Capítulo 10: Tomoyo hace un descubrimiento

Mientras la princesa Sakura y Fye seguían al pequeño Shaoran, el Shaoran que iba acompañado por Kurogane y Mokona seguían a las pequeñas Sakura y Tomoyo desde una distancia con buen alcance auditivo. Sakura fingia dormir, no quería hablar con nadie en ese momento, por lo que la charla era entre Tomoyo y Kero, transformado en bestia, llevando a Sakura sobre su lomo.

- Pobrecita - comentó Tomoyo - Debe haber sido agotador haber tenido que terminar de cambiar todas las cartas -
- Ni que lo digas - dijo Kero - Fue una batalla muy dura, pero ahora es cuando Sakura necesita reponer fuerzas para brindarle los poderes necesarios a todas las cartas, y a Yue, por que la magia del hermano de Sakura no va a durar para siempre -
- ¿El joven Yukito podría desaparecer de nuevo? - preguntó Tomoyo alarmada.
- No me has comprendido - dijo Kero. - La magia que Touya le brindó a Yue fue la suficiente para que permaneciese vivo en este mundo por un largo tiempo. Sakura tendrá el poder de mantener a todas las criaturas mágicas con vida, y eso incluye a Yue. Pero en este momento ella no tiene el poder suficiente, pero a la larga lo tendrá. Mientras tanto, Yue podrá seguir existiendo mientras esperamos que la magia de Sakura se haga aún más fuerte -
- Es un alivio, por que si Yue desapareciera, Sakura se entristecería mucho -
- Es cierto -

De repente, los escudos de Shaoran y Kurogane comenzaron a perder su efecto.

- ¡Kurogane-san, el efecto está desapareciendo! Será mejor seguirlos desde una distancia más prudente - dijo Shaoran, y se ocultó. Pero Kurogane no fue muy rápido, y su figura pronto se distinguió como todo lo demás que había alrdededor.

Tomoyo se dio vuelta al escuchar unos pasos detrás de ella, descubrió a Kurogane, y se alarmó por el hecho de que Kero estaba en su forma original. Pero al mirarle la cara, Tomoyo no vio ningún signo de sorpresa o asombro, pero había algo más en su mirada...
Ella no dijo nada y siguió caminando para no alarmar a Kerberos. En un momento llegaron a un cruce de caminos, Tomoyo se despidió y empezó a caminar hacia su casa.

- ¿Y ahora a quién seguimos? - preguntó Mokona.
- Es obvio. Debemos seguir a la bestia - respondió Kurogane, más cuando se disponían a hacerlo, Kero emprendió el vuelo y se alejó demasiado rápido.
- ¿Y ahora que hacemos? - dijo Mokona - La pequeña Sakura se fue -
- Tú siguelos. Yo seguiré a la otra chica - le dijo Kurogane a Shaoran.
- Si - dijo Shaoran, y se alejó corriendo, con Mokona sobre su cabeza.

Kurogane se dispuso a seguir lo más sigiloso posible a la joven Tomoyo, para que no notara su presencia. Se habían alejado unos metros, cuando la muchacha se detuvo.

- ¿Hay algo que te inquiete? -

Kurogane no esperaba esa reacción por parte de la muchacha. Tomoyo le había preguntado esto sin siquiera volverse a mirarlo, más luego de una larga pausa, se volvió para mirarlo a los ojos, y dio unos pasos hacía él, hasta quedar a un metro de distancia. El silencio aún reinaba entre los dos, y tanto Tomoyo como Kurogane se miraban, como si se estuviesen evaluando, pero Tomoyo no pudo evitar esbozar una sonrisa luego de que ambas miradas se encontraran una con otra, lo cual a Kurogane no dejó de llamarle la atención.

- ¿Por qué no le dijiste nada a la bestia sobre mi presencia? - preguntó él, aunque para sus adentros se preguntaba la causa de esa sonrisa.
- Por que en ese momento observé algo en tu mirada que me llamó la atención. Además, no vi que te causara sorpresa alguna ver a alguien como Kero, por lo que imaginé que ya tendrías alguna información sobre lo que en realidad es: el guardián de las Cartas Clow, la Bestia del Sello, y por eso no creí necesario decirle que alguien nos estaba siguiendo--
- No creo haber mencionado que yo los estuviese siguiendo - interrumpió Kurogane
- Pero sin embargo, así es¿verdad? - respondió ella, sonriéndole nuevamente.
Kurogane eligió las palabras adecuadas antes de responder: - Y si así fuera¿no te sentirías atemorizada? Yo bien podría estar siguiéndote para secuestrarte en cuanto tuviese la oportunidad. Podría hacerlo ahora, si quisiera -
- Pero no lo harás - aseguró Tomoyo.
- ¿Cómo estás tan segura? -
- Como te dije, al momento que te vi la primera vez, observé algo en ti que me llamó mucho la atención. Tu mirada... - Tomoyo comenzó a acercarse lentamente hasta quedar frente a frente con él - ... estaba llena de nostalgia, y te veías triste - Y aunque Kurogane era alto, Tomoyo se las arregló para extender su brazo y que una de sus delicadas manos llegasen a la altura del rostro del guerrero. Esto fue una gran sorpresa para él, pero no hizo nada para detener ese gesto - Sé que no nos conocemos para nada, pero hay algo en tí que me da mucha confianza. Me gustaría charlar contigo un poco más¿qué dices? - Tomoyo se había alejado un paso mientras decía esto.

Kurogane nada dijo, pero Tomoyo interpretó muy bien ese silencio. No sabía como, pero presentía que ese hombre podría decirle algunas cosas...

- Bien, creo que estaremos más cómodos si nos sentamos¿no crees? - dijo Tomoyo. Luego, con toda la confianza del mundo, tomó la mano de Kurogane y se pusieron a caminar. El gesto tomó por sorpresa al guerrero, pero nada dijo y se dejó guiar por la pequeña. Luego de un buen rato caminando, al fin llegaron a un pequeño bar al que Tomoyo iba con Sakura algunas veces. - Disculpa que no te haya invitado a mi casa, pero mi madre llegaba temprano el día de hoy, y si me veía entrar con alguien como tú, ella hubiese llamado a las guardaespaldas de inmediato - dijo ella, mientras ambos se sentaban en una de las mesas que se encontraban fuera del local. Al poco tiempo de haberse sentado allí, una camarera se acercó a ellos, y Tomoyo simplemente pidió té para los dos.
- ¿Cómo debo tomar tu último comentario? - preguntó Kurogane.
- Bueno... creo que lo deberias tomar a bien - dijo Tomoyo, divertida. - Aunque en realidad, lo dije por que--
- Dijiste que deseabas charlar un poco, y no creo que ese sea el tema por el cual me has hecho venir hasta aquí - interrumpió Kurogane, de manera cortante.
- Cierto - Tomoyo se tornó seria entonces. - Te diré la verdad. Yo ya te conocía, pero no personalmente -
- ¿A qué te refieres con eso? - preguntó él.
- He tenido un sueño anoche, y en él aparecían varias personas. Todo era muy confuso, y toda esa gente aparecían como siluetas, como sombras, pero solo dos se veían claramente: Una de esas personas eras tú -
- ¿Quién era la otra persona? - dijo Kurogane, sin poder disimular su sorpresa.
- Era la princesa Tomoyo -

Kurogane no se sorprendió del todo por esto. Después de todo, en el mundo en donde tuvieron que correr él y sus compañeros de viaje la carrera Dragonfly, se habían encontrado ya con una Tomoyo de allí que había soñado con la princesa Tomoyo.

- ¿Qué fue lo que ocurrió luego? - fue todo lo que pudo decir Kurogane.
- La princesa me dijo de la existencia de ciertas plumas que le pertenecían a alguien, y que un grupo de viajeros que viajaban a través de distintas dimensiones llegaría hasta la mía, y que este grupo se involucraría con Sakura y sus seres mágicos. Me señaló al otro individuo que se veía claramente, y dijo que uno de ellos era esa misma persona. Ese eras tú, pero lo curioso es que aparecías de espaldas. En mi sueño no pude ver tu rostro -
- ¿Y te dijo algo más? -
- Si. Dijo que siguieras esforzándote, que hasta ahora lo has hecho bien, pero que tu camino aún no lo has terminado de recorrer - y tomó un sorbo de té
- ¿Qué habrá querido decir con eso Tomoyo? -
- ¿Dijiste algo? -
- No, nada - Kurogane ocultó su mirada, imitando el ademán de Tomoyo, y tomó un poco de té, dirigiendo luego la mirada hacia cualquier sitio que lo ayudara a salir del apuro.
- ¿Sabes? La princesa Tomoyo tenía esa mirada cuando hablaba sobre ti -
- ¿Cuál mirada? - preguntó Kurogane abruptamente.
- Es-un-se-cre-to - dijo Tomoyo, traviesa de repente. - Y solo te lo diré si me cuentas acerca de ese grupo de viajeros del que formas parte, y sobre esas plumas -
Kurogane se sintió sumamente incómodo. Esa chica sí que le ponía nervioso, y ella sabía muy bien jugar sus cartas. Como la curiosidad lo venció, tosió un poco, volvió a tomar de su taza de té, y finalmente, se dedicó a relatarle la historia entera acerca de plumas, de princesas del desierto, de mocosos arqueólogos de piernas fuertes, de magos impertinentes, y cómo él estaba involucrado en todo ese embrollo. El relato le llevó todo el resto de la tarde.

- ¡Cielos! - dijo Tomoyo, mirando el reloj que ese día llevaba en su muñeca. - Mira la hora que es. Mi madre debe estar muy preocupada. ¿Serías tan amable de acompañarme hasta mi casa? -
Kurogane se levantó de la silla de ese bar, y todo lo que dijo fue "Vamos". Tomoyo sonrió detrás suyo. No sabía por qué, pero le divertía mucho la actitud de ese sujeto.

- No me has dicho lo que yo quería saber - dijo Kurogane de repente, cuando quedaban unos cuantos metros para llegar.
- Es cierto, perdóname - se disculpó Tomoyo. En eso llegaron a la enorme puerta de su casa, y antes de despedirse, Tomoyo le contó su secreto. El cielo ya estaba oscuro, por lo que la expresión de Kurogane no se pudo distinguir a lo lejos. Sin embargo, Tomoyo si pudo verla, a pesar de que Kurogane intentara disimularla.
- Espero no digas nada de lo que te he contado a tus amigos -
- Descuida. Tus dos secretos están a salvo conmigo - expresó la muchachita.
- ¿Cuáles dos? Solo te he contado uno - se atajó Kurogane.
- Si, pero tu mirada no me engaña. Sé tu otro secreto. Pero lo que no sé, y espero saber, es tu nombre -
Kurogane se alejó un poco - Soy Kurogane - dijo, a modo de despedida.

Al entrar a la mansión, a la muchacha se le había informado que su madre, a pesar de haber dicho que iba a llegar temprano, no había llegado aún. Tomoyo fue directamente a su habitación, y se puso a terminar los trajes que tenía pendientes. No sabía por qué, pero eso siempre le hacía sentir mejor, y cuando quería distraerse, era su mejor remedio. Pero al poco rato dejó su trabajo sobre su mesa ratona, se levantó de su sillón y se detuvo frente a su ventana, miró el cielo nocturno, y suspiró.

- Cómo me gustaría que esa mirada la tuviese alguien que sienta algo tan fuerte por mi, como lo que siente Kurogane por su Tomoyo -


Esta vez fue un encuentro entre Kurogane de TRC y Tomoyo Daidouji de CCS. Estuvo lindo, en mi opinión :)

Continúen al capítulo 11, y porfis dejen reviews.

Saludos.

Card Captor CRISTAL7 (Luciérnaga Loka Luciana)