Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. La historia aquí presentada es con fin de entretenimiento, NO de lucro.


Capítulo 10: El ataque de la Rosa Negra.


Ranma le echó una mirada de odio al cerdo cuando se levantaron de la mesa, el muchacho aún tenía los ojos llorosos pero al ver que su hermana apurada se fue, recordó que tenían clases.

Se les hizo tarde para llegar a la escuela.

Akane esperaba no encontrarse con todos esos chicos en la puerta esperándola, esta vez ya no tenía tiempo para pelear con ellos.

El timbre sonó anunciando la entrada, tanto Ranma como Akane todavía se encontraban fuera de la escuela.

—Es tu culpa, si no me hubieran regañado en el desayuno ya estaríamos adentro —dijo Ranma que corría a toda velocidad.

—Claro que no, fue la tuya que entraste a mi habitación en la madrugada, pervertido —respondió Akane que rebasó a Ranma.

Ranma trató de igualar a Akane, pero un mochilazo en la cara lo detuvo.

—Y por tu culpa ya no pude dormir bien —dijo Akane quien fue la causante de que Ranma se quedara parado con la cara roja.

Lo bueno es que ya todos habían entrado por lo tanto no tuvo que enfrentarse a nadie.

No era justo, definitivamente no era justo, en la noche no durmió casi nada, Akane le dio la paliza de su vida y en la mañana su familia le dio una buena regañada, ahora el maestro lo castigó mandándolo al pasillo con tres cubos de agua.

—Maldito Ryoga, todo es tu culpa, cerdo —refunfuñó el chico de la trenza.


A la hora del receso, las amigas de Akane la veían extrañadas, se notaba que desde que entró al salón ellas morían de ganas de preguntarle…

—Akane, ¿por qué te cortaste el cabello? —la primera en cuestionarle fue Sayuri.

—Por un accidente, se me pegó chicle en el cabello y no tuve más remedio que cortármelo —respondió secamente Akane, al parecer ya no estaba tan afectada.

—Oh vaya que lastima, tan lindo que lo tenías, pero no quiere decir que por eso dejes de ser tan bonita como siempre, de hecho, el cabello corto te hace lucir mejor —apoyó Asami.

—Gracias chicas —sonrió Akane, sus amigas eran muy lindas con ella.

—¿Y porque no te pusiste el uniforme? —observó Yuka al ver a su amiga con sus ropas chinas.

—Me resultó muy incómodo —respondió con simpleza la aludida.

Poco después dejando el tema de su corte de cabello y el uniforme empezaron a platicar sobre la pelea entre Ranma y Ryoga.

—Hubieras visto Akane, estuvo muy interesante, más cuando entró un tercer chico —contó Asami.

—Sí, era un chico guapísimo —suspiró Yuka.

—Y era muy bueno peleando —completó Hiroko.

—Ah, sí, Ranma me contó al respecto —Akane se sentía incomoda, sus amigas se veían encantadas con ese chico rubio, pero resultaba que ella era ese rubio.

Ranma platicaba con sus amigos de la pelea, pero no le agradaba que los chicos empezaran a decir que aquel rubio era mucho mejor que él.

—Sí, lo más curioso es que ese chico hacía todo por proteger a Ranma, creo que se conocen porque se hablaban con familiaridad —indicó Sayuri.

Ranma escuchó el comentario de Sayuri ignorando por completo a sus amigos. Era verdad, Akane convertida en hombre peleó con Ryoga para protegerlo a él cuando estaba lastimado, miró a Akane que se había ruborizado.

—Akane —llamó Ranma.

La peliazul lo miró, se puso nerviosa al escucharlo.

—¿Me acompañas a comprar algo a la cafetería? —le tendió la mano, era la única forma de que ella accediera.

La joven de cabellos cortos asintió levemente, dejando a sus amigas perplejas por la acción de Ranma.

Los dos caminaron, perdiéndose de la vista de sus amigos que por curiosos salieron del salón para verlos. Llegaron cerca de las escaleras.

—Gracias —soltó Ranma, no podía ver a Akane a los ojos, pero se dio cuenta que desconcertó a la chica.

—¿De qué? —interrogó Akane sumamente extrañada.

—Por haber peleado con Ryoga cuando yo estuve lastimado —contestó Ranma que cruzó los brazos tras de su cabeza.

—¿Crees que lo hice por ti? ¡Já! Él me retó y yo acepté, claro que no lo hice por ti, bobo —Akane se cruzó de brazos a la altura de su pecho y cerró los ojos.

—Bueno, como haya sido, de todas formas, gracias —Ranma la miró con un ojo.

Unos gritos los hicieron reaccionar, una chica castaña iba corriendo hacia ellos, se veía muy asustada, Akane recordó a la chica, pues era la misma que defendió de un ataque de Ryoga, la jovencita se escondió tras de ellos.

—¡¿Cómo te atreviste a abrazar a mi chico de ojos plateados?! —un escalofrió recorrió el cuerpo de Akane al reconocer esa voz.

—Kodachi —musitó Akane, asustada.

—¡Oh, Ranma mi amor! Seguro que me has extrañado tanto como yo a ti —Kodachi se dirigió hacia Ranma para abrazarlo, pero el chico se hizo a un lado.

—¿Cuándo regresaste? —preguntó Ranma, también estaba sorprendido.

—El jueves, pero como venía muy cansada de la competencia, me quede descansando y ahora que vuelvo, me enteró que ésta —señaló con su listón a la castaña que se estremeció tras de Akane—, se atrevió a abrazar a mi chico de ojos plateados, Ranma espero no te moleste pero ese chico es tan guapo como tú y la verdad es que mi corazón se ha partido en dos, una parte te corresponde a ti y la otra a él… Oh, que será de mí, qué difícil decisión, sí te escojo a ti, Ranma, seguro que mi adorado chico de ojos plateados se le partirá el corazón, pero si lo elijo a él, seguramente te romperé el corazón… Oh, no sé qué hacer —Kodachi se llevó las manos a sus mejillas, sus ojos brillaban como soles.

—Qué dramática —opinó Akane mirándola con cansancio.

—Kodachi —Ranma tomó las manos de la chica entre las suyas, la miró con dulzura—. No te preocupes por mí, entiendo que él sea más importante que yo en tu vida, por eso, yo no me interpondré en tu relación con él, sí tú eres feliz a su lado, yo lo seré también al saber que estás con el amor de tu vida.

—¡Oh, Ranma mi amor! —Kodachi lo miraba con amor.

—Creo que vomitaré mi almuerzo —comentó Akane sintiendo nauseas ante la escena que veía.

—¿Cómo podría dejarte después de ver el sacrificio que estás haciendo? —Kodachi usó su listón para enredar a Ranma y llevarlo hacia ella, no se dio cuenta que también lo estaba ahorcando, Ranma se estaba poniendo azul.

—Creo que deberías de aprovechar para irte —le indicó Akane a la chica, ésta asintió y se fue a hurtadillas de ahí.

—A-Akane, ayúdame por favor —pidió Ranma con dificultad ya estaba medio morado.

—¿Por qué? Sí eres feliz sabiendo que ella lo es, ¿no? —respondió Akane burlonamente que dejó a esa loca con Ranma.

Ranma casi se desmaya por la falta de oxígeno pero agradeció que Kuno apareciera, armando un alboroto, aprovechó que los hermanos se habían puesto a discutir para irse de ahí.

—¡Devuélveme mis fotos, Kodachi! —escuchó reclamar al chico de la espada de madera.

—¡Tú destruiste mis fotos! —era la voz de Kodachi.

—Cielos, un segundo más y hubiera muerto —se dijo Ranma llegando al salón.

Una vena le empezó a punzar en su cabeza al ver a Akane mostrándoles el cerdito a sus amigas, todas las chicas se veían enternecidas con el animal, más Akane que lo abrazaba y él puerquito se veía sumamente feliz en brazos de la chica. Ahora entendía porque Akane llevaba esa bolsa aparte.

—¡Presta! —Ranma le arrebató el puerquito a Akane.

—¡Oye, deja a mi mascota! —exigió Akane.

—No te preocupes, no le haré nada, sólo lo tomaré por un momento, al ratito te lo regreso —dijo el pelinegro que salió corriendo del lugar.

Esquivó la pelea entre Kodachi y Kuno y se fue a la bodega de la escuela, ahí sacó una tetera y el cerdito abrió los ojos como platos.

—¿Quién te viera, Ryoga? Aprovecharte que te conviertes en un inofensivo y lindo cerdito para dormir con Akane —dijo Ranma mientras vertía el agua sobre el animalito.

—Eso no es cierto, yo no me aprovecho, tú no tienes idea de lo horrible que es transformarse en cerdo, he pasado muchas humillaciones por eso —Ryoga empuñó su mano mientras unas lágrimas salían de sus ojos—. He sido arrastrado por manadas de cerdos de granja, cerdos salvajes y la última vez casi me comen —recordó el chico.

—Pues la verdad, no te ves muy acongojado cuando estás en brazos de Akane —Ranma no se conmovió.

—Ella es la única persona que me ha mostrado cariño de verdad, que a pesar de estar transformado en cerdo no ha tratado de comerme —le dijo Ryoga—. Akane es la mujer más dulce y tierna que haya conocido jamás.

—Dulce y tierna, sí como no —bufó Ranma a quien casi se le escapa una carcajada.

—Akane es el amor de mi vida, jamás pensé llegar a sentir algo así por alguien, Ranma, me enamoré de Akane —confesó Ryoga que se ruborizó.

¿Enamorado de Akane? Pero si la acababa de conocer, ¿cómo era posible eso?

—No puedes hablar en serio, pero si apenas la conociste —Ranma se estaba alertando.

—Claro que sí, aquel día que la vi a tu lado se me hizo una chica muy hermosa, pero como yo estaba enfocado en ti no le tome en cuenta, pero anoche… ¡ella me besó! —el chico lloraba de felicidad.

—¡Idiota, besó a su cerdo mascota no a ti! —Ranma le soltó un puñetazo en la cabeza.

—¿Y tú que tienes que ver con Akane, porque ella vive en tu casa, eh? —preguntó Ryoga celoso mientras se sobaba la cabeza.

—Pues verás, ella es mi prometida —lo dijo con orgullo, con posesión, le encantó ver el rostro de Ryoga al oírlo, francamente disfrutaba ver como las ilusiones del chico se venían abajo.

—¿Cómo puede ser tu prometida? Tu no mereces a alguien como ella —Ryoga lo agarró de la camisa del uniforme.

—Fue un acuerdo de nuestros padres —contestó Ranma con simpleza, vio que Ryoga se relajó.

—Entonces, eso quiere decir que Akane no te ama… —Ranma abrió los ojos como platos, sintió dolor al escuchar eso, mientras que Ryoga otra vez se le iluminaban los ojos como soles.

—Suficiente, ya me cansaste —Ranma le vertió agua fría a Ryoga, volviéndolo cerdito.

«Sí Ryoga está enamorado de Akane, no creo que sea capaz de causarle daño si se entera que Akane es Ken… debo de decírselo, pero dudo que me crea, tendrá que verlo él mismo, y ¿sí piensa que Akane en realidad es hombre? Tendré que mostrarle su acta de nacimiento así como lo hizo el señor Soun cuando no le creíamos» pensaba Ranma que llevaba al puerquito a Akane.

—¿Qué le hiciste a mi mascota, Ranma? —preguntó una enojada Akane.

—Nada, sólo le mostraba la escuela —respondió Ranma que miró con enfado al cerdo que estaba feliz en los brazos de la chica.


Ranma caminaba sobre la valla mirando como Akane llevaba el cerdito en brazos, el animalito estaba profundamente dormido, estaba enojado porque Ryoga era un aprovechado.

—Oye, Akane, si vieras a Ryoga ¿lo golpearías porque te cortó el cabello? —preguntó de repente, bajó para caminar al lado de la chica.

—Ya lo hice, además, eso ya no importa —contestó la chica, su voz era firme y su mirada sincera.

—Entonces no te piensas vengar de él —inquirió Ranma curioso.

—No, aunque sí quiero saber porque quería pelear conmigo, es cómo si yo le hubiera hecho algo —Akane se detuvo, se notaba pensativa.

—Ehmm —Ranma se puso nervioso, realmente Akane si le había hecho algo muy malo a Ryoga, pero sí le decía lo de Jusenkyo, Akane caería en cuenta que el cerdo que llevaba en brazos era en realidad Ryoga.

—He tratado de recordar si lo he visto antes, pero no, tal vez me confundió con alguien más —concluyó Akane.

—Sí, eso es probable, Ryoga es muy despistado, seguramente conoció alguien parecido a ti y pensó que tú eras esa persona —Ranma se rascó la cabeza mientras reía con nerviosismo.

—Por cierto, hablando de Ryoga, porque no me cuentas el por qué te venía buscando.

—Pues fue el verano pasado cuando mi papá me envió a un campamento de artes marciales… —empezó Ranma.

El chico modificó ciertas partes de la verdadera historia, tenía que parecer inocente, pero para su mala suerte el cerdo despertó y le miraba fulminante, por lo que terminó contando la verdad.

—Pues Ryoga tenía mucha razón por la cual querer pelear contigo, robarle sus presas, pero que bajo has caído, Ranma, seguramente por lo inútil que eres no podías cazar nada —Akane acarició a su cerdito que asentía a cada palabra dicha por la joven.

—¡Yo no soy ningún inútil! —reprochó Ranma atisbando con rencor al cerdo.

—Pero tuviste tu merecido, te mordió una ardilla rabiosa —empezó a reírse Akane.

—¡No fue nada divertido, me inyectaron en el ombligo seis veces y no te imaginas lo doloroso que es! —exclamó Ranma.

Akane empezó a carcajearse, él se quedó mirándola con enojo, pero poco a poco empezaba a contagiarse con la risa que un instante después estaba riéndose junto a ella.


Ranma no soportaba que el cerdo durmiera con Akane, qué ganas de vaciarle agua caliente frente a los ojos de la chica para que viera que se trataba de Ryoga. Se asomó por la ventana de la habitación de la chica, y ahí, muy feliz durmiendo entre los brazos de la joven estaba ese maldito cerdo, Ranma se quedó embobado al ver lo hermosa que lucía Akane mientras dormía.

Al día siguiente, Akane le pidió a Kasumi que cuidara de su mascota ya que no quería que tuviera algún accidente en la escuela, la hermana mayor aceptó.

El pelinegro se enfadó más, para colmo ahora hasta su hermana se encariñaba con ese animalejo.

Llegaron a la escuela, Akane se estaba preparando para pelear contra todos esos chicos, pero los jóvenes estaban parados, esperando y sin intenciones de pelear, con un semblante de derrota marcado en sus rostros.

—Akane, queremos decirte que nos rendimos, siempre nos ganas y después de ver pelear a Ranma con aquel chico, nos dimos cuenta que no podemos ganarle, es por eso, que ya no buscaremos una cita contigo y de a partir de hoy ya no pelearemos más… por favor, Akane, sé feliz y tú Ranma, eres un suertudo —le dijo el representante de todos esos chicos—. Akane, eres una excelente peleadora.

—G-gracias —musitó Akane sorprendida viendo como todos esos chicos se daban la vuelta.

Ranma llegó a lado de Akane.

—Me dijeron suertudo, claro como ellos no tienen como prometida a una chica fea, poco femenina, ruda, salvaje… —un codazo que le sacó el aire lo dejó callado.

—¡Akane Tendo! —exclamaron dos voces, uno de mujer y otro de hombre.

Era Kuno y Kodachi que iban hacia ella, Kuno con la espada en alto y Kodachi con su listón, seguro la pensaban atacar, al menos ellos no se daban por vencidos.

La sorpresa se hizo presente en los dos jóvenes prometidos cuando el listón se enredó en la espada de Kuno y perdieron el equilibrio cayendo enredados. Se peleaban y se decían insultos mientras trataban de zafarse.

—Qué torpes, no hay duda de que son hermanos —habló Akane con la mano en su cara, sintiendo vergüenza ajena.

Empezó a llover haciendo que Akane se fuera rápido a su salón.


Ranma buscaba la forma de que Ryoga viera que Akane era Ken, por lo que hacía todo lo posible por mojar a Akane con agua fría, en una ocasión según regando le iba a echar agua pero la chica se fue; en otra ocasión le iba a tirar una cubeta de agua fría, pero Akane abrió un paraguas, se estaba cerciorando que funcionara; mientras comían haría como si se le cayera el vaso con agua sobre ella, pero la joven reaccionó muy rápido porque con un manotazo el vaso quedó incrustado en la cara de Ranma, cuando Akane se acercó al estanque para alimentar a los peces que ahí nadaban, el ojiazul intentó empujarla, pero la joven se hizo a un lado, siendo él quien cayó en el estanque, en otra ocasión se subió al tejado con un cubo de agua para vaciarle a la chica que estaba golpeando un palo de madera enterrado frente al estanque pero justo cuando vacío el agua, su madre apareció para ofrecerle una limonada a Akane, siendo la señora Nodoka la que terminó bañada y Akane por instinto se había echado para atrás, a Ranma le fue muy mal cuando Nodoka lo atrapó.


Los días transcurrían normalmente sólo que repentinamente llovía, Akane ya no se enfrentaba a la bola de estudiantes que buscaban salir con ella, sólo con Kuno o Kodachi que de repente atacaban los dos, pero terminaban peleándose entre ellos.

—2,500 yens por pieza —decía Nabiki que mostraba unas fotos de Akane, la mayoría donde estaba la chica entrenando con un traje de karateka.

—¿Por qué tan caras? —preguntó Kuno admirando cada una de las fotos.

—Si no las quieres no hay problema, hay quienes están dispuestos a pagar incluso más de lo que te las estoy ofreciendo —Nabiki junto las fotos.

—Está bien, te compro todas —Kuno agarró las fotos.

«Sí logro tomarle fotos a Akane cuando use ropa de chica, seguro que Kuno pagará más» pensó Nabiki «Ya sé cómo le voy a cobrar el dinero que le preste a mi hermanito» una sonrisa maliciosa se asomó en su rostro.


Ranma iba comiéndose un pan de arroz mientras caminaba por el pasillo rumbo a su salón cuando de repente estornudó, frunció su nariz.

—No sé porque me dio un mal presentimiento —dijo Ranma que sintió escalofrío.


Los cambios climáticos estaban causando que muchos alumnos de la escuela llegaran resfriados, pero aun así asistían, Akane no se separaba de su sombrilla ni de un impermeable y llevaba botas de hule, también llamaba la atención que cargara cubre bocas, guantes y gel antibacterial. Esquivaba a todos aquellos que estaban a punto de estornudar, parecía asustada.

—Oye, Akane, eres un poco exagerada, es sólo gripe, no un virus mortal —le dijo Ranma cuando caminaban juntos rumbo a la casa.

—Pues para mí sí es como un virus mortal —contestó Akane con el cubre bocas puesto.

—¿Por qué? —quiso saber Ranma, la verdad le daba mucha curiosidad.

—Yo no me enfermo muy seguido, pero cuando me da gripe parece que voy a morir, me da una fiebre altísima, me duele horrores el cuerpo, es como si me hubiera pasado un tren encima y para colmo se me dificulta respirar. La última vez que me dio gripe fue hace como tres años —contestó Akane.

—Ah, ya veo… —Ranma la miró, deseaba que Akane no llegara a tener gripe.

Ahora comprendía por qué Akane tomaba mucha vitamina C, jugos de cítricos y en una ocasión fue a ver al doctor Tofú. Menos mal que se cuidaba.

Lo bueno es que la familia estaba a salvo de la gripe, ninguna de sus hermanas ni su mamá había tenido indicios, Nabiki les avisó que tanto Kuno como Kodachi fueron a parar al hospital por la gripe pero que aquello era una exageración de ellos. Kasumi estornudó de repente, Akane se escondió tras de Ranma, vaya que si le tenía miedo a la gripe.

—Creo que me entró polvo —sonrió Kasumi que se pasó el dedo índice bajo la nariz.

—Ah, sí… el polvo —Akane volvió a ponerse su cubre bocas.

—¿Cómo crees que le esté yendo a papá y a tío Soun en las montañas? —interrogó Kasumi preocupada.

—No te preocupes por papá, él es fuerte —confortó el menor de los Saotome—. Créeme cuando hemos ido a entrenar hemos pasado peores cosas que unas simples lluvias.

—Menos mal —Kasumi suspiró aliviada.


En las montañas de Nerima en una casa de acampar se encontraba el señor Saotome siendo arrinconado por un enorme panda.

—Creo que deberíamos volver a casa, Soun —dijo con dificultad Genma.

Estamos bien aquí —mostró un letrero el panda.

—Pues yo no, la tienda es pequeña y usted se convirtió en panda y es muy incómodo compartirla con usted —Genma peleaba por un poco más de espacio.

Entonces salgase —enseñó otro letrero el panda.

—¡El que debería de salirse es usted! —reclamó Genma, molesto.

El panda gruñó haciendo que Genma se intimidara.

—Bueno, que siempre está la opción de calentar agua y que usted vuelva a ser humano, Soun —sonrió nervioso Genma, aunque eso iba a estar complicado debido a que la leña estaba mojada.


Akane se ponía su traje de karateka, necesitaba practicar un poco, cargó a su mascota y lo llevó con ella al dojo.

—Bien, P-chan, te quedarás aquí mientras yo practico, ¿sí? —Akane dejó al cerdito sobre un cojín.

—¿P-chan? —Ranma vio al animal que se acomodaba en el cojín—. Que nombre más estúpido, bueno, para un cerdo tan espantoso como ése, le va perfecto.

—¿Y a ti que tanto te molesta, eh? —inquirió Akane que se le acercó.

—¿Molestarme a mí? ¡Bah! —Ranma cruzó los brazos y se acercó a Akane al rostro—. Vaya todo este tiempo que has usado cubre bocas hasta he olvidado como eres.

—Pues no lo necesito cuando estoy en el dojo —contestó Akane que lo desafío con la mirada.

—A…aaaachuuu —fingió Ranma, Akane retrocedió en un salto—. Te hubieras visto la cara que pusiste —empezó a carcajearse el chico.

—Idiota —profirió Akane molesta estaba a punto de golpear a Ranma pero éste puso al cerdo en su cara para defenderse—. ¡¿Cómo te atreves a usar a P-chan para cubrirte?!

—Tranquila, no es para tanto, este cerdo es más resistente de lo que parece —Ranma tiró al cerdo al cojín—. ¿Ves?

—Tú, Ranma, me sacas de mis casillas —Akane se estaba poniendo furiosa.

Le encantaba hacer rabiar a Akane, pero no la parte donde ella lo golpeaba.

—Sal-vaje —musitó Ranma que caía al suelo por un puñetazo en la mejilla.

—Baboso —Akane agarró a P-chan y lo abrazó—. Pobrecillo, pero no te preocupes, ya le di su merecido a ese estúpido de Ranma.


La tarde estuvo tranquila, sin llover, hasta salió el sol, la señora Nodoka junto con su hija Kasumi tendían la ropa mientras que Nabiki ojeaba una revista y comía unas galletas, Akane fue a dar una vuelta a la manzana para estirarse un poco, Ranma estaba tomando un baño tranquilamente, vio al cerdito entrar y meterse a la bañera, convirtiéndose en Ryoga.

—Oye, tú sí que eres descarado —le dijo Ranma enfadado.

—Akane tiene muy buenos movimientos —soltó Ryoga complacido de que Akane le haya dado su merecido a Ranma.

—Ya cállate —Ranma se molestó por el comentario—. ¿Qué piensas seguir como P-chan o te presentaras como Ryoga?

—Debería de presentarme como humano, Akane debe de conocerme y no quedarse con la imagen de un chico que busca venganza —proyectó el chico de la pañoleta.

—Pues qué esperas para presentarte como humano, ¿eh? —animó Ranma a quien se le dibujaba una sonrisa.

—¡Claro, lo haré hoy mismo! —Ryoga se levantó y enseguida salió del baño.

—Seguro que vuelve a ser cerdo —dijo Ranma con cansancio.


La noche era igual de tranquila que la tarde, Ranma estaba pensativo sobre Ryoga, detestaba que ese chico se aprovechara de su maldición para dormir con Akane, tenía que sacarlo de ahí pero esta vez sería más cuidadoso para evitar que la chica lo medio matara y su mamá y hermanas lo regañaran.

Akane dejó escapar un suspiro, se puso la pijama amarilla que le quedaba algo grande y buscó a su cerdito, no estaba en su recamara, tal vez Ranma tuvo algo que ver con la desaparición de su mascota. Fue a buscar a Ranma a su habitación, tocó primero pero no hubo respuesta, giró el picaporte pensando que estaba cerrado pero no, se abrió, encendió la luz y no lo encontró, eso le daba mala espina.

—Sí ese Ranma se atreve a hacerle algo a P-chan… —murmuró Akane, sintió la presencia de alguien en aquella habitación.

Por reflejo la chica saltó justo cuando un mazo cayó en el sitio donde se encontraba hacía una centésima de segundo.

—¡Kodachi, ¿pero qué diablos haces aquí?! —interrogó Akane sorprendida por la presencia de esa joven y sobre todo por el mazo que ésta tenía.

—La pregunta correcta es: ¿qué es lo que tú haces en la habitación de mi amado Ranma? —dijo Kodachi con las intenciones de golpearla con aquel mazo.

Akane esquivó el golpe.

—A ti que te importa, loca —Akane destrozó aquel mazo con una patada.

—Claro que me importa, porque yo quería darle una sorpresa a mi amado Ranma y tú entras y lo echas todo a perder —respondió Kodachi que sacó su listón.

—Pues vaya sorpresita que le ibas a dar, ¿qué pensabas hacer con el mazo? —le asustaba la respuesta.

—Oh, nada, sólo lo traje por costumbre —Kodachi empezó agitar su listón.

La peliazul se quedó perpleja, esa chica estaba más loca que una cabra y también era peligrosa con sus "costumbres". El listón la enrolló y sorprendida, vio que Kodachi sacó otro mazo de quien sabe dónde.

—No permitiré que interfieras en mi relación con Ranma —dijo Kodachi con cierta locura en su voz.

—No te preocupes, no lo pienso hacer —sonrió Akane que ejerció un poco de fuerza para romper el listón, dejando a Kodachi sorprendida.

La rosa negra atacó con el mazo pero Akane esquivaba los golpes con agilidad, vio como Kodachi destrozó la mesita de noche de Ranma, luego hacía un hueco en el piso, rompió las puertas del armario, la cama terminó deshecha, el escritorio se hizo añicos, pero Akane se movía con tanta facilidad en el lugar, parecía que la gravedad ni existía para ella porque era capaz de pararse sobre las paredes por un par de segundos y luego saltar a otra parte.

—Creo que Ranma va a enfurecer cuando vea su habitación así —dijo Akane algo preocupada por cómo estaba el cuarto del chico más que por los intentos de Kodachi por golpearla—. Ya fue suficiente, Kodachi —detuvo el mazo con una mano, sonrió—. Adiós.

Arrojó el mazo con todo y Kodachi por la ventana de la habitación.

Akane se rascó la cabeza admirando el desastre que era aquella habitación, sin duda alguna el chico de la trenza se enfadaría, luego pensó en el escándalo que hicieron y lo más extraño es que nadie se haya asomado, ni el mismo Ranma…

—¿Pero que no se supone que Kodachi estaba en el hospital por la gripe? —se acordó Akane lo que Nabiki había contado en la comida, luego se acordó que por la sorpresa de verla ahí ni se percató que aquella chica estaba con una bata de un hospital—. Esa Kodachi debería de estar en un hospital pero psiquiátrico.

Ranma estaba ensimismado en sus pensamientos que no le tomó importancia al escándalo que se había formado dentro de la casa. Vio una silueta saltar hacia donde estaba él, abrió los ojos desmesuradamente al reconocerla.

—Ko-Kodachi —musitó Ranma impresionado de verla con una bata de hospital.

—Oh, Ranma mi amor —Kodachi tenía las mejillas encendidas, Ranma por curiosidad le puso la mano sobre la frente, la joven estaba ardiendo.

—¿Qué haces aquí? Debes de estar en el hospital, puedes empeorar —le dijo el chico.

—Vengo a salvarte de esa despiadada mujer que dice ser tu prometida, yo sé que tú me amas a mí —Kodachi se acercó a él, mirándolo con loco amor.

La chica tosió.

—Te traje un obsequio —la joven le entregó un ramo de rosas negras.

Ranma miró las rosas y un segundo después vio que un polvo salía de ellas, de inmediato sintió su cuerpo paralizarse, perdió fuerzas y cayó sobre el tejado.

Akane estaba tratando de arreglar la cama poniendo algunos libros en la pata rota y que así se mantuviera en equilibrio, le llamó la atención los ruidos en el tejado.

—Seguro deben ser gatos —Akane volvió a su tarea.

Ranma estaba nervioso, Kodachi estaba encima de él, se estaba acercando peligrosamente a su rostro, tragó saliva, seguro la hermana de Kuno pretendía besarlo mientras que él no podía mover ni un dedo.

—Oh, no, no puedo besarte así —dijo Kodachi.

«Menos mal que recapacitó» pensó Ranma aliviado.

—Nuestro primer beso debe ser inolvidable y yo con estás fachas… no, no, necesito un poco de brillo en los labios —Kodachi se volteó y sacaba su estuche de maquillaje del pecho.

Ranma hacía intentos inútiles por poderse parar, pero nada, su cuerpo estaba completamente inmovilizado por aquella sustancia que aspiró de las rosas.

—Esos gatos no dejan de hacer escándalo, me desconcentran —Akane se estaba enfadando.

Kodachi volteó hacia él, con un color rojo brillante sobre sus labios.

—Ahora sí, Ranma mi amor, sellaremos nuestro amor con este beso —se estaba acercando más a él, Ranma empezó a sudar frio al verla ya a escasos centímetros de su boca.

—¡Akane! —exclamó Ranma entre dientes.

—Mira que par de gatos me encontré en el tejado —interrumpió Akane muy molesta.

—Akane Tendo, deja de interferir en mi relación con Ranma, ¿no ves que estábamos a punto de darnos un beso? —habló Kodachi que empezó a toser.

—¿No me digas? —Contestó Akane con sarcasmo—. Disculpen por interrumpir, pero ya me tienen harta con tanto ruido que están haciendo.

No tuvo ninguna contemplación con Kodachi y la mandó a volar, vio como la hermana de Kuno se incorporaba en el aire y brincó por un tejado soltando su peculiar risa.

—Discúlpame por interrumpir tu escena de beso con Kodachi —le dijo Akane burlonamente mirando con enfado al chico que trataba de moverse.

Akane bajó en un salto del tejado, vio la habitación de Ranma y prefirió salir, allá él que la arreglara, después de todo, la causante de todo ese desastre fue Kodachi.

La peliazul se recostó sobre su futón maldiciendo a Ranma mentalmente, miraba una y otra vez la imagen de Kodachi acercándose al ojiazul y éste muy contento acostado sin hacer ni decir nada. Después de un rato se quedó dormida.

Ranma miraba el cielo, vio algunos relámpagos, ya había pasado como una hora y él seguía sin poderse mover.

«Que alguien me ayude, por favor» suplicaba mentalmente.


Akane despertó por un fuerte trueno, parpadeó un par de veces para recobrar al cien la vista, fue a su ventana que olvidó cerrar y entonces se dio cuenta que estaba lloviendo. Su mascota no había llegado y ahora que lo recordaba, Ranma no lo tenía… Ranma. Fue a la habitación del chico y la recamara seguía igual de desordenada como la dejó, pero Ranma no estaba ahí.

Subió al techo, encontrando al muchacho en la misma pose, todo mojado y tiritando de frío, no le importó que por la lluvia su cuerpo haya cambiado al de un chico, el pijama le quedaba pequeño, le apretaba especialmente los brazos y los hombros, el pantalón parecía haberse encogido ya que le daba a más de media pantorrilla. Ranma tenía los ojos cerrados porque las gotas de la lluvia golpeaban fuertemente su rostro.

—Ranma —habló Akane, su voz era masculina pero suave.

El chico abrió los ojos y lo vio, era Akane pero su cuerpo era el del rubio de ojos grises.

El rubio cargó a Ranma y lo bajó a la habitación, rápido sacó una toalla del armario destruido del pelinegro, empezó a secarle el cabello.

—Necesitas una ducha —dijo Akane—. Iré a llenar la bañera con agua caliente, vuelvo enseguida —el ojigris salió del cuarto.

Ranma observó su recamara deshecha, parecía que un torbellino había pasado en el lugar, quería gritar del coraje que sentía, pero le dolía la garganta y el cuerpo lo tenía todo entumecido por el tiempo que estuvo bajo el agua y el frio.

Akane entró al baño, abrió la llave del agua caliente, se percató que estaba mojada y el pijama le apretaba, se quitó la ropa, se secó y se puso una camiseta blanca sin mangas y unos shorts. Al ver que la bañera ya estaba llena, regresó por el chico.

—Te tendré que quitar la playera… —dijo Akane nerviosa—. Creo que no habrá problema, digo, ahora soy chico y tengo un cuerpo similar al tuyo —no se atrevía a verlo.

El pelinegro se dio cuenta que el rubio se había puesto rojo como tomate, y poco a poco a él también le estaba causando vergüenza, aunque ahora ella tenía cuerpo de chico, seguía siendo una chica.

Akane miraba hacia otra parte mientras le quitaba la playera al chico, la verdad le causaba una vergüenza enorme, al dejar al chico sin la playera, de inmediato lo metió a la bañera con el agua caliente, le vació un champú para que hiciera bastante espuma y así no tendría que ver el cuerpo del chico.

—¿En serio no puedes moverte? —interrogó, mirando a Ranma.

Ranma parpadeó dos veces.

—Ah… no entiendo, ya sé, un parpadeo significa sí y dos parpadeos significa no, ¿entendiste?

El chico parpadeó una vez.

—Perfecto —juntó sus manos y sonrió.

A pesar de tener el cuerpo de un chico muy guapo, sexy, atlético, tenía movimientos de chica y lo hacían ver demasiado raro aunque sumamente lindo también.

—Iré por tu ropa limpia —dijo Akane.

Ranma la vio salir del baño, empezaba a resbalarse en la bañera, eso no era bueno, tenía el cuerpo entumecido y por lo tanto no podía moverse.

«Rayos, ya no sé si es por la sustancia de Kodachi o por el tiempo que estuve en la lluvia, pero no puedo moverme y si no lo hago, moriré ahogado en la bañera, que muerte más estúpida tendré» pensaba Ranma alarmado, hacía todo lo posible porque sus brazos o piernas reaccionaran, pero no lo hacían.

Ya estaba su boca bajo el agua, la nariz, el agua empezaba a metérsele por las fosas nasales y ya no podía soportar más la respiración, poco a poco empezaba a ver por debajo del agua.

—¡Ranma! —exclamó Akane que soltó la ropa y corrió hacia el chico, se tropezó con el pequeño escalón que había cerca de la bañera.

El rubio cayó dentro de la bañera, el agua estaba caliente y su cuerpo cambió, vio a Ranma que estaba sacando burbujas de aire de la boca, lo sacó, afortunadamente el joven seguía consciente.

Ranma rodeó el cuerpo de Akane con sus brazos, al fin podía mover algo de su cuerpo, entonces se percató que la chica estaba sobre su torso desnudo, mojada con aquella camiseta que no dejaba mucho a la imaginación.

—¿Estás bien? —preguntó la joven, se notaba preocupada.

Parpadeó una vez, no sabía si ya podía hablar bien o simplemente no quería hacerlo.

—Menos mal, discúlpame por haberte dejado en el tejado, no sabía que iba a llover —Akane parecía estar muy cómoda porque no hizo nada por zafarse de sus brazos y Ranma no quería soltarla.

«Es tan hermosa…» admiró Ranma el rostro de la chica, su cabello azul mojado sobre su rostro la hacía ver tan bella, se perdió en los ojos castaños de la joven, jamás se había sentido así, con el corazón desbocado latiendo fuertemente.

Akane se perdió en el color azul violáceo de los ojos del chico, se percató que el agua estaba caliente, se sonrojó al notar que ya no era chico, sino que volvía a su cuerpo femenino y que Ranma la estaba rodeando con sus brazos, intentó separarse topemente, pero el joven la atrajo más hacia él.

—Akane —musitó Ranma con una voz ronca.

El corazón de la joven dio un vuelco al oírlo, colocó la cabeza sobre el torso del chico, no quería que él viera su sonrojo y le daba pena levantarse, escuchó los acelerados latidos de Ranma que parecían una melodía encantadora.


Hola! Ehhh! el capítulo 10! y actualizando regularmente n.n Muchisimas gracias por leer esta historia, muchas gracias por tomarse un poco de su tiempo, y espero que este capítulo sea de su agrado y me hagan saber lo que les ha parecido, sus opiniones son muy importantes para mí.

Muchas gracias!

A: linaakane, akarly, marleen, diosa-sama, krizz, HiinaTHA.

Respondiendo a preguntas:

akarly, sí habrá beso

HiinaTHA, pues todavía no tengo ideado cuántos capítulos serán, sólo tengo en mente que se tratara de una historia larga, espero que no se les haga tan tedios.

Muchisimas gracias por sus opiniones, por su tiempo n.n

se despide de ustedes con un beso y un abrazo: maxhika

bye bye