus dedos por su cabello.
–Pero quiero estar con ustedes –dijo mientras se frotaba su ojo con el dorso de la mano.
–Yo también los acompaño –agregó la chica de cabello blanco. Garnet le dio una mirada curiosa, Amatista solo se encogió de hombros.
Al final los cuartos se encontraron viajando a la residencia estudiantil donde Peridot vivía. La mayor parte del viaje transcurrió en silencio, Steven cayó dormido nada más avanzar y Amatista se dedicó a observar por la ventana y patear la parte posterior del asiento de Peridot quien iba de copiloto, fueron demasiadas veces como para que la chica rubia lo considerará un accidente, aun así no dijo nada.
Garnet manejó siguiendo las instrucciones de Peridot hasta llegar al campus, el auto se detuvo enfrente de unos antiguos edificios.
–Llegamos –anunció mientras miraba alrededor.
Peridot agradeció a Garnet por el viaje antes de lanzar un profundo suspiro, nada más poner un pie en la acera toda su determinación se derrumbó y optó por comenzar a caminar.
–Dudo mucho que tu dirección haya cambiado en los últimos veinte segundos –dijo Garnet a través de la ventana, manejando para alcanzar a Peridot.
–Es solo que no quiero tratar con mi compañera de dormitorio – musitó mirando sobre su hombro con sus manos en los bolsillos.
–Eso parece ser más complicado que una simple pelea de compañeros de dormitorio–señaló Garnet levantando la ceja.
Garnet se estiró para abrir la puerta del copiloto antes de hacerle una indicación a Peridot para que entrara de nuevo al auto, era como si fuera consciente de que la chica rubia necesitaba hablar de lo ocurrido. Nada más entrar Peridot se desplomó en el asiento con los brazos cruzados.
–Es algo sin sentido, mi novia, bueno supongo que ahora es mi ex novia... –titubeó después de casi un minuto en silencio –realmente no quiero hablar de eso –dijo cubriéndose la cara con las manos, Garnet tocó su hombro de forma reconfortante.
–Probablemente solo ha estado jugando conmigo –reflexionó mirando a través de la ventana. –Me importa más de lo que me digo a mi misma, pero menos de lo que debería de importarme, no sé cómo sentirme, no puedo tratar con eso ahora –reconoció.
–Hay un motel a dos cuadras probablemente debería dormir ahí –expresó. Y en caso de que no quisiera estar en una habitación barata (y probablemente sucia) siempre podía ir a la cafetería de 24 horas que estaba cruzando la calle, sentarse ahí y ser miserable mientras ordenaba sus pensamientos.
–O puedes quedarte con nosotros– dijo de repente Amatista entrometiéndose en la conversación. –Aún está pendiente mi revancha.
–Puede quedarse ¿Verdad Garnet? –esta vez fue Steven el que habló, sacudiendo el asiento de la mujer más alta cuando se levantó de golpe. Al parecer el adolescente estaba lejos de estar dormido. –¿No vas a dejar que duerma en un desagradable hotel verdad? –La chica rubia solo pudo dar una mirada de total incredulidad a los ocupantes de la parte posterior y por un pequeño momento apareció en su mente el recuerdo de la conversación que tuvo con su madre cuando trajo un cachorro a casa.
Garnet esbozó una media sonrisa antes de hablar –Nos hace falta un nerd de todos modos.
Peridot estuvo a punto de objetar, pero Steven se adelantó –¡Tengo que enseñarte toda mi colección de bolsos locos, te van a encantar! También tengo in montón de amigos marinos –expresó emocionado.
Peridot suspiró antes de darle una mirada rápida a Garnet, la mujer mayor parecía divertida. Steven continuó hablando y Peridot no tuvo el valor para interrumpirlo. De todos modos, solo era
una noche, no había mayor problema... ¿o sí?
7-7-7-7-7-7
–¿Entonces aceptaste su oferta? –pregunté, durante su historia me había acercado al punto de que ahora estaba a su lado en el sofá.
–Al principio solo eran un par de días hasta que encontrara otro lugar donde quedarme, sin embargó mis padres no parecían muy felices con la idea, habían pagado el alquiler por adelantado y para mí era imposible costearlo con mi sueldo, así tuve que vivir con ellos hasta que terminó el ciclo escolar –dijo Peridot desplomando los hombros.
–Todos eran muy agradables y atentos, pero aun así sentí como si me estuviera entrometiendo en sus vidas. Perla estuvo ausente la mayor parte de mi estancia, pero cuando regreso tuvimos un par de enfrentamientos serios, no parecía nada feliz de que estuviera en su espacio personal. Nos llevamos fatal por un tiempo. Desde la muerte de la madre de Steven ha tenido problemas de alcoholismo en el mejor de los casos, la expulsaron universidad por eso, siempre pensé que era una lástima, es alguien realmente brillante... pero por supuesto no tanto como yo –agregó para volver aligerar la conversación.
–Después de eso Amatista insistió en que me mudará a su habitación en vez del sofá, la primera semana fue un desastre pero todo se solucionó después de encontrar una ardilla bebé que parecía haber estado viviendo de las decenas de bolsas a medio comer que había tiradas por toda la habitación. El grito que dio Perla cuando la vio probablemente se escuchó por todo el vecindario, pensó que era una rata –dijo Peridot riendo ante el recuerdo –Así que a pesar de las incesantes quejas de Amatista nos pusimos a limpiar, creo que esa fue la primera vez que logré llevarme bien con Perla.
–¿Fue así cómo comenzaron a salir? –pregunté lo más casual que pude.
–A pesar de lo impulsiva que puede parecer, Amatista es realmente reservada respecto a sus sentimientos, tardó casi un año en declararse, en ese momento ya no estaba viviendo con ellos, pero solíamos pasar mucho tiempo juntos. Fue algo lento y progresivo, las cosas simplemente se dieron, cuando me di cuenta ya estaba en una relación. Al principio fue horrible, nunca es bueno comenzar una relación después de que alguien te ha decepcionado, complica las cosas y casi nunca funciona, no ayudó el hecho de que mientras vivía ahí conocí a un par de sus ex novias. Amatista me soportó durante mucho tiempo, pero al final logramos hacer que funcionara.
–Esa forma tan caótica que tiene de ser me ayudó mucho, el hecho de que prácticamente no tuviera privacidad me permitió abrirme a los demás y dejar de considerar a la gente en general una molestia. La familiaridad con la que me trataba era abrumadora, nunca había tenido tantos apodos –dijo recargándose en el respaldó del sofá –realmente estoy agradecida de que me hayan aceptado en su familia.
–Sé que no es lo mismo, pero realmente entiendo por lo que estás pasando, te sientes sola en un lugar que no se siente para nada como un hogar, hay gente ahí para ti, pero no de la manera que realmente necesitas. Sin embargo, las cosas van a mejorar, puedes confiar en todos nosotros –declaró con convicción dándome un suave apretón en mi antebrazo.
–Peridot... –musité sin apartar la mirada de sus ojos.
–Lázuli –respondió esbozando una cálida sonrisa.
–Siento la tardanza –expresó Steven mientras entraba a la casa con una bolsa de hielos, interrumpiendo nuestro pequeño momento.
–Conseguí un par de cosas –dijo mientras ponía los hielos en el fregadero. –Barb exageró un poco, pero me dio un par de analgésicos, también dijo que conoce un doctor si es necesario –agregó mientras frotaba la parte posterior de su cabeza.
–Nah, ya estoy bien solo me duele un poco, soy bastante resistente–se jactó Peridot.
Su permanecía duro un par de minutos más, sin embargo, apenas si presté atención ya que mi mente divago durante todo ese tiempo pensando en las palabras de Peridot.
